Peter Pan: El Sr. Smith y Garfio
Peter Pan: El Sr. Smith y Garfio
PERSONAJES: Peter Pan, Wendy, Capitán Garfio, Campanita, Sr. Smith, Juana, Micaela, Sr. Darling, Sra.
Darling, Nana, Cocodrilo, Jefe Indio, Princesa Tigrilla, Niños pérdidos (4)
BAILABLES: Piratas (3° Sec) , Sirenas y ecosistema marino (1° Sec), Nativos (Bachillerato danza),
Hadas (2° Sec), Niños perdidos (2° Sec), Ensamble final
ESCENA 1
(Fondo de una habitación con apariencia elegante. Tres camas acomodadas en el escenario en forma de
U, un cajón, muñecos esparcidos en el piso, espadas, muñecas. Entra Miguel con su osito en manos y
quejándose por no quererse bañar -puede ser montado sobre Nana o siendo perseguido por ella-.
Wendy y Juan se persiguen al fondo, a modo de juego).
Micaela: ¡No, Nana, por favor! ¡No me quiero bañar! ¡Todavía no son las seis de la tarde! ¡Dame 5 minutos
más! ¡Nana, por favor, Nana! ¿Un minuto más? (Nana se detiene y Mica se baja y la mira de frente -ambos
a ¾- del escenario). Nana, ya no te voy a querer, lo digo en serio. No me quiero meter a la bañera… (Nana se
niega, insistente). Por favor Nana, 5 minutos más.
Sra. Darling (entra mientras se cuelga un arete y luciendo un vestido de gala. Se nota apresurada): Por
Dios, Mica, ¿qué tanto ruido haces? (le soba el hombro, cariñosa). Ahora, sé una niña educada y haz lo que
Nana te pide. (Micaela refunfuña y sale del escenario con Nana. La Sra. Darling mira a Wendy y Juana). Y
ustedes dos, ya no es hora de juegos (cada quien se sienta en su cama), deben prepararse para dormir, pero
no sin que antes me arreglen este cuarto. Parece mercado, ¿qué va pensar el público? Que yo les enseño a
ser desordenadas… ¡Oh, si no tuviera que salir esta noche! Desearía no tenerlo que hacer…
Sr. Darling (entra a la habitación, quejumbroso e intentado acomodarse la corbata): ¡No puede ser! ¡Ya
no aguanto más!
Sr. Darling (ansioso): ¿Qué me pasa?, ¿qué me pasa? ¡Que no me puedo atar esta corbata! Es lo que me
pasa… (Al público). Se rehúsa, y ya lo he intentado varias veces, ¡agh! Te advertí de esto, María, si esta
corbata no se amarra a mi cuello, no saldremos a cenar esta noche. Y si no vamos a esta cena, no podré
presentarme a la oficina mañana… (pensativo), y si no voy a la oficina. No, no, no puedo hacer eso… ¡Nos
moriremos de hambre! (La Sra. Darling se lleva las manos a la boca, espantada). Y luego los niños tendrán
que pedir sus becas del bienestar… (la Sra. Darling exagera su espanto). Ya demasiados gastos hay desde
que prohibieron los alimentos chatarra en la escuela…
(Nana aparece con Micaela. Accidentalmente choca por detrás con el Sr. Darling, quien se exaspera al
instante).
Sr. Darling: ¡Nana, fíjate! (Comienza a limpiarse el pantalón, mientras Nana se va a la cama de Miguel,
apenada). ¡Esto es lo que me faltaba, la última gota! ¡Mi traje nuevo! ¡Agh! Siempre he dicho que no debemos
tener un perro de niñera, Mira María, ¡me ha cubierto de pelos!
Sra. Darling: Pero Jorge, Nana es un tesoro, y las niñas la quieren mucho… (las niñas corren en defensa de
Nana, abrazándola, mientras miran a sus padres hablar).
Sr. Darling: Y no lo niego. Aunque en ocasiones pienso que ve a nuestras hijas como si fueran cachorros, y ya
es tiempo de que analicemos esa situación.
Sra. Darling (acaricia el hombro de su esposo, dulce y convencedora): No. Estoy segura de que sabe que
ellas tienen alma. Además, sin Nana, no habría quien protegiera a las niñas.
Sr. Darling: ¿Proteger? Pero para eso tienes un esposo, querida (vanagloriándose), para velar por su familia
y proteger que todos estén fuera de peligro. ¿Acaso no es así?
Sra. Darling: Nana, lleva a las niñas a la cocina y dales de cenar. (Nana asiente y sale de escena con ellas.
La Sra. Darling habla en “voz baja”). Claro que valoro lo que haces, Jorge, pero estoy un poco preocupada.
Sonará un poco absurdo, pero creo que vi una cara asomarse por la ventana del cuarto de las niñas esta
tarde…
Sr. Darling (incrédulo): ¿Cómo sería eso posible? Están en el tercer piso...
Sra. Darling: Lo sé, pero era la carita de un niño. (Preocupada). Estaba tratando de entrar Jorge, y no es la
primera vez que lo veo. (Jorge muestra interés). La primera fue la semana pasada, el día que Nana tuvo su
descanso y yo estaba aquí; de repente se escuchó un chirrido, como si alguien hubiera abierto la ventana, y
cuando volteé, vi a un niño en la recámara. (Se exalta un poco). Grité. Nana vino y le soltó encima; el niño
salió corriendo, Nana fue tras él pero…, él pudo escapar.
Sra. Darling (interrumpe): Espera, no he terminado. (Respira). El niño se escapó, pero su sombra no tuvo
tiempo. Al cerrarse la ventana, la cortó por completo.
Sra. Darling: Por supuesto. La enrollé y la guardé en el cajón. (Sale de escena y regresa rápido con la
“sombra” en manos. La muestra al público). Mira, aquí está.
Sr. Darling: Permíteme ver esto (la agarra y escanea). Mmm, nunca había visto una sombra taaan fea, no se
parece a nadie que conozca, aunque tiene pinta de ser un canalla (la devuelve a su esposa con
indiferencia).
Sra. Darling: Jorge, hablo en serio. Además, últimamente Wendy les cuenta historias a sus hermanas de un tal
Peter Pan; que en las noches se sienta al pie de su cama y le toca música…
Sr. Darling: ¿Y qué tipo de música le toca? Donde sean corridos bélicos, yo…
Sra. Darling: Ella dice que siempre está dormida, pero que sabe que él está ahí.
Sr. Darling: Ohh, son solo sueños, querida (la tranquiliza). Siempre he dicho que nuestra Wendy tiene mucha
imaginación. La heredó de tu familia, claro está. Son solo sueños… O quizá ya es momento de que tenga su
propia alcoba… Mmm, hablaremos de eso más tarde, María. Y guarda esa cosa que tienes en las manos, no
quiero que las niñas lo vean. (La Sra. Darling sale de escena con la “sombra”. Entran Nana y las niñas).
Micaela: No, no, Nana, no quiero tomar esa medicina. Sabe horrible…
Sra. Darling (regresa y se sienta al lado de Micaela y le extiende la medicina): Claro que no, Mica. Debes
tomarte tu medicina. Nana, tráele su chocolate de premio. (Nana sale del escenario).
Sr. Darling: ¡María! ¡No la mimes! (Autoritario). Ya es hora de que Micaela deje de ser tan berrinchuda.
Sra. Darling (rueda los ojos): Entonces haz que se la tome, querido. (Le da el frasco y sale de escena).
Todavía no termino de arreglarme.
Sr. Darling: Por supuesto. Cuando yo tenía su edad me tomaba la medicina sin quejarme, y hasta les
agradecía a mis padres de que se preocuparan tanto por mí.
Juana: ¿Te refieres a esa medicina que siempre tomas, papá? (el Sr. Darling asiente). Uy, esa huele feo, y
debe saber peor, ¿no?
Sr. Darling: Bastante peor. Podría tomármela para darle el buen ejemplo a Micaela, lástima que perdiera el
frasco…
Wendy: ¡No se ha perdido, papá! ¡Está en mi baño! (El Sr. Darling se muestra discretamente preocupado).
