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Comunicación Política y Ciberdemocracia

El artículo examina la evolución de la Comunicación Política en el contexto digital, destacando el impacto del entorno digital en la relación entre políticos, medios y ciudadanía. Se argumenta que la digitalización ha llevado a una fase de desapego y desconfianza hacia las instituciones, lo que plantea la necesidad de un mayor intercambio y consenso para lograr una democracia deliberativa. A pesar de la emancipación de la ciudadanía digital, la posibilidad de alcanzar un modelo deliberativo de democracia aún se percibe como lejana.

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Comunicación Política y Ciberdemocracia

El artículo examina la evolución de la Comunicación Política en el contexto digital, destacando el impacto del entorno digital en la relación entre políticos, medios y ciudadanía. Se argumenta que la digitalización ha llevado a una fase de desapego y desconfianza hacia las instituciones, lo que plantea la necesidad de un mayor intercambio y consenso para lograr una democracia deliberativa. A pesar de la emancipación de la ciudadanía digital, la posibilidad de alcanzar un modelo deliberativo de democracia aún se percibe como lejana.

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Vivat Academia. Revista de Comunicación.

2021, nº 154, 63-87


ISSN: 1575-2844 [Link]

INVESTIGACIÓN

Recibido: 31/08/2020 --- Aceptado: 18/02/2021 --- Publicado: 05/05/2021

REPENSAR LA COMUNICACIÓN POLÍTICA EN EL CONTEXTO


DIGITAL. CIBERDEMOCRACIA ¿DEMOCRACIA DELIBERATIVA?

Rethink Political Communication in the digital context. Cyberdemocracy:


Deliberative democracy?

Marta Gil Ramírez1: Universidad de Málaga. España.


martagr@[Link]

Ruth Gómez de Travesedo Rojas: Universidad de Málaga. España.


ruthgtr@[Link]

Cómo citar el artículo:


Gil Ramírez, M. y Gómez de Travesedo Rojas, R. (2021). Repensar la comunicación
política en el contexto digital. Ciberdemocracia ¿democracia deliberativa? Vivat
Academia. Revista de Comunicación, nº 154, 63-87.
[Link]
[Link]

RESUMEN

Este artículo propone, a partir de una amplia revisión bibliográfica, reflexionar sobre
el concepto de Comunicación Política y sobre la incidencia que, en el rol de los tres
actores que en ella intervienen —políticos, medios de comunicación y ciudadanía—,
ha tenido el entorno digital. A través de un repaso por la evolución del concepto
posicionamos la comunicación política en una cuarta fase caracterizada por el
desapego y descrédito hacia las instancias políticas y mediáticas, la desmasificación, la
diversificación mediática, la desintermediación y la emancipación de la ciudadanía
digital. El fenómeno de la comunicación política se aborda desde su vinculación a los
conceptos clásicos de Espacio Público y Opinión Pública que se extrapolan al contexto
de la ciberdemocracia para cuestionar si los procesos de interacción que en ella se
desarrollan conducen hacia un modelo de democracia deliberativa. En respuesta a ello,
este estudio evidencia la necesidad de mayores niveles de intercambio y consenso,

1 Marta Gil Ramírez: Doctora en Comunicación Audiovisual y Master en Comunicación y Cultura por
la UMA. Miembro del grupo de investigación SEJ390: Investigación sobre Transformaciones en el
Ecosistema de la Comunicación (TRANSCOMUNICACIÓN). Periodista y docente.
Gil Ramírez, M. y Gómez de Travesedo Rojas, R.
Repensar la comunicación política en el contexto digital. Ciberdemocracia ¿democracia
deliberativa?
especialmente entre las esferas política y ciudadana, en relación a los mensajes,
símbolos y opiniones que, a través de la comunicación política, construyen la Opinión
Pública digital. La posibilidad de una democracia deliberativa se vislumbra lejana. La
confrontación discursiva propia de la comunicación política tradicional se traslada al
entorno online, con la única salvedad de que, ahora y de momento, está más
equiparada entre los tres elementos que en ella intervienen.

PALABRAS CLAVE: Comunicación Política – Digitalización – Espacio Público –


Opinión Pública – Ciudadanía – Ciberdemocracia – Democracia deliberativa.

ABSTRACT

This article proposes, from an extensive bibliographic review, to reflect on the concept
of Political Communication and on the impact that the digital environment has had on
the role of the three actors involved in it —politicians, the media and citizenship—.
Through a review of the evolution of the concept, we position political communication
in a fourth phase characterized by detachment and discredit towards political and
media bodies, demasmification, media diversification, disintermediation and the
emancipation of digital citizenship. The phenomenon of political communication is
addressed from its linkage to the classic concepts of Public Space and Public Opinion,
which are extrapolated to the context of cyber democracy to question whether the
interaction processes that develop in it lead to a model of deliberative democracy. In
response, this study shows the need for higher levels of exchange and consensus,
especially between the political and citizen spheres, in relation to the messages,
symbols and opinions that, through political communication, build digital public
opinion. The possibility of deliberative democracy is a distant glimpse. The discursive
confrontation typical of traditional political communication is transferred to the online
environment, with the only caveat that, now and for now; it is more equated between
the three elements involved there.

KEY WORDS: Political Communication – Digitization – Public Space – Public Opinion


– Citizenship – Cyber democracy – Deliberative democracy.

REPENSAR A COMUNICAÇÃO POLÍTICA NO CONTEXTO


DIGITAL. CIBERDEMOCRACIA, DEMOCRACIA DELIBERATIVA?

RESUMO

Este artigo propõe, a partir de uma ampla revisão bibliográfica, a reflexão sobre o
conceito de comunicação política e sobre a incidência que, a função dos três atores que
intervêm - políticos, meios de comunicação e cidadania - tem no entorno digital.
Através de uma leitura da evolução do conceito posicionamos a comunicação política
em uma quarta fase caracterizada pelo desapego e descrédito pelas instâncias políticas
e midiáticas, a desmassificação, a diversificação mediática, a desintermediação, e a
emancipação da cidadania digital. O fenômeno da comunicação política é abordado

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Gil Ramírez, M. y Gómez de Travesedo Rojas, R.
Repensar la comunicación política en el contexto digital. Ciberdemocracia ¿democracia
deliberativa?
desde sua vinculação aos conceitos clássicos de espaço público e opinião pública que
se extrapolam ao contexto da ciberdemocracia para questionar se os processos de
interação que se desenvolvem nela levam até um modelo de democracia deliberativa.
Como resposta a isto, este estudo evidencia a necessidade de maiores níveis de troca e
consenso, especialmente nas esferas política e cidadã, na relação as mensagens,
símbolos e opiniões que, através da comunicação política, constroem a opinião pública
digital. Possibilidade de uma democracia deliberativa se vislumbra ainda longe. O
confronto discursivo próprio da comunicação política tradicional é transferido ao
entorno online, com a única diferença de que, agora e neste momento, está mais
equiparada entre os três elementos que intervêm na mesma.

PALAVRAS CHAVE: Comunicação Política – Digitalização – Espaço Público –


Opinião Pública – Cidadania – Ciberdemocracia – Democracia deliberativa.

1. INTRODUCCIÓN

El campo de la Comunicación Política es un ámbito de estudio relativamente


reciente. Sin embargo, las primeras aportaciones (Lazarsfeld, 1954; Wolton, 1989;
Rospir, 2003; Canel, 2006; Dader, 2009) no han tardado en tornarse pretéritas ante el
empuje de las nuevas tecnologías. El impacto de la revolución digital ha trastocado las
incipientes bases en las que se comenzaba a fundamentar este campo de estudio,
afectando el sentido de las primeras definiciones de Comunicación Política; un
binomio que, en el contexto digital, adopta nuevas formas relacionales representadas
por nomenclaturas como ciberpolítica (Cotarelo, 2013), ciberdemocrácia (Dader y
Campos, 2006), e-democracia (Chadwick, 2008) o política 2.0 (Tuñez y Sixto, 2011;
Espino, 2014).

En el escenario político digital se modifican las relaciones de poder tradicionales en


las que la hegemonía en la construcción del discurso la ostentaban las esferas política
y mediática. En el contexto online, la sociedad civil, antes diana pasiva de los mensajes
políticos mediatizados, adquiere un status similar al de las instituciones políticas o las
empresas mediáticas, al posibilitar Internet y especialmente las plataformas sociales su
participación directa y activa en los contenidos que circulan en la web, su agrupación
y su auto-regulación al margen de las élites discursivas. El entorno 2.0 proporciona
espacios para un debate público que se caracteriza por ser más flexible, espontáneo y
autónomo (Chadwick, 2008). Este hecho afecta a la noción misma de Comunicación
Política y a su vinculación con los conceptos de Espacio Público y de Opinión Publica.

La emancipación del sujeto-ciudadano del poder político y de la audiencia-usuaria


del poder mediático, y su equiparación a ambos poderes en cuanto a posibilidades de
intervención en la construcción de la Opinión Pública, plantean la posibilidad de
pensar la ciberdemocracia como forma representativa de la democracia deliberativa,
entendida esta como:
[…] una forma de gobierno en la que ciudadanos libres e iguales (y sus repre-
sentantes) justifican sus decisiones en un proceso en el que cada uno da razones
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deliberativa?
mutuamente aceptables y generalmente accesibles, con el objetivo de llegar a
conclusiones que sean vinculantes en un presente para todos los ciudadanos,
pero abierto a cambios en un futuro. (Gutmann y Thompson, 2004, p. 7)

Dader (2001, p. 214) hablaba de “democracia interpelativa o replicante” para


referirse al mayor peso que las demandas y exigencias ciudadanas adquieren ante las
élites político-institucionales a través de las vías cibernéticas.

Sin embargo, la autonomía que la digitalización ha otorgado al ciudadano no parece


traducirse, de momento, en una Opinión Pública consensuada y participada a partes
iguales por los tres actores que intervienen en los procesos de comunicación política.
En este sentido se expresa Chadwick (2008) al cuestionar que las mayores opciones de
intervención ciudadana en la producción y discusión de contenido político en línea
puedan ser equiparadas a ejercicios formalmente deliberativos que tengan como
consecuencia cambios reales en las decisiones políticas. Se hacen todavía necesarios
mayores niveles de intercambio, de interacción, de retroalimentación o feedback que
permitan madurar la embrionaria fase en la que se encuentra la comunicación política
digital, de cara a posibilitar la instauración de modelos democráticos deliberativos,
circulares e inclusivos.

2. OBJETIVOS

Este artículo propone una revisión de los principios que rigen la comunicación
política tradicional y plantea una reflexión sobre su evolución en el contexto digital de
ciberdemocracia desde su vinculación a los conceptos clásicos de Espacio Público y
Opinión Pública desde la perspectiva habermasiana y benhabibiana. Asimismo, se
exponen y desarrollan las características definitorias de la comunicación política
digital y se postula una nueva terminología, “Opinión Pública Hiperconectada”, para
representar el resultado de la deliberación que la ciudadanía digital desarrolla sobre
los asuntos de interés público en el entorno online.

3. METODOLOGÍA

Esta investigación propone una revisión bibliográfica que parte de las definiciones
de Comunicación Política que asentaron las bases del concepto (Blake, Blondel, Canel,
Denton, Fagen, Harondsen, Lazarsfeld, McNair, Rey, Wolton, Woodward, entre otros)
para observar, posteriormente, cómo estos postulados iniciales han ido evolucionando
y cuestionar si los mismos se adecuan a la realidad actual, caracterizada por el impacto
de la revolución digital. El distinto papel que ejercen cada uno de los actores que
intervienen de los procesos de comunicación política —ciudadanía, medios de
comunicación e instituciones políticas— se examina desde su vinculación a las
formulaciones sobre los conceptos de Espacio Público y Opinión Pública desarrolladas
por Jürgen Habermas y Seyla Benhabib. El estudio prosigue con una acotación de lo
que denominamos como “la cuarta fase de la comunicación política”, a partir de la
conocida clasificación de Blumler y Kavanagh (1999) y fundamentada en las
investigaciones propuestas en la última década por autores de referencia en este
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campo (Casero-Ripollés, Chadwick, Cotarelo, Dader, Dahlgren, Dahlberg o Lévy,
entre otros). Finalmente, se extrapola el concepto de Opinión Pública al contexto de la
ciberdemocracia a través de los trabajos de Sampedro (2000) y Resina de la Fuente
(2010) cuyo objeto de estudio pivota específicamente en torno a las interrelaciones que
conlleva la democracia deliberativa y el impacto digital de las mismas. El estudio
concluye con una reflexión sobre si la inédita participación de la ciudadanía digital en
la deliberación democrática conduce per se hacia un modelo de democracia
deliberativa.

El campo de la comunicación política digital y las implicaciones que la tecnología


conlleva en los sistemas democráticos son cuestiones actualmente en discusión y cuya
deriva está aún por acotar. Esta investigación aporta una visión de conjunto
actualizada de las similitudes y diferencias que se observan entre la comunicación
política tradicional y la digital, así como los desafíos que esta última implica; pero la
constante y vertiginosa evolución de este campo de estudio, hace inevitablemente
necesaria una revisión incesante de los postulados propuestos.

4. DISCUSIÓN

4.1. Acotación del binomio `comunicación-política´ y vinculación con los conceptos


de Espacio Público y Opinión Pública

La Comunicación Política ha sido definida como el estudio interdisciplinar que


atiende a las múltiples interrelaciones que se desarrollan entre los componentes de la
triangulación que constituyen políticos, medios y ciudadanos (Lazarsfeld, 1954).
Desde los inicios de la delimitación de este campo, la acotación de estos tres elementos
definitorios y las relaciones que entre ellos se generan están en el núcleo de la discusión
sobre el concepto. El “triangulo infernal” lo denomina Wolton (1997) entendiendo la
comunicación política en clave de enfrentamientos discursivos entre la información, la
política y la opinión pública. Y es que el asunto gira precisamente en torno a cómo
unos vértices ejercen influencia sobre otros.

Algunas de las primeras definiciones ponían el foco de atención en el binomio que


da nombre a este fenómeno, esto es en la comunicación y en la política, excluyendo de
su explicación al tercer elemento: la ciudadanía. Así, Fagen (1996), Blake y Harondsen
(1975) o Meadow (1980) enfatizan los efectos o consecuencias que la actividad
comunicativa tiene o puede tener en el sistema político. Arora y Lasswell (1969)
entienden la comunicación política como aquellos símbolos políticos que adquieren
mayor relevancia en la élite mediática. Chaffee (1975, p. 15) reduce la cuestión a la
mínima expresión: “el papel de la comunicación en el proceso político”.

Estas aportaciones fueron consideradas simplistas, siendo múltiples los autores


(Blondel, 1990; Canel, 2006; Denton y Woodward, 1998; McNair, 1995; Rey, 1995) que
defendieron planteamientos más complejos (modelos interactuados frente a los
modelos unidireccionales) que sí contemplaban a la ciudadanía como otro de los
actores protagonistas del proceso y ampliaban las restricciones de las propuestas
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precedentes respecto de la afectación de la comunicación únicamente hacia el ámbito
político.

Sin embargo, estos intentos por superar la limitación relativa a la equiparación de


la ciudadanía con la significación de los otros dos vértices (política y medios) que
surgían en los albores o los inicios del siglo XXI, se demuestran con el tiempo idealista.
La realidad es que, aunque los ciudadanos sí participan de la comunicación política y
se ven afectados por la misma en cuanto a que esta contribuye a su percepción del
sistema político, tradicionalmente su papel ha quedado restringido a la acción de
recepción pasiva de los mensajes producidos y difundidos desde las otras dos
instancias (Gil-Ramírez, 2018, 2019a; Mazzoleni, 2010).

Al igual que la Esfera o Espacio Público concebido por Habermas (1973) fue
“refeudalizado” (Habermas, 2000), copado por grupos de interés que negocian al
margen del conocimiento público (Del Rosario, 2019) entre los que se encuentran los
medios de comunicación; la comunicación política en su concepción original ha
derivado igualmente en una colonización del poder fáctico mediático.

La concepción de Esfera Pública (Benhabib, 1994; Habermas, 2009) que está aquí
implícita es aquella en la que la relación entre ciudadanos (esfera pública informal o
cívica) y política (esfera pública formal o institucional) se realiza fundamentalmente a
través de los medios de comunicación.

La “Política Mediática” como “forma de hacer política en y a través de los medios


de comunicación” (Castell, 2009, p. 261) ha sido el modo imperante de comunicación
política en las democracias representativas vigentes en las sociedades capitalistas
desde la aparición de los mass media y de forma creciente a medida que estos se han
constituido en empresas privadas con ánimo de lucro, instituciones mercantilistas a la
búsqueda de consumidores (Del Rosario, 2019).

Las transformaciones de los medios “son las que nos han llevado a calificar de
`democracia mediática´, `nuevo proceso público´ o `democracia centrada en los
medios´, la nueva situación en la que actualmente se desenvuelve la relación entre
ciudadanos, políticos y medios de comunicación” (Rospir, 2003, p. 47).

Política y medios han establecido una alianza que ostenta la hegemonía discursiva
en base a rendimientos que no siempre responden al interés público. La influencia de
las injerencias políticas (y económicas) en la esfera mediática, tanto en los procesos de
comunicación política como en las interacciones que se producen en la Esfera Pública
en general —y al margen de la función de los distintos organismos estatales, regionales
o locales que velan por “la protección de los derechos fundamentales” del ciudadano
ante los medios de comunicación (Gavara de Cara, 2015, p. 17)—, se constata si
atendemos a autores como Del Rosario (2019), que insiste en la necesidad de una teoría
normativa de los medios de comunicación que regule y garantice su servicio al interés
general.

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deliberativa?
El flujo de la comunicación política dominante en las sociedades occidentales ha
sido de forma preponderante unidireccional, descendente y gestionado por los
“vértices fuertes” de la triangulación; es decir, la esfera política, a través de los medios
de comunicación o en connivencia con ellos, ha dirigido sus mensajes hacia una
ciudadanía constituida en audiencia pasiva (“vértice débil”). Esta última, pese a
configurar la representación de la voluntad popular y la portavocía de la Opinión
Pública en la versión más idealizada de la democracia habermasiana, no ha tenido
apenas significación en la interacción más allá de la participación en sondeos
electorales o en el momento de depositar el voto en unos comicios (Mazzoleni, 2010).

Autores como Canel (2006) defienden otras formas de participación activa de la


ciudadanía en los procesos de comunicación política poniendo como ejemplo las
“cartas al director”. Podríamos añadir algunas otras: las preguntas directas a los
candidatos durante un mitin, la participación telefónica (hoy en día también a través
de los medios y redes digitales) en programas mediáticos de índole política o la
presencia de voces grupales (asociaciones profesionales, ONG, colectivos vecinales…)
en los medios de comunicación al respecto de cualquier asunto de interés público. Sin
embargo, no son más que modos anecdóticos de participación, dado que la ciudadanía,
convertida en audiencia masificada por la esfera mediática, no ha contado
tradicionalmente con los instrumentos necesarios para actuar de forma unánime, para
ejercer una intervención en la comunicación política como sujeto-ciudadano que
pudiera equipararse al sujeto-político o al sujeto-mediático.

El peso (o la dominación) que ejercen los agentes políticos y mediáticos en la


producción y difusión de símbolos y representaciones sobre lo que se considera de
interés público ejerce, por un lado, una influencia absoluta en las percepciones que
sobre los mismos construye la ciudadanía y anula, por otro, cualquier posibilidad de
respuesta social al no habilitar verdaderos mecanismos de intervención. Thompson
(1998) habla de “cuasi interacción mediática” para el pequeño margen de intervención
que tiene el “público” sobre los medios. La propia inclusión de la ciudadanía como
componente de la comunicación política ha sido menoscabada al cuestionar si su
incorporación en esta disciplina es simplemente parte del decorado del modelo de
relación que se desarrolla entre medios y políticos (Rospir, 2003).

El interés general que se le presupone a los procesos de comunicación política, esto


es contribuir a la constitución de una Opinión Pública formada y participada que
emerja de un Espacio Público compartido entre todos los actores que en él intervienen,
tal y como propone la visión de democracia deliberativa de múltiples autores
(Benhabib, Habermas o Fraser), se torna en este contexto en utopía.

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deliberativa?

Figura 1. Representación de la participación ciudadana en los procesos de


comunicación política según los modelos de democracia: deliberativa frente a
representativa.
Fuente: elaboración propia.

La comunicación política entendida desde la perspectiva del concepto de Esfera


Pública de Habermas (1973) podría definirse como el proceso de interacción simbólica
que se desarrolla en el Espacio Público entre las instituciones políticas, las empresas
mediáticas y la ciudadanía, y que da como resultado una Opinión Pública consensuada
en pro del interés general. Este sería el modelo ideal, la utopía de una comunicación
política encaminada a contribuir de manera decidida a la instauración de una
verdadera democracia deliberativa. Sin embargo, la situación es otra y parece dar la
razón a las consideraciones herederas de Lasswell que apuntan a la comunicación
política como una actuación estratégica y planificada con fines persuasivos.

4.2. La cuarta fase: comunicación política digital

Blumler y Kavanagh (1999), consideraron que la entrada del siglo XXI traía consigo
la que denominaron tercera fase de la Comunicación Política.

La primera fase, que los autores denominan “Edad de oro de los partidos” quedaría
acotada a las dos décadas que siguieron a la Primera Guerra Mundial. En esta etapa,
la comunicación política estaría caracterizada por amplios consensos y la confianza
ciudadana en las instituciones. Los mensajes políticos serios tenían fácil acceso a los
medios y obtenían actitudes consecuentes de los votantes.

La segunda fase habría estado marcada por la aparición de la televisión,


descendiendo el consumo de otros medios, y la influencia de los partidos. La audiencia
se masifica y el lenguaje político comienza a sufrir el proceso de mediatización. Se
podría considerar una fase de transición.

La tercera fase, viene determinada por una serie de factores definitorios del modelo
de comunicación política:

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deliberativa?
1. Modernización: fragmentación de la organización social en intereses e
identidades.
2. Proliferación de distintos estilos de vida y planteamientos morales.
3. Individualización: más que las convicciones ideológico-políticas interesa el
consumo.
4. Secularización: debilitamiento de la actividad partidista.
5. Economización: incremento de factores económicos en la agenda política.
6. Estetización: asociación de la política con la cultura popular.
7. Racionalización: se da credibilidad a argumentos probados con datos.
8. Mediatización: los medios en el centro del proceso social. La esfera pública solo
es visible a través de ellos.

Esta tercera fase de la comunicación política de la que hablan Blumler y Kavanagh


(1999) sigue vigente en la actualidad. Una comunicación en la que los temas “políticos”
han sucumbido al formato de espectáculo propio de los medios de comunicación de
masas perdiendo rigor y trascendencia, en la que las empresas mediáticas compiten
por las audiencias en pro de mayores ingresos publicitarios en base a programas de
entretenimiento (incluso en relación a cuestiones políticas mediante el denominado
“infoentretenimiento”), relegando su función informativa prácticamente a los
telediarios, y en la que el rol de la ciudadanía queda desnaturalizado, entendido como
una masa presa del opiáceo efecto de la “aguja hipodérmica” lasswelliana.

Bajo esta percepción se cuestiona, por tanto, si el modelo de comunicación política


está, en el siglo XXI, evolucionado hacia un modelo circular inclusivo o, bajo distintas
formas, sigue anclado en los presupuestos comunicacionales jerarquizados y
unidireccionales de los siglos precedentes.

Lo que sí parece cierto es que el siglo XXI ha traído consigo un cambio sustancial a
nivel comunicacional: la irrupción de la comunicación móvil, de las plataformas
digitales, de los denominados social media, de las redes sociales han transformado el
tradicional sistema mediático afectando a los distintos ámbitos con lo que este se
relaciona, incluido el político. Algunos autores (García-Alonso, 2011) han llegado
incluso ha afirmar que, gracias a Internet, los procesos unidireccionales de
comunicación han quedado cancelados y superados. Otros planteamientos menos
contundentes (Chadwick, 2013; López-Meri, Marcos-García y Casero-Ripollés, 2017;
Masip et al., 2020) apuntan, sin embargo, hacia una hibridación de los sistemas
analógico y digital, hacia la convivencia de dos modelos de comunicación: el que
representan los medios tradicionales y el generado sobre las redes sociales de Internet
(Gil-García, 2015).

