Comunicación Política y Ciberdemocracia
Comunicación Política y Ciberdemocracia
INVESTIGACIÓN
RESUMEN
Este artículo propone, a partir de una amplia revisión bibliográfica, reflexionar sobre
el concepto de Comunicación Política y sobre la incidencia que, en el rol de los tres
actores que en ella intervienen —políticos, medios de comunicación y ciudadanía—,
ha tenido el entorno digital. A través de un repaso por la evolución del concepto
posicionamos la comunicación política en una cuarta fase caracterizada por el
desapego y descrédito hacia las instancias políticas y mediáticas, la desmasificación, la
diversificación mediática, la desintermediación y la emancipación de la ciudadanía
digital. El fenómeno de la comunicación política se aborda desde su vinculación a los
conceptos clásicos de Espacio Público y Opinión Pública que se extrapolan al contexto
de la ciberdemocracia para cuestionar si los procesos de interacción que en ella se
desarrollan conducen hacia un modelo de democracia deliberativa. En respuesta a ello,
este estudio evidencia la necesidad de mayores niveles de intercambio y consenso,
1 Marta Gil Ramírez: Doctora en Comunicación Audiovisual y Master en Comunicación y Cultura por
la UMA. Miembro del grupo de investigación SEJ390: Investigación sobre Transformaciones en el
Ecosistema de la Comunicación (TRANSCOMUNICACIÓN). Periodista y docente.
Gil Ramírez, M. y Gómez de Travesedo Rojas, R.
Repensar la comunicación política en el contexto digital. Ciberdemocracia ¿democracia
deliberativa?
especialmente entre las esferas política y ciudadana, en relación a los mensajes,
símbolos y opiniones que, a través de la comunicación política, construyen la Opinión
Pública digital. La posibilidad de una democracia deliberativa se vislumbra lejana. La
confrontación discursiva propia de la comunicación política tradicional se traslada al
entorno online, con la única salvedad de que, ahora y de momento, está más
equiparada entre los tres elementos que en ella intervienen.
ABSTRACT
This article proposes, from an extensive bibliographic review, to reflect on the concept
of Political Communication and on the impact that the digital environment has had on
the role of the three actors involved in it —politicians, the media and citizenship—.
Through a review of the evolution of the concept, we position political communication
in a fourth phase characterized by detachment and discredit towards political and
media bodies, demasmification, media diversification, disintermediation and the
emancipation of digital citizenship. The phenomenon of political communication is
addressed from its linkage to the classic concepts of Public Space and Public Opinion,
which are extrapolated to the context of cyber democracy to question whether the
interaction processes that develop in it lead to a model of deliberative democracy. In
response, this study shows the need for higher levels of exchange and consensus,
especially between the political and citizen spheres, in relation to the messages,
symbols and opinions that, through political communication, build digital public
opinion. The possibility of deliberative democracy is a distant glimpse. The discursive
confrontation typical of traditional political communication is transferred to the online
environment, with the only caveat that, now and for now; it is more equated between
the three elements involved there.
RESUMO
Este artigo propõe, a partir de uma ampla revisão bibliográfica, a reflexão sobre o
conceito de comunicação política e sobre a incidência que, a função dos três atores que
intervêm - políticos, meios de comunicação e cidadania - tem no entorno digital.
Através de uma leitura da evolução do conceito posicionamos a comunicação política
em uma quarta fase caracterizada pelo desapego e descrédito pelas instâncias políticas
e midiáticas, a desmassificação, a diversificação mediática, a desintermediação, e a
emancipação da cidadania digital. O fenômeno da comunicação política é abordado
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desde sua vinculação aos conceitos clássicos de espaço público e opinião pública que
se extrapolam ao contexto da ciberdemocracia para questionar se os processos de
interação que se desenvolvem nela levam até um modelo de democracia deliberativa.
Como resposta a isto, este estudo evidencia a necessidade de maiores níveis de troca e
consenso, especialmente nas esferas política e cidadã, na relação as mensagens,
símbolos e opiniões que, através da comunicação política, constroem a opinião pública
digital. Possibilidade de uma democracia deliberativa se vislumbra ainda longe. O
confronto discursivo próprio da comunicação política tradicional é transferido ao
entorno online, com a única diferença de que, agora e neste momento, está mais
equiparada entre os três elementos que intervêm na mesma.
1. INTRODUCCIÓN
2. OBJETIVOS
Este artículo propone una revisión de los principios que rigen la comunicación
política tradicional y plantea una reflexión sobre su evolución en el contexto digital de
ciberdemocracia desde su vinculación a los conceptos clásicos de Espacio Público y
Opinión Pública desde la perspectiva habermasiana y benhabibiana. Asimismo, se
exponen y desarrollan las características definitorias de la comunicación política
digital y se postula una nueva terminología, “Opinión Pública Hiperconectada”, para
representar el resultado de la deliberación que la ciudadanía digital desarrolla sobre
los asuntos de interés público en el entorno online.
3. METODOLOGÍA
Esta investigación propone una revisión bibliográfica que parte de las definiciones
de Comunicación Política que asentaron las bases del concepto (Blake, Blondel, Canel,
Denton, Fagen, Harondsen, Lazarsfeld, McNair, Rey, Wolton, Woodward, entre otros)
para observar, posteriormente, cómo estos postulados iniciales han ido evolucionando
y cuestionar si los mismos se adecuan a la realidad actual, caracterizada por el impacto
de la revolución digital. El distinto papel que ejercen cada uno de los actores que
intervienen de los procesos de comunicación política —ciudadanía, medios de
comunicación e instituciones políticas— se examina desde su vinculación a las
formulaciones sobre los conceptos de Espacio Público y Opinión Pública desarrolladas
por Jürgen Habermas y Seyla Benhabib. El estudio prosigue con una acotación de lo
que denominamos como “la cuarta fase de la comunicación política”, a partir de la
conocida clasificación de Blumler y Kavanagh (1999) y fundamentada en las
investigaciones propuestas en la última década por autores de referencia en este
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campo (Casero-Ripollés, Chadwick, Cotarelo, Dader, Dahlgren, Dahlberg o Lévy,
entre otros). Finalmente, se extrapola el concepto de Opinión Pública al contexto de la
ciberdemocracia a través de los trabajos de Sampedro (2000) y Resina de la Fuente
(2010) cuyo objeto de estudio pivota específicamente en torno a las interrelaciones que
conlleva la democracia deliberativa y el impacto digital de las mismas. El estudio
concluye con una reflexión sobre si la inédita participación de la ciudadanía digital en
la deliberación democrática conduce per se hacia un modelo de democracia
deliberativa.
4. DISCUSIÓN
Al igual que la Esfera o Espacio Público concebido por Habermas (1973) fue
“refeudalizado” (Habermas, 2000), copado por grupos de interés que negocian al
margen del conocimiento público (Del Rosario, 2019) entre los que se encuentran los
medios de comunicación; la comunicación política en su concepción original ha
derivado igualmente en una colonización del poder fáctico mediático.
La concepción de Esfera Pública (Benhabib, 1994; Habermas, 2009) que está aquí
implícita es aquella en la que la relación entre ciudadanos (esfera pública informal o
cívica) y política (esfera pública formal o institucional) se realiza fundamentalmente a
través de los medios de comunicación.
Las transformaciones de los medios “son las que nos han llevado a calificar de
`democracia mediática´, `nuevo proceso público´ o `democracia centrada en los
medios´, la nueva situación en la que actualmente se desenvuelve la relación entre
ciudadanos, políticos y medios de comunicación” (Rospir, 2003, p. 47).
Política y medios han establecido una alianza que ostenta la hegemonía discursiva
en base a rendimientos que no siempre responden al interés público. La influencia de
las injerencias políticas (y económicas) en la esfera mediática, tanto en los procesos de
comunicación política como en las interacciones que se producen en la Esfera Pública
en general —y al margen de la función de los distintos organismos estatales, regionales
o locales que velan por “la protección de los derechos fundamentales” del ciudadano
ante los medios de comunicación (Gavara de Cara, 2015, p. 17)—, se constata si
atendemos a autores como Del Rosario (2019), que insiste en la necesidad de una teoría
normativa de los medios de comunicación que regule y garantice su servicio al interés
general.
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El flujo de la comunicación política dominante en las sociedades occidentales ha
sido de forma preponderante unidireccional, descendente y gestionado por los
“vértices fuertes” de la triangulación; es decir, la esfera política, a través de los medios
de comunicación o en connivencia con ellos, ha dirigido sus mensajes hacia una
ciudadanía constituida en audiencia pasiva (“vértice débil”). Esta última, pese a
configurar la representación de la voluntad popular y la portavocía de la Opinión
Pública en la versión más idealizada de la democracia habermasiana, no ha tenido
apenas significación en la interacción más allá de la participación en sondeos
electorales o en el momento de depositar el voto en unos comicios (Mazzoleni, 2010).
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Blumler y Kavanagh (1999), consideraron que la entrada del siglo XXI traía consigo
la que denominaron tercera fase de la Comunicación Política.
La primera fase, que los autores denominan “Edad de oro de los partidos” quedaría
acotada a las dos décadas que siguieron a la Primera Guerra Mundial. En esta etapa,
la comunicación política estaría caracterizada por amplios consensos y la confianza
ciudadana en las instituciones. Los mensajes políticos serios tenían fácil acceso a los
medios y obtenían actitudes consecuentes de los votantes.
La tercera fase, viene determinada por una serie de factores definitorios del modelo
de comunicación política:
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1. Modernización: fragmentación de la organización social en intereses e
identidades.
2. Proliferación de distintos estilos de vida y planteamientos morales.
3. Individualización: más que las convicciones ideológico-políticas interesa el
consumo.
4. Secularización: debilitamiento de la actividad partidista.
5. Economización: incremento de factores económicos en la agenda política.
6. Estetización: asociación de la política con la cultura popular.
7. Racionalización: se da credibilidad a argumentos probados con datos.
8. Mediatización: los medios en el centro del proceso social. La esfera pública solo
es visible a través de ellos.
Lo que sí parece cierto es que el siglo XXI ha traído consigo un cambio sustancial a
nivel comunicacional: la irrupción de la comunicación móvil, de las plataformas
digitales, de los denominados social media, de las redes sociales han transformado el
tradicional sistema mediático afectando a los distintos ámbitos con lo que este se
relaciona, incluido el político. Algunos autores (García-Alonso, 2011) han llegado
incluso ha afirmar que, gracias a Internet, los procesos unidireccionales de
comunicación han quedado cancelados y superados. Otros planteamientos menos
contundentes (Chadwick, 2013; López-Meri, Marcos-García y Casero-Ripollés, 2017;
Masip et al., 2020) apuntan, sin embargo, hacia una hibridación de los sistemas
analógico y digital, hacia la convivencia de dos modelos de comunicación: el que
representan los medios tradicionales y el generado sobre las redes sociales de Internet
(Gil-García, 2015).
Respecto a la desafección política, esta puede entenderse desde dos posturas: la del
ciudadano hastiado de la manipulación, la corrupción, la espectacularización o
teatralización de la actividad política, la incapacidad de los sistemas políticos de
atender las demandas y necesidades de los ciudadanos, etc., que decide apartarse del
ejercicio efectivo de la democracia mediante la abstención, lo que Megías (2020)
denomina “la desconexión política”; o desde la del ciudadano desencantado con los
actuales modos de operar de los sistemas políticos que se sobrepone y decide actuar
en consecuencia reivindicando su papel como componente del sistema democrático,
que apuntaría a una “desafección institucional” (Megías, 2020), pero no al abandono
de la atención por los asuntos de interés público. En la red, el ciberactivismo podría
considerarse una respuesta democrática al desapego hacia los modos de actuar de la
clase política. Desde esta segunda perspectiva, el incremento de la implicación
ciudadana en los asuntos de índole política no está reñido con el aumento del
distanciamiento hacia las instituciones gubernamentales. Más bien, se trata de una
llamada de atención, una respuesta social a las carencias y problemas que acreditan
las entidades políticas, la evidencia del “síntoma de su enfermedad” (Megías, 2020).
4.2.2. Desmasificación
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4.2.4. Desintermediación
Esta magnitud que adquiere la audiencia, posiciona al ciudadano como una figura
clave en los modos de comunicación política digital. El prosumidor como integrante
de un grupo social de individuos inteligentes que encuentran en la red una forma de
desligarse de la agenda mediática tradicional elaborada en base a intereses políticos,
para construir nuevas vías alternativas de protesta en el marco de la Esfera Pública
contemporánea (Dahlgren, 2013). El espacio digital supone un nuevo canal para el
activismo y la deliberación ciudadana (Resina de la Fuente, 2010; Sampedro y
Martínez-Avidad, 2018) favoreciendo la conexión entre sujetos antes aislados,
generando nuevos modos de canalización de las demandas sociales y posibilitando
una movilización más descentralizada a nivel ideológico. Una movilización que en el
contexto online puede además adquirir un carácter transnacional (Cammaerts y Van-
Audenhove, 2005; Della-Porta, 2011). Las formas de contrapoder digitales desmontan
los equilibrios preexistentes en el anterior modelo de comunicación política. La
ciudadanía encuentra en la red un instrumento con el que fiscalizar la acción del poder
político (Casero-Ripollés, 2008; Feenstra y Casero-Ripollés, 2014). Las élites mediáticas
y los actores políticos encuentran en este contexto dificultades para escapar de la
mirada vigilante del “hermano pequeño” (la ciudadanía) (Chadwick, 2008, p. 21).
Por un lado, es necesario atender a las limitaciones que implican las desiguales
oportunidades de participación en el debate democrático que conlleva la todavía
existente brecha digital; un desafío, hoy en día y atendiendo a la enorme expansión
de infraestructuras para el acceso a Internet de la última década, sustentado más en el
grado de apertura electrónica por parte de los distintos Estados hacia procesos de e-
participación, que en razones de educación, capacitación o renta (Nielsen et al., 2020),
cuestiones que aún persistirían pero en menor grado que en décadas pasadas.
