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Aerofiber Apex: Futuro Vertical Sostenible

El Aerofiber Apex Skyscraper es un proyecto ganador del concurso eVolo 2024 que propone un rascacielos multifuncional en Bangladesh, integrando procesos productivos, logísticos y habitacionales para transformar la industria textil y abordar problemas sociales y ambientales. Este diseño busca reemplazar la expansión horizontal por un modelo vertical, promoviendo la sostenibilidad y la calidad de vida de los trabajadores, aunque plantea interrogantes sobre el impacto real de esta concentración de funciones. La propuesta refleja una crítica al futurismo, sugiriendo que detrás de la innovación puede haber riesgos de homogeneización y control en la vida urbana.

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Aerofiber Apex: Futuro Vertical Sostenible

El Aerofiber Apex Skyscraper es un proyecto ganador del concurso eVolo 2024 que propone un rascacielos multifuncional en Bangladesh, integrando procesos productivos, logísticos y habitacionales para transformar la industria textil y abordar problemas sociales y ambientales. Este diseño busca reemplazar la expansión horizontal por un modelo vertical, promoviendo la sostenibilidad y la calidad de vida de los trabajadores, aunque plantea interrogantes sobre el impacto real de esta concentración de funciones. La propuesta refleja una crítica al futurismo, sugiriendo que detrás de la innovación puede haber riesgos de homogeneización y control en la vida urbana.

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eVolo

Aerofiber Apex Skyscraper

Cátedra Teoría de la Arquitectura – Giménez (Ex Valentino)

Docentes ……​ Maria Antonia Nosiglia

Dianela Fernandez

Nazarena Gasparini

Grupo 7.….….​ Maria de los Milagros Allegue

Nicolás Ezequiel Conca

Ezequiel Comerci

1
ÍNDICE

Introducción ………………………………………………………………………​ 3

El concurso eVolo ……………………………..……………………..………….​ 4

Vínculo a los otros proyectos ……………...…………………………………...​ 4

El futurismo como influyente …..…………………………..……………..….…​ 6

Desarrollo del edificio Aerofiber Apex SkyScraper ...……………..…………​ 8

Antes y después del debate ..………………...…………………………….…. 10

Reflexión final ………………………………………………………...………… 13

Bibliografía …………………………………………………………..…………. 15

2
Introducción
¿Qué ocurre cuando la arquitectura propone condensar en un solo edificio todo lo que
antes se distribuía en la ciudad: el trabajo, la vivienda, el transporte, el descanso? El
Aerofiber Apex Skyscraper, proyecto ganador del “Concurso de Rascacielos 2024” de
eVolo, ensaya una respuesta: un rascacielos que reorganiza por completo el
funcionamiento de la industria textil en Bangladesh, integrando en altura procesos
productivos, logísticos y habitacionales y explorando nuevas formas de pensar el habitar
contemporáneo.

A partir de esta propuesta, el presente trabajo recorre distintas dimensiones que


configuran su sentido. Por un lado, se analiza el contexto del concurso eVolo y su apuesta
por una arquitectura especulativa que proyecta futuros posibles. Luego, se estudia el caso
específico del Aerofiber Apex, su estructura, sus programas, su estrategia de
sostenibilidad y su relación con el territorio, el cual pasó por un proceso de
industrialización acelerada. También se vincula el proyecto con otras propuestas del
certamen y con ideas provenientes del futurismo y de las utopías urbanas del siglo XX.

A lo largo de la monografía se abren preguntas que exceden lo estrictamente técnico:


¿qué modelo de ciudad se imagina detrás de esta arquitectura? ¿Qué modos de vida
habilita y cuáles limita? ¿Cómo inciden estas decisiones proyectuales en el paisaje, en los
vínculos sociales y en el rol que se asigna a quienes habitan estas megaestructuras?

Invitamos a pensar qué tipo de mirada sobre el futuro están promoviendo este tipo de
proyectos. Porque muchas veces, detrás de conceptos como “ciudad vertical”, “habitar
eficiente” o “proyectos integrales”, no se esconde tanto una solución como una
reorganización funcional de la desigualdad. En ese sentido, el análisis no se limita a su
diseño formal, sino que busca ampliar la mirada hacia los discursos que lo sustentan: qué
modelo de ciudad propone, qué relaciones plantea entre el trabajo y el habitar, y cuáles
son las implicancias de concentrar en una sola estructura toda la vida cotidiana de sus
habitantes. Como estudiantes de arquitectura, sentimos la necesidad de preguntarnos qué
estamos validando cuando proyectamos: ¿estamos diseñando espacios para vivir o
formas sofisticadas de sostener un sistema que ya viene fallado de base?

