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Historia genética de la humanidad

El libro 'Breve historia de todos los que han vivido' de Adam Rutherford explora la historia de la humanidad a través de la genética, destacando cómo todos los humanos modernos comparten un origen común en África. A lo largo de sus capítulos, se examinan temas como la genealogía, la historia colectiva y la evolución de la especie, así como la forma en que se ha registrado la historia a lo largo del tiempo. Rutherford plantea que, a pesar de nuestras diferencias, todos somos parientes cercanos y parte de un intrincado árbol familiar que se remonta a nuestros antepasados comunes.

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Historia genética de la humanidad

El libro 'Breve historia de todos los que han vivido' de Adam Rutherford explora la historia de la humanidad a través de la genética, destacando cómo todos los humanos modernos comparten un origen común en África. A lo largo de sus capítulos, se examinan temas como la genealogía, la historia colectiva y la evolución de la especie, así como la forma en que se ha registrado la historia a lo largo del tiempo. Rutherford plantea que, a pesar de nuestras diferencias, todos somos parientes cercanos y parte de un intrincado árbol familiar que se remonta a nuestros antepasados comunes.

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ADAM RUTHERFORD

BREVE HISTORIA
DE TODOS
LOS QUE HAN VIVIDO

TE
El relato de nuestros genes

EN
Traducción de
ES
JOAN LLUÍS RIERA
PR
Y
O
D
SA
PA

Breve [Link] 5 6/4/17 15:28


ÍNDICE

TE
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11

EN
PRIMERA PARTE
CÓMO LLEGAMOS A SER QUIENES SOMOS
ES
1. Salidos y movidos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
PR

Aprendiendo a leer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34
Y la muerte no tendrá dominio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
Un diente y la punta de un dedo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 58
Y

Un fantasma de nuestro pasado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63


O

2. La primera unión europea . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67


D

Loschbour, Luxemburgo, hace 8.000 años . . . . . . . . . . . . . . . 67


Leche (y miel) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76
SA

Rubios de ojos azules . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 81


Llegan los rojos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85
PA

Llegan los británicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91


930 EC, Bláskógabyggð, Islandia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 102
La vida en una isla pequeña . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107
Todos caemos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 108
Arriba con los cuerpos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111
La peste negra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 113
La lenta salida de África . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 118

3. Cuando fuimos reyes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123


I: Vive el rey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 123
II: Ricardo III, acto VI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141

Breve [Link] 349 6/4/17 15:28


La identificación errónea
de Jack el Destripador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 149
La inhumación de Ricardo III, Parte II . . . . . . . . . . . . . . . . . . 155
III: El rey ha muerto … . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 156
La importancia de no ser endogámico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 162
Que vendrá el gitano y te llevará . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 166

SEGUNDA PARTE
QUIÉNES SOMOS AHORA

TE
4. El fin de la raza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 175
Octubre de 1981, Capel St Mary, Suffolk . . . . . . . . . . . . . . . 175

EN
La genética de la raza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 192
Autostop, surfing y barrido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197
¿Qué es la raza? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205
ES
5. El más extraordinario mapa jamás
PR

producido por la humanidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 221


Mayo de 2000, Cold Spring Harbor, Nueva York . . . . . . . . . 221
El misterio de la heredabilidad perdida . . . . . . . . . . . . . . . . . 248
Y

Esta ciencia te necesita . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 258


O

6. Destino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 261
D

16 de octubre de 2006, montaña Kimsey,


condado de Polk, Tennessee . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 261
SA

Oeste de los Países Bajos, noviembre de 1944 . . . . . . . . . . . . 277


PA

7. Una breve introducción al futuro


de la humanidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 287

Epílogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 307
Agradecimientos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 311
Referencias y lecturas adicionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 313
Glosario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 325
Índice alfabético . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 329

Breve [Link] 350 6/4/17 15:28


INTRODUCCIÓN

En el futuro lejano veo un gran campo para investigaciones mucho más

TE
interesantes ... Se arrojará mucha luz sobre el origen del hombre y sobre
su historia.