Y es que las tecnologías nunca han sido determinantes por sí mismas, si no por el
uso que de ellas se hace. Internet, contiene desde sus inicios diversas opciones de
usabilidad. En el caso de la comunicación política estás posibilidades parecen
dicotómicas: “hacia la creación y el crecimiento, o hacia la explotación comercial y el
beneficio inmediato” (Caldevilla et al., 2020, p. 270).
Hace dos décadas, iniciándose el siglo XXI, Sampedro (2000) propone diferenciar
entre una “Opinión Pública Central/mayoritaria” y una “Opinión Pública
Periférica/minoritaria”. La primera se define por su predisposición al consenso y a
consentir el poder asentado. La conforman instituciones políticas, informativas y
demoscópicas. La segunda, la compone la sociedad civil en su forma de manifestación
y trata de incentivar la participación de las minorías. De este modo, el grado de
apertura de la Opinión Pública Central hacia la Opinión Pública Periférica condiciona
el nivel democrático del sistema.
Años después, Resina de la Fuente (2010) reformula los tipos planteados por
Sampedro (2000) y distingue entre “Opinión Pública Agregada” y “Opinión Pública
Discursiva”. La Agregada comprende el conjunto de juicios individuales que,
asimilando el término público al de mayoría, tiende a ser construida artificialmente y
controlada por las élites político-institucionales y se concreta en las expresiones de los
medios de comunicación, los sondeos o los resultados de las urnas. En la Discursiva,
el público se entiende como el colectivo de voluntades individuales que deliberan y se
condicionan entre sí, resultado de una conversación grupal en expansión y cuya
manifestación proviene de la sociedad civil.
Por otra parte, cabría cuestionarse como lo hace Chadwick (2008) ¿hasta qué punto
el intercambio dialógico que se produce en la red, principalmente a través de los
comentarios vertidos en foros y espacios habilitados al respecto, o las formas de
interacción basadas en clic de apoyo o rechazo a las opiniones volcadas en tales
espacios implican un nivel de reflexión suficiente para poder ser consideradas como
formas de deliberación democrática?. El autor (Chadwick, 2008), sin desmerecer el
potencial de la e-democracia, apunta sin embargo a una fase temprana en la
deliberación en línea donde prevalecen modos de participación de umbral deliberativo
bajo con mayor expresión cuantitativa que cualitativa.
5. CONCLUSIÓN
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política (Gil-Ramírez, 2019a) y, con ello, de participar en la construcción de la Opinión
Pública.
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Negociación y manejo de crisis
comunicacionales
Unidad 3
Identificar las estrategias adecuadas para manejar el conflicto que posibilite la participación política y
social.
Introducción
El conflicto social ha generado un abundante número de reflexiones teóricas, fundamentalmente desde el
campo de la sociología.
Dichas reflexiones han tomado a la revolución, el conflicto social por excelencia, como principal referencia y ello
ha condicionado notablemente sus posicionamientos, no sólo a nivel intelectual, sino también en términos
políticos.
Subtemas
» Subtemas:
La relación de estos tres actores está guiada por la identidad de cada uno de los conceptos.
- Desarrollar: como resultado de la compleja interacción entre la dotación genética del individuo, su
propia actividad, sus oportunidades de aprendizaje, el medio social y cultural en que está inmerso y sus
relaciones afectivas y motivaciones. Desarrollar no es crecer.
- Paz: es potenciar la vida, despliegue de la vida: (Paz directa, paz estructural, paz cultural)
- Conflicto: fuerza motriz del proceso de desarrollo y de la construcción de la paz. En los últimos años se
han dado innumerables esfuerzos encaminados a estudiar y transformar los conflictos. Manuales de
mediación, de resolución y gestión de conflictos pueblan las bibliotecas y librerías.
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura
En esa línea consideramos oportuno mencionar los que a nuestro juicio definen en Galtung el perfil l o la
identidad del conflicto.
Las dos hipótesis guía en el análisis de las tesis de nuestro autor son:
Así tenemos:
- Transnacionalismo
- «el esfuerzo por ver la contradicción entre los conflictos y la paz no sólo
desde el punto de vista de la propia nación o como un peligro para su
seguridad y la paz, sino como una oportunidad para promover los intereses
de esa nación» (Galtung, 2007b)11.
Esta tesis se basa en los cuestionamientos históricos que imposibilitaron que
se llegara a una vía intermedia en el período de la Guerra Fría, donde fue
inadmisible pensar en alternativas como binacional, bibloque, birregional.
Las actitudes (aspecto motivacional) se refieren a cómo sienten y piensan las partes de un conflicto, cómo perciben al
otro (por ejemplo, con respeto y amor o con desprecio y odio), y cómo ven sus propias metas y al conflicto en sí
mismo. El comportamiento (aspecto objetivo) alude a cómo actúan las partes durante el conflicto: si buscan intereses
comunes y acción creativa y constructiva o si tratan de perjudicar y causar dolor al otro.
La contradicción (aspecto subjetivo) tiene que ver con el tema o temas reales del conflicto y con como este se
manifiesta. Las partes muchas veces difieren en su percepción de cuál es la contradicción o raíz del conflicto. En
muchos casos, tales cuestiones son complicadas y están ocultas, ya que las partes y los actores del conflicto de ambos
lados (incluidos políticos y medios de comunicación) prefieren centrarse en las actitudes y la conducta, tanto la suya
propia (que en general se auto-concibe como positiva) como en la del otro (que suele describirse generalmente como
negativa).
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura
LA MOVILIZACION
Marx presentó su trabajo como una guía para la acción, algo plenamente
coherente con una ideología revolucionaria como el socialismo. Sin embargo,
Marx y Engels apenas profundizaron teóricamente en el concepto
movilización, es decir, en la forma en que el proletariado había de organizarse
y diseñar estratégicamente su actuación político-social. Para Marx sería la
propia evolución previsible del sistema capitalista la que ofrecería al
proletariado los recursos sociales precisos.
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura
EL FUNCIONALISMO
Ha jugado un papel capital en la conformación del aparato conceptual de la sociología y la antropología actuales, de
tal manera que resulta sorprendente el desdén con que una buena parte de la comunidad historiográfica ha recibido
sus aportaciones al estudio de la sociedad en general y de los movimientos sociales en particular. En cualquier caso,
no es tan sencillo como podría pensarse explicar cuál es la concepción del sistema social que defiende el
funcionalismo". .
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura
El sistema social nace con unos objetivos claros, absolutamente pragmáticos o utilitarios, concretados, de ahí el
nombre de la escuela, en funciones:
- Acumulación de ansiedades y frustraciones, producidas por una drástica restricción de las aspiraciones que
albergaba el actor social.
- Arranque espontáneo de ira popular. Chalmers Johnson expone el proceso partiendo de parecidas premisas teóricas,
pero adquiriendo un nuevo elemento: la actitud del grupo dirigente.
2. Intransigencia de las élites a la hora de admitir reformas. Ello genera desequilibrios psicológicos personales que
conducen al surgimiento de un movimiento subcultural.
Aunque la teoría de la frustración de expectativas la encontremos citada en A. de Tocqueville o Marx, sólo ha sido
llevada hasta sus últimas consecuencias en fechas recientes, cuando al concepto tradicional de que no bastaba con la
existencia de una situación injusta, sino que era necesario que fuese percibida como tal por los actores sociales, se le
suman las técnicas de cuantificación sociológica que parecen permitir medir el grado de insatisfacción o de frustración
de expectativas. En principio, un conflicto, según esta teoría, surge cuando ante unas expectativas en creciente
aumento se produce una coyuntura que las convierte en irrealizables.
Negociación y manejo de crisis
UNIDAD 4
Las instituciones y el manejo interno de conflictos (flujos,
procesos, políticas).
Introducción ......................................................................................................................................... 3
2. Bibliografía ...................................................................................................................................... 10
1. Unidad 4:
Las instituciones y el manejo
interno de conflictos (flujos,
procesos, políticas).
Tema: Convergencia de la comunicación política
tradicional y digital.
Objetivo:
Introducción:
El término consumo mediático se refiere al uso y los hábitos asociados a los diferentes
medios de comunicación y que, dado el proceso de convergencia mediática, en la
actualidad son en gran medida subsumidos por Internet, donde son accesibles
contenidos de medios como los periódicos, las revistas, la radio o la televisión; además
de los elementos propiamente digitales (Serrano-Puche, 2017).
Ante este escenario resulta pertinente analizar cómo y a través de qué medios los
actores especialmente implicados en la política se informan durante una campaña
electoral.
- Fortalezas
Los contenidos en español forman parte del caudal que circula en los medios de
comunicación de dimensiones globales. La convergencia va mucho más allá de la
transmisión de manera conjunta por las mismas redes. Si en la etapa analógica, cada
medio y cada soporte se centraba en unos contenidos específicos con sus
correspondientes lenguajes, ahora la convergencia propicia los intercambios y
combinaciones de los contenidos de unos medios con otros, al evolucionar de un
enfoque de oferta a un enfoque de demanda. Las nuevas tecnologías facilitan e
intensifican esos procesos de amalgama cultural, y, además, comienzan a crear nuevas
formas de consumo, generación y apropiación de contenidos.
Por una parte, llevan hasta las audiencias más diversas los contenidos de la heterogénea,
pero omnipresente cultura global. En segundo término, permiten algunas formas de
intercambio e interactividad que la gente aprovecha para ampliar sus redes de
relaciones personales y, en ocasiones, para propagar sus propias creaciones culturales.
En tercer lugar, las nuevas tecnologías hacen posible la reproducción de muchos de esos
contenidos por mecanismos de apropiación y circuitos de distribución paralelos y, en
ocasiones, contradictorios con el mercado institucional. Los contenidos se vuelven cada
vez más personalizados.
Otro le responde del mismo modo, en el mismo canal. Así, un mayor número de medios
interactúa con los usuarios en la red: el mismo periodista que ofrece una noticia chatea
con los usuarios sobre los temas que les interesan.
- Debilidades
De acuerdo con Trejo (2008, p. 17): “No es sorprendente el hecho de que las zonas más
visitadas de la Red sean aquellas que dependen de empresas comerciales y los sitios que
permiten realizar búsquedas de contenidos”. Quizá sí lo es la escasa presencia, entre las
prioridades de los internautas, de sitios de contenido cultural e incluso de información
general. El sistema de video bajo demanda favorece a las producciones estadounidenses,
que cuentan con el respaldo de unos mecanismos de distribución eficaces y la
preferencia de un amplio sector del público, por lo que, en muchos mercados, continúa
el predominio de contenidos procedentes de EE. UU.
- Fortalezas
Una de las principales características de los tiempos a los que se enfrentan los periodistas
es la conectividad, la interrelación; la sociedad red. Todo tiende a organizarseen red. El
usuario consume multiplataforma y demanda “contenidos a la carta”. De estemodo, la
información audiovisual evoluciona hacia un modelo caracterizado por la inmediatez, la
personalización, la participación, la profundización y la narración no lineal(León y García
Avilés, 2000).
El crecimiento del uso de Internet por edades revela que los jóvenes son la punta de
lanza de la difusión de la tecnología de la comunicación digital; han inventado y
adaptado nuevos usos comunicativos de la tv bajo demanda, Internet y móviles. Las
empresas del sector que se han mostrado receptivas a las necesidades de los jóvenes
usuarios han incorporado ventajas añadidas, en nuevos productos y modelos
empresariales.
Los usuarios tienen capacidad para actuar como creadores de contenidos audiovisuales
gracias al enorme abaratamiento del hardware y el software necesario para su creación
en los últimos años y un coste mínimo de distribución, gracias a los sistemas P2P, que
pueden ser además automatizados, por lo que cada vez serán más usados. La cuestión
clave no es si la televisión o el ordenador dominarán en el hogar, sino qué harán los
usuarios con los aparatos disponibles.
El factor más importante, de cara al usuario, junto con las consideraciones económicas,
es la accesibilidad. El usuario prefiere los servicios multimedia en la medida en que le
resulten más atractivos que cualquier otro medio convencional y siempre que el acceso
resulte ágil y sencillo. Es decir, tienden a implantarse las plataformas con un solo
terminal y con una interfaz de manejo fácil.
- Debilidades
Los cambios de gustos y tendencias en las audiencias son cada vez más volátiles, y
responden a un interés naciente o renovado por algo distinto. No basta con acertar con
los gustos de los espectadores, sino ser capaces de prever dichos cambios con una
antelación suficiente. Ello genera una competencia voraz por la atención del público.
Al mismo tiempo, es evidente la demanda del usuario en la red por contenidos de todo
tipo. Sin embargo, si no se satisfacen las necesidades que abre la demanda, la audiencia
incurre en la piratería, como sucede en los sectores del cine y la música, lo que puede
empobrecer el desarrollo de la industria audiovisual.
Al prometer fusionar medios tan diversos como la televisión, el teléfono, los videos, la
música y la transmisión de datos, la era de la convergencia digital resulta más
prometedora que el ayer tan ponderado "superautopista de la información". El futuro de
la comunicación pasa por la digitalización de todo tipo de información en cualquier
formato (audio, video, texto, datos...). Esta se comprime y entonces existe la posibilidad
de manipularla, almacenarla y transportarla con gran rapidez mediante una red. La
revolución tecnológica y, concretamente, el paso de los sistemas analógicos a los
digitales ha producido notables cambios en el área de la comunicación: nuevas redes,
nuevas fórmulas de comunicación, nuevos soportes, nuevos formatos, nuevos lenguajes,
nuevas formas de trabajo, etcétera.
Uno de los principales desafíos consiste en fomentar la innovación con los lenguajes y los
productos para descubrir otras formas de contar historias, así como mejorar la
interactividad con calidad mediante nuevas herramientas y en nuevos soportes. La base
de toda aplicación digital es un sistema de codificación binario.