¡Voy por ella! ¡Aquí está! (Le entrega el frasco, y observa atentamente a su padre junto a sus hermanas).
Sr. Darling (a regañadientes): Fuiste muy rápido, hija. (Mira a Micaela) Micaela, mi frasco es más grande, así
que tú debes tomarte tu medicina primero.
Sr. Darling: ¿Desde cuándo los patos les tiran a las escopetas, Micaela? He dicho que tú.
Sr. Darling: ¡Excelente idea, Juanita! A la cuenta de 3, Micaela… 1…, 2… 3 (Micaela bebe su medicina y él
finge hacerlo desviando el frasco de su boca. Sus hijos se percatan y quejan).
Micaela: ¡Eso no es justo! ¡Hasta pareces político! (Se queja, abraza a su osito y llora).
Sr. Darling: ¿Por qué dices “ay papá”? Y detén tu llanto ahora, Micaela. Pensaba en tomármela, pero se me
escapó… además, se me ocurrió una buena broma. Pondré mi medicina en el plato de Nana, y ella se la
tomará, pensando que es leche. (Se dirige al plato de Nana y vacía la medicina).
Wendy: No papá, no hagas eso. (Justo cuando el Sr. Darling termina su acto, entran la Sra. Darling y
Nana).
Sr. Darling: Nana, buen perro, ven acá. He puesto algo de leche en tu plato. (Ríe discretamente mientras
Nana bebe la leche. Al momento, jadee las patas, aúlla y cae acostada en el suelo, empieza a llorar. Los
niños y la Sra. Darling se acercan a ella, preocupados).
Sr. Darling: Fue solo una broma, no era para tanto… Ash, no sé por qué me empeño en traer risas a esta
casa.
Sr. Darling: ¡Que me escuchen! ¡Y el teatro entero! Todo el mundo. ¡Pero me niego que ese perro sea el amo
de esta habitación una hora más! (Se acerca a Nana y la toma por el collar mientras sus hijas piden que
no lo haga). ¡El patio es el lugar para los perros! ¡Ahí se quedará Nana a partir de ahora!
Sra. Darling: Jorge, por favor (en voz “baja”), recuerda lo que te dije de la sombra…
Sr. Darling: Lo siento, María, pero la decisión está tomada, y no solo eso. A partir de mañana Wendy dejará
compartir habitación con sus hermanas. (Juana y Micaela se abrazan ante una pasmada Wendy),
Sr. Darling: No hay pero que valga, María. Ya es hora de que nuestra hija mayor empiece a madurar y
comportarse adecuadamente; se acabaron los cuentos y tonterías, ¿me escuchaste bien, Wendy? (Ella
asiente cabizbaja). Muy bien. Ahora ven conmigo Nana… (Ambos salen de escena. Una vez fuera, se
escuchan los sollozos de Nana. Cada niña se acomoda en su cama mientras la Sra. Darling se queda
para consolarlas).
ESCENA 2
Juana: Escucha como llora Nana, mamá. No le gusta estar afuera… Está muy triste… Papá fue muy cruel.
Micaela: Además es un mentiroso. Los adultos son malos y tramposos. Y quiere que Wendy sea una de ellos.
Wendy: Mamá, yo no quiero crecer. ¿No puedes convencer a papá para que cambie de opinión?
Sra. Darling (con voz cariñosa): Niñas, escuchen, quizá ustedes no lo entienden aún pero… cuando creces,
adquieres más responsabilidades y compromisos. A veces uno puede sentirse frustrado sino se siente 100%
apoyado por las personas que considera las más importantes. Hay que comprender un poco a su padre…
Wendy, puedo hablar con tu padre, pero tienes que entender que crecer es parte de la vida, es un proceso por
el que todos pasamos. No pueden ser niñas toda la vida. Ahora descansen mis niñas y portense bien, ¿de
acuerdo? (Ellas asienten levemente, su madre les da un beso a c/u). Y no se preocupen por Nana, estoy
segura que el castigo no será eterno. (Sale sigilosamente y se apagan las luces).
ESCENA 3
(Suena una ligera música de sueño, a la par que algunos ronquidos. Se escucha un lejano campaneo
que marca la media noche, a la par que algo mágico comienza a sentirse en el ambiente. La ventana se
abre y, a través de ella, Peter Pan entra a escena).
Peter Pan (mirando hacia diferentes lados): ¿Campanita?, ¿Campanita?, ¿dónde estás? (camina
buscándola). ¿Campanita? (Hace muecas de asco al mirar a Juana y Micaela. Choca de espadas con
Campanita, quien entra a escena). ¡Aquí estás! ¡Y que bueno que te hiciste grande! Así podrás ayudarme a
buscar mejor mi sombra. ¿Sabes en dónde la guardaron? (Ella se niega). Mmm, entonces registra otras partes
de la casa, yo buscaré por aquí. (Campanita asiente y sale del escenario mientras Peter busca por toda la
habitación).
(Se escucha un estruendo y entra la Sombra, solo se escuchan las campanas del hada).
Peter: ¡Tú! ¡Ven aquí! (Comienza la persecución entre Peter y la Sombra. Corren por un lado y por el
otro, hasta que Peter la agarra. Intenta pegarla torpemente a su espalda, pero no lo logra. Intenta con
jabón, pero no lo consigue. Desesperado, se sienta con la sombra agarrada y se pone a llorar).
Wendy (se despierta y observa a Peter cabizbajo): Niño… ¿por qué lloras?
Peter (sobresaltado, se pone de pie y le hace una reverencia en saludo. Wendy baja de la cama y le
corresponde el saludo): ¿Cómo te llamas?
Wendy (emocionada): ¿Peter Pan? Wow, ¡eres tú, en verdad eres tú! ¿En dónde vives?
Peter (le enseña indicando con sus dedos hacia la ventana -o el público-): La segunda estrella a la
derecha, y todo recto hasta el amanecer.
Wendy: Vaya, qué dirección más rara… ¿Esa dirección pones en tus cartas?
Peter (ofendido): No lloraba por cosa de madres. Es que no consigo que mi sombra se me quede pegada.
Además, no estaba llorando. Solo… (cruza los brazos, dándole la espada), me quejaba en voz baja…
Wendy (agarra la sombra): ¿Se te cayó? (Peter asiente. Wendy observa el jabón, lo recoge y se burla).
¡Peter! ¿Estabas tratándola de pegar con jabón? (Ríe). ¡Se tiene que coser! (Avanza hacia debajo de su
cama, donde saca una cajita con hilos y aguja).
Wendy (risueña, avanza hacia él): Eres verdaderamente ignorante… Te la voy a coser (Se posiciona a
espaldas de Peter), solo que… te va a doler un poco… (prepara aguja e hilo).
Wendy: Mmmm, ya veremos. (Comienza a coser la sombra de Peter mientras éste se mueve y lanza
algunos quejidos. Ella le pide que no se mueva; termina y corta el hilo sobrante). Está listo. (Peter se da
la media vuelta). Creo que debí haberla planchado… (Peter la ignora por mirar el reflejo de su sombra a
través de la luz, y comienza a celebrar lanzando un grito peculiar, similar a un aullido).
Peter (vanagloriándose): ¡Pero qué inteligente soy! ¡Tan astuto y ágil! (Muestra sus “músculos” al público
y besa sus conejos). ¡Mira Wendy!
Wendy (ofendida): ¿Un poco? ¡Claro! Pues como ya no sirvo para nada y tú sólo sirves para aullar cual
animal, me regreso a la cama (avanza, se sube para “dormir” y se tapa con la cobija).
Peter (la sigue): Wendy, no te vayas. (Se acerca al pie de la cama). No puedo evitar emocionarme cuando
estoy contento conmigo mismo…, (ella lo ignora). Pero… Wendy, una niña vale más que 20 chicos.
