Edipo Rey
Escena: IV
Entramos en la parte final, la escena 4; nos
encontramos a las puertas del palacio donde se
produce un acalorado debate entre Tiresias y Edipo el
Rey.
Tiresias: ¿Debo hablar más para aumentar tu ira?.
Edipo: Todo lo que digáis serán palabras vacías.
Tiresias: Confirmo que vives sin saberlo con un
vergonzoso hecho.
Lazarillo: Lo que quieras saber; lo que ignoras, será
tu máxima humillación.
Edipo: ¿Todos estos descubrimientos han sido
tramados por ti o por Creonte?
Tiresias: Creonte no tiene la culpa de tus males, es
un fiel hermano, tu mal viene solamente de ti.
Edipo: Vete, tu presencia me desagrada; prefiero estar solo.
Lazarillos: Edipo, mi rey, mi amo se ira, pero sin antes haber
dicho lo que necesita saber; el hombre que ustedes, andan
buscando desde hace mucho tiempo, está cerca.
Tiresias: El asesino de layo está aquí, y aunque ahora no lo
ve, pronto lo descubrirá y sufrirá las
consecuencias,caminando por pasajes extraños explorando
el camino con un bastón.
Lazarillo: Se averiguara que es padre y hermano a su vez de
sus propios hijos; hijo y esposo de la madre que le dio la
vida, a la vez, matador de un padre.
(Después del comentario y últimas palabras de Lazarillo y
Tiresias, estos se retiran e inmediatamente, Edipo entra al
palacio gritando y levantando las manos, exclamando).
Edipo: ¡Ciudad, ciudad de Tebas!¡ solo a mi me importas!.
Creonte: Yo también pertenezco a la ciudad, ¡Tebas no es
solo tuya!
(Sin que nadie lo esperara, la Reina junto a su hija ingresan
de forma abrupta a la discusión).
Yocasta: ¿Porque, desgraciados, generan esta discusión,
cuando el país se ve cruelmente afectado?.
Edipos: Mujer,¿Escuchaste las acusaciones en mi contra?.
Creonte: ¡Que nunca sea feliz, que sea maldecido si en
algún momento he cometido esta acción de la cual me
acusas!.
Yocasta: Habla y que vea yo si tus males justifican tus
acciones.
Creonte: ¡Me retiro, no puedo soportar tales acusaciones!.
Edipo: Creonte cree que soy el asesino de layo.
Yocasta: ¿Te acusa por sí mismo o por boca de otro?
Edipo: Lo supe por un siniestro adivino, según él fue quien
se lo dijo.
Hija de Yocasta: Escúchenme y verás que no hay ninguna
persona que interprete bien las palabras de una profecía.
Yocasta: Hace tiempo, un oráculo, pronosticaba a layo que
su destino era morir a manos de un hijo suyo que nacería
de mío.
Hija de Yocasta: A pesar de este, el antiguo rey, lo mataron
ya hace tiempo en el cruce de 3 caminos. Y respecto a su
hijo, cuando solo tenia 3 días de nacido, el rey lo entrego
con los pies muy atados a los tobillos. Ahí tienes de prueba,
como las profesías de Apolo y ni el oráculo se han
cumplido.
Edipo: ¡Qué extraña percepción en mi alma y qué cosa se
apodera de mí al escucharte mujer!.
Yocasta: ¿Qué inquietud te angustia y te tortura para
hablar así?
Hija de Yocasta: ¿Qué hay rey Edipo?¿Qué es lo que te
preocupa de esa manera?
Edipo: Me parece haber escuchado decir que a layo lo
mataron en el cruce de 3 caminos; ¡Ay!, ¡Ay!. ¡Todo se va
aclarando!.