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Recuperación Ambiental y Agricultura Urbana

La tesis de Osvaldo Moreno Flores propone un modelo de recuperación ambiental e integración social en el espacio periurbano de Berazategui a través de la agricultura urbana. Se analiza la problemática ambiental y social de la periferia urbana, destacando la relación entre pobreza y degradación del hábitat. El proyecto busca transformar terrenos baldíos en espacios productivos, promoviendo la inclusión de comunidades empobrecidas y el desarrollo sostenible.

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Recuperación Ambiental y Agricultura Urbana

La tesis de Osvaldo Moreno Flores propone un modelo de recuperación ambiental e integración social en el espacio periurbano de Berazategui a través de la agricultura urbana. Se analiza la problemática ambiental y social de la periferia urbana, destacando la relación entre pobreza y degradación del hábitat. El proyecto busca transformar terrenos baldíos en espacios productivos, promoviendo la inclusión de comunidades empobrecidas y el desarrollo sostenible.

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Universidad Nacional de La Plata - Facultad de Arquitectura y Urbanismo

Maestría “Paisaje, Medioambiente y Ciudad”

Programa Alfa - Red Pehuén


Universidad de Chile - Pontificia Universidad Católica de Chile - Universidad de la República de Uruguay
Ecole d’Architecture de París La Villete - Universidad Politécnica de Madrid
Università IUAV di Venecia

-Tesis para optar al grado de Magíster-

EL PAISAJE COMO PROYECTO DE TERRITORIO:


HACIA UN MODELO DE RECUPERACION AMBIENTAL
E INTEGRACION SOCIAL DESDE LA AGRICULTURA URBANA.
Estrategias de intervención en el espacio periurbano de Berazategui.

Autor:
Osvaldo Moreno Flores
Arquitecto Universidad de Chile

Directora de Tesis:
Patricia Flier
Universidad Nacional de La Plata

Co-directora:
Maria Eugenia Pallares
Universidad de Chile

Año 2006, Ciudad de La Plata. Provincia de Buenos Aires, Argentina.


INDICE GENERAL

AGRADECIMIENTOS 5

INTRODUCCION
PRESENTACION DEL TEMA. 7
PROBLEMA DE INVESTIGACION. 8
FORMULACION DE HIPOTESIS. 9
ORIENTACION Y ESTRUCTURA METODOLOGICA. 10

CAPITULO 1 - APROXIMACION -
MARCO TEORICO: ARTICULACION DE CONCEPTOS
TRANSDISCIPLINARIOS Y ENFOQUES MULTIDIMENSIONALES. 13

1.1. AMBIENTE:
MULTIPLES DIMENSIONES BAJO UN CONCEPTO INTEGRADOR. 14

1.1.1 DIMENSIONES DEL AMBIENTE URBANO. 14


1.1.2 LA PROBLEMATICA AMBIENTAL URBANA. 15
1.1.3 GESTION AMBIENTAL URBANA. 18
1.1.4 SUSTENTABILIDAD Y DESARROLLO SUSTENTABLE. 19

1.2. PAISAJE:
PLATAFORMA DE COMPRENSION Y GESTION DE LAS
DINAMICAS DEL AMBIENTE Y DEL TERRITORIO. 22

1.2.1 SENTIDOS DEL PAISAJE. 23


1.2.2 PROYECTO PAISAJE. 28

1.3. PERIFERIA URBANA:


LA PROBLEMÁTICA AMBIENTAL DEL BORDE DE LA CIUDAD. 30

1.3.1 INTEGRACION DE ENFOQUES SOBRE EL ESPACIO PERIURBANO. 31

1
1.4. POBREZA:
POLO CONCENTRADOR DE LOS PROBLEMAS AMBIENTALES
DE LA CIUDAD. 34

1.4.1 POBREZA (PERI) URBANA, EXCLUSION CIUDADANA. 34


1.4.2 INDICADORES DE POBREZA. 35
1.4.3 VILLAS MISERIA: EL HABITAT DE LA POBREZA URBANA. 36
1.4.4 HACIA UNA POLITICA SOCIOECONOMICA DE INTEGRACION. 38

CAPITULO 2 - ANALISIS -
DIMENSIONES Y VARIABLES RELEVANTES EN LA PROBLEMÁTICA
AMBIENTAL DEL ESPACIO PERIURBANO DE BERAZATEGUI. 42

2.1 ANALISIS URBANO-AMBIENTAL DE BERAZATEGUI. 43

2.1.1. URBS: ANALISIS DE LA DIMENSION URBANISTICA. 45


2.1.2. CIVITAS: ANALISIS DE LA DIMENSION SOCIOLOGICA. 46
2.1.3. OIKOS: ANALISIS DE LA DIMENSION ECOLOGICA. 48

2.2 EVALUACION DE LA PROBLEMÁTICA AMBIENTAL. 53

2.2.1 PROBLEMÁTICA ECOLOGICA. 53


2.2.2 PROBLEMÁTICA SOCIAL. 58
2.2.3 PROBLEMÁTICA ECONOMICA. 61

2.3 CONCLUSIONES DEL ANALISIS Y EVALUACION AMBIENTAL. 63

CAPITULO 3 - EXPERIMENTACION -
AGRICULTURA URBANA: MEDIO OPERATIVO DEL PROYECTO PAISAJE,
ORIENTADO A LA RECUPERACION AMBIENTAL DEL ESPACIO PERIURBANO. 66

3.1 MECANISMOS DE INCLUSION SOCIAL Y GESTION AMBIENTAL. 67

3.2 SINERGIAS Y COMPLEMENTARIEDAD. 69

2
3.3 ALCANCES SOCIO-ECONOMICOS DE LA AGRICULTURA URBANA. 71

3.3.1 SEGURIDAD ALIMENTARIA Y ECONOMIA DOMESTICA. 71


3.3.2 INCLUSION DE LA MUJER. 72

3.4 ALCANCES ECOLOGICO-PAISAJISTICOS DE LA AGRICULTURA URBANA. 76

3.4.1 GESTION DE RESIDUOS Y RECUPERACION DE SUELOS. 77


3.4.2 GESTION Y RECUPERACION DEL AGUA. 79
3.4.3 GESTION Y RECUPERACION DE LA BIODIVERSIDAD. 83

3.5 REFLEXIONES DESDE LA EXPERIENCIA. 84

CAPITULO 4 - PROPUESTA -
PROYECTO PAISAJE: MODELO DE INTERVENCION DESDE LA AGRICULTURA
URBANA EN EL ESPACIO PERIURBANO DE BERAZATEGUI. 87

4.1 PREPARACION DEL PROYECTO. 89

4.1.1 LINEAMIENTOS TECNICOS E INSTRUMENTALES. 89


4.1.2 CONSIDERACIONES PREVIAS. 92
[Link] TENDENCIAS. 92
[Link] DIRECTRICES. 93
4.1.3 CONDICIONANTES DE FACTIBILIDAD. 96
[Link] CRITERIOS DE LOCALIZACION. 96
[Link] ESCALA DEL PROYECTO. 97
[Link] DISPONIBILIDAD Y GESTION DEL SUELO. 100
[Link] VOLUNTAD POLITICA Y ORGANIZACIÓN CIUDADANA. 101

4.2 IMPLEMENTACION Y DESARROLLO DEL PROYECTO. 104

4.2.1 ESTRATEGIAS DE INTERVENCION ESPACIO-TERRITORIALES. 104


[Link] LOCALIZACIÓN. 104
[Link] DIMENSIONAMIENTO ESPACIAL. 106
[Link] GESTION DEL SUELO. 108

3
4.2.2 ESTRATEGIAS DE INTERVENCION SOCIO-ECONOMICAS. 109
[Link] MECANISMOS DE INCLUSION Y DESARROLLO SOCIAL. 110
[Link] HETEROGENEIDAD Y DIVERSIFICACION PRODUCTIVA. 112

4.2.3 ESTRATEGIAS DE INTERVENCION ECOLOGICO-PAISAJISTICAS. 113


[Link] RECURSO SUELO. 113
[Link] RECURSO AGUA. 114
[Link] BIODIVERSIDAD Y ASOCIACIÓN DE CULTIVOS. 115

4.3 PROYECCIONES DEL MODELO. 117

4.3.1 SOSTENIBILIDAD Y RETROALIMENTACION. 118


[Link] FINANCIAMIENTO. 118
[Link] CAPITAL HUMANO. 118
[Link] GESTION AGROECOLOGICA. 119

CONCLUSIONES FINALES 120

ANEXO 1:
BASES EPISTEMOLOGICAS DE LA INVESTIGACION. 125
Ambiente, Ecología Urbana y Transdisciplina.

ANEXO 2:
UNA CIUDAD DEL FUTURO. 131
Luc J.A. Mougeot, 2006. Extracto del libro GROWING BETTER CITIES.
Urban agriculture for sustainable development. IDRC. Canadá

ANEXO 3:
DOCUMENTACION GRAFICA DE BERAZATEGUI. 138

BIBLIOGRAFIA 145

4
AGRADECIMIENTOS

El trabajo que a continuación se presenta ha sido el fruto de días, noches, semanas y meses de
esfuerzo y dedicación; tiempo sustentado por una inmensa motivación detonada a partir del
desarrollo de la Maestría como espacio de enseñanza y aprendizaje, de reflexión y debate.

Al pensar en los conceptos fundantes de este espacio académico – Paisaje, Medio Ambiente y
Ciudad – salen a escena imágenes diversas y contradictorias de nuestro actuar como sociedad.
Ejemplos de actuación brillante y otros menos afortunados, los que en su totalidad configuran la
realidad del mundo en el cual vivimos.

Mirando hacia nuestro contexto latinoamericano, nos encontramos con situaciones a veces
dramáticas, en relación al estado de nuestro hábitat y de muchos grupos vulnerados en su calidad
de vida y en su capacidad de aspirar a una mejor existencia. Como se dijo en uno de los tantos
seminarios en nuestra aula de clases, la pobreza es el mayor problema ambiental que hoy enfrenta
la humanidad.

Esta afirmación concluyente constituye el punto de partida de esta investigación, generando en el


autor la necesidad de indagar en su compleja problemática, ligada a una multiplicidad de
dimensiones y factores. Ello ha demandado un desplazamiento disciplinar, superando las visiones
parciales y a veces sesgadas de distintos campos del conocimiento, para cimentar las bases de una
nueva forma integral de pensar la actuación sobre nuestro territorio, orientada en este trabajo tanto
a la recuperación del ambiente urbano como a la producción de escenarios de desarrollo e
integración social.

Aprovechando la decisiva instancia que significa la entrega de este documento, quisiera agradecer a
todas aquellas personas que han contribuido a su elaboración.

En forma directa y más reciente, a Patricia, por toda la confianza depositada y su constante
motivación. A Maria Eugenia, por su apoyo decidido e incondicional desde Santiago, en
representación de la Universidad de Chile, mi casa de estudios.

Agradecimientos a las Universidades integrantes del Programa Alfa-Pehuén, por creer en este gran
proyecto, construyendo lazos de colaboración e intercambio.

A la Dirección de la Maestría y a cada uno de los docentes que integran el Comité Académico, por
el interés manifestado en la realización de este trabajo, por el esfuerzo permanente desplegado en
aras de construir este espacio académico y por las conversaciones, discusiones y aportes tanto
dentro como fuera de la sala de clases.

A mis compañeros de esta travesía en La Plata, por su amistad y compañía; toda una aventura la
vida juntos en esta ciudad, con sus altos y bajos. A los profesores invitados, de Argentina, Chile,
España, Francia, Italia y Uruguay, por su disposición y amplia voluntad, por abrir nuestras mentes
y por fomentar en nosotros la excelencia.

Con inmensa gratitud dedico este trabajo a mi familia, por el gran afecto que traspasa distancias; a
mi madre, mi padre, a mi hermano, a mis abuelas y a mis abuelos, que hoy comparten, desde Chile
y desde el Cielo este crucial momento. A mis amigos de siempre, del colegio, del barrio y la
universidad, con quienes he crecido y compartido tantos momentos, siempre están presentes. A
todas aquellas personas, hombres y mujeres que he tenido el privilegio de conocer en esta ciudad,
amigas y amigos argentinos de una generosidad enorme y sincera.

Gracias a todos ustedes.


La Plata, Noviembre de 2006

5
INTRODUCCION

6
INTRODUCCION

PRESENTACION DEL TEMA.


EL PAISAJE COMO PROYECTO DE TERRITORIO:
HACIA UN MODELO DE RECUPERACION AMBIENTAL E INTEGRACIÓN SOCIAL
DESDE LA AGRICULTURA URBANA.
Estrategias de intervención en el espacio periurbano de Berazategui.

El proyecto de investigación explora la idea de generar un entrelazamiento entre la recuperación


ambiental del espacio periurbano y la inclusión al ámbito ciudadano de los grupos sociales en
condiciones de pobreza que habitan estos territorios, generando un modelo de desarrollo socio-
económico alternativo basado en la agricultura urbana.

El paisaje en esta consigna va a congregar a las distintas disciplinas del ambiente y el territorio – en
ámbitos relativos a lo social y lo económico, lo urbanístico y lo ecológico – para plantear una
propuesta de actuación sobre el espacio periurbano orientada a generar lazos de pertenencia e
identidad entre la comunidad local y su hábitat.

Transitando desde lo teórico hacia lo proyectual, el paisaje se transforma en instrumento de


gestión ambiental y plataforma de integración social, en una búsqueda de construir el territorio
desde las potencialidades y aspiraciones sociales locales, guiadas a través del Proyecto Paisaje en
un sentido multidimensional y transdisciplinario.

En virtud de sus alcances socioeconómicos y ecológico-paisajísticos, el proyecto paisaje va a


convocar a la agricultura urbana como estrategia de recuperación del hábitat, mediante la
transformación de los terrenos baldíos en deterioro y riesgo ecológico como espacios sociales
estructurantes de la periferia de la ciudad. De esta forma se promueve la generación de un sistema
integrador de economía y empleo orientado a los asentamientos pobres periurbanos, utilizando los
suelos, residuos y recursos hídricos degradados como basamento productivo a través de técnicas de
manejo ecológico y paisajístico.

El espacio de la periferia urbana constituye así un laboratorio de exploración de nuevas


estrategias de intervención en la ciudad, considerando la problemática social que plantea la
demanda de la pobreza periurbana, la maleabilidad y ambigüedad de sus tejidos degradados, la
convergencia de múltiples fenómenos y la convivencia de diversos actores que habitan en este
espacio de borde de la ciudad.

7
PROBLEMA DE INVESTIGACION.

La periferia urbana ha sido la expresión del crecimiento y expansión de la ciudad, dando lugar a
experiencias renovadoras y acertadas, pero al mismo tiempo se ha constituido como gueto para la
segregación social, lugar de marginación y de infravivienda, vertedero de los residuos generados
por la ciudad, emplazamiento para toda actividad no deseada, ambigua o degradadora; lugar de
carencias y precariedad desde el punto de vista social, económico y ecológico.

La presente investigación se ocupa de la problemática ambiental de este borde: un ambiente


caracterizado por la precariedad social de las comunidades empobrecidas, el deterioro del
hábitat en el cual residen y las condiciones marginales de acceso a una mejor calidad de vida
de grupos excluidos por el sistema económico imperante a escala global; degradación socio-
ambiental que acentúa aun más su carácter de espacio segregado, al margen de la ciudad.

El paisaje periurbano de Berazategui, como indicador explícito de los desajustes ambientales de la


ciudad contemporánea, evidencia dos caras contradictorias y una estrecha relación entre el
fenómeno de la pobreza urbana y la degradación del hábitat: grandes espacios baldíos, en
condiciones de improductividad y abandono, surcados por cursos de aguas contaminadas. En torno
a ellos, se desarrolla un tejido urbano frágil y empobrecido de asentamientos caracterizados por
precarias condiciones socioeconómicas y sanitarias, vulnerabilidad y riesgo ambiental.

Abarcar las múltiples aristas de esta problemática exige una integración de enfoques y una
articulación de distintos campos del saber comprometidos con la búsqueda de soluciones operativas
al conflicto social y ambiental de la ciudad, generando estrategias de intervención efectivas sobre el
espacio periurbano.

Si bien el objeto de investigación se remitirá a un contexto territorial en particular, el paisaje


periurbano de Berazategui comparte la problemática existente en gran parte de las periferias
urbanas de Latinoamérica. Por lo tanto, la exploración que plantea este trabajo va orientada a
generar las bases referenciales de un posible modelo de intervención en la ciudad que pueda
trascender el contexto específico de estudio, proyectando las indagaciones y propuestas realizadas
desde Berazategui hacia otras realidades periurbanas sujetas a condiciones similares.

8
FORMULACION DE HIPOTESIS.

¿Es factible pensar en la recuperación ambiental del espacio periurbano desde un enfoque que
integre la demanda social, la problemática ecológica y la funcionalidad económica?

¿Puede el Paisaje, como proyecto de intervención multidimensional y transdisciplinario sobre el


territorio, constituir un modelo socioeconómico de desarrollo e inclusión orientado a superar
contextos de pobreza urbana?

Enfrentar la problemática ambiental del espacio periurbano en su dimensión social, económica y


ecológica implica una exploración hacia nuevas formas de producción del territorio como espacio
de expresión y plataforma de desarrollo para las comunidades que lo habitan; donde el concepto de
sustentabilidad traspase los discursos manifiestos y las buenas intenciones, para constituirse en
modelo viable para la superación de la pobreza y la recuperación del hábitat degradado.

El paisaje como proyecto de territorio, a través de la Agricultura Urbana, surge como


potencial estrategia de desarrollo local y comunitario, asumiendo el desafío de estructurar
sinergias y complementariedad entre la recuperación de los recursos del hábitat y la creación
de actividades productivas agro-culturales, generando así un encadenamiento operativo de la
dimensión social, económica y ambiental del concepto de sustentabilidad.

Un modelo de intervención que rompa la inercia asistencialista, exógena y focalizada que


promueven las actuales políticas sociales, para situarse en una dinámica de desarrollo endógeno e
integrador, que modifique en forma estructural las condiciones de vida de las comunidades
excluidas y segregadas que habitan el espacio periurbano.

Los territorios hoy baldíos, carentes de sentido social y viabilidad programática, pueden
transformarse progresivamente en espacios urbanos estructurantes y articuladores del borde de la
ciudad, combinando el desarrollo económico local, el bienestar social y la integridad ambiental.

“El paisajista anticipa lo que va a ser el territorio, para modelar el proceso que lo produce y
llegar a estados evolutivos deseados, definiendo etapas que jalonan la puesta en acción de una
política compartida, federando competencias complementarias. En cada etapa practicada por los
usuarios y mediatizada, la realización está evaluada por la sociedad. A veces, constituye un modo
de calidad urbana a partir del cual nacen nuevos proyectos que pueden extender el proyecto
paisajista a la comunidad entera…”
(Donadieu, Pierre. La Sociedad Paisajista)

9
ORIENTACION Y ESTRUCTURA METODOLOGICA.

Trascendiendo lo descriptivo y lo analítico, el presente trabajo se orienta hacia lo proyectual,


buscando no sólo determinar las múltiples dimensiones y variables que intervienen en el problema
de investigación, sino fundamentalmente proponer estrategias de actuación sobre la compleja
problemática ambiental y social existente en torno a la periferia de nuestras ciudades.

En virtud de este objetivo principal, el trabajo se estructura en cuatro fases de investigación, cada
una centrada en objetivos específicos, contenidos en los siguientes capítulos:

- Capítulo 1: Aproximación.

El primer capítulo tiene por objetivo establecer un enfoque multidimensional sobre la compleja
problemática social y ambiental del espacio periurbano, abordando de manera transversal diversos
conceptos que intervienen directamente en el objeto de investigación. La estrecha relación entre el
fenómeno de la pobreza urbana y la degradación del medio ambiente, expresada sobre el hábitat de
la periferia y su paisaje, demanda en primer lugar una aproximación teórica transdisciplinaria que
reúna e integre la dimensión social, económica y ambiental del problema en cuestión.

- Capítulo 2: Análisis.

El segundo capitulo centra su atención en proponer un acercamiento analítico hacia una realidad
periurbana concreta desde los enfoques y conceptos desarrollados en el capitulo 1. En torno a
Berazategui, como caso de estudio, se analizan los problemas del ambiente y el paisaje desde lo
social, lo espacial, lo económico y lo ecológico. El estudio y evaluación de la problemática
existente en este contexto permitirá reflexionar luego acerca de las posibles estrategias de
intervención desde la agricultura urbana, medio operativo del paisaje como proyecto de territorio.

- Capítulo 3: Experimentación.

El tercer capítulo se plantea como un laboratorio de experimentación para enfrentar la problemática


social y ambiental del espacio periurbano. Mediante la revisión de experiencias recopiladas, se
argumentan los alcances socio-económicos y ecológico-paisajísticos de la Agricultura Urbana
como potencial estrategia de intervención sobre el territorio, orientada a la recuperación integral del
ambiente periurbano. De esta forma, se va construyendo una base técnica y metodológica que
permitirá – en el cuarto capítulo – su aplicabilidad al contexto ambiental estudiado.

10
- Capítulo 4: Propuesta.

El cuarto capitulo aborda el desafío de diseñar una estructura metodológica para la implementación
del Proyecto Paisaje, orientada a generar las bases de un posible modelo de intervención territorial
sobre el complejo escenario periurbano. La intervención toma a la agricultura urbana como medio
programático del proyecto, buscando materializar una noción alternativa de espacio social desde las
necesidades, potencialidades y aspiraciones locales, mediante la superposición e interacción de
criterios ecológicos, productivos y estéticos.

FUENTES DE INFORMACION.

La elaboración del trabajo ha comprometido la revisión de diversas fuentes de información,


integrando distintos métodos de consulta y campos del saber en el desarrollo de esta investigación.

- Documentación Bibliográfica.
Relevamiento de literatura especializada de distintas disciplinas relacionadas directa e
indirectamente con el tema de investigación. Las fuentes consultadas incluyen libros, publicaciones
periódicas, artículos de revista y publicaciones online.

- Documentación Gráfica.
Relevamiento de planos, mapas, imágenes satelitales, fotografías aéreas y muestras fotográficas
extraídas del trabajo de campo. Las fuentes consultadas incluyen Planos Municipales (digitales e
impresos), cartografía del Gobierno Provincial, sistema de información geográfica online Google
Earth 2006, diagramas de elaboración propia y fotografías del autor.

- Entrevistas.
Conversaciones y consultas periódicas con especialistas del área social, de ecología y botánica, de
economía y de planificación urbana. Asimismo, se ha relevado información mediante
conversaciones con profesionales, vecinos y pobladores de Berazategui.

- Otras Fuentes.
Entre otras fuentes de información consultadas, se incluyen apuntes y documentos de los distintos
seminarios dictados en la Maestría Paisaje, Medio Ambiente y Ciudad (FAU-UNLP), entre Julio de
2005 y Septiembre de 2006. Junto a ello, las visitas a terreno y las exploraciones de campo
completan el repertorio de fuentes que han servido para el desarrollo de la presente investigación.

11
CAPITULO 1
-APROXIMACION-

12
CAPITULO 1
-APROXIMACION-

MARCO TEORICO: ARTICULACION DE CONCEPTOS TRANSDISCIPLINARIOS Y


ENFOQUES MULTIDIMENSIONALES.

El enfoque multidimensional de la investigación, a través del marco teórico, va a definir una


aproximación genérica al problema ambiental de la periferia urbana abordando transversalmente
diversos conceptos que intervienen directamente en el objeto de estudio.

Estudiadas generalmente desde enfoques parciales – ya sea desde la ecología, la geografía, el


urbanismo o la sociología – las dimensiones del Ambiente, el Paisaje, la Periferia y la Pobreza
encuentran en esta instancia un lugar común. La primera tarea que asume esta investigación es la
de generar lazos integradores de conocimiento, respondiendo a la necesidad de un proceso de
integración tendiente hacia la transdisclipina – convocando a las ciencias “naturales”, ciencias
“sociales”, ciencias “tecnológicas” y ciencias “exactas” – para aprehender, comprender y generar
soluciones a la problemáticas de la ciudad, la sociedad y su relación con el espacio territorial. 1

En una posición intermedia e integradora entre las ciencias naturales y las ciencias sociales, el
paisaje como mirada analítica y proyecto de intervención del territorio constituye una base
conceptualmente articulada y superadora de los enfoques tradicionales que han caracterizado
el accionar sobre la ciudad, la sociedad, el medioambiente y sus problemáticas.

La reflexión debe dar paso a la acción. La incorporación de los conceptos de Paisaje y Ambiente en
el marco de la planificación territorial, orientada a generar nuevos modelos de desarrollo urbano,
constituye un escenario teórico y metodológico ideal para poner sobre la mesa nuevas formas de
hacer ciudad y nuevas formas de pensar la producción del territorio en función de las comunidades
que lo habitan.

La construcción de un corpus teórico basado en la transdisciplina, mediante la revisión y


articulación de conceptos relacionados con el espacio periurbano como objeto de investigación y
del paisaje como estrategia de intervención, conforma esta primera instancia de investigación.

1
Para profundizar en esta idea de integración de las ciencias, ver Anexo 1: Bases Epistemológicas de la
Investigación.

13
1.1. AMBIENTE:

MULTIPLES DIMENSIONES BAJO UN CONCEPTO INTEGRADOR.

Ambiente y Paisaje son dos conceptos estrechamente conexos que definen una relación dinámica
entre el hombre – como individuo y sociedad – y su hábitat. Hablar de paisaje es referirse al
ambiente que lo cualifica, y la intervención efectiva en el campo del paisaje demanda una
comprensión, interacción y manipulación directa con las variables ambientales.

Por un lado, el ambiente reúne aquellas condiciones, procesos y recursos que se hallan en torno a
un determinado contexto territorial y que condicionan su desarrollo. De forma funcional y genérica,
podemos definir el ambiente como el conjunto de variables externas a un determinado sistema, que
afectan o inciden directa o indirectamente sobre éste. El ambiente es externo e interactuante.

En un sentido más específico, el ambiente es el resultado de un conjunto de procesos sociales,


culturales, políticos y económicos que genera la sociedad en función del medio que habita,
produce y consume. Esta dinámica está condicionada por una racionalidad social, es decir, una
idea de mundo que guía los intereses de la sociedad, basada en valores, saberes y comportamientos
que legitiman los procesos de desarrollo y la relación entre hombre y hábitat.

Es decir, el ambiente se genera y construye a lo largo del proceso histórico de ocupación y


transformación del espacio por parte de una sociedad. (Chabalgoity et al, 1984)

1.1.1 DIMENSIONES DEL AMBIENTE URBANO.

Según Di Pace (2004), el ambiente urbano expresa una forma particular de ocupación del territorio
por una población, donde la concentración y densidad de dicha ocupación va generando una
progresiva diferenciación funcional y social.

Este ambiente antropizado incluye tanto al ambiente natural de la ciudad, conformado por los
elementos físicos de la naturaleza (como la topografía, el clima, el suelo, etc.), al ambiente
construido, compuesto por la estructuras resultantes de la dinámica social sobre el territorio urbano
(viviendas, vialidad, equipamiento, etc.), y por ultimo incluye a la sociedad que habita en un
determinado contexto territorial; es decir, el ambiente social con sus particulares características

14
que lo distinguen en función del nivel socioeconómico, del acervo cultural, de su condición étnica,
de las condiciones de salud y de educación, entre otras particularidades. (Di Pace et al, 2004)

De esta forma, el ambiente urbano surge de diversos procesos de interacción entre la instancia
natural, la construida y la social. Cada una de ellas es condicionante de las otras dos, y a la vez
resultante de ambas. La comprensión del ambiente urbano esta sujeto a la determinación de las
relaciones y condicionamientos que existen entre estas tres instancias.

Profundizando en este argumento, Folch (1999) señala que la ciudad, en primer lugar, es un oikos;
una matriz ambiental situada en un espacio determinado que tiene relación con las formas de vida
de sus habitantes y con la estructura geomorfológica y urbanística de los espacios en los cuales ésta
se desarrolla. En segundo lugar, la ciudad es también una urbs; una anatomía arquitectónica de
artefactos contenedores de actividades y formas simbólicas. En tercer lugar, esa urbs que ha sido
construida sobre ese oikos está habitada por civitas, es decir, por los individuos de la sociedad
urbana quienes le dan sentido a todo lo anterior.

“Esa sumatoria de oikos + urbs + civitas, o bien, de matriz ambiental + anatomía arquitectónica
+ fisiología civil, es la ciudad propiamente dicha, vista con óptica sociológica. Si, a causa de
prejuicios profesionales derivados de nuestra condición de sociólogos, o de arquitectos, o de
biólogos, desestimamos alguno de estos tres componentes básicos, vamos a tener una visión
sesgada e incompleta de la ciudad, que es lo que desgraciadamente suele suceder”. (Folch, 1999:
14)

1.1.2 LA PROBLEMATICA AMBIENTAL URBANA.

El ambiente urbano se encuentra sometido a fuertes demandas generadas por el modelo de


desarrollo económico y por el rápido aumento de la población en las ciudades, produciendo un
acelerado declive de su calidad y capacidad para sostener los ecosistemas y las distintas formas de
vida en ellos. Los impactos negativos que surgen de estos procesos se pueden observar en la
progresiva contaminación y degradación de los recursos agua, aire y suelo.

Así también, han generado una serie de efectos sociales, caracterizados por la distribución desigual
de los costos ecológicos del crecimiento económico, por las disímiles posibilidades y condiciones
de acceso a los recursos naturales, y – particularmente en Latinoamérica – por la escasa
promoción, valoración o desconocimiento de formas alternativas de utilización de estos recursos.
(Herrero, 2004)

15
La comprensión de los conceptos, variables y factores que determinan la problemática ambiental
urbana constituye un requisito fundamental previo al diseño y materialización de estrategias de
intervención sobre el territorio.

DEFINICIONES

Los problemas ambientales constituyen “aquellas interrelaciones entre la sociedad y el medio


físico (transformado o no) que generan directa o indirectamente consecuencias negativas sobre la
salud de la población presente o futura y sobre sus actividades (y relaciones) sociales; pueden
provocar un impacto negativo sobre los componentes de la flora y fauna, y alterar las condiciones
estéticas y sanitarias del ambiente”. (Herrero, 2004: 166)

Referido a la problemática que afecta a las distintas dimensiones y recursos del ambiente, se
utilizan frecuentemente dos conceptos: contaminación y degradación.

- La contaminación ambiental indica que ha existido la introducción de agentes externos


(biológicos, químicos y/o físicos) en un medio al cual no pertenecen. Constituye la alteración de un
medio natural mediante formas de materia o energía ajenas a éste, “causando el aumento o
disminución de las concentraciones basales de alguno de sus componentes naturales”. (Herrero,
2004: 166)

- La degradación ambiental hace referencia al declive o pérdida de la calidad o utilidad de un


medio determinado, reduciendo su productividad. La degradación afecta a la totalidad del
ambiente, es decir, a su dimensión natural (oikos), construida (urbs) y social (civitas).

La dimensión social de los problemas ambientales urbanos incorpora, a su vez, otros factores
determinantes que consideran a los habitantes de la ciudad como parte integral del sistema
ecológico. Ellos son la vulnerabilidad, la amenaza y el riesgo. (Di Pace et al, 2004)

- El concepto de vulnerabilidad social señala que, frente a una situación amenazante, existen
grupos más o menos expuestos. Este concepto es usado frecuentemente de manera instrumental,
para identificar la población que será usuario/ beneficiaria de políticas de emergencia y políticas
sociales especificas. Según Di Pace (2004), la vulnerabilidad transita dos dimensiones: entendida
como debilidad ante una amenaza (ausencia de resistencia), o bien entendida como incapacidad de
recuperación después de la ocurrencia de un desastre (falta de resiliencia).

16
- La amenaza considera la relación entre el crecimiento de los sistemas urbanos y la generación de
disturbios en los ecosistemas del periurbano, degradando los recursos naturales y la calidad de vida
de sus habitantes. Los factores de amenaza pueden ser de carácter natural (originados por las
dinámicas geológicas y climáticas propias de la biosfera); de carácter socio-naturales (como
reacción del medio natural ante la acción humana); de carácter tecnológico (derivados de
actividades potencialmente peligrosas para la comunidad, ya sea por operación inadecuada o por la
existencia de instalaciones que revisten algún grado de peligrosidad); y por ultimo, factores de
carácter antrópico (cuando la actividad humana genera contaminación y/o degradación en el medio
natural, construido o social).

- El riesgo es la probabilidad de ocurrencia de un fenómeno, ligado a la capacidad de predecir un


evento amenazante y de responder a él que tiene una sociedad determinada: “cualquier fenómeno
amenazante, si es percibido como tal por el conjunto de la sociedad – o por parte de ella –
constituye un riesgo para determinado grupo u organización social […] Refleja la relación
existente entre el grado de la amenaza y el grado de vulnerabilidad social”. (Di Pace et al, 2004:
239)

VARIABLES

Como señala Herrero (2004), existen una serie de variables que caracterizan un problema ambiental
determinado, cuyo análisis permite comprender las condiciones necesarias para mitigarlo. Ellas
son:

- Cantidad de población afectada (porcentaje relativo al total)


- Grado de perturbación generado en el ambiente (grave, intermedio o leve)
- Grupos sociales involucrados (edad, ingresos, etnia, etc.)
- Trascendencia del problema ambiental (alta, media, baja)
- Fuentes de la información relativa al problema (múltiples o únicas)
- Origen (natural o antrópico)
- Escala espacial afectada (barrial, urbana, regional, global)
- Escala temporal del problema (ocurrencia, vigencia: continua – intermitente - puntual,
reversibilidad: largo – mediano - corto plazo)

17
IMPACTO

La evaluación de los problemas ambientales urbanos, según Di Pace (2004), requiere la


consideración de tres niveles de impacto: ecológico, económico y social. A su vez, el estudio
puede ser de carácter cualitativo o cuantitativo.

En forma general, las características cuantitativas hacen mención a la magnitud del problema, en
función de la escala de impacto ecológico (recursos y especies comprometidas), de los costos
económicos de degradación y agotamiento de los recursos afectados y de la cantidad de la
población sometida al problema ambiental.

Las características cualitativas se refieren, en lo ecológico, al valor del problema en términos de


singularidad de los recursos y especies afectadas, a las condiciones de riesgo e incertidumbre, y su
posible articulación con otros problemas; en lo económico a la afectación de recursos ambientales
para el desarrollo futuro, y en lo social a la vulnerabilidad de la población y su resiliencia o
capacidad para superar el problema.

1.1.3 GESTION AMBIENTAL URBANA

El último eslabón (o si se quiere el primero) del saber ambiental es el de la acción, la gestión o las
prácticas instrumentales concretas de puesta en acción de este conocimiento. Según Fernández
(1999), desde una perspectiva materialista, este plano proactivo es el que le da sentido al saber
ambiental y debe constituir una fuente de retroalimentación directa con los planos más teóricos,
para conformar un campo de conocimiento en continua renovación y actualización.

La gestión ambiental urbana es, ante todo, una gestión de conflictos entre los intereses de
desarrollo económico, de demanda social y de la capacidad del territorio y sus recursos para
satisfacer ambos requerimientos. En otras palabras, constituye la mediación entre el habitar y el
hábitat.