En el ámbito de la comunicación política, el entorno digital estaría configurando


una cuarta fase que coexiste con la tercera, pero que presenta sus propias
peculiaridades: desapego y descrédito hacia las instancias políticas y mediáticas,
desmasificación, diversificación mediática, desintermediación, emancipación del
sujeto-ciudadano-audiencia-usuario. Veamos cada una de ellas de forma más
detenida.
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4.2.1. Desapego y descrédito hacia las instancias políticas y mediáticas

La relación asimétrica entre los “vértices fuertes” (política y medios) y el “vértice


débil” (ciudadanía) podría estar vinculada o ser causa de la creciente desafección
política de la ciudadanía y la decreciente credibilidad de la audiencia hacia los medios
convencionales. En relación a estos últimos, “la realidad muestra que en la segunda
década del siglo XXI la profesión está claramente desprestigiada” (Gómez y Patiño,
2018, p. 52). La infinidad de fuentes de información que circulan en la red posibilita al
ciudadano contrastar y verificar que la tendencia en el sistema mediático offline es
ofrecer distintas versiones de un mismo mensaje político en función de la línea
ideológica del medio. ¿Dónde queda entonces la objetividad?

Respecto a la desafección política, esta puede entenderse desde dos posturas: la del
ciudadano hastiado de la manipulación, la corrupción, la espectacularización o
teatralización de la actividad política, la incapacidad de los sistemas políticos de
atender las demandas y necesidades de los ciudadanos, etc., que decide apartarse del
ejercicio efectivo de la democracia mediante la abstención, lo que Megías (2020)
denomina “la desconexión política”; o desde la del ciudadano desencantado con los
actuales modos de operar de los sistemas políticos que se sobrepone y decide actuar
en consecuencia reivindicando su papel como componente del sistema democrático,
que apuntaría a una “desafección institucional” (Megías, 2020), pero no al abandono
de la atención por los asuntos de interés público. En la red, el ciberactivismo podría
considerarse una respuesta democrática al desapego hacia los modos de actuar de la
clase política. Desde esta segunda perspectiva, el incremento de la implicación
ciudadana en los asuntos de índole política no está reñido con el aumento del
distanciamiento hacia las instituciones gubernamentales. Más bien, se trata de una
llamada de atención, una respuesta social a las carencias y problemas que acreditan
las entidades políticas, la evidencia del “síntoma de su enfermedad” (Megías, 2020).

4.2.2. Desmasificación

El entorno digital posibilita al ciudadano participar de forma particular en la


construcción de la Opinión Pública. La audiencia-masa construida de forma
homogénea por los medios de comunicación despersonalizaba al sujeto, constituido
como mero elemento de un conjunto uniforme que carecía de herramientas para actuar
de forma unitaria. En la cuarta fase de la comunicación política, esto es, en la
comunicación política digital, la audiencia masificada se fragmenta en múltiples “yo
en red” (Papacharissi, 2010) que pueden intervenir en los asuntos de interés público
de manera personal o de manera conectada a través de micro esferas agrupadas en
torno a temáticas en función de su propia auto identificación (Masip, Ruiz-Caballero
y Suau, 2019). Es decir se posibilita la actuación de los sujetos particulares y la
articulación de redes grupales que fortalecen la participación en la deliberación
democrática. La denominada audiencia activa (Masip, 2016; Masip et al., 2015; Masip
y Suau, 2014), esfera pública digital (Sampedro y Martínez-Avidad, 2018) o ciudadanía
digital ha encontrado en la red un nuevo habitus para la participación política, una
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Repensar la comunicación política en el contexto digital. Ciberdemocracia ¿democracia
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nueva plataforma para la civic agency (Dahlgren, 2013). La audiencia digital conforma
así un conjunto de redes empoderadas, formadas por sujetos activos que colaboran en
la producción y diseminación de información, apoyados en redes digitales (Loosen y
Schmidt, 2012).

La identidad particular que el ciudadano adquiere en la comunicación política


digital también afecta a los otros dos vértices. Tanto la esfera política como la mediática
pueden ahora descomponer sus mensajes, orientarlos hacia perfiles-targets más
concretos y establecer relaciones directas e interactivas. Es algo que paulatinamente
parece producirse en los medios de comunicación que han adaptado sus rutinas al
contexto digital y se han provisto de espacios de comunicación y socialización con las
audiencias (Lara, 2008). En el ecosistema mediático digital se tiende a afianzar modelos
participados por la audiencia, entendida esta como el eje vertebrador de la nueva
relación entre los medios y la ciudadanía (Masip et al., 2015; Masip y Suau, 2014). No
ocurre lo mismo, sin embargo, por parte de la esfera política que, aunque con matices
en función de parámetros geográficos, en términos generales no termina de
desprenderse de sus viejos modos comunicativos unidireccionales desaprovechando
el potencial de los nuevos canales digitales para interactuar con la ciudadanía. En el
caso concreto de España, infinidad de trabajos así lo atestiguan: Ballesteros; Diez, 2018;
Berrocal; Martín; Gil-Torres, 2017; Gil-Ramírez, 2019a, 2019b; Gil-Ramírez y Gómez de
Travesedo-Rojas, 2020; Marín; Simancas; Berzosa, 2019; Miquel; Alonso; Marcos, 2017;
Muñiz et al., 2016; Suau-Gomila, 2020.

4.2.3. Diversificación mediática

“El recurso escaso no es ahora la información, sino el público” (García-Alonso, 2011,


p. 1395). La digitalización ha traído consigo el surgimiento de infinidad de nuevos
canales informativos. Internet ha fomentado un panorama mediático más plural y
diversificado (Chadwick, 2008).

Lozano (2010, p. 13) logra plasmar la realidad de la actual saturación mediática


mediante una acertada metáfora:
[…] hemos entrado en el siglo XXI arrastrados por el torrente de información.
[…] La riada nos apabulla porque éramos paisanos acostumbrados a
contemplar el apacible cauce del río informativo como algo externo, siempre en
su sitio y a su hora. […] Ese aluvión en el que nos hallamos inmersos es internet.

La Red es un contenedor inagotable de información. Los medios tradicionales se


han adaptado incorporando sus versiones online, pero ahora la competencia es
inmensa. Nuevos medios digitales, blogs, redes sociales, plataformas web innovadoras
y mejor adaptadas al entorno virtual (Wayner, 2001) saturan la oferta. Las posibles
fuentes de información se multiplican, lo que desestabiliza el papel central que los
medios ocupaban en la tercera fase de la comunicación política. “Se pasa de un modelo
basado exclusivamente en la oferta, a un modelo que pone el foco en la demanda”
(Masip et al., 2015, p. 241).

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Repensar la comunicación política en el contexto digital. Ciberdemocracia ¿democracia
deliberativa?
4.2.4. Desintermediación

La influencia mediática se diluye al contar el ciudadano con las herramientas


necesarias para acudir directamente a las fuentes de la información y auto gestionarlas
(Benkler, 2006). El ciudadano adquiere el control para establecer sus propios patrones
de consumo (Brundidge, 2010) rompiendo la cadena de autoridad político-mediática.
El peso de los medios de comunicación en la construcción de la agenda pública (teoría
de la agenda setting) decrece a favor de los intereses ciudadanos que configuran la
reversed agenda (agenda inversa) (Sung-Tae y Young-Hwan, 2007). La audiencia digital
cuenta con la capacidad de seleccionar, interpretar la información y compartirla en
redes, unas capacidades antes reservadas a los profesionales de la comunicación
(Masip et al., 2019). La comunicación entre sujetos, en el entorno online, deja de estar
mediada para darse de tú a tú, de forma directa (Espino, 2014), cerrando el ciclo de la
comunicación horizontal (Panke y Esquivel, 2013). “Ya no mandan los ‘mass media’
de las empresas, sino los ‘social media’ de las audiencias” (García-Alonso, 2011 p.
1395).

4.2.5. Emancipación del sujeto-ciudadano-audiencia-usuario

La digitalización de los medios de comunicación, sumada a la aparición de nuevas


vías y plataformas de comunicación apoyadas en Internet, ha proporcionado a la
ciudadanía canales de respuesta e intervención que le otorgan cierta independencia de
los poderes político-mediáticos. Las características propias de los dispositivos móviles
multifunción (portátiles, tablets, smartphones, etc.), como la multimedialidad, la
hipertextualidad, la interactividad (Canavilhas, 2013), la ubicuidad o la instantaneidad
(Gónzalez-Molina, 2013), aportan al usuario herramientas que le confieren un nuevo
rol en el conjunto del ecosistema mediático digital. La audiencia, que recepcionaba
pasivamente la comunicación política, interviene ahora de forma decisiva la
configuración, producción y distribución de los mensajes. La economía política de la
creación de contenido ideológico ha cambiado de manera significativa (Chadwick,
2008).

Este nuevo papel de la audiencia se viene designando de forma mayoritaria a través


del término “prosumidor” (Toffler, 1980), una expresión que representa la evolución
de la audiencia clásica de los medios offline hacia un sujeto “exigente, crítico, activo,
productivo, colaborador, implicado, comentador y difusor con su propio entorno
digital” (García-Alonso, 2011, p. 1395). Es, quizás, el cambio más significativo que ha
tenido el impacto operado por las TIC (Tecnologías de la Comunicación y la
Información) en relación al rol de la ciudadanía en los procesos de comunicación
política: la capacidad productiva y relacional. Así, la figura del prosumidor vendría
determinada por un componente puramente tecnológico (TIC), pero también por el
carácter emancipador de dicha tecnología (TEP —Tecnologías de Empoderamiento y
Participación—) frente al anterior sistema (Acuña, Céspedes, Castiblanco y Said, 2016).
El prosumidor se entiende no solo en su particularidad de productor-consumidor, sino
en su papel en la comunidad creadora, divulgadora (Polo y Cárdenas, 2014) como
elemento articulador (Islas, 2008) capaz de interpretar la información y generar un
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Gil Ramírez, M. y Gómez de Travesedo Rojas, R.
Repensar la comunicación política en el contexto digital. Ciberdemocracia ¿democracia
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diálogo (Gómez-Castellanos, Ortiz y Concepción, 2011) actuando además como
altavoz de la conversación que se produce en la red (Berrocal, Campos y Redondo,
2014) e influenciando en el resto de usuarios. En este sentido, Rodríguez-Fidalgo, Ruiz,
Paíno y Jiménez-Iglesias (2017) rescatan la idea planteada con anterioridad por
diversos autores (Hardt y Negri, 2000; Ritzer, Dean y Jurgenson, 2012; Cheong y
Lundry, 2012) de la Web 2.0 como la nueva fabrica social.

Esta magnitud que adquiere la audiencia, posiciona al ciudadano como una figura
clave en los modos de comunicación política digital. El prosumidor como integrante
de un grupo social de individuos inteligentes que encuentran en la red una forma de
desligarse de la agenda mediática tradicional elaborada en base a intereses políticos,
para construir nuevas vías alternativas de protesta en el marco de la Esfera Pública
contemporánea (Dahlgren, 2013). El espacio digital supone un nuevo canal para el
activismo y la deliberación ciudadana (Resina de la Fuente, 2010; Sampedro y
Martínez-Avidad, 2018) favoreciendo la conexión entre sujetos antes aislados,
generando nuevos modos de canalización de las demandas sociales y posibilitando
una movilización más descentralizada a nivel ideológico. Una movilización que en el
contexto online puede además adquirir un carácter transnacional (Cammaerts y Van-
Audenhove, 2005; Della-Porta, 2011). Las formas de contrapoder digitales desmontan
los equilibrios preexistentes en el anterior modelo de comunicación política. La
ciudadanía encuentra en la red un instrumento con el que fiscalizar la acción del poder
político (Casero-Ripollés, 2008; Feenstra y Casero-Ripollés, 2014). Las élites mediáticas
y los actores políticos encuentran en este contexto dificultades para escapar de la
mirada vigilante del “hermano pequeño” (la ciudadanía) (Chadwick, 2008, p. 21).

Esta emancipación de la ciudadanía de las injerencias políticas y mediáticas


presupone, a priori, una progresiva democratización de los procesos de comunicación
política, pero es necesario tomar esta conjetura con cautela.

Por un lado, es necesario atender a las limitaciones que implican las desiguales
oportunidades de participación en el debate democrático que conlleva la todavía
existente brecha digital; un desafío, hoy en día y atendiendo a la enorme expansión
de infraestructuras para el acceso a Internet de la última década, sustentado más en el
grado de apertura electrónica por parte de los distintos Estados hacia procesos de e-
participación, que en razones de educación, capacitación o renta (Nielsen et al., 2020),
cuestiones que aún persistirían pero en menor grado que en décadas pasadas.

Por otra parte, se ha de tener en cuenta que aspectos como la desintermediación no


solo empoderan a la ciudadanía, si no que incrementan al mismo tiempo el riesgo de
manipulación de la Opinión Pública debido a la circulación de fake news o
informaciones poco contrastadas.

Asimismo, el genuino carácter de la prosumición ciudadana peligra ante la falsa


apariencia de servicio público que ofrecen algunos de los nuevos medios digitales en
general y las redes sociales en particular, apariencia tras la que se escondería el negocio
de las grandes corporaciones transnacionales mediáticas (Reig, 2011) e instrumentos
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Gil Ramírez, M. y Gómez de Travesedo Rojas, R.
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deliberativa?
de control social (Almansa-Martínez y Castillo-Esparcia, 2014; Gutiérrez-Rubí, 2011).
Desde esta perspectiva, como ya ocurriera con la comunicación política tradicional, en
la digital el espacio del “prosumo” estaría siendo colonizado por empresas de nuevo
cuño (De-Aguilera, 2018), por:
[…] grupos que acaparan la explotación de los recursos, centralizan los flujos
de la nueva comunicación digital, seleccionan y condicionan las formas de
innovación y creación, y finalmente, aprisionan las opciones de desarrollo en la
dirección exclusiva de la obtención del beneficio para las empresas digitales en
lo alto de la pirámide económica, que evaden las obligaciones fiscales,
comercian con los datos de sus usuarios y restringen el acceso al conocimiento
imponiendo draconianas condiciones de explotación del mismo. (Caldevilla,
Barrientos y Parra, 2020, p. 270)

Y es que las tecnologías nunca han sido determinantes por sí mismas, si no por el
uso que de ellas se hace. Internet, contiene desde sus inicios diversas opciones de
usabilidad. En el caso de la comunicación política estás posibilidades parecen
dicotómicas: “hacia la creación y el crecimiento, o hacia la explotación comercial y el
beneficio inmediato” (Caldevilla et al., 2020, p. 270).

4.3. Opinión Pública Hiperconectada ¿Ciberdemocracia deliberativa?

El rol activo que adquiere la ciudadanía en los procesos de deliberación democrática


en la cuarta fase de la comunicación política, la digital, queda reflejado en el concepto
de ciberdemocracia: una forma de democracia digital más participativa que posibilita,
en comunidades virtuales desterritorializadas, renovadas prácticas de deliberación
entre todos aquellos actores políticos interesados, al amparo de las condiciones de
transparencia, ciberpolaridad e inclusividad cívica universal (Dader, 2009; Lévy, 2004).
La ciberpolítica (Cotarelo, 2013) ha equiparado el peso de los tres vértices de la
comunicación política tradicional, poniendo sobre el tablero de juego “el poder de los
sin poder” (Gutiérrez-Rubí, 2011).

Dahlberg (2011), postula cuatro tipos de ciberdemocracia en función de los niveles


de agrupación, autogestión y activismo del sujeto-ciudadano en la red: liberal-
individualist democracy, deliberative digital democracy, counter-publics digital democracy o
autonomist marxist digital democracy. En la primera, los medios digitales, considerados
independientes de controles centralizados, funcionarían como proveedores de
información y contenedores de la opinión de la ciudadanía. Del sujeto destaca su
carácter racional e individual. Se persiguen intereses particulares más que colectivos.
En la segunda, los medios digitales propiciarían la deliberación democrática de sujetos
que cuestionan la acción del poder político y se configuran en torno a un consenso
colectivo que persigue el bien común. En la tercera, se iría un paso más allá al permitir,
el entorno online, la movilización y el activismo. El sujeto se conforma como contra-
público en base a su pertenencia al grupo y al nivel de compromiso con el mismo. Los
medios digitales actuarían aquí como catalizadores de la protesta. Con la cuarta opción
se alcanzaría el ideal de la democracia deliberativa. Los canales digitales posibilitarían
la auto-organización colectiva al margen de los poderes políticos y económicos. El
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deliberativa?
sujeto, desde una posición marxista, se constituye en base a un ente común
descentralizado, abierto y autónomo.

Estos cambios llevan a replantear el papel de la ciudadanía digital en la construcción


de la Opinión Pública, entendida esta como la manifestación del consenso alcanzado
en el ámbito del Espacio Público por los actores intervinientes a través de los procesos
de comunicación política.

Hace dos décadas, iniciándose el siglo XXI, Sampedro (2000) propone diferenciar
entre una “Opinión Pública Central/mayoritaria” y una “Opinión Pública
Periférica/minoritaria”. La primera se define por su predisposición al consenso y a
consentir el poder asentado. La conforman instituciones políticas, informativas y
demoscópicas. La segunda, la compone la sociedad civil en su forma de manifestación
y trata de incentivar la participación de las minorías. De este modo, el grado de
apertura de la Opinión Pública Central hacia la Opinión Pública Periférica condiciona
el nivel democrático del sistema.

Años después, Resina de la Fuente (2010) reformula los tipos planteados por
Sampedro (2000) y distingue entre “Opinión Pública Agregada” y “Opinión Pública
Discursiva”. La Agregada comprende el conjunto de juicios individuales que,
asimilando el término público al de mayoría, tiende a ser construida artificialmente y
controlada por las élites político-institucionales y se concreta en las expresiones de los
medios de comunicación, los sondeos o los resultados de las urnas. En la Discursiva,
el público se entiende como el colectivo de voluntades individuales que deliberan y se
condicionan entre sí, resultado de una conversación grupal en expansión y cuya
manifestación proviene de la sociedad civil.

De las propuestas de ambos autores se desprende una Opinión hecha/impuesta


Pública por los medios de comunicación bajo las directrices del poder político y otra
Opinión construida/emergida Pública desde la sociedad civil en el sentido de
comunidad.

Con anterioridad a los avances tecnológicos, la Opinión Pública Central/Agregada


ha ocupado una posición de supremacía frente a la Periférica/Discursiva. En el
contexto digital, lo que proponemos definir como la Opinión Pública Hiperconectada
(que alude a la segunda de las propuestas por ambos autores y, por tanto, a la
expresión colectiva de la ciudadanía, en este caso, a través de la red) gana fuerza,
independencia y protagonismo respecto a los poderes político-mediáticos.

Sin embargo, la aparición de esta nueva forma de Opinión Pública Hiperconectada


no conlleva per se que podamos asemejar la ciberdemocracia con el modelo de
democracia deliberativa. Si bien es cierto que en este contexto la participación social
en la deliberación es mucho mayor a través de una ciudanía descentralizada, auto-
organizada y autónoma de los poderes políticos y mediáticos; dicha deliberación, si
atendemos a la falta de interacción entre la política y la ciudadanía supra comentada,
parece estar produciéndose únicamente entre iguales. Atendiendo al cuarto modelo
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de ciberdemocracia planteado por Dahlberg (2011) —autonomist marxist digital
democracy— con la constitución de la Opinión Pública Hiperconectada se habría
alcanzado el ideal de la democracia deliberativa. Pero, ¿basta con que la ciudadanía
digital haya alcanzado el estatus propio de los otros dos vértices —esferas política y
mediática— para hablar de una deliberación que de cómo resultado una Opinión
Pública participada y consensuada?

Las élites político-mediáticas siguen conformando una Opinión Pública Central


carente de un carácter retroactivo y dialogante, que apenas deja resquicios para la
interacción con la Opinión Pública Hiperconectada. Sin dicha interacción, sin feedback,
es imposible el consenso necesario en cualquier deliberación. Es más, si el debate en
red que se produce entre los integrantes de la ciudadanía digital no deriva en una
respuesta gubernamental activa, es decir, si no existe una conexión estructural entre
los espacios virtuales de reflexión de la sociedad civil y los procesos offline de toma de
decisiones de la esfera política, la deliberación digital podría devenir en un populismo
caótico (Dahlgren, 2005). De momento, la interacción que se produce en la red no ha
suplido la dependencia de los individuos con los procesos reales de acción del
gobierno fuera del espacio digital (Masip et al., 2019).

Por otra parte, cabría cuestionarse como lo hace Chadwick (2008) ¿hasta qué punto
el intercambio dialógico que se produce en la red, principalmente a través de los
comentarios vertidos en foros y espacios habilitados al respecto, o las formas de
interacción basadas en clic de apoyo o rechazo a las opiniones volcadas en tales
espacios implican un nivel de reflexión suficiente para poder ser consideradas como
formas de deliberación democrática?. El autor (Chadwick, 2008), sin desmerecer el
potencial de la e-democracia, apunta sin embargo a una fase temprana en la
deliberación en línea donde prevalecen modos de participación de umbral deliberativo
bajo con mayor expresión cuantitativa que cualitativa.

5. CONCLUSIÓN

Actualmente asistimos a la constitución de una comunicación política digital, aún


en fase embrionaria y en coexistencia con la comunicación política tradicional que
sigue rigiendo mayoritariamente.

Ciertamente, la digitalización ha abierto la puerta a la democratización de los


procesos de deliberación ciudadana, trasformando por completo el rol que, hasta su
implantación, desarrollaba la sociedad civil en las interacciones propias de la
comunicación política (Acuña et al., 2016; Berrocal et al., 2014; García-Alonso, 2011;
Gómez-Castellanos et al., 2011; Islas, 2008; Polo y Cárdenas, 2014).

El “vértice débil” pasivo y masificado se activa y establece redes grupales (Masip et


al., 2019; Papacharissi, 2010) que le permiten equiparar su significación con la de los
“vértices fuertes”. En el contexto digital, las tres esferas —política, mediática y
ciudadana— cuentan con las mismas posibilidades de intervenir de la comunicación

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política (Gil-Ramírez, 2019a) y, con ello, de participar en la construcción de la Opinión
Pública.

Sin embargo, por un lado, la reflexión y el debate propios de la deliberación no


parecen estar aún consolidados en el contexto online (Chadwick, 2008) y, por otro, el
consenso necesario que conduciría a una democracia verdaderamente deliberativa no
es viable si los mensajes, símbolos y opiniones de los tres actores participantes de la
comunicación política digital no se intercambian y consensuan de forma equilibrada
en pro del interés común; un horizonte que se atisba borroso si atendemos a la
progresiva colonización del espacio digital por parte de intereses ideológicos y
mercantilistas (Almansa-Martínez y Castillo-Esparcia, 2014; Caldevilla et al., 2020; De-
Aguilera, 2018; Gutiérrez-Rubí, 2011; Reig, 2011).

Lejos de vislumbrarse la posibilidad de una democracia deliberativa, en el contexto


digital sigue existiendo una confrontación discursiva en torno a la comunicación
política, con la única salvedad de que, ahora y de momento, la confrontación está más
equiparada entre los tres elementos que en ella intervienen.