EN
Charles Darwin,
ES
El origen de las especies, 1859, capítulo 14.

Esta es tu historia. Trata de quién eres y de cómo llegaste a serlo. Es tu


PR

historia individual porque el viaje de la vida que lleva a tu existencia es


único, como lo es para todas y cada una de las personas que han vivido.
Pero también es nuestra historia colectiva porque, como embajador de
Y

nuestra especie, tú eres es a un tiempo típico y excepcional. Pese a nues-


tras diferencias, todos los humanos somos parientes bastante cercanos
O

y nuestro árbol de familia, desmochado y retorcido, en nada se parece a


D

un árbol. Pero somos su fruto.


Hasta hoy han vivido alrededor de 107.000 millones de humanos
SA

modernos, aunque la cifra depende de cuándo comencemos la cuenta.


Todos ellos (todos nosotros) son primos cercanos, puesto que nuestra
PA

especie tiene un único origen en África. No acabamos de tener la expre-


sividad para describir lo que eso significa en realidad. No se refiere, por
ejemplo, a una sola pareja, a unos hipotéticos Adán y Eva. Pensamos
en familias y genealogías y ancestros, y tendemos a pensar del mismo
modo sobre el pasado profundo. ¿Quiénes fueron mis antepasados?
Tal vez el lector tenga una estructura familiar simple, tradicional o,
como la mía, espléndidamente desordenada, como un arbusto lleno de
zarcillos que se entremezclan como cables viejos en un cajón. Pero an-
tes o después, el pasado de todos se torna confuso.
Todos tenemos dos padres, y ellos dos progenitores, que también
tuvieron dos progenitores y así sucesivamente. Si seguimos así hasta la

Breve [Link] 11 6/4/17 15:28


12 breve historia de todos los que han vivido

última invasión de Inglaterra, por ejemplo, veremos que duplicar cada


generación produce mucha más gente de la que nunca ha vivido, miles
de millones más. Nuestra genealogía se dobla sobre sí misma, sus ra-
mas se entrelazan, se juntan y enredan y todos los que hemos vivido lo
hemos hecho enmarañados en una red de antepasados. Basta con re-
montarnos unas pocas docenas de generaciones para ver que la mayo-
ría de los 7.000 millones de personas que vivimos en la actualidad des-
cendemos de un puñado de individuos, la población de una aldea.
La historia es lo que hemos dejado registrado. Durante miles de
años, hemos pintado, esculpido, escrito y contado de viva voz las histo-
rias de nuestros pasados y presentes, intentando comprender quiénes

TE
somos y de dónde venimos. Por consenso, la historia comienza con la
escritura. Antes está la prehistoria, lo que ocurrió antes de que supiéra-

EN
mos escribirlo. Para ponerlo en perspectiva, hay vida en la Tierra des-
de hace 3.900 millones de años. La especie Homo sapiens, a la que todos
nosotros pertenecemos, surgió hace apenas 200.000 años en el África
ES
oriental. La escritura comenzó hace unos 6.000 años, en Mesopotamia,
en algún lugar de lo que hoy llamamos Oriente Medio.
PR

En comparación, este libro tiene unas 111.000 palabras, unos


700.000 caracteres, incluidos los espacios. Si el espacio de tiempo que
lleva la vida en la Tierra estuviera representado por la longitud de este
Y

libro, cada carácter, espacios incluidos, ocuparía unos 5.909 años. La


presencia en la Tierra de humanos anatómicamente modernos equiva-
O

le a ... la longitud precisa de esta frase.


