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Objetivo 16: Justicia y Paz Global

El Objetivo 16 busca promover sociedades justas y pacíficas, garantizando acceso a la justicia y creando instituciones inclusivas. Sin embargo, el aumento de la violencia y los conflictos, como la guerra en Ucrania, obstaculizan estos esfuerzos, afectando el desarrollo y la seguridad de las comunidades. Es crucial que gobiernos y sociedad civil colaboren para fortalecer el Estado de derecho y proteger los derechos humanos, mientras se trabaja hacia la reducción de la violencia y la corrupción.

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Objetivo 16: Justicia y Paz Global

El Objetivo 16 busca promover sociedades justas y pacíficas, garantizando acceso a la justicia y creando instituciones inclusivas. Sin embargo, el aumento de la violencia y los conflictos, como la guerra en Ucrania, obstaculizan estos esfuerzos, afectando el desarrollo y la seguridad de las comunidades. Es crucial que gobiernos y sociedad civil colaboren para fortalecer el Estado de derecho y proteger los derechos humanos, mientras se trabaja hacia la reducción de la violencia y la corrupción.

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Tomado de: [Link]

org/sustainabledevelopment/es/peace-justice/

Objetivo 16: Promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas


El Objetivo 16 pretende promover sociedades pacíficas e inclusivas, facilitar el acceso a la
justicia para toda la población y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos
los niveles. Las personas de todo el mundo deben vivir libres del miedo a cualquier forma de
violencia y sentirse seguras en su día a día, sea cual sea su origen étnico, religión u orientación
sexual.

Sin embargo, los conflictos violentos, actuales y nuevos, en todo el mundo, están haciendo
descarrilar el camino global hacia la paz y hacia la consecución del Objetivo 16.

Resulta alarmante que en el año 2022 se produjera un aumento en más del 50 % en el número
de muertes de civiles relacionadas con los conflictos, el primero desde la adopción de la
Agenda 2030, debido en gran parte a la guerra de Ucrania.

Los altos niveles de violencia armada e inseguridad tienen consecuencias destructivas para el
desarrollo de un país, mientras que la violencia sexual, los delitos, la explotación y la tortura
son fenómenos generalizados donde existen conflictos o no hay Estado de derecho, por lo que
los países deben tomar medidas para proteger a los sectores que corren más riesgos.

Los gobiernos, la sociedad civil y las comunidades deben colaborar para encontrar soluciones
duraderas a los conflictos y al clima de inseguridad. El fortalecimiento del Estado de derecho y
la promoción de los derechos humanos es fundamental en este proceso, así como la reducción
del tráfico de armas ilícitas, la lucha contra la corrupción y el fomento de una participación
inclusiva.

¿Por qué debería importarme?

Los altos niveles de violencia armada e inseguridad tienen consecuencias destructivas para el
desarrollo de un país. La violencia sexual, los delitos, la explotación y la tortura son fenómenos
generalizados donde existen conflictos o no hay Estado de derecho.

Los gobiernos, la sociedad civil y las comunidades deben colaborar para encontrar soluciones
duraderas a los conflictos y al clima de inseguridad. El fortalecimiento del Estado de derecho y
la promoción de los derechos humanos es fundamental en este proceso, así como la reducción
del tráfico de armas ilícitas, la lucha contra la corrupción y el fomento de una participación
inclusiva.

¿Cómo se aplica esto a mi país?

El Objetivo 16 se ajusta al marco más amplio de los derechos humanos al promover sociedades
que respeten y defiendan los derechos individuales, así como el derecho a la intimidad, la
libertad de expresión y el acceso a la información.

La paz es un requisito fundamental para el desarrollo social y económico. Cuando no hay paz,
las sociedades suelen estar plagadas de conflictos, violencia e inestabilidad, lo que puede
obstaculizar el progreso y resultar en la pérdida de vidas humanas y recursos.