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AUTOR/ES:

Marta Gil Ramírez:


Doctora en Comunicación Audiovisual y Master en Comunicación y Cultura por la
Universidad de Málaga. Miembro del grupo de investigación SEJ390: Investigación
sobre Transformaciones en el Ecosistema de la Comunicación (TRANSCOMUNICACIÓN)
financiado por la Junta de Andalucía. Docente del Departamento de Comunicación
Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Málaga. Autora del libro Irrupción de
Podemos y Ciudadanos en el panorama político español. Framing televisivo de la comunicación
política de campaña. Sus líneas de investigación están centradas en comunicación política,
género y cambio social, temáticas sobre las que aglutina diversas publicaciones en
acreditadas revistas científicas y editoriales. Durante dos décadas, ha ejercido el
periodismo como profesional en medios de comunicación.
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ResearchGate: [Link]
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Ruth Gómez de Travesedo Rojas:


Profesora en el Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la
Universidad de Málaga desde 2009. Premio Extraordinario de Doctorado
Interuniversitario en Comunicación. Investigadora en el Proyecto Nacional I+D+I:
CSO2016-79357-R Lobby y Comunicación en España. Análisis de estrategias de comunicación
financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Sus líneas de
investigación están relacionadas con la comunicación de género, comunicación
política, comunicación social y la publicidad y relaciones públicas, con varias
publicaciones en capítulos de libros y revistas de reconocida relevancia en el ámbito
académico.
ruthgtr@[Link]
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[Link]
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87
Vivat Academia. Revista de Comunicación. 2021, nº 154, 63-87
Negociación y manejo de crisis
comunicacionales

Unidad 3

Los conflictos como posibilidades de participación política


y social.

TEMA: 5.- Teoría del conflicto


SUBTEMA: 1.- El conflicto, formas y causas, tipos y estructura
SUBTEMA: 2.- - Proceso del conflicto
SUBTEMA: 3.- Motivos de conflicto
Objetivo

Identificar las estrategias adecuadas para manejar el conflicto que posibilite la participación política y
social.

Introducción
El conflicto social ha generado un abundante número de reflexiones teóricas, fundamentalmente desde el
campo de la sociología.

Dichas reflexiones han tomado a la revolución, el conflicto social por excelencia, como principal referencia y ello
ha condicionado notablemente sus posicionamientos, no sólo a nivel intelectual, sino también en términos
políticos.
Subtemas
» Subtemas:

SUBTEMA: 1.- El conflicto, formas y causas, tipos y estructura


SUBTEMA: 2.- Proceso del conflicto
SUBTEMA: 3.- Motivos de conflicto
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura

De ahí que se pueda hablar de dos grandes concepciones del orden


social, las cuales condicionan la interpretación de los conflictos sociales:

a.- Teorías consensualistas: La organización de cualquier sistema social


tiende a la autocompensación entre los actores y las fuerzas que
articulan sus estructuras y su funcionamiento. Los conflictos sociales son
pues situaciones anómalas, fruto de una alteración en el discurso
normal de la vida social, de manera que tenderán a ser explicados en
términos espasmódicos.
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura

b.- Teorías conflictivistas: La sociedad encierra dentro de sí una serie de


contradicciones y objetivos colectivos contrapuestos que provocan
confrontación de intereses. Por esta razón, el conflicto es inherente a
cualquier dinámica social, es un imperativo estructural y un motor del
cambio social.
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura

Teoría de conflictos de Johan Galtung

La relación de estos tres actores está guiada por la identidad de cada uno de los conceptos.

- Desarrollar: como resultado de la compleja interacción entre la dotación genética del individuo, su
propia actividad, sus oportunidades de aprendizaje, el medio social y cultural en que está inmerso y sus
relaciones afectivas y motivaciones. Desarrollar no es crecer.

- Paz: es potenciar la vida, despliegue de la vida: (Paz directa, paz estructural, paz cultural)

- Conflicto: fuerza motriz del proceso de desarrollo y de la construcción de la paz. En los últimos años se
han dado innumerables esfuerzos encaminados a estudiar y transformar los conflictos. Manuales de
mediación, de resolución y gestión de conflictos pueblan las bibliotecas y librerías.
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura

Teoría de conflictos de Johan Galtung

En esa línea consideramos oportuno mencionar los que a nuestro juicio definen en Galtung el perfil l o la
identidad del conflicto.

- El conflicto es crisis y oportunidad.


- El conflicto es un hecho natural, estructural y permanente en el ser humano.
- El conflicto es una situación de objetivos incompatibles.
- Los conflictos no se solucionan, se transforman.
- El conflicto implica una experiencia vital holística.
- El conflicto como dimensión estructural de la relación.
- El conflicto como una forma de relación de poderes.
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura

Las dos hipótesis guía en el análisis de las tesis de nuestro autor son:

a) Es factible una teoría general de conflictos que abarque los diferentes


niveles de la existencia humana: micro, meso, macro y mega.

b) El camino hacia la paz pasa a través de la teoría y la práctica de la


resolución de conflictos (transformación y trascendencia). Así mismo, la
dimensión científica de los conflictos estará marcada a su vez, en forma
transversal, por algunas variables que comparte con los Estudios para la
paz.
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura

Así tenemos:

- Transnacionalismo
- «el esfuerzo por ver la contradicción entre los conflictos y la paz no sólo
desde el punto de vista de la propia nación o como un peligro para su
seguridad y la paz, sino como una oportunidad para promover los intereses
de esa nación» (Galtung, 2007b)11.
Esta tesis se basa en los cuestionamientos históricos que imposibilitaron que
se llegara a una vía intermedia en el período de la Guerra Fría, donde fue
inadmisible pensar en alternativas como binacional, bibloque, birregional.

- Transdisciplinariedad, con un razonamiento lógico Galtung sostiene que las


paredes que dividen el conocimiento humano en compartimentos
separados, tarde o temprano, caerán porque, «la realidad, la totalidad y la
problemática de la condición humana, no se divide en compartimentos».
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura

Las actitudes (aspecto motivacional) se refieren a cómo sienten y piensan las partes de un conflicto, cómo perciben al
otro (por ejemplo, con respeto y amor o con desprecio y odio), y cómo ven sus propias metas y al conflicto en sí
mismo. El comportamiento (aspecto objetivo) alude a cómo actúan las partes durante el conflicto: si buscan intereses
comunes y acción creativa y constructiva o si tratan de perjudicar y causar dolor al otro.

La contradicción (aspecto subjetivo) tiene que ver con el tema o temas reales del conflicto y con como este se
manifiesta. Las partes muchas veces difieren en su percepción de cuál es la contradicción o raíz del conflicto. En
muchos casos, tales cuestiones son complicadas y están ocultas, ya que las partes y los actores del conflicto de ambos
lados (incluidos políticos y medios de comunicación) prefieren centrarse en las actitudes y la conducta, tanto la suya
propia (que en general se auto-concibe como positiva) como en la del otro (que suele describirse generalmente como
negativa).
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura

Las causas del conflicto social.

CLASES Y LUCHA DE CLASES


Cuando los marxistas encaran el análisis de un movimiento social lo hacen
valiéndose de una serie de conceptos que, tras las continuas mutaciones que
han sufrido en el último siglo y medio, hoy resultan relativamente confusos, si
bien caracterizan plenamente esta corriente historiográfica. Un de ellos es, sin
duda, el de clase social. Una clase social es uno de los sectores en que queda
dividida la sociedad según el estadio en que se encuentren las relaciones de
producción existentes.
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura

LA MOVILIZACION

Marx presentó su trabajo como una guía para la acción, algo plenamente
coherente con una ideología revolucionaria como el socialismo. Sin embargo,
Marx y Engels apenas profundizaron teóricamente en el concepto
movilización, es decir, en la forma en que el proletariado había de organizarse
y diseñar estratégicamente su actuación político-social. Para Marx sería la
propia evolución previsible del sistema capitalista la que ofrecería al
proletariado los recursos sociales precisos.
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura

EL FUNCIONALISMO
Ha jugado un papel capital en la conformación del aparato conceptual de la sociología y la antropología actuales, de
tal manera que resulta sorprendente el desdén con que una buena parte de la comunidad historiográfica ha recibido
sus aportaciones al estudio de la sociedad en general y de los movimientos sociales en particular. En cualquier caso,
no es tan sencillo como podría pensarse explicar cuál es la concepción del sistema social que defiende el
funcionalismo". .
Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura

El sistema social nace con unos objetivos claros, absolutamente pragmáticos o utilitarios, concretados, de ahí el
nombre de la escuela, en funciones:

a.- La adaptación al entorno.

b.-EI logro de las metas

c.-La conservación de sus pautas de operación interna

d.- Mantenerse integrado


Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura

Durkheim sintetizaba el proceso en dos fases:

- Acumulación de ansiedades y frustraciones, producidas por una drástica restricción de las aspiraciones que
albergaba el actor social.

- Arranque espontáneo de ira popular. Chalmers Johnson expone el proceso partiendo de parecidas premisas teóricas,
pero adquiriendo un nuevo elemento: la actitud del grupo dirigente.

El proceso generador del conflicto se concretaría en cuatro grandes fases:

1. Desequilibrios sistemáticos en la sociedad.

2. Intransigencia de las élites a la hora de admitir reformas. Ello genera desequilibrios psicológicos personales que
conducen al surgimiento de un movimiento subcultural.

3. Pérdida de legitimidad de las élites gobernantes.


Desarrollo de los subtemas: Subtema # El conflicto, formas y causas,
tipos y estructura

4. Un acontecimiento fortuito desencadena la revuelta.

Aunque la teoría de la frustración de expectativas la encontremos citada en A. de Tocqueville o Marx, sólo ha sido
llevada hasta sus últimas consecuencias en fechas recientes, cuando al concepto tradicional de que no bastaba con la
existencia de una situación injusta, sino que era necesario que fuese percibida como tal por los actores sociales, se le
suman las técnicas de cuantificación sociológica que parecen permitir medir el grado de insatisfacción o de frustración
de expectativas. En principio, un conflicto, según esta teoría, surge cuando ante unas expectativas en creciente
aumento se produce una coyuntura que las convierte en irrealizables.
Negociación y manejo de crisis

UNIDAD 4
Las instituciones y el manejo interno de conflictos (flujos,
procesos, políticas).

Autor: Javier Paguay Balladares


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ÍNDICE

Introducción ......................................................................................................................................... 3

Tema: 7: Convergencia de la comunicación política tradicional y digital ............................................... 3

SUBTEMA: 1.- Herramientas, canales, y técnicas de Investigación ........................................................ 4

SUBTEMA: 2.- Estrategias de comunicación para gobiernos..................................................................5

SUBTEMA: 3.- Control de agenda......................................................................................................... 6

1. Material Complementario ............................................................................................................. 10

2. Bibliografía ...................................................................................................................................... 10

FORMATO CONTROLADO: FR0018/ v3.01


2
Las instituciones y el manejo interno de conflictos (flujos, procesos, políticas).

1. Unidad 4:
Las instituciones y el manejo
interno de conflictos (flujos,
procesos, políticas).
Tema: Convergencia de la comunicación política
tradicional y digital.

Objetivo:

Establecer los objetivos y estrategias de comunicación para la resolución de conflictos desde su


convergencia tradicional y digital.

Introducción:

Se trata de un término que se ha venido utilizando desde mediados de la década de los


ochenta, para aludir a una variedad de asuntos relacionados con la transformación
tecnológica introducida por la digitalización en el desarrollo de las telecomunicaciones.
Resulta preciso, por tanto, acotar este concepto polisémico y heterogéneo.

Cualquier proceso de convergencia precisa costosas inversiones, porque cualquier


cambio tecnológico provoca que las infraestructuras utilizadas hasta un momento
concreto se queden obsoletas, y surjan gastos derivados de la creación de productos o
servicios. Sin embargo, el núcleo de la convergencia no reside ni en las puras
transformaciones tecnológicas de la infraestructura de los medios de comunicación, ni
en la mera integración de sus equipos y componentes técnicos, sino, sobre todo, en la
explotación de los contenidos y servicios, por medio de distintas plataformas de difusión
(Salaverría y García Avilés, 2008).

El término consumo mediático se refiere al uso y los hábitos asociados a los diferentes
medios de comunicación y que, dado el proceso de convergencia mediática, en la
actualidad son en gran medida subsumidos por Internet, donde son accesibles
contenidos de medios como los periódicos, las revistas, la radio o la televisión; además
de los elementos propiamente digitales (Serrano-Puche, 2017).

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Las instituciones y el manejo interno de conflictos (flujos, procesos, políticas).

La consolidación de los medios de comunicación como espacio primordial de debate


público ha afianzado un modelo de política mediatizada, por el cual los medios se erigen
en los agentes de intermediación por excelencia entre las élites políticas y los ciudadanos
(Castells, 2009; Mazzoleni, 2010).

Este poder mediático se vuelve especialmente central en el contexto de las campañas


electorales. Sin embargo, las características del espacio público están evolucionando
rápidamente con la irrupción de Internet, lo que ha provocado una acelerada
reconfiguración del ecosistema comunicativo. El impacto de Internet en la comunicación
política ha suscitado un intenso debate académico (Arterton, 1987; Jenkins & Thorburn,
2003; Dahlgren, 2005; Del Rey Morato, 2007; Hendricks & Kaid, 2010; Giansante, 2015).

Los medios digitales reducen las limitaciones de tiempo y espacio y la información


política se convierte en un flujo continuo, que incluso trastoca un componente esencial
de las profesiones informativas, que han pasado de la periodicidad temporal como base
de su tarea a tener que enfrentarse a la realización de “un periodismo sin períodos”
(Martín Algarra, Torregrosa y Serrano-Puche, 2013). Además, los medios de
comunicación han perdido el cuasi monopolio que tenían sobre la información política,
que ya no sólo ofertan los medios tradicionales, sino también distintos agentes como
políticos, ciudadanos, activistas, laboratorios de ideas o asociaciones cívicas a través de
las múltiples plataformas comunicativas (Bowman y Willis, 2003; Kelly, 2008).

En la actualidad, todos los usuarios están sometidos en mayor o menor medida a


diferentes flujos informativos (Díaz Arias, 2015). En consecuencia, el poder de los medios
experimenta un continuo proceso de flexibilización, si bien éstos todavía mantienen una
fuerte centralidad en la comunicación política, en tanto que la información desplegada
por los medios sigue marcando el tono y la agenda de la discusión pública (Castells,
2009). Sin embargo, la proliferación y el rápido desarrollo tecnológico de los medios
contemporáneos no significan necesariamente que haya un aumento de la información
política o que se consuma más (Meilán, 2010).

La información política adquirida por el usuario no sólo depende de su disponibilidad,


sino también de factores como el hábito, el interés y la competencia, correlacionados
con características sociodemográficas como la edad, la educación, la nacionalidad o la
ocupación profesional (Meilán, 2010). En definitiva, el espacio público se constituye a
partir de un incipiente sistema híbrido de medios de comunicación (Chadwick, 2013), en
el que participan y se interrelacionan tanto los “viejos” como los “nuevos” medios y en el
que las variables relacionadas con las preferencias personales, necesidades y
expectativas son relevantes para explicar el consumo de información.

Ante este escenario resulta pertinente analizar cómo y a través de qué medios los
actores especialmente implicados en la política se informan durante una campaña
electoral.

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Las instituciones y el manejo interno de conflictos (flujos, procesos, políticas).

1. Información de los subtemas


© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

Subtema 1: Herramientas, canales, y técnicas de Investigación


Convergencia en los contenidos

En los contenidos se manifiesta la tradicional integración vertical existente en el sector


audiovisual hispanoamericano. Dicha integración consiste en la unión del proveedor de
contenidos y del operador de servicios de televisión, frente a una integración
convergente donde los contenidos sean independientes del tipo de plataforma que use
el operador, y, de este modo, puedan ser compartidos por diversos operadores.

- Fortalezas

En el nuevo escenario digital, la distribución de contenidos televisivos supera con creces


la oferta de los canales tradicionales analógicos. En el espacio cultural hispanoamericano
concurren contenidos de toda índole. En los medios de comunicación hay sitio para las
culturas locales, al mismo tiempo que para expresiones de la cultura transnacional. En el
ámbito hispanoamericano, el público se entretiene viendo series estadounidenses como
Lost (Perdidos) o House, y también aplaude la música y la figura de Shakira, las canciones
de Bisbal o el juego del Boca Juniors y del Real Madrid.

Los contenidos en español forman parte del caudal que circula en los medios de
comunicación de dimensiones globales. La convergencia va mucho más allá de la
transmisión de manera conjunta por las mismas redes. Si en la etapa analógica, cada
medio y cada soporte se centraba en unos contenidos específicos con sus
correspondientes lenguajes, ahora la convergencia propicia los intercambios y
combinaciones de los contenidos de unos medios con otros, al evolucionar de un
enfoque de oferta a un enfoque de demanda. Las nuevas tecnologías facilitan e
intensifican esos procesos de amalgama cultural, y, además, comienzan a crear nuevas
formas de consumo, generación y apropiación de contenidos.

Por una parte, llevan hasta las audiencias más diversas los contenidos de la heterogénea,
pero omnipresente cultura global. En segundo término, permiten algunas formas de
intercambio e interactividad que la gente aprovecha para ampliar sus redes de
relaciones personales y, en ocasiones, para propagar sus propias creaciones culturales.

En tercer lugar, las nuevas tecnologías hacen posible la reproducción de muchos de esos
contenidos por mecanismos de apropiación y circuitos de distribución paralelos y, en
ocasiones, contradictorios con el mercado institucional. Los contenidos se vuelven cada
vez más personalizados.

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Las instituciones y el manejo interno de conflictos (flujos, procesos, políticas).

El conocimiento de las preferencias de los consumidores posibilita la distribución


personalizada de nuevos productos, dirigidos a espectadores más sofisticados (León y
García Avilés, 2000). Y comienza a extenderse el periodismo ciudadano. Los lectores,
oyentes, teleespectadores o internautas ofrecen contenidos propios. Un usuario filma un
video y lo “sube” a YouTube, donde lo ven millones de personas.

Otro le responde del mismo modo, en el mismo canal. Así, un mayor número de medios
interactúa con los usuarios en la red: el mismo periodista que ofrece una noticia chatea
con los usuarios sobre los temas que les interesan.

- Debilidades

De acuerdo con Trejo (2008, p. 17): “No es sorprendente el hecho de que las zonas más
visitadas de la Red sean aquellas que dependen de empresas comerciales y los sitios que
permiten realizar búsquedas de contenidos”. Quizá sí lo es la escasa presencia, entre las
prioridades de los internautas, de sitios de contenido cultural e incluso de información
general. El sistema de video bajo demanda favorece a las producciones estadounidenses,
que cuentan con el respaldo de unos mecanismos de distribución eficaces y la
preferencia de un amplio sector del público, por lo que, en muchos mercados, continúa
el predominio de contenidos procedentes de EE. UU.

Otra debilidad es la falta de confianza en la integridad de los contenidos. En los sistemas


que distribuyen contenidos pirateados, este factor se asume como inherente al propio
sistema, lo que no impide que el usuario quede insatisfecho al no haber obtenido el
contenido deseado o con la calidad que se pretendía. Ante este problema, superado en
las redes comerciales por la garantía que ofrece la empresa operadora,
paradigmáticamente con empresas de gran prestigio para el caso. Aumenta la piratería
de programas, cine y videojuegos.

Cabe señalar la tendencia a la homogeneización de los contenidos audiovisuales, con


programaciones casi idénticas en las mismas franjas horarias. En la mayoría de las
parrillas de España y Latinoamérica triunfan los programas de telerrealidad, morbo,
corazón y sucesos. Convergencia en las audiencias Los usuarios adoptan nuevos hábitos
en el consumo de los distintos medios, y acceden indistintamente a contenidos a través
de Internet, de los dispositivos móviles y de televisión digital. Stipp (1999, p. 24)
identifica cuatro condiciones para estudiar si una tecnología puede llegar a ser aceptada
de forma masiva y alterar significativamente las vidas de sus usuarios: responder a una
necesidad urgente, facilitar y enriquecer la vida de los usuarios, proporcionar más
opciones, mayor capacidad de elección y que resulte cómoda y fácil de usar. En este
sentido, los usuarios ya han aprendido a utilizar los medios de modo convergente.

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- Fortalezas

Una de las principales características de los tiempos a los que se enfrentan los periodistas
es la conectividad, la interrelación; la sociedad red. Todo tiende a organizarseen red. El
usuario consume multiplataforma y demanda “contenidos a la carta”. De estemodo, la
información audiovisual evoluciona hacia un modelo caracterizado por la inmediatez, la
personalización, la participación, la profundización y la narración no lineal(León y García
Avilés, 2000).

El crecimiento del uso de Internet por edades revela que los jóvenes son la punta de
lanza de la difusión de la tecnología de la comunicación digital; han inventado y
adaptado nuevos usos comunicativos de la tv bajo demanda, Internet y móviles. Las
empresas del sector que se han mostrado receptivas a las necesidades de los jóvenes
usuarios han incorporado ventajas añadidas, en nuevos productos y modelos
empresariales.

El usuario puede seleccionar las informaciones o servicios, y, también, alterar y


manipular los contenidos. Ello supone un cambio del modelo convencional: la conversión
de una economía de oferta en una regida por la demanda, la cercanía entre emisor y
receptor, el conocimiento certero de los deseos de los usuarios y la cesión al público de
la tarea de “programación”, tradicionalmente en manos de una reducida élite. En
definitiva, Internet rompe la relación unidireccional entre los proveedores de contenidos
y la audiencia.

Los usuarios tienen capacidad para actuar como creadores de contenidos audiovisuales
gracias al enorme abaratamiento del hardware y el software necesario para su creación
en los últimos años y un coste mínimo de distribución, gracias a los sistemas P2P, que
pueden ser además automatizados, por lo que cada vez serán más usados. La cuestión
clave no es si la televisión o el ordenador dominarán en el hogar, sino qué harán los
usuarios con los aparatos disponibles.

El factor más importante, de cara al usuario, junto con las consideraciones económicas,
es la accesibilidad. El usuario prefiere los servicios multimedia en la medida en que le
resulten más atractivos que cualquier otro medio convencional y siempre que el acceso
resulte ágil y sencillo. Es decir, tienden a implantarse las plataformas con un solo
terminal y con una interfaz de manejo fácil.

- Debilidades

Los cambios de gustos y tendencias en las audiencias son cada vez más volátiles, y
responden a un interés naciente o renovado por algo distinto. No basta con acertar con
los gustos de los espectadores, sino ser capaces de prever dichos cambios con una
antelación suficiente. Ello genera una competencia voraz por la atención del público.

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También, cabe señalar que se mantiene la disparidad de ritmos en la incorporación de


los ciudadanos al consumo de los nuevos medios, con lo que se amplían las diferencias
entre los públicos educados en las tecnologías y servicios y los públicos que se van
quedando por fuera del sistema digital.

Las grandes expectativas de la televisión digital terrestre creadas no se han cumplido


hasta el momento, y los usuarios no toleran que la tdt ofrezca servicios más lentos o
deficientes que la tv convencional o Internet (León y García Avilés, 2002). Un bajo
porcentaje de usuarios de tvi interactúan y su grado de conocimiento de los servicios
interactivos que ofertan las plataformas es muy bajo.

La multiplicidad de plataformas ha aumentado la fragmentación de la audiencia, que


cada vez se vuelve más dispersa y se desdobla en nichos especializados. Dicha
fragmentación puede acarrear una disgregación de los principios y valores que vertebran
las comunidades nacionales, aunque, también, propicia una mayor autonomía y
diversidad cultural. La facilidad con que las personas acceden a los contenidos gracias a
la red puede ser vista como un sinónimo de gratuidad de dichos contenidos, en perjuicio
del derecho de los creadores.

Al mismo tiempo, es evidente la demanda del usuario en la red por contenidos de todo
tipo. Sin embargo, si no se satisfacen las necesidades que abre la demanda, la audiencia
incurre en la piratería, como sucede en los sectores del cine y la música, lo que puede
empobrecer el desarrollo de la industria audiovisual.

La convergencia digital: plataformas, protocolos, soportes, lenguajes y formas de


comunicación.

Al prometer fusionar medios tan diversos como la televisión, el teléfono, los videos, la
música y la transmisión de datos, la era de la convergencia digital resulta más
prometedora que el ayer tan ponderado "superautopista de la información". El futuro de
la comunicación pasa por la digitalización de todo tipo de información en cualquier
formato (audio, video, texto, datos...). Esta se comprime y entonces existe la posibilidad
de manipularla, almacenarla y transportarla con gran rapidez mediante una red. La
revolución tecnológica y, concretamente, el paso de los sistemas analógicos a los
digitales ha producido notables cambios en el área de la comunicación: nuevas redes,
nuevas fórmulas de comunicación, nuevos soportes, nuevos formatos, nuevos lenguajes,
nuevas formas de trabajo, etcétera.