Pero, no resulta tan sencillo dar forma a esa tecnología única. Actualmente, el acceso a
Internet se basa en conectar una PC a una banda angosta o línea telefónica, o a una
conexión ADSL de alta velocidad. Hoy, existen, al menos, dos plataformas o tipos de
terminales adicionales, una es la televisión; y la otra, la terminal móvil. Estas tres
plataformas: PC, televisión digital y terminales móviles, probablemente serán con mayor
frecuencia complementos más que sustitutos.
Los medios de comunicación de masas, a la vez que continúan con sus soportes
tradicionales, se adecuan a Internet y otros surgen exclusivamente para estar presentes
sólo en la red. Las agencias de televisión se han enriquecido con funcionalidades
interactivas gracias a los decodificadores digitales y su conexión a las redes digitales.
Ellos permiten el acceso a las redes de Internet y forman la interfaz de nuevos servicios
de la televisión digital.
Pero el proyecto de un terminal único para televisión e Internet, que muchos esperan
como la gran síntesis tecnológica del usuario de masas, depende de los resultados
comerciales, y estos por ahora no son muy satisfactorios. La radio digital utiliza como
soporte de transmisión, tanto el DAB en el espectro electromagnético, como el cable, los
diferentes sistemas de radio digital por satélite, la televisión digital terrestre y por
satélite, la tecnología WAP y UMTS (la próxima generación de telefonía móvil), eInternet.
Y se vislumbra que hay otros servicios de audio que no son la radio en el sentido
tradicional del término. La radio digital deja de ser sólo sonido radiofónico para
integrarse en otro lenguaje con el que se complementa. Al cambiar la forma de hacer y
presentar la oferta de los mensajes, se establece otra forma de acceso y consumo y se
modifica el modelo de comunicación tradicional de la radio. "Se establece un modelo
personalizado progresivamente alejado de las audiencias masivas, con diferentes niveles
de interactividad, a demanda, en el que es posible la lectura diacrónica y sucesiva".
En el caso de la televisión, " el paso del discurso televisivo unicanal al discurso multicanal
y multitemático e interactivo", genera una nueva dimensión comunicativa. Uno de los
retos actuales de los centros de investigación aplicada en el ámbito de la comunicación
reside en la búsqueda de nuevas formas para hacer periodismo en Internet, sobre todo
pensando en las renovadas posibilidades que ofrecerá la construcción de redes de banda
ancha, en las que la multimedialidad y la interactividad superarán las limitaciones que se
han encontrado hasta ahora.
"Los medios virtuales o sólo digitales, así como las versiones electrónicas de los medios
convencionales constituyen nuevas realidades mediáticas que no se explican mediante el
recurso a los viejos paradigmas matemáticos o ideológicos de la comunicación. Hoy, un
periódico, una radio o una televisión en la red llegan a parecerse tanto que comienza a
resultar anacrónico seguirles llamando según su viejo nombre".
Según José Alberto García Avilés, la convergencia entre medios y redacciones es una de
las grandes tendencias que modifica el modus operandi de muchas empresas
informativas en Europa, Asia y Norteamérica. En Estados Unidos, el Poynter Institute
presenta cinco casos de empresas que han implantado con éxito diversas estrategias de
convergencia: el Tampa Tribune, el Washington Post, la Minnesota Public Radio, el New
England Cable News y el Sun-Sentinel de Florida.
Las redacciones digitales son el nuevo paradigma de cómo hacer información a la medida
de una pluralidad de audiencias, anunciantes y medios mediante la reingenieríade los
sistemas redaccionales, que se convierten en plataformas multimedia capaces de
integrar imágenes, texto y sonido.
Según el director de informativos de WFLA, Forrest Carr, la convergencia entre los tres
medios se traduce en siete niveles de cooperación:
Para facilitar el flujo de información se creó una "mesa multimedia", que dispone de un
editor por cada medio, a su vez supervisados por un editor multimedia. Desde febrero
del 2000, los tres medios pertenecientes al grupo Media General trabajan
conjuntamente, aunque cada uno mantiene su personalidad. Las redacciones del diario
(Tampa Tribune), la emisora de TV (WFLA) y el servicio en Internet ([Link]) comparten
un mismo edificio.
"Los nuevos medios exigen nuevos usos cuyos efectos producirán una diversificación
radical que dependerá de la variación de las distancias frente a las pantallas, el
compromiso entre el carácter portátil y funcional de las terminales telefónicas, así como
de su carácter colectivo o individual. 10
Los contenidos no podrán elaborarse fuera de esta realidad tecnológica. Hasta los años
'90 se ha producido para televisión. Ahora toda la producción es multimedia y
multiformato. Las series de televisión y la información televisiva o periodística se emiten
por Internet y se puede ver en la pantalla de la computadora o del teléfono".
Actualmente hay tres grandes normas de transmisión por televisión, todas incompatibles
entre sí. Pero esto no es nada comparado con la diversidad de tecnologías que sirven de
soporte a Internet. Los problemas que plantea el diseño de plataformas y sistemas de
comunicación aceptables en el mundo pueden parecer insuperables.
11
Además del problema de los hábitos de los consumidores, los costos de lainfraestructura
van a ser enormes y tendrán que sufragarlos los estados o el sector privado antes de
cargárselos a los usuarios. Las plataformas no tienen por qué ser caras.
12
Rossana Fuentes, presidenta de Codiac, dijo que " la apuesta del grupo va por la
generación de contenidos que aprovechen la riqueza cultural de México. En lugar de
repartir el poco mercado que existe queremos que se cree un nuevo mercado: el de los
contenidos", agregó. "El propósito es competir con los grandes generadores
internacionales de multimedia". Mateo Lejarza, vicepresidente del grupo e integrante
del sindicato de telefonistas, dice que "los contenidos serán lo más importante para que
el plan trazado a largo plazo vea resultados positivos.
13
Y en ese escenario, las redacciones, que en definitiva son los periodistas, vuelven a
erigirse en la auténtica columna vertebral de las empresas de comunicación". La mayor
variedad de soportes sólo incrementa las vías para canalizar información, pero no
satisface las demandas sociales para hacer buen periodismo.
El derecho de autor
Sin embargo, se tendrá que crear un nuevo marco normativo que afronte el cambio y
que regule la conflictiva relación entre los titulares de los derechos y los usuarios, que es
donde realmente radica actualmente el problema de los derechos de autor".30 La
convergencia se encuentra realmente en el corazón de los desarrollos de la sociedad de
la información. Es un fenómeno con múltiples dimensiones, tecnológicas, pero también
económicas, sociales y políticas.
Las alianzas y las fusiones entre los sectores de la telecomunicación, los medios de
comunicación y la industria en general, así como la integración de soportes que propicia
la digitalización son los niveles en donde se registra la mayor actividad relacionada con la
convergencia.
14
Mencionar los canales de televisión pagados que pertenecen a este grupo indican su
variedad y su penetración: Cartoon Network, TNT, CNN en español, CNN internacional,
CNN Finantial Network, CNN Sports Ilustrated y Head Line News. La perspectiva de la
concentración mediática, tanto de orden horizontal como vertical, estaba presente
desde ese momento y aparentemente dio el banderazo para una serie de adquisiciones,
alianzas y vínculos, cuyo objetivo era consolidar y diversificar.
De esta manera, su dominio sobre el mercado digital de la edición (en la actualidad, con
más de 20 millones de unidades) es un hecho. Las demás compañías interesadas en el
ramo, habrán llegado demasiado tarde".8 La convergencia en torno a la cultura La
convergencia digital ha contribuido de manera sensible a otro tipo de convergencia: la
cultural.
No todos los "integrados" que apuestan por las nuevas tecnologías lo hacen con los
mismos fines. Algunos, los defensores del tecnoglobalismo, las aprovechan para la
homogeneización cultural, mientras otros, los reformistas, hacen de ellas herramientas
para la defensa de la interculturalidad y la diversidad frente a la homogeneización.
16
1. Material Complementario
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI
Los siguientes recursos complementarios son sugerencias para que se pueda ampliar la
información sobre el tema trabajado, como parte de su proceso de aprendizaje
autónomo:
Videos de apoyo:
[Link]
[Link]
Bibliografía de apoyo:
» Cuaderno 40 | C 78 entro de Estudios en Diseño y Comunicación (2012). pp 65-
78 ISSN 1668-5229
» Perspectivas de la Comunicación · 2019 · Vol 12 · Nº 2 · pp. 127-153 · Universidad
de La Frontera · Chile
2. Bibliografí´a
» Reyes Montes, M. C., O' Quínn Parrales, J. A., Morales y Gómez, J. M., & Rodríguez
Manzanares, E. (2011). Reflexiones sobre la comunicación política. Espacios
Públicos, 14(30),85-101.[fecha de Consulta 24 de Abril de 2023]. ISSN: 1665-
8140. Recuperado de:
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI
[Link]
» Cfr. NIMMO, Dan: Political Communication and Public Opinion in America, op. cit.,
pág. 7. Véase desde otra perspectiva BRENNAN, Geoffrey y BUCHANAN, James
M.: La razón de las normas. Economía política constitucional, Unión Editorial, S.
A, Madrid, 1987, págs. 63-64.
declararse que la vida sin conflicto será notable- el caso. No obstante, más allá de esta distinción
mente aburrida, puesto para que no lo hubiera, generalizadora, que agrupa y clasifica a toda la
todas las personas tendrían que pensar lo mis- ciencia sociológica, se encuentran unas teorías
mo, pertenecer al mismo sexo, vestirse igual, se- sociológicas que, de manera bastante más es-
guir al mismo equipo, tener los mismos gustos, pecífica, corresponde a la corriente sociológica
todo lo cual es también un imposible fáctico. El del conflicto.
conflicto, puede decirse, si se permite la expre-
sión, es la “sal” de la vida. A su vez, entre las teorías sociológicas conflic-
tualistas, es posible encontrar dos grandes
Dentro del panorama descrito no puede, por variantes históricas. La primera de ellas, que
tanto, aseverarse que Colombia es una nación precedió a la otra en nacimiento y no sólo en
conflictiva, por excepción. Ni siquiera es aque- la presentación en este escrito, es la marxista;
lla donde las luchas tienen mayor continuidad mientras que la segunda, que nunca ocultó su
o son más agudas, a pesar de la larga duración inspiración en la primera, radica en la teoría so-
del conflicto armado interno, ya que histórica- ciológica liberal sobre el conflicto. A pesar de
mente varios países, por ejemplo europeos, han su identidad teórica en varios aspectos hay, no
superado los niveles de conflictividad nacio- obstante, numerosas diferencias de fondo entre
nales, particularmente, con guerras o procesos la teoría marxista y la liberal sobre el conflicto,
de invasión coloniales. Empero, lo importante que serán expuestas más adelante. Cabe acotar
por ahora es señalar que tratándose el conflicto que la diferenciación entre marxista y liberal
social de un fenómeno universal, en términos de las dos tendencias obedece, sobre todo, a
sociales e históricos, es posible construir una los distintos enfoques políticos que poseen. El
teoría sociológica general para describir e inter- asunto es relevante porque las teorías socioló-
pretar el conflicto. En pocas palabras, a partir gicas del conflicto son, por excelencia, teorías
de la teoría general expuesta por la sociología de sociología política, ya que el tema del poder
sobre la conflictividad social es posible cons- ocupa un lugar principalísimo entre sus postu-
truir unos conceptos, adoptar un determinado lados. Por ende, las mayores diferencias entre
enfoque o mirada sobre la sociedad, introducir las variantes marxista y liberal del conflicto re-
unas categorías interpretativas y obtener unas side en la forma como enfocan el poder y las di-
pautas metodológicas o procedimientos de in- sidencias que comparten en torno a las diversas
dagación, que sumados servirán como instru- lecturas políticas que hacen sobre las contradic-
mentos para el análisis global de la sociedad ciones sociales1.
y, en particular, de aquellos segmentos que se
relacionan con el derecho, que son los que más En el campo de la teoría sociológica conflictua-
nos interesan. lista del marxismo, que emerge en la primera
mitad del siglo XIX en Alemania, Francia e
1. TEORÍAS DEL CONFLICTO Inglaterra, con la activa participación de Karl
Y CONTRADICTORES Marx y Federico Engels, seguida de la contri-
bución amplia de multitud de teóricos a lo largo
En sociología, de un modo bastante general, y ancho del mundo durante el siglo XX, espe-
hoy se habla de teorías del conflicto y teorías de cialmente; la unida básica de análisis utilizada
la cooperación, según el dominio de uno u otro
planteo como vértice principal de la explicación
o interpretación acerca de la sociedad. Sobre la
1
Aunque tanto el marxismo como el liberalismo inspi-
raron movimientos y agrupaciones políticas partidarias
base anterior, es posible la clasificación de la que seguían una u otra filosofía, en sociología cuando
totalidad de las distintas doctrinas sociológicas se distingue entre las variantes liberal y marxista de las
que podrían ser, entonces, alinderadas como teorías sociológicas del conflicto se alude a puntos de
teorías del conflicto o de la cooperación según vista científicos de la sociología política, no a cuestio-
nes propias del activismo político.