Así, este trabajo también se abre a explorar cómo estas propuestas dialogan con ciertos
imaginarios del futuro, atravesados por ideas de sostenibilidad, control y eficiencia, y qué
tensiones sociales y ambientales pueden quedar bajo esas promesas de innovación.

3
El concurso eVolo
El concurso eVolo es una de las competencias de arquitectura más reconocidas a nivel
internacional en el ámbito del diseño conceptual de rascacielos. Organizado anualmente
desde 2006 por la revista eVolo, este certamen invita a estudiantes, arquitectos,
diseñadores e ingenieros de todo el mundo a proponer ideas innovadoras que
re-imaginen la tipología de los edificios en altura.

El concurso no se centra en la viabilidad técnica inmediata, sino en la exploración


conceptual, buscando proyectos que desafíen los límites de la arquitectura, la tecnología y
la sostenibilidad. Los participantes deben presentar propuestas que aborden
problemáticas contemporáneas como la densidad urbana, la crisis climática, el
aprovechamiento de los recursos naturales, la integración de nuevas tecnologías y la
mejora de la calidad de vida en entornos urbanos.

En junio de 2024, la revista eVolo publicó las memorias del certamen anual que recoge las
3 propuestas ganadoras y las 14 menciones honoríficas de entre las 206 candidaturas
recibidas. Estas memorias muestran proyectos que destacan por su uso innovador de
tecnologías, materiales y estrategias espaciales para redefinir el rascacielos
contemporáneo.

Dentro de los proyectos ganadores se encuentran: The Weave skyscraper, Rascacielos


Silkworm: un hotel autorreplicante, Aerofiber Apex Skyscraper, Vertical Mega Region,
Cloud Net Above The Three Gorges, Ocean Lungs Skyscraper y Urban Intercropping. Los
proyectos se organizan en 6 áreas o categorías que fueron definidas por la organización
del concurso. Tales como, avances tecnológicos, urbanismo ecológico, nuevas fronteras,
soluciones sociales, estéticas morfotectónicas y teorías y, estrategias urbanas

Urban Intercropping (Cultivo urbano intercalado) - China, 1º premio


Desarrollado por Penghao Zhao, Hanyu Sun, Sinuo Jia,
Jingxuan Li, Songping Jing, Yibo Gao, YuJie Zeng y An
Jiang, este proyecto se inscribe dentro de las categorías de
urbanismo ecológico y teorías y, estrategias urbanas.
Propone un sistema de cultivo vertical intercalado con la
trama edificada, como respuesta a la escasez de suelo fértil
y a la necesidad de integrar la producción alimentaria dentro de las ciudades.

4
Ocean Lungs Skyscraper (Rascacielos Pulmones del Océano) - Egipto, 3º premio

Con autores provenientes de distintas universidades de Egipto,


esta propuesta se enmarca en las categorías de urbanismo
ecológico y avances tecnológicos. Diseña una megaestructura
flotante capaz de filtrar contaminantes y revitalizar ecosistemas
marinos, actuando como pulmón para los océanos.

Cloud Net Above The Three Gorges (Red de nubes sobre las Tres Gargantas) - China,
mención
Diseñado por Zhengsheng Pu, Bingrui Liu, Jingxiang Hong,
Yunqian Wang, Yujie Feng y Kehan Sun, este proyecto se
vincula a las categorías de nuevas fronteras y avances
tecnológicos. Propone una intervención aérea sobre la
represa de las Tres Gargantas, explorando el uso de la niebla
como recurso atmosférico y generador de energía alternativa.

Vertical Mega Region (Mega región vertical) — Corea del Sur, mención

Elaborado por Lee Sang-min, Baek Changheon, Kim Yong


Hee, Jung Chang Gyun, Kang Somang, Jo Youngjae y Seo
Chaebin, este trabajo se sitúa entre las categorías de teorías
y estrategias urbanas, y nuevas fronteras. Imagina una
región entera integrada en un sistema vertical continuo que
articula áreas urbanas, rurales y productivas, redefiniendo
los límites entre ciudad y territorio.