Wendy (se descubre, conmovida): ¿De verdad crees eso, Peter? (Él asiente. Wendy sale de la cama). Tus
palabras me parecen muy dulces… ¿sabes? Me gustaría darte un beso…
Peter: Damelo (Estira la mano en espera de recibir un “regalo”. Wendy lo observa confuso).
Peter: Lo sabré cuando me lo des. (Wendy, confusa, se quita un anillo que llevaba puesto y se lo entrega
a Peter en la mano. Él lo observa y lo guarda en su bolsillo). Ahora, ¿te doy un beso yo?
Wendy: Si lo deseas. (Coqueta, Wendy se acerca un poco más, cierra los ojos en espera del beso. Peter,
extrañado, le extiende la mano con una bellota como presente. Carraspea, Wendy abre los ojos, un
tanto decepcionada, y acepta la bellota mirándola con extrañeza). Gracias, Peter… me colgaré tu beso en
esta cadena. (Peter acepta y ella se cuelga el dedal). Por cierto, ¿cuántos años tienes?
Peter: No lo sé, pero soy bastante joven. Me escapé el día en que nací. (Wendy se sorprende). Lo hice
porque escuché a mis padres sobre lo que yo sería cuando fuera un hombre. ¡No quiero ser mayor nunca!
¡Quiero ser siempre un niño y divertirme! Así que me escapé y viví mucho tiempo entre las hadas.
Peter: Son los niños que se caen de sus carreolas cuando las niñeras están distraídas; si no los encuentran en
7 días, los mandan muy lejos… al país de Nunca Jamás. ¡Yo soy su capitán!
Peter: ¡Lo es! Aunque a veces nos sentimos algo solos, porque no tenemos mamá.
Peter: Pocas, ya sabes, las niñas son muy inteligentes para carse de sus carreolas. Aunque ninguna quiere ser
nuestra mamá.
Wendy (halagada): Ay, Peter, me gusta como hablas de las niñas… ¿Sabes? Puedes darme un beso, si
quieres…
Peter (buscando el “beso”): Ahh, ¿quieres que te lo devuelva?
Wendy: Mira, es así… (Se inclina hacia Peter y le da un beso en la mejilla. Rápidamente se aparta
jugueteando con su cabello, coqueta).
Peter: ¡Qué curioso! Ahora… ¿te doy uno yo? (Wendy asiente, cierra los ojos y se prepara para recibir el
beso. Mientras Peter se inclina lentamente, entra Campanita por detrás y le jala el cabello a Wendy,
alejándola de Peter. Wendy lanza un quejido y Campanita vuela a otra parte de la habitación). ¿Qué pasa
Wendy?
Peter: ¡Esa debe ser Campanita! Nunca había sido tan antipática (busca a Campanita y la llama. Ella va
junto a Peter). ¡Campanita! ¡Aquí estás! Mira, ya recuperé mi sombra… (Campanita empieza a susurrarle
cosas al oído a Peter). Oh, vaya…
Wendy: Ash, es una impertinente, prefiero ignorarla por completo. (Le da la espalda. Campanita le saca la
lengua en respuesta). Mejor dime Peter, ¿por qué vienes a visitarnos tan seguido? Yo siempre he sabido que
estás ahí.
Peter: Vengo a escuchar las historias que les cuentas a tus hermanas, Wendy. (Ella se decepciona,
Campanita se burla). Es que yo no me sé ningún cuento. Así que vengo a escucharlos para después
contarselos a los niños pérdidos. ¡Oh! La otra vez contaste una historia maravillosa. Era la del príncipe que no
podía encontrar a la chica que le quedará la zapatilla de cristal.
Wendy (emocionada): ¡Peter, esa es la historia de Cenicienta! ¡Y el príncipe sí encontró a la chica! ¡Y vivieron
felices para siempre! (Peter se emociona y corre hacia la ventana junto a Campanita. Wendy va tras él).
Espera… ¿A dónde vas?
Peter: ¡A contárselo a los niños pérdidos! Mañana vendré y podrás contarles otra historia a tus hermanas para
que yo la escuche.
Wendy: No te vayas. Además, esta será la última noche que duerma con mis hermanas. Mi padre dijo que
debo crecer y por ello tendré mi propia habitación…
Peter: ¿Quuué? ¡Entonces ven conmigo, Wendy! (Campanita hace una mueca de negación al público).
Vámonos al País de Nunca Jamás, donde no deberás preocuparte por crecer.
Wendy: Oh, no, no puedo Peter. ¿Y los deberes, y la escuela? Además, piensa en mi mamá, se preocuparía
mucho… Además… no sé volar.
Peter: ¡Yo te enseño! (le toma la mano mientras señala hacia el público. Campanita, detrás, permanece
cruzada de brazos) ¡Te enseñaré a desplazarte entre las nubes y el viento!
Wendy (emocionada): ¡Qué maravilloso sería poder volar! Peter, ¿y puedes enseñarle a Juana y Micaela
también? ¿Ellas podrían acompañarnos?
Peter: Si tú quieres.
Wendy: (corre hacia la cama de sus hermanas para despertarlos. Les sacude): ¡Juana, Juana! ¡Micaela!
¡Despierten! ¡Peter Pan está aquí, nos enseñará a volar!
Wendy: ¡Levántate, Juana! ¡Juana! (la sacude hasta que Juana cae de la cama). ¡Peter Pan está aquí!
(Juana se frota los ojos y lo mira).
Juana: Peter Pan…, es verdad. ¿Y dices que nos enseñará a volar? (Wendy asiente). ¡Entonces me levanto!
(Avanza hacia Micaela y la mueve con ayuda de Wendy). ¡Micaela, despierta! ¡Micaela, Peter Pan está aquí!
(la despiertan).
Micaela: ¡Por fin! Oye Peter, ¿de verdad sabes volar? (Peter responde elevándose en el escenario
mientras lo miran atónitas).
Wendy: ¡Maravilloso!
Peter: Es sencillo. ¡Sólo imaginen cosas estupendas, y se elevarán por los aires! (Vuelve a subir un poco y
baja). Ahora inténtelo ustedes.
(Ellas hacen ademanes de querer volar: cierran los ojos, extienden los brazos cual alas, dan brincos,
pero nada parece funcionar. Peter los observa con pena, Campanita se burla hacia el público. Las
chicas se rinden, diciéndole a Peter que no pueden).
Peter: Mmm, creo que tendremos que darles una ayudadita… Campanita… (ella le ignora intencionalmente).
Vamos Campanita no seas grosera, qué va pensar el público… ¡Vamos! (Campanita resopla y saca de sus
bolsillos un poco de polvo de hada -confeti- que lanza hacia los chicos). Ahora piensen en cosas
estupendas.
Juana: ¡Lo tengo! ¡Aprobar las materias del profe Moi! (Peter le insiste en que piense en algo más
estupendo). ¡Vacaciones de verano! ¡Aventuras!
Micaela: ¡Dormir hasta tarde! No hacer tareas… ¡No tener que bañarme! ¡Piratas!
(Se apagan las luces y los actores hacen mutis hasta salir. En la pantalla se reproduce un vídeo donde
Peter y los niños se elevan en el aire mientras él los dirige al país de Nunca Jamás. Posteriormente, las
cortinas se cierran).
ESCENA 4
(Se abre telón. De fondo el mar y la escenografía de un barco de piratas. Bailable de piratas. Al finalizar,
se quedan algunos piratas que comienzan a quejarse de permanecer anclados. Entra el Sr. Smith
-afeminado-).
Pirata 1 (jala al Sr. Smith, amenazandolo con su espada): ¡¿Y qué tienen de “buenas”, Sr. Smith? ¡Aquí nos
tienen muriéndonos de calor! Ya ni en Alvarado me sudaban tanto los sobacos… (lo empuja).
Pirata 2 (amenazando al Sr. Smith): ¡No, si esto ya parece encierro de locos! ¡Llevamos días sin mover el
ancla nomás porque el Capitán dice que “Peter Pan va a caer”! ¿Y si el chamaco ese ya ni viene, Smith?