30 Bogotá, D.C., Colombia - Volumen XI - Nº 22 - Julio - Diciembre 2008 - ISSN 0121-182X. Pág. 29-43
GERMÁN SILVA GARCÍA Prolegómenos - Derechos y Valores
en sus estudios, a fin de explicar el conflicto, los participación de Ralf Dahrendorf, junto a otros
movimientos y los cambios en la sociedad, es la autores como George B. Vold, de invaluables
clase social. aportes en el ámbito de la sociología jurídica, y
John Rex. Varios de los autores mencionados,
Es decir, el marxismo concibe a la sociedad en particular los europeos, recibieron una fuer-
como cuerpo de organización integrado y divi- te influencia del marxismo en el que se inspi-
dido entre distintas clases sociales, con intere- raron, pero a pesar de ello se separaron de los
ses enfrentados. Históricamente, en los diferen- enunciados descritos en el párrafo anterior.
tes periodos de la vida en sociedad, han variado
las clases sociales: esclavos y patricios, siervos y Para el conflictualismo liberal, la sociedad cier-
señores feudales, proletarios y burgueses, etc., tamente se encuentra estratificada en clases
pero siempre la sociedad ha estado fraccionada sociales. Incluso se admite que en la clase de
en clases sociales con objetivos contra opuestos. conflictos de los que se ocupó de estudiar Marx
A su vez, la lucha de clases sociales ha sido el en los siglos XVIII y XIX los conflictos de clase
motor de las grandes transformaciones sociales obtuvieron un lugar protagónico. Sin embargo,
y el aguijón que ha espoleado el conflicto en ya en el siglo XX, la categoría de clase social
todas las épocas y lugares de la historia de la resultaba demasiado general para ser útil en el
humanidad. La lucha de clases en los distintos análisis social. Esto ocurre puesto que muchos
periodos o fases de la historia aparece motivada conflictos no tenían como referente una clase
en contradicciones principales y secundarias. social, sino que era otro el factor que los carac-
Las contradicciones principales, son aquellas terizaba o que servía para la agrupación de los
que tienen un carácter antagónico, puesto que actores sociales. Igualmente, no pocos conflic-
no pueden ser conciliadas y solamente se re- tos se presentaban dentro de una misma clase
suelven por una pugna entre contrarios que social, por lo que no podían ser explicados o
conlleva a un nuevo estado de cosas, o supera- entendidos como de una clase contra otra al es-
ción de la contradicción mediante la destruc- tilo tradicional del marxismo.
ción dialéctica de los opuestos. En el contexto
de las relaciones capitalistas, la contradicción Por ejemplo, en Colombia las fuerzas políticas
entre capital y trabajo es antagónica y, se su- partidarias tradicionales, liberal y conservadora,
ponía, sería superada por medio de la erección se disputaron el poder por décadas y sus pugnas
del socialismo y del comunismo que dejarían arribaron a varias guerras civiles, regionales y
atrás al sistema capitalista. En ese mismo esce- nacionales, y condujeron a lo que se conoció
nario el componente económico de la sociedad en la historia nacional como el periodo de La
pasaba a ser el preponderante y, aun cuando Violencia (1946-1964), una de las mayores ex-
numerosos seguidores del marxismo han repe- presiones de la conflictividad social en el país.
lido y negado como propio de Marx cualquier Esas agrupaciones políticas eran dirigidas por
determinismo económico, lo cierto es que éste personas provenientes de la misma clase social,
adquiría una posición central en la explicación luego no puede tomarse la categoría de clases
de la sociedad y sus conflictos. y la idea de lucha entre clases sociales como el
pilar para examinar esos conflictos. Hace años,
En la teoría sociológica liberal varios de los cuando un instituto del Estado construía vivien-
hitos anteriores, algunos de ellos con un eleva- das para personas pobres, de clase baja, que las
do significado ideológico, no podían ser acep- iban pagando por cuotas y aprovechaban sub-
tados. El conflictualismo liberal, aun cuando sidios, ocurrieron hechos en los que otros, to-
contó con la influencia pionera de Georg Si- davía más pobres invadieron las casas a medio
mmel a comienzos del siglo XX en Alemania, construir y se apropiaron de ellas. El conflicto
vino a desarrollarse en Europa y Estados Uni- acaecía entre personas de la misma clase social,
dos a mediados de ese siglo, con la importante no podía por tanto entenderse como conflicto
Bogotá, D.C., Colombia - Volumen XI - Nº 22 - Julio - Diciembre 2008 - ISSN 0121-182X. Pág. 29-43 31
LA TEORÍA SOCIOLÓGICA DEL CONFLICTO Prolegómenos - Derechos y Valores
entre clases, luego la categoría empleada por tre distintos grupos etáreos que, por ejemplo,
el marxismo no servía. Desde luego, tampoco llevan a los jóvenes a chocar con los adultos
resultaba sociológicamente creíble sostener que mayores. La naturaleza de la contradicción no
alguno de los dos grupos anteriores, si bien per- tiene que ver, en un sentido que resulte prepon-
tenecía al proletariado, estaba ideológicamente derante, con la existencia de clases, por cuanto
alineado con la burguesía (era un traidor de cla- esos conflictos y otros análogos son manifesta-
se), por lo que se trataba igual de un conflicto ciones de otra clase antagonismos. De allí que
de clase; porque esa idea supone que la gente para la teoría sociológica conflictualista liberal,
es incapaz de establecer cuáles son sus intere- de nuevo, aunque ahora desde otro punto de
ses y, cuando no piensa y actúa de la manera vista, insista en la idea de grupo como la prime-
que alguien cree correcta, es debido a que vive ra noción para iniciar el análisis. Los jóvenes,
engañada. las mujeres, los negros, los gay, los indígenas, al
igual que los adultos mayores, los blancos, los
A diferencia de lo planteado por el marxismo, homofóbicos, los mestizos, etc., pueden confor-
los conflictualistas liberales emplean la catego- mar grupos que se oponen y desafían, a la vez
ría de grupo social para identificar las partes que varios de sus integrantes pertenecen a la
que se encuentran envueltas en el conflicto misma clase social.
(Dahrendorf, 1962). Obviamente, la idea de
una disputa sugiere siempre que hay dos partes Lo que ocurre en el evento anterior es que la
contrarias que se enfrentan por algo, y la cate- clase es una categoría social de base económi-
goría de clase o de grupo sirve para entender ca, pero el substrato de todo conflicto no es eco-
quienes son los actores de la confrontación. De nómico, punto que nos lleva a otro ingrediente
allí la importancia de dilucidar cuál es la catego- del distanciamiento entre la teoría sociológica
ría teórica más útil para los estudios sociológi- conflictualista de origen marxista y la liberal.
cos. Empero, la noción de grupo, que tiene una Con frecuencia los conflictos sociales poseen un
escala más micro y por ello más comprensiva, aspecto o una faceta económica, en otras oca-
no significa que en las sociedades no haya cla- siones nada tienen que ver con lo económico o
ses sociales o, inclusive, conflictos entre ellas. éste componente aparece tan atenuado dentro
Simplemente es una herramienta más apropia- de la coyuntura que viene a ser irrelevante. Por
da, pues en los ejemplos antes citados sí puede ello para la teoría sociológica liberal del con-
visualizarse la presencia de grupos partidarios flicto social concurren una pluralidad de aspec-
liberales y conservadores o la concurrencia de tos: políticos, sociales, culturales, económicos
grupos de propietarios y de poseedores, como o de la personalidad, con incidencia sobre las
los actores del conflicto social. disputas sociales, aunque con distintos grados
y alcances. En verdad, debe examinarse cada
Un corolario del debate anterior apuntaría conflicto en particular, no partir de prejuzga-
que el conflicto se manifiesta como una lucha mientos, para identificar las aristas envueltas y
de grupos sociales y no, al menos en términos sopesar sus repercusiones.
generales, entre clases sociales. Otra cuestión
de relevancia, conectada a la anterior, denota Un buen ejemplo de lo anterior se encuentra en
adicionalmente que una buena porción de los la lucha por la prohibición de ciertas drogas. El
conflictos sociales modernos no son conflictos asunto ha involucrado aspectos de orden econó-
de clase, ni encajan dentro de esa categoría. Los mico, por ejemplo en la guerra del opio en el siglo
conflictos culturales, de índole religiosa, entre XIX, cuando los comerciantes de las potencias
católicos y protestantes o aquellos que enfren- de Europa occidental y Estados Unidos, sobre
tan a cristianos y musulmanes nada o poco todo de Inglaterra, se empecinaban en contra-
tienen que ver con clases sociales, al igual que bandear y vender la droga en China para extraer
los conflictos de género, los que se suceden en- en grandes cantidades su plata. También es una
32 Bogotá, D.C., Colombia - Volumen XI - Nº 22 - Julio - Diciembre 2008 - ISSN 0121-182X. Pág. 29-43
GERMÁN SILVA GARCÍA Prolegómenos - Derechos y Valores
cuestión económica cuando, en años recientes, nal puede finiquitar con una negociación, por
la cosecha de marihuana en Estados Unidos al- ejemplo, una que hace copropietarios de la em-
canza a convertirla en el primer producto agrí- presa a los trabajadores.
cola de ese país en valores. Pero es igualmente
un problema político cuando a comienzos de si- No obstante, el conflictualismo liberal se apo-
glo Estados Unidos buscaba restarle influencia yo en gran medida en varias tesis de la teoría
a Alemania, por lo que atacaba a su floreciente marxista del conflicto. Postulados como los re-
industria farmacéutica que se enriquecía con la feridos al papel desempeñado por el conflicto
producción de cocaína, inventada por el labora- como motor del cambio y del progreso sociales,
torio Bayer. Del mismo modo que es un proble- a la naturaleza conflictiva de la sociedad, a la in-
ma político en aquellos eventos en que la guerra fluencia del contexto social sobre la consciencia
contemporánea a las drogas ilícitas se utiliza de las personas, a la continuidad del conflicto
para intervenir en los asuntos internos de otras en sociedades en permanente transformación y
naciones. Pero viene a ser un tema cultural en a la índole social e histórica del conflicto, hacen
aquellos casos en los que alguna cierta droga o parte del legado de la teoría marxista. La visión
sus insumos, a la postre prohibida, aparece aso- dialéctica del conflicto social proveniente del
ciada a un grupo étnico como en los casos del marxismo impregnó también la teoría liberal y
peyote y de la hoja de coca. Cultural sería así dejó huella.
mismo en ese tipo de situaciones en que la dro-
ga es usada por un determinado grupo, los jó- Empero, a fines de la década de los 50 y co-
venes, en ciertos entornos como las discotecas, mienzos de los agitados años 60, el gran debate
en un consumo en grupo que sirve para afirmar no se trenzaba entre las corrientes marxista y
la unidad del colectivo, como acontece con el liberal del conflicto que, a pesar de las dispa-
éxtasis. Aunque también puede ser un problema ridades, sostuvieron relaciones relativamente
sanitario, cuando su abuso genera daños en la pacíficas. Las discusiones se concentran entre
salud pública. Incluso puede ser una materia de la teoría sociológica estructural funcionalista y
tipo psicológico cuando lo que está en juego es las corrientes conflictualistas.
una personalidad dependiente que se aficiona
en demasía a consumo. Durante los años 40 y 50 del siglo anterior el
estructural funcionalismo, de raigambre conser-
Siguiendo la línea de críticas de las teorías del vadora, había imperado en la sociología esta-
conflicto liberales, se tendría que no hay contra- dounidense y buena parte de los centros de es-
dicciones que puedan ser calificadas como an- tudios de Europa y América Latina. Al menos
tagónicas e irreconciliables. Eso depende de las en Estados Unidos había ejercido un control
particularidades de cada conflicto, de sus ras- férreo y dogmático, que dejaba poco espacio
gos singulares, pero no puede ser tomada con a otros puntos de vista. La teoría estructural
anticipación, a modo de prejuicio, la idea de funcionalista hacía énfasis en las relaciones de
que hay ciertos conflictos ante los cuales se tie- cooperación como nota que caracterizaba la
ne que arribar a un estado más avanzado, en el vida social, defendía el cambio paulatino y la
que las contradicciones anteriores son elimina- evolución pacífica, aunque en realidad le pres-
das y superadas. Una batalla de género en me- taba poca atención al cambio social, para en
dio de los conflictos de pareja no sería para el cambio preocuparse por el orden y exaltar la es-
marxismo antagónica, pero muchas veces cul- tabilidad social. Emil Durkheim fue uno de sus
mina con el asesinato de un cónyuge y el suici- pioneros, pero Talcott Parsons fue su principal
dio del sobreviviente, o con la muerte de ambos exponente.
como en el filme La Guerra de los Rose (1989), en
el que ninguna opción de conciliación existía. Las ideas estructural funcionalistas emergían y
En cambio, una conflagración obrero/patro- se hacían dominantes en la época de la guerra
Bogotá, D.C., Colombia - Volumen XI - Nº 22 - Julio - Diciembre 2008 - ISSN 0121-182X. Pág. 29-43 33
LA TEORÍA SOCIOLÓGICA DEL CONFLICTO Prolegómenos - Derechos y Valores
fría, y para Estados Unidos representaban una El punto de vista del conflictualismo rechazaba
versión ideológicamente apropiada a la propa- esa explicación, que consideraba una creencia
ganda que promovía su estilo de vida. La ima- fundada en la conveniencia política de promo-
gen de una sociedad armónica, en la primaba la ver el modelo de vida estadounidense. De modo
estabilidad resultante del desarrollo natural de más amplio, el renacimiento de las teorías con-
relaciones de cooperación entre los miembros flictualistas fue una reacción contra los profun-
del tejido social, reflejaba una sociedad idílica. dos matices conservadores de las interpretacio-
Ella se oponía a la propuesta ideológica soviéti- nes sociales fundadas en la teoría estructural
ca, basada en la teoría conflictualista marxista, funcionalista (Ritzer, 1993). La sociedad sólo
que hacía hincapié en un cambio revolucionario podría ser contemplada como compuesta por
de la sociedad derivado del conflicto de clases, estructuras para efectos analíticos o pedagó-
que aboliría el sistema capitalista para reempla- gicos, esto es, para configurar referentes que
zarlo por el socialismo. sirvieran para identificar los grandes cuerpos
institucionalizados de la vida en sociedad. La
La sociedad del bienestar, de los chicos que se sociedad no sería un sistema, como tampoco
reunían en la fuente de soda, amable y tran- podría hablarse de subsistemas, salvo como un
quila, se ve profundamente sacudida en la dé- deber ser que se acostumbraba buscar a modo
cada de los 60, con el movimiento hippie, las de ideal, pero que nunca se alcanzaba. Sobre
drogas, el pacifismo, la oposición a la guerra de esa base no habría fines comunes que se mate-
Vietnam, la revolución sexual, el feminismo, rializarán, ni un funcionamiento armónico de
los movimientos estudiantiles, el alzamiento de las partes o estructuras que integraban la socie-
Checoslovaquia, las guerrillas en América lati- dad. En dirección del todo opuesta, se sostenía
na y el triunfo de la revolución cubana, la figura que los diferentes componentes de la sociedad
mítica del Che Guevara, los Guardias Rojos en podían disponer de ciertas competencias que
China, la música rock y mayo del 68. En ese procuraban desarrollar al máximo, para su pro-
escenario aflora la teoría conflictualista liberal pio beneficio, incluso usurpando las atribucio-
que ya se insinuaba desde la década de los 50, nes de otros componentes y, desde luego, tra-
pero que en esos años encuentra un terreno bando conflictos y disputas con ellos.