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El acceso igualitario a la justicia es esencial para proteger los derechos de las personas,
resolver disputas y garantizar que las poblaciones vulnerables no sean marginadas ni
maltratadas.

Los delitos que amenazan los cimientos de las sociedades pacíficas, incluidos los homicidios, la
trata y otros tipos de delincuencia organizada, así como las leyes o las prácticas
discriminatorias, afectan a todos los países.

¿Qué pasa si no se toman medidas?

La violencia armada y la inseguridad tienen un efecto destructivo en el desarrollo de un país,


que afecta al crecimiento económico y que suele provocar agravios persistentes entre las
comunidades.

La violencia afecta a la salud, al desarrollo y al bienestar de los niños, así como a su capacidad
para prosperar. También les provoca traumas y debilita su inclusión social.

La falta de acceso a la justicia implica que los conflictos quedan sin resolver y que las personas
no pueden obtener ni protección ni reparación. Las instituciones que no funcionan con arreglo
a la ley son propensas a la arbitrariedad y al abuso de poder, y tienen menos capacidad para
prestar servicios públicos para todos.

La exclusión y la discriminación no solo violan los derechos humanos, sino que también causan
resentimiento y animosidad, y pueden provocar actos de violencia.

¿Qué podemos hacer?

Ejercer nuestro derecho a exigir que los funcionarios electos rindan cuentas de su actuación, a
la libertad de información y a compartir nuestra opinión con los representantes electos.
Promover la inclusión y el respeto hacia las personas de diferente origen étnico, religión,
género, orientación sexual u opinión.

Metas del objetivo 16

16.1 Reducir significativamente todas las formas de violencia y las correspondientes tasas de
mortalidad en todo el mundo
16.2 Poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura
contra los niños
16.3 Promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la
igualdad de acceso a la justicia para todos
16.4 De aquí a 2030, reducir significativamente las corrientes financieras y de armas ilícitas,
fortalecer la recuperación y devolución de los activos robados y luchar contra todas las formas
de delincuencia organizada
16.5 Reducir considerablemente la corrupción y el soborno en todas sus formas
16.6 Crear a todos los niveles instituciones eficaces y transparentes que rindan cuentas
16.7 Garantizar la adopción en todos los niveles de decisiones inclusivas, participativas y
representativas que respondan a las necesidades
16.8 Ampliar y fortalecer la participación de los países en desarrollo en las instituciones de
gobernanza mundial
16.9 De aquí a 2030, proporcionar acceso a una identidad jurídica para todos, en particular
mediante el registro de nacimientos

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16.10 Garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de
conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales
16.a Fortalecer las instituciones nacionales pertinentes, incluso mediante la cooperación
internacional, para crear a todos los niveles, particularmente en los países en
desarrollo, la capacidad de prevenir la violencia y combatir el terrorismo y la
delincuencia
16.b Promover y aplicar leyes y políticas no discriminatorias en favor del desarrollo
sostenible

Principios del mantenimiento de la Paz


Tomado de: [Link]
peacekeeping
Hay tres principios básicos que siguen caracterizando a las operaciones de paz de las Naciones
Unidas como una herramienta singular para el mantenimiento de la paz y la seguridad
internacionales. Estos tres principios están interrelacionados y se refuerzan mutuamente:
1. Consentimiento de las partes
2. Imparcialidad
3. No uso de la fuerza, excepto en legítima defensa y en defensa del mandato

1. Consentimiento de las partes


Las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se despliegan con el
consentimiento de las partes principales en conflicto. Esto requiere que las partes asuman un
compromiso para avanzar hacia un proceso político. El consentimiento garantiza a las Naciones
Unidas la libertad de acción política y física necesaria para llevar a cabo las tareas de su
mandato.

Sin el consentimiento, la operación para el mantenimiento de la paz corre el riesgo de


convertirse en parte en el conflicto y de verse arrastrada a aplicar medidas de imposición de la
paz, apartándose de su función original.