Nomás perdemos el tiempo aquí.
Pirata 3: Deberíamos atender nuestro negocio y robar barcos, hacernos de mercancía, o ya mínimo montar
una fondita en el malecón, ¡y no estar aquí!
Sr. Smith (nervioso): ¡Ay, muchachos! ¿Pero qué quieren que haga?
Pirata 1: ¡Dile al capitán Garfio que queremos volver a la mar! (Lo empuja). ¡Vengan, muchachos! Vamos a
ver si ya puso la marrana… (la tripulación sale. El Capitán Garfio entra mirando un mapa, sin prestarle
atención a Smith, quien enseguida corre a su lado).
Sr. Smith: ¡Mi Capitán, qué bueno que llega! No creerá como los muchachos me tenían amordazada… digo,
amordazado. Están hartos mi Capitán. (Él le ignora). ¿Capitán? ¿Capitán? (le mueve el mapa).
Capitán Garfio: ¡Silencio, Smith! (Baja el mapa). ¿Acaso no ves que estoy concentrado? Trato de descubrir el
escondite secreto de ese chamaco miserable. ¿Dónde estará? ¿En la laguna de las sirenas? No…, ya
buscamos ahí… (Smith trata de llamar su atención, pero Garfio le ignora). También lo hicimos en la Bahía
de los Caníbales. ¿Y si se oculta con los Indios? Mmmm, claro, esos pieles rojas conocen la isla mejor que
nadie…
Capitán Garfio: ¡Exactamente! Es muy amiga de Pan y debe saber dónde está su escondite.
Capitán Garfio: Habrá que persuadirla probablemente. Podríamos ponerla al fuego, enterrarla viva, ahogarla…
mmm (pensativo).
Sr. Smith: Ay Capitán, ¿no le da vergüenza amordazar a una chiquilla? (Risueño). Esos no son buenos
modales, eh.
Capitán Garfio: ¿Buenos modales, Sr. Smith? (Histérico) ¡Al diablo con los modales! ¿Acaso pensó Pan en
buenos modales cuando me cortó la mano? ¿O cuando se la echó al cocodrilo? ¡A esa insaciable bestia le
gustó tanto mi sabor que ya no quiere comer otra cosa y me sigue a todas partes con la esperanza de acabar
conmigo! (Se desploma en una silla. Smith lo consuela).
Sr. Smith: Oh, ya, ya, mi capitán, no se me aflija. Afortunadamente también se tragó un reloj, y siempre lo
pone sobreaviso cuando viene con ese tic-tac tic-tac, tic-tac… (comienza a escucharse el tic-tac). ¿Qué fue
eso? (Al público). ¿Fuiste tú?, ¿y tú? Te dijeron que tenías que poner el celular en vibrador… (Mientras
interactúa, el Cocodrilo avanza entre el público hasta el escenario, haciéndose visible ante el Capitán
Garfio).
Capitán Garfio (grita horrorizado y se abraza a Smith): ¡Ay, Smith! ¡Sálvame, no dejes que me coma! ¡Dile
que se vaya! ¡Smith, Smith, dile que se vaya!
Sr. Smith: ¡Enseguida mi Capitán! ¡Coco, no te lo lleves, Coco no te lo lleves! (Garfio lo reprende por su
forma de Smith se pavonea “masculinamente”): Oye tú, coco, ¡debería darte vergüenza asustar así al
Capitán! Hoy no hay manos que comer, largo, largo. (El Cocodrilo se va entre el público). Listo mi Capitán,
ya se fue.
Capitán Garfio (nervioso): Ay, Smith, no puedo soportar esto, ya no puedo… Oh…
Sr. Smith: Ya mi Capitán, tranquilo (lo sienta en la silla y se pone detrás para apaciguarlo). Ya pasó, ya
pasó, lo que usted necesita es relajarse, y quizá un corte de cabello. Mire que su garfio le ayuda con los rulos,
ay, hasta parece que usa Pantene… (Garfio suspira).
Capitán Garfio (pide a Smith su telescopio y observa hacia el público): ¡Por mis barbas! ¡Sí es Pan! ¡Y
viene hacia acá con otra partida de rapaces! ¡Señor Smith, que la tripulación se prepare con los cañones! ¡Está
vez no se me escapa! ¡Caerá como una blanca paloma! ¡Vamos! (Salen de escena).
ESCENA 5
(Se proyecta en la pantalla un vídeo de Peter, Campanita y los chicos sobre una nube).
Wendy: ¡Ah, Peter, qué bonito es Nunca Jamás! Creo que desde aquí puedo ver a las sirenas.
Peter: ¡Abajo! (Se agachan). ¡Es Garfio! ¡Rápido Campanita! Llévalas a la guarida mientras yo distraigo a
Garfio. (Campanita rebuzna de mala gana y se va). ¡Hey, Bacalao, por aquí! (Se escuchan más
detonaciones que Peter logra esquivar).
(El vídeo se difumina a negro y se apagan todas las luces. Se cierran las cortinas).
ESCENA 6
(Se abren las cortinas. Bailable de niños pérdidos y hadas. Entran Tootles, Slightly y Nibs).
Slightly: Ojalá Peter vuelva pronto, quiero saber qué pasa con la chica de la zapatilla de cristal. (Los demás
asienten con emoción).
Tootles: ¡Yo también! Me acuerdo que mi mamá me contaba historias así. (Cabizbajo). Pero no recuerdo de
qué trataban…
Nibs: Yo lo único que recuerdo de mi mamá es que siempre le decía a mi papá “como me gustaría tener una
chequera personal” pero ni sé qué es eso. Me gustaría comprarle una…
Curly (entra al escenario, emocionado): ¡Oigan, oigan! ¿Lo vieron, lo vieron? ¡Es maravilloso, maravilloso!
Curly: ¡El ave blanca que viene hacía acá! (Señala al cielo y todos miran en su dirección).
Curly: ¡No sé, pero se ve muy cansado! ¡Miren, ahí viene Campanita! (Campanita entra al escenario y los
niños la rodean).
Nibs: ¡Hola Campanita! ¿Ya viste al ave blanca que viene hacia acá?, ¿qué es?
Campanita: (Hace ademanes explicándole a los niños que deben matar al ave).
Tootles: Dice que es un ave Wendy… y que Peter quiere que le disparemos al ave Wendy. (Los chicos se
emocionan). ¿Qué estamos esperando? ¡Hagamos lo que Peter quiere! (Los niños sacan sus lanzas y se
ponen en posición para disparar las flechas. Cada uno mira atento hacia el “ave”). ¡Preparados, apunten!
¡Fuego! (Disparan. Campanita celebra la victoria y sale de escena).
Nibs (emocionado): ¡Le di, le di! ¿Vieron eso? (Los chicos celebran mientras Wendy desciende detrás de
ellos hasta caer al suelo. Nibs se percata de su presencia y se separa del grupo para verla mientras el
resto celebra).
Tootles: ¡Ahora lo entiendo todo! ¡Peter nos la trajo para cuidarnos… y la mataste, Nibs!
Slightly (nervioso): Una señorita para que nos cuente historias, ¡por fin! ¡Oh no!.. Ay no, ay no, ¿qué hicimos?
Nibs (ansioso): Yo lo hice… siempre quise encontrar una mamá y ahora que la tuve le hice esto… Oh no, no
puedo ver a Peter. Mejor me voy… (Sale corriendo).
Curly: ¡Rápido, debemos…! (Se escucha el aullido de Peter, los chicos se ponen nerviosos). ¡Es Peter!
¡Rápido, hay que esconderla! (Todos rodean a Wendy para “ocultarla”).
ESCENA 7
Peter: ¡Saludos, chicos! ¡Volví! ¡Y les tengo buenas noticias! ¡Por fin les he traído una mamá! (Los niños
actúan con nerviosismo). Por cierto, ¿no la han visto? ¿Wendy?, ¿Wendy? (Busca entre el público. Los
niños se lamentan arrepentidos; Peter los observa). ¿Qué pasa?