El habitar caracteriza las formas y expresiones de los modos de vida de una determinada población,
constituyendo la forma histórica que ese grupo ha desarrollado para instalarse en un modo de vida
sobre el espacio o hábitat que le corresponde, es decir, su soporte físico territorial. Si el ambiente
urbano está definido como aquella relación entre una sociedad y un soporte compuesto de
naturaleza y tecnoestructuras, entonces podríamos definirlo también como la relación entre habitar
y hábitat, y la problemática ambiental como un defecto, irracionalidad o conflicto en dicha

18
relación, que afecta tanto a su dimensión física (natural y construida), como a su dimensión social,
es decir, al modo en que se define y practica el habitar. (Curtit, 2003)

A modo de definición general, la gestión ambiental es el conjunto de las actividades humanas


encaminadas a procurar el ordenamiento del ambiente y contribuir al establecimiento de un
modelo de desarrollo sustentable en su dimensión económica, ecológica y social, ocupándose
de establecer políticas ambientales (globales y sectoriales), dictar normas jurídicas que
desarrollen los instrumentos que permitan la aplicación de los lineamientos políticos
previamente adoptados y, por último, de establecer la institucionalidad que se haga cargo de
ella. (Di Pace et al, 2004)

Desde el punto de vista de la administración pública – principal actor en la planificación y


ordenamiento de territorio – la gestión ambiental se define como aquel conjunto de acciones
normativas, administrativas y operativas que impulsa el Estado para alcanzar desarrollo con
sustentabilidad ambiental. Este objetivo se logra mediante funciones tales como el diseño y
formulación de políticas ambientales, de una legislación ambiental, de un sistema administrativo y
de un conjunto de instrumentos de acción. (Chabalgoity, 2006)

A su vez, la gestión del ambiente urbano implica la articulación de los diferentes actores presentes
en la ciudad – económicos, comunitarios y políticos – pues de ella depende la satisfacción de sus
intereses y necesidades. De esta forma, cada temática específica del ámbito urbano va a generar un
conjunto de actores interesados en intervenir. En este proceso el gobierno local, al relacionarse con
los distintos actores convocados, modela un proyecto de ciudad que se traduce en los lineamientos
que caracterizan su gestión. (Di Pace et al, 2004)

1.1.4 SUSTENTABILIDAD Y DESARROLLO SUSTENTABLE

El concepto de sustentabilidad 2 surge como una nueva dimensión en la concepción de las


relaciones entre la sociedad, el desarrollo económico y los recursos naturales, centrando los debates
y reflexiones en la valoración adecuada del medio ambiente y de la utilización responsable de los
recursos renovables y no renovables, asegurando la posibilidad de su uso a largo plazo.

2
En distintas fuentes bibliográficas aparece como sinónimo el término sostenibilidad, o desarrollo
sostenible. Se escoge para este trabajo el término sustentabilidad o desarrollo sustentable, pues aunque en la
práctica significan lo mismo, la palabra “sostener” implica mantener, soportar, conservar. Por el contrario, la
reflexión en torno al modelo de desarrollo actual apunta justamente a generar cambios estructurales, para
hacerlo sustentable.

19
A modo de slogan, el informe titulado “Nuestro futuro común” elaborado por la Comisión Mundial
de Medio Ambiente y Desarrollo, señalaba en el año 1987: “la humanidad está en condiciones de
realizar un desarrollo sustentable en el tiempo, en forma tal que satisfaga las necesidades del
presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones en atender sus propias
necesidades”.

Casi veinte años han trascurrido y hoy, debido a la extensa literatura desde distintos enfoques,
resulta difícil acotar todas las interpretaciones que el desarrollo sustentable genera. Sin embargo,
según Di Pace et al (2004), éstas podrían resumirse en tres grandes grupos:

- Un enfoque neoliberal, que considera el desarrollo sustentable como medio para sostener el
crecimiento económico a partir de la incorporación de los costos ambientales de degradación y
agotamiento de los recursos naturales,
- Otro enfoque, asociado al concepto de necesidades básicas, lo propone como medio para alcanzar
el bienestar social a partir de las condiciones ecológicas necesarias para sustentar la vida humana
de las generaciones presentes y futuras, en un determinado nivel de bienestar,
- Y un tercer enfoque de carácter estructuralista que critica el acceso y control inequitativo de los
recursos naturales – característico de los actuales patrones de desarrollo –, proponiendo un
paradigma que reformule los objetivos y medios del desarrollo basándolos en principios de equidad
y justicia social a nivel local y global.

Aceptando las divergencias, es importante señalar el consenso que estos enfoques alcanzan hoy en
la evaluación del rol de las ciudades como motores de crecimiento económico, pero también como
el escenario crítico del agravamiento y agudización de la pobreza, la exclusión social, la regresión
distributiva y la concentración de los problemas ambientales. (Di Pace et al, 2004)

Como apunta Saskia Sassen (1999), la realidad ha demostrado que la polarización social es
intrínseca al orden tardocapitalista 3 , donde los trabajos a cambio de bajos salarios son claves para
el crecimiento económico. El declive social en nuestras ciudades, por tanto, ha dejado de ser un
indicativo de decadencia para convertirse en un complemento del desarrollo.

Asimismo, se ha señalado – especialmente en relación a Latinoamérica – que los problemas del


medio ambiente y del desarrollo sustentable se encuentran directamente relacionados con los
problemas de pobreza urbana, de satisfacción de necesidades básicas de alimentación, salud y
vivienda, de una nueva matriz energética que privilegie las fuentes renovables, de procesos de

3
La autora se refiere con tardocapitalista al actual modelo de desarrollo neoliberal, imperante hoy a escala
global.

20
innovación tecnológica y de una gestión político-administrativa democrática y participativa.
(Guimaraes, 1994)

Si bien es evidente que no existe un único enfoque apropiado del concepto de sustentabilidad,
probablemente la problemática del desarrollo sustentable a nivel global impondrá en el futuro las
condiciones de producción y consumo locales. Aún cuando sea difícil convencer a los gobiernos
ocupados en sus problemas contingentes e inmediatos acerca de las implicancias de los problemas
ambientales a largo plazo, resulta fundamental plantear la necesidad de invertir recursos en
investigar, analizar y actuar sobre los problemas y potencialidades del ambiente.

La gestión ambiental debe fundarse en las formas, intereses y aspiraciones locales, promoviendo a
través de estrategias e instrumentos de acción una estrecha articulación entre la dimensión
económica, ecológica y social del desarrollo, convocando a los distintos actores urbanos
involucrados hacia un proyecto de intervención integral sobre el territorio.

21
1.2. PAISAJE:

PLATAFORMA DE COMPRENSION Y GESTION DE LAS DINAMICAS DEL


AMBIENTE Y DEL TERRITORIO.

Paisaje y Ambiente, como señala Silvestri y Aliata (2001), son conceptos utilizados hoy de manera
indistinta y casi intercambiable, aun cuando persiste actualmente su división de competencias: una
perspectiva estética ligada al paisaje y otra científica en relación al ambiente. En medio de esta
distinción se halla el rol del Hombre y su posición en el medio que habita. Dentro del ambiente, el
Hombre no se diferencia en forma sustancial de cualquier otro ser vivo, como un árbol o un animal,
formando parte de las dinámicas biológicas y ecológicas que rigen a la naturaleza en su conjunto.
En el paisaje en cambio, el Hombre es un sujeto que posee una distancia con el mundo que habita y
que nunca podrá colmar, aunque permanentemente se mueva hacia ese objetivo utópico. (Silvestri
y Aliata, 2001: 186). Mediante esta posición distante establece una mirada en perspectiva, la cual le
permite observar, comprender y actuar sobre el ambiente, del cual también es parte.

Al situarse el ser humano ante su entorno, a través de sus recursos intelectuales y perceptivos, se
produce en él una respuesta que se llama Paisaje, que constituye el resultado global donde el
hombre procesa los estímulos de su entorno.

El Paisaje es así el efecto de la superposición de la actividad humana sobre la naturaleza, e incluye


desde la sola mirada contemplativa hasta las modificaciones derivadas de la actuación sobre el
medio para fines productivos, recreativos, estéticos o funcionales. Como señala Ábalos (2005), se
trata entonces de un concepto que implica una orientación proyectual clara y una condición híbrida
natural y artificial: la proyección de la cultura – tanto en su significado etimológico de cultivar,
como en el convencional – sobre un espacio determinado, transformándolo en territorio.

Según Donadieu (2006a: 42), el concepto de territorio expresa la producción del espacio habitado a
través de las formas de vida de los individuos y de las sociedades humanas a lo largo del tiempo:
“el espacio anónimo e isótropo se vuelve territorio cuando es producido por la sociedad que lo
habita; cuando el agricultor admira sus campos, el ingeniero sus represas, el ornitólogo sus
pájaros, el jubilado su jardín y el turista, como el paseante, los bellos paisajes que puede
compartir con otros usuarios”.

En tal sentido, el territorio puede entenderse como el espacio de pertenencia e identidad producto
de la relación cultura-naturaleza, a través del tiempo. Territorio, entonces, es un concepto que hace
referencia no sólo a los aspectos físicos y geomorfológicos del espacio, sino también al sistema de

22
significados culturales construidos en torno a la relación entre la humanidad y la extensión
terrestre. (Berque, 2006)

El Paisaje constituye una modalidad de lectura del territorio, que intenta integrar en sí mismo
aquella dimensión material de la naturaleza – conformada por objetos, geografías, seres vivientes –
y la dimensión inmaterial de la cultura, sustentada en valores, creencias, costumbres, formas de
producción e ideologías, en un espacio y tiempo determinado.

De acuerdo con lo anterior, el Paisaje es expresión del estado de la cuestión del hombre, del
ambiente y de la sociedad. Desde una perspectiva fenomenológica, el paisaje es el indicador más
expresivo para el entendimiento de la sociedad y el ambiente que la sostiene, revelando las
condiciones en las cuales se establece la habitabilidad, producción y consumo del territorio; sus
aciertos y problemáticas. (Arias Sierra, 2003)

1.2.1 SENTIDOS DEL PAISAJE.

Resulta sumamente complejo estructurar un discurso concluyente en torno a la noción de Paisaje,


justamente por la ambigüedad que adquiere el término, por sus distintas acepciones en diferentes
disciplinas y por su uso común en la actualidad al ser un concepto de moda, por decirlo de alguna
forma. Sin embargo, resulta también fundamental situar la noción de Paisaje en el marco de esta
investigación, tomando los distintos enfoques en torno al tema para organizarlos en un discurso
articulado, integrando las múltiples dimensiones que recoge el Paisaje, que van desde lo
estrictamente ecológico hasta lo sociocultural.

En términos generales, el Paisaje es tomado desde dos perspectivas paralelas. Por un lado, se
encuentra la tradición Norteamericana, centrada mayormente en las dinámicas espaciales y
4
ecológicas. La Ecología del Paisaje puede definirse así como la estrecha interacción entre las
matrices espaciales y los procesos ecológicos, orientada al estudio de las causas y consecuencias
que generan la heterogeneidad espacial a lo largo de diversos rangos escalares. Enfatizando
métodos de análisis cuantitativos, recurre frecuentemente a estadísticas espaciales, modelos
ecológicos y sistemas de información geográfica (GIS) para la interpretación del territorio (Bravo,
2005). La tradición Norteamericana pone un menor énfasis al valor estético del paisaje, así como a
su rol social y cultural.

4
Richard Forman constituye un referente contemporáneo de la Ecología del paisaje, destacándose entre sus
publicaciones: Landscape Ecology (1986) y Land Mosaics (1995)

23
Bajo esta perspectiva ecológica, el paisaje constituye un modo de organización de la superficie
terrestre. Cada porción de la superficie guarda la historia del flujo de energía solar que recibió y
que es el causante de los procesos geomorfológicos y de la distribución de la flora y fauna en ese
espacio a lo largo del tiempo. Estas formas características de una determinada área se denominan
patrones. A su vez, el patrón no es homogéneo, sino que está conformado por parches de usos
diferentes (geoformas, tipologías vegetales, usos de suelo, etc.), conectados entre sí por corredores
(áreas que interrelacionan a los parches). Todos estos elementos, es decir, parches, corredores y
patrones, componen la matriz de paisaje, que es el modo de organización particular de una porción
de la superficie terrestre. (Di Pace et al, 2004)

El término paisaje es usado muchas veces en lugar de la expresión configuración territorial, aquel
conjunto de elementos tanto naturales y artificiales que le son característicos a una determinada
área. En rigor, según Santos (2000), la palabra paisaje se refiere a la porción de la configuración
territorial que es posible abarcar con los dispositivos perceptivos, entre ellos la visión.

Así, cuando se habla de paisaje se hace también mención al territorio, desde la mirada que lo
contiene, juntando objetos pasados y presentes en una construcción temporalmente transversal,
como “presente de los objetos de todas las épocas” (Santos, 2000).

Desde otro ángulo, la tradición Europea centra su atención en la dimensión social y cultural del
paisaje, como expresión estética de las formas de vida de la sociedad en un determinado contexto
espacial y temporal. Como disciplina derivada de la geografía y estimulada por la representación
pictórica impresionista del siglo XIX, el Paisaje en Europa es parte fundamental de la planificación
territorial, considerado patrimonio a resguardar, restaurar o promover, dada su relevancia como
reflejo de las particularidades culturales de una determinada región. Como señala Donadieu
(2006a), las imágenes de los paisajes muestran a menudo las herencias del pasado: fragmentos de
arquitectura, de ciudades, de campiñas o de naturaleza. Pero el paisaje no es sólo la manifestación
de tiempos pasados, sino también es una construcción permanente del presente y una proyección de
la sociedad hacia el futuro.

Los sentidos que adquiere el paisaje como concepto sociocultural son diversos, transformándose a
la vez en huella y testimonio del pasado, en aspiración e imaginario del futuro y en mecanismo de
apropiación presente.

24
HUELLA

Huella y testimonio del pasado, el paisaje es el “conjunto de formas que, en un momento dado,
expresa las herencias que representan las sucesivas relaciones localizadas entre hombre y
naturaleza”. (Santos, 2000: 86)

Sobre el territorio, el paisaje va develando la acción de las diferentes generaciones de una sociedad
en capas superpuestas y acumuladas que componen una suerte de historial de fragmentos sociales,
económicos y culturales.

Esta sedimentación, como objeto de análisis, permite interpretar cada etapa de la evolución de la
sociedad y su espacio habitado, retomando esos fragmentos de diferentes épocas en un proceso de
reconocimiento territorial que resulta fundamental para reinventar su imaginario a partir de las
trazas reales y reconstituidas de su historia.

ASPIRACION

Como aspiración e imaginario, el paisaje toma a su cargo el futuro de un territorio para volverlo
más habitable, convocando los intereses de los actores sociales – individuales o colectivos – en
función de sus virtudes o problemáticas heredadas, ya sea en procesos de evolución de un estado o
de ruptura con él, promoviendo nuevos escenarios.

“La seductora utopía que motiva a los paisajistas nace de un ideal social de urbanidad donde los
lazos espaciales del territorio urbano ofrecen una promesa de lugares sociales; donde la apertura
del espacio público se impone al encierro de los espacios privados, donde el cruce y la mixtura
toman el paso sobre la separación de los flujos y las divisiones de la zona; donde el debate publico
y democrático moviliza los valores ciudadanos”. (Donadieu, 2006a: 117)

La idea de paisaje se transforma en discurso crítico hacia la actual producción del territorio,
cuestionando también a la sociedad que lo habita, tratando de convencer que existe una alternativa
al caos urbano, a la contaminación del hábitat y sus recursos, a la degradación del patrimonio
cultural y a la miseria social de las barriadas periféricas.

Según Donadieu (2006a), la sociedad pierde cada vez más fácilmente sus motivaciones de relación
con el territorio, mientras que sus espacios heredados desaparecen y su medio de vida se transforma
sin que ella pueda dominarlo ni apropiárselo. Ante ello, busca como aspiración de futuro hacer
aparecer mundos nuevos o reinventados. Desde su imaginario, la sociedad paisajista trata de

25
construir territorios transformando sus sueños e ideales en realidades materiales a través del paisaje
como proyecto.

APROPIACION

También el paisaje, a través de la representación artística y mediática de las formas y contenidos


del entorno percibido, participa en la apropiación social del territorio, contribuyendo a la
territorialización de la sociedad.

Antes de su invocación en disciplinas como la geografía y el urbanismo, el término paisaje – que


surge en francés como derivación del concepto holandés de landschap, a comienzos del siglo XVI
– designaba a un género pictórico del Renacimiento en el norte de Europa, que tuvo su apogeo con
la pintura al aire libre de la escuela de Barbizón y con los Impresionistas, en el siglo XIX.
(Donadieu, 2006a)

La pintura del paisaje representaba escenas de la naturaleza y del mundo rural, contribuyendo a
modificar la relación social y cultural de la sociedad con el territorio. A través de la pintura y luego
con la fotografía, los artistas conquistaron para el resto de la sociedad aquellos paisajes lejanos y
desconocidos, como la montaña, el litoral y los bosques; al trabajarlo en forma estética participaron
en la pacificación del territorio, generando la admiración por escenarios que luego serían objeto de
atractivo turístico – como el desarrollo de centros invernales y balnearios litorales – y de
representación cultural de las sociedades, a través de la idealización de campiñas agrícolas, valles y
viñedos, entre otros paisajes.

El rol de estos paisajes pintorescos sigue vigente hoy. Ellos reproducen las huellas arquetípicas que
demarcan el territorio y redefinen la relación entre el hombre y su entorno, proponiendo
imaginarios que inspiran a la sociedad a conservar, recuperar y proyectar su espacio de vida,
promoviendo imágenes iconográficas del territorio que pasan a formar parte de su patrimonio
cultural.

En efecto, la idea de paisaje como patrimonio cultural se consolida en lo que la UNESCO llama
Paisajes Culturales, los cuales “ilustran la evolución de la sociedad y los asentamientos humanos
en el transcurso del tiempo, bajo la influencia de las restricciones físicas y/o las oportunidades
presentadas por su ambiente natural y de las sucesivas fuerzas sociales, económicas y culturales,
tanto internas como externas”. 5 El término Paisaje Cultural 6 considera una diversidad de

5
Definición según la Convención del Patrimonio Mundial UNESCO, artículo 1. ([Link]

26
manifestaciones resultantes de la interacción entre el hombre y su ambiente natural, reconociendo
claramente tres categorías:

-Los paisajes claramente definidos, diseñados y creados intencionalmente por el hombre,


comprendiendo los jardines y los parques;
-Los paisajes evolutivos (u orgánicamente desarrollados) resultantes de condicionantes sociales,
económicas, administrativas, y /o religiosas, que se han desarrollado conjuntamente y en respuesta
a su medio ambiente natural. Se dividen en dos subcategorías: un paisaje fósil / relicto, en el cual el
proceso evolutivo llegó a su fin; un paisaje continuo en el tiempo, que sigue teniendo un papel
social activo en la sociedad contemporánea, conjuntamente con la forma tradicional de vida;
-Los paisajes culturales asociativos de los aspectos religiosos, artísticos o culturales relacionados
con los elementos del medio ambiente.

El paisaje, huella y testimonio del pasado, aspiración e imaginario del futuro y patrimonio cultural
del presente, conforma hoy una base conceptualmente articulada y superadora de los enfoques
tradicionales que han caracterizado el accionar sobre la ciudad, la sociedad, el medioambiente y sus
problemáticas. En una posición intermedia e integradora entre las ciencias naturales y las ciencias
sociales, el paisaje como disciplina transversal es al mismo tiempo mirada analítica del ambiente y
proyecto de intervención del territorio.

6
Los paisajes culturales, como categoría patrimonial, es aprobada por el Comité del Patrimonio Mundial
UNESCO, en 1992.

27
1.2.2 PROYECTO PAISAJE

El paisaje como proyecto de territorio constituye la visión a futuro de un contexto espacial


determinado para mejorar – entre otros objetivos – su calidad estética, ecológica y social, de
acuerdo a las potencialidades, intereses y aspiraciones de la comunidad que lo habita. Congregando
a las distintas dimensiones del ambiente 7 , busca generar una propuesta articulada y amplia sobre el
territorio, mediante la recuperación, ordenamiento y puesta en valor de los recursos materiales e
inmateriales que conforman el espacio en cuestión.

Como señala Ábalos (2005), repensar el espacio urbano y el territorio desde el paisaje permitirá
individualizar estrategias, lugares y programas para equilibrar los déficit medioambientales de la
ciudad y su oferta de ocio y productividad, mejorando la calidad de vida y la sustentabilidad de la
ciudad en el marco de la economía global, desde el contexto local. Ello demanda el desarrollo de
análisis e intervenciones ligados a una concepción productiva de los recursos naturales desde la
experimentación de metodologías en las que confluyan los aspectos económicos, arquitectónicos,
urbanísticos, ecológicos y sociales, para generar nuevas visiones y concepciones de ciudad: “para
construir, en suma, una mirada actualizada sobre el medio urbano, de la cual podrán obtenerse
resultados beneficiosos en la medida en que podamos aunar sinérgicamente las cuestiones
tipológico-constructivas y las paisajísticas”. (Abalos, 2005: 54)

El proyecto paisaje – resultante del encuentro entre una demanda social determinada, una oferta de
recursos disponibles y una idea o plan de actuación sobre el territorio – se traduce en imágenes que
ilustran la respuesta a objetivos, escenarios y procesos de intervención, convocando a distintas
disciplinas en una dinámica trasversal de intervención. Orientada a mejorar la calidad integral del
espacio habitado, su escala de acción se extiende desde el diseño del mobiliario urbano hasta la
elaboración de un plan intercomunal o regional de Paisaje, como instrumento compatible con las
políticas de ordenamiento y planificación territorial.

A modo de argumento que lo valida, el proyecto se basa tanto en las huellas o testimonios de las
relaciones precedentes entre la sociedad y su espacio, como en el imaginario y aspiración de la
comunidad que lo habita hoy, constituyendo una mediación de ambas instancias. Considerando el
testimonio del paisaje como basamento analítico sustentado en los antecedentes del territorio – es
decir, su historial pasado – y la visión de futuro desde los anhelos de un imaginario colectivo, el
proyecto paisaje requiere de medios programáticos para imprimirle un sentido al espacio
intervenido.

7
Oikos (Ambiente Natural), Urbs(Ambiente Construido) y Civitas (Ambiente Social).

28
El espacio anónimo e isótropo se vuelve territorio al acoger un sentido sociocultural dado por un
programa determinado. Sea espacio productivo, espacio recreativo o land-art, el proyecto paisaje
mediante su rol programático – inspirado por huellas, testimonios, imaginarios y aspiraciones – se
transforma en creador y constructor de territorios.

Como bien señala Donadieu (2006a: 131), “el proyecto paisajista no se trata sólo de un proyecto
medioambiental, la protección contra el incendio, la seguridad pública, la inundación, el
empobrecimiento biológico o la delincuencia; sino del confort visual, olfativo, sonoro o aún de la
reconstrucción de territorios en sí mismos. Tiene la ambición, por un lado, de crear pertenencias
sociales locales, identificaciones a lugares de hábitat, y, por otra parte, de valorizar los lugares de
las sociedades y sus productos. Igualmente, queda dividido entre un pedido de inmovilización de la
sociedad conservando sus vestimentas para restaurar; del reconocimiento de formas y de
relaciones que la sociedad produce quejándose de ellas y la invención de un territorio utópico
coproducido creyendo en un porvenir común”.

El paisaje como proyecto del territorio, dado su carácter multidimensional y transdisciplinario,


constituye una estrategia fundamental de aproximación e intervención para el accionar sobre el
complejo contexto ambiental que plantea el espacio periurbano. Orientado hacia la demanda social
de los grupos humanos que lo habitan en condiciones de vulnerabilidad y riesgo, el proyecto
paisaje toma – en el marco de esta investigación – a la agricultura urbana como medio
programático para alcanzar su objetivo.

29
1.3. PERIFERIA URBANA:

LA PROBLEMÁTICA AMBIENTAL DEL BORDE DE LA CIUDAD

La periferia urbana, aquel ámbito de expansión al margen de la ciudad consolidada, ha ganado


difícilmente su derecho a ser ciudad, constituyendo en muchos casos la parte sufrida y pobre de lo
urbano.

La improvisación y la falta de referencias en relación al problema de las nuevas áreas de expansión


– aquellos espacios de desarrollo discontinuo al margen de las fronteras jurisdiccionales de los
centros urbanos – produce de forma acelerada un aglomerado tentacular donde la vivienda social,
los polígonos industriales y los enclaves marginales van a construir la “otra ciudad”, que de forma
imprevisible impone su presencia como una nueva expresión discontinua y conflictiva de lo
periférico. Crecimientos nunca bien atendidos y considerados como fenómenos patológicos no
deseados, ante los que había que oponer una legislación y un planeamiento activo y beligerante
para su contención; política urbana que, por sus consecuencias y más aun por su ineficacia, produjo
de por sí una mayor malformación de lo periférico. (Arias Sierra, 2003)

El desarrollo tecnológico de las sociedades de consumo – al servicio de la optimización productiva


del sistema económico – ha generado una alteración incontrolada de los procesos y las dinámicas
medioambientales que afectan no sólo a los ecosistemas considerados naturales, sino al entorno
donde habita el ser humano, incidiendo directamente en el deterioro de su calidad ambiental y
acelerando los procesos de crisis ecológica que afectan a la vida global del planeta.

El espacio periurbano es el tejido antropizado más sensible a esta problemática. Es en las periferias
urbanas donde los problemas medioambientales se ofrecen con más crudeza como resultado de los
efectos inmediatos y directos que producen la presencia masiva de población y actividades urbanas.
En este contexto, los niveles de degradación biofísica o funcional pueden constituirse en los
protagonistas del paisaje periurbano.

Según Arias Sierra (2003), entender como periférico todo espacio urbano infradotado y carente de
un nivel eficaz de respuesta urbana es hoy un concepto vigente que requiere de nuevos enfoques y
propuestas de intervención. Como también lo es asimilarlo a espacios urbanos donde los niveles de
exigencia de calidad ambiental y paisajística es siempre inferior, como resultado de una mayor
permisividad o falta de control en las actuaciones que sobre este espacio se realizan.

30
Abarcar las múltiples aristas de esta problemática demanda una integración de enfoques y una
articulación de distintos campos del saber comprometidos con la búsqueda de soluciones operativas
al conflicto social y ambiental de la ciudad, generando estrategias de intervención efectivas sobre el
espacio periurbano.

1.3.1 INTEGRACION DE ENFOQUES SOBRE EL ESPACIO PERIURBANO

El periurbano, entendido como zona de transición o borde entre lo rural y lo urbano, constituye un
espacio donde se despliegan complejos fenómenos ecológicos y sociales. Este ámbito ha sido
objeto de estudio desde distintas disciplinas, reuniendo múltiples abordajes y consideraciones.

A grandes rasgos se puede decir que las condiciones de la periferia urbana han sido enfocadas
desde tres perspectivas diferentes: la mirada ecológica, la mirada urbanística y la mirada
socioeconómica. Si bien estos enfoques no son excluyentes entre sí, cada uno enfatiza en
determinados aspectos que, integrados, explican la dinámica de los espacios periurbanos. (Di Pace
et al, 2004)

La mirada ecológica centra su atención en la complejidad de los sistemas naturales que componen
esta área de ecotono. El ecotono constituye la zona de transición que une o bordea a dos
ecosistemas diferentes, donde interactúan – compartiendo un mismo espacio – organismos
diversos, provenientes de zonas de vida diferentes. Haciendo referencia a esta noción de frontera,
es un concepto ecológico y también espacial.

Con frecuencia la diversidad y la densidad de las especies presentes en el ecotono es mayor que en
las comunidades que lo bordean. Desde un punto de vista sistémico, es el lugar donde se produce el
mayor intercambio de energía. La periferia, en esta perspectiva, es aquella franja limítrofe
contenedora de las dinámicas urbanas propiamente tal, en contacto y conflicto con las dinámicas
del medio no urbanizado o rural. Es así el hábitat de una multiplicidad de comunidades y actores
sociales, rico y a su vez conflictivo en cuanto su diversidad, su identidad y su paisaje.

La mirada urbanística despliega su análisis en las características geográficas de la periferia


urbana, en el rol funcional que juega en la estructura de la ciudad y en su evolución histórica como
espacio en proceso constante de construcción.

Históricamente, el crecimiento de la periferia de las ciudades latinoamericanas ha sido generado


por procesos de expansión espontáneos o no planificados, conformándose como un tejido urbano

31
poco compacto. Localizado en áreas marginales, en sentido económico, y ambiguas desde un punto
de vista programático, el desarrollo del periurbano es desigual y polarizado. Mientras en un lado se
consolidan los suburbios que alojan a las clases favorecidas por el sistema de desarrollo, en otro
lugar se ocupan ilegalmente los terrenos para dar paso a las villas pobres.

En medio, se ubican las industrias que aun subsisten y otras nuevas, grandes almacenes;
explotaciones hortícolas, florícolas, pecuarias y ganadería marginal; canteras de extracción de tierra
y materias para la construcción; áreas residenciales de alto estándar, junto a barrios pobres y
asentamientos ilegales; centros comerciales y administrativos de distintas jerarquías, etc.

El paisaje periurbano se presenta así como un mosaico productivo y social altamente heterogéneo,
mestizo y ambiguo.

La mirada socioeconómica, desde la sociología, la antropología y otras ciencias sociales, se centra


en las características de los actores sociales que habitan este borde y sus interrelaciones, generando
procesos de producción complejos donde coexiste la racionalidad del modo de producción
dominante y un amplio espectro de otras formas de producción (manufacturas, artesanías y
autoproducción) en las que predomina la lógica de la reproducción de la vida por sobre la
acumulación de las ganancias. (Coraggio, 1999)

En las áreas marginales empobrecidas, deterioradas social y ambientalmente, se asientan


comunidades que van expandiendo la ciudad en forma espontánea, sin regulación y sin
planificación. La población se corresponde fundamentalmente con niveles socioeconómicos bajos,
con fuerte presencia de hogares con necesidades básicas insatisfechas, carencia o escasa cobertura
de servicios e infraestructura, situaciones de hacinamiento (a pesar de una baja densidad
poblacional dada la vacancia de espacios) y un acelerado crecimiento demográfico.

Los estudios socioeconómicos develan en estas áreas la convivencia de múltiples situaciones de


informalidad económica con sectores consolidados de la economía formal. En síntesis, estos
estudios analizan las diversas estrategias asumidas por las comunidades pobres con el fin de lograr
su reproducción biológica, económica y social.

Dado el carácter de frontera ecológica e interfase socioeconómica, el paisaje periurbano constituye


un verdadero laboratorio para el estudio de las relaciones entre las dinámicas urbanas y el sistema
natural, y cómo esta interacción va generando cambios, mutaciones y adaptaciones de los
ecosistemas a lo largo del tiempo.

32
La comprensión de los procesos involucrados en la formación de nuevos tipos ecosistémicos y
nuevos paisajes requiere flexibilizar los abordajes y marcos conceptuales, haciendo referencia
necesariamente a una transdisciplinaridad para encarar esta compleja problemática. (Di Pace et al,
2004)

En el capitulo 2 de esta investigación se desplegará un acercamiento analítico a la problemática


ambiental concreta del espacio periurbano de Berazategui, desde los enfoques y conceptos
desarrollados anteriormente, para reflexionar luego acerca de las posibles soluciones y propuestas
que surgen desde el proyecto paisaje como estrategia de intervención territorial.

33
1.4. POBREZA:

POLO CONCENTRADOR DE LOS PROBLEMAS AMBIENTALES DE LA CIUDAD

El concepto de pobreza se caracteriza en general por ser difuso y de bajo contenido teórico, siendo
sus definiciones básicas y de naturaleza operacional. Si bien es transversal a distintas disciplinas,
ha sido abarcado tradicionalmente por las ciencias sociales, las políticas públicas y los estudios
urbanos.

Los acelerados procesos de expansión urbana, en la periferia de nuestras ciudades, generan


directamente condiciones precarias de habitabilidad que pueden manifestarse, entre algunos
fenómenos, en la falta de agua potable, la descarga inadecuada de efluentes, la acumulación de
residuos, condiciones deficitarias de higiene en la producción y consumo de alimentos,
propagación de enfermedades, etc.; todas patologias ambientales que atentan ya no sólo contra la
calidad de la vida, sino contra la vida misma de las comunidades afectadas.

Uno de los problemas más severos, característico de las periferias urbanas latinoamericanas, es la
proliferación de los asentamientos precarios. Asimismo, gran parte de los conjuntos de vivienda
social adoptan estándares tan bajos de habitabilidad, que generan condiciones de rápida
obsolescencia, degradación y hacinamiento. Además, la carencia de servicios y equipamiento
básico acentúan aun más la problemática de estas áreas empobrecidas.

1.4.1 POBREZA (PERI) URBANA, EXCLUSION CIUDADANA

La pobreza urbana – absoluta o relativa – implica que en las ciudades hay un sector de la sociedad
que esta por debajo de ciertos estándares de ingreso y/o acceso directo a medios o condiciones de
vida considerados esenciales para sobrevivir.

Ello involucra no sólo las condiciones precarias del hábitat sino también la falta de empleo estable,
la incapacidad de ahorro y acceso a sistemas de bienestar social; un contexto segregado en el cual
se ven sumergidos los habitantes de la periferia pobre y que determina su exclusión de la
ciudadanía. (Coraggio, 1999)

Según Guimaraes (1994), la experiencia de desarrollo latinoamericano revela una conflictiva


relación entre crecimiento y justicia social, presentando hoy un cuadro de dificultades crecientes

34
para la integración de nuevos grupos a la sociedad nacional y al modelo de desarrollo, por
estancamiento o reversión en la movilidad social: “Este carácter estructural de desarrollo
latinoamericano se ha visto agravado, en décadas recientes, por la exclusión absoluta –
económica, social, política y cultural – de amplios sectores”. (Guimaraes, 1994: 6)

Por un lado, la desigualdad supone la existencia de, por lo menos, la posibilidad de su superación,
pues ocurre entre los grupos subordinados que participan del proceso político y económico de la
sociedad, es decir, los incluidos. La exclusión, en cambio, plantea una ruptura drástica y
permanente del tejido social, transformando la subordinación social en un fenómeno similar
a las vinculaciones entre estamentos o castas. En una situación de subordinación entre grupos
sociales está siempre presente la posibilidad de movilidad social; en las relaciones entre estamentos
o castas, basadas en una adscripción desigual de oportunidades y privilegios, no está presente esa
opción. (Guimaraes, 1994)

1.4.2 INDICADORES DE POBREZA

Pese a que es evidente que con el término pobreza se alude a fenómenos que sólo pueden
explicarse teniendo en cuenta el conjunto del sistema de relaciones sociales, lo habitual es
encontrar reflexiones que pretenden reducir el problema a la identificación de indicadores cuyo
objetivo es medir y describir la situación. Así, el mayor esfuerzo esta orientado a clasificar distintos
“grados” de pobrezas y definir carencias en relación a ciertos estándares. En general, esta práctica
tiende a construir una especie de catálogo descriptivo, en donde se compilan un menú de soluciones
para atender las particularidades de cada grupo o categorías de pobres. (Salama y Valier, 1996)

Conviene, de todas formas, prestar atención a determinadas definiciones en relación a las


condiciones de Pobreza:

- La línea de la pobreza trata de determinar cual es la canasta de bienes necesarios para la estricta
reproducción de un individuo (o de un hogar). Una vez que se definieron estos bienes se los
convierte en dinero. La suma de dinero necesaria para comprar estos bienes define la línea de
indigencia. Una vez obtenida esta línea, suele aplicarse un coeficiente – llamado de Engel – para
estimar los gastos adicionales necesarios en vestimenta, transporte, vivienda, y obtener así el valor
de la línea de pobreza; reservando el termino línea de indigencia al ingreso necesario para la
reproducción exclusivamente calórica del individuo.