Silkworm Skyscraper: Self-Replicating Hotel (Rascacielos Gusano de Seda: Hotel


Autorreplicante) — Irán, mención
Desarrollado por el estudio HSH Design Studio (Habib
Shahhosaini, Zahra Alishi y Yasna Aliakbari), este proyecto
pertenece a las categorías de avances tecnológicos y
estéticas morfotectónicas. Explora la posibilidad de un
rascacielos que crece y se auto-replica mediante procesos
biotecnológicos, inspirados en el ciclo de vida de los
gusanos de seda.

5
Nuestro caso de estudio fue diseñado por Fahim Ashab
Faroquee y Mahir Aritro, egresados de la Universidad de
Chittagong. El Aerofiber Apex Skyscraper, a nuestro criterio,
entra dentro de la categoría de soluciones sociales, donde el
rascacielos busca atacar problemáticas sociales dentro del
contexto de la industria textil en Bangladesh, proponiendo la
integración en altura de todo el proceso de producción textil, junto
con espacios habitacionales para los trabajadores. De este modo,
plantea una alternativa al modelo de expansión horizontal que ha
ocupado suelos agrícolas y generado fragmentación urbana,
buscando condensar en una sola estructura funciones laborales,
logísticas y residenciales, y recuperar parte del territorio afectado.

Así vemos como eVolo premia ideas audaces y visionarias que imaginan el futuro de las
ciudades verticales, impulsando el debate sobre cómo la arquitectura puede contribuir a
construir un mundo más innovador, eficiente y sostenible.

Sin embargo, esta "vuelta al futurismo" que propone eVolo también merece ser
cuestionada. Si bien las propuestas como el Aerofiber Apex parecen disruptivas, en
muchos casos reproducen una lógica de control, homogeneización y encierro que
recuerda los aspectos más problemáticos de los modelos utópicos del pasado, como la
organización estrictamente funcional de la vida cotidiana, donde cada espacio y tiempo
del sujeto estaban subordinados al ideal colectivo. El edificio resuelve problemas
territoriales y ambientales, pero lo hace encapsulando la vida de los trabajadores,
subordinando el habitar a las exigencias de la producción, y diluyendo las fronteras entre
espacio público, privado y laboral.

El Concurso eVolo funciona como un laboratorio de ideas donde la arquitectura proyecta


visiones posibles sobre el futuro. Al igual que el Futurismo de principios del siglo XX, el
certamen recupera la fascinación por la tecnología, la verticalidad y la transformación
radical del espacio. Sin embargo, lo hace en un contexto atravesado por la crisis climática,
la escasez de recursos y la necesidad de pensar en la sostenibilidad.

De este modo, eVolo propone una nueva forma de futurismo, donde la técnica ya no es
celebrada ingenuamente, sino utilizada como herramienta para enfrentar problemáticas
globales. Aun así, muchas propuestas reproducen viejas tensiones: edificios que

6
encapsulan la vida, megaestructuras autosuficientes y soluciones que priorizan el control
y la eficiencia por sobre la diversidad urbana y social.

En definitiva, eVolo reactualiza el imaginario futurista, pero deja en evidencia un riesgo


latente: que detrás de la aparente innovación y los discursos de sostenibilidad se esconda
un futuro cada vez más estandarizado y desvinculado de las verdaderas necesidades
humanas, donde lo social y lo espacial quedan sujetos a lógicas de eficiencia que poco
margen dejan a la diversidad o a la autonomía.

En este punto, resulta interesante sumar otra capa de lectura: la del pensamiento utópico,
entendido no como fantasía ingenua sino como herramienta crítica. Al igual que las
ficciones arquitectónicas de eVolo, Tomás Moro en Utopía (1516) no buscaba construir
literalmente una sociedad ideal, sino usar esa ficción como herramienta crítica para
señalar los límites del presente. En su célebre isla, Moro no describe una sociedad
perfecta porque crea en ella, sino porque necesita un espejo ficticio que le permita
cuestionar los desequilibrios de su tiempo.