Uno de los principales desafíos consiste en fomentar la innovación con los lenguajes y los
productos para descubrir otras formas de contar historias, así como mejorar la
interactividad con calidad mediante nuevas herramientas y en nuevos soportes. La base
de toda aplicación digital es un sistema de codificación binario.

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El código binario permite asignar a los números, letras y caracteres, representaciones


digitales únicas que pueden registrarse en cinta magnética, discos compactos, DVD y
archivos informáticos. Dichos códigos pueden transmitirse fácilmente mediante
alambres de cobre, fibra óptica u ondas radiofónicas. Y, por consiguiente, una vez
reducidos a formato digital, los textos, el audio, los gráficos y el vídeo pueden procesarse
con gran precisión por una sola tecnología común.

Pero, no resulta tan sencillo dar forma a esa tecnología única. Actualmente, el acceso a
Internet se basa en conectar una PC a una banda angosta o línea telefónica, o a una
conexión ADSL de alta velocidad. Hoy, existen, al menos, dos plataformas o tipos de
terminales adicionales, una es la televisión; y la otra, la terminal móvil. Estas tres
plataformas: PC, televisión digital y terminales móviles, probablemente serán con mayor
frecuencia complementos más que sustitutos.

Por su parte, los fabricantes, creadores e impulsores de plataformas buscan receptores


capaces de integrar voz, datos e imágenes, de fácil manejo, para un público que podrá
acceder a tecnologías con una magnitud desconocida en estos momentos. Uno de los
grandes retos de la convergencia en esta línea es la fusión del protocolo TCP/IP, base de
Internet, y el sistema de codificación de la televisión digital, que permitirá fusionar las
pantallas de la televisión con las de la computadora. En tanto, es posible contar con
señales separadas, pero accesibles mediante el mismo aparato.

Los medios de comunicación de masas, a la vez que continúan con sus soportes
tradicionales, se adecuan a Internet y otros surgen exclusivamente para estar presentes
sólo en la red. Las agencias de televisión se han enriquecido con funcionalidades
interactivas gracias a los decodificadores digitales y su conexión a las redes digitales.
Ellos permiten el acceso a las redes de Internet y forman la interfaz de nuevos servicios
de la televisión digital.

Pero el proyecto de un terminal único para televisión e Internet, que muchos esperan
como la gran síntesis tecnológica del usuario de masas, depende de los resultados
comerciales, y estos por ahora no son muy satisfactorios. La radio digital utiliza como
soporte de transmisión, tanto el DAB en el espectro electromagnético, como el cable, los
diferentes sistemas de radio digital por satélite, la televisión digital terrestre y por
satélite, la tecnología WAP y UMTS (la próxima generación de telefonía móvil), eInternet.

El teléfono (redes de telecomunicaciones) se fusiona con la radio y la televisión


(broadcasting) y emerge el pointcasting, un sistema de difusión audiovisual que es, a la
vez, universal y personalizado. Los continuos avances en las telecomunicaciones y las
redes que se tienden hasta los hogares en los últimos tiempos hablan de un futuro en el
que la electricidad, el teléfono, la televisión y conexión web emplearán un mismo canal.

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La mediática y la interactividad se nos viene encima y dentro de poco... tendremos un


"virtuatelevintercomunicawebfono". El otro sentido en el que opera la convergencia es
en los lenguajes, y era previsible que después de décadas de alfabetización televisiva, el
web como nuevo medio con aspiraciones universales, "canalizará" el lenguaje
audiovisual tanto como se lo permitiera el ancho de banda disponible. Nos movemos
hacia un entorno dominado por la comunicación visual, el sonido y el movimiento.

Otra de las características de lo digital es que se trata de un lenguaje y un entorno en el


que confluyen diferentes dimensiones comunicativas. Por ejemplo, la radio pasa de ser
un "unimedia" en el que sólo contaba con el sonido para ser ahora un "multimedia", un
universo de síntesis.

Y se vislumbra que hay otros servicios de audio que no son la radio en el sentido
tradicional del término. La radio digital deja de ser sólo sonido radiofónico para
integrarse en otro lenguaje con el que se complementa. Al cambiar la forma de hacer y
presentar la oferta de los mensajes, se establece otra forma de acceso y consumo y se
modifica el modelo de comunicación tradicional de la radio. "Se establece un modelo
personalizado progresivamente alejado de las audiencias masivas, con diferentes niveles
de interactividad, a demanda, en el que es posible la lectura diacrónica y sucesiva".

En el caso de la televisión, " el paso del discurso televisivo unicanal al discurso multicanal
y multitemático e interactivo", genera una nueva dimensión comunicativa. Uno de los
retos actuales de los centros de investigación aplicada en el ámbito de la comunicación
reside en la búsqueda de nuevas formas para hacer periodismo en Internet, sobre todo
pensando en las renovadas posibilidades que ofrecerá la construcción de redes de banda
ancha, en las que la multimedialidad y la interactividad superarán las limitaciones que se
han encontrado hasta ahora.

"Los medios virtuales o sólo digitales, así como las versiones electrónicas de los medios
convencionales constituyen nuevas realidades mediáticas que no se explican mediante el
recurso a los viejos paradigmas matemáticos o ideológicos de la comunicación. Hoy, un
periódico, una radio o una televisión en la red llegan a parecerse tanto que comienza a
resultar anacrónico seguirles llamando según su viejo nombre".

- De Tampa al Washington Post: crece la convergencia de medios en [Link].

Según José Alberto García Avilés, la convergencia entre medios y redacciones es una de
las grandes tendencias que modifica el modus operandi de muchas empresas
informativas en Europa, Asia y Norteamérica. En Estados Unidos, el Poynter Institute
presenta cinco casos de empresas que han implantado con éxito diversas estrategias de
convergencia: el Tampa Tribune, el Washington Post, la Minnesota Public Radio, el New
England Cable News y el Sun-Sentinel de Florida.

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Las redacciones digitales son el nuevo paradigma de cómo hacer información a la medida
de una pluralidad de audiencias, anunciantes y medios mediante la reingenieríade los
sistemas redaccionales, que se convierten en plataformas multimedia capaces de
integrar imágenes, texto y sonido.

Según el director de informativos de WFLA, Forrest Carr, la convergencia entre los tres
medios se traduce en siete niveles de cooperación:

1. Comparten fuentes, temas e ideas para posibles informaciones.

2. Aprovechan mejor los recursos en la cobertura de acontecimientos imprevistos.

3. Imágenes: la mayoría de los operadores de la emisora llevan cámaras fotográficas


digitales y los fotógrafos del Tribune usan videocámaras digitales. Parte de este material
se emite en los tres soportes.

4. Elaboración de temas: en ocasiones, periodistas de las tres redacciones trabajan en


equipo para elaborar piezas conjuntas.

5. Contribuciones: varios reporteros del Tampa Tribune aparecen regularmente en TV y


algunos corresponsales de WFLA escriben crónicas semanales en el diario.

6. Cobertura de grandes eventos: en acontecimientos como elecciones, Olimpiadas o la


Super Bowl, el trabajo entre los periodistas y los productores de las tres plataformas
genera una cobertura más completa y profunda.

7. Servicio público: se potencia la reacción de espectadores y lectores, ello hace crecer


su participación en los asuntos que más les afectan.

Para facilitar el flujo de información se creó una "mesa multimedia", que dispone de un
editor por cada medio, a su vez supervisados por un editor multimedia. Desde febrero
del 2000, los tres medios pertenecientes al grupo Media General trabajan
conjuntamente, aunque cada uno mantiene su personalidad. Las redacciones del diario
(Tampa Tribune), la emisora de TV (WFLA) y el servicio en Internet ([Link]) comparten
un mismo edificio.

Interrogantes y desafíos de la convergencia entre tecnología y comunicación, pero


también plantea interrogantes cruciales: ¿qué servicios se necesitan?, ¿cuál es la
plataforma ideal?, ¿será está plenamente interactiva?, ¿puede lo antiguo combinarse
tan fácilmente con lo nuevo?, ¿qué pasará con los nuevos medios que exigen nuevas
estructuras y criterios de inversión, así como una mayor flexibilidad lingüística en la
creación de contenidos?

"Los nuevos medios exigen nuevos usos cuyos efectos producirán una diversificación
radical que dependerá de la variación de las distancias frente a las pantallas, el
compromiso entre el carácter portátil y funcional de las terminales telefónicas, así como
de su carácter colectivo o individual. 10

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Los contenidos no podrán elaborarse fuera de esta realidad tecnológica. Hasta los años
'90 se ha producido para televisión. Ahora toda la producción es multimedia y
multiformato. Las series de televisión y la información televisiva o periodística se emiten
por Internet y se puede ver en la pantalla de la computadora o del teléfono".

Actualmente hay tres grandes normas de transmisión por televisión, todas incompatibles
entre sí. Pero esto no es nada comparado con la diversidad de tecnologías que sirven de
soporte a Internet. Los problemas que plantea el diseño de plataformas y sistemas de
comunicación aceptables en el mundo pueden parecer insuperables.

La Organización Internacional de Unificación de Normas (OIUN) cumple una función


decisiva en los esfuerzos por elaborar normas mundiales de codificación de la
información audiovisual. Su grupo de expertos en Imágenes en Movimiento ha logrado
progresos importantes gracias a normas sobre medios de almacenamiento y difusión, en
tanto que MPEG-4, actualmente en fase de desarrollo, establecerá mecanismos para el
almacenamiento, la transmisión y la manipulación interactiva de datos de vídeo, que es
la esencia de lo que la convergencia digital promete ofrecer. Incluso una vez que se
impongan las normas, quedará otro obstáculo por salvar.

Internet tiene el inconveniente de unos tiempos de respuesta largos e irregulares,


porque es una tecnología de extracción que opera en función de la exigencia de los
usuarios. En cambio, en la tecnología de emisión, utilizada por la radio y la televisión, la
relación se invierte: lo que hacen los servidores es simplemente enviar información a
usuarios pasivos. Resulta muy difícil imaginar cómo funcionaría algún tipo de
combinación entre ambas tecnologías.

La actual tecnología de la red no podría servir de soporte a un sistema de televisión


basado en la extracción, mientras que un sistema fundado en la emisión sólo duplicaría
los que existen: televisión o radio no interactivas. Pero la fusión de Internet con la
televisión plantea además el problema de definir los servicios a ofrecer. Steve Jobs,
director ejecutivo de Apple, observa: "Lo que uno hace con la TV es desconectar su
cerebro; con la computadora tiene que conectarlo." La información, el esparcimiento y el
descanso parecen ser necesidades bastante distintas. Y no está nada claro que a los
consumidores deseen hacer algún tipo de esfuerzo mental relacionado con la
informática cuando se instalan frente al televisor.

"Contrariamente a numerosas previsiones, hay muchas personas que no se sienten


atraídas por los nuevos medios de comunicación, y ese sector de la población se reduce
con más lentitud que los témpanos de la Antártida", advertía recientemente Horst Stipp,
director de investigación de la cadena de televisión NBC en Estados Unidos.

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Además del problema de los hábitos de los consumidores, los costos de lainfraestructura
van a ser enormes y tendrán que sufragarlos los estados o el sector privado antes de
cargárselos a los usuarios. Las plataformas no tienen por qué ser caras.

El teléfono móvil es un buen ejemplo de cómo un producto de gran complejidad


tecnológica se vende casi por nada, porque su costo se recupera con el cobro de los
servicios que presta. Otros aspectos vitales son la creación del contenido digital y la
protección del derecho de autor. Ya se ha visto que la televisión por satélite ofrece
tantos canales que los programas han de repetirse indefinidamente para llenar el
espacio disponible. Pero, tal vez la convergencia digital resuelva ese problema al facilitar
la creación de programas de televisión totalmente sintéticos, con decorados y actores
virtuales.

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2.1 Subtema 2: Estrategias de comunicación para gobiernos.

La clave de la comunicación se ha desplazado desde la transmisión de información,


característica de la era analógica, hacia la producción de contenidos, propia de la era
digital. El foco de los procesos de comunicación pública está ahora centrado en los
contenidos, no en los medios; en los usuarios, no en los editores; y tiende a centrarse
más en los servicios que en la tecnología que los hace posibles.

La emergencia de lo tecnológico parece haber provocado, a diestra y siniestra, una


amnesia generalizada en torno de qué es lo que va contenido en un soporte
aparentemente tan complejo que obliga primero a resolver esa complejidad y después
vemos qué ponemos.

La nueva era demanda respuestas atrevidas y responsables para garantizar contenidos


de calidad y anticiparse a lo que viene. El público sedentario de los medios tradicionales
se ha reconvertido en usuario activo, que no se limita al consumo de medios interactivos,
sino que también participa en la producción de contenidos. Son los llamados
prosumidores. El grupo Convergencia Digital, A.C. (Codiac) y el gobierno mexicano
mediante su proyecto e-México se propone atender los retos y oportunidadesderivados
del fenómeno de la era digital.

Rossana Fuentes, presidenta de Codiac, dijo que " la apuesta del grupo va por la
generación de contenidos que aprovechen la riqueza cultural de México. En lugar de
repartir el poco mercado que existe queremos que se cree un nuevo mercado: el de los
contenidos", agregó. "El propósito es competir con los grandes generadores
internacionales de multimedia". Mateo Lejarza, vicepresidente del grupo e integrante
del sindicato de telefonistas, dice que "los contenidos serán lo más importante para que
el plan trazado a largo plazo vea resultados positivos.

Si el país quiere sacar provecho de la convergencia digital va a ser de los contenidos, no


de la infraestructura". Tanto el caso de Tampa como las otras estrategias de
convergencia analizadas por el Poynter Institute parecen indicar que el futuro no reside
ni en los medios ni en las tecnologías de distribución, sino en la capacidad de buscar,
analizar, crear y elaborar contenidos que agreguen valor añadido a la información bruta.
"Las empresas de información se convierten cada vez más en auténticas refinerías de
información, y cuando esto ocurre, los medios de comunicación no se diferencian por las
tecnologías que utilizan, sino por su "octanaje informativo", por su capacidad de
"destilar la información disponible.

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Y en ese escenario, las redacciones, que en definitiva son los periodistas, vuelven a
erigirse en la auténtica columna vertebral de las empresas de comunicación". La mayor
variedad de soportes sólo incrementa las vías para canalizar información, pero no
satisface las demandas sociales para hacer buen periodismo.

El derecho de autor

Aunque según la Ley de Propiedad Intelectual el soporte de la obra no debería afectar a


su protección, es evidente que los nuevos soportes generan nuevas modalidades de
explotación y modifican casi todos los conceptos legales como, por ejemplo: el concepto
de obra, de autor, la atribución de autorías y derechos, los derechos morales, los
derechos económicos, la transmisión de derechos, los sistemas de protección y los
sistemas de gestión.

Los cambios en el panorama mediático convergente implican replantearse la forma en


que se ha manejado hasta hoy el tema de la propiedad intelectual. A pesar de que en los
inicios de Internet se pronosticaba la muerte del derecho de autor, "se ha demostrado
que el sistema está muy arraigado, tiene probada capacidad de resistencia, hay muchos
intereses económicos de por medio y será muy difícil su desaparición, especialmente
después de los nuevos tratados mundiales.

Sin embargo, se tendrá que crear un nuevo marco normativo que afronte el cambio y
que regule la conflictiva relación entre los titulares de los derechos y los usuarios, que es
donde realmente radica actualmente el problema de los derechos de autor".30 La
convergencia se encuentra realmente en el corazón de los desarrollos de la sociedad de
la información. Es un fenómeno con múltiples dimensiones, tecnológicas, pero también
económicas, sociales y políticas.

La manifestación puntual de una serie de mezclas de lenguajes habitualmente


separados, es apenas una de las muchas razones por las que se puede hablar de
fronteras en proceso de difuminación; proceso no meramente técnico, sino el reflejo de
varias dinámicas en ámbitos financieros, industriales y políticos, y ciertamente también
culturales, que permiten que lo que normalmente existía por separado como servicio en
la medida que era parte de una industria y de un conjunto de tecnologías claramente
diferenciadas a las demás del dominio de las comunicaciones, comience a manifestarse
como complemento o parte de servicios que son ofertas de conglomerados montados a
caballo entre dominios industriales distintos a los tradicionales, que usan tecnologías
esencialmente similares entre sí.

Las alianzas y las fusiones entre los sectores de la telecomunicación, los medios de
comunicación y la industria en general, así como la integración de soportes que propicia
la digitalización son los niveles en donde se registra la mayor actividad relacionada con la
convergencia.

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La convergencia del poder

Mas allá de la convergencia tecnológica convergen la propiedad y los intereses


económicos que concentran el poder en pocas manos.

¿La convergencia digital es un mero proceso tecnológico o bien supone un cambio de


mayor trascendencia en los medios de comunicación?. Las tecnologías digitales pueden
ofrecer numerosas posibilidades y actividades nuevas, pero, según Robert McChesney,
destacado comentarista de los medios de comunicación, el poder de las grandes
empresas sigue aumentando: " no se puede negar la existencia de la convergencia
tecnológica.

La transición de prácticamente la totalidad de los medios y las formas de comunicación


al formato digital hace continuos progresos y estará concluida en un futuro próximo,
pero más impresionante aún es la convergencia de la propiedad de los medios de
comunicación de masas, que en muchos aspectos la precede. A mi juicio, los cambios
que se producen en la propiedad van a ejercer una influencia decisiva en la futura
configuración del mundo digital. La tendencia dominante es la integración vertical o, en
términos más generales, la conglomeración de la propiedad de los medios".

La conglomeración de la propiedad de los medios

"La sinergia de la hoy megaempresa AOL-Time Warner responde a las necesidades


actuales. Así, el proveedor de internet más importante del mundo se unió en el 2000 a
uno de los conglomerados mediáticos (cine, televisión, noticiarios, revistas, periódicos,
disqueras, editoriales, equipos deportivos, cadenas de radio, servicios de cable, etc.) con
mayor presencia global. America On Line brinda así el vehículo, mediante el cual es
posible transmitir contenidos informativos y de entretenimiento, principalmente.

Una década antes, en 1989, se creó el gigante Time-Warner, a partir de la fusión de la


empresa Time Inc., dedicada fundamentalmente a los medios impresos, y la Warner
Communications, a la industria audiovisual.

Mencionar los canales de televisión pagados que pertenecen a este grupo indican su
variedad y su penetración: Cartoon Network, TNT, CNN en español, CNN internacional,
CNN Finantial Network, CNN Sports Ilustrated y Head Line News. La perspectiva de la
concentración mediática, tanto de orden horizontal como vertical, estaba presente
desde ese momento y aparentemente dio el banderazo para una serie de adquisiciones,
alianzas y vínculos, cuyo objetivo era consolidar y diversificar.

Otro ejemplo de la concentración de la propiedad es la empresa Corbis Corporation,


fundada por el magnate de la informática Bill Gates... "Corbis Corporation se ha
dedicado a comprar derechos de imágenes (de todo tipo: fotográficas, pictóricas, de
diseño, etc., sobre todo célebres y reconocidas por el espectador).
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De esta manera, su dominio sobre el mercado digital de la edición (en la actualidad, con
más de 20 millones de unidades) es un hecho. Las demás compañías interesadas en el
ramo, habrán llegado demasiado tarde".8 La convergencia en torno a la cultura La
convergencia digital ha contribuido de manera sensible a otro tipo de convergencia: la
cultural.

Según refiere Mattelart, las comunidades de consumo (consumption communities) son


una realidad reforzada por "las tipologías transfronterizas de estilos de vida o de
mentalidades socio-culturales'" y en la medida en la que las referencias y los símbolos se
comparten de forma cada vez más universal, el mercado de contenidos e imágenes se
fortalece. De aquí que un mismo programa televisivo, un mismo estilo musical, un mismo
código cinematográfico funcione de manera similar en todo el mundo.

No todos los "integrados" que apuestan por las nuevas tecnologías lo hacen con los
mismos fines. Algunos, los defensores del tecnoglobalismo, las aprovechan para la
homogeneización cultural, mientras otros, los reformistas, hacen de ellas herramientas
para la defensa de la interculturalidad y la diversidad frente a la homogeneización.

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1. Material Complementario
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

Los siguientes recursos complementarios son sugerencias para que se pueda ampliar la
información sobre el tema trabajado, como parte de su proceso de aprendizaje
autónomo:

Videos de apoyo:

[Link]
[Link]

Bibliografía de apoyo:
» Cuaderno 40 | C 78 entro de Estudios en Diseño y Comunicación (2012). pp 65-
78 ISSN 1668-5229
» Perspectivas de la Comunicación · 2019 · Vol 12 · Nº 2 · pp. 127-153 · Universidad
de La Frontera · Chile

2. Bibliografí´a
» Reyes Montes, M. C., O' Quínn Parrales, J. A., Morales y Gómez, J. M., & Rodríguez
Manzanares, E. (2011). Reflexiones sobre la comunicación política. Espacios
Públicos, 14(30),85-101.[fecha de Consulta 24 de Abril de 2023]. ISSN: 1665-
8140. Recuperado de:
© Universidad Estatal de Milagro – UNEMI

[Link]

» Cfr. NIMMO, Dan: Political Communication and Public Opinion in America, op. cit.,
pág. 7. Véase desde otra perspectiva BRENNAN, Geoffrey y BUCHANAN, James
M.: La razón de las normas. Economía política constitucional, Unión Editorial, S.
A, Madrid, 1987, págs. 63-64.

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Prolegómenos. Derechos y Valores
ISSN: 0121-182X
[Link]@[Link]
Universidad Militar Nueva Granada
Colombia

Silva García, Germán


LA TEORÍA DEL CONFLICTO. Un marco teórico necesario
Prolegómenos. Derechos y Valores, vol. XI, núm. 22, julio-diciembre, 2008, pp. 29-43
Universidad Militar Nueva Granada
Bogotá, Colombia

Disponible en: [Link]

Cómo citar el artículo


Número completo
Sistema de Información Científica
Más información del artículo Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal
Página de la revista en [Link] Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto
Prolegómenos - Derechos y Valores

LA TEORÍA DEL CONFLICTO INTRODUCCIÓN


Un marco teórico necesario*
El conflicto es un fenómeno natural en toda
Germán Silva García – Ph’D** sociedad, es decir, se trata de un hecho social
Universidad Militar Nueva Granada consustancial a la vida en sociedad. Así mismo,
las disputas son una constante histórica, puesto
Fecha de recepción: 18 de mayo de 2008 que han comparecido en todas las épocas y so-
Fecha de aceptación: 15 de septiembre de 2008 ciedades a lo largo de los tiempos. Incluso, el
cambio social que determina toda la dinámica
Resumen de la vida de los seres humanos es una conse-
El trabajo realiza una revisión crítica de teo- cuencia que debe ser imputada de modo mayori-
ría sociológica del conflicto en sus distintas tario, aun cuando no de manera absoluta, al
variantes, que entrecruza con aportes propios conflicto.
a la teoría, con el fin de construir un marco
teórico idóneo para el análisis socio jurídico en Por todo lo dicho, tampoco puede afirmarse
Colombia. que las contiendas sociales sean algo anómalo,
ya que constituyen una expresión normal de la
Palabras clave vida en sociedad; pero, en otro plano, ni siquie-
Conflicto, teoría sociológica. ra puede predicarse de manera generalizada
que se trata de algo malo o negativo para la so-
ciedad o las personas. Aun cuando los dos últi-
THE THEORY OF CONFLICT mos son juicios de valor, que se emiten dentro
A theoretical framework necessary del contexto de la filosofía, no de la sociología,
igual habría que ver de qué clase de conflicto
Abstract se trata y si la motivaciones que impulsan a las
The work makes a critical review of sociologi- partes en la confrontación son justas o no, se
cal theory of the conflict in its different variants, hayan justificadas o no. Probablemente, ade-
which interweaves own with contributions to más, la calificación como inmoral o reprobable
the theory, to construct a theoretical framework dada al conflicto o a las acciones desplegadas
suitable for analysis legal partner in Colombia. por uno de los actores dentro de éste depende-
rá, en muchos casos, del cristal con que se mire,
Key words: o sea, de la posición desde la cual es observado
Conflict, sociological theory. y ponderado el conflicto.