D

El tiempo que llevamos registrando la historia es un aleteo evoluti-


vo que equivale a un solo carácter, al ancho de este punto y aparte<.>
SA

¡Y qué escasa es esa historia! Los documentos desaparecen, se di-


suelven, se descomponen. Son arrastrados por el agua, consumidos por
PA

insectos y bacterias, destruidos, escondidos, encubiertos o revisados. Y


eso sin tener en cuenta la subjetividad del registro histórico. No acaba-
mos de ponernos de acuerdo sobre lo que ocurrió durante la última dé-
cada. Los periódicos registran historias con sesgos bien establecidos.
Las cámaras registran imágenes custodiadas por personas, y solo ven lo
que pasa por delante de la lente, a menudo sin contexto. Los propios
humanos son testigos muy poco fidedignos de la realidad objetiva. An-
damos a tientas.
Los detalles precisos de los acontecimientos del 11 de septiembre de
2001, cuando se destruyeron las Torres Gemelas, podrían permanecer
para siempre oscurecidos por los informes contradictorios y el caos de

Breve [Link] 12 6/4/17 15:28


introducción 13

aquel horror. Los testimonios de testigos en juicios son notoriamente


defectuosos y siempre se someten a duda y escrutinio. Si nos vamos unos
siglos atrás, no tenemos pruebas coetáneas ni siquiera de la existencia de
Jesucristo, posiblemente el hombre más influyente de toda la historia. La
mayoría de relatos sobre su vida los escribieron siglos después de su
muerte personas que nunca lo conocieron. En la actualidad, los cuestio-
naríamos seriamente si se presentasen como evidencia histórica. Incluso
los relatos de la ortodoxia cristiana, los Evangelios, son incoherentes y a
lo largo del tiempo han mutado irremediablemente.
No quiero con ello desdeñar el estudio de la historia (ni el cristia-
nismo). Solo pretendo dejar claro hasta qué punto el pasado es borroso.

TE
Hasta hace poco se registraba principalmente en textos religiosos, do-
cumentos de transacciones mercantiles y títulos de los linajes de la rea-

EN
leza. En tiempos modernos, tenemos el problema opuesto: demasiada
información, casi sin posibilidad de preservarla debidamente ordenada
y clasificada. En cada compra que hacemos en línea, en cada búsqueda
ES
en internet, ofrecemos información sobre nosotros mismos que apro-
vechan las compañías de la red. Libros, sagas, historias orales, inscrip-
PR

ciones, arqueología, internet, bases de datos, películas, radio, discos


duros, cintas magnéticas. Juntamos retazos y bytes de información
para reconstruir el pasado. Y ahora la biología se ha unido a ese formi-
Y

dable revoltijo de información.


El epigrama que abre esta introducción es la única referencia de
O

Darwin a los humanos en El origen de las especies, y casi al final, como si


D

quisiera tentarnos con una secuela. Con la teoría que propone sobre la
descendencia con modificación, en el futuro lejano se arrojará mucha
SA

luz sobre nuestra historia: continuará.


Ese tiempo ha llegado. Ahora tenemos un nuevo modo de leer
PA

nuestro pasado que nos permite arrojar una luz muy brillante sobre
nuestros orígenes. Llevamos en los genes un poema épico, una saga in-
comparable, única, extensa y serpenteante. Hace una década, cincuenta
años después del descubrimiento de la doble hélice, nuestra capacidad
para leer el ADN había mejorado hasta el punto de convertirse en una
fuente histórica, un texto que podemos escudriñar. Nuestros genomas,
genes y ADN albergan un registro del viaje que ha seguido la vida en la
Tierra, los 4.000 millones de años de ensayo y error que han desembo-
cado en cada uno de nosotros. Nuestro particular genoma es el conjun-
to total de nuestro ADN, 3.000 millones de letras, y debido a la forma
como se constituye, a través del (desde un punto de vista biológico)

Breve [Link] 13 6/4/17 15:28


14 breve historia de todos los que han vivido

misterioso sexo, es del todo único. Y nuestra huella genética no solo es


exclusivamente nuestra, sino que es distinta de cualquiera de las huellas
de los 107.000 millones de almas que han vivido. Eso es cierto incluso en
el caso de los gemelos idénticos, cuyos genomas son indistinguibles
en el momento en que comienzan su existencia, pero que comienzan a
apartarse instantes después de la concepción. En palabras del Dr. Seuss:

¡Hoy tú eres tú! ¡Eso es más verdad que verdad! Hoy no hay nadie vivo
que se te pueda comparar.