35
- La brecha de pobreza indica el déficit del ingreso total requerido por los pobres para dejar de
serlo; esto es, la diferencia acumulada entre el ingreso de cada pobre y la línea de pobreza, medido
en relación a esta última.

- Las necesidades básicas insatisfechas (NBI) definen la pobreza estructural. Las NBI
comprenden el aprovisionamiento del agua, el sistema cloacal, la electricidad, el hábitat, el nivel de
educación de los niños, la asistencia escolar de los menores, el tiempo disponible y el mobiliario
del hogar. Si una de estas características definidas no esta satisfecha, el individuo (o el hogar) es
considerado pobre.

Estos conceptos de necesidad excluyen la idea de pertenencia a un sistema de mercado de libre,


según cuya definición ideal todos los ciudadanos tendrían la libertad para acceder a bienes y
servicios mínimos ofrecidos por dicho mercado a través de la venta de su fuerza o capacidad de
trabajo, supuestamente demandadas también por dicho mercado.

Según Fernández (1999), el fenómeno de la globalización económica, cuya particularidad más


significativa desde el punto de vista de su impacto social es el crecimiento de la productividad
junto al decrecimiento de la demanda de fuerza de trabajo, ha instalado de manera progresiva la
condena de amplios sectores sociales a un estado de marginalidad absoluta respecto de la tal
dinámica de mercado. Marginalidad, a la vez, respecto de la oferta de bienes y servicios, de la
demanda de empleo estable y de optar a mejores condiciones del hábitat en el cual residen.

1.4.3 VILLAS MISERIA: EL HABITAT DE LA POBREZA URBANA

Según el informe "El estado de las ciudades en el mundo 2006-2007", elaborado por el Programa
de las Naciones Unidas sobre Asentamientos Urbanos (ONU-Hábitat), actualmente casi 1000
millones de seres humanos viven en los barrios marginales de las grandes ciudades, con viviendas
inadecuadas, sin servicios públicos esenciales y con altas tasas de desempleo y criminalidad. Esa
cifra se encuentra hoy en una clara tendencia expansiva: de acuerdo con estudios de la ONU, si los
gobiernos no aplican las medidas necesarias, las villas miseria incorporarán unos 27 millones de
nuevos habitantes al año antes de 2020. La media anual registrada entre 1990 y 2001 fue de 18
millones.

Actualmente, la población de los asentamientos precarios en el mundo aumenta a un ritmo del


2,2% anual, impulsado sobre todo por África, donde el índice supera el 4,5%. En América latina, a
pesar de que un porcentaje elevado de sus habitantes vive en villas miseria, la tasa de crecimiento

36
de los asentamientos de este tipo es menor que la del promedio mundial: 1,28%. La agencia ONU-
Hábitat define como asentamiento precario a una zona urbana que carece de protección contra
condiciones climáticas adversas, de un espacio vital suficiente – es decir, más de tres personas por
habitación –, de acceso al agua potable y a un saneamiento decente.

La villa miseria 8 es un inserto clandestino de las grandes ciudades, síntoma evidente de la


segregación social y la pobreza que afecta a los grupos excluidos de la sociedad. Formalmente
ilegal porque se asienta en terrenos ajenos, es tolerado por las autoridades ante la incapacidad de
dar soluciones básicas.

“Nace con la autodeterminación de un conjunto de familias, compelidas por esenciales impulsos


de acción en defensa de sus vidas, y se realiza en un acto de apropiación furtivo, repentino,
operativamente fundado en la cohesión del grupo y en la claridad de las consignas. Cabe
interpretarlo como un fenómeno de planificación urbana espontáneo y muy simple, cuyo éxito
depende de una acertada valoración de la jerarquía de los problemas, de las urgencias y de las
previsiones frente a lo postergable. Crece mientras queda espacio libre y se perfecciona
paulatinamente con apelaciones a la indiferencia del cuerpo social transformadas en presiones
políticas. El estado no está preparado para intervenir y regular un sub-organismo que no puede
reconocer sin poner en duda toda su estructura legal. Entonces crece en su seno una organización
paralela, con códigos y normas propios, con transferencias y reconocimientos de los derechos
adquiridos, con resolución de conflictos y autorización de prestigios, que tiende a homologarse e
integrarse al cuerpo social mayor. Así se forman sentimientos de pertenencia, afectos,
solidaridades y confianza, construidos lentamente en el proceso de consolidación. Es la reacción
más positiva y noble del hombre frente a la exclusión. La Villa es la realización del anhelo de
pertenecer”. (Saraví, 2006)

La utilización irracional y desesperada de los recursos al alcance de la mano, tanto los artificiales
como los naturales, resultan en este contexto problemas menores. Los intentos de intervención
desde cualquier disciplina, en sus modos tradicionales de operación – el urbanismo, la sociología,
la educación o las ciencias naturales – resultan parciales e intrascendentes, pues el fenómeno las
excede.

Es necesario entonces superar la parcialidad de las distintas especialidades convocadas,


conformando estrategias metodológicas innovadoras en la creación de modelos de desarrollo
alternativos y sustentables para las comunidades excluidas de las dinámicas de la sociedad de

8
El término Villa Miseria se utiliza comúnmente en Argentina para designar a los asentamientos precarios.
En otros países se les llama chabolas, favelas, cantegriles, poblaciones callampas, etc.

37
consumo, fomentando un paradigma de desarrollo integrado desde-lo-local que rompa la inercia
asistencialista y focalizada de las llamadas políticas sociales que, en palabras de Coraggio (1999),
hospitalizan en guetos a masas de ciudadanos en un esquema enfermizo de dominio y
sometimiento.

1.4.4 HACIA UNA POLITICA SOCIOECONOMICA DE INTEGRACION

Según Salama y Valier (1996), lo que importa en el tema de las pobrezas es discutir las raíces que
explican las profundas desigualdades que se están consolidando en nuestras sociedades. Para ello
no basta con distinguir y catalogar a los pobres, sino que también es necesario analizar los sistemas
de valores y las normas que respaldan esas desigualdades, los procesos económicos globales que
les otorgan materialidad, y las estrategias políticas que las legitiman.

Mientras la política social suele ser definida como el conjunto de medidas e instituciones cuyo
objetivo es el bienestar de la población, la política económica suele presentarse centrada en otro
objeto: el crecimiento, el lucro o la acumulación del capital. Podría decirse entonces que mientras
la primera se ocupa de los equilibrios sociales, la segunda atiende los equilibrios económicos.
Según Coraggio (1999), esta dicotomía lleva a la idea de un trade-off estático entre objetivos
sociales y objetivos económicos, y a calcular el costo económico (lo que dejaría de crecer) que
acarrea el cumplimiento de los objetivos sociales compensadores del mercado. Esta situación
implica aceptar que la política económica no tiene como objetivo el bienestar de la población, y
que las consideraciones de equidad, justicia o bienestar general son restricciones que impiden el
desempeño óptimo de la economía.

Las políticas sociales tradicionales, compensadoras de los efectos negativos del proceso de
mercado libre, deben ser transformadas en políticas socioeconómicas, cuyo objetivo sea el
desarrollo desde las bases de la sociedad. Una política socioeconómica parte del reconocimiento
de que los modelos económicos son representaciones muy parciales y abstractas de la economía
real, y que los valores y otros rasgos culturales, así como la calidad de vida, incluidas las relaciones
sociales y comunicativas, son parte constitutiva de esa economía real.

La resolución de la cuestión social requiere “tocar la economía”, no para volverla vulnerable e


inestable, sino para corregir desde adentro las causas de la polarización social y la exclusión de las
comunidades pobres como agentes de producción y empleo.

38
“Las políticas y programas urbanos deben ser socioeconómicos, incidiendo de manera integral,
directa e inmediata sobre todos los agentes; sea de manera individualizada o de manera masiva,
de modo que se genere una sinérgica expectativa de inclusión de todos. Para esto se necesita
potenciar el conjunto de redes y organizaciones sociales existentes, no focalizando en segmentos
homogéneamente pobres, sino integrando comunidades locales con alto grado de heterogeneidad.
Una política de este tipo es un desafío compatible con un estilo de gestión pública democrático,
participativo y transparente.” (Coraggio, 1999: 178)

Esto requiere no sólo un incremento, sino una reorientación de los recursos públicos actuando
sinérgicamente con las organizaciones de la sociedad para promover el desarrollo de
estructuras socioeconómicas equitativas y capaces de autosostenerse.

Para que esto sea políticamente factible es importante que la fuerte inversión inicial necesaria se
justifique adicionalmente porque las nuevas estructuras generarán recursos para su creciente
autosustentación y porque contribuirán al desarrollo general de la economía. (Coraggio, 1999)

Se requiere, además, invertir recursos importantes en el desarrollo, consolidación y alimentación de


redes que articulen, comuniquen y dinamicen la multiplicidad de emprendimientos y microrredes
populares, canalizar recursos de investigación y asesoría técnica de las universidades a la
conformación de centros tecnológicos que alimenten y estimulen esas redes de manera permanente.

El potencial de desarrollo desde-lo-local dependerá, al igual que otras condiciones, de la diversidad


ecológica y social del hábitat urbano productivo-reproductivo local en que se desenvuelven los
grupos domésticos (hipótesis que contraría la focalización de programas sociales en zonas
homogéneas y de máxima pobreza).

“Una política socioeconómicamente eficiente y sostenible de superación de la pobreza debe


incorporar como sujetos y beneficiarios no sólo a los sectores de máxima pobreza, sino a los
sectores medios, cuyas condiciones de vida se han degradado y/o están en riesgo de degradación,
sectores que cuentan con recursos materiales y culturales significativos para un proceso donde son
centrales la capacidad de iniciativa, el acceso al conocimiento y al aprendizaje reflexivo sobre las
propias prácticas.” (Coraggio, 1999: 172)

Estrechamente ligados en el espacio periurbano, los problemas ambientales del hábitat y aquellos
derivados de contextos de pobreza plantean un complejo escenario ecológico, económico y social
que caracteriza el actual desarrollo urbano, existente de manera explícita en la mayoría de nuestras
ciudades latinoamericanas.

39
Desde el proyecto paisaje, como instrumento de actuación sobre el ambiente y el territorio, la
presente investigación intenta explorar nuevas estrategias de intervención sobre el espacio
periurbano, promoviendo un entrelazamiento entre la recuperación de los recursos degradados y la
creación de espacios de inclusión social; buscando transformar aquellos tejidos marginados y
segregados en potenciales escenarios de desarrollo local.

40
CAPITULO 2
-ANALISIS-

41
CAPITULO 2
-ANALISIS-

DIMENSIONES Y VARIABLES RELEVANTES EN LA PROBLEMÁTICA


AMBIENTAL DEL ESPACIO PERIURBANO DE BERAZATEGUI.

En forma complementaria al enfoque multidimensional de la investigación desarrollado en el


primer capítulo – que define una aproximación teórica al problema del ambiente y el paisaje urbano
de la periferia desde lo social, lo espacial, lo económico y lo ecológico – se propone un
acercamiento analítico a la problemática de una realidad periurbana concreta desde los enfoques y
conceptos desarrollados anteriormente, para reflexionar luego acerca de las soluciones y propuestas
posibles que surgen desde el proyecto paisaje y la agricultura urbana.

Berazategui, municipio que se encuentra situado en la periferia sur de la metrópolis del Buenos
Aires, constituye un representativo ejemplo de ambiente periurbano sometido a fuertes presiones
generadas por el modelo de desarrollo económico y por las dinámicas de crecimiento de la ciudad,
produciendo un acelerado declive de su calidad y capacidad ambiental que afecta tanto a los
recursos del hábitat como a una parte importante de su población. Los impactos negativos que
surgen de estos procesos urbanos se pueden observar en las condiciones de pobreza de muchos de
sus habitantes y en la progresiva degradación de los recursos hídricos, del aire y el suelo.

De esta manera, la interrelación entre lo genérico y lo particular puede comenzar a construir un


marco referencial para la proyección de las indagaciones específicas realizadas en Berazategui
hacia otras realidades periurbanas sujetas a condiciones similares.

Cabe señalar que ante la profundidad y rigurosidad que demanda el estudio de los factores que
intervienen en la problemática ambiental de un determinado contexto urbano, este capítulo tiene
como objetivo poner en relieve aquellas variables más significativas bajo un criterio de
identificación y análisis general, mediante la observación simple en terreno combinada con el
relevamiento de información bibliográfica.

Tomando esta investigación como base referencial de aquellos aspectos básicos a considerar –
dadas las limitantes de tiempo y recursos – será necesario el desarrollo de indagaciones más
profundas y exhaustivas emanadas de un ámbito transdisciplinario, orientadas a develar las
complejas aristas sociales, espaciales, económicas y ecológicas que conforman la problemática
ambiental urbana.

42
2.1 ANALISIS URBANO-AMBIENTAL DE BERAZATEGUI. 1

El municipio de Berazategui, está ubicado a 23 km. al sur de Capital Federal y a 37 km al norte de


la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Su superficie es de 221 km2,
limitando al noreste con el Río de La Plata, al sureste con los partidos de La Plata y Ensenada, al
oeste con el Partido de Florencio Varela, y al norte con el Partido de Quilmes.

Es parte del anillo periférico que rodea a Capital Federal, y parte del área metropolitana del Gran
Buenos Aires (AMBA) 2 , uno de los diez conglomerados urbanos más poblados del mundo con
12,5 millones de habitantes. (IDM, 2006)

Figura 1: Imagen Satelital del sur del Gran Buenos Aires, sobre la costa del Rio de La Plata. Al centro de la imagen se
ubica Berazategui; al costado izquierdo Capital Federal y hacia la derecha los Partidos de La Plata y Ensenada.
Fuente: Google Earth, 2006.

CONTEXTO AMBIENTAL METROPOLITANO

Para contextualizar el análisis urbano-ambiental de Berazategui, dada su condición de periferia


ligada a las dinámicas y tendencias de la problemática ambiental que se reconocen en el AMBA,
resulta pertinente referirse a ciertas conclusiones emanadas del Estudio Exploratorio de la Región
Capital 3 , elaborado por el Gobierno Provincial.

1
Con el objetivo de complementar la información gráfica presentada, en el anexo 3 de la investigación se
adjuntan planos del Partido de Berazategui.
2
Se toma para la concepción de área metropolitana de Buenos Aires la definición del INDEC, que considera
a la ciudad de Buenos Aires más 24 partidos del Gran Buenos Aires: Lomas de Zamora, Quilmes, Lanús,
General San Martín, Tres de Febrero, Avellaneda, Morón, San Isidro, Malvinas Argentinas, Vicente López,
San Miguel, José C. Paz, Hurlingham, Ituzaingó, La Matanza, Almirante Brown, Merlo, Moreno, Florencio
Varela, Tigre, Berazategui, Esteban Echeverría, San Fernando y Ezeiza. (INDEC, 2006)
3
Secretaría de Asuntos Municipales, Ministerio de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires (1998) Estudio
exploratorio y Ventajas Comparativas de la Región Capital.

43
En torno a las problemáticas que afectan al espacio periurbano del área metropolitana, el informe
señala que en las últimas décadas se ha pasado por un proceso de crecimiento no planificado con
graves consecuencias desde el punto de vista social y ambiental. Los asentamientos periféricos sin
provisión de agua potable ni cloacas; las zonas sin recolección de residuos, carentes de espacios
verdes y expuestas a inundaciones periódicas; con viviendas precarias, actividades industriales,
productivas y extractivas en incompatible convivencia, son sólo algunos de los problemas
derivados de esta imprevisión.

En cuanto al deterioro del hábitat, el estudio citado expresa también que es posible identificar los
daños que al sistema ambiental y sus recursos produjo el desarrollo de actividades urbanas, junto a
una discontinuidad institucional y a la carencia de planes integrales; la disociación entre
ordenamiento territorial y usos de suelo; los intereses económicos sectoriales, inmobiliarios,
productivos y comerciales; la desinformación de la población sobre las características del ambiente
en que vive; la inaplicabilidad de las leyes y controles y la falta de políticas ambientales
coordinadas intra e inter-institucionalmente.

Otros fenómenos, como la ocupación indebida de áreas inundables, la falta de tratamiento de los
efluentes cloacales, la insuficiencia de mecanismos de control en el uso de plaguicidas y
fertilizantes químicos sobre suelos de cultivo, la localización de fuentes fijas de emisión de gases
en zonas de vientos predominantes hacia áreas urbanas, la ubicación sin regulación de actividades
extractivas de suelos, la autorización de construcciones en planicies aluvionales de arroyos, el
proceso de exclusión social y las condiciones precarias de subsistencia de comunidades pobres, son
sólo resumidos indicadores del grave estado ambiental de la Región Capital. 4

Considerando previamente las conclusiones referidas a la totalidad del área metropolitana de


Buenos Aires, como marco referencial que evidencia una escala superior – y hasta hoy inabarcable
– de los problemas ambientales urbanos que afectan a la región, a continuación se desarrolla el
análisis puntual en torno al sistema urbano ambiental de Berazategui, desde la dimensión
urbanística (Urbs), la dimensión sociológica (Civitas) y la dimensión ecológica (Oikos).

4
Op. Cit.

44
2.1.1. URBS: ANALISIS DE LA DIMENSION URBANISTICA.

La estructura urbana de Berazategui se compone de un área central o casco urbano más denso y
compacto, en torno al cual se organizan localidades periféricas con menores densidades de
edificación y población. En este conglomerado habitan alrededor de 290.000 habitantes, según
datos oficiales. 5

La ciudad carece de un espacio central reconocido, a modo de plaza fundacional, y el punto focal
se establece en el cruce de la línea de Ferrocarril (en dirección sureste / noroeste) y la Avenida 14
(en dirección suroeste / noreste), los dos ejes principales. En efecto, la ciudad se desarrolló en sus
inicios en torno a la estación de tren, espacio urbano que en la actualidad mantiene su condición de
centralidad. Junto a la estación, se observan tres espacios públicos relevantes dentro de la estructura
urbana central: el edificio Municipal y sus jardines de acceso; el paseo comercial semipeatonal de
la avenida 14 y la plaza del Libertador, sobre la avenida Mitre.

Figura 2: Imagen Satelital del área urbana central de Berazategui. En rojo aparecen señaladas: la Avenida 14 (en sentido
transversal), la línea del ferrocarril cruzando la ciudad en sentido longitudinal, y la autopista Buenos Aires - La Plata (en
la parte superior de la imagen). La línea amarilla, paralela al ferrocarril, corresponde a la Avenida Mitre. Los puntos
señalan los principales espacios públicos: en verde, la plaza del Libertador; en rojo, el edificio Municipal y sus jardines
de acceso; en azul, la estación ferroviaria Berazategui. El trazado ortogonal y compacto en torno a la estación de tren se
va desmembrando progresivamente hacia la periferia, apareciendo grandes terrenos baldíos sobre los bordes de la
autopista, áreas de restricción ambiental y zonas de producción agrícola.
Fuente: elaboración del autor en base a imagen satelital Google Earth, 2006.

5
Según el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, del ministerio de Economía de la
Provincia de Buenos Aires, la población de Berazategui alcanzaba los 287.913 habitantes.

45
En torno a este casco se desarrollan distintos barrios periféricos con disímiles características en
cuanto a su construcción, urbanización y calidad espacial. Si bien en general se observa una
continuidad del trazado urbano ortogonal, la edificación se presenta fragmentada y dispersa,
producto de la ocupación parcial de las manzanas y un mayor tamaño de las parcelas en relación al
centro. Aparecen grandes espacios baldíos junto a antiguas infraestructuras industriales, áreas
inundables (hacia el noreste), áreas de reserva ecológica y predios agrícolas (hacia el sur).

Los espacios baldíos de propiedad pública y privada, son espacios subutilizados por constituir áreas
de protección en torno a infraestructuras viales, zonas de riesgo ambiental restringidas para la
edificación y zonas aún no construidas reservadas para el mercado inmobiliario.

La calidad y morfología de la edificación del espacio periurbano es también variada, coexistiendo


en las distintas zonas periféricas desde barrios privados de alto estándar, hasta asentamientos
precarios conocidos como villas miseria. Entre ellos aparecen barrios con similares características a
los del centro, conformando un complejo mosaico de diversas tipologías construidas.

El tejido de la ciudad también se presenta discontinuo y variado, observándose grandes vías de


flujo vehicular (que comunican a los barrios privados) junto a calles de tierra en plena ciudad,
zonas desprovistas de servicios de cloacas, etc. La inexistencia de espacios públicos o áreas verdes
(como plazas y parques) es generalizada, así como también la carencia de equipamientos
comerciales y culturales.

2.1.2. CIVITAS: ANALISIS DE LA DIMENSION SOCIOLOGICA.

Históricamente, Berazategui ha constituido un importante polo de desarrollo industrial a nivel


nacional, actividad que permanece en la forma y memoria urbana de la localidad, con grandes
infraestructuras como la Maltería de Hudson, la automotriz Peugeot, el predio industrial Sniafa y la
fábrica Rigolleau, una de las industrias vidrieras más importantes del país y razón por la cual se
conoce a la ciudad como la “capital nacional del vidrio”. El partido posee además uno de los
mayores cinturones hortícolas de la Provincia, abasteciendo no sólo la demanda interna, sino
también a gran parte del conurbano de Buenos Aires.

Sin embargo, en la actualidad y con la actividad industrial en progresiva depresión, Berazategui


constituye unos de los municipios más deprimidos de la provincia, con niveles de pobreza que

46
superan el 40% de su población 6 . En efecto, hacia principios de esta década se observaba en
Berazategui que las NBI afectaban a más de 50.000 habitantes 7 , es decir, a más de un 20% de los
hogares. La posterior crisis económica que azotó a Argentina se ha encargado de mantener y
aumentar esas cifras hasta hoy.

Teniendo en cuenta la división de la población en cuatro estratos socioeconómicos, considerando al


estrato 1 como el más bajo y el estrato 4 como a los sectores de mayores ingresos, podemos ver que
el 92% de la población del partido pertenece a los estratos 1 y 2 y solo el 8% a los des restantes, lo
que evidencia grandes diferencias de orden laboral, habitacional, de educación y salud.
Aproximadamente dos terceras partes de los menores de un año y de los niños entre uno y cuatro
años pertenecen a los hogares más pobres. 8

Además, según estadísticas del INDEC en el 2006, el desempleo supera el 11%. Junto a la
desocupación, los bajos salarios, el trabajo informal, la incapacidad de ahorro y la mala calidad y
cobertura de la educación aparecen, de acuerdo a fuentes municipales, como las principales
variables generadoras de pobreza a nivel local.

En los barrios periféricos se observa la convivencia de múltiples situaciones de informalidad


económica con sectores consolidados de la economía formal; estrategias asumidas por las
comunidades pobres con el fin de lograr su reproducción biológica, económica y social, mediante
el desarrollo de diversos oficios por parte del grupo familiar, por lo general en torno a sus mismas
viviendas.

Pero el escenario socioeconómico de Berazategui – especialmente en el espacio periurbano – es


diverso y polarizado. Hacia la periferia confluyen grupos socioeconómicos medios y altos, que
habitan en barrios privados llamados countries, junto a comunidades de extrema pobreza radicadas
en las villas miseria. En medio de estos polos aparecen los matices de la clase media empobrecida.

Como se mencionaba en el análisis urbanístico, esta polarización social se acentúa por la falta de
espacios sociales de interacción, llámense plazas, parques, centros comunitarios, espacios
recreativos, culturales, etc. Si bien estos grupos comparten un mismo espacio geográfico, y a veces
su localización es muy próxima, cada uno de ellos se encuentra aislado desde el punto de vista de la
interacción social.

6
Según datos municipales en base a estadísticas del INDEC.
7
Según estudios realizados por la Universidad de Quilmes, en el año 2000, y publicados en
[Link] Los datos coinciden con las estadísticas del INDEC.
8
Fuente: INDEC- Municipalidad de Berazategui, 1992.

47
2.1.3. OIKOS: ANALISIS DE LA DIMENSION ECOLOGICA.

Como se mencionó en el primer capítulo, desde una perspectiva ecológica, el paisaje constituye un
modo de organización de la superficie terrestre con sus diversas particularidades geomorfológicas,
climáticas y bióticas. Se establecerá, por lo tanto, el análisis de la dimensión ecológica desde la
mirada del paisaje, considerando a la ciudad misma y sus habitantes como parte estructural de la
matriz de paisaje de Berazategui.

Cabe consignar, como parte del análisis, que el área de estudio se encuentra dentro de una región
climática templado-húmeda 9 , con promedios anuales de temperaturas máximas y mínimas de 22ºC
y 12ºC, en los meses de enero y julio, respectivamente. Las precipitaciones medias se encuentran
en el orden de los 995 mm. anuales, y los vientos predominantes son del cuadrante sur-sureste, con
una velocidad media de 12 km/hora.

Las unidades de paisaje del Partido se organizan en 5 grandes parches que componen el territorio:
la Franja de borde del Río de La Plata, el Área de bañados (planicies inundables), la Franja
Periurbana, el Área urbana central y el Parque Pereyra Iraola.

Figura 3: Diagrama esquemático de las unidades de paisaje en torno a Berazategui. En azul (sobre la parte superior de la
imagen) se destaca la Franja de Borde Río; luego, en verde, el Área de Bañados; en rojo se demarca la Franja Periurbana;
en amarillo, el Area Urbana Central y en marrón (sobre la derecha), el Parque Pereyra Iraola.
Fuente: elaboración del autor en base a imagen satelital Google Earth, 2006.

9
Datos homologados del análisis para la ciudad La Plata, la cual se encuentra dentro del mismo contexto
climático. Curtit (2003)

48
La franja de borde o planicie costera del Río de La Plata es un área ribereña de unos 3 a 5 km.
de ancho, que se asemeja en su aspecto y dinámica hídrica a litorales marítimos, dada la dimensión
del cauce del río, conformando una franja de variación de mareas con sedimentación de material
arenoso en su borde. La vegetación se presenta en forma de pastizales ribereños, bancos de juncales
y otras hierbas palustres que van amortiguando las crecidas estacionales. En ciertas zonas de la
ribera se observa la aparición del albardón costero, una suave lomada que se desarrolla a lo largo
del borde exterior de la llanura costera con presencia de vegetación arbustiva propia del área.

En el extremo sur del partido, esta lomada acoge la denominada Selva Marginal de Hudson,
ambiente natural que se encuentra protegido como reserva ecológica con una superficie
aproximada de 1600 hectáreas. Las selvas marginales, también llamadas selvas en galería, son
formaciones que se desarrollan a lo largo de los ríos Paraná, Uruguay y afluentes, en parte por el
efecto atemperante que estos imponen a sus costas, franja de tierra en la cual las especies vegetales
de zonas cálidas llegan a distribuirse más australmente, hasta las riberas del Río de La Plata. Este
efecto atemperante del clima local, sumado a las inundaciones periódicas y las corrientes, actúan
como vías de poblamiento y dispersión de semillas.

Junto a numerosas especies vegetales, este ecosistema es hogar de gran cantidad de insectos entre
los que destacan especies de mariposas propias y únicas de esta zona. En ella habitan también gatos
monteses y en los cuerpos de agua interiores coipos (nutrias) y carpinchos. Entre los reptiles se
encuentran tortugas acuáticas y lagartos overos.

Figura 4, 5 y 6: Paisaje ribereño del Río de La Plata, en la costa de Berazategui.


Fuente: Fotografías del autor, 2006.

Inmediatamente al oeste, paralela a la franja costera se desarrolla una extensa Área de Bañados o
planicies inundables, fenómeno causado tanto por las crecidas del Río de la Plata, como por la
afloración de napas subterráneas en periodos de precipitaciones intensas. Por esta razón, ésta
presenta escasos antecedentes de antropización, ya sea para desarrollo urbano o desarrollo
productivo. La excepción la marca un intento de urbanización denominado Puerto Trinidad, el cual
no pudo superar en forma exitosa las dinámicas hidrológicas existentes y pasa a constituir una

49
suerte de huella topográfica conformada por trazados, parcelaciones y un par de lagunas (canteras
de extracción de tierra) formadas por excavaciones inundadas por las napas freáticas.

El área es atravesada por diversos canales o arroyos, los cuales han sido rectificados para un mejor
escurrimiento de las aguas. El más importante de ellos es el arroyo Las Conchitas, que tiene su
nacimiento en la meseta pampeana, cruzando la ciudad de Berazategui hacia su desembocadura en
el Río de La Plata. La vegetación de los bañados son en general hierbas palustres como juncos,
totoras y gramíneas, con la aparición de arbustos de mediano tamaño. La cobertura vegetal ofrece
además condiciones de protección y alimento para numerosas aves, ya sea que aniden allí o que
pasen transitoriamente por la zona.

Figura 7, 8 y 9: Paisaje de las áreas de Bañados y Arroyo Las Conchitas, cercano a su desembocadura en el Río de La
Plata..
Fuente: Fotografías del autor, 2006.

Siguiendo con la lectura del territorio en sentido este / oeste, en contacto con las planicies
inundables aparece en escena la Franja Periurbana. El límite geográfico más evidente del área
periurbana lo constituye la Autopista Buenos Aires – La Plata, cuyo trazado demarca hacia el este
las áreas más propensas a inundaciones, y hacia el oeste las áreas más elevadas, donde se desarrolla
la ciudad y los espacios productivos periurbanos.

Al definir el límite de antropización, en torno a ella se desarrolla una franja longitudinal de


espacios periféricos de la ciudad, donde convergen desarrollos agroproductivos (cinturón hortícola
Provincial), infraestructuras industriales, viales y energéticas, y distintos tipos de asentamientos
urbanos, conformando el tejido de borde de la ciudad.

Como esta área se encuentra afecta en ciertas zonas a riesgos de inundabilidad, se van observando
en ella distintos grados y formas de ocupación del territorio, componiendo un verdadero mosaico
de paisajes, diverso en lo morfológico, programático y social. Se evidencia una sistemática
localización de viviendas y urbanización precarias, incluyendo barrios de villas miseria
(infravivienda), en las áreas más propensas a riesgo de anegamientos.

50
Se observa también en este ámbito periurbano una gran cantidad de espacios libres, existentes por
diversas razones: áreas de protección en torno a infraestructuras viales, como la autopista y el
ferrocarril; zonas de riesgo ambiental restringidas para la edificación, como áreas inundables y
franjas de protección de los arroyos; y, por ultimo, zonas aún no construidas reservadas para el
mercado inmobiliario, en torno a la autopista y sus vías de acceso.

Figura 10, 11 y 12: Paisaje periurbano de Berazategui. Contexto híbrido y mestizo en cuanto a su programa y morfología.
Fuente: Fotografías del autor, 2006.

Ubicada en la meseta pampeana (área exenta de riesgos de inundaciones) se desarrolla el Área


Urbana central. Los principales ejes ordenadores del trazado urbano son la línea del ferrocarril –
en sentido longitudinal Noreste-Suroeste –, la avenida Mitre, paralela a la vía del tren, y la avenida
14, en sentido transversal a ambas. En un sentido histórico, el ferrocarril es la línea fundacional de
la ciudad, y en torno a él se fueron ubicando las más importantes industrias de la zona, la mayoría
de ellas en condiciones de abandono o deterioro. Es en el cruce con avenida 14 donde se observa la
mayor consolidación del tejido urbano, por densidad, programa e imagen urbana.

La ciudad consolidada se organiza en un trazado ortogonal en su zona central, perdiendo su


regularidad hacia su periferia, cuyo origen data de las antiguas parcelaciones agrícolas del siglo
XIX. La edificación de las manzanas es en su mayoría continua, de altura media o baja (2 a 4
pisos), sobresaliendo en determinadas parcelas edificios de mayor altura.

Figura 13, 14 y 15: Paisaje urbano de Berazategui en su área central. De izquierda a derecha: acceso al edificio
Municipal; línea y estación del tren; paseo comercial de Avenida 14.
Fuente: Fotografías del autor, 2006.

51
Junto a la Selva Marginal de Hudson, aparece una segunda área protegida: el Parque Pereyra
Iraola. Esta reserva ecológica, con una superficie de 10.246 hectáreas, es una antigua estancia del
siglo XIX, donde se desarrolla una variada vegetación nativa e introducida. La intensa forestación
convirtió un organizado sistema de parques en un ecosistema único en su tipo por su extensión y
concepción. Posee más de 30 especies forestales provenientes de diversos lugares del mundo.

El parque se caracteriza por su masa arbórea de gran extensión y altura, que se va asociando a los
desarrollos agroproductivos periurbanos. Esta zona de reserva ecológica, como una cuña verde que
se proyecta hacia la zona de bañados y la franja de ribera, constituye el límite natural de desarrollo
urbano hacia el sur del Partido, y lo separa del área urbana del Gran La Plata.

Figura 16, 17 y 18: Paisaje del Parque Pereyra Iraola. Junto a la casona de la antigua estancia se observan los senderos de
recorrido y algunas parcelas de cultivos productivos.
Fuente: Fotografías del autor, 2006.

52
2.2 EVALUACION DE LA PROBLEMÁTICA AMBIENTAL

La evaluación ambiental se va a centrar en la Franja Periurbana, al este del Partido, pues hacia ella
confluyen las distintas unidades de paisaje del territorio analizadas previamente, presentándose de
forma más explicita los conflictos ambientales generados por el desarrollo de la ciudad. Esta área
de ecotono constituye la zona de transición entre el ámbito urbano propiamente tal y el ámbito
considerado natural, o dicho más precisamente, el ámbito que no se encuentra urbanizado o con
escasos rasgos de antropización.

En torno a esta área de borde, la evaluación se referirá a la problemática ecológica, ligada a la


degradación y riesgo ambiental de los recursos del hábitat; a la problemática social, en función de
la vulnerabilidad y resiliencia los grupos sociales afectados; y a la problemática económica, en
cuanto a los efectos que genera la sumatoria de los conflictos ecológicos y sociales en el desarrollo
y funcionalidad del ambiente urbano.

Figura 19: Imagen Satelital de la franja Periurbana, en torno a la Autopista Buenos Aires – La Plata. Espacio de
confluencia e interacción de las distintas unidades de paisaje del territorio de Berazategui.
Fuente: Google Earth, 2006

2.2.1 PROBLEMÁTICA ECOLOGICA

Los recursos del hábitat evidencian una fuerte estado de contaminación y degradación ambiental,
problemática generada por el desarrollo de la ciudad y su impacto sobre el agua, el suelo y el aire.

AGUA
En cuanto al agua, se pueden identificar problemas que afectan a los escurrimientos superficiales, a
las napas subterráneas y al litoral del Río de La Plata.

53
Los arroyos que escurren desde la meseta pampeana hacia el Río de La Plata, atravesando los
centros poblados se transforman en vertederos de los desechos líquidos de la ciudad, tanto
domiciliarios como industriales. A la descarga directa de aguas contaminadas se suma también la
filtración desde pozos ciegos, contaminando no sólo el caudal de los arroyos sino también las napas
freáticas. Uno de los cursos de agua más degradados, producto de estas fuentes contaminantes, es el
Arroyo Las Conchitas, que atraviesa la ciudad llevándose a su paso descargas provenientes de
barrios sin sistemas de cloacas, efluentes tóxicos provenientes de polos industriales, y descargas
provenientes de canales de irrigación de suelos cultivados, que traen consigo pesticidas y químicos
utilizados en los procesos agrícolas. Se suma a lo anterior la obstrucción del caudal provocado por
el vuelco ilegal de basuras y residuos sólidos en las riberas del arroyo, lo que dificulta el normal
escurrimiento de las aguas. En periodos de alta precipitación el arroyo se desborda en ciertos
tramos de su recorrido, producto de la gran cantidad de desechos sólidos y lodos que obstaculizan
el normal desplazamiento de las aguas.

