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Relatos de vida y transformación emocional

El documento presenta una serie de relatos breves que exploran diversas temáticas como la nostalgia, la soledad, las relaciones familiares y la adaptación a los cambios sociales y tecnológicos. A través de personajes variados, desde fantasmas hasta ancianos, se reflexiona sobre la vida, la muerte y la búsqueda de conexión en un mundo en transformación. Cada historia ofrece una perspectiva única sobre la condición humana y los desafíos que enfrentan los personajes en su cotidianidad.

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Adriano Gonzzo
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Relatos de vida y transformación emocional

El documento presenta una serie de relatos breves que exploran diversas temáticas como la nostalgia, la soledad, las relaciones familiares y la adaptación a los cambios sociales y tecnológicos. A través de personajes variados, desde fantasmas hasta ancianos, se reflexiona sobre la vida, la muerte y la búsqueda de conexión en un mundo en transformación. Cada historia ofrece una perspectiva única sobre la condición humana y los desafíos que enfrentan los personajes en su cotidianidad.

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"Actualizarse o "remorir""

De toda la vida los fantasmas lo hemos tenido fácil con los niños. No era complicado hacerlos
salir de la cama despavoridos buscando a sus padres. Ahora todo ha cambiado, lo primero que
hacen cuando les despierto es hacerse un selfie conmigo y subirlo a Instagram. Ignoran mi
fama en el mundo de los sustos, ni siquiera me toman en serio. Todavía huele a quemado la
sábana tras la broma que me gastó un pequeño para subirla a Youtube. Pero no pierdo la
esperanza, aquí ando mandando por Twitter terroríficos mensajes. No puedo dejar de mirar a
ver si me hacen algún "follow".

"Viejos placeres"

De toda la vida se ha jugado a la pelota en la plaza del pueblo, responde el niño al viejo
sentado a la sombra. Este levanta el bastón con gravedad, lo agita en el aire y suelta una
monserga sobre el respeto a los mayores y lo inadecuado de contestarles de manera
impertinente. Continúa su sermón con tono afectado, demasiado forzado, amenazando con
avisar a sus padres y pedir un castigo ejemplar ante tal sinvergonzonería. Ante la retirada del
niño esboza una sonrisa, se ha notado un poco tenso y oxidado, pero es normal, es el primer
niño en el pueblo en cuatro años.

"El contador de historias"

No paran de preguntar por mí, después de tanto tiempo relegado al olvido solicitan que acuda
al foro de la ciudad. Mis historias latirán de nuevo. Ya con la lucidez deteriorada, no importa
tanto que los hechos sean verdad como creer en lo que estos nos cuentan, pues mi memoria
los dibuja con sinceridad pero con trazos temblorosos. Mi joven acompañante me mira
curioso, no entiende que alguien pueda albergar esperanzas en este viejo. Quedaron
desahuciados con el colapso tecnológico y la quema de libros para conseguir energía. Y es
ahora, en estos tiempos aciagos, cuando más necesaria se hace la presencia del contador de
historias.

“Sueños rotos”

Siempre como nuevos, terminaba diciendo el cartel de la puerta. La niña entró y saludó al
anciano tras el mostrador. ¿Los ha podido reparar? Preguntó poco convencida. Por supuesto,
lo dice el anuncio, todo tipo de cosas y objetos, ¿no? . Sonrió el anciano mientras le entregaba
una pequeña cajita de madera. Ella la cogió alegre y entusiasmada. ¿Cuánto le debo?,
preguntó sacando un pequeño monedero que tintineaba. Nada hasta que compruebes que
funcionan. Solo debes mantenerlos como te dije; llévalos siempre contigo, y los alimentas con
paciencia e ilusión. La niña se despidió mientras abrazaba risueña su caja de sueños reparados.

“Sensación de vivir”

Ya estoy en casa, la reunión vecinal fue agotadora. Casi se zurran por el asunto "Don Juan";
alguien buzonea cartas amorosas a todas las féminas y los machos alfas se acusan
mutuamente. Como presidente y vecino más anciano impuse juicio y sosiego ante tal
desaguisado. Después vinieron los dibujos obscenos en el ascensor. Con el pedigrí que
acarrean los niños del bloque cualquiera podría haber sido. Las madres casi se sacan los ojos
defendiendo a sus vástagos. De nuevo mi solvencia restableció el orden. Ahora estoy exhausto,
pero a partir de mañana tendré que idear nuevas acciones que hagan sentirse vivo a este
nonagenario.

"Marido por vocación"

Me hace entrar en mi nuevo hogar y me presenta a sus hijos. El pequeño me observa con
curiosidad. Al final me pregunta, "¿Tu equipo de fútbol?". "Atlético y sufridor hasta la médula".
Me sonríe y mira a su hermana dándole paso. La niña está pensativa, de pronto me suelta, "Si
me tienes, quieres compartirme. Si me compartes, no me tienes. ¿Qué soy?" Me pongo un
poco nervioso, así no hay quien dure. Los tres esperan impacientes. "Un secreto", digo
suspirando aliviado. La madre parece satisfecha. "Este promete, chicos", pronostica mientras
me arranca la etiqueta donde puede leerse: "Maridos por encargo. Quince días de prueba."