El espermatozoide que nos hizo comenzó su vida en los testículos de

TE
nuestro padre unos días antes de la concepción. Un solo espermatozoi-
de de un jeringazo de millones hundió su cabeza en un óvulo de la ma-

EN
dre, solo uno de varios cientos posibles. Como una muñeca rusa, ese
óvulo había crecido en su interior cuando ella crecía dentro de su propia
madre, pero no maduró hasta su último ciclo menstrual, y, tomando su
ES
turno en la alternancia de ovarios, abandonó la comodidad de su lugar
de nacimiento. Al tomar contacto, aquel espermatozoide ganador libe-
PR

ró una sustancia química que disolvió la renuente membrana celular y,


dejando atrás el látigo de su cola, se introdujo en el interior. Una vez
dentro, el huevo alzó una impenetrable barrera que impidió que otros
Y

franqueasen sus defensas. Aquel espermatozoide fue único, como lo


fue el óvulo, y la combinación de ambos, claro, también fue única, y se
O

convirtió en quienes somos. Incluso el lugar de entrada fue único.


D

Dado que el óvulo de la madre es más o menos esférico, el espermato-


zoide podría haber entrado por cualquier lugar, pero por alguna confi-
SA

guración cósmica, atacó a su presa por un punto determinado, y allí


mismo desencadenó ondas de sustancias químicas que iniciaron el pro-
PA

ceso que estableció nuestro plan corporal: la cabeza en un extremo, la


cola en el otro. Sabemos por otros organismos que si el espermatozoide
hubiera entrado por el lado opuesto, el embrión que se convirtió en la
persona que somos habría comenzado a crecer con una orientación dis-
tinta, y posiblemente ocurra lo mismo en nuestra especie.
El material genético de nuestros padres, su genoma, se había bara-
jado durante la formación de los óvulos y los espermatozoides, y luego
se dividió en dos. Sus padres, nuestros abuelos, les habían transmitido
dos conjuntos de cromosomas, y al barajarlos produjeron una serie de
cartas que no había existido ni volverá a existir nunca más. También
nos traspasaron un poco de ADN sin barajar. Los hombres tenemos un

Breve [Link] 14 6/4/17 15:28


introducción 15

cromosoma Y que apenas difiere del de nuestro padre, y este del suyo y
así sucesivamente. Es un pedazo de ADN raquítico y avejentado, con
pocos genes y mucha basura. El óvulo también escondía algunos peque-
ños bucles de ADN en su interior, en sus mitocondrias, las diminutas
centrales de energía que alimentan a todas las células. Tienen su propio
minigenoma y, como está en el interior del óvulo, solo se transmite a
través de las madres. Conjuntamente, estos dos fragmentos constitu-
yen una porción minúscula de nuestro ADN, pero sus claros linajes son
útiles para reconstruir genealogías e historias antiguas. No obstante, la
gran mayoría de nuestro ADN se forjó en las mezclas de nuestros pro-
genitores, y el suyo en el de los suyos. Este proceso se produjo en cada

TE
ser humano; la cadena que nos precede es ininterrumpida.

EN
Te joden bien, tu padre y tu madre.
Tal vez no lo quieran, pero lo hacen.
ES
Te colman con todas las miserias que tienen
Y aún añaden algunas solo para ti.
PR

Me ahorraré la opinión sobre los aspectos psicológicos o parentales del


poema de Philip Larkin, pero desde un punto de vista biológico, da en
el clavo. Cada vez que se hace un óvulo o un espermatozoide, la mezcla
Y

produce una variación nueva, unas diferencias únicas en las personas


que los albergan. Heredamos el ADN de nuestros padres en combina-
O

ciones únicas, y durante ese proceso (la meiosis), se inventan variacio-


D

nes genéticas nuevas, solo para nosotros. Algunas las transmitiremos si


tenemos hijos, y ellos adquirirán las suyas propias.
SA

Es sobre estas diferencias en las poblaciones donde actúa la evolu-


ción, y es en esas diferencias donde podemos seguir el camino de la hu-
PA

manidad mientras atravesaba tierras y mares, y océanos de tiempo, has-


ta el último rincón del planeta. Los genetistas se han convertido en
historiadores.
Un solo genoma contiene una ingente cantidad de datos crudos, su-
ficientes para dibujar el mapa de un humano. Pero la genómica es una
ciencia comparada. Dos conjuntos de ADN de dos personas distintas
contienen mucho más del doble de esa información. Todos los genomas
humanos albergan los mismos genes, pero todos pueden ser ligeramen-
te distintos, lo que explica el hecho de que todos seamos increíblemente
parecidos y, sin embargo, claramente distintos. Comparando esas dife-
rencias, podemos inferir el grado de parentesco entre esas dos personas,