abonado para explicar los conflictos sociales. El
estructural funcionalismo había entrado en cri- Por ejemplo, la administración de justicia podía
sis, avasallado por los agitados acontecimientos ser imaginada como un sistema, esto es, como
de los “años locos”. un conjunto de instituciones y actores organi-
zados para realizar unos objetivos compartidos,
Para el estructural funcionalismo, la sociedad mediante un despliegue de actividades de cola-
se encuentra conformada por estructuras so- boración armónica. La teoría conflictualista la
ciales y éstas, a su vez, por subestructuras, las vería como un conjunto de instituciones y agen-
cuales forman el sistema social, cuyas partes tes, dueños de sus propios intereses que tratan
tienen por objeto la realización de un serie de de realizar en detrimento de los intereses y obje-
tareas o la ejecución de unas atribuciones que tivos de otras instituciones, las cuales, a su vez,
desempeñan en forma armónica, pues persi- intentan imponerse sobre las primeras. De allí
guen una finalidad común, cual es la genera- que en Colombia, el poder judicial tenga rela-
ción de la estabilidad que permite el desarrollo ciones bastante negativas con el ejecutivo, que el
de la vida social. Esas partes del sistema, en la último intente controlar a la rama jurisdiccional,
medida en que colaboran entre sí para lograr la que las relaciones de la Corte Constitucional y
meta perseguida cumplen con funciones socia- la Corte suprema de Justicia estén marcadas por
les que son benéficas para la sociedad, la más altos grados de conflictividad, que el consejo
importante de ellas, la señalada de preservar la Superior de la judicatura entre en pugnas con la
estabilidad social. Corte Suprema y el Consejo de Estado a raíz de
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GERMÁN SILVA GARCÍA Prolegómenos - Derechos y Valores
las listas de elegibles a los cargos de las altas cor- timo sentido, cabe explicar que, por ejemplo,
tes, que el consejo de estado y la Corte Suprema los conflictos macrosociales suelen movilizar a
de Justicia tengan relaciones tirantes cuando de grandes grupos o colectivos e, incluso, a nacio-
algunos temas jurídicos se trate. nes enteras, en torno a contradicciones o pro-
blemáticas estructurales; mientras que los que
2. COMPONENTES TEÓRICOS responden a la dimensión micro involucran a
FUNDAMENTALES individuos o pequeños grupos, dentro de rela-
ciones de interacción social. Esta última cues-
Hay, con todo, muy distintas clases de conflicto tión, relativa a lo macrosocial y lo micro en el
social, con consecuencias muy diversas sobre las conflicto social, será retomada más adelante.
personas y las naciones. En un extremo podría
colocarse a la guerra, la expresión más cruenta En el análisis del conflicto social es forzoso
del conflicto, aquella que suele ocasionar eleva- considerar algunos elementos. El primero de
dos costos en materia de vidas humanas y su- ellos es el grupo. El grupo social es la unidad
frimientos. En el otro polo podría situarse a la básica de análisis, ya que, como se explicó an-
competencia, otra expresión típica del conflicto tes, el análisis no trabaja de manera prepon-
social, por regla general pacífica. Las confronta- derante con la categoría de clase social. Los
ciones bélicas han producido grandes cambios grupos son los actores del conflicto social, por
históricos y han sido, a veces, justas o necesarias. tanto, identificarlos es indispensable para, en
La competencia suele ser considerada deseable seguida, indagar sobre los intereses, valores o
o conveniente, como en materia económica, creencias que han generado la disputa. Desde
donde se le juzga imprescindible para evitar el punto de vista metodológico una de las pri-
prácticas monopólicas que deterioran la calidad meras preguntas sería, si hay conflicto, cuáles
de los productos o de los servicios, cuando no son los grupos sociales que se encuentran en-
generan costos exagerados para el consumidor frentados. Esto es de suma importancia para
o usuario. En medio de estas dos tipologías de estar en condiciones de examinar otros elemen-
conflicto, se encuentran otras múltiples expre- tos claves, por ejemplo, cuánto poder tienen los
siones del antagonismo social, lo que representa grupos sociales que se enfrentan, cuáles son sus
diferencias de escala y de naturaleza. características y cómo pueden influir ellas en la
dinámica del conflicto.
También la conflictividad social cubre muy va-
riados campos. Existen conflictos políticos, lo Pero comencemos por lo fundamental. ¿Qué
que abarca un amplio espectro. Pero también es el conflicto? En principio, el conflicto no
los hay referidos a las relaciones interpersona- es causa ni condición de ningún hecho social,
les, lo que comprende los conflictos de familia, en el sentido del positivismo científico, o de
de pareja, generacionales o escolares, entre conformidad con cualquier otro enfoque teóri-
otros. También se encuentran los conflictos eco- co que pretenda, usando un lenguaje distinto,
nómicos, con manifestaciones en los ámbitos identificar los factores que motivan la ocurren-
comercial, sindical, etc. Hay también conflictos cia de un fenómeno social2. El conflicto es una
culturales, gestados entre grupos étnicos dispa-
res, de índole religiosa y de otras muchas clases.
Con la anterior relación, bastante incompleta, 2
El positivismo es una concepción teórica que aspira
no se pretende elaborar un catalogo de especies dilucidar los hechos sociales, determinando cuáles son
de confrontaciones o contradicciones, lo que se sus causas explicativas, resultado al que arribaría estu-
diando las relaciones entre los elementos de su objeto
quiere indicar es que la conflictividad social pe- de conocimiento y los efectos de los hechos. En mi
netra todos los campos de la vida sin excepción caso, no me trasnocha descubrir las causas de los he-
y que, alcanza tanto la dimensión macrosocial chos, ejercicio difícil y, tal vez, inútil, sino comprender
como la microsocial de la vida social. En el úl- las características de los fenómenos sociales y de los
procesos a los que pertenecen.
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LA TEORÍA SOCIOLÓGICA DEL CONFLICTO Prolegómenos - Derechos y Valores
consecuencia de un determinado de estado de (Silva García, 1999)4. Pocas veces los conflic-
cosas. ¿De cuál estado? De una situación de di- tos sociales ocurren por diferencias en cuanto
vergencia social, es decir, de una relación con- a concepciones científicas, mientras que, para-
tradictoria (disputa) que sostienen personas o dójicamente, las meras creencias han generado
grupos sociales separados al poseer intereses toda clase de confrontaciones y guerras (Rodrí-
y/o valores diferentes (Silva García, 1996). En guez Arramberri, 1985). Ese campo de separa-
una línea similar (Ferrari, 1989) distingue en- ción, es indicativo de la existencia de una forma
tre los conflictos por intereses (competencias) particular de relaciones sociales, que serán dia-
y aquellos que versan sobre valores (disensos). lécticamente contradictorias. En el campo de
Mientras, en lo que respecta al conflicto, surgirá separación se ubican los intereses y valores dis-
como manifestación, cuando se intente despla- tintos que sostienen los grupos sociales enfren-
zar a otro grupo social de la posesión o acceso a tados, por cuya existencia simultánea no acae-
bienes, recursos, derechos, valores o posiciones ce una situación de convergencia. La distinción
escasas o apreciadas (Dahrendorf, 1993; Vold, intergrupal o interpersonal sobre intereses y va-
1967). lores traduce, adicionalmente, la existencia de
una situación de diversidad. Teóricamente la
Por tanto, los intereses y los valores constituyen diversidad es el objeto central de la divergencia
los elementos materiales esenciales en el con- social y, por ende, del conflicto.
flicto, sobre todo, de los conflictos sociales de
mayor envergadura3. Entonces el conflicto será La diversidad depende de su grado de recono-
y versará sobre la realización de intereses o de cimiento social. Aun cuando siempre, en toda
valores. Con todo, los intereses y los valores, sociedad, según su proceso histórico y social,
como las creencias y las concepciones, no son hay una escala coetánea, con grados variable
intangibles, serán variables y estarán sujetos a de reconocimiento y desconocimiento social de
procesos de ajuste (Vold, 1967). Empero, los va- la diversidad. En condiciones de relativa ampli-
lores en su dimensión más general, las creencias tud, la aceptación de la diversidad significa plu-
y las concepciones, en tanto estén vinculadas a ralidad, competencia, coexistencia y tolerancia.
la cultura, tendrán tiempos de ajuste más lentos Pero incluso, en tales casos, existen linderos
y pausados que los intereses. A su vez, en favor que restringen la aprobación de la diversidad,
del ajuste de los valores conspira su carácter fundamentalmente establecidos en los límites
general y abstracto, lo que permite un elevado donde comienzan los derechos de otros, la legi-
grado de adaptación de las interpretaciones so- timidad para salvaguardar un interés o un valor
bre ellos a cada situación específica. poseído por un tercero.
Ahora, la lucha para la ejecución o realización Las relaciones sociales constituyen otro ele-
de unos intereses en desmedro de otros o por mento fundamental en la teoría del conflicto.
la imposición de determinados valores o ciertas Ellas suponen la existencia de acciones sociales
creencias sobre otras genera un campo de se- en cabeza de distintos actores, es decir, actua-
paración que impide la convergencia entre los ciones que influyen sobre otros sujetos titulares,
individuos y grupos sociales en confrontación
4
En la mayoría de las ocasiones los conflictos por valo-
res tienen como trasfondo una diferencia de intereses,
donde los valores han sido argüidos para legitimar cier-
3
En el campo de las ideas, además de los valores, los tos intereses que, en realidad, son los que importan. Sin
individuos pueden diferir en torno a concepciones o embargo, los valores y, por ende, el conflicto originado
creencias, pero un enfrentamiento en esos campos, rara en las controversias sobre ellos, pueden adquirir auto-
vez, conducirá a un conflicto con una entidad relevante. nomía respecto de los intereses. En tal caso, podemos
Aunque, sobre todo en la edad media, los conflictos en hablar de un conflicto cultural como elemento predo-
torno a creencias llegaron a ser bastante significativos. minante en el escenario.
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GERMÁN SILVA GARCÍA Prolegómenos - Derechos y Valores
a su vez, de intereses y valores. Para el efecto es Los sujetos participes del conflicto social son
necesario un encuentro, un punto de intersec- personas o grupos, pero en este trabajo habré
ción social, que posee determinadas condicio- de concentrarme en los grupos sociales como
nes dadas por el contexto histórico y social y la unidad básica de análisis. Dicha decisión tiene
definición específica de la situación. Además, fundamento en varias premisas: los grupos son
a ese punto de intersección los sujetos compa- la categoría principal de organización de la so-
recen siendo portadores de ciertas cualidades ciedad; la mayoría de los individuos tienden a
variables y desiguales, como una mayor o me- organizarse en grupos sociales, a veces, ubicán-
nor posesión de poder, una identidad personal dose en varios grupos de distinta especie; respec-
y otra social, distintas posiciones de status, una to de los grupos, no de los individuos, afluyen
ideología variada, etc. los conflictos sociales de mayor dimensión.
También las relaciones sociales aumentan en es-
Las relaciones sociales son interactivas, o sea, cala y complejidad en cuanto involucran la par-
los sujetos participes del conflicto se expresan ticipación de grupos sociales. De acuerdo a las
a través de acciones sociales que conllevan in- líneas anteriores, la sociedad constituiría “una
tercambios entre los actores. Esas acciones, por acumulación de grupos unidos en un equilibrio
regla general, hacen parte de un proceso, no oscilante, pero dinámico, de intereses y esfuer-
suelen ser aisladas, ocasionales, ni arbitrarias. zos contrarios de grupo” (Vold, 1967: 204).