“Recuerdos de vida o muerte”

No hay tiempo que perder- me dice nada más verme. Me coge de la mano y como siempre me
lleva a trompicones bajo la gran mimosa del jardín de la residencia. Escondidos tras su tronco
me besa suavemente y me recita los mismos poemas y palabras de amor de hace más de
sesenta años. Es increíble que con su demencia recuerde cada detalle de nuestra primera cita a
escondidas y haya olvidado todo lo demás. Yo retiro la pistola de su estómago y la vuelvo a
guardar. Me pregunto si vengo cada día a intentar vengar mi dolor o a esconderme tras la
mimosa.

“Desenmascarar la nostalgia”

No hay tiempo que perder, la bicicleta del tiempo está acabada. Pedaleo hacia atrás con todas
mis fuerzas. Me encuentro a mí mismo hace veinte años. Somos dos extraños que nos
miramos sin reconocernos. Pedaleo de nuevo hacia adelante sin mirar atrás.

“Por la boca vive el pez”

Estas humedades que me están matando vienen del piso de arriba. Subo y llamo. Nadie
contesta pero la puerta está abierta. Empujo con fuerza para poder entrar. El suelo está lleno
de arena fina y dorada amontonada en pequeñas dunas. Avanzo esquivando los cocoteros
mientras me va llegando un fuerte olor a sal. Me sobresaltan los graznidos de unas gaviotas
sobrevolando mi cabeza cuando llego al salón. Mi vecino se encuentra en un pequeño bote
flotando en mitad de la sala. "Dijiste que saldrías conmigo cuando en Madrid hubiese playa".
Abrazados y mecidos por las olas observamos las Torres KIO a través de las ventanas.

"Antitaurina"
Cojo tu mano y salimos corriendo a toda velocidad de esta prisión. Tenemos que ser rápidos si
queremos evitar el funesto destino al que te han sentenciado. Nos apresuramos por los
intrincados pasillos mientras me miras agradecido, sin decir palabra alguna. Jadeantes y
extenuados llegamos a la salida. Me agacho, cojo el extremo del hilo que hay en el suelo y lo
empiezo a recoger a toda prisa, hasta que se tensa y tiro con fuerzas para romperlo. Tú das un
bramido de júbilo. Yo, que respeto todas las vidas posibles, no le deseo mal a Teseo, pero él se
lo ha buscado.

"La verdad invisible"

"Dígale, agente, que no tuve más remedio que matarle. Como a los otros", me repites desde la
cama sollozando. Mientras aprieto tu mano observo, con los ojos ahogados en lágrimas, cómo
la enfermedad te arrastra implacable. Tus recuerdos han huido, ya solo reconoces en tu hijo al
policía. ¡Y esas historias! Esas historias inventadas a las que vuelves una y otra vez. Te torturan
y las gritas para deshacerte de ellas. Yo sé que es la enfermedad la que te hace imaginar a ti, la
persona que más quiero, semejantes atrocidades. Pero tienes que decirme, te lo ruego, ¿cómo
puedes conocer cada detalle de los asesinatos de esos niños?

“Fan(ática)”

"Dígale, agente, que no tuve más remedio que matarle. Fue un acto de justicia. Él acabó con el
hombre de mi vida, arrebatándomelo todo. Yo le di la oportunidad de salvarlo. Quise hacerle
entrar en razón, abrí mi corazón y le mostré lo que significaba para mí. Pero no quiso, su
egoísmo e ingratitud fueron tal que prefirió lapidar todas mis esperanzas. Ahora todos hemos
muerto, ahora, ya nada importa", dijo la mujer con sangre en las manos. "Secuestró y mató a
un hombre, solo era el personaje de un libro…", gritó el agente. "No conoces el horror de la
soledad. La muerte es dulce comparada con ella."

"De profesión: escritor"

"Dígale, agente, que no tuve más remedio que matarle. Fin." Trabajo terminado, costó pero lo
tengo. Corro a dar la noticia. Salgo de mi habitación y… Hay una foto de boda en la pared. Es
mi mujer, pero el novio es otro. En la habitación de mis pequeños no queda rastro de ellos.
Solo ropa maloliente tirada por todos sitios. Bajo a la cocina. Mi mujer está cenando con dos
adolescentes y un hombre. "Qué miras con esa cara de bobo. Son tus hijos, y el reemplazo de
padre y marido que tuve que buscar." Saco la libreta y lo anoto todo. Aquí hay material para
una gran novela.