Breve [Link] 15 6/4/17 15:28


16 breve historia de todos los que han vivido

y cuándo evolucionaron esas diferencias. Y podemos extender esas com-


paraciones a toda la humanidad, siempre que algunas personas nos per-
mitan sacar el ADN de sus células.
Cuando en 2001 se publicó el primer genoma humano completo,
con mucho bombo y platillo, en realidad no era más que una lectura en
borrador del material genético de unos pocos individuos. Pero para
llegar hasta allí se había requerido el esfuerzo de cientos de científicos
durante casi una década, con un coste del orden de 3.000 millones de
dólares, aproximadamente a un dólar por letra de ADN. Tan solo
quince años más tarde, es muchísimo más fácil y la cantidad de datos
de genomas individuales es incalculable. Cuando escribo esto, dispo-

TE
nemos de unos 150.000 genomas humanos totalmente secuenciados,
además de un útil muestreo de literalmente millones de personas dis-

EN
tribuidas por todo el mundo. Grandes empeños de la ciencia médica
con nombres tan precisos como «El proyecto de los cien mil genomas»
ejemplifican lo fácil que resulta ahora extraer los datos que todos alma-
ES
cenamos en nuestras células vivas. En el Reino Unido se está conside-
rando seriamente la posibilidad de secuenciar el genoma de todos en el
PR

momento de nacer. Y no estamos confinados al rigor de la ciencia for-


mal o la política sanitaria del gobierno: cualquiera puede escupir en un
tubo de ensayo y obtener una lectura de partes clave de su propio ge-
Y

noma gracias al ejército de empresas que le dirán todo tipo de cosas


sobre sus características, historia y riesgo de contraer ciertas enferme-
O

dades, y todo por unos pocos cientos de euros.


D

También tenemos el genoma de cientos de personas que murieron


hace muchos años y que podemos incluir en esta gran narración. En
SA

2014 se identificaron los huesos de un rey inglés, Ricardo III, gracias a


un buen número de pruebas arqueológicas (capítulo 3), pero el caso se
PA

selló regiamente con su ADN. Conocemos a los reyes y reinas del pa-
sado por su estatus, y porque la historia está dominada por los relatos
continuados de sus vidas. La genética ha enriquecido el estudio de los
monarcas, pero el ADN es el último rasero, y nuestra recién adquirida
capacidad para extraer los más finos detalles del pasado vivo nos per-
mite un examen de la gente, de los países, de las migraciones, de todos.
Ahora podemos testar, verificar y falsar, conocer las historias de la
gente, no solo de los poderosos o las celebridades del momento. Don-
nadies del pasado quedan hoy elevados al nivel de las personas más im-
portantes que han vivido. El ADN es universal y, como veremos, ser
de un linaje regio le puede otorgar a uno derechos divinos sobre otros

Breve [Link] 16 6/4/17 15:28


introducción 17

ciudadanos junto a todos los beneficios de la explotación que acompaña


a ese poder heredado, pero la evolución, la genética y el sexo son prác-
ticamente indiferentes a las nacionalidades, a las fronteras y a todo ese
poder embriagador.
Y podemos mirar aún más lejos. En otro tiempo el estudio de los
humanos antiguos estaba limitado a viejos dientes y huesos y a los res-
tos fantasmagóricos que su vida dejó mezclados con la tierra; ahora, en
cambio, podemos recomponer la información genética de humanos
verdaderamente antiguos, de neandertales y otros miembros extintos
de nuestra gran familia, y su estudio está revelando una nueva ruta ha-
cia quienes hoy somos. Podemos arrancarles el ADN para que nos di-