Algo similar ocurre con ciertos proyectos del concurso eVolo: no son ingenuos ni
puramente idealistas, sino provocaciones que colocan lo arquitectónico en el terreno de lo
especulativo. El caso del Aerofiber Apex Skyscraper podría pensarse como una “utopía
pragmática”, retomando la expresión de Julio Valentino. No se trata de un modelo
inalcanzable, sino de una hipótesis proyectual que intenta ensayar otra organización
espacial posible frente al caos urbano, a la explotación laboral y al deterioro ambiental. En
esa línea, su propuesta de reorganizar verticalmente la industria textil en Bangladesh se
inscribe dentro de un imaginario donde el futuro se vuelve una herramienta para pensar
críticamente el presente. En ese marco, el Aerofiber Apex no solo debe entenderse como
una solución técnica, sino como una narrativa espacial que busca modelar otro modo de
habitar. El rascacielos termina abriendo más preguntas que respuestas. ¿Qué tipo de
futuro proyecta realmente? ¿Y qué implica habitarlo?

7
Desarrollo del edificio Aerofiber Apex SkyScraper

El Aerofiber Apex Skyscraper plantea una nueva forma de abordar el crecimiento urbano
e industrial en contextos como el de Bangladesh, donde la expansión de la industria textil
y de prendas confeccionadas (Ready-Made Garments, RMG) ha producido importantes
beneficios económicos, representando cerca del 80 % de las exportaciones, pero también
con efectos ambientales y sociales negativos, como la contaminación y la precarización
de las condiciones de vida de los trabajadores. La propuesta parte de un concepto clave:
reemplazar el modelo de expansión horizontal y dispersa, problemático en un país con
alta densidad poblacional y limitado suelo agrícola, por un modelo vertical, denso y
sostenible.

La torre condensa en un único volumen multifuncional los programas de vivienda,


producción y logística, con el objetivo de reducir drásticamente el impacto territorial de la
industria. Esta concentración permite preservar el suelo cultivable y, según la memoria del
proyecto: “prioriza las prácticas sostenibles al reducir su huella en un impresionante 96%,
recuperando tierras agrícolas perdidas por la expansión horizontal”.(1)

(1) eVolo Inc.; FAROOQUEE, Fahim Ashab; ARITRO, Mahir, Aerofiber Apex Skyscraper, cita de memoria descriptiva

8
Una de las estrategias centrales es la integración entre los espacios de trabajo y los
espacios de vida, superando la separación funcional entre ciudad e industria. El edificio
incorpora distintos tipos de viviendas que se adaptan a diversas configuraciones
familiares, junto con áreas comunes destinadas al descanso, la recreación y el encuentro.
Esta proximidad entre funciones busca no solo mejorar las condiciones de vida de los
trabajadores, sino también reducir los desplazamientos cotidianos y, con ello, el impacto
ambiental asociado al transporte.

La propuesta se desarrolla a partir de una lógica modular y flexible, que permite su


crecimiento en función de las demandas productivas y demográficas. El sistema
estructural se organiza en torno a un núcleo tubular central, del cual se desprenden
plataformas que alojan fábricas, zonas habitacionales, áreas verdes y espacios colectivos.
Las unidades de vivienda, denominadas living pods, se ubican de manera escalonada y
están concebidas como módulos prefabricados, con dimensiones variables según el uso.

Además, la torre incorpora un sistema logístico aéreo integrado que le permite centralizar
funciones que habitualmente se dispersan en el territorio. Este componente no se limita a
resolver una necesidad operativa, sino que representa una apuesta por una
infraestructura que concentra en sí misma los procesos de producción, distribución y
movilidad, reduciendo la dependencia de las redes logísticas tradicionales, especialmente
las terrestres.

9
Esta condensación programática y técnica da lugar a una nueva forma de habitar, donde
la superposición entre la vivienda y el trabajo ya no aparece como una anomalía, sino
como una condición fundante de un modelo urbano vertical y productivo. La propuesta no
problematiza esta relación, sino que la presenta como una respuesta pragmática a las
limitaciones espaciales y ecológicas del territorio. El proyecto funciona como una
alternativa concreta y replicable para países en vías de desarrollo que enfrentan el
desafío de equilibrar crecimiento económico, calidad de vida y preservación ambiental.