La degradación ambiental que se observa en la superficie traspasa las capas del suelo hacia las
napas freáticas, mediante la infiltración de los contaminantes líquidos en los terrenos porosos.
Además del traspaso proveniente de los cursos de agua, existe una masiva fuente de degradación de
las napas, producto del escurrimiento de las aguas de precipitaciones que van “lavando” las calles,
las construcciones y los suelos, depositándose en las áreas más bajas de la topografía, llamadas
microcuencas pluviales.

Los contaminantes y residuos arrastrados por las lluvias van filtrándose hasta las napas, afectando
también la calidad ecológica de los suelos infiltrados. Este fenómeno, aunque menos evidente que
la degradación en superficie, presenta un grave escenario ambiental, pues las napas subterráneas
constituyen el reservorio de agua dulce para el consumo urbano, y su contaminación puede afectar
directamente la salud de la población.

El Río de La Plata constituye otro foco de degradación ambiental, generado también por el vuelco
sistemático de residuos urbanos en su cauce. Si bien la situación de contaminación lo afecta en toda
su amplia extensión, en Berazategui se suma un importante foco contaminante: la evacuación de las
aguas cloacales de gran parte del área metropolitana tiene lugar frente a las costas del municipio,
mediante una tubería maestra que desemboca alrededor de 25 metros cúbicos por segundo
directamente, y sin tratamiento alguno, a menos de 5 kilómetros de la ribera de Berazategui. 10 Esta
situación representa un problema ambiental de escala regional, con repercusiones inmediatas en
cuanto a la degradación brutal del Río, de sus riberas y su flora y fauna, y también con graves

10
Información proporcionada por profesionales expertos del departamento de Planeamiento de la
Municipalidad de Berazategui, ratificada por informes de prensa en distintos medios.

54
efectos futuros aún desconocidos. Si bien ya está en marcha el proyecto de la Planta de Tratamiento
por parte de la empresa recolectora, la devastación del ambiente que por largo tiempo ha generado
este gran efluente contaminante requerirá de las autoridades locales, regionales y nacionales una
atención urgente y extrema. Además del grave estado de contaminación de las aguas, de las riberas
y sus ecosistemas, preocupa también la falta de información que muestra la comunidad en relación
a este problema ambiental. En forma permanente se observan actividades de pesca, de recreación y
de baño en las aguas del Río, situación alarmante que tampoco ha sido enfrentada en toda su
dimensión por parte de las autoridades pertinentes.

Aunque a simple vista no se evidencia el grave estado ambiental del cauce y sus riberas, sólo basta
adentrarse hasta la costa, distante a menos de 8 km del centro de Berazategui, y sentir el
persistente olor proveniente de las aguas grises, observar la arena del borde transformada en lodo,
ver los peces muertos en las orillas y la gran cantidad de desechos depositados entre la vegetación
de ribera, la cual presenta alta resiliencia ante los contaminantes y una gran capacidad de asimilar
los compuestos orgánicos y metales pesados que contienen las aguas.

Figura 20, 21 y22: Imágenes de la contaminación ambiental sobre los recursos hidricos de Berazategui. De izquierda a
derecha: vertedero sobre los bordes del Arroyo Conchitas; acumulación de escombros en el cauce del mismo arroyo,
impidiendo el correcto escurrimiento del caudal. Por último, peces muertos y desechos sobre el lodo en la ribera del Río
de La Plata.
Fuente: Fotografías del autor, 2006.

SUELO
En relación al suelo, la degradación ambiental se genera por medio del contacto directo con las
fuentes de aguas contaminadas antes descritas y por el desarrollo de actividades nocivas en su
superficie.

Se pueden identificar con respecto a estas actividades dos tipos de fenómenos; por un lado,
aquellos ligados al uso del recurso en forma intensiva, ya sea para urbanizaciones o espacios
productivos; por otro, aquellos conflictos generados por el abandono o subutilización de predios
baldíos.

55
Según Curtit (2003), se calcula hoy que el 60% de la demanda habitacional se está dirigiendo hacia
la periferia del Gran Buenos Aires, lo que significa una demanda potencial de tierra de alrededor de
800 hectáreas por año. El desarrollo urbano sobre suelos en la periferia adquiere la forma de
emprendimientos privados ocupando antiguos suelos agrícolas para el desarrollo de células
inmobiliarias cerradas y autónomas espacialmente, algunas de ellas conectadas a la infraestructura
pública y otras que resuelven en forma también autónoma estos servicios mediante pozos ciegos y
captación de aguas subterráneas. Como consecuencia de este proceso, los acuíferos freáticos más
superficiales se encuentran fuertemente contaminados por la construcción defectuosa de
perforaciones de explotación, por la infiltración de las aguas de consumo, por residuos sólidos y
agroquímicos, considerándose estas fuentes hídricas no aptas para el consumo humano.

A su vez, la lógica de implantación de estos enclaves residenciales responde a la cercanía de la


autopista y a sus accesos locales, conformando un mosaico fragmentado y disperso de trozos de
ciudad que produce distorsiones en el flujo vehicular local, en las redes de servicios y un
desperdicio de suelos fértiles con el consecuente retroceso (o desaparición) de la flora y fauna
existente, causado por la progresiva ocupación de los ambientes naturales, por la pérdida de
asociaciones vegetales y la introducción de especies exóticas. (Frangi, 2005)

La agricultura convencional también aporta conflictos al ambiente, distorsionando las relaciones


ecológicas existentes mediante la introducción de cultivos intensivos, subsidiados fuertemente por
pesticidas y fertilizantes químicos. Este uso, como señala Frangi (2005), produce una erosión
irreversible de las capas fértiles sobre las que se desarrolla la agricultura industrializada
convencional. La erosión de los suelos constituye la pérdida permanente de su capacidad ecológica
para albergar actividad orgánica, especialmente en las capas más superficiales.

Por otra parte, se observa en torno a los predios vacíos del periurbano una fuerte degradación
ambiental producida por el desarrollo de actividades de extracción de tierras (canteras o cavas) que
van decapitando la superficie fértil de los suelos para obtener material de relleno, el cual es
transportado hacia zonas en proceso de urbanización tanto dentro como fuera de los limites del
municipio. Esta práctica tuvo su auge durante la construcción de la autopista Buenos Aires – La
Plata, y la decapitación de los suelos llegó a vulnerar las napas freáticas, exponiéndolas en
superficie. Basta sólo un recorrido por la zona para observar una gran cantidad de canteras
inundadas por los acuíferos freáticos. Algunas de ellas superan las 50 hectáreas de superficie. Si
bien hoy la actividad de extracción se encuentra restringida, se sigue desarrollando en forma
sistemática sobre los espacios libres en torno a la autopista, sirviendo de materia prima para la
construcción y urbanización de las células inmobiliarias privadas antes descritas.

56
La erosión de los suelos en los espacios baldíos se genera también por la existencia de vertederos
de residuos sólidos tanto domiciliarios como industriales. En algunos predios incluso se mezclan
estos residuos recibidos con la tierra extraída, aumentando el volumen del material de relleno. Los
vertederos ilegales responden a la gestión deficiente en la recolección de residuos urbanos, hoy
concentrada a nivel provincial, a la falta de fiscalización del mismo municipio y a la permisividad
de los propietarios de los terrenos motivada por la rentabilidad que obtienen dando lugar a estos
basurales. La contaminación superficial y evidente a simple vista se agudiza al considerar al agua
como agente dispersor de contaminantes, por el escurrimiento e infiltración hacia las capas más
profundas del suelo.

El riesgo ambiental aumenta cuando estos predios son objeto de ocupación por parte de
asentamientos precarios. Sobre la franja periurbana se observan al menos 2 villas miserias
catastradas por el municipio: el barrio Asunción, con más de 600 familias, y el barrio Compal, con
alrededor de 100 grupos familiares. Asimismo, se evidencia en esta franja una gran cantidad de
ranchos e infraviviendas agrupadas y dispersas, que van ocupando áreas inundables en los bordes
de la autopista y en los márgenes del arroyo Las Conchitas. Dado que estos asentamientos se hallan
desprovistos de cloacas, agua potable y recolección de residuos, vierten sus desechos directamente
sobre los suelos aledaños, comprometiendo su propia integridad sanitaria y contaminando el
ambiente en el cual residen.

Figura 23, 24 y25: Imágenes de la contaminación, erosión y decapitación de los suelos en Berazategui. De izquierda a
derecha: vertedero ilegal sobre predios baldíos; extracción de tierras para el relleno de caminos y urbanizaciones,
mezclándola con desechos y escombros; cantera abandonada de extracción de tierra, descubriendo la napa freática.
Fuente: Fotografías del autor, 2006.

AIRE
En relación a la contaminación atmosférica, se puede señalar en forma general, que los núcleos
urbanos actúan como fuentes de calor, modificando la dinámica de la atmósfera a nivel local por la
impermeabilización de los suelos, las superficies edificadas, la climatización artificial, la
combustión de los vehículos y la emanación de gases industriales. (Frangi, 2005)

57
Si bien es difícil de observar a simple vista, la combinación de estos factores determina en
Berazategui periodos invernales con fuerte contaminación del aire, pues las condiciones
atmosféricas limitan la dispersión de los contaminantes justamente en la estación del año con
mayor emisión de partículas de dióxido de carbono (provenientes de la combustión vehicular), de
gases tóxicos industriales y del polvo en suspensión que genera el desplazamiento de vehículos y
las actividades de extracción de tierra.

Durante el invierno la dirección de los vientos es SE y SO, y los valores de humedad relativa son
elevados, alcanzando entre un 80 a 86%, lo que potencia la acción deteriorante de algunos
contaminantes. (Curtit, 2003)

2.2.2 PROBLEMÁTICA SOCIAL

Existe un amplio sector de la población urbana de Berazategui que se encuentra afectado por la
contaminación y degradación del ambiente en el cual reside. En forma general, cabe considerar que
la contaminación de los recursos del hábitat repercute directa o indirectamente sobre la calidad de
vida de los habitantes.

PERMISIVIDAD
En forma indirecta, la problemática ambiental de Berazategui se encuentra estrechamente ligada a
la falta de interés ciudadano acerca de las cualidades y conflictos del hábitat en el cual residen. Esta
indiferencia parece cruzar todos los segmentos sociales de la localidad, desde las autoridades, la
administración pública, los órganos fiscalizadores, el ámbito privado y la población en general. La
falta de información en torno al tema, de espacios de discusión, debate o denuncia, la permisiva
regulación en el desarrollo de actividades contaminantes, la carencia de una cultura ambiental
ciudadana y de una educación en torno al hábitat, a sus recursos y a sus potencialidades de
desarrollo local estructuran una conflictiva relación entre la comunidad urbana y su espacio
habitado. Las industrias que vuelcan sus residuos hacia los cursos de agua, los basurales
conformados por los desechos domiciliarios en los intersticios urbanos y la sistemática
decapitación de los suelos constituyen sólo algunos indicadores de esta cultura de la permisividad.

Las condiciones ambientales del Río de La Plata y su ribera alejan a la población de la posibilidad
de uso de la costa, mediante la actividad balnearia o el desarrollo de ecoturismo en torno a las
reservas litorales. Así también, los líquidos que vierten las industrias en el cauce del arroyo Las

58
Conchitas generan un deterioro de la imagen y del potencial valor de uso de este espacio urbano,
transformándolo en una especie de basural colectivo de los desechos domiciliarios. En ambos
contextos se observa por parte de la comunidad local una resignación ante la situación existente,
alentando la contaminación ambiental mediante acciones nocivas de la población misma, utilizando
los espacios ya degradados como vertederos en lugar de ver en ellos posibles escenarios naturales y
colectivos de la ciudad.

Esta mirada negativa, motivada por la falta de educación, de políticas y de acción ambiental a nivel
local, somete a los habitantes periurbanos a convivir con un entorno contaminado, cuya
degradación atenta contra la salud de la población y contra la imagen de su entorno. Así, en forma
indirecta, la contaminación ambiental genera un rechazo social hacia el hábitat en el cual reside,
alentando desde la misma sociedad la continua degradación del ambiente.

VULNERABILIDAD
Por otra parte, las condiciones ambientales del agua, el suelo y el aire representan una amenaza
directa para los grupos sociales más expuestos. La vulnerabilidad de las comunidades pobres que
habitan en este contexto se agudiza en los asentamientos precarios. La exposición a la
contaminación del hábitat repercute directamente sobre las condiciones de salud, observándose
altos índices de enfermedades gastrointestinales, enfermedades respiratorias y trastornos a la piel,
entre otras afecciones 11 . A su vez, la localización de estos asentamientos en terrenos inundables
plantea una situación de riesgo ambiental permanente, resultando afectados durante periodos de
crecidas del Río de La Plata y durante las precipitaciones que en la región ocurren en las cuatro
estaciones del año.

En un espectro más amplio, la degradación de los recursos hídricos representa una amenaza para
gran parte de la población urbana, especialmente en lo relativo a la contaminación de las napas
freáticas, que constituyen la fuente de agua potable para el consumo domiciliario a nivel municipal.
Esta situación no ha sido reconocida en su gravedad por las autoridades locales, y si bien no existen
informes concluyentes al respecto, la opinión de los expertos en torno al tema resulta al menos
preocupante 12 , pues el riesgo ambiental de la contaminación de estas reservas de agua compromete
el bienestar general de la población.

11
Información proporcionada por profesionales expertos de la oficina de Planeamiento de la Municipalidad
de Berazategui y obtenida mediante conversaciones con habitantes del barrio Compal, en abril de 2006.
12
Conversaciones con Jorge Frangi, del Laboratorio de Investigación de Sistemas Ecológicos y Ambientales
(LISEA). Facultad de Ciencias Naturales y Museo-Facultad de Cs Agrarias y Forestales. Universidad
Nacional de La Plata

59
POLARIZACION
Junto a la vulnerabilidad social de los grupos expuestos a la degradación ambiental, surge también
el conflicto relativo a la polarización y exclusión social. Como consecuencia del desarrollo
espacialmente fragmentado y socialmente diferenciado en la periferia, se observa una fuerte
polarización social caracterizada por el encierro de los grupos medios altos dentro de enclaves
residenciales. Este tipo de desarrollo urbano autoexcluyente comienza a configurar en Berazategui
un paisaje de la segregación.

Según Curtit (2003) este nuevo paisaje urbano afecta el funcionamiento de la ciudad como un todo
interrelacionado, atentando contra las posibilidades de diversidad e intercambio social y
económico, afectando las actividades productivas y recreativas al negarse las condiciones de
complementariedad y competitividad entre los distintos grupos sociales que habitan la ciudad. Este
escenario impacta directamente sobre la concepción misma del ambiente urbano, pues niega la
necesidad de espacios de interacción social, relegando en un lado a los ricos, y en el otro a los
pobres, sin posibilidad alguna de cruce, pues las plazas, los mercados y el espacio público en
general no encuentran lógica que los sustente para existir.

Si la autoexclusión es llevada adelante por los promotores inmobiliarios para las clases
acomodadas, la exclusión de los sectores de menores recursos se manifiesta en la ocupación de
predios baldíos o intersticios urbanos, ya sea por la invasión de tierras o compras en subdivisiones
ilegales, o por la localización de viviendas sociales planeadas por las autoridades locales. En ambos
casos las comunidades residentes se encuentran sometidas a condiciones de marginalidad y
carencia de interacción social, a causa de la falta de equipamiento, servicios y cobertura de
transporte. La falta de espacios verdes, la ubicación de sus viviendas en terrenos inundables y la
convivencia con focos de polución y contaminación acentúan el contexto de pobreza en el cual
residen.

Figura 26, 27 y28: Imágenes de asentamientos precarios, enclaves de vivienda social y barrios empobrecidos de la
periferia de Berazategui. De izquierda a derecha: villa Compal, asentada sobre los márgenes del Arroyo las Conchitas y
entre las torres del tendido eléctrico, en graves condiciones de vulnerabilidad y riesgo ambiental. El espacio en torno a los
bloques de vivienda social se va transformando progresivamente en vertedero de escombros, generado por los mismos
vecinos. Asimismo, la falta de equipamiento y servicios en barrios de la periferia se suma a la inexistencia de espacios
públicos aptos y seguros para la circulación y desarrollo de actividades recreativas.
Fuente: Fotografías del autor, 2006.

60
2.2.3 PROBLEMÁTICA ECONOMICA

POBREZA
Lo que diferencia a una situación de vulnerabilidad de una situación de pobreza es su carácter
relativo. La primera hace referencia a que un determinado grupo en particular se encuentra
amenazado por un peligro en particular. Sin embargo, cuando algunos grupos o sectores son
vulnerables a diversas amenazas, su situación de riesgo no es puntual, sino permanente y
generalizada. Según Di Pace et al (2004), la pobreza genera una vulnerabilidad permanente signada
no sólo por los riesgos ambientales del medio físico propiamente tal, sino también por la
precarización del trabajo, por las condiciones de acceso al empleo y por el debilitamiento de los
soportes relacionales, como la familia y el grupo comunitario, entre otros.

En torno al espacio periurbano de Berazategui se observan justamente situaciones de vulnerabilidad


permanente producto de las condiciones de pobreza en la cual viven muchos de sus habitantes.
Tanto en los barrios empobrecidos más cercanos al área urbana central, como en los asentamientos
precarios del borde de la autopista la vulnerabilidad social esta estrechamente ligada a la carencia
de ciertos activos que exponen a los individuos, hogares y al grupo comunitario a las amenazas de
tipo ecológica, social y económica que se han descrito anteriormente. Estos activos son:

-El empleo, cuyos indicadores de deterioro no solo hacen referencia a las cifras de desempleo, sino
al subempleo, al trabajo informal y a todo el repertorio de formas de inserción inadecuada
(ocupaciones temporarias, ilegales, sobreempleo, etc.)
-El capital humano, afectado por las dificultades de acceso a la infraestructura social y económica,
la disminución de asistencia escolar y la reducción de prestaciones medicas;
-La calidad de la vivienda, especialmente perjudicada en las villas miseria por la amenaza de
desalojo o el riesgo de inundaciones, además del hacinamiento y la contaminación del hábitat;
-Las relaciones familiares, dañadas por la erosión del hogar como unidad social debido a rupturas
internas, de un fuerte crecimiento del grupo familiar, de la discriminación de la mujer como
generadora de ingresos, de la falta de atención a los ancianos y del aumento de la violencia
doméstica;
-El capital social, afectado por el aumento de la inseguridad personal en los espacios públicos,
ruptura de los lazos de colaboración entre los hogares y la falta de organización en el ámbito
comunitario.

Otro fenómeno relativo a la pobreza es el deterioro de la fuerza de trabajo en el ámbito periurbano.


Esta situación, conocida como expoliación, vincula la incidencia de la calidad ambiental de la
ciudad en el desgaste y la dilapidación de la capacidad de generar empleo. (Di Pace, 2004)

61
Las dificultades para acceder y salir de los asentamientos precarios y los barrios empobrecidos, la
deficiencia en los sistemas de transporte, la mala calidad de los pavimentos, la iluminación y la
señalización; junto a problemas ambientales como la carencia y calidad del agua, de la energía, la
exposición a inundaciones y contaminación atmosférica, la mala gestión de los residuos y las
condiciones habitacionales, tienden a un agravamiento del fenómeno de la expoliación, excluyendo
de las posibilidades de empleo a un importante número de habitantes periurbanos.

INEFICIENCIA
La periferia urbana de Berazategui es escenario de fenómenos espaciales, ecológicos y sociales que
distorsionan la lógica económica del ambiente urbano, generando un desperdicio de recursos
naturales y humanos.

Ante la dinámica inmobiliaria orientada a urbanizar predios alejados de los centros consolidados de
servicios y equipamiento, con altos costos de implementación y mantención, se contrasta el
deterioro por abandono y baja densidad que presenta el área central del municipio. Esta paradoja,
que se observa en numerosas ciudades de Latinoamérica, evidencia un brutal desperdicio de suelos
fértiles cubiertos por hormigón y asfalto, de redes de infraestructuras y desplazamientos
vehiculares, y hectáreas de suelos decapitados para rellenar nuevos terrenos urbanizados. Todos
hechos que atentan contra la lógica económica desde una perspectiva ambiental y desde el
equilibrio ecológico del ambiente.

Los suelos baldíos subutilizados como basurales o canteras y los cursos de agua convertidos en
cloacas son recursos naturales que resultan seriamente afectados para un potencial desarrollo futuro
a nivel local, considerando la irreversibilidad de los procesos de degradación ambiental, o en el
mejor de los casos, los altos costos necesarios para revertir dichos procesos. Se suma a este
escenario el gasto público y privado que genera la contaminación del hábitat sobre las condiciones
de salud de la población, los efectos sobre la mortalidad infantil y las expectativas de vida. En tal
sentido, la problemática ambiental afecta directamente a los recursos humanos de la ciudad, en
cuanto a su capacidad productiva y reproductiva.

La polarización y exclusión social va destruyendo la interacción económica entre los distintos


actores urbanos, haciendo casi imposible la movilidad socioeconómica ascendente de los grupos de
menores recursos, generando también el empobrecimiento de amplios sectores de la clase media.

62
Los recursos destinados a la producción del hábitat, no sólo en sentido residencial, sino referido
también al espacio público y el equipamiento, van quedando en manos de intereses privados,
despojando al ámbito público de su rol como planificador de la ciudad e impidiendo acciones
redistributivas en la producción del espacio urbano orientadas a sectores empobrecidos socialmente
y degradados ambientalmente.

En resumen, la problemática económica ligada a los fenómenos ambientales de Berazategui expone


de forma evidente los conflictos generados entre el hábitat y el habitar; conflictos que
progresivamente van comprometiendo la calidad de vida de sus habitantes, la sostenibilidad en el
tiempo del esquema de desarrollo urbano actual y los potenciales escenarios de desarrollo futuro.

2.3 CONCLUSIONES DEL ANALISIS Y EVALUACION AMBIENTAL

El espacio periurbano de Berazategui, definido por la franja territorial entre el límite edificado de la
ciudad y la autopista interurbana, se plantea como una zona ambigua y diversa en cuanto a su
morfología, su componente social y su programa. En torno a ella coexisten grandes explanadas
baldías, subutilizadas y carentes de significación donde, a la vez, se alojan todos los usos posibles:
asentamientos industriales deprimidos, canteras de extracción, redes de infraestructura, cursos de
agua contaminados y vertederos ilegales.

En sus bordes cohabitan enclaves residenciales de alto estándar, junto a barrios empobrecidos y
asentamientos precarios. Estos últimos se localizan sistemáticamente sobre terrenos inundables,
contenidos por la autopista que se transforma en una barrera para el normal escurrimiento de las
aguas. En general el tejido periurbano se observa poco denso, con manzanas desocupadas y de baja
densidad, entre espacios baldíos producto tanto de la especulación del mercado del suelo, como de
restricciones por riesgo ambiental.

La franja periurbana constituye un área de amortiguación entre la ciudad y el medio no urbanizado,


a lo largo de una autopista que conforma el limite de crecimiento del municipio; ésta, más allá de
servir como conducto expedito hacia los emprendimientos residenciales privados, participa
escasamente de las dinámicas urbanas y es, por lo tanto, un fenómeno tangente y ausente también
como posibilidad actual de desarrollo.

63
La particularidad de este contexto es su delimitación: por un lado confluye la ciudad y sus distintas
problemáticas de borde, definiendo una fachada mestiza y diversa programáticamente; por otro, la
autopista se presenta como la demarcación lineal que separa y acota este espacio con respecto a su
entorno territorial no urbanizado.

La pobreza en este contexto periurbano constituye un fenómeno generalizado que agudiza la


problemática ambiental, acentuada por la polarización del tejido social y por las deficitarias
condiciones de habitabilidad de los grupos empobrecidos. La falta de espacios de interacción entre
los distintos actores urbanos destruye la capacidad de complementariedad, solidaridad y
competencia social y económica, negando así la posibilidad de movilidad y fomentando la
exclusión.

Gran parte de las acciones que atentan contra el hábitat y sus recursos son amparadas por la
pasividad e indiferencia de la ciudadanía. Si bien algunos de los problemas ambientales requieren
la atención de actores superiores, como el gobierno provincial y nacional, la capacidad y voluntad
local para enfrentar la situación actual resulta fundamental.

Será en este contexto local donde Berazategui, como conjunto de actores sociales integrados,
deberá hacer frente al complejo panorama ecológico, económico y social, redefiniendo desde el
ámbito público las pautas y directrices de desarrollo, convocando el interés de la ciudadanía, sus
instituciones y organizaciones en torno a una cultura ambiental sustentada en la educación, control
y planificación del ambiente en el cual residen. Esta cultura ciudadana debe constituir el punto de
partida de una nueva forma de hacer ciudad, buscando superar las inequidades sociales, abriendo
escenarios de empleo y movilidad social, estimulando la diversidad y la interacción de los distintos
grupos sociales, recuperando los recursos naturales degradados y la calidad del hábitat urbano.

Enfrentar la problemática ambiental del espacio periurbano en su dimensión social, económica y


ecológica implica necesariamente una exploración hacia nuevas formas de gestión integral del
ambiente, constituyendo un potencial laboratorio de investigación en el desarrollo de nuevas
estrategias de intervención en la ciudad. Ello, considerando la problemática social que plantea la
demanda de la pobreza periurbana, la maleabilidad y ambigüedad de sus tejidos degradados y la
convergencia de múltiples actores y fenómenos que habitan esta franja de borde.

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CAPITULO 3
- E X P ER I M E N T A C I O N -

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CAPITULO 3
- E X P ER I M E N T A C I O N -

AGRICULTURA URBANA:
MEDIO OPERATIVO DEL PROYECTO PAISAJE, ORIENTADO A LA
RECUPERACION AMBIENTAL DEL ESPACIO PERIURBANO.

En el capitulo anterior se pusieron en juego aquellos factores determinantes que componen la


compleja problemática ambiental urbana, verificando los postulados teóricos en la realidad
concreta de Berazategui. Claramente se observa una estrecha relación entre los conflictos ligados al
ámbito socioeconómico y aquellos ligados al ámbito ecológico paisajístico.

Los primeros – determinados por la vulnerabilidad de los grupos empobrecidos, la polarización que
va desintegrando a la comunidad como conjunto de actores diversos, la expoliación y exclusión que
erosionan la accesibilidad al empleo y las opciones de movilidad social – generan un progresivo
debilitamiento en los lazos de pertenencia e identidad de las comunidades afectadas hacia el
territorio producido, pues sus necesidades presentes y aspiraciones futuras no encuentran cabida en
el actual modelo de desarrollo urbano, impuesto a nivel local. Los segundos – caracterizados por la
sistemática contaminación del hábitat y sus recursos, y por la pérdida de espacios de encuentro e
interacción ciudadana en torno a actividades recreativas o productivas – van determinando la
degradación del paisaje en sentido estético y funcional, afectando no sólo la imagen física del
espacio periurbano y sus componentes, sino la complementariedad social, económica y cultural
entre todas las formas de vida que tienen cabida en la periferia, el ecotono de la ciudad.

Ante el escenario presente, en mayor o menor medida representativo de otras realidades


periurbanas a nivel latinoamericano, llega el momento de comenzar a actuar. A través del Paisaje
como disciplina analítica y proyectual es hora de explorar nuevas formas de hacer ciudad,
haciéndonos cargo del largo historial de discursos e intervenciones fallidas para generar – desde las
potencialidades, intereses y aspiraciones de la comunidad local – un efectivo entrelazamiento entre
la recuperación físico-ambiental del espacio periurbano y la inclusión al ámbito ciudadano de los
grupos sociales en condiciones de pobreza que habitan este contexto.

El paisaje como proyecto del territorio, mediante su enfoque multidimensional y accionar


transdisciplinario, constituye una estrategia fundamental de aproximación e intervención sobre el
complejo escenario periurbano; orientado hacia la demanda social de las comunidades que lo
habitan en condiciones de marginalidad económica, vulnerabilidad social y riesgo ambiental.

66
La Agricultura Urbana, como medio programático del Proyecto Paisaje, surge como potencial
plataforma de desarrollo local y comunitario, asumiendo el desafío de estructurar sinergias y
complementariedad entre la recuperación de los recursos del hábitat y la creación de actividades
productivas agro-culturales, generando un encadenamiento operativo de la dimensión ecológica,
económica y social del concepto de sustentabilidad.

A continuación, mediante la revisión de experiencias recopiladas, se argumentan los alcances


socio-económicos y ecológico-paisajísticos de la Agricultura Urbana, construyendo una base
referencial que permita luego su posible aplicabilidad al contexto ambiental estudiado.

3.1 MECANISMOS DE INCLUSION SOCIAL Y GESTION AMBIENTAL

Si bien no existe un corpus teórico claro y determinado en torno a la Agricultura Urbana, este
concepto reúne en la práctica aspectos teóricos, metodológicos e instrumentales de distintas
disciplinas del ámbito social, económico, ecológico y espacial. Es, dado su carácter
transdisciplinario, una potencial estrategia de intervención sobre el territorio orientada a la
recuperación integral del ambiente periurbano.

En términos generales, la agricultura urbana (AU) considera el cultivo, procesamiento, distribución


y consumo de productos agrícolas dentro del área de la ciudad, empleando con fines productivos
recursos insuficientemente utilizados, como terrenos baldíos, aguas residuales tratadas, desechos
reciclados y mano de obra desempleada. Incluye no sólo la producción de vegetales comestibles,
como frutas y hortalizas, sino también una amplia gama de especies destinadas a medicina natural,
fibras vegetales para cestería y floricultivos, entre otros. Así también, distintas experiencias de
agricultura en las ciudades incorporan junto al cultivo de plantas actividades de crianza de animales
menores y acuicultura.

En el prefacio de su última publicación 1 , Mougeot 2 reflexiona en torno a la evolución de esta


actividad: “Una sorprendente conclusión se desprende de la evolución en las políticas de AU de
los últimos 30 años. Contrariando percepciones aún muy difundidas, la AU no es el remanente
efímero de una cultura rural, ni tampoco es síntoma indeseable de algún retraso del desarrollo
urbano. Por más paradójico que sea, la AU está mucho más avanzada en la agenda política de los
países del Norte que en los del Sur, aunque en el Norte su práctica sea comparativamente menos

1
Mougeot, Luc (2006) GROWING BETTER CITIES. Urban agriculture for sustainable development.
IDRC (International Development Research Centre). Ottawa, Canadá.
2
Luc J.A. Mougeot. Senior Program Especialist. International Development Research Centre.

67
determinante para el bienestar de los habitantes de la ciudad. En las ciudades del Norte, las
iniciativas públicas implementadas en el siglo pasado respecto a la AU promovieron inicialmente
las huertas hogareñas y comunitarias, con el intuido de fortalecer la seguridad alimentaria en
tiempos de guerra o de crisis económica (por ejemplo, la Ley de Asignación de Lotes de 1925 en
Gran Bretaña y las Huertas de Guerra de Canadá, 1924–1947). Hoy en día, ciudades como
Amsterdam, Londres, Estocolmo, Berlín y San Petersburgo, en Europa, y Nueva York, Filadelfia,
Cleveland, Montreal, Toronto y Vancouver, en América del Norte, vinculan la AU en el reciclaje y
la conservación de recursos, la terapia y la recreación, la educación y el abastecimiento seguro de
alimentos, la arquitectura ecológica y la gestión de los espacios abiertos.”

Continúa el autor: “Sin embargo, en el Sur, esos mismos países que, aun más que en el Norte,
podrían beneficiarse con políticas favorables a la AU, son en general aquellos donde menos, hasta
la fecha, se han desarrollado tales políticas. No obstante, este panorama ha venido cambiando
rápidamente en los últimos 10 a 15 años. Un número cada vez mayor de gobiernos nacionales y
municipales están reconsiderando la AU. Si bien es cierto que la experiencia del Norte mantiene
para ellas cierta relevancia, las ciudades del Sur están tomando conciencia de que necesitan sobre
todo innovar y aprender de sí mismas: su enfoque debe adecuarse a sus propias condiciones, debe
satisfacer sus propias necesidades y debe adaptarse a sus propios medios. Cada vez más, las
ciudades de los países en desarrollo están experimentando e intercambiando sus innovaciones con
otras ciudades del Sur, al igual que lo hacen también en forma creciente con ciudades del Norte”.

Según informes de la FAO (2006), se estima que unos 800 millones de habitantes de ciudades de
todo el mundo participan en actividades relacionadas con AU, que generan ingresos y producen
alimentos. Una combinación de datos de censos nacionales, encuestas por hogares y proyectos de
investigación de diversas agencias 3 señalan que hasta dos tercios de los hogares urbanos y
periurbanos participan en la agricultura, a través de programas gubernamentales locales,
institucionales, comunitarios y/o familiares.

El desarrollo de la agricultura urbana en distintos contextos socioeconómicos y geográficos


alrededor del mundo, va articulando una red de intercambio de experiencias e información – entre
gobiernos locales, centros de investigación internacionales y comunidades partícipes – orientada a
comprender los alcances de la agricultura como efectiva estrategia de gestión ambiental ante
problemáticas relacionadas con el aumento de la pobreza y el deterioro del hábitat urbano.

3
Además de FAO (Food and Agricultura Organization of the United Nations), la presente investigación se
basa en estudios realizados por agencias tales como la RUAF Foundation (Resource centres on Urban
Agriculture and Food security), y el IDRC (International Development Research Centre).

68
Desde hace algunos años, la FAO integró a la agricultura urbana en su programa y creó un grupo
de trabajo transdisciplinario para abordar el tema “Alimentos para las ciudades”, con el objetivo
de estimular la integración de la agricultura urbana en programas nacionales y locales para el alivio
de la pobreza y para mejorar la seguridad alimentaria. La OMS publicó el “Plan de Acción para la
producción y el consumo de alimentos”, como parte de su estrategia para estimular la producción y
el consumo local de alimentos frescos y nutritivos, y para mejorar la nutrición y la salud de grupos
vulnerables. El Programa de Gestión Urbana (PNUD-UN-Hábitat) se encuentra estudiando y
facilitando la agricultura urbana, como parte de sus esfuerzos para fortalecer la participación
comunitaria en la gestión sustentable del suelo urbano. (RUAF, 2003)

En el contexto de las ciudades latinoamericanas en particular, el fenómeno de la AU se caracteriza


por su gran adaptabilidad y movilidad, sirviendo de basamento alimentario y económico para las
comunidades urbanas y periurbanas en condiciones de pobreza, a través del desarrollo creativo de
estrategias agroproductivas que contribuyen a mejorar la calidad nutricional de su dieta alimentaria
y también a liberar ingresos de su canasta familiar que pueden ser destinados a la obtención de
otros servicios necesarios. Pero el ámbito de incumbencia de la agricultura urbana no se limita
exclusivamente a un nivel de subsistencia. También incorpora la posibilidad de cultivos recreativos
y de autoconsumo en grupos socioeconómicos medios, de operaciones comerciales de pequeña
escala para microempresarios y familias, y actividades terapéuticas y educativas, mediante el
desarrollo agrícola en patios traseros, terrazas, balcones, jardines escolares, hospitales, prisiones y
otros establecimientos. (Mougeot, 2006)

La práctica de la agricultura en la ciudad, sea a escala familiar, institucional o comunitaria,


trasciende la actividad agrícola propiamente tal, promoviendo la valorización productiva de suelos
degradados y subutilizados mediante la reutilización de residuos orgánicos y recursos hídricos,
posibilitando la generación de sistemas de economía y empleo orientados a los grupos sociales
empobrecidos, conformando una alternativa de gestión y desarrollo para amplios sectores de
nuestras ciudades.