Tootles (respira en acto de valentía): Peter, yo te la enseñaré. Chicos, apártense, dejen que Peter la vea.
(Los chicos se apartan y Peter ve a Wendy en el suelo).
Peter (preocupado, corre hacia ella y se agacha): ¡Wendy! ¿Está muerta? O… tal vez tenga miedo de estar
muerta… (le quita la flecha) ¿De quién es esta flecha? (Los niños señalan a Nibs).
Nibs: Es mía Peter… (Cae de rodillas descubriéndose el pecho). Adelante, clávala, Peter. Clávala bien, me
lo merezco.
Peter (intenta clavarle la daga, pero la mano de una moribunda Wendy lo detiene sin que él se percate):
No puedo clavarla, algo detiene mi mano. (Los niños miran estupefactos).
Nibs: ¡Está viva, está viva! (Peter y los niños celebran dando saltos de felicidad).
Peter (observa hacia donde dio la flecha a Wendy, observando que dio justo en su “beso”. Coge la
bellota y la muestra al público): ¡Es mi beso! ¡La flecha chocó con esto! ¡Le salvé la vida!
Curly: Yo me acuerdo de los besos, déjame verlo (Peter se lo da). Sí, es un buen beso.
Peter: ¡Nada de eso, porque le construiremos una casa! ¡Pronto todos, a trabajar! (Los niños hacen caso y
van saliendo de escena apresurados. Juana y Mcaela entran con extrañeza).
Juana: ¡Hasta que por fin te encontramos Peter! Los perdimos de vista y tuvimos que volar por muchos…
¿Wendy? (Ven a Wendy).
Micaela: Mejor me hubiera quedado con Nana… (Wendy comienza a despertar, se levanta del suelo).
Tootles: ¡Señorita Wendy, que bueno que está viva! ¡Somos los niños pérdidos y estamos construyendo una
casa para ti!
Wendy: ¿De verdad? ¡Qué dulces son! Seguramente les quedará muy bonita.
Curly: Y eso no es todo… (le hace una seña a sus compañeros y todos juntan las manos en una pose
“adorable”. ¡Oh, señorita Wendy, sé nuestra mamá! Prometemos ser niños bien portados.
Wendy (pensativa): Mmm, no sé si deba. La idea es fascinante pero es que… yo sólo soy una niña. No tengo
experiencia de verdad…
Peter: ¡Eso no importa! Lo que nos hace falta es simplemente una persona agradable y maternal, además de
que le guste contar cuentos.
Wendy: ¿En serio? Pues creo que exactamente lo que soy. ¡Haré lo que pueda! (Los niños pérdidos
celebran con emoción).
Peter: Ahora que Wendy es su nueva mamá, deberá castigar al responsable de su caída: ¡Nibs!
Nibs: ¡No fue mi culpa, Peter! ¡Campanita nos dijo que era un ave, y que querías que nos deshicieramos de
ella! (Campanita sale de su escondite).
Peter (la llama): Campanita… ¡Campanita! (Ella se asoma). Ven acá, se te acusa de alta traición (Ella lo mira
y hace ademanes de indiferencia). ¿Entonces es cierto? ¿No te das cuenta de que pudiste haberla matado?
(Ella asiente con una sonrisa). Campanita, te sentencio al destierro para siempre. (Campanita se ofende, da
media vuelta y sale del escenario).
Peter: De acuerdo. Una semana entonces… Ven conmigo, Wendy, voy a enseñarte la isla…
Juana: Ash, no se vale. ¿Por qué Wendy puede irse mientras nosotras nos quedamos a construir su casa? ¡No
es justo! Yo quiero conocer a los aborígenes.
Micaela: ¡Juana tiene razón! ¡No es justo! Wendy, haz algo. Yo también quiero conocer a los pieles rojas…
Wendy: Mis hermanas tienen razón, Peter. No sería justo dejarlas trabajando junto con el resto. La casita
podría esperar un poco… por favor.
Peter: Está bien. Curly, llevalas con el resto y capturen a unos cuantos indios. (Los niños perdidos asienten).
Juana, tú serás la jefa.
Juana: Trataré de hacer honor a tan alto cargo. ¡Compañeros, en marcha! (Salen con los niños pérdidos
marchando. Peter y Wendy salen del otro lado. Se apagan las luces).
ESCENA 8
(Entran a escena Juana, Micaela y los niños pérdidos. Ocultos tras bambalinas están los pieles rojas).
Juana: Muy bien, tenemos que pensar en una estrategia para capturar a los pieles rojas. Sé que son buenos
para esconderse, por lo que tenemos que actuar con cautela y ser muy listos.
Micaela (escucha un ruido y mira hacia varias partes): Oigan, ¿escucharon eso? (La ignoran. Se
escuchan más ruidos y los aborígenes cada vez se acercan más) ¿Oigan? ¡Haganme caso! (Intenta
entrar al círculo pero no lo consigue). ¡Chicos! (Los aborígenes salen de su escondite y Micaela los ve).
¡Son pieles rojas! ¡Cuidado!
(Los pieles rojas salen del escenario y comienza la persecución en contra de los niños. Logran
capturarlos rápidamente y los atan a todos con una cuerda. Cuando lo logran, uno sopla un cuerno
para llamar a su líder, a quien esperan repartidos entre el escenario y en guardia).
Tootles: Ay, no te preocupes jefa Juana. Esto no es nada. (Los demás también la consuelan).
(Aparece el jefe Indio con los brazos cruzados. Al ver a los niños, levanta la mano derecha en son de
saludo).
Jefe Indio: ¡Aoooo! (los niños le devuelven el saludo). Pieles rojas por muchas lunas pelear con caras
pálidas niños pérdidos. A veces ustedes ganar, a veces yo ganar.
Jefe Indio: Esta vez no los soltaremos. (Los niños replican “¿no?”).
Tootles: Ay Jefe, es bien bromista.
Micaela: Juana y yo ni siquiera sabemos quién es Tigrilla. (Los niños comienzan a replicar).
Jefe Indio (molesto): ¡Ustedes decir muchas mentiras! Si Tigrilla no volver al atardecer, ustedes pagar las
consecuencias. (A sus súbditos). ¡Llevarlos al campamento! Cerca de la hoguera. (Sale de escena. Los
pieles rojas se llevan a los niños prisioneros y todos salen de escena. Se baja el telón).
ESCENA 9
(Escenografía de una cueva y mar. El ecosistema marino forma parte de la escena, hay una gran roca
por dónde se encuentran Peter y Wendy. Bailable de sirenas y ecosistema marino; al finalizar se quedan
ahí).
Wendy: ¡Qué maravilla! ¡Sirenas de carne y hueso! ¿Podemos verlas más de cerca, Peter?
Peter: ¿Estás segura? Déjame decirte que las sirenas a veces son un poco crueles con sus juegos. Estoy
seguro que tratarían de aventarte al agua y ahogarte. (Wendy se sorprende).
Peter: Aunque mira, estamos en la roca de los náufragos. Cuando un marinero ha hecho algo muy malo, lo
traen a esta roca, lo amarran y lo dejan abandonado. Al subir la marea, la roca se cubre de agua y el marinero
se ahoga… (escuchan la risa del Sr. Smith, acercándose). ¡Piratas!
Sirenas: ¡Es Garfio! ¡Rápido, al agua! (Las sirenas y el sistema marino salen del escenario. Peter y Wendy
se ocultan entre la roca. Entran el Capitán Garfio y Smith cargando a Tigrilla).
Sr. Smith: ¡Qué ocurrente es mi Capitán! Mire que dejar a Tigrilla en la roca para que se ahogue. Ahí está la
roca… (Colocan a Tigrilla ahí).
Capitán Garfio (a Tigrilla): Eso te pasa por andar “rondando” por nuestro barco con un cuchillo en la boca.