TE
gan cosas que no pueden conocerse de ningún otro modo; por ejemplo,
saber cómo experimentaba un neandertal los olores. El ADN preserva-

EN
do durante tanto tiempo nos obliga a revisar profundamente nuestra
historia evolutiva. El pasado puede ser un país extraño, pero siempre
hemos llevado los mapas en nuestro interior.
ES
La cantidad de datos que está generando esta nueva ciencia es colo-
sal, fenomenal, abrumadora. Cada semana se publican estudios que
PR

desbaratan lo que sabíamos. En los penúltimos estadios de la escritura


de este libro se supo que la fecha del gran éxodo desde África podría
atrasarse en 10.000 años tras el hallazgo de cuarenta y siete dientes mo-
Y

dernos en China. Más tarde, casi al acabar el libro, se atrasó 20.000 años
más tras detectarse ADN de Homo sapiens en una niña neandertal que
O

llevaba muerta miles de años. Estas cifras no son mucho en términos


D

evolutivos, pequeñas ondas en el tiempo geológico. Aun así, son mu-


cho más que toda la historia humana escrita. El suelo no para de mover-
SA

se bajo nuestros pies.


PA

La primera mitad de este libro trata de cómo se está reescribiendo el


pasado con la ayuda de la genética, desde los tiempos en que había al
menos cuatro especies humanas sobre la Tierra hasta los reyes de la
Europa del siglo xviii. La segunda mitad trata de quiénes somos en
la actualidad, de lo que el estudio del ADN en el siglo xxi nos dice
sobre familias, salud, psicología, raza y el destino de todos nosotros.
Ambas partes se erigen sobre el uso del ADN como un texto que
acompaña a las fuentes históricas que venimos usando desde hace si-
glos: arqueología, rocas, huesos antiguos, leyendas, crónicas e histo-
rias familiares.

Breve [Link] 17 6/4/17 15:28


18 breve historia de todos los que han vivido

Aunque el estudio de los antepasados y de la herencia sea tan vie-


jo como los propios humanos, la genética es una disciplina científica
joven, con una historia corta y difícil. La genética humana nació como
un medio para medir a la gente y establecer comparaciones de manera
que las diferencias entre ellos se pudieran formalizar como ciencia, y
utilizar para justificar la segregación y la subyugación. El nacimiento
de la genética es sinónimo del nacimiento de la eugenesia, aunque por
aquel entonces, a finales del siglo xix, esa palabra no arrastrara las
mismas connotaciones tóxicas que tiene hoy. No hay en toda la cien-
cia tema más controvertido que la raza: los humanos presentamos di-
ferencias, y el peso que se les atribuye ha causado algunas de las divi-

TE
siones más profundas y los actos más crueles y sangrientos de la
historia. Como veremos, la genética moderna nos muestra hasta qué

EN
punto seguimos viendo el concepto de raza de una forma terriblemen-
te errónea.
A los humanos nos gusta contar historias. A nuestra especie le en-
ES
cantan las narraciones, y más aún la satisfacción narrativa de la expli-
cación, una forma de dar sentido a las cosas y a las inefables compleji-
PR

dades de ser humano: planteamientos, nudos y desenlaces. Cuando


comenzamos a leer el genoma, lo que deseábamos encontrar en él eran
narraciones que aportaran claridad a los misterios de la historia y la
Y

cultura y la identidad individual; que nos dijeran exactamente quiénes


somos y por qué.
O

Nuestros deseos no se vieron satisfechos. El genoma humano ha


D

resultado ser mucho más interesante y complicado de lo que nadie hu-


biera pensado, incluidos todos los genetistas que siguen empleados, en
SA

puestos cada vez mejor pagados, una década después de la supuesta fi-
nalización del Proyecto Genoma Humano. La verdad de esta compleji-
PA

dad y de nuestra dificultad para comprenderla pugna por filtrarse hasta


el meollo de lo que entendemos por genética. En el pasado hablábamos
de sangre y de linajes como medio de conectar con nuestros antepasa-
dos y describir nuestro yo familiar. Pero ya no está en la sangre, está en
los genes. El ADN se ha convertido en el epítome del destino, una cos-
tura que nos recorre a todos y sella nuestro futuro. Pero no lo es. Todos
los científicos piensan que su disciplina es la peor representada en los
medios de comunicación, pero como científico y escritor, creo que la
genética humana destaca sobre todas por estar destinada a ser mal com-
prendida, a mi entender porque estamos culturalmente programados
para entenderla mal.