En tanto proceso de actuaciones de una per-
sona, un grupo o un pueblo, sólo pueden ser Acogemos la categoría de grupo y no la de
entendidas en términos históricos y sociales. El clase social, pues es más representativa de las
concepto de proceso traduce, también, que las alineaciones que acontecen en la realidad so-
relaciones sociales se prolongan a lo largo del cial, tal como también se explicó páginas atrás.
tiempo y del espacio, en continuo movimiento. Los grupos muchas veces son pluriclasistas o
Como proceso social la interacción y el conflic- enfrentan a otros grupos con una composición
to social aparecen como un flujo interminable de clase alternada. Además la noción de clase
de influencias recíprocas, movimientos, contra- hace referencia a una ubicación preponderan-
movimientos, controles y verificaciones (Vold, te dentro de la estructura económica, mientras
1967). Opinión anterior de Vold, cercana a la que la de grupos puede involucrar intereses y
de Ferrari, para quien el proceso social conflicto posiciones diferentes a las económicas, siendo
significa una secuencia de acciones expresivas, más útil, pues el conflicto no tiene en todas sus
que en encajan en múltiples niveles simbólicos hipótesis un carácter económico, o ese factor no
(Ferrari, 1989). Su carácter interactivo implica, es el único presente o el de mayor importancia.
así mismo, que las acciones sociales desarrolla-
das por éste o aquel actor se ven mutuamente Los grupos sociales, dueños de una fuerza va-
influidas por el comportamiento del otro. Las riable, participan de un equilibrio oscilante,
relaciones sociales cuando son divergentes, lo inestable y relativo, sujeto a un proceso social
son en cuanto a las acciones sociales ejecutadas dinámico, que depende de los ajustes en los in-
por los distintos actores, que serán recíproca- tereses, la actividad de los demás grupos en la
mente divergentes. Igualmente, en el evento de interacción social y los cambios en posiciones y
la divergencia, las relaciones sociales son dialé- situación. Por ende, los grupos sociales perma-
cticas, conllevan una negación de las acciones necen en continuo movimiento, deshaciéndose
del adversario, produciendo cambios sociales. y reintegrándose, de acuerdo a la dinámica se-
En definitiva, las relaciones sociales son diná- ñalada de la relaciones sociales y, en su caso,
micas, según se desprende de sus principales del conflicto social. El objeto de todo grupo es
propiedades (proceso, intercambio, movimien- la realización de unos intereses o valores preten-
to, reciprocidad, comunicación, contradicción, didos, mediante la acción colectiva (Vold,
cambio). 1967). En ese proceso son comunes las alianzas
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LA TEORÍA SOCIOLÓGICA DEL CONFLICTO Prolegómenos - Derechos y Valores
coyunturales o temporales entre diferentes gru- propietarios a votar; los derechos de las mino-
pos sociales, a fin de enfrentar a quien es visua- rías negras en varios países, como Estados Uni-
lizado como un oponente común o para efectos dos y Sudáfrica; los derechos al matrimonio, la
de realizar un interés superior, compartido por adopción o la libre expresión de la sexualidad
los grupos entrelazados. La unidad de grupo en de la población gay; el derecho a la libertad y
sus actuaciones es posible por intermedio de la asociación sindical, junto a los derechos a una
experiencia, la dirección y la coordinación efec- determinada jornada de trabajo y a la huelga,
tiva de sus integrantes (Vold, 1967). son todos ejemplos de titularidades. Las provi-
siones se refieren a recursos escasos como la vi-
Para el análisis de los grupos envueltos en el vienda, la alimentación, el trabajo, los servicios
conflicto no debe de olvidarse que ellos com- de cobertura en salud, la recreación, etc. Aho-
puestos por individuos, los cuales tienen una ra, la cuestión es que con el avance en Occiden-
determinada posición social, son partícipes de te de la figura del estado social de derecho cada
un tipo específico de cultura y, además, son vez impera más el reconocimiento de derechos
dueños de una personalidad. Tales factores in- de ciudadanía, pero en cambio, paralelamente,
ciden en las actuaciones de las personas dentro con el impulso de las políticas neoliberales aun-
de una situación conflictiva. A la vez, el punto que la riqueza ha crecido en el mundo al tiem-
anterior, conduce al análisis de la interacción po se encuentra un mayor número de personas
social, junto a lo elementos microsociales que en situación de pobreza o de miseria absoluta.
inciden en ella, los cuales tienen un impacto De allí que los conflictos, al menos en Occiden-
significativo en la dinámica que asume el con- te, aparezcan sobre todo como disputa en torno
flicto social (Collins, 1975). a provisiones.
Cuando la evolución del conflicto social no El conflicto puede cumplir determinadas fun-
conduce a la creación de situaciones que sean ciones sociales respecto de los grupos com-
nuevas es altamente probable una situación de prometidos. En seguida, indico algunas de las
estancamiento relativo, que acarrea desgaste, funciones sociales que pueden llegar a desarro-
con elevado aumento en los costos del conflic- llarse, con un sentido hipotético, pues el con-
to. A su vez, la habilidad para manejar situacio- cepto de función demanda de la ocurrencia de
nes novedosas y la capacidad para interpretar un efecto con dimensión y significados sociales
las características del conflicto repercuten de en la realidad material (Merton, 1992)5. Una de
manera decida sobre el rumbo que toma el con- tales funciones sociales consistiría en generar
flicto. Un cálculo obtuso sobre las posibilidades coherencia al interior del grupo, que cierra filas
de destrucción o sometimiento del adversario en sus ideas y prácticas sociales con el objeto de
podría contraer no sólo daños irreversibles, sino propender por los intereses o valores comparti-
además efectos sociales insospechados. dos. La gestación de sacrificios personales mo-
tivados en el conflicto, que significa la primacía
En el ámbito de los intereses que motivan las de los intereses grupales sobre los individuales,
disputas o confrontaciones se ha distinguido puede ser una función separada; también el
entre titularidades, esto es, el reconocimiento conflicto social contribuye también al mante-
de derechos y, por otra parte, las provisiones, es
decir, los recursos económicos o las prestacio-
nes sociales (Dahrendorf, 1993). En otros tiem- 5
Hay una diferencia clara entre fin y función. El con-
pos, buena parte de los conflictos se trenzaron cepto de fin, conectado al mundo del deber ser, señala
un objetivo que es perseguido, no necesariamente rea-
en torno al reconocimiento de titularidades, val- lizado, el cual puede ser debatido en razón a sus justi-
ga decir, versaron sobre la aceptación de lo que ficaciones. La noción de función, vinculada al mundo
podrían llamarse derechos de ciudadanía. Los del ser, esta referida a las consecuencias sociales de
derechos de los analfabetas, las mujeres, lo no un fenómeno, estando sujeta a su constatación en la
realidad social.
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GERMÁN SILVA GARCÍA Prolegómenos - Derechos y Valores
nimiento de los grupos sociales y el desarrollo objetivos perseguidos y los costos involucrados.
de las relaciones interpersonales; otra función Por su parte, la violencia, en tanto modalidad
es la de producir una identificación del indivi- de los medios seleccionados, es sólo una de las
duo con el grupo al cual se encuentra adscrito, formas que puede asumir el conflicto social,
la que provee un sentido de pertenencia a algo siendo además variadas las clases de violencia
(Vold, 1967). Una función múltiple, dentro del que podrían ser puestas en práctica.
ámbito de los vínculos sociales desarrollados
entre los miembros del grupo, es la promoción Una historia y situación de conflictividad pre-
de relaciones de solidaridad social (Durkheim). existente puede incidir sobre la definición de
Así mismo, el conflicto contribuye al desarrollo una situación que involucra a los actores histó-
de funciones de lealtad, que son reforzadas por ricos, lo mismo que en torno a las expectativas
factores emocionales; al igual el desarrollo de de rol esperadas de cada uno de los agentes. Es
ideales y valores, pulidos y perfeccionados por decir, ante un nuevo encuentro de las partes, la
las demandas del conflicto social, es otra de la situación respectiva, aunque ella no lo sea, será
funciones verificables (Vold, 1967). definida como conflictiva. Así mismo, dentro
de ese cuadro, cada uno de los sujetos esperará
Sin embargo, la principal función social del con- que el otro actúe de manera agresiva y, siendo
flicto es la promoción del cambio social. Ello es esa su expectativa, es probable que alguno pre-
cierto no sólo en un sentido general, referido a tenda anticiparse ejecutando el primer ataque
la potencialidad que para generar cambios po- contra el oponente.
drían tener ciertos intereses de ser realizados.
La simple dinámica del conflicto social tiene la Un estado de convergencia social, lugar opues-
propiedad de gestar cambios sociales, pues los to a la divergencia, implica una situación pre-
partícipes del conflicto, obligados por las cir- via de no/conflicto o, con características muy
cunstancias dadas por la lucha, deben diseñar variadas, una posición posterior de conflicto/
nuevos medios, elaborar proyectos originales tratado. Acerca del primer evento no voy a
que sirven al propósito inmediato del conflicto, profundizar demasiado, pues de lo que trató
pero cuyos beneficios sociales se prolongan en en detalle es del conflicto social y no acerca de
la historia mucho más allá del conflicto o reper- la situación opuesta. Con todo, acá la conver-
cuten sobre áreas nunca imaginadas. gencia entre las personas o los grupos sociales
concurre al haberse construido una comunidad
Las acciones sociales divergentes, con ello el de intereses y/o de valores, como consecuencia
conflicto social, pueden adoptar formas muy de la inexistencia de cualquier capacidad de re-
diferentes de expresión. Las variables que in- sistencia, o en términos de Vold a la ausencia
fluyen en la interacción conflictual devienen de competencia6. La comunidad de intereses
de tres ámbitos relacionados entre sí, son ellos: o de valores no implica que ellos sean siempre
la organización social, las partes y la cuestión idénticos para los sujetos de la relación social,
en disputa (Ferrari, 1989). De acuerdo con la pueden ser diversos, pero en la medida en que
opinión anterior, agregaría de manera más es- posean un nivel complementario o interdepen-
pecífica, que las características de la actuación diente que resulte beneficioso o aceptable para
conflictual están directamente relacionadas con las partes involucradas, no habrá conflicto. En
la clase de poder a disposición (tipo de atribu- el otro caso, comparece la convergencia a pesar
ciones), las condiciones implícitas en el contex- de un posible disentimiento potencial, pues no
to (físicas, sociales, económicas y políticas), las se dispone de poder alguno, pertinente o sufi-
condiciones y los roles sociales previstos en la ciente y, por tanto, de capacidad de resistencia
definición de la situación particular, los medios que conduzca a un conflicto más allá de un es-
que se encuentran (asequibles e idóneos), el
grado de institucionalización del conflicto, los 6
George B. Vold.
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LA TEORÍA SOCIOLÓGICA DEL CONFLICTO Prolegómenos - Derechos y Valores
tado latente (Ferrari, 1989; Simmel, 1977)7. La adversarios. En la subordinación opera una re-
falta de competencia acaece cuando los grupos ducción del contrario, constreñido a someterse
sociales pueden realizar sus metas sin entrome- a la voluntad y al poder del vencedor.
terse en los intereses o valores de otros grupos.
Es claro que la desaparición, la absorción y la
La situación de conflicto/tratado, contiene un eliminación, conllevan el fin del conflicto, en
estado previo de conflictividad que se ha visto términos de sus inmediatez. Al contrario, en
modificado para llegar a una situación de con- la negociación y la subordinación, acaece una
vergencia. El tratamiento del conflicto no impli- transformación en la situación, pero el conflic-
ca, por regla general, su resolución, lo que suele to subsiste por medio de otros canales de expre-
acaecer es su transformación. Esa variación del sión. A la vez, en todos los casos relacionados,
conflicto podría ser cualitativa, conllevando cam- habría un nuevo estado definido en términos de
bios en su naturaleza o efectos sociales, por ejem- convergencia social.
plo, convirtiéndose en un conflicto que recurre a
medios pacíficos en vez de violentos, volviéndo- De cualquier modo, se habla de terminación,
se un conflicto institucionalizado con interven- conclusión o resolución del conflicto, lo que
ción del Estado y del derecho en reemplazo de debe se contemplado como un diagnóstico re-
un conflicto particular carente de un tipo especí- lativo, pero cierto en ese sentido. En verdad,
fico de reglamentación y ritualización. podría aseverarse que el conflicto concluye con
relación a una de sus etapas, pero en la medida
El conflicto puede ser afectado o tratado a tra- en que siguen a continuación otras, bajo carac-
vés de la desaparición, la negociación, la ab- terísticas diferentes, el conflicto social no ha
sorción, la eliminación o la subordinación. En acabado (negociación, subordinación). Pero
la desaparición, por sustracción de materia no también con referencia a las situaciones que de-
hay conflicto, ya que uno o ambos intereses en- rivan en una supuesta terminación del conflicto
frentados, cuando no los mismos grupos socia- o que expresan el no conflicto (absorción, eli-
les, se han extinguido o perdido vigencia. En la minación virtual, identificación), el transitorio
negociación los grupos sociales mantienen su estado de calma, no es más que la antesala de
identidad, las diferencias de intereses o valores nuevos conflictos sociales, que habrán de nacer
perduran, aunque se verifican mutuas conce- cuando culmine el período indicado para el par-
siones, estableciéndose un acuerdo relativo a lo to. Solamente la eliminación física, predicable
que uno y otro grupo pueden hacer (pretensio- de los conflictos personales, o la desaparición
nes permitidas) y/o sobre las vías para llevar a del grupo o del interés, valor o creencia, como
cabo sus objetivos (medios tolerados). En la ab- sino ineludible de la marcha de la historia, ten-
sorción uno de los grupos sociales desaparece drán la potestad de marcar el fin del conflicto
como entidad autónoma, quedando integrando social, en lo que a las cuestiones relacionadas
al primero de ellos. La eliminación supone el con ellas atañe.
aniquilamiento físico o virtual de uno de los
Las circunstancias que se producen como co-
rrelato de la terminación o resolución relativa
7
El conflicto es latente cuando existe inconformidad,
pero ella no se ha manifestado en acciones sociales, o, inclusive, absoluta del conflicto social, com-
por motivo de la debilidad del interlocutor. En estric- portan como síntesis un emplazamiento iné-
to sentido, el conflicto social latente no ha ocurrido, dito, que jamás es obra exclusiva de una de
aunque la situación ya contendría la semilla necesaria las partes, ni siquiera aquella reputada como
para propiciarlo. El conflicto latente sería opuesto al
declarado, en realidad la forma auténtica de conflicto vencedora. Es decir, la respuesta a una deter-
social, según Vincenzo Ferrari son: “los conflictos tra- minada etapa del conflicto que restablece un
ducidos en exigencias de comportamiento dirigidas al equilibrio relativo, es resultado del conflicto
antagonista.” Por su parte, la idea de conflicto latente concebido globalmente, no una respuesta uni-
ya había sido enunciada por George Simmel.