Pero esta vez seré condescendiente contigo y te dejaré en libertad, si tú me dices dónde está el escondite de
Peter Pan; soy un hombre de palabra. Y recuerda, el que se ahoga no llega al cielo. (Ella se niega a hablar).
¡No tienes otra alternativa, Tigrilla!
Peter (cambia una voz y habla desde la roca): ¡Soy el gran espíritu del agua! ¡Ten cuidado, Capitán Garfio!
¡Ten cuidado!
Capitán Garfio: ¿Escuchaste eso, Smith? (El Sr. Smith asiente temeroso). Espere aquí, Sr. Smith. Já. Un
espíritu. Ahora verá. (Sale de escena y deja al Sr. Smith con Tigrilla. Peter vuelve a cambiar la voz).
Peter: ¡Sr. Smith, desate a la princesa Tigrilla inmediatamente para que vaya con su padre!
Peter: ¡RESPETE MIS ÓRDENES, SR. SMITH! O TENDRÉ QUE CLAVARLE MI GARFIO.
Sr. Smith (nervioso): S-sí mi Capitán. Lo que usted diga (empieza a desatar a Tigrilla). Esto sí que es
extraño, pero quién soy yo para juzgar. Anda, aprovecha que la marea está baja y lárgate de aquí. (Una vez
liberada, Tigrilla sale del escenario). Se fue…
Capitán Garfio (regresa): No hallé nada, pero hay que estar despiertos… (Se percata de Tigrilla). Sr. Smith,
¿dónde está la India?
Capitán Garfio: ¿Como lo ordene? (Smith asiente, Garfio se burla sarcástico). ¿Como lo ordene? (El Sr.
Smith lo acompaña con una risa nerviosa). ¡SI SERÁS UN INÚTIL SMITH! ¡Voy a…!
Capitán Garfio: Ah, ¿sí? Si tu eres el Capitán Garfio, ¿entonces yo que soy?
Sr. Smith (revisa al Capitán): ¿Es cierto eso? ¡Déjeme ver! ¡Qué vergüenza si confundo a mi Capitán!
Capitán Garfio (lo aparta): ¡Tarado! ¡Yo soy el verdadero Garfio! ¿No te das cuenta que solo quiere tomarte el
pelo?
Capitán Garfio: ¡Ya basta! (Saca su espada). ¿Por qué no sales de tu escondite y peleas como los hombres?
(Peter sale de su escondite y se deja ver). ¡Pan! ¡Cobarde! ¡Ven aquí! (Peter saca su cuchillo y comienzan
a pelear. Peter le lleva ventaja ya que en ocasiones se levanta por los aires para esquivar a Garfio.
Wendy y Smith apoyan a c/u respectivamente. Al final, Garfio logra bajar a Peter y le acorrala con la
espada). ¡Ajá! Estás acabado, Peter Pan. (Se escucha el tic-tac del cocodrilo, el cual avanza entre el
público). ¿Qué es eso? Ay no, e-es… es-esa bestia…
Peter: Me parece que tenemos compañía, Capitán. Y yo lo veo muy hambriento. ¿Qué dice? Terminamos con
esto y le da tiempo suficiente para que venga aquí…
Capitán Garfio (nerviosamente, lo suelta y empieza a dar brincos nerviosos): ¡Smith, sácame de aquí!
¡Detén ese ruido! ¡Sácame de aquí! (Se le cuelga al Sr. Smith, nervioso. El cocodrilo sube al escenario).
¡Correle, correle!
Sr. Smith: Tranquilo mi capitán, inhale, exhale; inhale, exhale… (los dos salen del escenario siendo
perseguidos por el hambriento cocodrilo).
Peter (regresa con Wendy): Tranquila Wendy. Ese cocodrilo no nos dañará. Sabe que algún día le daré a
Garfio. Vámonos de aquí antes de que suba la marea, hay que alcanzar a Tigrilla. (Se apagan las luces y se
cierra el telón).
ESCENA 10
(Se abre el telón. Escenografía de un campo abierto con chozas de pieles rojas a lo lejos. Los pieles
rojas y los niños están sentados. El Jefe, Tigrilla y Peter permanecen de pie).
Jefe Indio (saluda a Peter): ¡Aooo! (Peter le devuelve el saludo). Ahora que Tigrilla volver a casa,
explicarme qué sucedió, cómo desaparecer y volver.
Tigrilla: Padre, yo ser capturada por capitán y llevada a la roca de los náufragos. Peter Pan rescatarme, imitar
voz del Capitán para distraerlo. Niño astuto liberó a Tigrilla.
Jefe Indio: ¿Eso ser verdad? (Peter asiente). Peter Pan ser gran guerrero. Salvar heroicamente a princesa
Tigrilla; gran jefe estar muy contento.
Wendy (a Juana): Pues no parece muy contento. (Se ríe disimuladamente. Mica les pide silencio).
Jefe Indio: Amigo Peter Pan, yo te nombro Gran Jefe. Tú ahora ser Aguilita Voladora. (Le coloca un penacho
a Peter y éste lanza su aullido en celebración. Todos aplauden). ¡Nosotros celebrar con gran baile! (Baile
de los pieles rojas. Todos salen de escena).
ESCENA 11
(Escenografía interior del camarote del Capitán Garfio. Entra a escena quejándose mientras camina por
todo el escenario con un pañuelo y voz enferma).
Capitán Garfio: ¡Ese chamaco desgraciado! Ah, se ha burlado de mí. (Se suena la nariz). Estuve tan cerca,
tan cerca… sino fuera por ese temible animal ahora mismo yo…
Capitán Garfio: ¡Ahh, baja la voz Smith! ¿Acaso no ves que me duele la cabeza?
Sr. Smith: Perdone mi capitán. Pensé que esto le podría agradar; ya sabe que no me gusta el chisme…, pero
el cocinero me dijo que el grumete le había contado que había oído que Pan desterró a Campanita.
Sr. Smith: Por culpa de una tal Wendy, mi capitán. Campanita quería grrr (se lleva una mano al cuello) con
ella. Al parecer Pan trajo a esa chica para que les cuente historias. Y eso no es todo; cuando usted me mandó
a la isla para buscarle su medicina, la encontré sentada sobre una flor, así que la atrapé y la traje conmigo al
barco.
Capitán Garfio: ¡Sr. Smith, hasta que por fin tuvo una gran idea! ¡Mira ya hasta la gripe se me quito! ¡Es
perfecto! ¡Una mujer celosa es capaz de hacer cualquier cosa para alejar a su rival! Y si le hacemos creer que
somos sus amigos, nos conducirá a Pan fácilmente. ¡Pronto! ¡Tráela conmigo! (Smith sale y regresa con
Campanita, quien al principio se rehúsa).
Sr. Smith: No seas grosera, Campanita. El Capitán solo quiere hablar educadamente contigo. (Ella hace una
mueca).
Capitán Garfio: Así es Campanita. Yo, el Capitán Garfio, acepto mi derrota. Pienso abandonar la isla mañana
con mi tripulación (Ella lo escucha). Por eso te suplico, querida, que le digas a Pan que ya no tengo nada en
contra de él. Naturalmente que Pan también comete errores, mira que traer a esa tal Wendy a la isla. (Ella
hace una mueca de desdén). Incluso se corre el rumor de que ella se ha interpuesto entre tú y Peter… (Ella
baja la mirada y empieza a sollozar). ¡Pero qué veo! ¿Estás llorando? (Ella asiente). ¡Ahhh! Lo que sufren
las mujeres por los hombres; les entregan los mejores años de su vida para después se abandonadas de la
manera más injusta… (Campanita se lamenta).
Capitán Garfio: Aunque no debemos juzgar a Peter con tanta dureza, querida. (Le extiende un pañuelo). La
culpa de esto la tiene Wendy. (Campanita asiente, celosa). Sr. Smith, es nuestro deber salvar a ese chico,
¿pero cómo? Tenemos tan poco tiempo, zarpamos al amanecer… ¡Claro! ¡Lo tengo! ¡Raptemos a Wendy!