3.2 SINERGIAS Y COMPLEMENTARIEDAD

El término agricultura urbana en primera instancia suena a contradicción. Históricamente, se ha


relacionado a la agricultura como una actividad productiva propia del medio rural, al margen de la
ciudad.

69
Sin embargo, considerando su positivo impacto social, económico, ecológico y paisajístico, la AU
se perfila hoy como una potencial estrategia de gestión integral del ambiente urbano, generando
sinergias y complementariedad entre la conservación y reciclaje de los recursos naturales del suelo
y el agua, la recuperación paisajística y ecológica de territorios degradados, la provisión de
alimentos y generación de empleo, y el fomento de la interacción social de diversos actores urbanos
mediante la habilitación de espacios recreativos, educativos y productivos en torno a la actividad
agro-cultural en la ciudad.

Como señala Hough (1998), la aspiración de un desarrollo urbano sustentable debe conciliar
estrechamente la superación de las desigualdades sociales y el mejoramiento de las condiciones del
medioambiente de la ciudad. Según el autor, ello es posible porque las actividades humanas y el
hábitat construido alientan la aparición de numerosas formas de vida en la naturaleza. Si se
establece un sistema integrado ciudad-naturaleza, los desechos del desarrollo urbano pueden
contribuir positivamente a una mejor calidad del medioambiente. Surge así un segundo concepto
que suele ir asociado al de sustentabilidad: la integración. Para conseguir que un desarrollo urbano
sea sustentable e integrado es preciso conectar urbanismo y ecología.

Cuando los proyectos de agricultura urbana son encarados desde un enfoque institucional,
transdisciplinario y sistémico, pueden transformarse en una poderosa herramienta para el desarrollo
local sustentable de amplios sectores de nuestras ciudades, combinando la gestión pública desde los
gobierno locales, la articulación de instituciones de enseñanza e investigación, el apoyo de actores
privados, la organización y participación ciudadana y la predisposición favorable de los potenciales
grupos sociales agroproductores.

Figura 29, 30 y 31: Transformación del Paisaje Urbano a través del desarrollo de Agricultura Urbana, en Cuba; un hábitat
periurbano degradado y económicamente marginal, como tantos existentes en nuestras ciudades latinoamericanas. En la
imagen de la izquierda, previa al proyecto, se observa los terrenos baldíos en torno a los bloques de vivienda, utilizados
comúnmente como vertederos de escombros. La imagen del centro evidencia la implementación del proyecto sobre los
terrenos de la imagen anterior. En la última fotografía se observa el bloque de viviendas remodelado y pintado, gracias a
los recursos excedentes obtenidos de la producción obtenida. La serie de imágenes ejemplifica la complementariedad
entre la recuperación y mejoramiento del hábitat urbano y la generación de actividades productivas comunitarias,
promovidas desde la Agricultura Urbana.
Fuente: [Link]

70
3.3 ALCANCES SOCIO-ECONOMICOS DE LA AGRICULTURA URBANA

La atención a los problemas emergentes de la pobreza urbana es una preocupación que exige
tratamiento prioritario desde los diferentes estamentos de nuestras sociedades, dada la inmediatez
de la demanda social generada por las precarias condiciones de vida de los grupos afectados.

En el ámbito latinoamericano en particular, la entrega de alimentos, de viviendas y otros medios de


subsistencia a modo de respuesta coyuntural ante la pobreza urbana, ha constituido
tradicionalmente uno de los mecanismos más aplicados orientados a contener las necesidades
insatisfechas de dichos grupos sociales, configurando un esquema de asistencialismo cada vez más
arraigado en los diseños de políticas sociales a corto plazo y con escasa participación de los
interesados, quienes muchas veces quedan relegados a una situación pasiva de simples receptores.

En tal sentido, la agricultura urbana se plantea como una estrategia de desarrollo socioeconómico
alternativa a los programas asistencialistas, promoviendo además de la seguridad alimentaria de las
comunidades empobrecidas la generación de fuentes de ingreso y empleo sostenidos en el tiempo,
mediante redes de comercialización e intercambio de productos y de instancias de capacitación y
educación agro-cultural.

3.3.1 SEGURIDAD ALIMENTARIA Y ECONOMIA DOMESTICA

Un número creciente de gobiernos locales reconoce el potencial de la agricultura urbana y


periurbana como una estrategia efectiva para reducir la pobreza y mejorar la seguridad alimentaria,
la salud y la economía doméstica de los grupos vulnerables.

Diversos estudios realizados por la RUAF Foundation y el IDRC 4 , en base a análisis de


experiencias de agricultura urbana en contextos de pobreza, revelan que las familias involucradas
en esta actividad tienen una mejor alimentación (como lo demuestran el consumo de calorías y
proteínas y los indicadores de crecimiento), en comparación con aquellas que no las realizan.

Por otra parte, el mejoramiento de las condiciones de las comunidades pobres de las ciudades para
producir, cultivar y vender vegetales y otros productos agrícolas, también tendrá efectos positivos
en otros residentes urbanos pobres, a través del acceso a alimentos frescos y nutritivos a precios

4
RUAF Foundation (Resource centres on Urban Agriculture and Food security), IDRC (International
Development Research Centre): centros de estudios a la vanguardia en cuanto a la investigación y
documentación de la Agricultura Urbana a nivel mundial, con sedes en Holanda y Canadá respectivamente.
Dichos centros han trabajado desde hace varios años en estrecha colaboración con gobiernos locales, en
regiones tan diversas como América Latina y el Caribe, Asia, África y Medio Oriente.

71
accesibles. Siendo la alimentación el mayor componente del gasto familiar (las familias de bajos
ingresos gastan entre el 50% y el 60% de sus ingresos en alimentos básicos y bebidas), cualquier
ahorro en el gasto alimenticio implica que una porción significativa de los ingresos familiares
estará disponible para otros gastos no alimentarios. (RUAF, 2003)

Cuando los excedentes producidos en la agricultura urbana, que no son consumidos por las
familias, se comercializan, se pueden obtener importantes ingresos directos.

Figura 32: Agricultura Urbana en contextos de pobreza. El desarrollo de espacios verdes productivos en torno a las villas
miseria permitirá a las familias destinar parte de sus ingresos a mejorar la construcción de las precarias viviendas que
habitan. Junto con asegurar una dieta más variada y nutritiva, la agricultura urbana significa para esta familia una mejor
calidad de su hábitat doméstico y su entorno, transformando los basurales que antes rodeaban su espacio de vida en
jardines de cultivos para autoconsumo y comercialización.
Fuente: [Link]

La producción urbana provee una fuente de empleo no sólo para los productores involucrados
(hombres y especialmente mujeres), sino también para los obreros contratados y para personas
empleadas en la operación de microempresas relacionadas con la actividad. Existe una gran
variedad de servicios, insumos y productos relacionados con la agricultura urbana, como son la
producción de compost, el pastoreo, la recolección y venta de hierba o estiércol, el procesamiento
de la producción agrícola y la comercialización de alimentos en la calle y otros espacios urbanos.

3.3.2 INCLUSION DE LA MUJER

En muchas ciudades, la gran mayoría de productores urbanos son mujeres (en promedio alrededor
del 65%). Según Mougeot (2006), la agricultura urbana es una alternativa viable de trabajo
asalariado para las mujeres, las mismas que tienen escaso acceso al empleo formal, debido a
limitantes educativas y de capacitación.

Las mujeres a menudo enfrentan limitaciones y dificultades para acceder a la tierra, el agua, el
trabajo, el capital, las tecnologías y otros recursos. En contextos de pobreza, es muy probable que
ellas tengan menos escolaridad que los hombres; en muchos países son las leyes, costumbres y

72
actitudes las que les impiden ser propietarias de bienes e incluso tomar decisiones sobre cuántos
activos usar. También se espera que sea la mujer quien sostenga el hogar, prepare los alimentos y
cuide a los niños, a los enfermos y a los ancianos. Todo ello a menudo restringe a la mujer en su
capacidad para invertir más en la producción urbana de alimentos y beneficiarse con sus
excedentes. (Mougeot, 2006).

A pesar de estas restricciones, las mujeres logran encontrar formas de inclusión, llegando a veces a
dominar el comercio de la producción de los agricultores urbanos. Como señala Mougeot (2006),
muchas son las mujeres que compran directamente a los productores su cosecha al por mayor,
luego revenden ésta al por menor, o la procesan y la venden bajo forma de alimentos elaborados.
Las mujeres más exitosas llegan a actuar como verdaderas "financiadoras" de los productores
agrícolas urbanos, adelantándoles préstamos en efectivo para así asegurar la continuidad del
suministro.

La agricultura urbana adquiere un valor agregado para las mujeres, ya que les permite trabajar
cerca de sus hogares, al mismo tiempo que pueden combinar esta actividad con sus múltiples
responsabilidades diarias. Se han identificado casos en los que las mujeres de familias en las zonas
urbanas ganan más en la producción de alimentos que sus cónyuges en un trabajo formal. Además,
la actividad productiva y los ingresos independientes generados fortalecen su posición social a
nivel familiar y comunitario. (RUAF, 2003)

EXPERIENCIAS EN CHILE Y ARGENTINA. 5

En la ciudad de Tomé, Chile, la experiencia desarrollada por el CET (Centro de Educación y


Tecnología) en espacios familiares de alrededor de los 60m2 en los que se puede producir con
tecnología orgánica, hortalizas, frutas, huevos, carne de ave, carne de conejo y elaborar pan,
demuestra que familias en condiciones de pobreza logran satisfacer en forma autónoma y sostenida
niveles crecientes de nutrientes al año.

Asimismo, la propuesta de seguridad alimentaria ha significado una contribución a las estrategias


económicas tradicionales de las familias que permiten superar su pobreza. Estudios realizados por
el CET, demuestran que estrategias de seguridad alimentaria asociadas a iniciativas
microempresariales contribuyen crecientemente en el tiempo al mejoramiento del ingreso per
cápita.

5
Extraídas de la base de datos de RUAF, 2006 (Information Resources). En: [Link]

73
Durante un primer año de implementación del modelo, el aporte alcanza sólo al 3,2%, sin embargo
a partir del tercer año comienza a tener mayor significación (21,3%) constituyendo al octavo año
un tercio (31,6%) de los ingresos. De esta manera, la estrategia posibilita que una familia reduzca
su pobreza en un 35,7% entre el tercer y octavo año.

Todas estas acciones se han desarrollado produciendo sustentabilidad de los sistemas productivos
urbanos, lo cual se evidencia a través de la medición de los indicadores de impacto utilizados como
índice de diversidad, aumento en la capacidad biológica del suelo, control de la erosión y reciclaje.

En otro sentido, el desarrollo de este tipo de proyectos impacta favorablemente en los cambios de
condición y posición de la mujer, favoreciendo la participación, el afecto, la creación, la identidad
y la autonomía. Crea un espacio para el desarrollo individual y familiar a través de la actividad
productiva individual o grupal, favorece los vínculos con la comunidad y además optimiza la
aprehensión de conocimientos a través del intercambio de experiencias entre productores.

El barrio Empalme-Graneros, en la ciudad argentina de Rosario, es escenario de otra experiencia


destacada de agricultura urbana, desarrollada bajo el alero del gobierno municipal (Departamento
de Huertas Comunitarias) y otras instituciones públicas y privadas.

Desde su origen, en el año 1990, el barrio se fue formando en diferentes etapas con la colonización
progresiva de familias rurales provenientes de zonas empobrecidas del noreste del país. Los
terrenos ocupados constituían vertederos informales de basura y escombros, lo que requirió un
arduo trabajo de limpieza, relleno y nivelación, efectuado manualmente por parte de los nuevos
habitantes.

La implementación del proyecto se enmarcó en el desarrollo de iniciativas orientadas a mejorar


tanto la condición económica, es decir el ingreso, como aspectos relacionados a la seguridad
alimentaria de las familias, generando productos comercializables y productos para el consumo. El
nivel de precariedad de las condiciones de vida de los pobladores obligaba a una intervención que
arrojara resultados en plazos relativamente inmediatos. Para esto se desarrollaron experiencias
probadas y exitosas que tuviesen posibilidades de enfrentar el mercado con productos orgánicos,
como una alternativa desde el punto de vista comercial tendiente a cubrir franjas del mercado que
los sistemas tradicionales dejan vacantes.

En sus inicios, la superficie del proyecto piloto contemplaba una hectárea, para un conjunto de
viviendas de unas 5000 habitantes, donde se consolidaron tres huertas grupales, con mejora de
infraestructura de cercos perimetrales, provisión de agua, mejoramiento de la calidad del suelo, etc.

74
Además se modificaron algunas pautas de trabajo tendientes a la sustentablidad de los procesos
productivos, al aumento de la biodiversidad y la eficiencia productiva. Se desarrolló una instancia
de capacitación de los líderes comunitarios del barrio, en la que dos personas se trasladaron a la
ciudad de Tomé en Chile para conocer las experiencias efectuadas por el CET durante los últimos
años en este tipo de trabajos. Se llevó a cabo en la ciudad de Rosario, el Seminario Internacional:
"Desarrollo Local Sustentable: la Agricultura Urbana como Herramienta", donde profesionales de
las instituciones promotoras, expusieron el proyecto ante la comunidad.

Actualmente en Rosario, según datos del municipio local, se cuentan alrededor de 600 huertas
comunitarias erigidas en terrenos baldíos, tanto de propiedad estatal como privada. Se estima que
unas 40.000 personas en situación de pobreza se aseguran los alimentos para el autoconsumo y
obtienen un ingreso mensual que en muchos casos triplica el subsidio a los desocupados que otorga
el Estado nacional.

En 2004, el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos reconoció a este
plan como una de las mejores prácticas 6 (Best Practices) para mejorar las condiciones de vida de
los más pobres y al mismo tiempo propiciar el desarrollo sustentable. Con esta motivación, el
gobierno de Rosario amplió el apoyo al programa y se comenzó a trabajar conjuntamente con la
Secretaria de Planeamiento comunal a fin de identificar espacios disponibles en la ciudad y diseñar
nuevos escenarios que se pudieran adaptar a esta modalidad de agricultura urbana.

Figura 33, 34 y 35: Tres instancias del Programa de Agricultura Urbana en Rosario. De izquierda a derecha: talleres de
participación y capacitación de los pobladores agricultores; cultivos de hortalizas en huertas comunitarias sobre antiguos
terrenos baldíos antes usados como basurales; espacios de comercialización de productos.
Fuente: [Link]

6
Best Practices Database (2002) Ciudades para un futuro más sostenible. Concurso de Buenas Prácticas
Dubai 2002.([Link]

75
En ambas experiencias se han obtenido resultados exitosos, tanto a nivel individual del grupo
familiar como a nivel colectivo de la comunidad, contando con la participación activa y organizada
de los pobladores, apoyados por los gobiernos locales y asesorados por instituciones públicas y
privadas, permitiendo observar cambios significativos y sostenidos en la posición social y
económica de los grupos partícipes. Se considera que las soluciones en tal sentido han emergido de
factores internos determinantes, como la apropiación comunitaria del proyecto, el intercambio de
experiencias exitosas y la motivación de las comunidades para materializar la iniciativa.

El andamiaje exógeno, constituido por el apoyo financiero, la gestión pública, la capacitación


técnica y los canales de comercialización, se consideran elementos circunstanciales para facilitar la
puesta en marcha del proceso y su asimilación en la comunidad, evitando dependencias y
asistencialismos.

3.4 ALCANCES ECOLOGICO-PAISAJISTICOS DE LA AGRICULTURA URBANA

El desarrollo de la agricultura urbana contempla el aprovechamiento de espacios subutilizados


dentro de las ciudades, como terrenos baldíos públicos y privados, áreas de protección en torno a
infraestructuras viales, zonas de riesgo ambiental restringidas para la edificación y zonas aún no
construidas reservadas para el mercado inmobiliario.

En muchos casos, estos espacios libres se encuentran en graves condiciones de degradación


ambiental, producto del abandono o de actividades nocivas al que se encuentran sometidos.
Vertederos clandestinos, asentamientos ilegales, extracciones de tierra y surcos de aguas
contaminadas generan una progresiva erosión de las capas del suelo, la destrucción de los
ecosistemas y la infiltración de contaminantes a las napas freáticas que muchas veces conforman
los reservorios de agua para el consumo urbano.

Mediante el uso productivo de estos espacios, la agricultura urbana constituye una alternativa de
gestión ambiental orientada a la recuperación de los suelos erosionados y la reutilización de las
aguas contaminadas, transformándolos en potenciales recursos generadores de actividades agro-
productivas. La gestión de estos espacios también incluye la protección de napas, la capacidad de
infiltración del suelo para absorber precipitaciones, la conformación de “pulmones verdes” – que
recuperan la calidad del aire contaminado por diversas fuentes de polución urbana – y la protección
y reconversión de predios baldíos ante ocupaciones y usos ilegales. (Donadieu, 2006b)

76
Para materializar esta recuperación, la agricultura urbana se sirve de una serie de técnicas
orientadas a la reutilización de los desechos generados por distintas actividades en la ciudad, tales
como el compostaje de residuos orgánicos, la fitorremediación 7 y reciclaje de aguas servidas, la
asociación de cultivos 8 , y desde un punto de vista de recursos humanos – como ya se mencionó –
la ocupación de grupos sociales marginados de empleo, ya sea por su condición de pobreza, género
o enfermedad.

Como señala Mougeot (2006), la agricultura urbana es típicamente oportunista, pues aprovecha los
elementos sobrantes o subutilizados de la ciudad para adaptarlos y convertirlos en el sustrato
material que la sustenta.

3.4.1 GESTION DE RESIDUOS Y RECUPERACION DE SUELOS

El compost o compostaje es una técnica de obtención de abono orgánico para alimentar suelos
erosionados y con baja actividad biológica, aumentando su capacidad productiva sin recurrir a
fertilizantes artificiales de alto costo e ineficientes a largo plazo. Se fabrica mediante la
fermentación controlada en montones de una mezcla de materias orgánicas, a las que se pueden
añadir pequeñas cantidades de tierra o rocas naturales trituradas.

Figura 36, 37, 38 y 39: Cuatro fases en el proceso de obtención de abonos mediante compostaje. De izquierda a derecha:
recepción y clasificación de residuos orgánicos; luego, fermentación y mezcla controlada en montones; la tercera imagen
corresponde al abono obtenido, en condiciones ya de aplicación; por último, la alimentación de los suelos de cultivo.
Fuente: [Link]

Para optimizar el proceso y mejorar la capacidad del abono también se utilizan frecuentemente
técnicas de lombricompost, es decir, la transformación de desechos orgánicos al pasar por el
intestino de las lombrices, en donde se mezcla con elementos minerales, microorganismos y
fermentos, que mejoran las cualidades orgánicas del material obtenido. (Romera, 2006)

7
Versión en español, utilizada comúnmente, del término inglés phytoremediation.
8
En distintos documentos especializados aparece también como asociación de policultivos y/o cultivos
asociados.

77
Según Mougeot (2006), la mayor parte de los desechos producidos por los habitantes urbanos de
los países no desarrollados es de carácter orgánico (alrededor de un 80%), siendo la agricultura
urbana el principal mercado para la reutilización productiva de este material, transformándose
además en una potencial estrategia local de gestión de residuos urbanos, siendo necesario para ello
también la voluntad política, la educación ciudadana y la organización comunitaria, en torno a
técnicas de manejo y reciclaje de desechos.

Como experiencia destacada a nivel local, cabe señalar el proyecto “Agricultura Urbana para el
Desarrollo Agroecológico” realizado en la localidad de Camilo Aldao, Provincia de Córdoba,
Argentina. 9

Se ha reconocido como programa dentro de la estructura del municipio, habiendo regulado las
actividades a través del dictado de normas legales específicas, como el uso de terrenos baldíos para
actividades agrícolas y el uso productivo de residuos sólidos domiciliarios.

El gobierno local, en forma conjunta con organizaciones comunitarias y el Centro de Estudios y


Acción Ambiental, dentro de una política de mejoramiento de la gestión del ambiente urbano, han
diseñado las actividades y metodología a implementar, tomando como premisa básica sensibilizar
a la comunidad a través de actividades educativas y asegurar la mayor participación de la
población. Para esto se trabajó con las instituciones educativas, se organizaron actividades de
contacto directo con los vecinos, visitas personalizadas, charlas públicas, encuestas, registros,
información radial y televisiva.

La ejecución del plan considera tres etapas: primero, una instancia de sensibilización a la
población, en la cual se organiza a los integrantes de la comunidad (red institucional, formación de
Eco-clubes); luego, una etapa de selección diferenciada del origen de los residuos, separando las
fracciones orgánicas de las inorgánicas, provenientes de domicilios, escuelas y distintos
establecimientos; y por último, la comercialización de las distintas fracciones producto de la
separación y en el caso de los orgánicos, de su transformación en compost previo a la
comercialización.

Los materiales biodegradables recolectados selectivamente, se trasladan a plantas de tratamiento


para el compostaje. Si la humedad y la aireación son suficientes, las altas temperaturas provocan la
muerte de los posibles patógenos presentes en los residuos orgánicos, higienizando la masa y

9
Esta experiencia ha sido seleccionada en el Concurso de Buenas Prácticas Dubai 2002, “Ciudades para un
futuro más sostenible”, de la agencia ONU-Hábitat. (Best Practices Database, 2002).

78
evitando la presencia de olores. La infraestructura necesaria para realizar el tratamiento es mínima
y en el proceso no se utiliza ninguna maquinaria especializada.

Luego del compostaje, se inicia la etapa de maduración del abono, utilizando para acelerar la
transformación, la acción de las lombrices. Al finalizar este período, el compost queda en
condiciones para ser utilizado como abono en las huertas urbanas.

Figura 40, 41 y 42: Recuperación de suelos erosionados para el desarrollo de la Agricultura Urbana en Rosario. De
izquierda a derecha: vertederos sobre suelos baldíos cercanos a una villa; luego, participación de la comunidad
(especialmente mujeres) en labores de limpieza y arado previo a la fertilización y cultivo; por último, desarrollo de
huertas urbanas y transformación del paisaje degradado.
Fuente: [Link]

3.4.2 GESTION Y RECUPERACION DEL AGUA

Tal como los residuos sólidos, diferentes calidades de agua ya utilizada o en estado de
contaminación pueden ser usadas de manera segura para generar actividades agrícolas en la ciudad,
con tratamientos relativamente simples a bajos costos.

Como señala Mougeot (2006), la agricultura urbana puede aprovechar distintas fuentes de
aprovisionamiento de agua para la irrigación de los cultivos, provenientes de depósitos de
precipitaciones, canales y arroyos que surcan la ciudad, aguas de uso domiciliario (aguas grises), e
incluso aguas utilizadas en procesos industriales, las que requieren mayor cuidado en su
tratamiento para disminuir los niveles de contaminantes.

Una de las técnicas de tratamiento que despierta mayor interés en la actualidad es la


Fitorremediación (Phytoremediation). Consiste en un procedimiento que utiliza el metabolismo de
especies vegetales para contener, eliminar o neutralizar compuestos orgánicos y sustancias
contaminantes, incluso metales pesados, que se hallan presentes en aguas o suelos. Si bien requiere
de periodos más prolongados para la recuperación de los recursos contaminados, comparada con
tecnologías basadas en el uso de químicos, la fitorremediación resulta ventajosa dados los bajos

79
costos de implementación, su contribución al paisaje mediante la vegetación y biodiversidad
resultante en las lagunas de tratamiento y su probada efectividad en distintas escalas de aplicación,
desde tratamientos a nivel doméstico o comunitario, hasta su utilización en grandes complejos
industriales. (SEBIOT, 2004)

En su libro Los mismos Paisajes, Teresa Galí-Izard destaca la experiencia realizada en Sant Hilari
Sacalm, España. Cuatro piletas consecutivas ubicadas en el punto bajo del pueblo, conforman la
depuradora de agua de este municipio de 5000 habitantes. El colector conduce 1200 metros cúbicos
de aguas residuales al día, hasta un pozo de bombeo donde se filtran las partículas más grandes.
Los desechos del filtro se transportan hacia el vertedero municipal. Las balsas están excavadas en
el terreno, impermeabilizadas con arcillas y revegetadas con hierbas silvestres, asemejándose a un
estanque natural. En la primera pileta se produce la aireación y decantación de fangos, los cuales se
trasladan hacia la tercera y cuarta pileta, donde sedimentan. En la segunda pileta se continúa con el
proceso de aireación: unas palas móviles sujetas a los bordes proporcionan la oxigenación
constante que requieren los procesos biológicos. Finalmente, por gravedad el agua tratada se
evacua hacia canales de irrigación de cultivos, y la sobrante hacia cursos de agua cercanos. La
duración del proceso es de 15 a 20 días. (Galí-Izard, 2005)

Otra experiencia innovadora es la desarrollada en Harnes, Francia, a partir del 2005 10 . El proyecto
Lagunage de Harnes propone un sistema de purificación de aguas residuales urbanas mediante
lagunas de fitorremediación. La iniciativa se enmarca en una estrategia de gestión ambiental y
reconversión de antiguos predios industriales, comenzando por la recuperación ecológica de suelos
y aguas contaminadas. El desafío del proyecto consideraba entre otros aspectos, maximizar la
purificación de las aguas para devolverlas al canal existente generando balnearios públicos, integrar
los procesos ecológicos utilizados como parte del paisaje local, el uso recreativo y educativo del
lugar por parte de los residentes, la estética del proyecto dada su amplia visibilidad y la conexión
de éste con otras áreas naturales a través del valle donde tiene lugar la intervención.

Planteado en dos grandes etapas, la primera de ellas está dedicada a realizar leves movimientos
topográficos para generar las lagunas, sus bordes y los canales de escurrimiento; la segunda,
consiste en la plantación de las lagunas para iniciar el metabolismo vegetal, habilitar mecanismos
de oxigenación y generar luego espacios de vegetación y esparcimiento en torno al agua.

10
Proyecto Lagunage de Harnes, 2005. Consultado en revista TOPOS: International Review of Landscape,
Architecture and Urban Design (2006). Número 56.

80
En el proceso de purificación misma, destacan tres fases. Primero, una laguna de reposo donde
bacterias introducidas descomponen el contenido orgánico y mineral de las aguas residuales.
Luego, las aguas son trasladadas a una segunda laguna para continuar la extracción de nitratos y
minerales mediante la actuación de especies vegetales como la typha angustifolia, butomus
umbellatus, iris psedacorus y la epilobium hirsutum, las cuales presentan una variada combinación
de flores y frutos. En esta fase se programan cosechas de estas especies cada tres años,
utilizándolas luego para generar compost y abonos orgánicos. Por último, el agua se transporta a
una tercera laguna donde es succionada y eyectada por molinos de viento, generando una continua
ventilación y oxigenación. Ello, junto a la exposición a radiación solar ultravioleta completa el
proceso de purificación.

Figura 43 y 44: Imágenes de las lagunas de fitorremediación en Harnes, Francia. Junto al tratamiento ecológico de las
aguas y los suelos, el proyecto se plantea como un gran parque en la ciudad, permitiendo su uso recreacional por parte de
la comunidad local, constituyendo además el hábitat de numerosas aves, entre otras especies.
Fuente: revista TOPOS: International Review of Landscape, Architecture and Urban Design (2006). Número 56.

En nuestro ámbito regional, entre 1977 y 1989, el CEPIS 11 junto a otros centros de investigación,
desarrollaron estudios en Latinoamérica observando biotécnicas experimentales en el tratamiento
de aguas urbanas contaminadas para su reutilización en la irrigación de cultivos. (Mougeot, 2006)

La primera investigación se enfocó en la efectividad de los procesos de un sistema de laguna


experimental de fitorremediación en la localidad de San Juan, en Lima, Perú. Los investigadores
comprobaron la alta eficiencia del sistema para remover parásitos, virus y bacterias patógenas
presentes en la materia orgánica de aguas grises domiciliarias, constituyéndose en una alternativa
viable y conveniente de implementar en otros escenarios urbanos similares. El segundo estudio
permitió a CEPIS definir metodologías y técnicas para demostrar las cualidades sanitarias de los
productos agrícolas irrigados con esta agua, y los buenos resultados obtenidos abrieron
expectativas para una posible estrategia regional en la gestión de las aguas grises de comunidades
urbanas.

11
Pan American Center for Sanitary Engineering and Enviromental Sciences

81
Desde entonces, ciudades en Argentina, Chile, México y Perú han adoptado métodos similares de
tratamiento, aportando datos y experiencias sobre técnicas, especies utilizadas y medios de gestión
y manejo de estos sistemas. Entre el año 2000 y el 2002 se han identificado, documentado y
analizado diferentes tipos de sistemas de manejo de aguas contaminadas para su reutilización en
agricultura urbana, a distintas escalas, en más de 13 países de la región, donde se ha observado una
efectiva recuperación de recursos hídricos provenientes de aguas domiciliarias, aguas utilizadas en
cultivos convencionales, canales y arroyos contaminados y efluentes industriales. (Mougeot, 2006)

Junto a los sistemas de recuperación, la agricultura urbana promueve entre otras estrategias el
reciclaje de aguas lluvias, optimizando su ciclo natural especialmente en contextos climáticos
áridos con bajas precipitaciones.

En Jordania, uno de los países con mayor escasez de agua en el mundo, la carencia de recursos
hídricos plantea una doble problemática: inseguridad alimentaria y sanitaria. Casi tres cuartas
partes de la población jordana viven en ciudades, donde los altos costos de acceso al agua permiten
apenas a los habitantes ingerir los líquidos necesarios para subsistir, y donde la agricultura urbana
carece de la disponibilidad de prestar servicios alimentarios a los segmentos más pobres.
(Mougeot, 2006)

El potencial de reciclaje de las aguas lluvias – y aquellas usadas para actividades domesticas como
el baño y la limpieza – para el desarrollo de actividades agrícolas comunitarias fue el desafío que
encaró el gobierno de Amman, asesorado por distintos centros de investigación locales e
internacionales. El proyecto dio un nuevo enfoque hacia posibles soluciones ante la inseguridad
alimentaria y la escasez de agua, explorando nuevas técnicas de gestión y manejo hídrico y
creativas prácticas agrícolas.

Los investigadores desarrollaron un sistema de reciclaje de aguas de origen domiciliario para ser
usadas en huertas familiares en los patios de las viviendas piloto, incorporando pequeñas
modificaciones a los sistemas de captación de aguas lluvias en las cubiertas de las casas y en los
sistemas de cañerías que recogen las aguas filtradas de baño y de la cocina. Según Mougeot (2006),
la iniciativa superó todas las expectativas, logrando el reciclaje de alrededor de un 20% del agua
antes descartada y aumentando la producción de las huertas hasta en un 50%, permitiendo obtener
excedentes comercializables a bajos costos para la comunidad local.

El proyecto fue tomado por el Ministerio de Planificación para su extrapolación a nivel nacional,
desarrollándose hasta la fecha más de 700 sistemas de reciclaje domiciliario. Además, la nueva

82
tecnología ha creado una completa red de servicios en torno al reciclaje, incluyendo ingenieros,
plomeros, y microempresas contratistas.

3.4.3 GESTION Y RECUPERACION DE LA BIODIVERSIDAD

Así como las técnicas de compostaje pueden derivar en potenciales instrumentos de gestión de
residuos urbanos, y el tratamiento y reciclaje de recursos hídricos puede transformarse en una
efectiva herramienta de gestión de las dinámicas del agua en la ciudad, el desarrollo de la
agricultura urbana promueve también la gestión de la biodiversidad en el ámbito urbano, a través
de la asociación de cultivos de distintas especies vegetales, transformando aquellos espacios
baldíos de actividades y vida hacia escenarios de paisaje donde se combina el valor estético,
productivo, recreativo y ecológico que aporta la práctica agro-cultural a la ciudad.

Las asociaciones de cultivos, cultivo múltiple o sistemas de policultivo son sistemas en los cuales
dos o más especies de vegetales se plantan con suficiente proximidad espacial para dar como
resultado una competencia interespecífica o complementación biológica. (Romera, 2006).

Estos sistemas, según Romera (2006), presentan múltiples ventajas frente al monocultivo, entre las
que destacan un mejor aprovechamiento de la tierra, el espacio y el agua; la disminución de los
problemas fitosanitarios; una menor afluencia de malas hierbas debido a que el terreno queda
rápidamente cubierto y acciones de mutuo beneficio orgánico entre determinadas especies que
generan una mayor productividad a menor costo.

Figura 45 y 46: Sistemas de cultivos asociados. En la imagen de la izquierda, los cultivos de hortalizas y frutas son
combinados con cultivos de flores y otras especies ornamentales. En la imagen de la derecha se observa la asociación
entre diferentes cultivos de hortalizas y, a la vez, entre éstos y la vegetación existente en el lugar.
Fuente: [Link]

83
Distintas experiencias permiten apreciar el papel que juega la agricultura urbana en la conservación
y aumento de la biodiversidad a través de la asociación de cultivos. En algunos casos la agricultura
urbana aparece como más diversificada que la agricultura rural tradicional, cultivando
frecuentemente variedades de frutas y vegetales que no están disponibles a nivel comercial y que
de otra forma corren serio riesgo de desaparecer. (FAO, 1999)

Un diagnóstico realizado por la FAO y otras instituciones locales en barrios populares de la ciudad
de Montevideo, Uruguay, identificó la presencia de numerosas especies de hortalizas, plantas
medicinales y árboles frutales que no son cultivados en predios agrícolas comerciales. En estos
barrios, la agricultura urbana se desarrolla fundamentalmente para autoconsumo y los agricultores
conservan variedades locales, cultivándolas en forma ecológica a través de la asociación de
especies, con un manejo reducido o inexistente de productos químicos para el control de plagas y
enfermedades. En el caso de las hortalizas, las variedades que cultivan los agricultores urbanos se
vinculan directamente con su dieta, lo que fundamenta la relación existente entre los pobres
urbanos y su aporte a la conservación de biodiversidad a partir de sus prácticas de agricultura
urbana.

3.5 REFLEXIONES DESDE LA EXPERIENCIA

Si bien es cierto que por sí sola la agricultura urbana no va a solucionar la compleja problemática
ecológica y social de nuestras ciudades, dada la multiplicidad de factores que intervienen en ella, el
desarrollo agrocultural en la ciudad constituye una efectiva estrategia de manejo, protección y
recuperación del ambiente urbano, desde diversos ámbitos de acción.

En distintas ciudades los agricultores urbanos transforman los desechos orgánicos en recursos
productivos orientados a rescatar suelos erosionados para cultivos, irrigados por aguas recicladas o
fitorremediadas. Cultivando los espacios vacantes o subutilizados de la ciudad, la agricultura
urbana contribuye a reducir la polución y mejorar la calidad del aire, generando también áreas de
infiltración de precipitaciones que ayudan al control de las inundaciones, protegiendo bajo los
cultivos las napas subterráneas que muchas veces conforman la fuente hídrica de consumo urbano.

Es innegable también su aporte a la calidad paisajística, transformando espacios degradados y


sobrantes en escenarios productivos y recreativos orientados a la comunidad urbana, creando
espacios de interacción social en torno al trabajo y el esparcimiento.

84
Esta nueva noción de espacio social posibilita – especialmente en contextos periurbanos – el
desarrollo económico local, el bienestar social y la integridad ecológica del territorio.