“En esencia, este concepto de torre ofrece una visión innovadora para el diseño
industrial de Bangladesh, y posiblemente global, del futuro. Su apoyo a una
estrategia integral que considera factores sociales, ambientales y económicos
demuestra la capacidad del crecimiento vertical para transformar las industrias y
promover una coexistencia sostenible con el resto del mundo.” (2)​
“Este diseño busca ser un referente para cualquier industria que considere el
crecimiento vertical, independientemente de sus consecuencias para el sector
textil.” (3)

(2)(3) eVolo Inc.; FAROOQUEE, Fahim Ashab; ARITRO, Mahir, Aerofiber Apex Skyscraper, cita de memoria descriptiva

Sin embargo, muchas de las ideas que plantea el proyecto quedan como supuestos
medio abiertos. No se termina de explicar si un sistema logístico en altura realmente
funcionaría, si es sostenible meter tantos usos distintos en un solo edificio o cómo se vive
en un lugar tan densamente vertical. Todo eso se menciona, pero no se desarrolla del
todo. Y justamente ahí es donde se vuelve interesante para pensar y cuestionar un poco
más.

Es así que tras el debate, nos preguntamos si es un proyecto denunciante más que
resolutivo y luego de una mirada más crítica de las propuestas del rascacielos nos surgen
preguntas como:

¿Resuelve realmente el problema, o es solamente otra forma de precarizar al trabajador?


¿Es posible imaginar un modelo de desarrollo productivo para Bangladesh que no
dependa de la precarización laboral ni de la degradación ambiental?

¿Este tipo de arquitectura mejora realmente la vida de los trabajadores o solo los contiene
dentro del sistema productivo? Es necesario abordar críticamente las implicancias
sociales y humanas que este tipo de megaestructuras conllevan. La integración total de la
vida y el trabajo dentro de un mismo edificio, lejos de ser solo una mejora en términos de

10
eficiencia o sostenibilidad, puede también reforzar dinámicas de control y alienación
sobre los trabajadores.

Las personas dejan de habitar un territorio diverso, con múltiples posibilidades de


desplazamiento, interacción y elección, para quedar confinadas dentro de una estructura
donde todo está predefinido y subordinado a la lógica productiva. Los trabajadores ya no
se mueven entre distintos espacios (su barrio, su trabajo, sus lugares de ocio o encuentro
social), sino que toda su existencia se encapsula dentro del mismo volumen
arquitectónico. ¿Si antes se los explotaba en horizontal, ahora pasa a ser en formato
vertical? Realmente no termina siendo una solución social, sino más bien de distribución.
Se prioriza la eficiencia constructiva por sobre la necesidad básica del individuo de
desprenderse del entorno laboral.

Esta supuesta integración entre vivienda, trabajo y ocio termina difuminando los límites
entre lo público y lo privado, lo laboral y lo personal, generando un escenario en el que el
control y la supervisión son permanentes. Incluso los espacios de recreación, pensados
para el bienestar, terminan funcionando como zonas que contribuyen a sostener la
productividad, más que a garantizar un verdadero derecho al descanso o a la vida
comunitaria autónoma.

En este tipo de propuestas, el discurso de sustentabilidad y optimización espacial puede


esconder un nuevo modelo de encierro, donde las personas ya no tienen la posibilidad de
construir sus propios recorridos urbanos o decidir sobre su forma de habitar. El edificio no
solo organiza el espacio, sino que organiza el tiempo, los vínculos sociales e incluso las
aspiraciones de quienes lo habitan, sometiendo las vidas individuales al gran engranaje
productivo.

Por lo tanto, si bien el Aerofiber Apex representa una solución técnica a una problemática
territorial, no se puede dejar de cuestionar sus consecuencias en términos de libertad,
dignidad y autonomía de los trabajadores. Más allá de su eficiencia, este tipo de
megaestructuras corren el riesgo de transformar la vida humana en un proceso mecánico
y predecible, donde el individuo queda reducido a ser una parte funcional dentro de un
sistema que prioriza la productividad sobre la verdadera calidad de vida.

En paralelo, resulta significativo cómo el proyecto da por sentada la centralidad de la


industria textil: se parte de una lógica donde todo gira en torno a ella, como si fuera
inevitable en la vida urbana. No se discute si ese modelo económico debería seguir

11
funcionando así, simplemente se lo da por hecho. El capitalismo que lo impulsa no es
solo una cuestión de productividad, sino de cómo ciertas industrias terminan organizando
por completo la forma en que habitamos, trabajamos y hasta pensamos el territorio. Todo
se estructura para sostener esa maquinaria, sin preguntarse si hay otras formas de vivir o
producir.