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GERMÁN SILVA GARCÍA Prolegómenos - Derechos y Valores
lateral. En otros términos, la síntesis lograda, Desde el punto de vista de su naturaleza, hay
es un producto de la interacción entre divergen- dos clases de relación social, ellas son la diver-
cia social y control social. Como lo señaló de gencia y la convergencia, que tienen su equiva-
forma clarividente George Simmel (1977): “la lente en distintas consecuencia sociales, cuales
terminación de la lucha es un acto especial que son el conflicto y la cooperación.
no pertenece ni a una ni a otra categoría; de la
misma manera que un puente es distinto de las Las relaciones entre divergencia y convergencia
dos orillas que une”. que, de acuerdo a las teorías sociológicas tra-
dicionales, son expuestas en términos de sus
La negociación, que dentro de las perspectivas efectos, es decir de conflicto o cooperación,
de este trabajo ha de ocupar un importante es- no son nunca dicotómicas. Existen, de modo
pacio en sus reflexiones, por regla general, im- afirmativo, unos vínculos contradictorios entre
plica un compromiso que no se lleva a cabo con convergencia y divergencia, o entre conflicto y
los débiles (Vold, 1967). La negociación com- cooperación, lo cual no significa una relación
parece cuando existe un equilibrio relativo en la bipolar, donde se trata de dos entidades o fenó-
correlación de fuerzas entre los grupos sociales menos sociales opuestos, distintos y autónomos
enfrentados. De lo contrario, el grupo social en entre si. Siendo fenómenos sociales que poseen
posición de superioridad preferirá la destruc- una conexión dialéctica, son diferentes y a la
ción o aniquilamiento del adversario. Con todo, vez interdependientes, pues se influyen y deter-
a la opción de la negociación debe sumarse, a minan entre si, conteniendo cada uno de ellos
manera de aliciente, la posibilidad de mejorar elementos recíprocos del otro. Y, por ello, preci-
la situación por ese medio (Coser). Desde otro samente, puede advertirse que la convergencia,
ángulo, habrá de anotarse, que también es im- es un estado al que se arriba como consecuen-
prescindible que el interés en controversia sea cia de la diversidad y del conflicto social y vice-
divisible, o sea, objeto de concesiones (Simmel, versa. Ya sea porque se quiere evitar o prevenir
1977). las consecuencias del conflicto, lo que lleva a
un estado de convergencia, o debido a que la
El conflicto social no es anómalo, en realidad, divergencia y el conflicto emanado de ella han
no es por definición ni bueno ni malo, es una derivado, luego de su tratamiento, en una situa-
consecuencia histórica y social natural de las re- ción de convergencia donde prima la coopera-
laciones sociales. Es decir, el conflicto expresa ción. Es más, la paz, como situación idílica de
una forma de relación social universal, lo que cooperación y unidad social, ya contiene en su
permite distinguir el conflicto como contenido vientre las condiciones necesarias para desatar
de las relaciones, de la interacción misma, sus el conflicto social, tal como la realidad empíri-
circunstancias de tiempo, espacio o las particu- ca y la historia lo han demostrado de manera
laridades del episodio (Simmel, 1977). En algu- fehaciente (Simmel, 1977).
nas de sus manifestaciones el conflicto puede
comportar serios daños a los intereses de uno Acerca del carácter dialéctico de las confronta-
o ambos grupos sociales participes de él, según ciones sociales, la obra de Karl Marx es abun-
los criterios particulares de juicio residentes en dante. Igualmente, el asunto ya había sido ex-
cada grupo. En otras ocasiones, el conflicto pue- puesto, dentro de la teoría sociológica, cuando
de aparecer, nuevamente de conformidad con se planteaba: “La lucha es ya una distensión de
los criterios persistente en los respectivos gru- las fuerzas adversarias; el hecho de que termine
pos, como algo socialmente constructivo. En en paz, no es sino una expresión que demuestra
cualquier caso, el conflicto social, derivado de que la lucha es una síntesis de elementos, una
situaciones de divergencia, es el principal motor contraposición, que juntamente con la com-
de las transformaciones y cambios que viven las posición, esta contenida bajo un concepto su-
sociedades, sean ellos para bien o para mal. perior” (Simmel, 1977). La visión claramente
Bogotá, D.C., Colombia - Volumen XI - Nº 22 - Julio - Diciembre 2008 - ISSN 0121-182X. Pág. 29-43 41
LA TEORÍA SOCIOLÓGICA DEL CONFLICTO Prolegómenos - Derechos y Valores
dialéctica de Simmel no ha tenido, sin embar- lo propio y lo ajeno, lo que pertenece a ésta o
go, la deseada continuidad en el pensamiento aquella otra teoría. No obstante lo cual, se ha
sociológico sobre el conflicto. dedicado este apartado a hacer una presenta-
ción de los principales postulados teóricos de la
Por otra parte, la intervención del derecho su- sociología del conflicto, con una mezcla de al-
giere una modificación peculiar del conflicto gunos conceptos propios y de otros provenien-
social, que reglamentado, resulta transforma- tes de la teoría clásica, pues se considera que,
do en sus características. No obstante, nos me habida consideración del tema, en este caso
adentraré ahora en esa materia, el examen so- tienen una relevancia significativa para obtener
bre el derecho y el conflicto social será adelan- una visión general acerca de la guerra, la paz y
tado en el capítulo cuarto. Empero, importa el derecho en Colombia.
señalar aquí que el orden social, que constituye
por excelencia la forma de control del conflicto BIBLIOGRAFÍA
social, puede también contribuir al desarrollo
del conflicto, directa o indirectamente. Así, su- Collins, Randall. Conflict Sociology, Nueva
cesivamente el orden social coadyuva, muchas York, Academic, 1975.
veces, a darle estabilidad a los grupos sociales
envueltos en conflicto (por ejemplo, los sindica- Coser, Lewis. Nuevos aportes a la teoría del con-
tos o las Fuerzas Armadas)8. Así mismo, el or- flicto social, Buenos Aires, Amorrortu, 1970.
den social, por conducto del derecho no repre-
senta una negación del conflicto, colabora en su Dahrendorf, Ralf. Las clases sociales y su con-
desarrollo, aun cuando dentro de determinados flicto en la sociedad industrial, Madrid, Rialp,
parámetros, cuando no es un mecanismo que 1962.
exacerba la conflictividad. Estas condiciones
expresan, así mismo, la relación dialéctica de Dahrendorf, Ralf. “Hacia una teoría del con-
intercambios entre el control social y la diver- flicto social”, en Amitai y Eva Etzioni (Comp.)
gencia social. Los cambios sociales, México, Fondo de Cultu-
ra Económica, 1992.
Por otra parte, conviene apuntar que la exis-
tencia de conflictos no tratados por el derecho, Dahrendorf, Ralf. El conflicto social moderno,
donde predomina la fuerza, fácilmente pueden Madrid, Mondadori, 1993.
caer bajo la regulación de otros sistemas nor-
mativos, no jurídicos o alternativos al sistema Ferrari, Vincenzo. Funciones del derecho, Ma-
legal predominante (Ferrari, 1989). drid, Debate, 1989.
42 Bogotá, D.C., Colombia - Volumen XI - Nº 22 - Julio - Diciembre 2008 - ISSN 0121-182X. Pág. 29-43
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Publicado en la Revista del CLAD Reforma y Democracia. No. 40. (Feb. 2008). Caracas.
Mario Riorda
Cuando se dice que se gobierna bien pero se comunica mal, se dice una mentira. La comunicación
política tiene un objetivo: generar consenso. Si la comunicación política no actúa bien, no hay consenso
y si no hay consenso, no hay buena gestión. El consenso es la búsqueda de acuerdos políticamente
operantes centrados en la idea de que, si bien puede haber (y de hecho probablemente siempre existan)
grupos en los márgenes del consenso, o bien fuera de éste, las políticas de un gobierno deben ser
aceptadas socialmente por la mayor cantidad de personas. Éste también es un modo de entender la
legitimidad como elemento clave para dotar de estabilidad a un gobierno. Por ello, el cambio social
discontinuo, que crea fuertes desequilibrios entre las expectativas y las posibilidades, hace del consenso
y por ende de la estabilidad política, un bien escaso (Lipsitz, 1977: 53-54).
Pero estando claro que la generación de consenso para un gobierno no es una empresa sencilla
(Riorda, 2006; Elizalde, 2006; Fernández Pedemonte, 2006), no está muy claro con qué instrumental
argumental cuenta un gobernante para estimular estratégicamente la comunicación gubernamental, en
especial, la comunicación que haga posible el acompañar y mejorar la eficacia de la gestión del Estado,
es decir, el poder proyectar, desarrollar y hacer de modo eficaz y sistemática cierta cantidad de políticas
públicas en las mejores condiciones posibles (Elizalde, 2006: 146).
y justificación que permitan legitimar las acciones de gobierno son un instrumento insustituible, no
exento de fuertes controversias, sin el cual el ejercicio del poder en tanto gobierno podría verse
seriamente entorpecido (Riorda, 2006: 18). Por ello se pregona aquí una visión sistémica sobre los
efectos del uso de esas prácticas, y deja abierta la posibilidad de establecer recomendaciones para la
acción en aras de aportar a la construcción del consenso de un gobierno. Se intenta que dichas
recomendaciones puedan contener los abusos sistémicos, y que contribuyan democráticamente en las
comunicaciones públicas de formación de normas, valores, temas, aportaciones y argumentos que
floten en la comunicación política (Habermas, 1999: 16-32).
El enfoque es eminentemente institucionalista y no abandona consideraciones académicas
profundas, así como el aprendizaje necesario recolectado desde la más pura praxis, por lo que pretende
que las ideas de gestión sean diseminadas, compartidas y asumidas como hábitos perdurables en las
organizaciones públicas y con una perspectiva dual:
· enfatizando el abordaje de cuestiones prácticas en la comunicación del sector público;
· y, además, tratando de comprender lógicas de organización de la comunicación que puedan
contribuir al diseño de mensajes amigables en el ambiente en donde la organización desarrolla su
actividad (Graber, 2003: XII), siempre con la pretenciosa ambición de modelar dicha práctica.
Por ello, el enfoque es también un abordaje que alcanza lo retórico, en tanto se centra en los
modos persuasivos del emisor que, en este caso, es el gobierno como institución, y con un marcado
sesgo en ubicar la publicidad gubernamental como parte sustantiva de la comunicación gubernamental
(Rose, 2000: 5).
El paradigma de gran parte de este trabajo puede situarse teóricamente dentro de la comunicación
política en la línea del “construccionismo”, sosteniendo que la fundamental premisa que esta
perspectiva invoca es que la realidad es un producto social, y que los primeros significados por los
cuales la realidad es construida pertenecen al lenguaje. Obviamente hay una idea kuhntiana en todo este
abordaje, en el sentido de que la verdad, los argumentos y las evidencias son construcciones sociales
(Valls, 1996: 143-144). Lo que se pretende es que la gente pueda interpretar los actos de acuerdo a los
intereses o a las definiciones que de manera previa o posterior se vayan instalando desde el gobierno
mediante su comunicación. El enfoque construccionista ubica el énfasis de investigación sobre las ideas
o los significados políticos y los procesos por los cuales la gente adquiere el sentido del mundo
político. Pero además ese proceso es continuo y dinámico, y genera una espiral activa de
interpretaciones y reinterpretaciones constantes, basándose siempre en lenguajes simbólicos que ponen
en funcionamiento diferentes pensamientos o sentimientos. Se considera en este modelo que las
emociones juegan un rol activo en la resonancia e interpretación de los mensajes (Crigler, 2001: 1-10).
Esta visión del construccionismo escapa al planteo inicial centrado sólo en medios, y se ubica
preferentemente en el intento de construir sentido político desde el gobierno, en donde la idea de
agenda-setting nunca está separada como si fuera un conflicto abstracto de ideas ajeno a la institución
pública. Por el contrario, el modo de definir o redefinir un asunto es según cómo el asunto se quiera
que sea (Rochefort y Cobb, 1994: 8-10). Éste es, sin duda alguna, el enfoque menos abordado en las
investigaciones y teorizaciones construccionistas y, por lejos, el más polémico (Riorda, 2006: 25-26).
El construccionismo crea o enfatiza problemas para avanzar con sus políticas, o bien, muchos de
los verdaderos problemas son construcciones simbólicas y políticas para justificar el accionar del
gobierno (Edelman, 1991; Rochefort y Cobb, 1994: 1-27; Bosso, 1994: 201). El construccionismo
gubernamental es diferente pues no sólo testea ambientes: los construye o al menos avanza en el
intento.
En este marco teórico, las RCG son entendidas como todas aquellas prácticas que, de modo
cotidiano y no necesariamente sistematizadas, dan cuenta del estilo de comunicación de los gobiernos y
que van configurando un modo de entender a los mismos a través de cómo estos confrontan sus
acciones frente a la sociedad. Es la imagen gubernamental que la sociedad va percibiendo de los
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Gráfico N° 1
Visión sistémica de las Rutinas de la Comunicación Gubernamental (RCG)
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Publicado en la Revista del CLAD Reforma y Democracia. No. 40. (Feb. 2008). Caracas.
sentido social y político para que se constituya en fuente generadora de consensos. Pero más allá de lo
dicho y del alcance persuasivo, el campo de la argumentación no es ilimitado, sino que se circunscribe
a los ámbitos de lo verosímil, lo plausible y lo probable. Y en el último caso, sólo en la medida en que
eso se considera probable escapa a la certeza del cálculo.
De lo expuesto, se deduce que el único requisito para que un mito se constituya como tal, ya sea
en acuerdos tácitos o en posturas explícitas y escritas, es la brevedad, puesto que no constituye un
compendio exacto de todas las políticas públicas y valores que lo sustentan. Todo el desarrollo
comunicacional denominado “imágenes de marca” (brand state), que utilizan los Estados en todos sus
niveles y que son motivados por los gobiernos, son ejemplos de mitos cristalizados en fórmulas
comunicacionales simplificadoras que dan cuenta de la brevedad aludida.
El caso de Estonia es un ejemplo de un país que está reconfigurando su rumbo estratégico, pues
se ha librado de una concepción que lo definía como “Estado postsoviético” o del antipático rótulo de
país “báltico”, para pasar a ser definido como sus funcionarios lo llaman: un país “pre-Unión Europea”
o “escandinavo”. También lo fue la instalación de una forma de pensar y de concebir a Gran Bretaña
desde la asunción del primer ministro Tony Blair, cuando proclamó el “nuevo laborismo”; otro ejemplo
de marca (Van Ham, 2001: 4).
La marca de gestión suele constituirse (o por lo menos debiera hacerlo) en una síntesis creativa y
publicitaria del mito. Constituye la centralidad de la comunicación gubernamental. La marca capta la
atención: sorprende, no necesita explicaciones. Es promesa, es horizonte de esperanza, incita confianza,
es para todos y además implica innovación (Puig, 2003: 55-57).