La capacidad de estos nuevos espacios para modificar drásticamente las centralidades y


expectativas urbanas, las carencias sociales, las grandes áreas aun sin tratamiento, las nuevas
infraestructuras, las deficiencias dotacionales y los proyectos estratégicos metropolitanos pueden
revisarse desde una óptica proyectual basada en criterios de diseño paisajístico capaces de generar
una nueva concepción de lo público, y en criterios adecuados al uso eficiente de los recursos
naturales, a la cultura histórica del territorio, a los procesos económicos y a los nuevos programas y
escalas de las metrópolis. (Ábalos, 2005)

En tanto contribuye a reducir la huella ecológica de la ciudad, aprovechando sus residuos para
materializarse, la agricultura urbana constituye especialmente para las comunidades urbanas
empobrecidas la posibilidad de acceso directo a una mejor alimentación, a una mejor calidad del
hábitat en el cual residen y a fuentes estables de empleo e ingresos, conformando una oportunidad
cierta para romper el circulo de la pobreza, allí donde los modelos de intervención tradicionales han
fracasado.

Así, el proyecto paisaje, como idea de actuación territorial en el marco de esta investigación, va a
convocar a la agricultura urbana como estrategia de gestión ambiental y desarrollo social para la
ciudad, generando sinergias y complementariedad entre la recuperación del hábitat y la inclusión al
ámbito ciudadano de amplios sectores sociales en condiciones de pobreza.

85
CAPITULO 4
-PROPUESTA-

86
CAPITULO 4
-PROPUESTA-

PROYECTO PAISAJE:
MODELO DE INTERVENCION DESDE LA AGRICULTURA URBANA EN EL
ESPACIO PERIURBANO DE BERAZATEGUI.

La puesta en práctica del Proyecto Paisaje en el contexto periurbano de Berazategui va a convocar


a la Agricultura Urbana como estrategia de recuperación ambiental, en virtud de sus alcances
socio-económicos y ecológico-paisajísticos, comprobados en el capitulo anterior mediante la
revisión de las experiencias realizadas en diversos contextos urbanos.

Explorando la idea de generar un entrelazamiento entre la recuperación físico-ambiental del


espacio periurbano y la inclusión al ámbito ciudadano de los grupos sociales en condiciones de
pobreza que habitan estos territorios, el Proyecto Paisaje plantea generar también lazos de
pertenencia e identidad entre las comunidades locales y su espacio de vida, conformando así una
instancia de mediación entre los conflictos del Hábitat y el Habitar. 1

Ello implica materializar una noción alternativa de espacio social. La figura del parque tradicional
y sus espacios verdes de esparcimiento y circulación contenidos dentro de lo urbano se cruza con la
figura de la campiña agrícola y sus espacios verdes productivos, conformando así un escenario
híbrido y mestizo como resultado de la superposición e interacción de criterios ecológicos,
productivos y estéticos.

El concepto de parque productivo agrocultural se transforma en infraestructura verde, entrelazando


la gestión ambiental del hábitat y el desarrollo e integración social desde la agricultura urbana; un
espacio público multifuncional, diseñado, planificado y gestionado en forma participativa,
mediante la cogestión o gestión asociada del Estado y la sociedad civil participando como
constructores del paisaje urbano.

Es una búsqueda, por lo tanto, de construir el territorio desde las potencialidades y aspiraciones
sociales locales, guiadas a través del Proyecto Paisaje en un sentido multidimensional y
transdisciplinario. Por un lado, lo multidimensional hace referencia a la integración de enfoques
ecológicos, socioeconómicos, culturales y estéticos, en torno a la producción del territorio como
espacio de expresión y plataforma de desarrollo de las formas de vida de la comunidad local.

1
En esta mediación el Proyecto Paisaje se transforma en un potencial instrumento de Gestión Ambiental.

87
Por otro, su carácter transdisciplinario convoca no sólo a la articulación estrecha de las distintas
especialidades y saberes comprometidos con el Paisaje y el Ambiente, sino también la colaboración
efectiva de los distintos actores urbanos del ámbito público, privado y ciudadano.

El presente capitulo aborda el desafío de diseñar una estructura metodológica para la


implementación del Proyecto Paisaje, orientada a generar las bases de un posible modelo de
intervención territorial, combinando el desarrollo económico local, el bienestar social y la
integridad ambiental; conformando un marco referencial para la proyección de las indagaciones y
propuestas realizadas en Berazategui hacia otras realidades periurbanas sujetas a condiciones
similares.

Tomando el análisis y la evaluación ambiental 2 como parte elemental de la metodología


proyectual, la estructura del modelo se organiza en tres grandes fases:

-En primer lugar, la Preparación del Proyecto, considerando aquellas pautas prioritarias para
argumentar su validez y factibilidad a nivel local;

-Luego, la Implementación del Proyecto, poniendo en juego las variables operativas del modelo de
intervención, determinados por los alcances socioeconómicos y ecológico-paisajísticos de la
propuesta planteada.

-Por último, la Proyección del Modelo, estimando aquellos escenarios potenciales de desarrollo que
intervienen en la escala temporal y en la sostenibilidad del proceso proyectual.

2
Ambas instancias desarrolladas previamente en el capitulo 2 de la presente investigación.

88
4.1 PREPARACION DEL PROYECTO

Las pautas proyectuales preparatorias contienen los lineamientos técnicos e instrumentales que
guían la puesta en práctica del Proyecto Paisaje; las consideraciones previas al proyecto, que
conforman las bases objetivas sobre las que se debe sustentar la intervención; y las condicionantes
de factibilidad del proyecto, es decir, aquellos requerimientos necesarios para llevarlo a cabo.

4.1.1 LINEAMIENTOS TECNICOS E INSTRUMENTALES

El paisaje se proyecta y también se construye, adquiriendo una dimensión técnica que reúne en la
práctica saberes comprometidos con disciplinas tales como la sociología y la ecología, el
urbanismo y la economía.

El paisajista, como actor a cargo del proyecto, no requiere ser experto en todas las materias
integradas. Por lo demás, dada la complejidad de la sumatoria de variables del proyecto ello resulta
casi imposible. Eso sí, debe poseer los criterios que guíen la actuación de especialistas convocados
bajo el objetivo común de la correcta materialización del proyecto. Será una suerte de director de
orquesta, ocupándose de exigir de cada intérprete lo que la obra en su conjunto necesita para
ejecutarse de la mejor forma.

El primer lineamiento preparatorio considera entonces el carácter transdisciplinario del


equipo de trabajo, generando un proceso de integración permanente para analizar, comprender y
plantear soluciones concretas a la problemática ambiental, a través del Proyecto Paisaje.

La transversalidad del equipo no sólo se logra mediante la reunión de especialistas: incluye


intercambios disciplinarios que producen enriquecimientos mutuos y transformación. Estos
intercambios deben generar además interacción, cooperación y circularidad entre los distintos
campos a través de la reciprocidad entre las materias, con la incorporación y articulación de
instrumentos, métodos, técnicas, terminologías y conceptos. 3

Siendo más específicos, en el marco de esta investigación el Proyecto Paisaje demanda la


conformación de un equipo de trabajo en función, entre otras posibles, de las siguientes
especialidades:

3
Para profundizar en los requisitos necesarios para un efectivo trabajo transdisciplinario, ver Anexo 1: Bases
Epistemológicas de la Investigación.

89
-Ecología y Agronomía, en relación al manejo de especies vegetales existentes y propuestas, al
diseño de cultivos asociados, al manejo ecológico de aguas y suelos contaminados, y a la
evaluación del impacto de la intervención en los ecosistemas vecinos.
-Economía, en relación al diseño de escenarios productivos, a la asesoría para los productores, a
estrategias de marketing y comercialización de productos, y a la evaluación financiera del proyecto.
-Sociología, en relación a la identificación de actores relevantes, a la gestión de la demanda social
en función de sus potencialidades y aspiraciones, a la asesoría para la organización comunitaria, y a
la evaluación del proyecto desde su aporte a la rentabilidad social. 4
-Geografía, en relación a las dinámicas geomorfológicas, hidrológicas, climáticas y demográficas
que intervienen sobre el territorio en sus distintas escalas, y que guardan estrecha vinculación con
la intervención específica del proyecto.
-Arquitectura, en relación a la materialización misma del proyecto, al diseño espacial eficiente
orientado a dar cabida a un programa variado, a promover la integración de los distintos espacios
construidos entre sí y a la vez su articulación con el entorno urbano, ocupándose tanto de los
aspectos funcionales como estéticos del proyecto, en sintonía con los requerimientos de las
anteriores especialidades.

A través de este repertorio se propone conciliar unidad-diversidad y especialidad-universalidad,


mediante interrelaciones de diferenciación e integración de las disciplinas en función de las
discusiones, divergencias, críticas y consensos del equipo de trabajo.

En resumen, el equipo deberá cubrir aquellas variables relativas al Oikos, al Urbs y al Civitas,
superando las visiones parciales y sesgadas de cada una de las especialidades para lograr una
integración sistémica en el desarrollo del Proyecto Paisaje.

El segundo lineamiento preparatorio considera la operatividad de nuevos instrumentos de


representación del proyecto, dado el carácter multiescalar y multifactorial de la intervención.
La complejidad que trae consigo la diversidad de escalas en las cuales interviene el proyecto –
desde la microescala del mobiliario urbano, hasta la macroescala del contexto territorial –
demanda la utilización de diversos instrumentos de representación proyectual que articulen los
métodos, lenguajes y variables de las distintas especialidades convocadas en la intervención.

Estos instrumentos, si bien expresan la condición compleja de los factores y dimensiones que
intervienen en el proyecto, deben superar los léxicos complejizantes y dogmáticos de las disciplinas
convocadas para articular un idioma común que considere criterios de flexibilidad y apertura en

4
La rentabilidad social se refiere a la capacidad del proyecto para generar movilidad social, superación de las
condiciones de pobreza, generación de espacios de interacción social, creación de lazos de pertenencia, etc.

90
cuanto a la búsqueda de modelos, metodologías de trabajo y aplicación de técnicas. Más allá de
crear o inventar nuevos instrumentos, se hace necesario sensibilizar aquellos ya existentes para
articular las especificidades emanadas de las distintas disciplinas.

Los instrumentos proyectuales del paisaje pueden transformar aquellas representaciones


bidimensionales estáticas – como planos, cartografías o fotografías – en mapas dinámicos capaces
de expresar la condición fluyente de los procesos ambientales, culturales, sociales y económicos
existentes sobre el territorio, explicando su devenir histórico, su situación presente y modelando su
potencialidad futura. 5

Figura 47: Ejemplo. Representación gráfica del proyecto para la recuperación ambiental del relleno sanitario Staten
Island, en Nueva York (Vista isométrica explotada). A través de la superposición de distintos procesos, expresados
mediante capas, se analiza y proyecta el territorio a intervenir. Cada una de ellas responde a diversos criterios de estudio:
primero, el soporte macrogeográfico (en la capa inferior), luego los tipos y cantidad de residuos existentes, siguiendo con
sistemas de impermeabilización, estudios de sombras y radiación solar, vegetación existente y propuesta, redes de
circulación vehicular y peatonal, y por último los nuevos programas de actividades planteadas.
Fuente: revista TOPOS: International Review of Landscape, Architecture and Urban Design (2006). Número 51.

5
Las metodologías de representación utilizadas por Ian Mcharg (Proyectar con la Naturaleza) y más
recientemente por Richard Forman (Land Mosaics) conforman rigurosos modelos analíticos y proyectuales
del ambiente, expresando a través de mapas, dibujos y esquemas las dinámicas ecológicas sobre un contexto
territorial determinado.
Salvador Rueda, por su parte, viene constituyendo un ambicioso proyecto metodológico desde el área de la
ecología urbana para abarcar de forma sistemática los aspectos espaciales, económicos y sociales de las áreas
de estudio. Basado en la propuesta de un conjunto de indicadores medioambientales formulados
matemáticamente y procesados digitalmente, su objetivo es modelar la realidad planificando su gestión y
monitoreando en tiempo real la adecuación entre planificación y objetivos, introduciendo un carácter
dinámico en los procesos tanto analíticos como proyectuales y de gestión. (Ábalos, 2005)

91
La representación y análisis de una realidad en movimiento, sea existente o proyectada, no requiere
tanto de un gran aparato tecnológico como el recurso a convenciones y protocolos adecuados, sean
estos artesanales o digitales. Como señala Abalos (2005), las técnicas de representación del
proyecto deberán adaptarse a nuevos datos, medios, intereses y sensibilidades, cruzando la mirada
del arquitecto con la del biólogo, del geólogo, del agricultor, del historiador, del artista, del
arqueólogo, del turista y del ciudadano local. Estos nuevos mapas serán el resultado de modelos de
simulación de las dinámicas urbanas, ecológicas y sociales superpuestas y entrelazadas,
describiendo ya no sólo la materialidad tangible del proyecto – como objetos arquitectónicos,
masas vegetales o artefactos de mobiliario – sino también aquellos procesos ecológicos,
socioculturales y económicos que tendrán cabida en los espacios diseñados.

4.1.2 CONSIDERACIONES PREVIAS

Las consideraciones previas conforman las bases objetivas sobre las que se debe sustentar el
proyecto, buscando en primer lugar enmarcarse dentro de ciertas tendencias a nivel global y a nivel
local, para argumentar sus potencialidades y su legitimidad. 6 Asimismo, en segundo término, se
plantean una serie de directrices proyectuales que van a guiar el proceso de intervención.

[Link] TENDENCIAS.

A nivel global,

-La creciente importancia de los conceptos de Paisaje, Ambiente y Desarrollo Sustentable en el


marco de la planificación de la ciudad contemporánea generan un soporte teórico que legitima la
intervención.
-El desarrollo de experiencias de Agricultura Urbana en similares contextos periurbanos entrega
herramientas metodológicas y operativas con resultados exitosos, generando sinergias y
complementariedad entre la recuperación del hábitat y la inclusión al ámbito ciudadano de amplios
sectores sociales en condiciones de pobreza.
-La persistencia de patologías socioeconómicas (como la pobreza y el desempleo) en estrecha
relación con la agudización de patologias medioambientales (contaminación y degradación de los
recursos del hábitat) presentes tanto en Berazategui como en muchas periferias de Latinoamérica,

6
El concepto de tendencia es comúnmente utilizado en las ciencias económicas para los análisis de mercado,
estudiando los antecedentes que determinan su dirección y rumbo. Sin embargo, en un sentido más amplio,
las tendencias se refieren a fenómenos que van ocurriendo en torno a un contexto particular, durante un
periodo de tiempo determinado y su estudio permite respaldar la conveniencia de intervenir (o no) en dicho
contexto.

92
plantea la necesidad urgente de generar modelos alternativos e innovadores de desarrollo, que
rompan con la inercia de las políticas asistencialistas en las comunidades afectadas.

A nivel local,

-Las autoridades municipales y ciertas organizaciones sociales de Berazategui comienzan a


promover estrategias de manejo ambiental, como el reciclaje de residuos domiciliarios y la
educación ambiental en establecimientos de nivel primario. Asimismo, se observa el desarrollo de
estrategias de gestión socioeconómica alternativa, entre las que destacan el reparto de semillas para
generar huertas urbanas y la capacitación laboral a pequeñas y medianas empresas (PyMES).
-Las actividades hortícolas periurbanas, que abastecen a una parte importante del conurbano de
Buenos Aires, conforman una red de espacios agroproductivos que bordean la ciudad. Este cinturón
hortícola local es uno de los más importantes de la Provincia, y constituye un paisaje reconocido y
valorado por la comunidad de Berazategui.
-La anunciada disolución del CEAMSE 7 , institución que centraliza los vertederos de residuos
urbanos a nivel provincial, plantea un nuevo escenario de manejo de residuos a nivel municipal,
pudiendo articular esta circunstancia con las estrategias de reciclaje, compost y reutilización
productiva de los desechos que plantea la agricultura urbana.
-Las actuales dinámicas de desarrollo urbano, mediante la conformación de células inmobiliarias
cerradas dispersas sobre la periferia, va generando un progresivo mosaico de terrenos baldíos
improductivos, algunos a la espera de ser urbanizados; otros simplemente quedan como retazos
espaciales subutilizados, debido a riesgos de inundación, a la cercanía con infraestructuras de
transporte, energía y comunicaciones, o a su bajo valor comercial, entre otros motivos.

[Link] DIRECTRICES.

Tomando como antecedente las tendencias antes descritas (junto al análisis y evaluación urbano-
ambiental desplegado en el capítulo 2 de esta investigación), el proyecto se sustenta en
determinadas pautas o directrices proyectuales que guían y enmarcan los criterios de la
intervención, para lograr un efectivo entrelazamiento entre la respuesta a la demanda social y a la
problemática ambiental existente en el contexto de periurbano de Berazategui.

Entre las directrices proyectuales planteadas, destacan las siguientes:

7
Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE). Institución dependiente del
Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. ([Link]

93
Integración:
Gestión e implementación desde-lo-local, promoviendo un modelo de desarrollo orientado a las
comunidades pobres periurbanas y congregando a diversos actores sociales (Administración
Pública, Universidades, ONG’s, PyMES y Organizaciones Comunitarias) en una dinámica
transversal de cooperación. El carácter transdisciplinario del proyecto plantea no sólo la estrecha
articulación de las distintas especialidades del grupo proyectista – comprometidos con el paisaje,
el ambiente, la ciudad y el territorio – sino también la colaboración efectiva de los distintos actores
urbanos del ámbito público, privado y ciudadano, buscando generar lazos de pertenencia e
identidad entre las comunidades locales y su espacio de vida.

Educación:
La educación ambiental de la ciudadanía se plantea como punto de partida fundamental para la
viabilidad y operatoria del proyecto. Se considera a la ciudadanía en general, y a los actores
sociales involucrados directamente como capital humano indispensable para materializar la
iniciativa. Más allá de generar una conciencia ambiental ciudadana acerca de las problemáticas del
hábitat local, se plantea una educación y capacitación orientada hacia la práctica agrocultural en la
ciudad, basada en sus alcances socioeconómicos, culturales, ecológicos y paisajísticos descritos en
el capitulo 3. La idea es generar conciencia en la comunidad que los problemas ligados al ambiente
son posibles de ser superados mediante la acción conjunta y coordinada de los actores locales.

Participación:
El proyecto es una invitación a participar de un modelo de desarrollo socioeconómico basado en la
en la agricultura urbana., incorporando de manera abierta y voluntaria a grupos sociales y familias,
previa selección, organización y orientación de acuerdo a sus condiciones, intereses y aspiraciones.
Las pautas de selección consideran a aquellos grupos sociales en situación de vulnerabilidad y
riesgo social, dando prioridad a familias con NBI, y luego a aquellas que se ubican en torno a la
línea de pobreza. La participación busca promover la apropiación comunitaria del proyecto, el
intercambio de experiencias exitosas, la motivación y predisposición de las comunidades para
materializar la iniciativa. Asimismo, se plantea establecer la figura de socios o accionistas del
proyecto, valorando el capital humano y el trabajo realizado por los participantes como aporte
directo a la intervención, involucrando al grupo familiar o comunitario como actores responsables
claves para el éxito del proyecto. 8

8
El concepto de actor social considera la capacidad individual y colectiva de las personas para convertirse en
constructores de su propia estrategia de vida. El proyecto debe guiar y fomentar estas capacidades en virtud
de los diversos intereses y potencialidades de los grupos participantes.

94
Sinergias:
La materialización del proyecto paisaje surge de la operatividad de sinergias productivas, sociales y
ecológicas, ordenados en distintas fases temporales y escenarios programáticos, buscando la
complementariedad entre la conservación y reciclaje de los recursos naturales del suelo y el agua,
la recuperación paisajística y ecológica de territorios degradados, la provisión de alimentos y
generación de empleo, y el fomento de la interacción social de los distintos actores urbanos locales
mediante la habilitación de espacios recreativos, educativos y productivos en torno a la agricultura
urbana.

Temporalidad:
El diseño del proyecto debe considerar su escala temporal, en función de ciclos de corto, mediano y
largo plazo. En tal sentido, resulta fundamental concebir el Proyecto Paisaje como Proceso,
conjugando sus alcances sociales, económicos y ecológicos. En lugar de plantear un diseño
predeterminado y estático, la escala temporal de la intervención necesita de un diseño dinámico,
flexible y abierto a distintos escenarios posibles, definidos mediante etapas a ejecutar y objetivos a
cumplir, estableciendo tiempos de gestación, desarrollo y maduración proyectual.

Diversificación:
Integración de diversas actividades productivas para crear distintos escenarios de desarrollo
orientados a los participantes del proyecto: junto a los cultivos hortícolas se plantea la generación
de actividades productivas en torno al reciclaje y clasificación de residuos, al compostaje, a
floricultivos, al cultivo de fibras vegetales y su uso en cestería y otros rubros artesanales, al manejo
de recursos hídricos, a la capacitación técnica y a la comercialización de los productos obtenidos.
Este repertorio de actividades permitirá al grupo familiar o comunitario la opción de elegir las
estrategias de desarrollo más adecuadas de acuerdo a sus potencialidades y aspiraciones.

Escalas Productivas:
El diseño de escenarios productivos debe contemplar criterios de adaptabilidad y flexibilidad en
cuanto a la intensidad de uso, a la diversificación de actividades y a la organización del grupo
productor, conformándose escenarios familiares o comunitarios. La parcelación y asignación de
espacios productivos se realizará de acuerdo a las diversas escalas organizativas, desde la unidad
domiciliaria constituida por el grupo familiar, hasta cooperativas y/o PyMES conformadas por
asociación de distintos actores comunitarios locales.

Marketing:
La comercialización debe incorporar estrategias tanto a nivel local, orientadas al mercado de
demanda endógena (autoconsumo, mecanismos de intercambio de bienes entre productores, ferias

95
comunitarias, negocios de barrios), como a nivel externo, considerando la demanda exógena
proveniente de otros núcleos urbanos, de cadenas de supermercados y de espacios habilitados en la
autopista, planteando transformar a esta gran vía de circulación tangencial que cruza Berazategui
en una potencial plataforma de comercialización de los productos, aprovechando sus accesos
locales y los peajes como lugares de intercambio. En el caso de los mercados externos resulta clave
plantear estrategias de marketing orientadas a la apropiación de nichos de mercado vacantes con
productos orgánicos, tomando las tendencias de consumo ecológico, ofreciendo alimentos libres de
pesticidas y químicos, productos artesanales exclusivos, abonos naturales, etc. Incluso es posible
pensar en la comercialización internacional a través de los canales de Comercio Justo promovidos
por distintas agencias internacionales. 9

4.1.3 CONDICIONANTES DE FACTIBILIDAD

Las condicionantes de factibilidad establecen aquellos requerimientos determinantes para llevar a


cabo la intervención, y hacen referencia en primer lugar a los criterios de localización del proyecto,
definiendo también su escala o dimensionamiento espacial. Asimismo, se considera la
disponibilidad y gestión de suelos como recurso base de la intervención. Por último, la
manifestación de voluntad política por parte de las autoridades locales, junto a una efectiva
organización ciudadana a nivel local se constituyen como requisito indispensable para posibilitar
la implementación del proyecto.

[Link] CRITERIOS DE LOCALIZACION.

La intervención en el plano local, movilizada a través de la agricultura urbana, contempla el


aprovechamiento de espacios subutilizados dentro de la periferia urbana, como terrenos baldíos
públicos y privados, áreas de protección en torno a infraestructuras viales, zonas de riesgo
ambiental restringidas para la edificación y zonas aún no construidas reservadas para el mercado
inmobiliario.

La selección de espacios potenciales para la implementación del proyecto deben considerar, entre
otros, los siguientes criterios:

9
El sistema Comercio Justo (Fair Trade) es una forma alternativa de comercio, promovida por varias ONG’s
y por Naciones Unidas, que busca una relación justa entre productores y consumidores para crear canales
comerciales innovadores, orientada hacia el desarrollo integral, con sustentabilidad económica, social y
ambiental, respetando la cultura, la tradición y los derechos humanos básicos de los productores.

96
-Pregnancia: permitir un fácil reconocimiento de la ubicación del proyecto, por parte de la
comunidad local y también por grupos externos. El concepto de pregnancia hace referencia al nivel
de impacto visual y comunicacional de la intervención sobre el entorno urbano. El espacio debe
constituirse como el escenario sobre el cual el proyecto se da a conocer a la ciudad.

-Accesibilidad: buscar la proximidad a vías de comunicación expeditas, sea por medio de tránsito
peatonal o por medio de redes de transporte público. La accesibilidad considera también la
seguridad en el desplazamiento de personas de toda edad y género, promoviendo su participación
como usuarios directos o eventuales visitantes del proyecto.

-Cercanía: si bien resulta evidente considerar espacios cercanos a asentamientos en condiciones de


pobreza, los cuales reúnen a aquellas comunidades que van a participar directamente de la
construcción del proyecto, se hace necesario acercar el proyecto a la ciudadanía en general,
buscando la integración de los distintos grupos sociales en el marco de la intervención.

-Dotación: haciendo una analogía con los servicios de urbanización necesarios para llevar a cabo
un proyecto de arquitectura – tales como agua potable, electricidad, cloacas, etc. – el proyecto
paisaje requiere la dotación de determinados servicios ecológicos para el desarrollo de la
agricultura urbana. La localización debe facilitar por un lado el abastecimiento de agua y residuos
orgánicos, y por otro permitir la complementariedad con los ecosistemas existentes, promoviendo
la biodiversidad.

-Continuidad: más allá de considerar el espacio de intervención como una isla dentro del contexto
periurbano, se plantea evaluar su continuidad hacia otras unidades de paisaje, tales como parques,
jardines particulares, áreas de reserva ecológica y restricción ambiental, áreas agrícolas
convencionales y áreas naturales. De esta forma el proyecto paisaje puede transformarse en
componente estructural del sistema verde como infraestructura vital de la ciudad, constituyendo,
como señala Donadieu (2006a), un modo de calidad urbana a partir del cual nacen nuevos
proyectos que pueden extender el proyecto paisajista a la comunidad entera.

[Link] ESCALA DEL PROYECTO.

El dimensionamiento espacial del proyecto se establecerá en función de las experiencias


desarrolladas en la localidad chilena de Tomé, intervención revisada anteriormente en el capitulo 3
de la presente investigación, la cual constituye una ejemplo piloto que ha servido de base y guía
para otros proyectos urbanos, como el caso de la ciudad de Rosario en Argentina.

97
El diseño de los escenarios productivos se realizará de acuerdo a las diversas escalas sociales
organizativas, y debe contemplar criterios de adaptabilidad y flexibilidad en cuanto a la intensidad
de uso, a la diversificación de actividades y a la organización del grupo productor, conformándose
espacios familiares y comunitarios:

-Espacios productivos familiares: orientados a unidades domiciliarias individuales (UD),


constituidas por el grupo familiar. Contempla una superficie de 60 m2 por cada UD.

-Espacios productivos comunitarios: orientados a sociedades productivas (SP) conformadas entre


distintos grupos familiares. Cuando la SP se conforma por dos UD, la superficie contemplada será
de 120 m2; si la SP reúne a 3 UD, será de 180 m2.

De esta forma, la unidad espacial mínima del proyecto se establece en torno a los 60 m2 / UD. El
dimensionamiento total de espacios productivos requerido por el proyecto se definirá en función de
las unidades domesticas y las sociedades productivas participantes.

En este punto resulta interesante analizar la coincidencia entre la superficie productiva planteada
anteriormente (basada en los criterios del caso Tomé) y los criterios de dimensionamiento de
espacios verdes urbanos establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cuales
10
definen como óptima una superficie verde de acceso público de 15 m2 por habitante. Si
consideramos que cada unidad doméstica puede estar compuesta en promedio por 4 individuos, se
llega entonces a una superficie óptima de espacios verdes de 60 m2 por cada UD.

Esta simple coincidencia numérica plantea una reflexión hacia una nueva noción del verde como
espacio social, posibilitando – especialmente en contextos periurbanos como el de Berazategui – el
desarrollo económico local, el bienestar social y la integridad ecológica del territorio. Ello,
mediante un enfoque proyectual basado en criterios de diseño paisajístico capaces de generar una
nueva concepción de lo público, y en criterios adecuados al uso eficiente de los recursos naturales,
a la cultura histórica del territorio, a los procesos económicos y a los nuevos programas y escalas
de nuestras metrópolis.

10
La OMS fija como estándar optimo de superficies de espacios verdes públicos una relación de 15 m2 por
habitante, y como mínimo de 10 m2. En el marco de este proyecto la relación m2 / habitante se extrapola a
m2 / participante, considerando a la cantidad de individuos que participaran como productores en las
actividades de agricultura urbana, pues de esta forma se considera a la población urbana que se relaciona
directamente con el espacio de intervención.

98
Los criterios de dimensionamiento espacial – tanto productivos como no productivos – descritos
anteriormente determinan entonces una estrecha relación entre la escala espacial requerida y la
capacidad de convocatoria social, es decir, la cantidad de participantes que soporta el proyecto.

Visto en forma inversa, si se quiere, la demanda surgida de la cantidad de participantes definirá la


escala espacial de la intervención.

Como ejercicio práctico, se plantea el siguiente ejemplo que considera tres escenarios de demanda:

CAPACIDAD DE CONVOCATORIA
ESCALA ESPACIAL
100 UD 500 UD 1000 UD
ESPACIOS
PRODUCTIVOS 6.000 m2 30.000 m2 60.000 m2
(60 m2/UD)

Figura 48: Tabla de dimensionamiento espacial, relacionando las variables de superficie necesaria y capacidad de
convocatoria del proyecto.
Fuente: Elaboración del autor.

Por otra parte, se plantea la consideración de espacios no productivos para permitir el desarrollo de
actividades recreativas y educativas, orientados tanto a los mismos grupos productores como al
amplio espectro de la comunidad local, combinando los escenarios productivos con actividades de
esparcimiento, deporte, manifestación cultural y agroturismo, entre otras. Su programa y
dimensionamiento deberá responder a los intereses locales manifestados en instancias de
participación ciudadana, así como a criterios de diseño que permitan el desarrollo óptimo de las
actividades propuestas.

La importancia de estos espacios radica en su capacidad para hacer parte del proyecto no sólo a las
unidades productoras, sino también a otros individuos y grupos, fomentando la diversidad e
interacción social, buscando extender el proyecto a la comunidad entera.

Ambas instancias programáticas, aquellas productivas y aquellas recreativas, constituyen la


Estructura Espacial del Proyecto Paisaje, planteando generar sinergias y complementariedad entre
la conservación y reciclaje de los recursos naturales del suelo y el agua; la recuperación paisajística
y ecológica de territorios degradados; la provisión de alimentos y generación de empleo; y el
fomento de la interacción social de diversos actores urbanos mediante la habilitación de espacios
recreativos, educativos y productivos en torno a la actividad agro-cultural en la ciudad.

99
[Link] DISPONIBILIDAD Y GESTION DEL SUELO.

Si bien el proyecto requiere la dotación de una serie de recursos ecológicos y humanos para
11
materializarse , la disponibilidad y gestión del recurso suelo constituye – metafórica y
concretamente hablando - el soporte basal de la intervención.

Entre las posibles estrategias de gestión del suelo, se destacan las siguientes: 12

-Identificación y catastro de los espacios disponibles: utilización de encuestas a propietarios,


exploración en terreno y sistemas de información geográfica (SIG o GIS). La caracterización y
evaluación de los espacios identificados se realizará mediante los criterios de localización
previamente enunciados.

-Acceso a suelos públicos para un uso temporal: provisión de terrenos baldíos públicos, por parte
del municipio local, para un uso agrícola temporal orientado a la capacitación técnica y al
desarrollo de experiencias piloto que comuniquen de forma anticipada los alcances
socioeconómicos y ecológico-paisajísticos del proyecto a implementar posteriormente. Aun cuando
el acceso se plantea inicialmente como provisorio, los resultados positivos del proyecto pueden
transformar este escenario temporal en una instancia permanente.

-Acceso a suelos públicos para un uso permanente: el gobierno local puede considerar el proyecto
como potencial instrumento de gestión ambiental y desarrollo social, estableciendo la demarcación
de zonas específicas de agricultura urbana como uso permanente del suelo, integrando el proyecto
paisaje en el marco de la planificación urbana. Se plantea la formulación de una ordenanza urbana
que regule el uso de estos espacios y la concesión de permisos de ocupación a los participantes del
proyecto.

-Acceso a suelos privados: los suelos baldíos de propiedad privada – producto de restricciones
ambientales, urbanas o simplemente a la espera de emprendimientos inmobiliarios – constituyen
potenciales escenarios de proyecto, estimulando con deducciones de impuestos prediales a los
propietarios que especulan con sus tierras para ponerlas a disposición del proyecto; motivando a
empresas, establecimientos educativos y hospitales a adoptar acciones similares; creando bancos de

11
La gestión y manejo tanto de los recursos ecológicos (agua y residuos orgánicos) como de los recursos
humanos (grupos agroproductores) se desarrollará posteriormente como parte de la implementación misma
del proyecto, en el punto 4.2 del presente capítulo.
12
Las estrategias de gestión del suelo se basan en programas implementados por la municipalidad de Rosario
para el desarrollo de Agricultura Urbana, recopilados en la base de datos de la RUAF Foundation.
([Link]

100
tierras para la venta o arriendo para su utilización en la agricultura urbana y promoviendo la
asociatividad entre propietarios y agroproductores.

En el caso de Berazategui, estos espacios baldíos se encuentran en su mayoría sometidos a graves


condiciones de degradación ambiental, producto del abandono o por el desarrollo sostenido de
actividades nocivas. Vertederos clandestinos, asentamientos ilegales, extracciones de tierra y
surcos de aguas contaminadas generan una progresiva erosión de las capas del suelo, la destrucción
de los ecosistemas y la infiltración de contaminantes a las napas freáticas, las cuales conforman los
reservorios de agua para el consumo urbano local.

Como se ha señalado en el capitulo 3, mediante el uso productivo de estos espacios la agricultura


urbana constituye una alternativa de gestión ambiental orientada a la recuperación de los suelos
erosionados y la reutilización de residuos orgánicos y aguas contaminadas, transformándolos en
potenciales recursos generadores de actividades agro-productivas. 13

[Link] VOLUNTAD POLITICA Y ORGANIZACIÓN CIUDADANA

El proyecto paisaje debe ser encarado desde un enfoque institucional, transdisciplinario y


sistémico, planteando transformarse en una herramienta para el desarrollo local sustentable de
amplios sectores de Berazategui, combinando la gestión pública desde el gobierno local, la
articulación de instituciones de enseñanza e investigación, el apoyo de actores privados, la
organización y participación ciudadana y la predisposición favorable de los potenciales grupos
sociales agroproductores.

La intervención debe comprometer prioritariamente la voluntad política de las autoridades locales,


siendo capaz de incidir progresivamente de forma integral, directa e inmediata sobre aquellos
potenciales agentes participantes; comunicando los alcances del proyecto de manera
individualizada y de manera masiva, invitando y motivando a la comunidad a participar, de modo
que se genere una expectativa sinérgica de inclusión de todos.

El gobierno municipal puede ser visto como el agente publico local que gobierna la ciudad y
organiza alianzas y programas – utilizando sus instrumentos jurisdiccionales y su poder político
para actuar y orientar otros actores locales, actuando también como mediador respecto del sistema

13
Para materializar esta transformación, el proyecto planteará una serie de técnicas ecológicas orientadas a la
reutilización de los desechos generados por distintas actividades en la ciudad, tales como el compostaje de
residuos orgánicos, la fitorremediación y reciclaje de aguas servidas, y la asociación de cultivos.