¿Podría interpretarse este edificio como una manifestación material de un sistema


capitalista que prioriza la eficiencia y el rendimiento por sobre la calidad de vida y el
derecho a un habitar humano para quienes lo transitan o trabajan en él?

Además, no se puede hablar de la industria textil sin mencionar el fenómeno del fast
fashion y su versión más extrema: el ultra fast fashion. Es justamente esta lógica de
consumo acelerado, ropa barata, producida en masa y descartada casi con la misma
rapidez con la que se compra, la que sostiene este tipo de megaestructuras. Se produce
mucho, muy rápido, y a costa de todo: del ambiente, de las personas y del territorio. Es un
modelo que necesita eficiencia porque está pensado para alimentar un consumo que no
se detiene nunca. Y ahí es donde se vuelve clave preguntarse si lo que estamos
diseñando realmente mejora algo, o si solo estamos optimizando los engranajes de un
sistema que ya viene fallado de base. Porque si no se discute el porqué de esa
producción excesiva, ni se cuestiona el rol que tenemos como consumidores, entonces el
problema no es sólo cómo se construye, sino para qué se construye.

Y eso es analizando desde lo social, si bien el proyecto busca responder a los efectos
territoriales, no aborda de forma integral los impactos ambientales propios del rubro. La
producción textil es una de las más contaminantes del mundo(4): consume grandes
cantidades de agua, libera microplásticos y genera residuos difíciles de tratar. En
contextos como el de Bangladesh, donde muchas fábricas operan sin sistemas
adecuados de gestión de efluentes o reciclaje, centralizar la producción en una torre no
garantiza una mejora ambiental real. El riesgo es que se concentren también los
desechos, sin resolver su tratamiento. El proyecto propone liberar el suelo, pero no se
detiene en cómo reducir o gestionar la contaminación que sigue generándose dentro del
propio edificio. En ese sentido, la propuesta resulta limitada si no se acompaña de un
enfoque más amplio sobre el ciclo completo de la industria textil.

(4) Parlamento Europeo, El impacto de la producción textil y de los residuos en el medio ambiente. “Según las
estimaciones, la producción textil, a través de los tintes y los productos de acabado, es responsable de
aproximadamente el 20 % de la contaminación mundial de agua potable.”

12
Reflexión personal
Al analizar el Aerofiber Apex Skyscraper, lo que al principio parecía una propuesta
innovadora y “sustentable”, terminó generándonos más dudas que certezas. No por su
forma o su estrategia constructiva, sino por lo que representa. Detrás de su discurso
tecnológico y ecológico, el rascacielos más allá de intentar responder a sus problemáticas
planteadas, parece reafirmar una lógica productiva que no se cuestiona, sino que se
reorganiza para seguir funcionando de manera más eficiente.

Consideramos que de alguna manera, puede ser un proyecto más bien hipócrita, que no
funciona más allá del pensamiento utópico capitalista. Propone una solución formal
tecnológica que no hace más que ocultar la oscura realidad de la industria textil, de lo
abusivo del sistema con las personas y de la precarización laboral que este trae. Vemos
que evita enfrentarse a la raíz del conflicto: un sistema económico que prioriza la
producción por sobre las personas. Esto refleja que al sistema no le importa la gente, le
importa producir, ¿cuál es nuestro objetivo como arquitectos realmente en un contexto tan
complejo, adaptarnos o proponer mejoras a un sistema roto?

Algo que nos inquietó dentro de este pensamiento es también cómo el proyecto da por
sentado que la industria textil debe seguir funcionando tal como está, sin revisar sus
efectos sociales o ambientales más profundos. Se presenta como una solución
innovadora, pero parte de una base incuestionable: no transformar el sistema, sino
organizarlo mejor. Y eso también nos hace pensar en el rol de concursos como eVolo, que
hablan de sustentabilidad y cambio, pero muchas veces terminan premiando proyectos
que, en el fondo, siguen respondiendo a las mismas lógicas de siempre. Es como si el
concurso propio fuera una fachada greenwasher.