“El ultimátum"

—No paran de preguntar por mí, están desesperados cariño, tengo que ir —protestó.

—Prometiste que lo dejarías cuando tuviésemos una familia. Nada de riesgos innecesarios
dijiste.
—¿Pero qué ejemplo seré para mi hijo si no acudo? Todos cuentan conmigo —replicó sin
convicción.

—Serás un padre entregado y un esposo considerado. Ahora, si prefieres salir de correrías y


ser portada del "Time", ve, pero no vuelvas a entrar por esa puerta. O ventana.

Lentamente Clark se sacó los calzones y se desanudó la capa, los dobló metódicamente y los
metió en una caja.

—Voy a salir, ¿necesitas algo del "super"?

—Sí, que madure.

"Confesiones de un muerto"

Su marido era insoportable y perverso, dijo. Que nunca nos dejaría en paz. Que solo podríamos
estar juntos si nos deshacíamos de él. Durante la cena echó somnífero en su agua. Lo metimos
en una caja y lo enterramos vivo, en el bosque, lejos de todo. Gritaba, desde el ataúd, que él
había hecho lo mismo con el anterior marido. Que el próximo sería yo. No creí una sola palabra
de lo que dijo. Ella me advirtió que inventaría alguna historia como esa para intentar salvarse.
¡Pero tú debes hacerlo, serás el próximo, lo hace con todos. Tienes que parar de echar tierra!

"Presidente"

La mejor manera de canalizar mi vocación es el trabajo diario. Y es que desde que soy
presidente de esta comunidad todo son problemas. Hoy en la reunión los machos alfas casi se
lían a palos. Algún vecino buzonea cartas de amor a las vecinas y ellos se culpan mutuamente.
Tuve que imponer juicio ante tal desaguisado. Antes de eso lo de los dibujos obscenos en el
ascensor. Las madres casi se sacan los ojos defendiendo a sus vástagos. Mi solvencia volvió a
restablecer el orden. Ahora estoy exhausto, pero mañana comenzaré con el plan "Rayado de
coches". Cualquier cosa que haga sentirse vivo a este Presidente.

"Adopción fantasmal"

Lo hemos adoptado como un hijo más. Lo tuvimos claro desde el instante en que se nos
apareció en esta mansión. Esa cara pálida y esa mirada llena de terror nos conmovieron y
tomamos la decisión. Sigue siendo muy esquivo y hay que ir a buscarlo a los rincones más
oscuros y olvidados de la vieja casa. Durante las noches se pasea por todas las habitaciones
aullando todavía por el dolor y la tristeza de su vida pasada. Pero poco a poco nos va
aceptando. Ya no nos recrimina haber matado a sus padres. Ni se asusta cuando aparecemos
en su habitación de repente, atravesando las paredes.

"¿Segundo Advenimiento?"

Lo hemos adoptado como un hijo más, por hacerle un favor a mi vecina. Cuando quedó
preñada, estando su marido en viaje de negocios, se montó la de Dios. Aseguraba que no hubo
infidelidad, que no se lo explicaba. Vaya una sinvergüenza. Decía que sería psicológico, pero la
ecografía fue clara: proyecto de homo sapiens. Mientras el marido iba tirando todos los
dinteles, ella hablaba, para más "inri", de abducciones y posesiones. Al final él puso la
condición, para salvar su matrimonio, de dar al niño en adopción. Hoy han venido a verlo tres
hippies, tíos suyos supongo, y han dejado unos regalos: incienso, oro y mirra.

"Nini"

Lo hemos adoptado como un hijo más, a la fuerza. Al principio caía simpático con sus
costumbres y sus manías extravagantes. Seguro que es de algún estado sureño. Lo veías
jugando con mis hijos y era divertido; esos andares torpes y ese acento paleto. Poco a poco se
empezó a adueñar de la casa. Solo sabe estar tirado en el sofá comiendo lacasitos y bebiendo
cervezas. Un auténtico "nini". La factura del teléfono ha aumentado un pico, todo llamadas a
larga distancia. Y lo peor, ya no se quiere ir. Dejó de apuntar al horizonte con su desagradable
dedo mientras decía: "E.T., teléfono, mi casa."

"Trumpazo en Venus"

Lo hemos adoptado como un hijo más tras encontrar la nave estrellada. Los otros seres habían
muerto. Por su diminuto tamaño suponemos que es una cría, aunque quién sabe. Sus
características son entre ridículas y graciosas; ojos diminutos, nariz y orejas gigantes en una
cabeza enana y anaranjada de escaso cerebro. Se mueve torpemente con unos miembros
inservibles en esta atmósfera. Cuerpo blando que da algo de repelús. Además emite sonidos
estridentes para comunicarse en un lenguaje ramplón que pudimos decodificar. Habla de un
botón rojo, de un merecido exterminio de la especie humana. Y no deja de repetir, mientras
escudriña el horizonte: "Make America Great Again".

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