El hecho de que las partes principales den su consentimiento al despliegue de una operación
de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas no necesariamente implica ni garantiza
que haya un compromiso total en el interior de cada una de las partes, sobre todo si esas
partes están divididas en el plano interno o su control y dirección son débiles. La universalidad
del consentimiento es aún menos probable cuando las condiciones son inestables,
caracterizadas por la presencia de grupos armados que escapan al control de las partes o por
la presencia de otros elementos que amenazan el proceso.

2. Imparcialidad
La imparcialidad es fundamental para mantener el consentimiento y la cooperación de las
partes principales, pero no debe confundirse con la neutralidad ni la pasividad. El personal de
paz de las Naciones Unidas debe ser imparcial en su trato con las partes en el conflicto, pero
no neutral en la ejecución de su mandato.

Una operación de mantenimiento de la paz es similar a un buen árbitro que se mantiene


imparcial, pero que sanciona las infracciones. La operación no debe tolerar las acciones de las
partes que infrinjan los compromisos asumidos en el marco del proceso de paz ni las normas y
los principios internacionales que sostienen la operación.

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A pesar de la necesidad de establecer y mantener buenas relaciones con las partes, una
operación de mantenimiento de la paz debe evitar escrupulosamente las actividades que
puedan comprometer su imagen de imparcialidad. Una misión no debe apartarse de la
aplicación rigurosa del principio de imparcialidad por temor a una mala interpretación o a una
represalia.

Hacerlo supondría poner en peligro la credibilidad y legitimidad de la operación de


mantenimiento de paz y podría llevar a que una o varias partes retiren su consentimiento.

3. No uso de la fuerza, excepto en legítima defensa y en defensa del mandato


Las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas no son un instrumento
para imponer la paz. Sin embargo, pueden usar la fuerza a nivel táctico, con la autorización del
Consejo de Seguridad y si se actúa en legítima defensa o en defensa del mandato.

En ciertas situaciones inestables, el Consejo de Seguridad ha dado a las misiones de


mantenimiento de la paz un mandato «robusto» que las ha autorizado a «emplear todos los
medios necesarios» para disuadir los intentos de interrumpir el proceso político por la fuerza,
proteger a los civiles de la amenaza inminente de un ataque físico o asistir a las autoridades
nacionales para mantener el orden público.

Aunque en el fondo a veces pueden parecer similares, el mantenimiento de la paz robusto no


debe confundirse con la imposición de la paz, tal como contempla el Capítulo VII de la Carta de
las Naciones Unidas.

El mantenimiento de la paz robusto implica el uso de la fuerza a nivel táctico, con la


autorización del Consejo de Seguridad y el consentimiento del país anfitrión o las partes
principales del conflicto.
Por el contrario, la imposición de la paz no requiere el consentimiento de las partes principales
y puede implicar el uso de la fuerza militar a nivel estratégico o internacional, lo cual está
normalmente prohibido para los Estados Miembros en virtud del Artículo 2, párrafo 4 de la
Carta, excepto con la autorización expresa del Consejo de Seguridad.
Una operación de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas solamente debe usar la
fuerza como medida de última instancia. Se debe calibrar siempre de manera precisa,
proporcionada y adecuada, aplicando el principio de la mínima fuerza necesaria para lograr el
efecto deseado, y manteniendo al mismo tiempo el consentimiento para la misión y su
mandato. El uso de la fuerza por parte de una operación de mantenimiento de la paz de las
Naciones Unidas siempre tiene consecuencias políticas y a menudo puede dar lugar a
circunstancias imprevistas.

Las decisiones relativas a su uso deben tomarse en el nivel apropiado dentro de una misión,
según una combinación de factores que incluyen la capacidad de la misión, la percepción
pública, el impacto humanitario, la protección de las fuerzas, la protección y la seguridad del
personal y, lo más importante, el efecto que la acción tendrá sobre el consentimiento nacional
y local de la misión.

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