Es más, como ya se apuntó, lo cierto es que sin


antagonismo social no habría transformacio-
nes sociales o éstas ocurrirían en forma excesi-
*
Este artículo corresponde al resultado de la investiga- vamente lenta, lo que haría a la sociedad algo
ción “El derecho, la guerra y la paz en Colombia”, de- demasiado estático (Dahrendorf, 1992; Coser,
sarrollada dentro de la línea de investigación “Derecho
1970). El progreso social, con frecuencia apa-
Penal” perteneciente al Grupo de Investigación en Dere-
cho Público de la Facultad de Derecho de la Universidad rejado a la idea de cambio, es no pocas veces
Militar Nueva Granada y categorizado por Colciencias un efecto de las luchas sociales. Por ejemplo,
como grupo A de investigación (2006 -2009). el radar, el sonar, los aviones a reacción, el he-
**
Docente e investigador de la Universidad Militar Nue-
licóptero, la energía nuclear, Internet, etc., son
va Granada. Abogado de la Universidad Externado
de Colombia, Doctor en Sociología de la Universidad avances tecnológicos que han transformado la
de Barcelona. Director del Instituto Latinoamericano vida de las personas y han emergido de graves
de Altos Estudios ILAE. Correo electrónico: german. choques bélicos, de la amenaza de ellos o de los
silva@[Link] Dirección: Carrera 11 Nº 101-80.
preparativos para enfrentarlos. Incluso puede
Bloque B. Piso 1

Bogotá, D.C., Colombia - Volumen XI - Nº 22 - Julio - Diciembre 2008 - ISSN 0121-182X 29


LA TEORÍA SOCIOLÓGICA DEL CONFLICTO Prolegómenos - Derechos y Valores

declararse que la vida sin conflicto será notable- el caso. No obstante, más allá de esta distinción
mente aburrida, puesto para que no lo hubiera, generalizadora, que agrupa y clasifica a toda la
todas las personas tendrían que pensar lo mis- ciencia sociológica, se encuentran unas teorías
mo, pertenecer al mismo sexo, vestirse igual, se- sociológicas que, de manera bastante más es-
guir al mismo equipo, tener los mismos gustos, pecífica, corresponde a la corriente sociológica
todo lo cual es también un imposible fáctico. El del conflicto.
conflicto, puede decirse, si se permite la expre-
sión, es la “sal” de la vida. A su vez, entre las teorías sociológicas conflic-
tualistas, es posible encontrar dos grandes
Dentro del panorama descrito no puede, por variantes históricas. La primera de ellas, que
tanto, aseverarse que Colombia es una nación precedió a la otra en nacimiento y no sólo en
conflictiva, por excepción. Ni siquiera es aque- la presentación en este escrito, es la marxista;
lla donde las luchas tienen mayor continuidad mientras que la segunda, que nunca ocultó su
o son más agudas, a pesar de la larga duración inspiración en la primera, radica en la teoría so-
del conflicto armado interno, ya que histórica- ciológica liberal sobre el conflicto. A pesar de
mente varios países, por ejemplo europeos, han su identidad teórica en varios aspectos hay, no
superado los niveles de conflictividad nacio- obstante, numerosas diferencias de fondo entre
nales, particularmente, con guerras o procesos la teoría marxista y la liberal sobre el conflicto,
de invasión coloniales. Empero, lo importante que serán expuestas más adelante. Cabe acotar
por ahora es señalar que tratándose el conflicto que la diferenciación entre marxista y liberal
social de un fenómeno universal, en términos de las dos tendencias obedece, sobre todo, a
sociales e históricos, es posible construir una los distintos enfoques políticos que poseen. El
teoría sociológica general para describir e inter- asunto es relevante porque las teorías socioló-
pretar el conflicto. En pocas palabras, a partir gicas del conflicto son, por excelencia, teorías
de la teoría general expuesta por la sociología de sociología política, ya que el tema del poder
sobre la conflictividad social es posible cons- ocupa un lugar principalísimo entre sus postu-
truir unos conceptos, adoptar un determinado lados. Por ende, las mayores diferencias entre
enfoque o mirada sobre la sociedad, introducir las variantes marxista y liberal del conflicto re-
unas categorías interpretativas y obtener unas side en la forma como enfocan el poder y las di-
pautas metodológicas o procedimientos de in- sidencias que comparten en torno a las diversas
dagación, que sumados servirán como instru- lecturas políticas que hacen sobre las contradic-
mentos para el análisis global de la sociedad ciones sociales1.
y, en particular, de aquellos segmentos que se
relacionan con el derecho, que son los que más En el campo de la teoría sociológica conflictua-
nos interesan. lista del marxismo, que emerge en la primera
mitad del siglo XIX en Alemania, Francia e
1. TEORÍAS DEL CONFLICTO Inglaterra, con la activa participación de Karl
Y CONTRADICTORES Marx y Federico Engels, seguida de la contri-
bución amplia de multitud de teóricos a lo largo
En sociología, de un modo bastante general, y ancho del mundo durante el siglo XX, espe-
hoy se habla de teorías del conflicto y teorías de cialmente; la unida básica de análisis utilizada
la cooperación, según el dominio de uno u otro
planteo como vértice principal de la explicación
o interpretación acerca de la sociedad. Sobre la
1
Aunque tanto el marxismo como el liberalismo inspi-
raron movimientos y agrupaciones políticas partidarias
base anterior, es posible la clasificación de la que seguían una u otra filosofía, en sociología cuando
totalidad de las distintas doctrinas sociológicas se distingue entre las variantes liberal y marxista de las
que podrían ser, entonces, alinderadas como teorías sociológicas del conflicto se alude a puntos de
teorías del conflicto o de la cooperación según vista científicos de la sociología política, no a cuestio-
nes propias del activismo político.

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GERMÁN SILVA GARCÍA Prolegómenos - Derechos y Valores

en sus estudios, a fin de explicar el conflicto, los participación de Ralf Dahrendorf, junto a otros
movimientos y los cambios en la sociedad, es la autores como George B. Vold, de invaluables
clase social. aportes en el ámbito de la sociología jurídica, y
John Rex. Varios de los autores mencionados,
Es decir, el marxismo concibe a la sociedad en particular los europeos, recibieron una fuer-
como cuerpo de organización integrado y divi- te influencia del marxismo en el que se inspi-
dido entre distintas clases sociales, con intere- raron, pero a pesar de ello se separaron de los
ses enfrentados. Históricamente, en los diferen- enunciados descritos en el párrafo anterior.
tes periodos de la vida en sociedad, han variado
las clases sociales: esclavos y patricios, siervos y Para el conflictualismo liberal, la sociedad cier-
señores feudales, proletarios y burgueses, etc., tamente se encuentra estratificada en clases
pero siempre la sociedad ha estado fraccionada sociales. Incluso se admite que en la clase de
en clases sociales con objetivos contra opuestos. conflictos de los que se ocupó de estudiar Marx
A su vez, la lucha de clases sociales ha sido el en los siglos XVIII y XIX los conflictos de clase
motor de las grandes transformaciones sociales obtuvieron un lugar protagónico. Sin embargo,
y el aguijón que ha espoleado el conflicto en ya en el siglo XX, la categoría de clase social
todas las épocas y lugares de la historia de la resultaba demasiado general para ser útil en el
humanidad. La lucha de clases en los distintos análisis social. Esto ocurre puesto que muchos
periodos o fases de la historia aparece motivada conflictos no tenían como referente una clase
en contradicciones principales y secundarias. social, sino que era otro el factor que los carac-
Las contradicciones principales, son aquellas terizaba o que servía para la agrupación de los
que tienen un carácter antagónico, puesto que actores sociales. Igualmente, no pocos conflic-
no pueden ser conciliadas y solamente se re- tos se presentaban dentro de una misma clase
suelven por una pugna entre contrarios que social, por lo que no podían ser explicados o
conlleva a un nuevo estado de cosas, o supera- entendidos como de una clase contra otra al es-
ción de la contradicción mediante la destruc- tilo tradicional del marxismo.
ción dialéctica de los opuestos. En el contexto
de las relaciones capitalistas, la contradicción Por ejemplo, en Colombia las fuerzas políticas
entre capital y trabajo es antagónica y, se su- partidarias tradicionales, liberal y conservadora,
ponía, sería superada por medio de la erección se disputaron el poder por décadas y sus pugnas
del socialismo y del comunismo que dejarían arribaron a varias guerras civiles, regionales y
atrás al sistema capitalista. En ese mismo esce- nacionales, y condujeron a lo que se conoció
nario el componente económico de la sociedad en la historia nacional como el periodo de La
pasaba a ser el preponderante y, aun cuando Violencia (1946-1964), una de las mayores ex-
numerosos seguidores del marxismo han repe- presiones de la conflictividad social en el país.
lido y negado como propio de Marx cualquier Esas agrupaciones políticas eran dirigidas por
determinismo económico, lo cierto es que éste personas provenientes de la misma clase social,
adquiría una posición central en la explicación luego no puede tomarse la categoría de clases
de la sociedad y sus conflictos. y la idea de lucha entre clases sociales como el
pilar para examinar esos conflictos. Hace años,
En la teoría sociológica liberal varios de los cuando un instituto del Estado construía vivien-
hitos anteriores, algunos de ellos con un eleva- das para personas pobres, de clase baja, que las
do significado ideológico, no podían ser acep- iban pagando por cuotas y aprovechaban sub-
tados. El conflictualismo liberal, aun cuando sidios, ocurrieron hechos en los que otros, to-
contó con la influencia pionera de Georg Si- davía más pobres invadieron las casas a medio
mmel a comienzos del siglo XX en Alemania, construir y se apropiaron de ellas. El conflicto
vino a desarrollarse en Europa y Estados Uni- acaecía entre personas de la misma clase social,
dos a mediados de ese siglo, con la importante no podía por tanto entenderse como conflicto

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entre clases, luego la categoría empleada por tre distintos grupos etáreos que, por ejemplo,
el marxismo no servía. Desde luego, tampoco llevan a los jóvenes a chocar con los adultos
resultaba sociológicamente creíble sostener que mayores. La naturaleza de la contradicción no
alguno de los dos grupos anteriores, si bien per- tiene que ver, en un sentido que resulte prepon-
tenecía al proletariado, estaba ideológicamente derante, con la existencia de clases, por cuanto
alineado con la burguesía (era un traidor de cla- esos conflictos y otros análogos son manifesta-
se), por lo que se trataba igual de un conflicto ciones de otra clase antagonismos. De allí que
de clase; porque esa idea supone que la gente para la teoría sociológica conflictualista liberal,
es incapaz de establecer cuáles son sus intere- de nuevo, aunque ahora desde otro punto de
ses y, cuando no piensa y actúa de la manera vista, insista en la idea de grupo como la prime-
que alguien cree correcta, es debido a que vive ra noción para iniciar el análisis. Los jóvenes,
engañada. las mujeres, los negros, los gay, los indígenas, al
igual que los adultos mayores, los blancos, los
A diferencia de lo planteado por el marxismo, homofóbicos, los mestizos, etc., pueden confor-
los conflictualistas liberales emplean la catego- mar grupos que se oponen y desafían, a la vez
ría de grupo social para identificar las partes que varios de sus integrantes pertenecen a la
que se encuentran envueltas en el conflicto misma clase social.
(Dahrendorf, 1962). Obviamente, la idea de
una disputa sugiere siempre que hay dos partes Lo que ocurre en el evento anterior es que la
contrarias que se enfrentan por algo, y la cate- clase es una categoría social de base económi-
goría de clase o de grupo sirve para entender ca, pero el substrato de todo conflicto no es eco-
quienes son los actores de la confrontación. De nómico, punto que nos lleva a otro ingrediente
allí la importancia de dilucidar cuál es la catego- del distanciamiento entre la teoría sociológica
ría teórica más útil para los estudios sociológi- conflictualista de origen marxista y la liberal.
cos. Empero, la noción de grupo, que tiene una Con frecuencia los conflictos sociales poseen un
escala más micro y por ello más comprensiva, aspecto o una faceta económica, en otras oca-
no significa que en las sociedades no haya cla- siones nada tienen que ver con lo económico o
ses sociales o, inclusive, conflictos entre ellas. éste componente aparece tan atenuado dentro
Simplemente es una herramienta más apropia- de la coyuntura que viene a ser irrelevante. Por
da, pues en los ejemplos antes citados sí puede ello para la teoría sociológica liberal del con-
visualizarse la presencia de grupos partidarios flicto social concurren una pluralidad de aspec-
liberales y conservadores o la concurrencia de tos: políticos, sociales, culturales, económicos
grupos de propietarios y de poseedores, como o de la personalidad, con incidencia sobre las
los actores del conflicto social. disputas sociales, aunque con distintos grados
y alcances. En verdad, debe examinarse cada
Un corolario del debate anterior apuntaría conflicto en particular, no partir de prejuzga-
que el conflicto se manifiesta como una lucha mientos, para identificar las aristas envueltas y
de grupos sociales y no, al menos en términos sopesar sus repercusiones.
generales, entre clases sociales. Otra cuestión
de relevancia, conectada a la anterior, denota Un buen ejemplo de lo anterior se encuentra en
adicionalmente que una buena porción de los la lucha por la prohibición de ciertas drogas. El
conflictos sociales modernos no son conflictos asunto ha involucrado aspectos de orden econó-
de clase, ni encajan dentro de esa categoría. Los mico, por ejemplo en la guerra del opio en el siglo
conflictos culturales, de índole religiosa, entre XIX, cuando los comerciantes de las potencias
católicos y protestantes o aquellos que enfren- de Europa occidental y Estados Unidos, sobre
tan a cristianos y musulmanes nada o poco todo de Inglaterra, se empecinaban en contra-
tienen que ver con clases sociales, al igual que bandear y vender la droga en China para extraer
los conflictos de género, los que se suceden en- en grandes cantidades su plata. También es una

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GERMÁN SILVA GARCÍA Prolegómenos - Derechos y Valores

cuestión económica cuando, en años recientes, nal puede finiquitar con una negociación, por
la cosecha de marihuana en Estados Unidos al- ejemplo, una que hace copropietarios de la em-
canza a convertirla en el primer producto agrí- presa a los trabajadores.
cola de ese país en valores. Pero es igualmente
un problema político cuando a comienzos de si- No obstante, el conflictualismo liberal se apo-
glo Estados Unidos buscaba restarle influencia yo en gran medida en varias tesis de la teoría
a Alemania, por lo que atacaba a su floreciente marxista del conflicto. Postulados como los re-
industria farmacéutica que se enriquecía con la feridos al papel desempeñado por el conflicto
producción de cocaína, inventada por el labora- como motor del cambio y del progreso sociales,
torio Bayer. Del mismo modo que es un proble- a la naturaleza conflictiva de la sociedad, a la in-
ma político en aquellos eventos en que la guerra fluencia del contexto social sobre la consciencia
contemporánea a las drogas ilícitas se utiliza de las personas, a la continuidad del conflicto
para intervenir en los asuntos internos de otras en sociedades en permanente transformación y
naciones. Pero viene a ser un tema cultural en a la índole social e histórica del conflicto, hacen
aquellos casos en los que alguna cierta droga o parte del legado de la teoría marxista. La visión
sus insumos, a la postre prohibida, aparece aso- dialéctica del conflicto social proveniente del
ciada a un grupo étnico como en los casos del marxismo impregnó también la teoría liberal y
peyote y de la hoja de coca. Cultural sería así dejó huella.
mismo en ese tipo de situaciones en que la dro-
ga es usada por un determinado grupo, los jó- Empero, a fines de la década de los 50 y co-
venes, en ciertos entornos como las discotecas, mienzos de los agitados años 60, el gran debate
en un consumo en grupo que sirve para afirmar no se trenzaba entre las corrientes marxista y
la unidad del colectivo, como acontece con el liberal del conflicto que, a pesar de las dispa-
éxtasis. Aunque también puede ser un problema ridades, sostuvieron relaciones relativamente
sanitario, cuando su abuso genera daños en la pacíficas. Las discusiones se concentran entre
salud pública. Incluso puede ser una materia de la teoría sociológica estructural funcionalista y
tipo psicológico cuando lo que está en juego es las corrientes conflictualistas.
una personalidad dependiente que se aficiona
en demasía a consumo. Durante los años 40 y 50 del siglo anterior el
estructural funcionalismo, de raigambre conser-
Siguiendo la línea de críticas de las teorías del vadora, había imperado en la sociología esta-
conflicto liberales, se tendría que no hay contra- dounidense y buena parte de los centros de es-
dicciones que puedan ser calificadas como an- tudios de Europa y América Latina. Al menos
tagónicas e irreconciliables. Eso depende de las en Estados Unidos había ejercido un control
particularidades de cada conflicto, de sus ras- férreo y dogmático, que dejaba poco espacio
gos singulares, pero no puede ser tomada con a otros puntos de vista. La teoría estructural
anticipación, a modo de prejuicio, la idea de funcionalista hacía énfasis en las relaciones de
que hay ciertos conflictos ante los cuales se tie- cooperación como nota que caracterizaba la
ne que arribar a un estado más avanzado, en el vida social, defendía el cambio paulatino y la
que las contradicciones anteriores son elimina- evolución pacífica, aunque en realidad le pres-
das y superadas. Una batalla de género en me- taba poca atención al cambio social, para en
dio de los conflictos de pareja no sería para el cambio preocuparse por el orden y exaltar la es-
marxismo antagónica, pero muchas veces cul- tabilidad social. Emil Durkheim fue uno de sus
mina con el asesinato de un cónyuge y el suici- pioneros, pero Talcott Parsons fue su principal
dio del sobreviviente, o con la muerte de ambos exponente.
como en el filme La Guerra de los Rose (1989), en
el que ninguna opción de conciliación existía. Las ideas estructural funcionalistas emergían y
En cambio, una conflagración obrero/patro- se hacían dominantes en la época de la guerra

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LA TEORÍA SOCIOLÓGICA DEL CONFLICTO Prolegómenos - Derechos y Valores

fría, y para Estados Unidos representaban una El punto de vista del conflictualismo rechazaba
versión ideológicamente apropiada a la propa- esa explicación, que consideraba una creencia
ganda que promovía su estilo de vida. La ima- fundada en la conveniencia política de promo-
gen de una sociedad armónica, en la primaba la ver el modelo de vida estadounidense. De modo
estabilidad resultante del desarrollo natural de más amplio, el renacimiento de las teorías con-
relaciones de cooperación entre los miembros flictualistas fue una reacción contra los profun-
del tejido social, reflejaba una sociedad idílica. dos matices conservadores de las interpretacio-
Ella se oponía a la propuesta ideológica soviéti- nes sociales fundadas en la teoría estructural
ca, basada en la teoría conflictualista marxista, funcionalista (Ritzer, 1993). La sociedad sólo
que hacía hincapié en un cambio revolucionario podría ser contemplada como compuesta por
de la sociedad derivado del conflicto de clases, estructuras para efectos analíticos o pedagó-
que aboliría el sistema capitalista para reempla- gicos, esto es, para configurar referentes que
zarlo por el socialismo. sirvieran para identificar los grandes cuerpos
institucionalizados de la vida en sociedad. La
La sociedad del bienestar, de los chicos que se sociedad no sería un sistema, como tampoco
reunían en la fuente de soda, amable y tran- podría hablarse de subsistemas, salvo como un
quila, se ve profundamente sacudida en la dé- deber ser que se acostumbraba buscar a modo
cada de los 60, con el movimiento hippie, las de ideal, pero que nunca se alcanzaba. Sobre
drogas, el pacifismo, la oposición a la guerra de esa base no habría fines comunes que se mate-
Vietnam, la revolución sexual, el feminismo, rializarán, ni un funcionamiento armónico de
los movimientos estudiantiles, el alzamiento de las partes o estructuras que integraban la socie-
Checoslovaquia, las guerrillas en América lati- dad. En dirección del todo opuesta, se sostenía
na y el triunfo de la revolución cubana, la figura que los diferentes componentes de la sociedad
mítica del Che Guevara, los Guardias Rojos en podían disponer de ciertas competencias que
China, la música rock y mayo del 68. En ese procuraban desarrollar al máximo, para su pro-
escenario aflora la teoría conflictualista liberal pio beneficio, incluso usurpando las atribucio-
que ya se insinuaba desde la década de los 50, nes de otros componentes y, desde luego, tra-
pero que en esos años encuentra un terreno bando conflictos y disputas con ellos.
abonado para explicar los conflictos sociales. El
estructural funcionalismo había entrado en cri- Por ejemplo, la administración de justicia podía
sis, avasallado por los agitados acontecimientos ser imaginada como un sistema, esto es, como
de los “años locos”. un conjunto de instituciones y actores organi-
zados para realizar unos objetivos compartidos,
Para el estructural funcionalismo, la sociedad mediante un despliegue de actividades de cola-
se encuentra conformada por estructuras so- boración armónica. La teoría conflictualista la
ciales y éstas, a su vez, por subestructuras, las vería como un conjunto de instituciones y agen-
cuales forman el sistema social, cuyas partes tes, dueños de sus propios intereses que tratan
tienen por objeto la realización de un serie de de realizar en detrimento de los intereses y obje-
tareas o la ejecución de unas atribuciones que tivos de otras instituciones, las cuales, a su vez,
desempeñan en forma armónica, pues persi- intentan imponerse sobre las primeras. De allí
guen una finalidad común, cual es la genera- que en Colombia, el poder judicial tenga rela-
ción de la estabilidad que permite el desarrollo ciones bastante negativas con el ejecutivo, que el
de la vida social. Esas partes del sistema, en la último intente controlar a la rama jurisdiccional,
medida en que colaboran entre sí para lograr la que las relaciones de la Corte Constitucional y
meta perseguida cumplen con funciones socia- la Corte suprema de Justicia estén marcadas por
les que son benéficas para la sociedad, la más altos grados de conflictividad, que el consejo
importante de ellas, la señalada de preservar la Superior de la judicatura entre en pugnas con la
estabilidad social. Corte Suprema y el Consejo de Estado a raíz de

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GERMÁN SILVA GARCÍA Prolegómenos - Derechos y Valores

las listas de elegibles a los cargos de las altas cor- timo sentido, cabe explicar que, por ejemplo,
tes, que el consejo de estado y la Corte Suprema los conflictos macrosociales suelen movilizar a
de Justicia tengan relaciones tirantes cuando de grandes grupos o colectivos e, incluso, a nacio-
algunos temas jurídicos se trate. nes enteras, en torno a contradicciones o pro-
blemáticas estructurales; mientras que los que
2. COMPONENTES TEÓRICOS responden a la dimensión micro involucran a
FUNDAMENTALES individuos o pequeños grupos, dentro de rela-
ciones de interacción social. Esta última cues-
Hay, con todo, muy distintas clases de conflicto tión, relativa a lo macrosocial y lo micro en el
social, con consecuencias muy diversas sobre las conflicto social, será retomada más adelante.
personas y las naciones. En un extremo podría
colocarse a la guerra, la expresión más cruenta En el análisis del conflicto social es forzoso
del conflicto, aquella que suele ocasionar eleva- considerar algunos elementos. El primero de
dos costos en materia de vidas humanas y su- ellos es el grupo. El grupo social es la unidad
frimientos. En el otro polo podría situarse a la básica de análisis, ya que, como se explicó an-
competencia, otra expresión típica del conflicto tes, el análisis no trabaja de manera prepon-
social, por regla general pacífica. Las confronta- derante con la categoría de clase social. Los
ciones bélicas han producido grandes cambios grupos son los actores del conflicto social, por
históricos y han sido, a veces, justas o necesarias. tanto, identificarlos es indispensable para, en
La competencia suele ser considerada deseable seguida, indagar sobre los intereses, valores o
o conveniente, como en materia económica, creencias que han generado la disputa. Desde
donde se le juzga imprescindible para evitar el punto de vista metodológico una de las pri-
prácticas monopólicas que deterioran la calidad meras preguntas sería, si hay conflicto, cuáles
de los productos o de los servicios, cuando no son los grupos sociales que se encuentran en-
generan costos exagerados para el consumidor frentados. Esto es de suma importancia para
o usuario. En medio de estas dos tipologías de estar en condiciones de examinar otros elemen-
conflicto, se encuentran otras múltiples expre- tos claves, por ejemplo, cuánto poder tienen los
siones del antagonismo social, lo que representa grupos sociales que se enfrentan, cuáles son sus
diferencias de escala y de naturaleza. características y cómo pueden influir ellas en la
dinámica del conflicto.
También la conflictividad social cubre muy va-
riados campos. Existen conflictos políticos, lo Pero comencemos por lo fundamental. ¿Qué
que abarca un amplio espectro. Pero también es el conflicto? En principio, el conflicto no
los hay referidos a las relaciones interpersona- es causa ni condición de ningún hecho social,
les, lo que comprende los conflictos de familia, en el sentido del positivismo científico, o de
de pareja, generacionales o escolares, entre conformidad con cualquier otro enfoque teóri-
otros. También se encuentran los conflictos eco- co que pretenda, usando un lenguaje distinto,
nómicos, con manifestaciones en los ámbitos identificar los factores que motivan la ocurren-
comercial, sindical, etc. Hay también conflictos cia de un fenómeno social2. El conflicto es una
culturales, gestados entre grupos étnicos dispa-
res, de índole religiosa y de otras muchas clases.
Con la anterior relación, bastante incompleta, 2
El positivismo es una concepción teórica que aspira
no se pretende elaborar un catalogo de especies dilucidar los hechos sociales, determinando cuáles son
de confrontaciones o contradicciones, lo que se sus causas explicativas, resultado al que arribaría estu-
diando las relaciones entre los elementos de su objeto
quiere indicar es que la conflictividad social pe- de conocimiento y los efectos de los hechos. En mi
netra todos los campos de la vida sin excepción caso, no me trasnocha descubrir las causas de los he-
y que, alcanza tanto la dimensión macrosocial chos, ejercicio difícil y, tal vez, inútil, sino comprender
como la microsocial de la vida social. En el úl- las características de los fenómenos sociales y de los
procesos a los que pertenecen.