Cuando hablamos de injusticias, no podemos olvidarnos de la desigualdad que hay en


sociedades como la de Bangladesh, es una realidad distinta de la propia, distintas
religiones, modos de habitar y de sobrevivir. Leyendo sobre la estratificación social en
este país, nos venía a la mente planteos como los de Isabel Wilkerson (2020), “un sistema
de castas es una estructura oculta pero profundamente arraigada que organiza la
sociedad basándose en la permanencia de los privilegios y las desigualdades”.(5)

(5) Wilkerson, Isabel . (2020). Casta: Los orígenes de nuestro malestar. Nota de la página 20 sobre la desigualdad
social en Estados Unidos, la relacionamos con la sociedad actual en Bangladesh y su sistema de castas informal,
principalmente observado en la minoría hindú (asociado al sistema formal de la India).

13
Aunque el Aerofiber Apex no se presenta abiertamente como un sistema jerárquico, en la
práctica funciona como una arquitectura que consolida y materializa las desigualdades ya
existentes: los trabajadores siguen ocupando un lugar rígido, subordinado y funcional al
engranaje productivo, encapsulados dentro de un edificio que decide por ellos dónde vivir,
cómo moverse y hasta qué posibilidades tienen de relacionarse o de proyectar una vida
más allá de su rol laboral.

Lo preocupante es que este tipo de proyectos, al venir envueltos en discursos de


innovación, sustentabilidad y progreso, terminan siendo aceptados sin cuestionamiento,
sin ver que detrás de esa fachada futurista lo que se esconde es una nueva forma de
encierro social. En definitiva, el Aerofiber Apex no solo organiza el espacio, organiza las
jerarquías y las posibilidades de quienes lo habitan, perpetuando un sistema de
desigualdades que, lejos de desarmarse, se vuelve más eficiente y difícil de cuestionar.

Pero también nos cuestiona, es realmente la vida que tienen en las periferias tan
precarizada o es esta una mirada occidental de la arquitectura que no acepta la humildad
como modo de vida, que en su base ambiciosa asume un rol salvador que pretende
cambiar el modo de vivir con un “chasquido de dedos” (similar a las propuestas existentes
sobre los barrios precarizados en Argentina), trasladando comunidades como si fueran
objetos. Y esta traslación tiene ventajas, si, ¿pero el costo de vivir confinado, en un
módulo habitacional mínimo vale la pena? Se habla de calidad de vida, pero no se
garantiza el derecho a habitar de forma libre, diversa y autónoma.

Esto puede tener una consecuencia gravísima, una ciudad fragmentada, si, se plantea un
sistema de concentración y optimización pero se termina segregando a sus habitantes
encapsulándolos en una megaestructura que los aísla de las dinámicas urbanas
complejas. Bajo la excusa de la eficiencia y el orden, conceptos que analizamos con la
casa positivista de Tati, se profundiza la separación territorial y social.

Esta reflexión nos deja una pregunta que creemos importante como futuros arquitectos:
¿qué estamos validando cuando proyectamos? Porque diseñar no es solo pensar en
cómo se ve o cómo se construye algo, sino también en qué valores transmite, a qué
sistemas responde y qué vidas permite o limita. Y si no nos hacemos esas preguntas,
corremos el riesgo de seguir construyendo formas nuevas para problemas viejos.

14
BIBLIOGRAFÍA
VALENTINO, Julio. eVolo y el rascacielos. El futuro es hoy, Buenos Aires, Universidad
Nacional de San Martín (UNSAM), Buenos Aires, Argentina

eVolo Inc.; FAROOQUEE, Fahim Ashab; ARITRO, Mahir, Aerofiber Apex Skyscraper,
[Link] Consultado el 20/06/2025.

MORO, Tomás Utopía, Buenos Aires, Longseller S.A., Argentina, 1ª edición, 2004

Parlamento Europeo, El impacto de la producción textil y de los residuos en el medio


ambiente
[Link]
duccion-textil-y-de-los-residuos-en-el-medio-ambiente. Consultado el 27/06/2025

Wilkerson, Isabel . (2020). Casta: Los orígenes de nuestro malestar.

MARINETTI, Filippo Tommaso Manifiesto futurista, Madrid, Tecnos, Comunidad de


Madrid, España, 1ª edición, 1990

15

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