101
– para lograr objetivos consensuados localmente pero articulados dentro de un sistema de redes y
regiones. Dado el objetivo de lograr un desarrollo local con sentido social, alcanzarlo supone tanto
movilizar y utilizar eficazmente recursos locales, como atraer recursos extralocales y promover
políticas de otras jurisdicciones que incidan en las posibilidades de desarrollo.

Para capitalizar la voluntad política, emanada desde lo público, se requieren determinadas acciones
concretas:

-Potenciar el conjunto de redes y organizaciones sociales existentes, no focalizando en segmentos


homogéneamente pobres, sino integrando comunidades locales con alto grado de heterogeneidad
social. Un proyecto de este tipo es un desafío compatible con un estilo de gestión pública
democrático, participativo y transparente. La activa participación de la municipalidad es
importante, así como la actuación de una entidad (departamento municipal, ONG o administrador
del proyecto) que desempeñe el papel de facilitador y coordinador.

-Reorientar los recursos públicos destinados a políticas asistencialistas y planes sociales


tradicionales hacia programas específicos que enmarquen el proyecto 14 , actuando sinérgicamente
con las organizaciones de la sociedad para promover el desarrollo de estructuras socioeconómicas
equitativas y capaces de autosostenerse. Para que esto sea políticamente factible es importante que
la fuerte inversión inicial necesaria se justifique adicionalmente porque las nuevas estructuras
generarán recursos para su creciente autosustentación y porque contribuirán tanto al desarrollo
general de la economía como a la calidad integral del ambiente urbano.

-Invertir recursos en el desarrollo, consolidación y alimentación de redes que articulen,


comuniquen y dinamicen la multiplicidad de emprendimientos generados a partir del proyecto,
canalizando recursos de investigación y asesoría técnica de las universidades e institutos de
educación superior a la conformación de centros tecnológicos que alimenten y estimulen esas redes
de manera permanente.

-Potenciar el desarrollo de la propuesta promoviendo también la diversidad ecológica y social del


hábitat local en que se desenvuelven las unidades domésticas, incorporando como sujetos y
beneficiarios no sólo a los sectores de máxima pobreza, sino a los sectores medios, cuyas
condiciones de vida se han degradado o están en riesgo de degradación, los cuales cuentan con

14
En tal sentido, se destaca como ejemplo el Programa Municipal de Agricultura Urbana, creado en la
ciudad de Rosario a partir de Septiembre del 2002. Para su implementación, el Programa Municipal se
articula mediante convenios establecidos con el Programa Prohuerta INTA y el Centro de Estudios de
Producciones Agroecológicas (CEPAR).
Consultar en [Link]

102
recursos materiales y culturales significativos para un proceso donde son centrales la capacidad de
iniciativa, el acceso al conocimiento y el aprendizaje reflexivo sobre las propias prácticas.

Por otra parte, resulta fundamental para la factibilidad del proyecto considerar los problemas que
generalmente surgen de los intereses políticos que mueven el accionar público. Es una realidad que
los programas orientados al desarrollo socioeconómico de grupos empobrecidos han sido ligados
tradicionalmente a un afán de rentabilidad política, usados muchas veces para obtener apoyo
electoral desde las esferas de la administración pública. De esta forma, se establece un enfermizo
mecanismo de intercambio entre la asistencia social y la obtención de apoyo popular.

Esta práctica de clientelismo político 15 , arraigada fuertemente en el sistema público de nuestros


gobiernos latinoamericanos, constituye una problemática adicional que deberá considerarse en el
proceso de preparación del proyecto, especialmente en cuanto a su programación en el tiempo.

Atendiendo a la superación de estas prácticas, se deberán conciliar los alcances a largo plazo con
objetivos a cumplir en el corto plazo, permitiendo a la autoridad de turno comunicar los logros
alcanzados bajo su gestión, obteniendo reconocimiento ciudadano sin comprometer la necesaria
continuidad del proceso.

Esta problemática, surgida desde el poder político, requerirá suma atención y cuidado en el proceso
de preparación del proyecto, transformándose en una dimensión a evaluar y superar a través del
trabajo de especialistas incorporados en el grupo de trabajo, en estrecha relación con las
autoridades y mandos medios locales.

15
El clientelismo político es un sistema extraoficial de intercambio de favores, en el cual los titulares de
cargos políticos regulan la concesión de prestaciones, obtenidas a través de su función pública o de contactos
relacionados con ella, a cambio de apoyo electoral. En general, los sistemas clientelares aparecen donde la
necesidad de integrar rápidamente un elevado número de participantes a un sistema político sin tradición
organizativa, lleva al desarrollo de sistemas de mediación informal entre la acción estatal y las necesidades
de las comunidades. (Auyero, Javier. 1997. Favores por Votos. Editorial Losada. Buenos Aires)

103
4.2 IMPLEMENTACION Y DESARROLLO DEL PROYECTO

Una vez establecidas las pautas preparatorias, el modelo de intervención define aquellas acciones
estratégicas y operativas que conducen el proceso de materialización de la propuesta. Estas
acciones determinan tres esferas de actuación, como ejes centrales y estructurantes del Proyecto
Paisaje:

- Ámbito espacio-territorial:
Transformación de los terrenos baldíos en deterioro y riesgo ambiental como potenciales espacios
productivos estructurantes de la periferia de la ciudad.

- Ámbito socio-económico:
Generación de un subsistema alternativo e integrador de economía y empleo basado en la
agricultura urbana y sus externalidades, orientado a los asentamientos pobres periurbanos.

- Ámbito ecológico-ambiental:
Recuperación y valorización del suelo y los recursos hídricos como basamento productivo
sustentable mediante estrategias y técnicas de manejo ecológico y paisajístico.

4.2.1 ESTRATEGIAS DE INTERVENCION ESPACIO-TERRITORIALES.

Mediante la aplicación de los criterios de localización, desplegados anteriormente en el punto


[Link] del presente capítulo, se reconocen en el contexto periurbano de Berazategui determinados
espacios potenciales para la implementación del proyecto, ubicados en torno a la franja de la
autopista Buenos Aires – La Plata, en la periferia nororiente de Berazategui. Actualmente en estos
terrenos se desarrollan actividades ilegales que generan un negativo impacto ambiental,
erosionando la capa vegetal de los suelos y contaminando los cursos de agua y las napas freáticas.

[Link] LOCALIZACIÓN.

A través de visitas exploratorias a terreno, análisis de planos de catastro municipales y de imágenes


aéreas se reconoce un potencial escenario proyectual de más de 80 hectáreas de predios baldíos de
propiedad privada, ubicados entre el límite edificado de la ciudad y la autopista Buenos Aires – La
Plata, en la franja comprendida entre la avenida Padre C. Mujica y el acceso local sur (Ruta
Nacional 2).

104
Figura 49: Imagen Satelital de la periferia nororiente de Berazategui. En el centro de la imagen (en sentido transversal),
se observa el arroyo Las Conchitas. El polígono rojo indica la localización propuesta para el desarrollo de la intervención.
En él se evidencia la huella topográfica dejada por la sistemática extracción de tierras. Hacia la derecha de la imagen se
observan las áreas hortícolas de agricultura convencional. Se plantea incorporar los actuales predios vacantes como
unidades de paisaje que pasan a formar parte del cinturón hortícola provincial, proyectando su continuidad en el interior
de la ciudad.
Fuente: Google Earth, 2006.

El potencial de este escenario se argumenta en función de los siguientes criterios:

-Pregnancia: si bien estos espacios han constituido históricamente el patio trasero de la ciudad, con
la irrupción de la autopista interurbana se transforman en el frente-fachada de la ciudad. Asimismo,
la apertura espacial producida por las amplias vías que lo circundan y por la cuenca del arroyo Las
Conchitas permiten un alto grado de visibilidad y un fácil reconocimiento de la ubicación del
proyecto, por parte de la comunidad local y también por grupos externos.

-Accesibilidad: proximidad a importantes vías de comunicación a nivel local, como la avenida


Mitre y la avenida Padre C. Mujica. A nivel interurbano, estos espacios son flanqueados por la
autopista, ubicándose próximos a sus accesos locales y al peaje Hudson. La línea del ferrocarril y la
estación Plátanos se encuentran también en sus inmediaciones.

-Cercanía: en torno a estos espacios se desarrollan asentamientos en condiciones de pobreza


extrema, siendo el más cercano la Villa Compal, con aproximadamente 100 familias residentes. Así
también, el tejido urbano que configura sus bordes se presenta como un mosaico heterogéneo de
barrios empobrecidos, observándose distintos grados de carencia de servicios básicos y precariedad
en las construcciones de las viviendas vecinas.

-Dotación: La localización facilita el abastecimiento de recursos hídricos, obtenidos mediante el


potencial uso permanente de las aguas del arroyo Las Conchitas y del uso estacional de las aguas
lluvias que convergen al lugar mediante las microcuencas pluviales existentes. Por otra parte, la
presencia de humedales y masas vegetales en torno al terreno permiten una eventual

105
complementariedad entre los cultivos propuestos y los ecosistemas existentes, promoviendo la
biodiversidad y control de plagas.

-Continuidad: se plantea evaluar la continuidad ecológica de la intervención hacia otras unidades


de paisaje, tales como las áreas de humedales, las zonas de bañados, el parque Pereyra Iraola, el
corredor verde de la línea del ferrocarril y las áreas agrícolas periurbanas, incorporando los actuales
predios vacantes como unidades de paisaje que pasan a formar parte del cinturón hortícola local
que bordea la ciudad, uno de los más importantes de la provincia de Buenos Aires.

[Link] DIMENSIONAMIENTO ESPACIAL.

Si bien a simple vista la superficie disponible para desarrollar el proyecto es potencialmente alta
(más de 80 hectáreas), los criterios de dimensionamiento adoptarán una escala menor, planteando
implementar prioritariamente un área piloto base que permita luego la extensión espacial y
temporal del proyecto. A modo de prueba, esta estrategia busca por un lado generar un mejor
manejo del espacio, concentrando los esfuerzos y recursos en un área contenida, y por otro
disminuir su escala temporal, estableciendo fases a mediano plazo que luego podrán amplificarse
en superficie, tiempo y capacidad de convocatoria.

De esta forma, el dimensionamiento del proyecto se realizará en función de la demanda


proveniente de los grupos más expuestos a condiciones de vulnerabilidad, pobreza y exclusión
social, previa selección de acuerdo a sus condiciones, intereses y aspiraciones. La convocatoria
estará orientada en primera instancia a tres grupos sociales beneficiarios:

-Villa Compal: contemplando a la totalidad de las 100 unidades domésticas que componen este
asentamiento, considerando una probable reducción de los participantes por desconfianza,
desinterés o deserción, entre otros motivos.

-Microempresas informales: contemplando también la participación de 100 unidades domésticas,


compuestas por individuos y familias que desarrollan actualmente oficios y actividades productivas
en viviendas de barrios circundantes, permitiéndoles formar parte como socios del proyecto. Para
estos grupos la invitación posibilita el fortalecimiento de sus capacidades productivas,
promoviendo su sostenibilidad en el tiempo. La condición fragmentaria de estas microempresas
puede tomar la forma de estrategia compartida en el marco del proyecto, permitiendo consolidar y
extender redes de difusión, intercambio y complementariedad.

106
-Barrios circundantes: contemplando la participación de 300 unidades domésticas adicionales,
conformadas por familias con NBI, provenientes de otros asentamientos vecinos, y por grupos que
se encuentran en torno a la línea de pobreza, compuestas principalmente por segmentos de clase
media empobrecida. Como se ha señalado, la intervención busca generar lazos de interacción y
cooperación entre distintos grupos sociales, promoviendo la asociatividad comunitaria y superando
la focalización en contextos de extrema pobreza.

Reuniendo distintos actores, la capacidad de convocatoria del proyecto en su fase piloto queda
definida por 500 unidades domésticas.

Junto a la estimación de la superficie productiva se plantea la consideración de espacios no


productivos para permitir el desarrollo de actividades recreativas y educativas orientadas al amplio
espectro de las comunidades y barrios vecinos. La actual carencia de espacios públicos a nivel local
genera la necesidad de combinar los escenarios productivos con actividades de esparcimiento,
deporte, manifestación cultural y agroturismo, entre otros programas recreativos posibles.

Figura 50, 51 y 52: Imágenes objetivo del proyecto. A la izquierda, espacios productivos de cultivos hortícolas. A la
derecha, instancias educativas agro-culturales que incorporan transversalmente a la comunidad local.
Fuente: [Link]

Figura 53, 54 y 55: Imágenes objetivo del proyecto. Junto a los espacios destinados a la producción agrícola se integra el
desarrollo de actividades recreativas, orientadas a la ciudadanía en general.
Fuente: revista TOPOS: International Review of Landscape, Architecture and Urban Design (2006). Número 51.

107
Asimismo, los objetos arquitectónicos necesarios para el funcionamiento del proyecto y la
habilitación de sendas de circulación peatonal, tanto perimetrales como interiores, se inscriben
también dentro de la superficie no productiva a considerar para el dimensionamiento espacial.

En función de dichos requerimientos proyectuales se propone – como criterio experimental para el


dimensionamiento del área piloto – sumar un 50 % de la superficie productiva obtenida para el
desarrollo de las diversas instancias descritas.

El dimensionamiento total se realiza entonces de acuerdo al siguiente esquema:

ESCALA ESPACIAL CAPACIDAD DE CONVOCATORIA (500 UD)


ESPACIOS PRODUCTIVOS (60 m2/UD) 30.000 m2
ESPACIOS NO PRODUCTIVOS (+ 50%) 15.000 m2
TOTAL 45.000 m2

Figura 56: Tabla de dimensionamiento espacial del proyecto (fase inicial), en función de programas productivos y no
productivos, para una capacidad de convocatoria de 500 unidades domésticas.
Fuente: Elaboración del autor.

La escala espacial del proyecto, en su fase inicial, contempla una superficie de 45.000 m2
(Equivalente a 4,5 hectáreas).

La propuesta debe considerar, como se ha señalado, criterios de diseño y gestión que permitan
luego la potencial extensión del proyecto, amplificando su escala espacial y temporal orientada a
dar cabida a una mayor capacidad de convocatoria social.

[Link] GESTION DEL SUELO.

Dando prioridad a disponer de la superficie necesaria para implementar el área piloto de 4,5
hectáreas, se plantea considerar la gestión de la totalidad de las 80 hectáreas de propiedad privada
identificadas previamente.

Para flexibilizar la gestión se propone subdividir la superficie privada total en lotes de 5 a 10


hectáreas, siempre bajo la figura de un mismo propietario original. Esta acción permitirá un
desarrollo progresivo de la intervención sin descuidar la integridad del proceso.

108
Figura 57: Perspectiva a vuelo de pájaro del terreno. Subdivisión en lotes de 5 a 10 hectáreas, posibilitando flexibilizar
la gestión del suelo, permitiendo asimismo la potencial amplificación espacial y temporal del proyecto.
Fuente: Elaboración del autor en base a imagen Google Earth, 2006.

En esta instancia la activa participación del municipio resulta fundamental. Considerando el


proyecto como potencial instrumento de gestión ambiental y desarrollo social, el gobierno local
puede dar inicio a la gestión promoviendo deducciones de impuestos prediales a los propietarios,
condonando también la deuda tributaria que arrastran por la improductividad de sus tierras. En
muchos casos, la tenencia de este tipo de terrenos involucra un peso tributario importante, por lo
cual la salida que se presenta a través de esta estrategia de gestión puede ser ampliamente
beneficiosa para los propietarios. De esta forma se plantea gestionar la disponibilidad del suelo
mediante la cesión en comodato 16 a 10 años, con las franquicias tributarias antes señaladas,
considerando también a futuro la renovación del comodato, la opción de compra o arrendamiento.

Se propone asimismo establecer la demarcación de esta área como zona específica de agricultura
urbana, integrando el proyecto paisaje en el marco de la planificación local a través de la
formulación de una ordenanza sectorial que regule el uso de este espacio y la concesión de
permisos de ocupación a los participantes del proyecto.

4.2.2 ESTRATEGIAS DE INTERVENCION SOCIO-ECONOMICAS.

La implementación del proyecto se enmarca en el desarrollo de iniciativas que mejoren la


condición económica, es decir el acceso a fuentes estables de empleo e ingresos, sin descuidar
aspectos relacionados a la seguridad alimentaria de los grupos sociales más expuestos. Por lo tanto,
se busca promover actividades que generen productos comercializables y productos para el
consumo. Dado el nivel de precariedad de las condiciones de vida de muchos pobladores, obliga a
una intervención que arroje resultados en plazos relativamente inmediatos.

16
El comodato es un contrato por el cual una parte entrega a la otra gratuitamente una especie, mueble o raíz,
para que haga uso de ella, con cargo de restituir la misma especie después de terminado el uso.

109
Este primer eje económico debe incluir la participación activa de los pobladores de manera que
desarrollen capacidades asociadas a la gestión económica y ecológica de la producción obtenida.

En tal sentido se desarrollarán experiencias probadas y exitosas que tengan posibilidades de


enfrentar el mercado con tecnologías orgánicas (descartando el uso de pesticidas y abonos
químicos), las cuales constituyen una alternativa desde el punto de vista comercial, tendiente a
cubrir franjas del mercado que los sistemas tradicionales dejan vacantes.

El potencial del proceso también dependerá de lo que ocurra con las personas, determinando un
segundo eje de desarrollo humano y social.

El desarrollo humano de cada participante será producto de la capacidad del proyecto de estimular
la identidad, la capacidad de creación, la autonomía y al mismo tiempo la generación de espacios
afectivos en el marco del proyecto. El desarrollo social será el producto del crecimiento de
capacidades colectivas que permitan consolidar una organización autosustentable y apta para llevar
a cabo sus propios proyectos, de aprender de los mismos y de elaborar nuevas propuestas.

La heterogeneidad de los grupos sociales participantes es el principal recurso humano para la


generación de un subsistema alternativo e integrador de economía y empleo basado en la
agricultura urbana y sus externalidades, orientado al desarrollo social de los asentamientos pobres
periurbanos. La gestión de esta amplia gama de intereses y demandas sociales – desde sectores de
extrema pobreza, hasta segmentos de clase media empobrecidos – considera como estrategia
fundamental la asociatividad de las unidades domésticas involucradas, promoviendo potenciales
sociedades productivas entre los diversos grupos productores.

[Link] MECANISMOS DE INCLUSION Y DESARROLLO SOCIAL

Los mecanismos de inclusión socioeconómica propuestos están orientados a generar una progresiva
sostenibilidad social, laboral y financiera de las sociedades productivas. Ellos consideran:

- Coordinación Ciudadana:
Encarar el proyecto desde un enfoque institucional, transdisciplinario y sistémico, potenciando el
conjunto de redes y organizaciones sociales existentes, combinando la gestión pública desde el
gobierno local, la articulación de instituciones de enseñanza e investigación y el apoyo de actores
privados como ONG’s y PyMES.

110
- Asociación comunitaria:
Incorporar a los grupos beneficiarios como socios del proyecto, fomentando los lazos de
pertenencia e identidad con la intervención. De esta forma, el éxito o el fracaso de las estrategias
implementadas serán objetivos propios de cada participante, generando estructuras
socioeconómicas capaces de autosostenerse mediante el desarrollo, consolidación y alimentación
de redes que articulen, comuniquen y dinamicen la multiplicidad de emprendimientos y
microrredes populares generadas a partir del proyecto.

- Capacitación Sostenida:
Desarrollar en forma permanente mecanismos de enseñanza y capacitación técnica para favorecer
la actuación agroproductiva, tendiente a la implementación de tareas de entrenamiento y formación
de recursos humanos que permitan fortalecer la capacidad individual y asociada de los grupos
productores.

- Intercambio y comercialización de Productos:


Promover estrategias orientadas tanto al mercado interno – asegurando el abastecimiento del grupo
productor, estableciendo mecanismos de intercambio entre productores, ventas en ferias y otros
establecimientos locales – , como a nivel externo, considerando la demanda proveniente de cadenas
de supermercados y de espacios habilitados en la autopista, transformándola en una potencial
plataforma de comercialización de los productos, aprovechando sus accesos locales y los peajes
como lugares de intercambio.

Figura 58, 59 y 60: Imágenes objetivo del proyecto. En la primera imagen, coordinación y participación ciudadana a
través de espacios de discusión y debate. Luego, dos instancias de trabajo de las sociedades productivas: talleres de
capacitación y experiencia en terreno. (Imágenes obtenidas de experiencias desarrolladas en Rosario)
Fuente: [Link]

111
Figura 61, 62 y 63: Imágenes objetivo del proyecto. De izquierda a derecha: capacitación en la preparación de productos
para su posterior venta; exposición de los productos en espacios de interacción social; espacios de intercambio y
comercialización. (Imágenes obtenidas de experiencias desarrolladas en Rosario)
Fuente: [Link]

En general, estos conductos plantean la organización de los sujetos beneficiarios para permitir
autogestionar y tomar decisiones propias como grupo, bajo la coordinación general del proyecto y
de entidades públicas como la municipalidad local y gobierno regional, junto al apoyo profesional
y financiero de instituciones académicas y entidades privadas, como ONG´s y centros de estudio e
investigación, a nivel nacional e internacional.

[Link] HETEROGENEIDAD Y DIVERSIFICACION PRODUCTIVA

La diversificación de actividades agroproductivas permite la incorporación de la heterogeneidad de


aspiraciones y potencialidades de los distintos grupos sociales involucrados.

Se promueve entonces la integración de diversas actividades productivas en torno a la agricultura


urbana, para crear distintos escenarios de desarrollo orientados a los participantes del proyecto:

-Reciclaje y clasificación de residuos orgánicos para la obtención de compost y la fabricación de


abonos,
-Floricultivos y cultivo de especies ornamentales,
-Cultivo de fibras vegetales y su uso en cestería y otros rubros artesanales,
-Producción agro-ecológica de especies comestibles, como hortalizas y frutas,
-Manejo ecológico de recursos hídricos y sistemas de riego,
-Comercialización y distribución de productos obtenidos,
-Agroturismo.

Este repertorio de actividades, entre otras posibles, permitirá al grupo familiar o comunitario la
opción de elegir las estrategias de desarrollo más adecuadas de acuerdo a sus propias
potencialidades y aspiraciones.

112
4.2.3 ESTRATEGIAS DE INTERVENCION ECOLOGICO-PAISAJISTICAS.

La gestión de los servicios ecológicos necesarios para el desarrollo de la agricultura urbana


contempla la reutilización de los desechos generados por distintas actividades urbanas,
transformando los suelos erosionados, los cursos de aguas contaminadas y los residuos orgánicos
como potenciales recursos agroproductivos. Asimismo, la gestión de la biodiversidad y la
complementariedad con los ecosistemas naturales existentes constituye un requisito indispensable
en el marco de las estrategias propuestas.

[Link] RECURSO SUELO.

A través de capas sucesivas de material orgánico dispuestas sobre el terreno, en un proceso


conocido como landfill 17 , se genera una progresiva recuperación de los suelos erosionados, ya sea
para destinarlos como áreas de cultivos productivos o bien como áreas libres de vegetación
espontánea, donde se permite el desarrollo de gramíneas tales como el ácoro (acorus gramineus) y
las colas de zorro (cortadeira selloana), promoviendo la asociatividad biológica entre las especies
productivas y las nativas ornamentales.

Los desechos orgánicos obtenidos de distintas fuentes urbanas son sometidos a procesos de
lombricompost en invernaderos y convertidos en abonos para la generación de suelos productivos.

Como punto de partida del proceso se plantea la reutilización del material orgánico obtenido por la
limpieza de la superficie del terreno, mientras se inicia en la comunidad participante el proceso
paralelo de educación y capacitación para clasificar los residuos producidos en las unidades
domésticas.

Por otra parte, la dotación de residuos orgánicos contempla el abastecimiento desde la poda y
limpieza de áreas verdes públicas, y de establecimientos educacionales y gubernamentales, entre
otras fuentes.

17
Este proceso ha sido planeado para ser utilizado a gran escala en el proyecto Lifescape – Fresh Kills
Parkland, en Nueva York. (Corner, 2005). Por más de 50 años, Staten Island acogió uno de los vertederos
urbanos más grandes del mundo. El proyecto, que inicia su construcción el 2007, plantea una estrategia a
largo plazo basada en procesos naturales, en agricultura urbana y cultivos rotativos programados, orientada a
la rehabilitación ambiental de 890 hectáreas, para transformar el antiguo basural en un gran parque para la
ciudad. ([Link]

113
Figura 64: Esquema del proceso de recuperación del suelo erosionado (Landfill). Sobre la superficie de suelo afectado se
disponen capas sucesivas de tierra vegetal, obtenida del proceso de compostaje, mezclada con rocas minerales y maderas
trituradas. La acción complementaria de los cultivos rotativos junto a la biota espontánea permitirá la progresiva
recuperación de la capacidad bioquímica del suelo. Al proceso se puede incorporar también el pastoreo de animales de
crianza, aportando a través del estiércol a la mantención de la tierra.
Fuente: Elaboración del autor.

La capacidad del suelo se mantiene de acuerdo a criterios agro-ecológicos, mediante la asociación


y rotación de cultivos programados y espontáneos, junto a la aplicación de abonos orgánicos
obtenidos por el compostaje. El monitoreo y exámenes de muestras permitirá controlar el equilibrio
bioquímico de la tierra necesario para el desarrollo de la agricultura ecológica.

[Link] RECURSO AGUA.

Las aguas contaminadas del arroyo Conchitas se transforman, mediante técnicas de


fitorremediación, en un potencial recurso generador de las actividades agroproductivas. Las
especies utilizadas en las piletas de tratamiento son hidrófitas flotantes y hierbas palustres. Además
de aportar a la recuperación del agua, especies como juncos, totoras y pajonales son utilizadas
como biomasa para la producción de materiales de artesanías e insumos de construcción, generando
un encadenamiento productivo que aumenta la rentabilidad de los procesos de manejo ecológico.

Las fases del tratamiento se basan en las experiencias recogidas en el capitulo anterior,
estableciendo el proceso en tres etapas:

Fase 1: pileta de reposo donde se introducen agentes bacteriológicos para descomponer el


contenido orgánico y mineral de las aguas residuales. Además, se disponen en el contorno hierbas
palustres existentes en los ecosistemas ribereños locales, tales como totoras (typhia latifolia), paja
brava (scirpus giganteus) y juncos (schoenoplectus californicus). La cosecha de estas fibras
vegetales permite la posterior utilización como materias primas para actividades de artesanías y
materiales de construcción.

114
Fase 2: pileta de tratamiento por la acción del metabolismo vegetal, continuando con la extracción
de nitratos y minerales a través de especies florales acuáticas, tales como la amapola de agua
(hydrocleys nymphoides), el lirio amarillo (iris psedacorus) y el camalote de agua (eichhornia
azurea).

Fase 3: pileta de oxigenación y radiación ultravioleta, por la acción directa del sol sobre el manto
de agua y por la acción de molinos de vientos que impulsan el agua y la eyectan nuevamente. En
torno a las piletas de tratamiento se configuran bordes vegetales de especies espontáneas nativas,
como la cortadera (rhynchiospora corymbosa) y el malvavisco (sphaeralcea bonariensis), las
cuales mediante su tamaño medio y floración aportan un colorido atractivo visual.

Figura 65: Esquema del proceso de recuperación del agua (fitorremediación). Las aguas contaminadas captadas desde el
arroyo Las Conchitas y de aguas lluvias se someten a las tres fases del proceso descrito, para luego ser utilizadas en la
irrigación de los cultivos. Aquel volumen de agua que no será utilizado se recicla, transportándose nuevamente a la
primera pileta de tratamiento.
Fuente: Elaboración del autor.

El agua tratada obtenida del proceso de fitorremediación es conducida por canales de irrigación y
oxigenación mediante el movimiento del agua, trazados para alimentar las futuras áreas de cultivos.
Estos canales se transforman en conductos de biodiversidad al desarrollarse en torno a ellos
cultivos de hierbas palustres y biota espontánea. Son corredores ecológicos, los cuales junto a una
adecuada rotación de horticultivos y la utilización de abonos orgánicos permiten la obtención de
productos agroecológicos, sin intervención de pesticidas o abonos artificiales.

[Link] BIODIVERSIDAD Y ASOCIACIÓN DE CULTIVOS.

Como se planteó anteriormente, las áreas de cultivos introducidas se entrelazan con áreas de
floricultivos y áreas de vegetación espontánea, promoviendo así la complementariedad biológica y
la aparición de insectos y otros animales menores que ayudan a controlar las plagas que surgen
comúnmente en zonas de monocultivos.

115
Junto a ello es necesaria la programación de cultivos productivos asociados entre dos o más
especies de vegetales, disponiendo distintos tipos de hortalizas y otras plantas comestibles con
suficiente proximidad espacial para dar como resultado una competencia interespecífica o
complementación biológica.

De ambas formas se promueve un mejor aprovechamiento de la tierra, el espacio y el agua, y la


disminución de los problemas fitosanitarios debido a que el terreno queda rápidamente cubierto,
logrando acciones de mutuo beneficio orgánico entre determinadas especies que generan una
mayor productividad a menor costo.

Figura 66: Imagen objetivo del proyecto. Complementariedad entre cultivos productivos y franjas de vegetación
espontánea de pastizales, gramíneas y arbustos. Junto a ello, se observa la programación temporal diferenciada de
plantaciones (rotación de cultivos), permitiendo mantener la capacidad bioquímica de los suelos.
Fuente: revista TOPOS: International Review of Landscape, Architecture and Urban Design (2006). Número 51.

Figura 67: Imagen objetivo del proyecto. La recuperación ecológico-paisajística del hábitat urbano está orientada no sólo
a transformar aquellos recursos degradados en potenciales generadores de actividades productivas, sino también a
promover espacios verdes recreativos y educativos, materializando una nueva noción de espacio social estrechamente
conectado a las dinámicas y procesos del ambiente.
Fuente: revista TOPOS: International Review of Landscape, Architecture and Urban Design (2006). Número 56.

116
4.3 PROYECCIONES DEL MODELO. 18

La implementación del conjunto de estrategias antes descritas deberá considerar el diseño y


desarrollo temporal del proyecto, contemplando acciones de corto, mediano y largo plazo de
acuerdo a las prioridades discutidas y consensuadas entre los distintos actores participantes.

Resulta fundamental, como se ha señalado, comprender el proyecto como proceso, definiendo


etapas de gestación, crecimiento, consolidación y reproducción, en directa analogía con los ciclos
vitales de los seres humanos y de los ecosistemas naturales.

De esta forma, al hablar de gestación se hace referencia a la etapa necesaria para incubar la
iniciativa, tanto a nivel de voluntad política, de predisposición comunitaria y de gestión de
recursos. Considera básicamente aquellos aspectos señalados en la preparación y estudio de
factibilidad del proyecto.

El crecimiento involucra la progresiva puesta en práctica de las estrategias ecológico-paisajísticas y


socioeconómicas antes desarrolladas, orientadas a materializar la intervención sobre el escenario
local determinado.

La consolidación del proceso se logrará generando sinergias y complementariedad entre la efectiva


recuperación ambiental del hábitat y el sostenido desarrollo social de las sociedades productivas,
promoviendo lazos de pertenencia, colaboración y afecto entre la comunidad y el proyecto.

Por último, la reproducción hace mención a la capacidad de extender la intervención hacia otros
escenarios locales, transformando el proyecto paisaje en componente estructural de la
infraestructura de la ciudad, dando lugar a un modelo de producción sustentable del territorio en
función de las comunidades que lo habitan.

Integrando el proyecto paisaje dentro de la planificación y ordenamiento territorial, las zonas antes
baldías, carentes de sentido y viabilidad programática, pueden transformarse progresivamente en
espacios urbanos estructurantes y articuladores del borde de la ciudad, combinando el desarrollo
económico local, el bienestar social y la integridad ambiental.

18
Para complementar lo señalado en este punto, se adjunta en el Anexo 2 un recorrido virtual del proceso de
materialización del modelo, proyectándolo hipotéticamente hacia el futuro de una ciudad determinada.

117
4.3.1 SOSTENIBILIDAD Y RETROALIMENTACION.

La sostenibilidad del proyecto, o capacidad de sostenerse en el tiempo, considera promover


escenarios de retroalimentación mediante mecanismos de autofinanciamiento, conformación de
capital humano y técnicas de gestión agroecológicas, aprovechando los elementos sobrantes o
subutilizados de la ciudad para adaptarlos y convertirlos en el soporte material del modelo.

[Link] FINANCIAMIENTO

Los recursos públicos del gasto social – utilizados actualmente para el asistencialismo – son vistos
como una extraordinaria base para impulsar la materialización del proyecto, reorientándolos y
canalizándolos en función de los objetivos de la propuesta. Para optimizar su administración y
eficiencia, estos recursos se pueden redireccionar a través de la creación de programas específicos
para el desarrollo de la agricultura urbana, bajo el alero de la institucionalidad municipal.
Asimismo, el financiamiento contempla fondos concursables a nivel regional y/o nacional, y
fondos privados de agencias de cooperación internacional, créditos financieros internacionales y
micro créditos PYMES. Todos estos conductos permitirán el arranque del proyecto y el desarrollo
de sus fases de gestación y crecimiento.

Sin embargo, la intervención debe aspirar a un progresivo estado de autonomía financiera. El


mecanismo que se ha previsto para lograr la sostenibilidad financiera del proyecto cuando termine
el financiamiento público, es lograr la organización de los beneficiarios para comercializar los
productos, de manera de generar ingresos que permita reinvertir en el sistema. Además, la
asociación permanente con instituciones académicas, ONG’s y PyMES promueve también la
gestión de fondos obtenidos por la prestación de servicios externos, tales como asesoría y
capacitación técnica a otros organismos y establecimientos.

A través de estos canales, entre otros posibles, el proyecto transitará desde la necesidad de
subsidios externos a la capacidad de retroalimentación financiera.

[Link] CAPITAL HUMANO

La sostenibilidad de la intervención dependerá de la participación y compromiso de los


participantes directos. En la conformación del capital humano resulta clave la transformación de la
figura de beneficiarios a la figura de socios del proyecto.

118
En tal sentido, es necesario superar la idea de que se enseña a ser empresario en una escuela de
empresarios. De lo que se trata es de facilitar experiencias que vayan decantando, a través del
aprendizaje reflexivo, nuevas pautas de comportamiento más eficaces y eficientes desde la
perspectiva de desarrollo particular de cada unidad doméstica o sociedad productiva. Aquellos
sujetos beneficiarios en primera instancia, luego de capacitarse adecuadamente y llevar a la práctica
su trabajo, estarán en condiciones de formar técnicamente a nuevos participantes. Asimismo,
podrán intervenir en nuevas sociedades productivas, diversificando su microempresa hacia
escenarios de desarrollo tanto internos como externos al proyecto.

De esta forma, mediante el desarrollo individual podrán aportar al desarrollo colectivo,


comprometiendo aportes de enseñanza, capacitación técnica e incluso financiamiento para
potenciar la intervención, promoviendo la idea de retroalimentación de recursos humanos.

[Link] GESTION AGROECOLOGICA

Como ya se ha señalado, el desarrollo de agrocultivos, el tratamiento y reutilización de residuos


orgánicos y de aguas contaminadas, el cultivo de fibras vegetales y otros rubros complementarios
de la Agricultura Urbana tienen como objetivo no sólo el desarrollo económico y social de los
grupos participantes, sino una progresiva recuperación de la calidad del hábitat periurbano.

Desde el punto ambiental también aporta a la sostenibilidad el hecho de que en el proceso de


transformación de los residuos y las producciones agroecológicas en terrenos baldíos, no son
necesarios grandes insumos externos, consistiendo el mismo en favorecer los mecanismos que tiene
la propia naturaleza para degradar y proveer la materia orgánica.