(Campanita aplaude la afirmación). Estando ella lejos, Peter la olvidará en unos días. Sr. Smith, no hay
tiempo que perder, busquemos el escondite de Peter.
Sr. Smith: Pero Capitán, no sabemos dónde se esconden Peter y la tal Wendy.
Capitán Garfio: ¡Qué tonto soy! Tienes toda la razón, Smith. (Campanita llama su atención con gestos).
¿Qué dices, Campanita? Tú…, ¿nos llevarás? (Ella asiente). ¡Oh, cómo no se me había ocurrido). (A Smith)
Toma nota, Smith. (Antes de seguir, Campanita se acerca amenazante a Garfio). ¿Qué dices? ¿que no
haga daño a Pan? ¡Madame! Soy un hombre de palabra. Yo, el Capitán Garfio, doy mi palabra de no poner ni
un dedo (Ella le señala el Garfio), ni el garfio sobre Peter Pan. (Segura, Campanita le susurra en el oído).
¡Ahhh, con que el árbol del ahorcado! Gracias Campanita (le hace una seña a Smith para que la atrape). Tú
ayuda ha sido de gran valor. (Smith la atrapa por los brazos, aunque ella intenta liberarse sin
conseguirlo). ¡Smith, encierrala! (Smith sale con Campanita y Garfio sale del escenario con una risa
malévola. Se apagan las luces).
ESCENA 12
(Se encienden las luces. Escenografía de la cueva de Peter. Wendy aparece de pie, rodeada por los
niños pérdidos y sus hermanas, que la escuchan mientras cuenta una historia).
Wendy: Entonces el príncipe rescató a Blancanieves con su dulce beso, se la llevó a vivir a su hermoso castillo
y vivieron felices por siempre. (Los niños aplauden emocionados por la historia). Vamos, hora de la cama
mis hijitos. (Ellos reniegan). Nada de peros. Sean bien portados, así que a dormir, por favor… (se levantan y
entra Peter, corren a recibirlo diciéndole “papá”).
Peter: Hey, ya les dije que no me llamen así. Mejor vayan a dormir. (Le hacen caso y se van).
Peter: Estaba pensando… es solo una fantasía, ¿no? Eso de ser su papá, porque me vería muy viejo siendo
su verdadero padre.
Wendy: Pero son nuestros, Peter. Tuyos y míos… (Peter le da la espalda). Peter… ¿Cuáles son tus
verdaderos sentimientos hacia mí?
Peter: De un hijo devoto, Wendy. (Wendy lo mira con decepción. Él se ablanda ante ella). Estás triste… no
entiendo por qué pero… lo siento, Wendy.
Wendy (decepcionada): Peter, ¿estás seguro que no quieres crecer y ser un hombre?
Peter: Ya te dije que no, Wendy, no lo deseo. ¿Acaso tú sí? Pensé que me entendías…
Wendy: Y lo intento, Peter. Aunque con todo lo que hemos pasado… me doy cuenta de que cada vez pienso
menos en mis padres, y eso no me gusta. Los necesito, y sé que ellos me necesitan. A veces papá parece muy
enojón, pero me quiere, y a mis hermanas también. Sé que ellos podrían quererte si tú…
Peter: Espera. ¿Estás diciendo que si me voy con ustedes ellos me aceptarán? (Wendy asiente). Y si lo hago,
tendría que ir a la escuela y luego… me pondrán un traje para mandarme a trabajar…
Wendy: Naturalmente.
Peter: Pues no. Eso nunca me pasará a mí. Me niego. Jamás voy a crecer… ¡Y tú no puedes obligarme a
hacerlo! Comienzo a creer que Campanita tenía razón sobre ti. (Le da la espalda, molesto. Wendy se
ofende).
Micaela (entra sigilosa): ¿Wendy? (Ella la mira, se acercan). Es que tuve una pesadilla… y me acordé un
poco de nuestra verdadera mamá. Es solo que… siento que cada vez pienso menos en ella y estamos tan
lejos… (solloza). ¿Crees que podemos volver a casa?
Juana (entra acompañada de los niños pérdidos): Sí, yo también extraño a mamá y papá. Al verdadero.
Wendy: Tienen razón. No podemos olvidarnos. ¡Vayamos a casa, esta noche! (Los niños pérdidos se
lamentan).
Nibs: Y yo pensé que por fin teníamos una mamá… no te vayas, Wendy. No nos dejes.
Wendy: Tenemos que hacerlo… pero si lo que quieren es una mamá, ¡vengan con nosotras a casa! (Los
niños se asombran ante la petición). ¡Sí! ¡Estoy segura que a mamá le encantará tenerlos! Podemos meter
más camas en la sala; o podrán hacerles compañía a Micaela y Juana si yo me cambio de habitación…
Nibs: ¡Sí! ¡Peter, ven con nosotros! (Él se niega). ¿Por qué, Peter?
Peter: ¿Quieren saber por qué? Porque un día volví a buscar a mi mamá, ¿y sabe qué pasó? Ella ya me había
olvidado, y había otro niño en mi cama. Así que espero que cuando vuelvan su nueva madre los quiera y los
acepte. Buscaré un hada para que los guíe en el camino de regreso. Yo no pienso hacerlo…
Wendy: Peter, espera, no te vayas así… Por favor, recuerda lavar tu ropa y tomarte la medicina que te dejaré,
(Él asiente y sale de escena. Wendy suspira). Bueno mis niños, será mejor que nos demos prisa; empiecen
a recoger sus pertenencias. (Todos empiezan a guardar, Wendy prepara la medicina de Peter y la coloca
en una mesa. Se escuchan ruidos). ¿Qué es eso? ¿Peter? (lo llama). ¿Peter?
(Entran Garfio, Smith y unos piratas que rápidamente capturan a Wendy, sus hermanas y a los niños.
Garfio celebra su captura mientras los niños gritan despavoridos).
Capitán Garfio: Muy bien, tripulación. Ahora, llevenlos al barco. (Los piratas le hacen caso y salen de
escena).
Sr. Smith: ¿Qué hará ahora, mi Capitán? ¿Piensa esperar a Peter Pan para capturarlo también?
Capitán Garfio: Por supuesto que no, Smith. Ante todo, soy un hombre de palabra. Juré no tocar ni un sólo
pelo de Pan. Sin embargo, este veneno (lo enseña al público y lo vierte en la medicina), se encargará de
destruirlo por mí. Apenas pruebe su “medicina”... ¡Cabum! Su muerte será inminente. (Ríe malévolo).
Salgamos de aquí, tenemos muchos niños que juzgar. (Sale victorioso).
ESCENA 13
Peter: Wendy, el hada los está esperan… ¿Wendy? ¿Tootles? (Los busca) ¿Chicos? ¿Se habrán ido ya? (Se
escucha el tintineo de Campanita y ella entra a escena presurosa). ¡Campanita! ¿Dónde te metiste? ¿Has
visto a…? (Ella comienza a hablar con gestos). ¿Qué? ¿Garfio te encerró y escapaste? Capturó a Wendy y a
los chicos. Oh no… ¡Debo rescatarlos! (Avanza y se detiene al ver la medicina). Espera, antes debo
tomarme la medicina. Wendy se molestará si no lo hago. (Coge el frasco, dispuesto a beberla. Campanita lo
detiene). ¿Por qué no? ¿Envenenada? Son puras tonterías, lo dices porque estás celosa. Ay, ya… (intenta
beberla y Campanita lo detiene agarrando el frasco y bebiendo todo). ¡Campanita, cómo te atreves! ¡No
tenías que tomarte mi medicina! ¡Grosera!
(Campanita se lleva una mano a la garganta mientras comienza a toser. Débilmente cae al suelo).
Peter (preocupada): ¡Campanita! ¡En verdad era veneno! ¡Oh, y te has sacrificado por mí! ¡No Campanita!
(Cae al suelo y la toma por los hombros. Campanita no responde). Tu luz… se está apagando. ¡No te
puedes morir, no puedes dejarme solo! Campanita, tú eres a quién más quiero en este mundo, no te vayas.