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LA TEORÍA SOCIOLÓGICA DEL CONFLICTO Prolegómenos - Derechos y Valores

consecuencia de un determinado de estado de (Silva García, 1999)4. Pocas veces los conflic-
cosas. ¿De cuál estado? De una situación de di- tos sociales ocurren por diferencias en cuanto
vergencia social, es decir, de una relación con- a concepciones científicas, mientras que, para-
tradictoria (disputa) que sostienen personas o dójicamente, las meras creencias han generado
grupos sociales separados al poseer intereses toda clase de confrontaciones y guerras (Rodrí-
y/o valores diferentes (Silva García, 1996). En guez Arramberri, 1985). Ese campo de separa-
una línea similar (Ferrari, 1989) distingue en- ción, es indicativo de la existencia de una forma
tre los conflictos por intereses (competencias) particular de relaciones sociales, que serán dia-
y aquellos que versan sobre valores (disensos). lécticamente contradictorias. En el campo de
Mientras, en lo que respecta al conflicto, surgirá separación se ubican los intereses y valores dis-
como manifestación, cuando se intente despla- tintos que sostienen los grupos sociales enfren-
zar a otro grupo social de la posesión o acceso a tados, por cuya existencia simultánea no acae-
bienes, recursos, derechos, valores o posiciones ce una situación de convergencia. La distinción
escasas o apreciadas (Dahrendorf, 1993; Vold, intergrupal o interpersonal sobre intereses y va-
1967). lores traduce, adicionalmente, la existencia de
una situación de diversidad. Teóricamente la
Por tanto, los intereses y los valores constituyen diversidad es el objeto central de la divergencia
los elementos materiales esenciales en el con- social y, por ende, del conflicto.
flicto, sobre todo, de los conflictos sociales de
mayor envergadura3. Entonces el conflicto será La diversidad depende de su grado de recono-
y versará sobre la realización de intereses o de cimiento social. Aun cuando siempre, en toda
valores. Con todo, los intereses y los valores, sociedad, según su proceso histórico y social,
como las creencias y las concepciones, no son hay una escala coetánea, con grados variable
intangibles, serán variables y estarán sujetos a de reconocimiento y desconocimiento social de
procesos de ajuste (Vold, 1967). Empero, los va- la diversidad. En condiciones de relativa ampli-
lores en su dimensión más general, las creencias tud, la aceptación de la diversidad significa plu-
y las concepciones, en tanto estén vinculadas a ralidad, competencia, coexistencia y tolerancia.
la cultura, tendrán tiempos de ajuste más lentos Pero incluso, en tales casos, existen linderos
y pausados que los intereses. A su vez, en favor que restringen la aprobación de la diversidad,
del ajuste de los valores conspira su carácter fundamentalmente establecidos en los límites
general y abstracto, lo que permite un elevado donde comienzan los derechos de otros, la legi-
grado de adaptación de las interpretaciones so- timidad para salvaguardar un interés o un valor
bre ellos a cada situación específica. poseído por un tercero.

Ahora, la lucha para la ejecución o realización Las relaciones sociales constituyen otro ele-
de unos intereses en desmedro de otros o por mento fundamental en la teoría del conflicto.
la imposición de determinados valores o ciertas Ellas suponen la existencia de acciones sociales
creencias sobre otras genera un campo de se- en cabeza de distintos actores, es decir, actua-
paración que impide la convergencia entre los ciones que influyen sobre otros sujetos titulares,
individuos y grupos sociales en confrontación

4
En la mayoría de las ocasiones los conflictos por valo-
res tienen como trasfondo una diferencia de intereses,
donde los valores han sido argüidos para legitimar cier-
3
En el campo de las ideas, además de los valores, los tos intereses que, en realidad, son los que importan. Sin
individuos pueden diferir en torno a concepciones o embargo, los valores y, por ende, el conflicto originado
creencias, pero un enfrentamiento en esos campos, rara en las controversias sobre ellos, pueden adquirir auto-
vez, conducirá a un conflicto con una entidad relevante. nomía respecto de los intereses. En tal caso, podemos
Aunque, sobre todo en la edad media, los conflictos en hablar de un conflicto cultural como elemento predo-
torno a creencias llegaron a ser bastante significativos. minante en el escenario.

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GERMÁN SILVA GARCÍA Prolegómenos - Derechos y Valores

a su vez, de intereses y valores. Para el efecto es Los sujetos participes del conflicto social son
necesario un encuentro, un punto de intersec- personas o grupos, pero en este trabajo habré
ción social, que posee determinadas condicio- de concentrarme en los grupos sociales como
nes dadas por el contexto histórico y social y la unidad básica de análisis. Dicha decisión tiene
definición específica de la situación. Además, fundamento en varias premisas: los grupos son
a ese punto de intersección los sujetos compa- la categoría principal de organización de la so-
recen siendo portadores de ciertas cualidades ciedad; la mayoría de los individuos tienden a
variables y desiguales, como una mayor o me- organizarse en grupos sociales, a veces, ubicán-
nor posesión de poder, una identidad personal dose en varios grupos de distinta especie; respec-
y otra social, distintas posiciones de status, una to de los grupos, no de los individuos, afluyen
ideología variada, etc. los conflictos sociales de mayor dimensión.
También las relaciones sociales aumentan en es-
Las relaciones sociales son interactivas, o sea, cala y complejidad en cuanto involucran la par-
los sujetos participes del conflicto se expresan ticipación de grupos sociales. De acuerdo a las
a través de acciones sociales que conllevan in- líneas anteriores, la sociedad constituiría “una
tercambios entre los actores. Esas acciones, por acumulación de grupos unidos en un equilibrio
regla general, hacen parte de un proceso, no oscilante, pero dinámico, de intereses y esfuer-
suelen ser aisladas, ocasionales, ni arbitrarias. zos contrarios de grupo” (Vold, 1967: 204).
En tanto proceso de actuaciones de una per-
sona, un grupo o un pueblo, sólo pueden ser Acogemos la categoría de grupo y no la de
entendidas en términos históricos y sociales. El clase social, pues es más representativa de las
concepto de proceso traduce, también, que las alineaciones que acontecen en la realidad so-
relaciones sociales se prolongan a lo largo del cial, tal como también se explicó páginas atrás.
tiempo y del espacio, en continuo movimiento. Los grupos muchas veces son pluriclasistas o
Como proceso social la interacción y el conflic- enfrentan a otros grupos con una composición
to social aparecen como un flujo interminable de clase alternada. Además la noción de clase
de influencias recíprocas, movimientos, contra- hace referencia a una ubicación preponderan-
movimientos, controles y verificaciones (Vold, te dentro de la estructura económica, mientras
1967). Opinión anterior de Vold, cercana a la que la de grupos puede involucrar intereses y
de Ferrari, para quien el proceso social conflicto posiciones diferentes a las económicas, siendo
significa una secuencia de acciones expresivas, más útil, pues el conflicto no tiene en todas sus
que en encajan en múltiples niveles simbólicos hipótesis un carácter económico, o ese factor no
(Ferrari, 1989). Su carácter interactivo implica, es el único presente o el de mayor importancia.
así mismo, que las acciones sociales desarrolla-
das por éste o aquel actor se ven mutuamente Los grupos sociales, dueños de una fuerza va-
influidas por el comportamiento del otro. Las riable, participan de un equilibrio oscilante,
relaciones sociales cuando son divergentes, lo inestable y relativo, sujeto a un proceso social
son en cuanto a las acciones sociales ejecutadas dinámico, que depende de los ajustes en los in-
por los distintos actores, que serán recíproca- tereses, la actividad de los demás grupos en la
mente divergentes. Igualmente, en el evento de interacción social y los cambios en posiciones y
la divergencia, las relaciones sociales son dialé- situación. Por ende, los grupos sociales perma-
cticas, conllevan una negación de las acciones necen en continuo movimiento, deshaciéndose
del adversario, produciendo cambios sociales. y reintegrándose, de acuerdo a la dinámica se-
En definitiva, las relaciones sociales son diná- ñalada de la relaciones sociales y, en su caso,
micas, según se desprende de sus principales del conflicto social. El objeto de todo grupo es
propiedades (proceso, intercambio, movimien- la realización de unos intereses o valores preten-
to, reciprocidad, comunicación, contradicción, didos, mediante la acción colectiva (Vold,
cambio). 1967). En ese proceso son comunes las alianzas

Bogotá, D.C., Colombia - Volumen XI - Nº 22 - Julio - Diciembre 2008 - ISSN 0121-182X. Pág. 29-43 37
LA TEORÍA SOCIOLÓGICA DEL CONFLICTO Prolegómenos - Derechos y Valores

coyunturales o temporales entre diferentes gru- propietarios a votar; los derechos de las mino-
pos sociales, a fin de enfrentar a quien es visua- rías negras en varios países, como Estados Uni-
lizado como un oponente común o para efectos dos y Sudáfrica; los derechos al matrimonio, la
de realizar un interés superior, compartido por adopción o la libre expresión de la sexualidad
los grupos entrelazados. La unidad de grupo en de la población gay; el derecho a la libertad y
sus actuaciones es posible por intermedio de la asociación sindical, junto a los derechos a una
experiencia, la dirección y la coordinación efec- determinada jornada de trabajo y a la huelga,
tiva de sus integrantes (Vold, 1967). son todos ejemplos de titularidades. Las provi-
siones se refieren a recursos escasos como la vi-
Para el análisis de los grupos envueltos en el vienda, la alimentación, el trabajo, los servicios
conflicto no debe de olvidarse que ellos com- de cobertura en salud, la recreación, etc. Aho-
puestos por individuos, los cuales tienen una ra, la cuestión es que con el avance en Occiden-
determinada posición social, son partícipes de te de la figura del estado social de derecho cada
un tipo específico de cultura y, además, son vez impera más el reconocimiento de derechos
dueños de una personalidad. Tales factores in- de ciudadanía, pero en cambio, paralelamente,
ciden en las actuaciones de las personas dentro con el impulso de las políticas neoliberales aun-
de una situación conflictiva. A la vez, el punto que la riqueza ha crecido en el mundo al tiem-
anterior, conduce al análisis de la interacción po se encuentra un mayor número de personas
social, junto a lo elementos microsociales que en situación de pobreza o de miseria absoluta.
inciden en ella, los cuales tienen un impacto De allí que los conflictos, al menos en Occiden-
significativo en la dinámica que asume el con- te, aparezcan sobre todo como disputa en torno
flicto social (Collins, 1975). a provisiones.

Cuando la evolución del conflicto social no El conflicto puede cumplir determinadas fun-
conduce a la creación de situaciones que sean ciones sociales respecto de los grupos com-
nuevas es altamente probable una situación de prometidos. En seguida, indico algunas de las
estancamiento relativo, que acarrea desgaste, funciones sociales que pueden llegar a desarro-
con elevado aumento en los costos del conflic- llarse, con un sentido hipotético, pues el con-
to. A su vez, la habilidad para manejar situacio- cepto de función demanda de la ocurrencia de
nes novedosas y la capacidad para interpretar un efecto con dimensión y significados sociales
las características del conflicto repercuten de en la realidad material (Merton, 1992)5. Una de
manera decida sobre el rumbo que toma el con- tales funciones sociales consistiría en generar
flicto. Un cálculo obtuso sobre las posibilidades coherencia al interior del grupo, que cierra filas
de destrucción o sometimiento del adversario en sus ideas y prácticas sociales con el objeto de
podría contraer no sólo daños irreversibles, sino propender por los intereses o valores comparti-
además efectos sociales insospechados. dos. La gestación de sacrificios personales mo-
tivados en el conflicto, que significa la primacía
En el ámbito de los intereses que motivan las de los intereses grupales sobre los individuales,
disputas o confrontaciones se ha distinguido puede ser una función separada; también el
entre titularidades, esto es, el reconocimiento conflicto social contribuye también al mante-
de derechos y, por otra parte, las provisiones, es
decir, los recursos económicos o las prestacio-
nes sociales (Dahrendorf, 1993). En otros tiem- 5
Hay una diferencia clara entre fin y función. El con-
pos, buena parte de los conflictos se trenzaron cepto de fin, conectado al mundo del deber ser, señala
un objetivo que es perseguido, no necesariamente rea-
en torno al reconocimiento de titularidades, val- lizado, el cual puede ser debatido en razón a sus justi-
ga decir, versaron sobre la aceptación de lo que ficaciones. La noción de función, vinculada al mundo
podrían llamarse derechos de ciudadanía. Los del ser, esta referida a las consecuencias sociales de
derechos de los analfabetas, las mujeres, lo no un fenómeno, estando sujeta a su constatación en la
realidad social.

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GERMÁN SILVA GARCÍA Prolegómenos - Derechos y Valores

nimiento de los grupos sociales y el desarrollo objetivos perseguidos y los costos involucrados.
de las relaciones interpersonales; otra función Por su parte, la violencia, en tanto modalidad
es la de producir una identificación del indivi- de los medios seleccionados, es sólo una de las
duo con el grupo al cual se encuentra adscrito, formas que puede asumir el conflicto social,
la que provee un sentido de pertenencia a algo siendo además variadas las clases de violencia
(Vold, 1967). Una función múltiple, dentro del que podrían ser puestas en práctica.
ámbito de los vínculos sociales desarrollados
entre los miembros del grupo, es la promoción Una historia y situación de conflictividad pre-
de relaciones de solidaridad social (Durkheim). existente puede incidir sobre la definición de
Así mismo, el conflicto contribuye al desarrollo una situación que involucra a los actores histó-
de funciones de lealtad, que son reforzadas por ricos, lo mismo que en torno a las expectativas
factores emocionales; al igual el desarrollo de de rol esperadas de cada uno de los agentes. Es
ideales y valores, pulidos y perfeccionados por decir, ante un nuevo encuentro de las partes, la
las demandas del conflicto social, es otra de la situación respectiva, aunque ella no lo sea, será
funciones verificables (Vold, 1967). definida como conflictiva. Así mismo, dentro
de ese cuadro, cada uno de los sujetos esperará
Sin embargo, la principal función social del con- que el otro actúe de manera agresiva y, siendo
flicto es la promoción del cambio social. Ello es esa su expectativa, es probable que alguno pre-
cierto no sólo en un sentido general, referido a tenda anticiparse ejecutando el primer ataque
la potencialidad que para generar cambios po- contra el oponente.
drían tener ciertos intereses de ser realizados.
La simple dinámica del conflicto social tiene la Un estado de convergencia social, lugar opues-
propiedad de gestar cambios sociales, pues los to a la divergencia, implica una situación pre-
partícipes del conflicto, obligados por las cir- via de no/conflicto o, con características muy
cunstancias dadas por la lucha, deben diseñar variadas, una posición posterior de conflicto/
nuevos medios, elaborar proyectos originales tratado. Acerca del primer evento no voy a
que sirven al propósito inmediato del conflicto, profundizar demasiado, pues de lo que trató
pero cuyos beneficios sociales se prolongan en en detalle es del conflicto social y no acerca de
la historia mucho más allá del conflicto o reper- la situación opuesta. Con todo, acá la conver-
cuten sobre áreas nunca imaginadas. gencia entre las personas o los grupos sociales
concurre al haberse construido una comunidad
Las acciones sociales divergentes, con ello el de intereses y/o de valores, como consecuencia
conflicto social, pueden adoptar formas muy de la inexistencia de cualquier capacidad de re-
diferentes de expresión. Las variables que in- sistencia, o en términos de Vold a la ausencia
fluyen en la interacción conflictual devienen de competencia6. La comunidad de intereses
de tres ámbitos relacionados entre sí, son ellos: o de valores no implica que ellos sean siempre
la organización social, las partes y la cuestión idénticos para los sujetos de la relación social,
en disputa (Ferrari, 1989). De acuerdo con la pueden ser diversos, pero en la medida en que
opinión anterior, agregaría de manera más es- posean un nivel complementario o interdepen-
pecífica, que las características de la actuación diente que resulte beneficioso o aceptable para
conflictual están directamente relacionadas con las partes involucradas, no habrá conflicto. En
la clase de poder a disposición (tipo de atribu- el otro caso, comparece la convergencia a pesar
ciones), las condiciones implícitas en el contex- de un posible disentimiento potencial, pues no
to (físicas, sociales, económicas y políticas), las se dispone de poder alguno, pertinente o sufi-
condiciones y los roles sociales previstos en la ciente y, por tanto, de capacidad de resistencia
definición de la situación particular, los medios que conduzca a un conflicto más allá de un es-
que se encuentran (asequibles e idóneos), el
grado de institucionalización del conflicto, los 6
George B. Vold.

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LA TEORÍA SOCIOLÓGICA DEL CONFLICTO Prolegómenos - Derechos y Valores

tado latente (Ferrari, 1989; Simmel, 1977)7. La adversarios. En la subordinación opera una re-
falta de competencia acaece cuando los grupos ducción del contrario, constreñido a someterse
sociales pueden realizar sus metas sin entrome- a la voluntad y al poder del vencedor.
terse en los intereses o valores de otros grupos.
Es claro que la desaparición, la absorción y la
La situación de conflicto/tratado, contiene un eliminación, conllevan el fin del conflicto, en
estado previo de conflictividad que se ha visto términos de sus inmediatez. Al contrario, en
modificado para llegar a una situación de con- la negociación y la subordinación, acaece una
vergencia. El tratamiento del conflicto no impli- transformación en la situación, pero el conflic-
ca, por regla general, su resolución, lo que suele to subsiste por medio de otros canales de expre-
acaecer es su transformación. Esa variación del sión. A la vez, en todos los casos relacionados,
conflicto podría ser cualitativa, conllevando cam- habría un nuevo estado definido en términos de
bios en su naturaleza o efectos sociales, por ejem- convergencia social.
plo, convirtiéndose en un conflicto que recurre a
medios pacíficos en vez de violentos, volviéndo- De cualquier modo, se habla de terminación,
se un conflicto institucionalizado con interven- conclusión o resolución del conflicto, lo que
ción del Estado y del derecho en reemplazo de debe se contemplado como un diagnóstico re-
un conflicto particular carente de un tipo especí- lativo, pero cierto en ese sentido. En verdad,
fico de reglamentación y ritualización. podría aseverarse que el conflicto concluye con
relación a una de sus etapas, pero en la medida
El conflicto puede ser afectado o tratado a tra- en que siguen a continuación otras, bajo carac-
vés de la desaparición, la negociación, la ab- terísticas diferentes, el conflicto social no ha
sorción, la eliminación o la subordinación. En acabado (negociación, subordinación). Pero
la desaparición, por sustracción de materia no también con referencia a las situaciones que de-
hay conflicto, ya que uno o ambos intereses en- rivan en una supuesta terminación del conflicto
frentados, cuando no los mismos grupos socia- o que expresan el no conflicto (absorción, eli-
les, se han extinguido o perdido vigencia. En la minación virtual, identificación), el transitorio
negociación los grupos sociales mantienen su estado de calma, no es más que la antesala de
identidad, las diferencias de intereses o valores nuevos conflictos sociales, que habrán de nacer
perduran, aunque se verifican mutuas conce- cuando culmine el período indicado para el par-
siones, estableciéndose un acuerdo relativo a lo to. Solamente la eliminación física, predicable
que uno y otro grupo pueden hacer (pretensio- de los conflictos personales, o la desaparición
nes permitidas) y/o sobre las vías para llevar a del grupo o del interés, valor o creencia, como
cabo sus objetivos (medios tolerados). En la ab- sino ineludible de la marcha de la historia, ten-
sorción uno de los grupos sociales desaparece drán la potestad de marcar el fin del conflicto
como entidad autónoma, quedando integrando social, en lo que a las cuestiones relacionadas
al primero de ellos. La eliminación supone el con ellas atañe.
aniquilamiento físico o virtual de uno de los
Las circunstancias que se producen como co-
rrelato de la terminación o resolución relativa
7
El conflicto es latente cuando existe inconformidad,
pero ella no se ha manifestado en acciones sociales, o, inclusive, absoluta del conflicto social, com-
por motivo de la debilidad del interlocutor. En estric- portan como síntesis un emplazamiento iné-
to sentido, el conflicto social latente no ha ocurrido, dito, que jamás es obra exclusiva de una de
aunque la situación ya contendría la semilla necesaria las partes, ni siquiera aquella reputada como
para propiciarlo. El conflicto latente sería opuesto al
declarado, en realidad la forma auténtica de conflicto vencedora. Es decir, la respuesta a una deter-
social, según Vincenzo Ferrari son: “los conflictos tra- minada etapa del conflicto que restablece un
ducidos en exigencias de comportamiento dirigidas al equilibrio relativo, es resultado del conflicto
antagonista.” Por su parte, la idea de conflicto latente concebido globalmente, no una respuesta uni-
ya había sido enunciada por George Simmel.