Breve [Link] 18 6/4/17 15:28


introducción 19

La ciencia suele revelar que, en buena parte, el mundo no es como


lo percibimos, tanto si se trata de la cosmología como de lo molecular,
lo atómico o lo subatómico. Estos campos nos resultan apartados y
abstractos en comparación con lo que hablamos sobre las familias y la
herencia, sobre la raza, la inteligencia o la historia. El bagaje que aca-
rreamos, la subjetividad con la que de forma natural abordamos estas
características esencialmente humanas, no tiene parangón. La brecha
entre lo que la ciencia ha revelado y cómo seguimos hablando sobre
familias o razas es un abismo porque, como veremos, las cosas no son
como creíamos que eran.
También el ADN está rodeado de mucho mito e invención. La ge-

TE
nética sin duda puede decirnos quiénes son nuestros parientes más cer-
canos y desvelar muchos secretos de nuestro pasado profundo. Pero

EN
tenemos menos en común con nuestros antepasados de lo que cree-
mos, y hay personas en nuestra familia de las que no hemos heredado
ningún gen y a las que, por tanto, no nos une ningún vínculo genético
ES
significativo, por mucho que, en un sentido genealógico, hayamos des-
cendido de ellas. Mostraré que, a pesar de lo que uno haya leído, la gené-
PR

tica no puede decirnos lo inteligentes que serán nuestros hijos, ni a qué


deportes deberían dedicarse, ni qué preferencia sexual tendrán, ni cómo
morirán ni por qué algunas personas cometen actos abominables de
Y

violencia o asesinatos. Tan importante como qué puede decirnos la ge-


nética es qué no puede decirnos.
O

El ADN es la sustancia misma que ha codificado cerebros lo bastan-


D

te complejos como para hacerse preguntas sobre nuestros propios orí-


genes, y para proporcionar las herramientas para averiguar cómo se ha
SA

desarrollado nuestra evolución. Los cambios en esta extraña molécula


se han ido acumulando y registrando a lo largo del tiempo, aguardando
PA

pacientemente durante miles de años a que descubramos cómo leerla.


Ahora podemos. Cada capítulo de este libro relata algo distinto sobre la
historia y sobre la genética, sobre batallas ganadas y perdidas, sobre in-
vasores, saqueadores, asesinatos, migraciones, agricultura, enferme-
dad, reyes y reinas, epidemias y toda suerte de perversiones sexuales.
Este libro es, sobre todo, un libro de historia. Algunos de los rela-
tos que contiene pertenecen a la historia de la genética, que tiene sus
propios giros extraños y su pasado oscuro, y sirven para entender cómo
sabemos lo que ahora estamos descubriendo. Muchos son historias de
naciones, poblaciones, unas pocas conocidas por celebridad o herencia
de poder, la mayoría constituidas por multitudes anónimas. Podemos

Breve [Link] 19 6/4/17 15:28


20 breve historia de todos los que han vivido

indagar en los huesos de algunos hombres, mujeres y niños que por


pura casualidad murieron en circunstancias insólitas y cuyas vidas po-
demos investigar con técnicas forenses porque, al preservarse tras su
muerte, inadvertidamente nos dieron su ADN.
La biología es el estudio de lo que vive y, por ende, de lo que mue-
re. Es confusa de un modo tan maravilloso como frustrante, es imprecisa
y se resiste a cualquier definición. Si queremos empezar por el principio,
que no parece mal sitio por donde empezar, veamos dónde comienzan
nuestros problemas.

TE
EN
ES
PR
Y
O
D
SA
PA

Breve [Link] 20 6/4/17 15:28

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