(Solloza). Yo sí creo en las hadas, Campanita, creo en ti. (Al público) ¿Y ustedes? ¿también creen en las
hadas? Necesito que lo digan más fuerte, desde el fondo de su corazón, Campanita no los escucha y necesita
de mucha ayuda. Yo sí creo en las hadas. Vamos, Campanita, lucha contra ese veneno. (Peter interactúa con
el público diciendo “yo sí creo en las hadas”, les pide que lo digan más fuerte). ¿Campanita? (Ella
comienza a moverse y se escucha su tintineo). ¡Campanita! ¡Sí! (Campanita se recobra y se levanta del
suelo con ayuda de Peter). ¡Estás viva! ¡Estás viva, viva, Campanita! (Celebran, ella picándole para hacerle
cosquillas). ¡Gracias a todos por creer en las hadas! Ahora es nuestro turno, Campanita, debemos salvar a
Wendy y a los demás de las garras de ese sucio Bacalao. ¿Estás conmigo? (Ella asiente). Vamos. (Salen del
escenario y cierra el telón).
ESCENA 14
(Escenografía del barco. Wendy y compañía están amarrados en medio del escenario mientras Garfio y
algunos piratas los vigilan alrededor).
Capitán Garfio: ¡Por fin! Por fin he acabado con ese chamaco arrogante. Ahora debe estar bien tieso (Se
burla mientras los niños se lamentan). ¿Escuchan lo tranquila que está la noche? ¡Es el sonido de mi
victoria! (Los niños siguen lamentándose). ¡Ahh, cierren la boca! ¡Arruinan mi paz! ¡Qué va! Nada mejor que
callarlos haciéndolos caminar a todos por la plancha. Aunque antes… tenemos vacante el puesto de camarero.
¿Algún interesado?
Capitán Garfio: Mmm, no, la verdad es que a mi mami no le gustaría. Dice que es muy bajo y… ¡Basta! ¡No
intenten distraerme! ¡Sr. Smith, traiga a la madre de todos ellos! (Entra Smith con Wendy atada. Los niños y
sus hermanas se lamentan por Wendy). Entonces niñita, ¿estás lista para ver a tus hijitos e hijitas caminar
por la plancha?
Wendy: ¡Por favor no les hagas daño!
Capitán Garfio: ¡Silencio! Y ustedes (a los niños), será mejor que escuchen las últimas palabras que su
mamita tiene que decirles.
Wendy: Niños, hermanas… Lamento mucho no haberlos cuidado bien… pero sepan que los quiero mucho, y
que sean muy valientes… pase lo que pase… yo…
Capitán Garfio (interrumpe): ¡Ay, ya basta! Me tienes mareado con “tanta dulzura”. Será mejor que te
prepares para verlos caminar por la plancha, y no te preocupes Wendy, que tú también los seguirás… (Ríe
malévolamente hasta que lo detiene el sonido del tic-tac). ¿Qué es eso? ¿muchachos? (Smith y la
tripulación acorralan a un nervioso Capitán sin darse cuenta de que Peter Pan ingresa al barco por
detrás y con sigilo). ¡No se queden ahí parados, tontos! ¡Revisen la proa, vean de dónde está ese maldito
animal! ¡Pronto! (Los piratas salen. Garfio detiene a Smith). Tú no, Smith. Tienes que salvarme si ves al
coco…
Sr. Smith: ¡Por supuesto mi Capitán! (El sonido sigue y ellos ven al lado contrario de los niños.
Campanita se acerca a los chicos, pidiéndoles silencio y los desata. Ellos la siguen y salen de escena.
Smith se percata de que ya no están). ¡Capitán! ¡Los chamacos desaparecieron!
Capitán Garfio: ¿Qué?, ¿pero cómo es posible? (Se dan la vuelta, y Peter aprovecha para sacar a Wendy
y ponerse de espaldas cubierto con una tela negra). Mmm, seguramente se los han llevado para dárselos
de comer a la bestia. La carne de niño seguro lo calmará… y tú… (se vuelve hacia Wendy). ¿Qué? ¿Qué es
eso?, ¿quién eres?
(Campanita entra en compañía de todos los niños, quiénes están armados con espadas. La tripulación
de Garfio también entra y comienzan a pelear. Peter con Garfio. Poco a poco, los niños comienzan a
derrotar a los piratas, quiénes caen al suelo. Smith es el único que corre despavorido por el escenario
hasta que lo apresan).
Capitán Garfio: ¡Ahh, niños desgraciados! ¡Ya los tenía a todos cautivos! ¡Me las pagarán! ¡Todos!
(Peter y Garfio comienzan a pelear. Los niños le echan porras a Peter. Pelean hasta que Peter conduce
a Garfio a la plancha; éste se percata y se da cuenta que ha perdido. Se escucha el sonido del tic-tac).
Capitán Garfio (nervioso): N-no… no… Está bien, está bien, tú ganas Peter. La verdad es que ya no quería
ser un pirata… por favor, el cocodrilo está abajo. ¡Niños! Yo… puedo cambiar, puedo ser su papá… o el tío, sí,
lo que quieran… Pan… ganaste, déjame ir… Pan, Pan… (El capitán tambalea y cae por la borda).
¡Paaaaan! (Se escucha el “splash” del agua y el cocodrilo sale).
Peter: ¡Muy bien, tripulación! Limpien todo este desorden y prepárense para navegar. (Todos asienten
diciendo “sí mi capitán”, y comienzan a salir llevándose a los piratas).
Wendy: ¡Oh, Peter! ¡Gracias por entender! (Intenta ir con los demás pero Peter la detiene). ¿Qué pasa?
Peter: Wendy… creo que es momento de que te devuelva tu dedal. (Lentamente se acerca a la mejilla de
una ansiosa Wendy y le da un beso. Ella se sonroja).
Wendy: ¡Ohh, Peter! ¡Eres y siempre serás el niño más dulce que conozco! (Sale de escena dando
brinquitos. Peter sale por el lado contrario).
ESCENA 15
(Escenografía de la casa de los Darling. La ventana está abierta y Wendy, Juana y Micaela ingresan por
ella).
Micaela: Escuchen, ¡es Nana! (Las tres se acuestan en su cama. Se apaga la luz).
Sra. Darling (voz off): Jorge, qué bueno que hayas decidido que Wendy continúe compartiendo habitación con
sus hermanas. Después de todo, todavía es una niña.
Sr. Darling (voz off): Ya me conoces, María. A veces digo cosas de las que a veces me arrepiento, ¿verdad
Nana? (Nana ladra).
(Las luces se prenden. El Sr. y Sra. Darling entran a escena con Nana. Apenas llegan, las niñas se
levantan y corren hacía ellos con emoción).
Micaela: Sí, papá. Menos los niños pérdidos. Ellos decidieron regresar porque no estaban listos.
Sr. Darling (ríe cariñosamente): Ohh, sí. Bueno, querida, todo a su tiempo. Tal vez yo estaba exagerando un
poco. Comprendí que hay cosas que no puedo adelantar. Crecer es parte de la vida, sí, pero también el
disfrutar cada etapa. Soñar, imaginar…, es lo que vine reflexionando con tu madre. No podemos cortarles las
alas.
Wendy: ¿Entonces puedo seguir contándoles cuentos a mis hermanas? (El Sr. Darling asiente).
Sr. Darling: Cuenta tus cuentos. Cambia al mundo con ellos. Pero nunca dejes que nadie, ni siquiera yo, te
diga quién debes ser.
Sra. Darling: Y que el mensaje no quede solo en esta historia. Ser niño es hermoso, es verdad, y crecer es
parte de una gran aventura. Y nosotros, como padres, seamos parte de este proceso, acompañando a
nuestros hijos y guiándolos para que sean buenas personas. Enseñemosles a volar de otra forma.
Wendy: ¡Los queremos papás! (Las 3 abrazan a sus padres, junto con Nana).
SE CIERRA EL TELÓN.