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GERMÁN SILVA GARCÍA Prolegómenos - Derechos y Valores

lateral. En otros términos, la síntesis lograda, Desde el punto de vista de su naturaleza, hay
es un producto de la interacción entre divergen- dos clases de relación social, ellas son la diver-
cia social y control social. Como lo señaló de gencia y la convergencia, que tienen su equiva-
forma clarividente George Simmel (1977): “la lente en distintas consecuencia sociales, cuales
terminación de la lucha es un acto especial que son el conflicto y la cooperación.
no pertenece ni a una ni a otra categoría; de la
misma manera que un puente es distinto de las Las relaciones entre divergencia y convergencia
dos orillas que une”. que, de acuerdo a las teorías sociológicas tra-
dicionales, son expuestas en términos de sus
La negociación, que dentro de las perspectivas efectos, es decir de conflicto o cooperación,
de este trabajo ha de ocupar un importante es- no son nunca dicotómicas. Existen, de modo
pacio en sus reflexiones, por regla general, im- afirmativo, unos vínculos contradictorios entre
plica un compromiso que no se lleva a cabo con convergencia y divergencia, o entre conflicto y
los débiles (Vold, 1967). La negociación com- cooperación, lo cual no significa una relación
parece cuando existe un equilibrio relativo en la bipolar, donde se trata de dos entidades o fenó-
correlación de fuerzas entre los grupos sociales menos sociales opuestos, distintos y autónomos
enfrentados. De lo contrario, el grupo social en entre si. Siendo fenómenos sociales que poseen
posición de superioridad preferirá la destruc- una conexión dialéctica, son diferentes y a la
ción o aniquilamiento del adversario. Con todo, vez interdependientes, pues se influyen y deter-
a la opción de la negociación debe sumarse, a minan entre si, conteniendo cada uno de ellos
manera de aliciente, la posibilidad de mejorar elementos recíprocos del otro. Y, por ello, preci-
la situación por ese medio (Coser). Desde otro samente, puede advertirse que la convergencia,
ángulo, habrá de anotarse, que también es im- es un estado al que se arriba como consecuen-
prescindible que el interés en controversia sea cia de la diversidad y del conflicto social y vice-
divisible, o sea, objeto de concesiones (Simmel, versa. Ya sea porque se quiere evitar o prevenir
1977). las consecuencias del conflicto, lo que lleva a
un estado de convergencia, o debido a que la
El conflicto social no es anómalo, en realidad, divergencia y el conflicto emanado de ella han
no es por definición ni bueno ni malo, es una derivado, luego de su tratamiento, en una situa-
consecuencia histórica y social natural de las re- ción de convergencia donde prima la coopera-
laciones sociales. Es decir, el conflicto expresa ción. Es más, la paz, como situación idílica de
una forma de relación social universal, lo que cooperación y unidad social, ya contiene en su
permite distinguir el conflicto como contenido vientre las condiciones necesarias para desatar
de las relaciones, de la interacción misma, sus el conflicto social, tal como la realidad empíri-
circunstancias de tiempo, espacio o las particu- ca y la historia lo han demostrado de manera
laridades del episodio (Simmel, 1977). En algu- fehaciente (Simmel, 1977).
nas de sus manifestaciones el conflicto puede
comportar serios daños a los intereses de uno Acerca del carácter dialéctico de las confronta-
o ambos grupos sociales participes de él, según ciones sociales, la obra de Karl Marx es abun-
los criterios particulares de juicio residentes en dante. Igualmente, el asunto ya había sido ex-
cada grupo. En otras ocasiones, el conflicto pue- puesto, dentro de la teoría sociológica, cuando
de aparecer, nuevamente de conformidad con se planteaba: “La lucha es ya una distensión de
los criterios persistente en los respectivos gru- las fuerzas adversarias; el hecho de que termine
pos, como algo socialmente constructivo. En en paz, no es sino una expresión que demuestra
cualquier caso, el conflicto social, derivado de que la lucha es una síntesis de elementos, una
situaciones de divergencia, es el principal motor contraposición, que juntamente con la com-
de las transformaciones y cambios que viven las posición, esta contenida bajo un concepto su-
sociedades, sean ellos para bien o para mal. perior” (Simmel, 1977). La visión claramente

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LA TEORÍA SOCIOLÓGICA DEL CONFLICTO Prolegómenos - Derechos y Valores

dialéctica de Simmel no ha tenido, sin embar- lo propio y lo ajeno, lo que pertenece a ésta o
go, la deseada continuidad en el pensamiento aquella otra teoría. No obstante lo cual, se ha
sociológico sobre el conflicto. dedicado este apartado a hacer una presenta-
ción de los principales postulados teóricos de la
Por otra parte, la intervención del derecho su- sociología del conflicto, con una mezcla de al-
giere una modificación peculiar del conflicto gunos conceptos propios y de otros provenien-
social, que reglamentado, resulta transforma- tes de la teoría clásica, pues se considera que,
do en sus características. No obstante, nos me habida consideración del tema, en este caso
adentraré ahora en esa materia, el examen so- tienen una relevancia significativa para obtener
bre el derecho y el conflicto social será adelan- una visión general acerca de la guerra, la paz y
tado en el capítulo cuarto. Empero, importa el derecho en Colombia.
señalar aquí que el orden social, que constituye
por excelencia la forma de control del conflicto BIBLIOGRAFÍA
social, puede también contribuir al desarrollo
del conflicto, directa o indirectamente. Así, su- Collins, Randall. Conflict Sociology, Nueva
cesivamente el orden social coadyuva, muchas York, Academic, 1975.
veces, a darle estabilidad a los grupos sociales
envueltos en conflicto (por ejemplo, los sindica- Coser, Lewis. Nuevos aportes a la teoría del con-
tos o las Fuerzas Armadas)8. Así mismo, el or- flicto social, Buenos Aires, Amorrortu, 1970.
den social, por conducto del derecho no repre-
senta una negación del conflicto, colabora en su Dahrendorf, Ralf. Las clases sociales y su con-
desarrollo, aun cuando dentro de determinados flicto en la sociedad industrial, Madrid, Rialp,
parámetros, cuando no es un mecanismo que 1962.
exacerba la conflictividad. Estas condiciones
expresan, así mismo, la relación dialéctica de Dahrendorf, Ralf. “Hacia una teoría del con-
intercambios entre el control social y la diver- flicto social”, en Amitai y Eva Etzioni (Comp.)
gencia social. Los cambios sociales, México, Fondo de Cultu-
ra Económica, 1992.
Por otra parte, conviene apuntar que la exis-
tencia de conflictos no tratados por el derecho, Dahrendorf, Ralf. El conflicto social moderno,
donde predomina la fuerza, fácilmente pueden Madrid, Mondadori, 1993.
caer bajo la regulación de otros sistemas nor-
mativos, no jurídicos o alternativos al sistema Ferrari, Vincenzo. Funciones del derecho, Ma-
legal predominante (Ferrari, 1989). drid, Debate, 1989.

La teoría Sociológica del Conflicto no es la Merton, Robert K. Teoría y estructura sociales,


única, ni tampoco necesariamente, la herra- 3ª ed., México, Fondo de Cultura Económica,
mienta más importante que puede utilizarse en 1992.
el análisis social. En otros apartes, se recurrirá
con frecuencia a puntos de vista que podrán ser Ritzer, George. Teoría sociológica contemporá-
ubicados en otras teorías de la sociología ge- nea, 3ª ed., Madrid, McGraw Hill, 1993.
neral, como el Interaccionismo Simbólico y la
Fenomenología, entre las principales, aunque Rodríguez Arramberri, Julio. “Las ideologías,
deberá entenderse que se va a trabajar dentro en T. II, Tratado de sociología, Madrid, Taurus,
de parámetros teóricos matizados por una am- 1985.
plia heterodoxia, donde será difícil reconocer
Silva García, Germán. “La concepción sobre
el crimen. Un punto de partida para la explo-
8
George B. Vold.

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GERMÁN SILVA GARCÍA Prolegómenos - Derechos y Valores

ración teórica”, en Derecho público, filosofía y (Coord.) La criminología en América Latina,


sociología jurídicas: perspectivas para el próxi- Buenos Aires, Rubinzal Culzoni, 1999.
mo milenio, Bogotá, Universidad Externado de
Colombia y Consejo Superior de la Judicatura, Simmel, George. Sociología, 2ª. Ed., Vol. I, Ma-
1996. drid, Biblioteca Revista de Occidente, 1977.

Silva García, “Criminología. Bases para una Vold, George B. Theoretical Criminology, 4ª
teoría sociológica del delito”, en Carlos Elbert ed., Nueva York, Oxford University, 1967.

Bogotá, D.C., Colombia - Volumen XI - Nº 22 - Julio - Diciembre 2008 - ISSN 0121-182X. Pág. 29-43 43
Publicado en la Revista del CLAD Reforma y Democracia. No. 40. (Feb. 2008). Caracas.

“Gobierno bien pero comunico mal”: análisis de las Rutinas de la Comunicación


Gubernamental *

Mario Riorda

Cuando se dice que se gobierna bien pero se comunica mal, se dice una mentira. La comunicación
política tiene un objetivo: generar consenso. Si la comunicación política no actúa bien, no hay consenso
y si no hay consenso, no hay buena gestión. El consenso es la búsqueda de acuerdos políticamente
operantes centrados en la idea de que, si bien puede haber (y de hecho probablemente siempre existan)
grupos en los márgenes del consenso, o bien fuera de éste, las políticas de un gobierno deben ser
aceptadas socialmente por la mayor cantidad de personas. Éste también es un modo de entender la
legitimidad como elemento clave para dotar de estabilidad a un gobierno. Por ello, el cambio social
discontinuo, que crea fuertes desequilibrios entre las expectativas y las posibilidades, hace del consenso
y por ende de la estabilidad política, un bien escaso (Lipsitz, 1977: 53-54).
Pero estando claro que la generación de consenso para un gobierno no es una empresa sencilla
(Riorda, 2006; Elizalde, 2006; Fernández Pedemonte, 2006), no está muy claro con qué instrumental
argumental cuenta un gobernante para estimular estratégicamente la comunicación gubernamental, en
especial, la comunicación que haga posible el acompañar y mejorar la eficacia de la gestión del Estado,
es decir, el poder proyectar, desarrollar y hacer de modo eficaz y sistemática cierta cantidad de políticas
públicas en las mejores condiciones posibles (Elizalde, 2006: 146).

A. Encuadre teórico de la comunicación gubernamental


Cuando se estudia la comunicación política, y más precisamente la comunicación gubernamental, se lo
hace desde variados enfoques que pueden ir desde el análisis de contenido hasta el análisis del discurso,
desde la psicología de la persuasión hasta las teorías de la argumentación, sólo por referenciar algunos.
El corpus dominante de esos escritos tiene dos tipos de características asociadas: unos priorizan la
cuestión de los efectos de la comunicación política como objeto de estudio -en tanto manipulación-,
mientras que otros priorizan la efectividad -en tanto éxito de la comunicación política.
Así, por un lado, existe una mayoría de abordajes con posiciones académicas filosóficas, de teoría
crítica en política y comunicación -preferentemente-, que conciben la comunicación gubernamental
como poder de manipulación de la opinión pública, como una fuente de control social y con evidentes
connotaciones despectivas y afirmaciones alarmistas, cuando no de señalamiento ante supuestas faltas
de ética que rozan el cinismo. Por otro lado, existen abordajes simplificadores, producto de la reseña
comercial de la actividad, con reduccionismos procesales peligrosos, que se esfuerzan en darle al poder
de la comunicación gubernamental una lógica persuasiva asociada a una manera de proceder mecánica
y automática, proveniente en muchas circunstancias de acciones autodenominadas “marketing
político”, sustraídas del comportamiento político electoral, asociando sin traslación -o extrapolando
irresponsablemente- tópicos, postulados y/o resultados a la gestión de la comunicación gubernamental
(Riorda, 2006: 21-22).
Pero muchos de esos análisis tienen en común la distancia que plantean respecto a la
aplicabilidad de los mismos en la gestión, sea porque ese objetivo no está implícito en su desarrollo,
sea por la falta de traducción (por exceso de abstracción en los primeros, por carencia de
conceptualizaciones y excesiva linealidad en los segundos) de los resultados obtenidos en formatos de
utilidad para quien se encuentre en el gobierno y quiera hacerse de ellos.
Por ello es que el objetivo de este ensayo es presentar un enfoque denominado Rutinas de la
Comunicación Gubernamental (en adelante RCG), conformado por cuatro tipo de acciones
comunicacionales que los gobiernos utilizan habitualmente. Es necesario advertir que la racionalización
*
Recibido 06-01-2008. Aceptado: 15-01-2008.
Publicado en la Revista del CLAD Reforma y Democracia. No. 40. (Feb. 2008). Caracas.

y justificación que permitan legitimar las acciones de gobierno son un instrumento insustituible, no
exento de fuertes controversias, sin el cual el ejercicio del poder en tanto gobierno podría verse
seriamente entorpecido (Riorda, 2006: 18). Por ello se pregona aquí una visión sistémica sobre los
efectos del uso de esas prácticas, y deja abierta la posibilidad de establecer recomendaciones para la
acción en aras de aportar a la construcción del consenso de un gobierno. Se intenta que dichas
recomendaciones puedan contener los abusos sistémicos, y que contribuyan democráticamente en las
comunicaciones públicas de formación de normas, valores, temas, aportaciones y argumentos que
floten en la comunicación política (Habermas, 1999: 16-32).
El enfoque es eminentemente institucionalista y no abandona consideraciones académicas
profundas, así como el aprendizaje necesario recolectado desde la más pura praxis, por lo que pretende
que las ideas de gestión sean diseminadas, compartidas y asumidas como hábitos perdurables en las
organizaciones públicas y con una perspectiva dual:
· enfatizando el abordaje de cuestiones prácticas en la comunicación del sector público;
· y, además, tratando de comprender lógicas de organización de la comunicación que puedan
contribuir al diseño de mensajes amigables en el ambiente en donde la organización desarrolla su
actividad (Graber, 2003: XII), siempre con la pretenciosa ambición de modelar dicha práctica.
Por ello, el enfoque es también un abordaje que alcanza lo retórico, en tanto se centra en los
modos persuasivos del emisor que, en este caso, es el gobierno como institución, y con un marcado
sesgo en ubicar la publicidad gubernamental como parte sustantiva de la comunicación gubernamental
(Rose, 2000: 5).
El paradigma de gran parte de este trabajo puede situarse teóricamente dentro de la comunicación
política en la línea del “construccionismo”, sosteniendo que la fundamental premisa que esta
perspectiva invoca es que la realidad es un producto social, y que los primeros significados por los
cuales la realidad es construida pertenecen al lenguaje. Obviamente hay una idea kuhntiana en todo este
abordaje, en el sentido de que la verdad, los argumentos y las evidencias son construcciones sociales
(Valls, 1996: 143-144). Lo que se pretende es que la gente pueda interpretar los actos de acuerdo a los
intereses o a las definiciones que de manera previa o posterior se vayan instalando desde el gobierno
mediante su comunicación. El enfoque construccionista ubica el énfasis de investigación sobre las ideas
o los significados políticos y los procesos por los cuales la gente adquiere el sentido del mundo
político. Pero además ese proceso es continuo y dinámico, y genera una espiral activa de
interpretaciones y reinterpretaciones constantes, basándose siempre en lenguajes simbólicos que ponen
en funcionamiento diferentes pensamientos o sentimientos. Se considera en este modelo que las
emociones juegan un rol activo en la resonancia e interpretación de los mensajes (Crigler, 2001: 1-10).
Esta visión del construccionismo escapa al planteo inicial centrado sólo en medios, y se ubica
preferentemente en el intento de construir sentido político desde el gobierno, en donde la idea de
agenda-setting nunca está separada como si fuera un conflicto abstracto de ideas ajeno a la institución
pública. Por el contrario, el modo de definir o redefinir un asunto es según cómo el asunto se quiera
que sea (Rochefort y Cobb, 1994: 8-10). Éste es, sin duda alguna, el enfoque menos abordado en las
investigaciones y teorizaciones construccionistas y, por lejos, el más polémico (Riorda, 2006: 25-26).
El construccionismo crea o enfatiza problemas para avanzar con sus políticas, o bien, muchos de
los verdaderos problemas son construcciones simbólicas y políticas para justificar el accionar del
gobierno (Edelman, 1991; Rochefort y Cobb, 1994: 1-27; Bosso, 1994: 201). El construccionismo
gubernamental es diferente pues no sólo testea ambientes: los construye o al menos avanza en el
intento.
En este marco teórico, las RCG son entendidas como todas aquellas prácticas que, de modo
cotidiano y no necesariamente sistematizadas, dan cuenta del estilo de comunicación de los gobiernos y
que van configurando un modo de entender a los mismos a través de cómo estos confrontan sus
acciones frente a la sociedad. Es la imagen gubernamental que la sociedad va percibiendo de los

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gobiernos en un tiempo y lugar dado a través de hechos comunicacionales sedimentados. Se pueden


considerar aquí los spot de publicidad gubernamental, por donde fluye gran parte de la comunicación
política, pero también se incluyen los estilos discursivos asociados a la oralidad de los responsables de
un gobierno, sea en conferencias de prensa, reportajes, en las relaciones con la prensa en términos de
características de la información que se transmite, o cualquier otro acto comunicacional
preferentemente con recursos audiovisuales o electrónicos, etc.

B. El enfoque de las RCG y sus interacciones


Las RCG están conformadas por dos categorías de acciones recomendables y deseables (ver Gráfico N°
1):
· Acciones de comunicación del gobierno como entidad.
· Acciones de comunicación de las políticas de un gobierno.
Asimismo, las RCG incorporan dos cuñas transversales a las categorías: una con acciones no
recomendables ni deseables -aunque éstas constituyan prácticas regulares en el común de los
gobiernos- más allá de algunas excepciones que las justifican y se podrían recomendar en determinadas
situaciones, y otra de acciones recomendables y deseables siempre:
· Cuña de desvíos de la comunicación.
· Cuña de acceso a la información.
No es menor señalar que todas las acciones recomendables se dan dentro de un límite
denominado Perímetro de Ciudadanía, fuera del cual las acciones no se recomiendan porque connotan
una baja calidad institucional, afectando la posibilidad de construcción de ciudadanía o bien apelando a
una ciudadanía pasiva.

Gráfico N° 1
Visión sistémica de las Rutinas de la Comunicación Gubernamental (RCG)

Fuente: elaboración propia.

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C. Las acciones de comunicación del gobierno como entidad


Las acciones de comunicación del gobierno como entidad se pueden clasificar en cuatro tipos distintos:

Comunicación del gobierno como un todo, o mito de gobierno


Un gobierno debe gobernar con políticas públicas, las que no están aisladas. Un gobierno es la suma de
políticas públicas y debe apuntar a que un ciudadano pueda juzgar al gobierno en general y no a una
política en particular. Puede ser que una política funcione bien y que tenga impacto social, pero si la
gente tiene una mala predisposición para el gobierno en general, quiere decir que se está haciendo una
política bien y tal vez otras mal, afectando al consenso del gobierno. La comunicación política debe
apuntar a sostener al gobierno a través de un proyecto general de gobierno. Éste necesita dar cuenta del
norte estratégico, del rumbo de la política general del gobierno que permita a los ciudadanos vislumbrar
el futuro deseado, a la vez que comprender los temas clave que están en un horizonte creíble y puedan
convertirse en mito de gobierno, como conjunto de buenas razones para creer.
Se insiste en que la comunicación aquí no es un vacío, ni una mera burbuja demagógica, sino que
comunicar es, en parte, fundar la realidad tal cual es, haciéndola propia, modificándola. El trabajo del
gobierno consiste entonces en conseguir que su mensaje se perciba como realidad, y su estrategia, la
elección de las palabras con las que argumenta para su defensa y su causa. Pero todo gobierno, a la
hora de comunicar, debe tener un proyecto general de gobierno, vale decir un modelo de itinerario
socialmente aceptado, o por lo menos, debe encargarse de instalarlo para evitar caer en el
cortoplacismo y salir así de la trampa de la inmediatez, de las demandas impostergables (normalmente
de muy difícil y lenta solución). La expresión más funcional y que trasciende y supera al proyecto
general de gobierno es el mito.
En realidad, se puede hablar indistintamente de visión general, proyecto general de gobierno,
norte estratégico, rumbo de gobierno, valores no perentorios a priori, grandes lineamientos, orientación
estratégica, aludiendo exactamente a lo mismo. Sin embargo, el concepto de mito los incluye y, más
aun, trasciende estos conceptos, en tanto representa exactamente lo mismo que los sinónimos descritos,
sólo que incluye la condición de apropiación desde la ciudadanía. El mito es la “metapolítica”, el
“núcleo” que permanece mucho más rígido, con menor variabilidad -ello no quiere decir inmutable-
(Majone, 1997: 191-200) que simboliza la dirección, voluntad y justificación de las políticas (Dader,
2004: 204-207).
Así, el mito, en tanto elemento útil como construcción de sentido, tal vez pueda ser entendido en
la breve definición de Girardet (1999: 11) como “un sistema de creencias coherente y completo”. El
mito permite una propaganda de integración (Rose, 2000: 27) y se forma tanto de la imagen -como una
percepción social- como de la identidad: lo que se es en tanto organización, con su gente, con sus
cosas. Y aunque puedan no coincidir en algún momento, a la larga, dichos conceptos se van unificando,
y la imagen tiende a reflejar lo que verdaderamente se es (Wheeler, 1994: 15-16).
Pero el mito, en caso de que se lo confunda con la identidad, es mucho más que ésta, aunque sería
correcto ubicar en concepciones recientes a la identidad, particularmente la corporativa, en el sentido
de comprenderla no sólo como un elemento que juega con necesidades internas y con expectativas
externas, sino que, además, considera el peso de las fuerzas del ambiente y una consideración del modo
en que ello contribuye al cambio identitario (Illia …[et al], 2004: 10-20).
El mito político es parte constitutiva de la comunicación política de un gobernante, y es dable
imaginar también que una vez lanzado a lo público, toma vida y existe “independientemente de sus
eventuales usuarios; se les impone mucho más de lo que ellos contribuyen a su elaboración”. Dejan de
ser meras amplificaciones distorsionadas de la realidad, sino que guardan relación más o menos directa
con el sustrato fáctico, aunque de manera cualitativa muestren una verdadera mutación que desconoce
la cronología y relativiza las situaciones y acontecimientos (Girardet, 1999: 49-50). Por ello, es una
herramienta de comunicación simbólica que debe ser de uso regular y constante en la construcción de

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sentido social y político para que se constituya en fuente generadora de consensos. Pero más allá de lo
dicho y del alcance persuasivo, el campo de la argumentación no es ilimitado, sino que se circunscribe
a los ámbitos de lo verosímil, lo plausible y lo probable. Y en el último caso, sólo en la medida en que
eso se considera probable escapa a la certeza del cálculo.
De lo expuesto, se deduce que el único requisito para que un mito se constituya como tal, ya sea
en acuerdos tácitos o en posturas explícitas y escritas, es la brevedad, puesto que no constituye un
compendio exacto de todas las políticas públicas y valores que lo sustentan. Todo el desarrollo
comunicacional denominado “imágenes de marca” (brand state), que utilizan los Estados en todos sus
niveles y que son motivados por los gobiernos, son ejemplos de mitos cristalizados en fórmulas
comunicacionales simplificadoras que dan cuenta de la brevedad aludida.
El caso de Estonia es un ejemplo de un país que está reconfigurando su rumbo estratégico, pues
se ha librado de una concepción que lo definía como “Estado postsoviético” o del antipático rótulo de
país “báltico”, para pasar a ser definido como sus funcionarios lo llaman: un país “pre-Unión Europea”
o “escandinavo”. También lo fue la instalación de una forma de pensar y de concebir a Gran Bretaña
desde la asunción del primer ministro Tony Blair, cuando proclamó el “nuevo laborismo”; otro ejemplo
de marca (Van Ham, 2001: 4).
La marca de gestión suele constituirse (o por lo menos debiera hacerlo) en una síntesis creativa y
publicitaria del mito. Constituye la centralidad de la comunicación gubernamental. La marca capta la
atención: sorprende, no necesita explicaciones. Es promesa, es horizonte de esperanza, incita confianza,
es para todos y además implica innovación (Puig, 2003: 55-57).

Comunicación por segmentos o áreas


Cuando a Angela Merkel se le consultó qué podía aprender la CDU (Unión Cristiano Demócrata) de las
marcas como Levi´s o Coca Cola, respondió: “Podemos aprender que la política debe ser congruente.
Nuestros programas tendrían que ser coherentes o identificables. Los ciudadanos deben reconocer en
cada medida que proponemos nuestros principios básicos de libertad, responsabilidad, competencia y
justicia. Su identificación y confiabilidad es lo que hace al valor de una marca” (Schneider, 2005: 65-
66). Esta declaración de la Canciller alemana denota una problemática recurrente que sirve tanto para
argumentar un error propio dentro de las comunicaciones de área o segmento, como de las
comunicaciones de programas o proyectos, cual es la de potenciar la parte en desmedro del todo. El
razonamiento que se desprende de ello es simple y elemental: si al todo le va bien, las posibilidades de
que a la parte le vaya bien son muy grandes. Pero si a la parte le va bien, las posibilidades de que al
todo le vaya bien no están tan claras. Por ello es necesario evitar el egocentrismo que genera una
comunicación anclada en las partes que forman un gobierno y que pueden hacer perder de vista la
imagen general de aquél. Esto no quiere decir que no puedan comunicarse hechos o acciones del área,
pero siempre con la firma -logo- del gobierno central.
Hay casos, como el de un gobierno que frente a un fuerte reclamo por más seguridad decidió
subir de rango la Secretaría de Seguridad a Ministerio, y la comunicación, sustentada desde el nuevo
segmento de gobierno creado, daba cuenta del gobierno como un todo preocupado por el reclamo en
cuestión y comunicando -transitoriamente- con fuerte centralidad desde una de sus partes.
Pero salvo esas excepciones, no es recomendable que la argumentación de la comunicación
quede sujeta a una de las áreas en desmedro del todo y presa del fenómeno de feudalización de las
organizaciones públicas; los riesgos que ello conlleva pueden generar una espiral de internismo y
competencia comunicacional desmedida.