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metonimia implica una sucesión y expresa la causa por el efecto (las obras nos definen como gestión
en lugar del trabajo realizado en obras públicas); el autor por la obra, la parte por el todo. La
metonimia ofrece una reducción de la idea del todo (Rose, 2000: 9). Por ejemplo, una ciudad de tipo
patrimonialista es referenciada identitariamente por su patrimonio histórico particular; una ciudad
modernista es diferenciada por sus figuras técnicas (Mons, 1992: 25). Un logo de gestión es su muestra
más metonímica, pero asimismo, las imágenes de un gobierno son metonímicas y definen muchas ideas
fuerza. Muchos de los programas o proyectos pueden representar las “periferias concéntricas” o los
“núcleos protectores” marcados por su mayor dinamismo y flexibilidad, constituidos por programas y
actos administrativos especialmente (Majone, 1997: 191-200), pero además pueden convertirse en
verdaderos símbolos de una gestión, como el programa “Hambre Cero” del gobierno de Luis Inacio
“Lula” da Silva en Brasil, y es en ese sentido donde la comunicación de gobierno, siempre orientada a
dar vida al mito de gobierno, adquiere sentido de ser comunicada insistentemente.
De lo contrario, los programas o proyectos pueden generar una fuerte dispersión comunicacional,
aunque más allá de eso se reconoce que en determinadas circunstancias, especialmente cuando los
programas son financiados por entidades gubernamentales superiores, es necesario hacer foco
comunicacional en ellos porque legalmente así se exige desde la entidad financiadora.
Simplificar y abreviar el mito muchas veces es un imposible. Es útil generar rótulos o
nominalizaciones como modo de expresión indirecta, en donde se trata de “decir sin decir” como una
constatación o una verdad transcientífica. Los proyectos o programas, pueden así convertirse en metas
con un nivel marcadamente subjetivo de cumplimiento y constituirse en modos de darle contenido al
mito vía expresiones que tienen como núcleo un nombre y no un verbo: “construcción del Estado
autonómico”, “el aumento y la vitalidad de España”, como solía repetir el presidente José María Aznar.
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publicidad que rompería con el concepto de neutralidad informativa. Como afirmaba el periodista Alain
Woodrow, “detrás de la filosofía de la información puramente fáctica, llana, sin parásito de ninguna
clase (hay que entender aquí al periodista), se oculta una voluntad conservadora de no perturbar el statu
quo” (citado en Mouchon, 1997: 277). Esconde así un ciclo de autoperpetuación producido por las
organizaciones que elaboran la información, que termina justificando a éstas y a su propio
procedimiento informativo (Rakow, 1989: 167).
Tampoco se comparte el criterio de algunos autores que postulan una diferenciación en la
comunicación del sector público entre comunicación de tipo administrativa y comunicación de tipo
política. Ésta es una distinción artificial e imposible de operacionalizar en la realidad, más allá de
aseverar que la primera estaría cerca de la comunicación de tipo informacional (Graber, 2003: 7). Por
ello, aun hipotetizando sobre un posible debate de posturas académicas que analíticamente representen
la distinción entre aquellos que sostienen que las campañas son un tipo comunicacional de efectos casi
nulos -muy asociado a la teoría de los efectos limitados- frente a aquellos que postulan un exceso
emparentado con la vieja teoría de la aguja hipodérmica, probablemente la idea de comunicación
informativa se ubique en la primera posición. Las posturas de tipo persuasivas representarían mejor al
segundo grupo, más allá de admitir que dicha distinción hace agua en la realidad de la comunicación
política en acción.
Lo que estas posturas muchas veces no analizan es la voluntad o subjetividad de quien informa.
Desde enfoques como los de la sociología de la producción de las noticias, por caso, se puede advertir
con contundencia que muchas acciones comunicativas informativas pueden ser potentes
manifestaciones de enthymemes, es decir, especies de silogismos truncos. De este modo, alguna de las
premisas es dejada fuera y aparece un tipo comunicacional, como el informativo, que no parece ser un
argumento que esté detrás de la misma comunicación (Rose, 2000: 13).
Por lo dicho es que la visión del devenir político de un gobierno no debe estar tan guiada por las
news, como por las views es decir, no sólo la actualidad de los hechos debe hacerse presente, sino
además, la narrativa del mito de gobierno. Cuando eso se logra, el ciudadano puede integrar las noticias
temáticas del día a día con su narrativa vital. Por otro lado, respecto al sentido, el gobernante logra
integrar las acciones del día a día con el ciclo largo que constituye su rumbo (Del Río …[et al], 2004:
325).
Por supuesto que el ejercicio de la comunicación gubernamental tiene luego diversas variantes
para ser llevada a cabo, basadas en los pilares de “sorpresa, acción y éxito” (Gronbeck, 1992: 137-156),
como lógicas que deben primar para comunicar los temas informativos o pedagógicos que hagan el día
a día.
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Publicado en la Revista del CLAD Reforma y Democracia. No. 40. (Feb. 2008). Caracas.
Los mensajes centrados en el humor tienen una eficacia limitada e influye mucho la credibilidad
de la fuente emisora. Su riesgo es que el gags humorístico oculte el verdadero mensaje a transmitir y no
produzca recordación de la fuente emisora afectando negativamente la comprensión del mensaje. Es
decir, que se recuerde el chiste pero no quién lo dijo.
El uso del humor negro depende del nivel de modernización y liberalización de la sociedad
receptora. Es importante tener en cuenta lo que se denomina temperamentos nacionales (León, 1993:
65). Puede producir un efecto boomerang fuerte y volverse en contra. Algunos de los usos del humor
negro están registrados en campañas de tipo preventivas para hacer digerible argumentos o efectos que
causan molestias o desagrados.
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“eligiendo el camino correcto”, “dando el primer paso”, etc. (Hahn, 2003: 79). Un catálogo de la
ciudad francesa de Grenoble, llamado “Catálago Grenoble: los colores del futuro”, describía la
actividad urbana bajo vocablos muy generales: aprender, buscar, innovar, producir, vender,
intercambiar, urbanizar, crear, denotando un fuerte deseo comercial en las acciones propuestas (Moins,
1992: 40).
Egocéntricos, no inclusivos
Los mensajes egocéntricos son los cargados de abuso de centralidad gubernamental, no inclusivos para
la ciudadanía, útiles sólo para los gestores, deformados en la contextualización, con un exacerbado
egocentrismo que los motiva. Se encuentran fuera del Perímetro de Ciudadanía puesto que en el intento
de construir consenso, lo hacen a costa de generar una ciudadanía explícitamente pasiva. Hay ejemplos
como el de la Municipalidad de La Mendieta, cuyo eslogan de gestión era “Jesús Lorenzo Guerra, el
Intendente que quiere la gente”, o el análisis que se realizaba de un eslogan al momento en que el
Gobernador de la provincia de la Rioja -en ese entonces- se aprestaba a cumplir 10 años en el gobierno:
“10 años de Gobernación Mazza, lo mejor está por venir”.
Un caso curioso que rozó el ridículo, siendo un verdadero ejemplo de descontextualización, fue
cuando se creó un logo de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Córdoba con el dibujo de
una banana -como se le llama al plátano en Argentina-, con la sola excusa de que los proveedores que
deseaban cobrar sus deudas estuviesen enterados de que no había dinero: plata-no. También este
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ejemplo sirve para demostrar los tipos de casos en donde los mensajes de los gobernantes -que ahora se
ejemplifican sólo en eslóganes- son sólo útiles para ellos, cuando no excluyentes, que alejan a la
ciudadanía y las posibilidades del consenso.
Nominales
Los mensajes de tipo nominal son aquellos que confunden, se superponen y se apropian del mensaje de
gestión, haciéndolo coincidir con su propio mensaje personal y/o nominal. También se encuentran
fuera del Perímetro de Ciudadanía. Van desde la muletilla clásica de los gobernantes de ponerle su
propio nombre a las gestiones: caso Formosa “Gestión Gildo Insfrán”, caso Río Grande “Gestión
Martín”, caso Salta “Intendencia ISAlta”; hasta excesos de afirmación de autoridad, especialmente
pensada para servir en situaciones en las que se formulan cuestionamientos, no sólo al gobierno, sino a
una persona o grupo de personas que forman parte del gobierno. Asimismo, estas comunicaciones se
utilizan en situaciones de crisis. Llevan implícitas una enorme carga de personalismo, asociada a una
necesidad de transmitir sensaciones de decisionismo marcado o amplificado. Richard Nixon usaba el
pronombre “yo” más de diez veces en cada discurso (Hahn, 2003: 77).
Retrospectivos
Los mensajes puramente retrospectivos tienen una función de presente o con vida útil acotada. No se
recomiendan porque dan cuenta que el mito de gobierno está ausente en su componente de futuro.
“Córdoba cada vez mejor” pasó a “Córdoba está mejor”, y en cada ocasión no dejaba de anunciar una
diferenciación con el pasado que nada decía del rumbo del gobierno por venir.
Son mensajes facilistas y simples que logran consenso inicial rápido, especialmente si se sucede a
una mala gestión. No obstante ello, en el caso de tener un proyecto general del gobierno claro, sí es
recomendable una lógica retrospectiva inicial cuando el proyecto de gobierno encuentra fuertes
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Publicado en la Revista del CLAD Reforma y Democracia. No. 40. (Feb. 2008). Caracas.
limitaciones por la herencia de la gestión anterior, pero a sabiendas de que sólo será durante una
primera etapa.
Reflexiones finales
Por todo lo dicho, pueden manifestarse una serie de recomendaciones para los gobiernos.
La posibilidad de combinar la implementación de “acciones comunicativas del gobierno como
entidad” con las “acciones de comunicación de las políticas” es un hecho muy importante.
El primer anillo o círculo (ver Gráfico N° 1) más cercano al centro es el que concentra los
grandes argumentos que un gobierno tiene, el que necesita instalarlos -desde la lógica de la persuasión-,
social y políticamente. Esto en la medida que sirvan de sostén para un proyecto general de gobierno
que se cimiente sobre un mito. La construcción social de la realidad, encaminada al apoyo del mito, es
una herramienta útil instrumentalmente. Si se tiene un proyecto, este anillo es el punto definitivamente
más neurálgico e irrenunciable de la comunicación gubernamental. Puede que muchos gobiernos no
tengan claridad en su rumbo, en sus objetivos, y funcionen por improvisación (las gestiones nuevas) o
por inercia (las gestiones de largo ejercicio en el poder). En esos casos, este primer anillo suele estar
ausente, y la dificultad para construir consenso o la intrascendencia de ese gobierno pueden ser los
rasgos más evidentes.
El segundo anillo o círculo medio es el que detalla las partes, los argumentos parciales que
pueden enriquecer el mito como visión general, pero nunca pueden convertirse en aspecto central de un
gobierno. Siempre este tipo de acciones debe constituirse en soporte del mito y -salvo excepciones- no
puede desprenderse el grueso de las acciones comunicativas desde ese sector que, como se afirmó
antes, representa las partes de una gestión. Es el anillo más prescindente en caso de tener que optar por
uno u otro estilo en la oferta comunicacional.
El tercer anillo o círculo más lejano al centro representa la visión del día a día, de las acciones
incrementales, de la ejecución. Este anillo es imprescindible y cuando se tiene un mito de gobierno,
muchas de estas acciones contribuyen a sostenerlo y las oportunidades de lograr consenso son mucho
más altas que si el mito no existiera. Siempre estas acciones comunicativas deben estar presentes, pues
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muchos goces de servicios de la acción gubernamental están asociados a esta esfera. No obstante ello,
el grueso de los gobiernos centran la mayoría -en muchas casos la totalidad- de su comunicación en
este anillo. Cuando esto sucede, se hace más difícil construir consenso, pero queda absolutamente en
evidencia que ese gobierno podrá tener buenas intenciones, mucho hacer, pero poco rumbo, poco
proyecto, y, obviamente, ausencia plena de un mito de gobierno.
Por último, la “cuña de desvíos de la comunicación” se debe intentar eliminar, salvo algo de las
acciones retrospectivas -especialmente- en algunas situaciones y alguna que otra excepción aislada.
En cambio, los desvíos éticos desde el gobierno son potencialmente peligrosos desde la
comunicación gubernamental, pero no mayor que en cualquier otro tipo de planteo de acciones
políticas. La persuasión es una herramienta adecuada para instalar argumentos que den cuenta del mito
de un gobierno, siempre que se la sustente con políticas de acceso a la información. Los abusos no son
de la persuasión, sino de quienes abusan de la persuasión. Por eso, la “cuña de acceso a la
información”, como condición de democraticidad, debe estar siempre presente, sea cual fuere la
combinación de anillos que se realice.
Este enfoque que intenta sistematizar las RCG, tanto desde el punto de vista teórico como de la
recomendación de gestión, es también un intento por superar el fuerte anclaje de los estudios de
comunicación política centrados en los ciclos cortos, para intentar combinar un abordaje de los ciclos
cortos y largos de manera simultánea. Ello porque también en el nivel de los hechos, muchos de los
políticos han pasado a “un vivir en campaña permanente”, es decir que han aceptado el ciclo largo de la
política, pero buena parte de las herramientas de los modelos y la investigación en comunicación
política siguen demasiado ligados a los ciclos cortos. Por eso es que cuando se escucha a un político, a
un periodista, a un analista científico afirmar que “alguien gobierna bien pero comunica mal”, en
realidad se está desconociendo que la política es un proceso de respuestas a problemas públicos que se
hace presente en la comunicación (Hahn, 2003: 2).
La comunicación no ha digerido la política, pues es más bien la política la que en la actualidad se
representa en un estilo comunicacional (Wolton, 1995: 35). Esa consustancialidad de la política y la
comunicación amenaza a todo gobierno que desconozca estas herramientas para así poder perfeccionar
su comunicación en la búsqueda del consenso. Pero mucho más amenaza a aquellos que creen que la
comunicación tiene una función meramente instrumental, desconociendo su verdadera y profunda
dimensión estratégica.
Notas
1
Para ampliar lo referido a cuestiones de acceso a la información como componente de las Políticas de
Transparencia en los gobiernos, véase: Pope (2000); FMI (2001); Hodess (2004); Manin (1998); y
Riorda (2004).
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