La clave está, por lo tanto, en favorecer la actuación de estos mecanismos promoviendo desde las
mismas unidades domésticas el manejo técnico y ecológico para llevarlas a cabo. También será
fundamental la participación de los propietarios de las tierras y del amplio conjunto de la
comunidad local, motivada a partir de acciones de incentivo, como la deducción tributaria, y de
acciones punitivas, como sanciones por contaminación o lesión hacia los recursos del ambiente.

La sostenibilidad del proyecto dependerá así de la efectiva asociación y retroalimentación entre las
actividades humanas desarrolladas y los procesos ecológicos de la naturaleza.

119
CONCLUSIONES FINALES

120
CONCLUSIONES FINALES

Paisaje, Medio Ambiente y Ciudad han sido los conceptos sobre los cuales se ha fundado un
amplio espacio de reflexión académica, reuniendo bajo el alero de la Maestría distintos enfoques
provenientes del ámbito social, ecológico, urbanístico y arquitectónico, entre otros. Todos ellos han
fijado su atención en las formas de producción y habitabilidad del territorio, en sus aciertos y en sus
problemáticas, posibilitando integrar diversas miradas e intereses en torno al fenómeno de la ciudad
contemporánea y sus dinámicas de desarrollo.

La ciudad hoy constituye a nivel global el principal espacio de vida de la humanidad,


consolidándose como sinónimo de esplendor y crecimiento económico, pero también como lugar
de segregación, desigualdades y pobreza.

Asimismo, las actuales demandas que el desarrollo urbano impone sobre el ambiente están
produciendo una acelerada degradación y destrucción de sus recursos, comprometiendo no sólo la
existencia de diversas especies animales y vegetales, sino la propia subsistencia de la especie
humana. Resulta dramático y paradójico darnos cuenta hoy que el crecimiento y desarrollo de la
ciudad, como bastión representativo de nuestra civilización contemporánea, es al mismo tiempo la
principal fuente desde donde se generan los graves conflictos ambientales y sociales que amenazan
la vida del planeta.

En tal sentido, se ha instalado a nivel mundial la necesidad de encontrar salidas y soluciones


posibles ante la problemática ambiental, surgiendo hace ya un tiempo y desde distintos ámbitos
conceptos tales como Sustentabilidad, Ecología Urbana, Ambiente y Paisaje; conceptos que han
sido reunidos en el espacio académico de la Maestría y articulados en el marco de esta
investigación.

Dentro de este repertorio de conceptos, la noción de Paisaje adquiere una posición central. Como
disciplina intermedia e integradora entre las ciencias naturales y las ciencias sociales, el Paisaje
constituye una modalidad de lectura e intervención del territorio superadora de los enfoques
sectoriales que han caracterizado el accionar sobre la ciudad, la sociedad, el medioambiente y sus
problemáticas. Tomando la destreza de la Ecología, la mirada amplia de la Geografía, la
rigurosidad del Urbanismo y la sensibilidad de la Sociología – entre otras disciplinas convocadas –
el Paisaje se transforma hoy en un trascendental instrumento de actuación sobre el ambiente y el
territorio.

121
En nuestro contexto regional, los problemas ambientales del hábitat y aquellos derivados de
contextos de pobreza plantean un complejo escenario ecológico, económico y social que
caracteriza el actual desarrollo urbano, existente de manera explícita en la mayoría de nuestras
ciudades latinoamericanas.

La experiencia de desarrollo en nuestro continente revela una conflictiva relación entre crecimiento
económico y justicia social, presentando hoy un cuadro de dificultades crecientes para la
integración de nuevos grupos a la sociedad urbana y al modelo de desarrollo, ya sea por
estancamiento o reversión en la movilidad social. Este carácter estructural de desarrollo
latinoamericano se ha visto agravado, en décadas recientes, por la exclusión absoluta – económica,
social, política y cultural – de amplios sectores poblacionales, especialmente (y paradójicamente)
en torno a las grandes ciudades, como es el caso de la metrópolis de Buenos Aires.

Así también, en cuanto al deterioro del hábitat, nuestras ciudades expresan los daños que al sistema
ambiental y sus recursos produce el intenso desarrollo de actividades urbanas, junto a una
discontinuidad institucional, a la carencia de planes integrales y a una permisiva y negligente
regulación ambiental. Además, la disociación entre ordenamiento territorial y usos de suelo, los
intereses económicos sectoriales y la desinformación de la población sobre las características del
ambiente en que vive, constituyen – entre otros – agravantes progresivos de la calidad ambiental
del hábitat urbano.

Como se ha comprobado en Berazategui, el espacio periurbano es el tejido urbano más expuesto a


esta problemática. En las periferias urbanas es donde los conflictos socioeconómicos y ecológico-
paisajísticos se ofrecen con mayor crudeza, observándose un acelerado declive de su calidad y
capacidad ambiental que afecta tanto a los recursos del hábitat como a la calidad y formas de vida
de una parte importante de su población.

Los conflictos socioeconómicos – caracterizados por la vulnerabilidad de los grupos empobrecidos,


la polarización que va desintegrando a la comunidad como conjunto de actores diversos, la
expoliación y exclusión que erosionan la accesibilidad al empleo y las posibilidades de movilidad
social – generan un progresivo debilitamiento en los lazos de pertenencia e identidad de las
comunidades afectadas hacia su hábitat, al ver que sus necesidades presentes y aspiraciones futuras
no encuentran cabida en el actual modelo de desarrollo urbano.

Los conflictos ecológico-paisajísticos, en tanto, – determinados por la sistemática contaminación


del hábitat y sus recursos, y por la pérdida de espacios de encuentro e interacción ciudadana en
torno a actividades recreativas o productivas – van produciendo la degradación del paisaje en

122
sentido estético y funcional, afectando no sólo la imagen física del territorio y sus componentes,
sino la complementariedad social, económica, ecológica y cultural entre todas las formas de vida
que tienen cabida en torno al espacio periurbano.

Es justamente en torno a este complejo contexto donde esta investigación ha centrado su atención,
pues se considera al espacio periurbano – tomando como referente a Berazategui – como un
potencial laboratorio de exploración para nuevas formas de intervención sobre la periferia y la
ciudad, tendiente a superar los problemas socioeconómicos y ecológico-paisajísticos que la afectan.

El paisaje como proyecto del territorio, mediante su enfoque multidimensional y accionar


transdisciplinario, constituye una estrategia fundamental de aproximación e intervención sobre el
complejo escenario periurbano; orientado hacia la demanda social de las comunidades que lo
habitan en condiciones de marginalidad económica, vulnerabilidad social y riesgo ambiental.

Dando a luz una noción alternativa de espacio social y convocando a la agricultura urbana como
programa estructurante de una nueva idea de parque en la ciudad, el paisaje se transforma en
instrumento de gestión ambiental y plataforma de desarrollo e integración comunitaria.

La capacidad de estos nuevos espacios para modificar las centralidades y expectativas urbanas
productivas y recreativas, las carencias sociales, las grandes áreas baldías sin tratamiento y las
deficiencias dotacionales pueden revisarse desde una óptica proyectual basada en criterios de
diseño paisajístico capaces de generar una nueva concepción de lo público, en el marco de la
planificación integral de la ciudad.

Por un lado, la agricultura urbana se perfila como una estrategia de desarrollo socioeconómico
alternativa a los programas asistencialistas, promoviendo además de la seguridad alimentaria de las
comunidades empobrecidas la generación de fuentes de ingreso y empleo sostenidos en el tiempo,
mediante redes de comercialización e intercambio de productos y de instancias de capacitación y
educación agro-cultural. El paisaje se transforma así en plataforma de gestión para promover la
movilidad e inclusión social, motivando la construcción del territorio en virtud de las demandas y
capacidades locales. Contemplando el uso de los predios vacantes como instancia de
reestructuración del espacio periurbano, se busca promover el desarrollo sustentable de la ciudad
mediante el desarrollo de nuevas formas de economía basadas en la agricultura urbana y la creación
de escenarios de convivencia e interacción sociocultural orientados no sólo a los beneficiarios
directos del proyecto, sino al amplio espectro de la comunidad local.

123
Por otra parte, desde sus alcances ecológico-paisajísticos, el proyecto se orienta hacia la
recuperación de los suelos erosionados y la reutilización de las aguas contaminadas,
transformándolos en potenciales recursos generadores de actividades agro-productivas. La gestión
ambiental de estos espacios también incluye la protección de napas, la capacidad de infiltración del
suelo para absorber precipitaciones, la conformación de pulmones verdes – que recuperan la
calidad del aire contaminado por diversas fuentes de polución urbana – y la protección y
reconversión de predios baldíos ante ocupaciones ilegales y usos nocivos.

A través de una estructura metodológica transdisciplinaria que va superponiendo y articulando


criterios ecológicos, espaciales, sociales y productivos, se va desplegando una propuesta que
deberá comprometer prioritariamente la voluntad política de las autoridades locales, encarada desde
un enfoque institucional, participativo y sistémico. El proyecto deberá gestarse bajo el alero de
programas municipales específicos, gestionado desde el gobierno local y diseñado en conjunto con
la comunidad, a través de modalidades de talleres de discusión y trabajo coordinado. Mediante la
creación de este tipo de programas se podrán redireccionar con mayor eficiencia fondos y recursos
locales y externos para materializar la intervención, promoviendo alianzas con otros organismos
públicos, con instituciones académicas, organizaciones no gubernamentales y organizaciones de
base comunitaria, entre otros posibles actores. La recuperación del ambiente urbano es una tarea de
la ciudadanía en su conjunto; una sociedad paisajista que asume el desafío de construir su territorio.

La critica situación existente en amplios sectores de nuestras ciudades y sus periferias adquiere una
escala y complejidad de pronto inabarcable, dada las múltiples dimensiones, causas y variables de
los conflictos que afectan a nuestro hábitat y a nuestra sociedad. No obstante, el presente trabajo ha
querido aportar, de alguna manera, a abrir una ventana de esperanza en la búsqueda de un futuro
mejor para la vida en la ciudad.

Transitando desde lo teórico hacia lo proyectual, transcendiendo del discurso a la práctica, esta
investigación ha asumido el desafío de promover una reflexión orientada a la actuación sobre
nuestro hogar y sus problemáticas, nuestra Ciudad contemporánea, su Ambiente y su Paisaje.

124
ANEXO 1
BASES EPISTEMOLOGICAS DE LA INVESTIGACION

125
ANEXO 1
BASES EPISTEMOLOGICAS DE LA INVESTIGACION

AMBIENTE, ECOLOGIA URBANA Y TRANSDISCIPLINA.

Considerando las múltiples dimensiones y variables que componen la problemática social,


económica y ecológica de la periferia urbana, es necesaria la aproximación teórica, metodológica y
operativa desde la construcción de un campo del conocimiento transdisciplinario, que articule las
distintas visiones e intereses sobre los problemas ambientales desde las distintas disciplinas,
superando la parcialidad de cada una de ellas.

La ecología urbana, como punto de partida, y la ecología social, como una derivación que se
aproxima aún más al estudio de condiciones ambientales de los tejidos sociales más sensibles y
expuestos, constituyen hoy una plataforma de discusión, reflexión y acción para la búsqueda de
soluciones concretas e innovadoras, sólidas y dinámicas, que demanda la crisis del modelo
desarrollista global y que tiene en la pobreza, la degradación del hábitat y el medioambiente sus
más elocuentes indicadores.

ECOLOGÍA URBANA:
UN CORPUS EN CONSTRUCCIÓN.

Desde su aparición, a fines del siglo XIX, el término ecología se ha mantenido por largo tiempo
restringido a los quehaceres científicos y especializados. En la segunda mitad del siglo XX, hacia
1960, diversas tendencias a nivel mundial comenzaron a proyectar de forma masiva la problemática
ambiental de la civilización contemporánea, instalándose la ecología, el medioambiente, el paisaje
y el hábitat en la discusión de distintas disciplinas orientadas a integrar el estudio de los problemas
de la sociedad y su relación con el espacio territorial.

En la actualidad, la ecología se encuentra vinculada a gran parte de las dimensiones de la cultura


contemporánea. El prefijo eco, que en su raíz griega representa la casa o el hogar, se presenta
como argumento que acompaña desde lineamientos políticos, actividades comerciales y de
marketing, o especificando intereses de ocio y esparcimiento, cualificando diversos ámbitos de la
acción humana.

126
Toda una nueva generación de investigaciones, tratados y bibliografía especializada o de
divulgación da cuenta del ascenso de este incipiente y evidente paradigma cultural, pero así
también de su comprensión, del establecimiento de sus alcances, de sus posibles metodologías de
análisis y de las propiedades de los objetos de estudio. Por un lado, están los beneficios
incuestionables de una toma de conciencia social, más allá de las connotaciones de prestigio o
contemporaneidad; por otro, los problemas para la definición de un campo tan extenso y aplicable
que no termina aún de construirse o delimitarse. (Di Pace et al, 2004)

Desde una perspectiva formal, la ecología urbana se define como la “vertiente de la ecología
humana que pretende analizar las características y problemas de la ciudad como ecosistema […]
Alejada de los enfoques sectoriales (ruido, aire, residuos, etc.) su gran objetivo es evaluar los
comportamientos humanos que inducen a un desarrollo urbano más o menos vinculado al medio
natural y a los elementos que lo componen […] Su importancia se integra en la creencia de que el
problema ambiental de las ciudades constituye el indicio de una crisis profunda del modelo de
existencia de las ciudades propio de criterios desarrollistas, satisfacción de demandas exageradas
de suelos urbanos para diferentes usos y, sobre todo, la falta de integración y planificación
motivada por una calidad de vida centrada en parámetros económicos”. (Zoido et al, 2000)

La ecología urbana, como una disciplina nueva con un corpus teórico en formación, surge de la
interrelación de conceptos y teorías de la ecología tradicional, el urbanismo, la economía, la
antropología, la geografía, la ingeniería, el derecho, la sociología y la historia. En sentido
cronológico, la ecología comienza a ocuparse de la cuestión urbana hacia mediados del siglo XX.
Desde entonces, la ecología urbana ha tenido y está teniendo cada vez más una mayor cobertura
hacia los problemas socio-ambientales. (Di Pace et al, 2004)

Aunque en el análisis de los sistemas urbanos se aplican ciertos conceptos, teorías y métodos
analíticos propios de la ecología tradicional – por ejemplo conceptos de ecosistema y de relación
entre elementos y los procesos existentes en esas relaciones –, hoy la ecología en general y la
ecología urbana en particular son consideradas como ciencias básicas del ambiente, de un ambiente
que tiene limites para su explotación y manejo; es decir, de un ambiente que condiciona el
desarrollo socioeconómico de una sociedad. El ambiente de la ecología urbana es propio del
escenario que presenta la ciudad, atropizado (adquiere las características dadas por la sociedad
humana), y esa dupla sociedad – ambiente conforma un sistema complejo, de relaciones mutuas e
interdependientes.

La ecología urbana tiene entre sus objetivos, por nombrar algunos, el análisis de la estructura de los
centros urbanos, la cuantificación de los flujos de materia y energía que interrelacionan la ciudad

127
con su entorno y permiten su continuidad, la elaboración de indicadores ambientales y de
sustentabilidad aplicados a la gestión urbana, el estudio de los impactos producidos por las distintas
actividades humanas sobre el ambiente y la búsqueda de criterios multifacéticos para la gestión de
las urbes.

La cuestión ambiental de la ciudad contemporánea es compleja y dinámica y la ecología urbana


adquiere en este contexto condiciones favorables y aventajadas para su estudio, pues se encuentra
en una posición intermedia e integradora entre las ciencias naturales y las ciencias sociales,
constituyendo su mayor ventaja el carácter interdisciplinario y transversal, como base integradora y
superadora de los enfoques tradicionales que han caracterizado el accionar sobre la ciudad, la
sociedad, el medioambiente y sus problemáticas.

TRANSDISCIPLINARIDAD:
CONCEPTUALIZACIÓN, METODOLOGÍA Y OPERATIVIDAD.

El escenario complejo y policéntrico que vive hoy la humanidad, en el cual diversos actores –
como gobiernos nacionales, consorcios económicos multinacionales, movimientos sociales,
minorías étnicas y organizaciones no gurbenamentales, entre otros – interactúan permanente en una
serie de cuestiones que les son comunes, se caracteriza y está marcado generalmente por los
conflictos entre intereses, entre actores diversos y entre éstos y el ambiente, sin que unos ni otros
puedan disociarse.

Por el contrario, se hace necesario integrarlos y entenderlos precisamente como ámbitos y


dimensiones de una misma situación compleja. En esta línea, es fundamental considerar
conceptualmente, para el análisis de una determinada problemática ambiental, la contextualización
del problema dentro de una cuestión más amplia, que trascienda lo especifico hacia lo global.

Resulta imprescindible entender que esa problemática no responde sólo a un repertorio de


conflictos independientes, sino que es derivación de las interacciones sinérgicas que se producen
entre dichos conflictos.

Es innegable que, en un momento en el que peligra la propia supervivencia de la humanidad como


especie, el tema principal consiste en investigar si es posible revertir las tendencias actuales y como
hacerlo, lo que implica no solo un cambio de metodologías de abordaje, sino incorporar cambios
radicales en algunos esquemas de pensamiento, en las estrategias y las formas de acción. En tal

128
sentido, es indispensable producir cambios en algunas maneras tradicionales de pensar la
problemática ambiental. (Di Pace et al, 2004)

El problema ambiental de la ciudad constituye un caso paradigmático de estudio desde el enfoque


de la ciencia ambiental, pues aunque tradicionalmente ha sido objeto de investigación exhaustiva
de planificadores, arquitectos y cientistas urbanos, éstos no han sabido dar respuesta satisfactoria al
conflicto ambiental que el hecho urbano ha generado sobre el medio y la sociedad misma. Por otro
lado, históricamente, biólogos, ecólogos y cientistas naturales no se han interesado en el estudio de
las áreas urbanas por encontrarlas espacios poco atractivos y altamente antropizados para una
investigación desde sus propios escenarios. (Enríquez, 2005)

Lo ambiental induce un conjunto de efectos sobre el progreso de las ciencias. Surge de esta forma
la necesidad de un proceso de integración interdisciplinario tendiente hacia la transdisclipina –
convocando a las ciencias “naturales”, ciencias “sociales”, ciencias “tecnológicas” y ciencias
“exactas” – para aprehender, comprender y generar soluciones a una problemática ambiental
concreta. (Leff, 2000)

Según Jean Piaget, “nada nos compromete a dividir lo real en compartimientos estancos o en
pisos simplemente superpuestos que corresponden a las fronteras aparentes de nuestras disciplinas
científicas y, por el contrario, todo los obliga a comprometernos en la búsqueda de instancias y
mecanismos comunes… [La necesidad de interdisciplina]… deja de ser un lujo o un producto
ocasional para convertirse en la condición misma del progreso”. (Piaget, 1987)

La interdisciplinaridad orientada hacia lo transdisciplinar incluye intercambios disciplinarios que


producen enriquecimientos mutuos y transformación. Estos intercambios generan además
interacción, cooperación y circularidad entre los distintos campos a través de la reciprocidad entre
las materias, con la incorporación y articulación de instrumentos, métodos, técnicas, terminologías
y conceptos.

Según Di Pace (Di Pace et al, 2004), para una efectiva transdisciplina, entendida como una
integración sinérgica de diversas áreas del conocimiento, existen ciertos requisitos a cumplir.

En lineamientos generales, estos incluyen:

- Trabajo en equipo: formación de actitudes cooperativas en el grupo, sin jerarquizar cierta


disciplina sobre otra. Cooperación en el sentido literal del término.

129
- Flexibilidad: apertura en cuanto a la búsqueda de modelos, metodologías de trabajo, y
aplicación de técnicas sin actitudes dogmáticas, considerando las divergencias y
disponibilidad al diálogo.
- Cooperación recurrente: continuidad en la cooperación entre los campos disciplinarios
para lograr la cohesión del equipo. Una cooperación ocasional no es interdisciplina.
- Reciprocidad: interacción entre las distintas disciplinas o entre los conceptos desarrollados
en los campos de las disciplinas. La reciprocidad implica intercambio de métodos,
conceptualizaciones, códigos lingüísticos, técnicas y resultados.

El cumplimiento de esta base conceptual y operativa implica un nivel estructural de máxima


relación interdisciplinaria; una integración sistémica. Este grado de integración define una
orientación transdisciplinaria, como aproximación metodológica que compatibiliza y valora tanto
la unidad como la diversidad de la ciencia.

De esta forma se propone conciliar unidad-diversidad y especialidad-universalidad, mediante


interrelaciones de diferenciación e integración de las disciplinas en función de las discusiones,
divergencias, críticas y consensos del equipo de trabajo.

“Una ciencia sólo aparece cuando se ha hecho una delimitación suficiente de los problemas
susceptibles de acotar un campo de investigación en el que sea posible un acuerdo. Lo
fundamental, entonces, será salir del aislacionismo aún vigente y abocarnos al trabajo en equipo,
sin ‘saberes absolutos’, sino en la búsqueda constante de modelos teóricos que permitan resolver
los problemas que la realidad plantea” (Piaget et al, 1987)

130
ANEXO 2
UNA CIUDAD DEL FUTURO

131
ANEXO 2
UNA CIUDAD DEL FUTURO

Luc J.A. Mougeot, 2006.


Extracto del libro GROWING BETTER CITIES. Urban agriculture for sustainable development.
IDRC (International Development Research Centre). Ottawa, Canadá.

Proyectando 20 años hacia delante.

Imaginemos por un momento una ciudad de tamaño mediano en algún lugar del Sur — quizás en
África o Medio Oriente, quizás en América Latina o el Caribe. La ciudad tiene una población de
cercana al millón de habitantes, un aumento de más de 50% en los últimos 20 años y continúa
creciendo. Las partes más antiguas de la ciudad se encuentran densamente pobladas, pero en la
periferia, donde antes había poblados, los sectores ricos han construido grandes residencias en las
afueras de la ciudad. Un río atraviesa la ciudad y sus riberas suelen inundarse durante la estación
lluviosa. La ciudad tiene cierta industria, pero la economía nacional es débil y hay alto desempleo y
subempleo.

Ahora imaginemos que, durante las dos últimas décadas, esta ciudad tuvo la suerte de ser escenario
de varios proyectos de investigación para examinar diversos aspectos de la AU y que ha sido
igualmente afortunada de tener administradores y autoridades electas dispuestas a considerar
nuevas ideas y a tomar decisiones acertadas. En el comienzo, el consejo municipal y sus
administradores eran cautos con respecto a las investigaciones. Su enfoque tradicional de la AU,
que había sido declarada ilegal, consistía en intentos periódicos de eliminarla, arrestando o
aplicando multas a los productores y destruyendo sus cultivos. Sin embargo, este enfoque resultaba
ineficaz, porque los productores simplemente se trasladaban a otro lugar donde podían continuar
produciendo alimentos. Y los resultados de la investigación habían llevado a algunos concejales y
administradores a pensar que, dado el aumento del número de pobres y del deterioro del medio
ambiente de la ciudad, quizás la AU no fuera algo tan mala como parecía.

Probablemente, varios de estos concejales y administradores habían participado en un taller en el


que alcaldes y concejales de muchas ciudades de la región habían compartido sus problemas y
soluciones. Indudablemente, escucharon las experiencias de los demás y captaron las ideas de los
expertos, que explicaron cómo la AU podría ser una herramienta para fortalecer la seguridad
alimentaria de la ciudad, mejorar la salud de los pobres, ayudar a limpiar el medio ambiente e
incluso a disminuir la gran necesidad de empleo. Tomaron todo esto en serio e hicieron suyo el
mensaje. Pronto su ciudad se integró a una red regional de ciudades creada para fomentar la
expansión controlada de la AU con el objetivo de lograr todos sus beneficios.

132
Recorriendo el Futuro.

Han pasado otros 20 años, y haremos un recorrido por nuestra ciudad imaginaria para ver cómo
sería la ciudad del futuro — una ciudad que se ha beneficiado de la investigación y del
conocimiento compartido en torno a la AU y que ha aprendido de la experiencia de otras ciudades
así como de sus propias políticas tendientes a integrar la AU y sus practicantes al desarrollo urbano.

En esta ciudad del futuro, la forma de pensar sobre la seguridad alimentaria y sanitaria urbanas y
sobre el uso del espacio urbano ha cambiado drásticamente. Ahora la AU es planificada y
fomentada, en lugar de ser resistida o meramente tolerada.

Primera parada en nuestro recorrido: la municipalidad. Aquí se está llevando a cabo una reunión
del Comité de Agricultura Urbana. La directora del Departamento de Agricultura Urbana acaba de
presentar un plan para usar una porción de los terrenos de todas las escuelas para instalar huertas
plantadas y mantenidas por los alumnos, que compartirán la producción cultivada por ellos. El
asunto genera debate sólo porque algunos temen que la actividad en la huerta interfiera con el
aprendizaje en las aulas. Los miembros del comité tienen bien presente que esquemas similares que
funcionan desde hace algunos años en sitios industriales y zonas residenciales han producido
cantidades sorprendentemente grandes de productos frescos. La cuestión del equilibrio con los
planes de estudio se remite al Comité de Educación y, en principio, el plan es aprobado.

Próxima parada: la universidad. La ciudad y los productores se apoyan en gran medida en las
investigaciones universitarias para continuar desarrollando técnicas de mejoramiento de la AU. En
este día, varios estudiantes y un profesor del Departamento de Agronomía están examinando una
parcela experimental en la que se plantaron algunas variedades tradicionales. Estas plantas lograron
sobrevivir y proliferar en condiciones adversas, a diferencia de algunos híbridos modernos que
requieren fertilizantes costosos. Los acompañan miembros de una ONG local y varias OC
participantes en el proyecto, todos entusiasmados con los resultados. Las plantas se ven verdes y
sanas a pesar de haber sido colocadas deliberadamente en un suelo pobre. Recibieron un
suplemento de compost de uno de los puestos de reciclado de residuos de la ciudad y el efecto es
impresionante.

Continuando el recorrido, hacemos una corta visita a ese puesto de reciclaje. Este es uno de les seis
puestos de reciclado distribuidos estratégicamente en el área urbana. Además de la universidad, que
consume grandes cantidades de compost, cerca hay un gran parque municipal y un complejo
residencial donde se ha asignado espacio para huertas de los moradores. Cada puesto de reciclaje
recibe gran cantidad de materia orgánica de desecho que es clasificada, procesada y transformada

133
en compost. La producción es vendida en bolsas o a granel, según la cantidad solicitada. Los
moradores del complejo habitacional adquieren una o dos bolsas para sus huertas individuales.
Estudiantes de la universidad llegan con un camión a buscar otra carga para sus parcelas
experimentales. Las ventas no cubren todos los costos de mantenimiento de las instalaciones, pero
brindan empleo y la ciudad ha concluido que la reducción del flujo de desechos sumada a los
efectos del compost en el enverdecimiento del espacio urbano compensan los costos.

Nuestra próxima parada es un gran parque público junto al río. A primera vista, se parece a
cualquier otro parque de la ciudad bien cuidado — muchos espacios verdes y una gran cantidad de
árboles. Pero un examen más cercano revela que parte del espacio verde está ocupado por huertas y
algunos cultivos de flores son cosechados diariamente para la venta. Los árboles dan sombra y
muchos de ellos proporcionan además frutas y frutos secos de estación. Cerca del río hay un área
que en general se inunda todos los años. Pero estamos en la estación seca y la planicie aluvial está
actualmente plantada con una variedad de cultivos no comestibles regados con agua bombeada a
mano desde el río. Grupos de mujeres y hombres trabajan duro en varias áreas. Mantienen el
parque sin recibir remuneración, a cambio de lo cual se les asigna un área para plantar sus cultivos.

Grupos de productores y procesadores organizados como éstos son un elemento clave de la


estrategia municipal para incorporar la AU a la vida urbana corriente. Largo tiempo atrás, los
administradores y formuladores de las políticas de la ciudad reconocieron la importancia de
estimular a los productores urbanos a organizarse. Esto facilitó la resolución de conflictos, la
planificación del uso más eficaz de los espacios ociosos y la participación de los productores en el
diseño de las políticas y normativas que los integran plenamente al tejido urbano. Estos grupos
posibilitan a los agricultores y agricultoras trabajar directamente con ONG e investigadores para
mejorar sus resultados, conocer la disponibilidad de tierras para la agricultura, participar en el
ejercicio de las políticas y la planificación y unir fuerzas para procesar y comercializar su
producción.

Nos reunimos con integrantes de uno de estos grupos en un complejo habitacional de bajo costo.
Aquí una asociación de arrendatarios asigna pequeñas parcelas a los moradores que las solicitan,
que son la mayoría. Mientras algunos sólo plantan lo necesario para complementar la dieta de sus
familias, otros trabajan para producir excedentes a vender en el mercado y otros se dedican a las
hierbas y plantas medicinales. No obstante, todos coinciden en que las huertas tienen gran
importancia en sus vidas. Las niñas y los niños se benefician de la alimentación diaria con
productos frescos y los ahorros o ingresos adicionales se aprovechan en libros escolares y otros
gastos. Las tierras están disponibles aquí gracias a los planificadores de la ciudad, que colaboraron

134
en el diseño del complejo habitacional con varios grupos de productores organizados y
asociaciones comunitarias.

Las huertas prosperan en parte debido al abundante uso de compost de un cercano puesto de
reciclaje, pero también a la abundancia del agua para riego. Al construir este complejo habitacional
de alta densidad, la municipalidad incluyó un sistema de aguas grises poco costoso que recicla el
agua de cientos de apartamentos. El agua de la cocina, la limpieza y el lavado es filtrada y luego
entubada a través de un sistema alimentado por la gravedad hacia tanques que surten a torres de
depósito situadas a intervalos regulares del área de cultivo. Mediante mangueras de goteo y latas
con agua los moradores mantienen regadas sus huertas aun en la estación seca, con agua que de
otra manera simplemente se hubiera vertido en la sobrecargada red de alcantarillado de la ciudad.

En las afueras de la ciudad encontramos una escena muy diferente. Aquí la expansión ha invadido
lo que hasta hace muy poco era un pequeño poblado y la tierra que antes servía a agricultores de
subsistencia es ocupada ahora por grandes y modernas residencias de ciudadanos ricos. En el
pasado, fueron frecuentes los enfrentamientos, a veces violentos, cuando los pobladores locales se
sintieron expulsados de tierras que por largo tiempo consideraron propias. Sin embargo, la
intervención de las autoridades logró una solución negociada que permitió a muchos de los
pobladores continuar usando parte de la tierra. La municipalidad ofreció a los nuevos dueños
reducciones del impuesto a la propiedad como incentivo para que permitieran el uso agrícola
controlado de algunas de sus tierras mediante alquileres razonables y contratos de arrendamiento de
largo plazo. Por su parte, los agricultores acordaron mantener sus animales de cría en corrales y
conservar la tierra en condiciones apropiadas. En este distrito, los agricultores y agricultoras han
creado su propia asociación, tanto para negociar con las autoridades municipales y los dueños de
las tierras como para procesar y comercializar su producción.

De regreso a la ciudad nos detenemos en una pequeña planta procesadora de alimentos. Este
negocio es gestionado por una cooperativa de productores que representa a varios grupos
organizados de diversas partes de la ciudad. Cuenta con el apoyo de la alcaldía, que asistió la
transferencia de la propiedad del edificio abandonado donde ahora funciona la planta y concede a
la cooperativa un descuento en los impuestos a la propiedad. En la actualidad, la planta sólo emplea
a tres personas — todas mujeres — pero las ventas a supermercados locales han sido muy ágiles y
se está hablando de una expansión. Esto implicaría la integración a la cooperativa de otros grupos
con el fin de aumentar el suministro, para lo cual existen negociaciones en curso a través de una
ONG local que trabaja con los agricultores rurales desde hace años.

135
Para la última visita, nos dirigimos a una feria. Esta es una feria callejera céntrica, una entre varias
que funcionan en diferentes partes de la ciudad en distintos días. La calle permanece cerrada al
tránsito dos días a la semana y vendedores autorizados despliegan la mercadería en toda su
variedad. Algunos tienen instalaciones para la exposición de los productos, otros los colocan en
canastas o cajas. Vemos una amplia gama de productos, entre ellos verduras, tomates, alubias,
berenjenas y batatas. Muchos de los puestos son manejados por mujeres, que representan a uno o
más de los grupos organizados de la ciudad. La atmósfera es amistosa aun cuando los posibles
clientes regatean los precios y hablan sobre la calidad de los productos. Un funcionario municipal
supervisa los procedimientos y ocasionalmente toma muestras para analizarlas a fin de asegurar
que los productos cumplan las normas de salud y calidad.

De vuelta al Presente.

Por supuesto, todo esto es ficticio. Esta es una ciudad imaginaria de un futuro también imaginario.
Ninguna ciudad del mundo actual tiene todos los elementos necesarios para respaldar la AU con
tanta coherencia. Pero bajo ningún concepto esta visión del futuro es imposible. Todos los aspectos
descritos en nuestra ciudad del futuro ya existen. Todas estas cosas están sucediendo hoy en
diferentes pueblos y ciudades en la medida que las municipalidades enfrentan el hecho de que, bien
manejada, la AU es un gran beneficio potencial para la vida urbana y no una molestia a ser
erradicada.

En su escenario ideal para la ciudad del futuro, existe una lista de varios principios claves:

Integración a la gestión urbana — apoyando y valorando la AU como parte integral del


desarrollo urbano y una herramienta eficaz de la gestión urbana;

Sistemas alimentarios locales de desarrollo autónomo — apoyando activamente la AU a través


de las políticas y la investigación para desarrollar un suministro urbano de alimentos más sólido;

Espacios verdes productivos — ayudando a purificar el aire y a salvar la brecha de desigualdad en


el acceso a esos espacios entre ricos y pobres;

Recuperación de recursos — reconociendo el tratamiento y la reutilización eficientes de desechos


sólidos y líquidos como valiosos recursos para la AU;

136
Acceso de los productores — organizando a los productores antes marginados en grupos que, con
mayor eficacia, pueden negociar el acceso a la tierra, aprovechar los hallazgos de la investigación y
comercializar su producción con reglas justas.

Lo que se necesita para construir aquellas ciudades del futuro — mejor alimentadas, más
saludables, más prósperas, más equitativas y más limpias — es partir del conocimiento adquirido
en los últimos años. Este conocimiento puede elevar el potencial de la AU como herramienta
estratégica capaz de reducir la inseguridad alimentaria y la pobreza urbanas y de mejorar el medio
ambiente en las ciudades.

Con una nueva generación de investigadores y practicantes insistiendo en el progreso de esta causa,
la ciudad del futuro – sostenible y más saludable, con sus espacios verdes productivos en su interior,
por encima y alrededor de su entorno edificado, y junto con sus prósperos mercados — por cierto,
no está muy lejos.

137
ANEXO 3
DOCUMENTACION GRAFICA DE BERAZATEGUI

138
ANEXO 3
DOCUMENTACION GRAFICA DE BERAZATEGUI
(COMPLEMENTARIA).

LISTADO DE PLANOS

01.- PLANO GENERAL DEL PARTIDO Y SUS LOCALIDADES.

02.- PLANO DE ESTRUCTURA VIAL.

03.- PLANO DE ESTRUCTURA PARCELARIA Y SISTEMA HIDROLOGICO.

04.- PLANO DE USOS DE SUELO.

05.- PLANO DE DENSIDAD BRUTA.

139
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