Comunicación de programas o proyectos


La crítica anterior también es válida para programas o proyectos que, en su implementación, no
revisten la idea de un gobierno como conjunto de políticas públicas articuladas. No obstante, la

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metonimia implica una sucesión y expresa la causa por el efecto (las obras nos definen como gestión
en lugar del trabajo realizado en obras públicas); el autor por la obra, la parte por el todo. La
metonimia ofrece una reducción de la idea del todo (Rose, 2000: 9). Por ejemplo, una ciudad de tipo
patrimonialista es referenciada identitariamente por su patrimonio histórico particular; una ciudad
modernista es diferenciada por sus figuras técnicas (Mons, 1992: 25). Un logo de gestión es su muestra
más metonímica, pero asimismo, las imágenes de un gobierno son metonímicas y definen muchas ideas
fuerza. Muchos de los programas o proyectos pueden representar las “periferias concéntricas” o los
“núcleos protectores” marcados por su mayor dinamismo y flexibilidad, constituidos por programas y
actos administrativos especialmente (Majone, 1997: 191-200), pero además pueden convertirse en
verdaderos símbolos de una gestión, como el programa “Hambre Cero” del gobierno de Luis Inacio
“Lula” da Silva en Brasil, y es en ese sentido donde la comunicación de gobierno, siempre orientada a
dar vida al mito de gobierno, adquiere sentido de ser comunicada insistentemente.
De lo contrario, los programas o proyectos pueden generar una fuerte dispersión comunicacional,
aunque más allá de eso se reconoce que en determinadas circunstancias, especialmente cuando los
programas son financiados por entidades gubernamentales superiores, es necesario hacer foco
comunicacional en ellos porque legalmente así se exige desde la entidad financiadora.
Simplificar y abreviar el mito muchas veces es un imposible. Es útil generar rótulos o
nominalizaciones como modo de expresión indirecta, en donde se trata de “decir sin decir” como una
constatación o una verdad transcientífica. Los proyectos o programas, pueden así convertirse en metas
con un nivel marcadamente subjetivo de cumplimiento y constituirse en modos de darle contenido al
mito vía expresiones que tienen como núcleo un nombre y no un verbo: “construcción del Estado
autonómico”, “el aumento y la vitalidad de España”, como solía repetir el presidente José María Aznar.

Dimensión informativa y pedagógica de la comunicación


La dimensión informativa y pedagógica de la comunicación gubernamental refiere a la comunicación
necesaria para que el goce de los servicios o beneficios que un gobierno realiza pueda llegar
efectivamente a concretarse. Informar sobre condiciones para determinadas políticas públicas, las
fechas de vencimiento de los impuestos, requisitos para retirar un subsidio, especificaciones para la
recolección de residuos, asesoramiento para vacunación infantil, etc., son sólo ejemplos de la infinita
variedad de acciones comunicativas de esta dimensión.
El estilo informativo entiende la “información como cosa” en el sentido de que la información
puede descargarse en la cabeza de los individuos y que corresponde directamente a la realidad,
independientemente del observador. En esta concepción hay un mundo ya dado que también es
independiente de nosotros (Rakow, 1989: 165). Se podría sostener entonces que este argumento
legitima el uso de la comunicación. Pero en la publicidad gubernamental, uno de los más razonables
argumentos de su uso es que la comunicación gubernamental representa una tendencia de
democratización, pues a todos les llegan los asuntos que les conciernen (Rose, 2000: 209). Es obvio
que desde posiciones críticas se sostiene exactamente lo contrario, es decir, que se asiste a una
pasividad de la ciudadanía. Se afirma que, al valorizar la comunicación gubernamental informativa, se
ve al ciudadano como responsable de su destino, como una comunicación que se asocia a una
comunicación cívica; mientras una comunicación centrada en lo persuasivo, entiende al Estado como
“maestro de ceremonias” y se invierte la responsabilidad: es el Estado el responsable de los ciudadanos
en detrimento de la libertad de aquellos (Lavigne, 1998: 258-260).
Se comparte en parte ese planteo, sólo que no se acepta que toda la comunicación,
particularmente la proveniente de la publicidad gubernamental, deba ser de tipo informativa. Aun
cuando se pudiera definir (pues es imposible) la categoría de publicidad centrada en información, las
arbitrarias y deliberadas opciones de creatividad, estilo y léxico determinados, más los aportes
tecnológicos en sonido, colores, técnicas de cámara, tonos, etc., le darían un formato persuasivo a la

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publicidad que rompería con el concepto de neutralidad informativa. Como afirmaba el periodista Alain
Woodrow, “detrás de la filosofía de la información puramente fáctica, llana, sin parásito de ninguna
clase (hay que entender aquí al periodista), se oculta una voluntad conservadora de no perturbar el statu
quo” (citado en Mouchon, 1997: 277). Esconde así un ciclo de autoperpetuación producido por las
organizaciones que elaboran la información, que termina justificando a éstas y a su propio
procedimiento informativo (Rakow, 1989: 167).
Tampoco se comparte el criterio de algunos autores que postulan una diferenciación en la
comunicación del sector público entre comunicación de tipo administrativa y comunicación de tipo
política. Ésta es una distinción artificial e imposible de operacionalizar en la realidad, más allá de
aseverar que la primera estaría cerca de la comunicación de tipo informacional (Graber, 2003: 7). Por
ello, aun hipotetizando sobre un posible debate de posturas académicas que analíticamente representen
la distinción entre aquellos que sostienen que las campañas son un tipo comunicacional de efectos casi
nulos -muy asociado a la teoría de los efectos limitados- frente a aquellos que postulan un exceso
emparentado con la vieja teoría de la aguja hipodérmica, probablemente la idea de comunicación
informativa se ubique en la primera posición. Las posturas de tipo persuasivas representarían mejor al
segundo grupo, más allá de admitir que dicha distinción hace agua en la realidad de la comunicación
política en acción.
Lo que estas posturas muchas veces no analizan es la voluntad o subjetividad de quien informa.
Desde enfoques como los de la sociología de la producción de las noticias, por caso, se puede advertir
con contundencia que muchas acciones comunicativas informativas pueden ser potentes
manifestaciones de enthymemes, es decir, especies de silogismos truncos. De este modo, alguna de las
premisas es dejada fuera y aparece un tipo comunicacional, como el informativo, que no parece ser un
argumento que esté detrás de la misma comunicación (Rose, 2000: 13).
Por lo dicho es que la visión del devenir político de un gobierno no debe estar tan guiada por las
news, como por las views es decir, no sólo la actualidad de los hechos debe hacerse presente, sino
además, la narrativa del mito de gobierno. Cuando eso se logra, el ciudadano puede integrar las noticias
temáticas del día a día con su narrativa vital. Por otro lado, respecto al sentido, el gobernante logra
integrar las acciones del día a día con el ciclo largo que constituye su rumbo (Del Río …[et al], 2004:
325).
Por supuesto que el ejercicio de la comunicación gubernamental tiene luego diversas variantes
para ser llevada a cabo, basadas en los pilares de “sorpresa, acción y éxito” (Gronbeck, 1992: 137-156),
como lógicas que deben primar para comunicar los temas informativos o pedagógicos que hagan el día
a día.

D. Acciones de comunicación de las políticas de un gobierno


Las acciones de comunicación de las políticas de un gobierno se pueden clasificar en seis tipos
distintos, que se describen a continuación.

Comunicación por valores


El lenguaje es una llave creadora de mundos sociales en la experiencia de la gente y no una herramienta
para describir objetivos de la realidad (Edelman, 1991). Por eso los valores constituyen un verdadero
mundo social de comportamientos selectivos, con límites amplios o estrictos, nunca arbitrarios, y con
justificaciones que deben realizarse para cada caso en particular, como verdaderas concepciones de lo
deseable que sirven de criterio para la selección de la acción (Williams, 1977: 607-608). Los valores
tienen una lógica inclusiva, es decir que la atracción o repulsión hacia ellos en una sociedad es
mayoritaria, ampliamente compartida en una cultura. Son normalmente tan amplios en su aceptación,
que desde ellos se producen las tomas de posición sobre un hecho o sobre una persona (Martín Salgado,
2002: 206-208). Además, los valores son generadores de consenso y actúan preferentemente sobre

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aspectos emocionales y colaboran de manera notable para la construcción o fundamentación de la


visión o mito de gobierno. Indefectiblemente, son el corazón de los mensajes persuasivos (Pollay,
1989: 193-194).
Son necesariamente emotivos y apelan a la generación de identidad, aun presentándose con altos
niveles de abstracción. Un gobierno requiere “razones” para mostrar y justificar sus actuaciones
adecuadas a determinados actores, recursos y escenarios. Pero también tiene reservada para sí la
facultad de tener “motivaciones”, que en este caso, indudablemente, tienen que ver con la generación
de “confianza” (Majone, 1997). Todo lo que aquí se llama “motivaciones” es lo que configura la
política general del gobierno y la capacidad argumentativa que hay detrás de esa política (Chías, 1995:
27).
Lo que permite un sistema político exitoso es aquello que resulta de dar cumplimiento a dos
funciones de marcada centralidad: la primera tiene que ver con la tarea de asignación de valores en una
sociedad dada; la segunda, con el intento de conseguir que la mayoría de dicha sociedad acepte esa
asignación valorativa la mayor cantidad del tiempo posible (Easton, 1979).
La configuración de valores más o menos coherentes con lo que se ha llamado mito, indica una
preferencia operacional vinculada con otras preferencias y también con importantes memorias y pautas
de reacción emocional en los individuos que los sostienen. Es imposible comprender la función de un
valor aislado, salvo en función del conjunto de valores que forman un todo pertinente. Para ello, es
importante, desde la comunicación gubernamental, no confundir las imágenes de los valores con los
valores mismos, es decir no confundir lo que la gente dice que prefiere, con lo que efectivamente
prefiere en los hechos. La otra confusión que debe evitarse es la de caer en la falacia mecanicista, en la
que el comportamiento de un sistema puede pronosticarse con base en el comportamiento o la pauta de
valores de algunas de sus partes (Deutsch, 1993: 203). Estos caminos de confusión son una advertencia
de que los mitos, como un sistema de valores, no pueden imponerse fácilmente por el predominio de
una parte por sobre el todo. Del mismo modo, tampoco la idealización de las aspiraciones es la única
guía para sostenerlo o desarrollarlo.

Comunicación de apelaciones conmemorativas


Las campañas comunicacionales de bien público o las campañas basadas en fuertes símbolos de
patriotismo o sentimientos nacionalistas generan mucho menos rechazo, y este tipo de publicidades
suelen verse como no políticas (Rose, 2000: 148). Básicamente buscan identificación o la apelación a
los regionalismos, localismos o particularismos. Son motores que dan dinamismo a la idea de
comunidad y que ayudan a cimentar un proyecto común. Las conmemoraciones pueden asumir la
forma del rescate de efemérides y fiestas. Generan lazos y espacios simbólicos de integración. Parten
de una exigencia social que hace posible ritualizar relaciones sociales diversas y posibilitan mayor
densidad afectiva.
Pero debe quedar claro que difícilmente el mito de gobierno, representado en una imagen de
marca, reemplace a los nacionalismos -como algunos interpretan- (Van Ham, 2001: 3). Más allá de
situaciones o procesos determinados, muchos de los mitos se basan argumentalmente en nacionalismos.

Comunicación basada en el humor


Este tipo de comunicaciones son útiles aunque su utilización depende del nivel de aprobación que tiene
un gobierno, pues el uso de este recurso comunicacional en un gobierno con bajo nivel de apoyo o en
situación de escaso nivel de consenso puede verse como una provocación. No obstante ello, si el
gobierno registra altos niveles de consenso, el humor puede aumentar más, o al menos sostener el nivel
de apoyo obtenido. Es importante afirmar que el nivel de humor debe ser simple y elemental, no
refinado, y las claves del humor deben ser fácilmente interpretables (León, 1993: 65-67).

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Los mensajes centrados en el humor tienen una eficacia limitada e influye mucho la credibilidad
de la fuente emisora. Su riesgo es que el gags humorístico oculte el verdadero mensaje a transmitir y no
produzca recordación de la fuente emisora afectando negativamente la comprensión del mensaje. Es
decir, que se recuerde el chiste pero no quién lo dijo.
El uso del humor negro depende del nivel de modernización y liberalización de la sociedad
receptora. Es importante tener en cuenta lo que se denomina temperamentos nacionales (León, 1993:
65). Puede producir un efecto boomerang fuerte y volverse en contra. Algunos de los usos del humor
negro están registrados en campañas de tipo preventivas para hacer digerible argumentos o efectos que
causan molestias o desagrados.

Comunicación negativa y basada en el temor


Los tipos negativos no se recomiendan en la comunicación editada, es decir vía spots -preferentemente-
, salvo mínimas excepciones. En cambio, toda la negatividad que se desee transmitir desde un gobierno
debe ser realizada por la propia discursividad de los funcionarios.
La comunicación basada en el temor depende exclusivamente de la credibilidad del gobierno.
Muchas veces, lejos de tener un efecto activador, puede registrar un efecto inhibidor.
No obstante, se torna más persuasiva cuando juega con la pérdida de algo que el ciudadano ya
tiene, o con la amenaza futura (León, 1993: 61-64). Su efectividad es alta cuando el miedo es
experiencial o ha sido vivido. Muchas veces la posible sanción de una comunicación centrada en el
temor que proclama un gobierno para con el ciudadano, es promovida por el temor que no se conoce,
por un tipo de temor futuro que hoy no existe. Eso es un error puesto que el éxito depende de la
credibilidad, de que el miedo sea conocido por muchos o por todos, sea de manera directa o indirecta.
El consenso de la sociedad norteamericana tras los ataques a las Torres Gemelas y el Pentágono es una
muestra evidente de que un mismo tipo comunicacional basado en el temor y utilizado de manera
previa a los ataques, sólo se constituyó en factor de cohesión nacional en la administración Bush, luego
de la situación vivida y tras el surgimiento de un miedo experiencial.
Pero el temor genera acostumbramiento o por lo menos se rutiniza, por lo que estas acciones
comunicacionales tienen límites temporales evidentes. Normalmente son las campañas preventivas o
las comunicaciones de acciones públicas las que se basan en este tipo comunicacional. Sin perjuicio de
que la mayoría de estas acciones caen dentro del Perímetro de Ciudadanía, algunas prácticas
exacerbadas pueden romper el límite y no ser recomendables, especialmente cuando dañan la
legitimidad del sistema político -en el mediano y largo plazo-, además de que al utilizar la emotividad,
ésta pueda confundirse con la falsedad, pudiendo nublar claramente el raciocinio de los ciudadanos.

Comunicación agradable, amigable o de estilos de vida


Su idea es acercar gobernante y gobernado, y su estilo, muchas veces informal y con buen ritmo -
musical y de imágenes-, lleva el intento de desacralizar la acción comunicativa oficial. Este tipo de
comunicación (lifestyle ads) está relacionada íntimamente con la calidad de vida y los valores
asociados a ella (Rose, 2000: 25). Muchas de estas comunicaciones se ofrecen vía la comunicación de
testimonios: apelan a las historias o relatos de vida cotidiana. El mecanismo consiste en transformar las
experiencias de vida privada para ser más conciso y directo, mostradas para que se transformen en
experiencias públicas o bien en experiencias que contribuyan a mostrar una idea de la realidad pública
(Rose, 2000: 27). La biografía se convierte, aun en relatos mínimos o de desconocidos, en
acontecimientos políticos que refuerzan la idea de la acción individual como crucial para entender que
los efectos de la política siempre recaen en la gente.
Muchas de estas comunicaciones están basadas en la acción, son activadoras y de mucha
intensidad, pero denotan en su retórica que se está tomando la opción correcta en tanto la acción no se
discute, se ejecuta. La metáfora favorita de Ronald Reagan era toda aquella que implicara acción:

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“eligiendo el camino correcto”, “dando el primer paso”, etc. (Hahn, 2003: 79). Un catálogo de la
ciudad francesa de Grenoble, llamado “Catálago Grenoble: los colores del futuro”, describía la
actividad urbana bajo vocablos muy generales: aprender, buscar, innovar, producir, vender,
intercambiar, urbanizar, crear, denotando un fuerte deseo comercial en las acciones propuestas (Moins,
1992: 40).

Comunicación inventarial contable o centrada en hechos


Es claro que este tipo corresponde a la evidencia empíricamente verificable. La evidencia puede tomar
la forma de hechos, tales como números, tablas, gráficos, apelando a la autoridad de otros, etc. (Rose,
2000: 23). Muchas veces se crea un puente entre la evidencia y la afirmación proclamada, los cambios
pretendidos, por lo que los datos no alcanzan para sostener dicha evidencia. Desde concepciones
administrativistas, este tipo de comunicación se suele denominar de dos maneras: “realismo fáctico
concreto”, o bien “comunicación de tipo inventarial contable”.
La primera denominación hace alusión a una postura ortodoxa que propone el uso del lenguaje de
manera literal y con modos argumentativos barrocos, a manera de historias de modo enciclopédico,
repletas de perogrulladas (Hood y Jackson, 1997: 294-296). Si se lo analiza en términos de Barthes
(1989), correspondería al modo denotativo de lo que se comunica, y lo que trata de describir (y
comunicar) son las cosas tal cual son, poniendo énfasis en la relevancia sin estimular mucho la
imaginación ni la emoción. Parecería que tiene un poder retórico menor, debido a una unilateralidad
consistente que no reconoce que hay modos persuasivos que no necesariamente están diseñados para
engañar (Hood y Jackson, 1997: 281-284).
La segunda denominación hace alusión a la idea de asentar o “contabilizar” los logros del
gobierno en la mente de los ciudadanos, aunque suele requerir que antes de la significación del hecho
éste haya aparecido como noticia para permitir un nivel de conocimiento o goce, si es que se trata de
una obra o servicio, que permita una instalación superior en la opinión pública (Noguera, 2002: 94-95).
Existe una idea de rendición de cuentas como motivador de los apoyos.
A su vez las RCG incorporan dos cuñas transversales a las categorías, que tratamos a
continuación.

E. Cuña de desvíos de la comunicación


La cuña de desvíos de la comunicación son acciones transversales, muy común a los gobiernos, que
tienen dos tipos no recomendables ni deseables -aunque constituyan prácticas regulares en el común de
los gobiernos- y tres prácticas que, en determinadas circunstancias o excepciones, pueden justificarse o
recomendarse.

Egocéntricos, no inclusivos
Los mensajes egocéntricos son los cargados de abuso de centralidad gubernamental, no inclusivos para
la ciudadanía, útiles sólo para los gestores, deformados en la contextualización, con un exacerbado
egocentrismo que los motiva. Se encuentran fuera del Perímetro de Ciudadanía puesto que en el intento
de construir consenso, lo hacen a costa de generar una ciudadanía explícitamente pasiva. Hay ejemplos
como el de la Municipalidad de La Mendieta, cuyo eslogan de gestión era “Jesús Lorenzo Guerra, el
Intendente que quiere la gente”, o el análisis que se realizaba de un eslogan al momento en que el
Gobernador de la provincia de la Rioja -en ese entonces- se aprestaba a cumplir 10 años en el gobierno:
“10 años de Gobernación Mazza, lo mejor está por venir”.
Un caso curioso que rozó el ridículo, siendo un verdadero ejemplo de descontextualización, fue
cuando se creó un logo de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Córdoba con el dibujo de
una banana -como se le llama al plátano en Argentina-, con la sola excusa de que los proveedores que
deseaban cobrar sus deudas estuviesen enterados de que no había dinero: plata-no. También este

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ejemplo sirve para demostrar los tipos de casos en donde los mensajes de los gobernantes -que ahora se
ejemplifican sólo en eslóganes- son sólo útiles para ellos, cuando no excluyentes, que alejan a la
ciudadanía y las posibilidades del consenso.

Nominales
Los mensajes de tipo nominal son aquellos que confunden, se superponen y se apropian del mensaje de
gestión, haciéndolo coincidir con su propio mensaje personal y/o nominal. También se encuentran
fuera del Perímetro de Ciudadanía. Van desde la muletilla clásica de los gobernantes de ponerle su
propio nombre a las gestiones: caso Formosa “Gestión Gildo Insfrán”, caso Río Grande “Gestión
Martín”, caso Salta “Intendencia ISAlta”; hasta excesos de afirmación de autoridad, especialmente
pensada para servir en situaciones en las que se formulan cuestionamientos, no sólo al gobierno, sino a
una persona o grupo de personas que forman parte del gobierno. Asimismo, estas comunicaciones se
utilizan en situaciones de crisis. Llevan implícitas una enorme carga de personalismo, asociada a una
necesidad de transmitir sensaciones de decisionismo marcado o amplificado. Richard Nixon usaba el
pronombre “yo” más de diez veces en cada discurso (Hahn, 2003: 77).

No polisémicos, confusos, superpuestos


Estos mensajes gubernamentales se dan cuando se cimientan en textos directos que no representan el
uso de la polisemia, encastrando y delimitando rápidamente la vida simbólica de la comunicación
gubernamental en mensajes que se agotan rápidamente en un tipo de acciones solamente. Los perfiles
de los gestores que sólo tienen discurso centrado en la honestidad -incluyendo su eslogan de gestión-
son un ejemplo de lo pequeño que resulta el universo de las acciones que se pueden desarrollar
asociadas a esa sola expresión.
Suelen darse también notables superposiciones de mensajes, especialmente cuando no se tiene un
proyecto general de gobierno o mito de gobierno muy claro, y entonces se producen acoples de
diferentes mensajes, sea por la improvisación, sea por la prueba de mensajes simbólicos a la espera de
que alguno sea definitivamente aceptado, sea por la copia o plagio de eslóganes o discursos de otras
experiencias que se van ensamblando a los mensajes que se venían utilizando. Se encuentran dentro del
Perímetro de Ciudadanía aunque su exceso puede hacerlos caer en el subjetivo borde que los excluya
de las acciones recomendables, más allá de que no son tan dañinos en sus efectos para con la
ciudadanía (en todo caso se vuelven poco efectivos para el gobernante).

Confusión de mensaje de gobierno como un todo con áreas


Estos mensajes son frecuentes, en donde, de manera similar al grupo anterior, la inexistencia de un
proyecto general de gobierno o mito de gobierno muy claro, hace que muchos mensajes que han dado
resultado en alguna de las áreas que han funcionado bien sean trasladados luego como mensajes de
todo el gobierno. Las áreas de turismo, que frecuentemente realizan inversiones promocionales, luego
suelen invadir comunicacionalmente la imagen del gobierno como un todo, con el consiguiente
desacople de mensajes que fueron pensados para turistas y no para ciudadanos que residen en el lugar.

Retrospectivos
Los mensajes puramente retrospectivos tienen una función de presente o con vida útil acotada. No se
recomiendan porque dan cuenta que el mito de gobierno está ausente en su componente de futuro.
“Córdoba cada vez mejor” pasó a “Córdoba está mejor”, y en cada ocasión no dejaba de anunciar una
diferenciación con el pasado que nada decía del rumbo del gobierno por venir.
Son mensajes facilistas y simples que logran consenso inicial rápido, especialmente si se sucede a
una mala gestión. No obstante ello, en el caso de tener un proyecto general del gobierno claro, sí es
recomendable una lógica retrospectiva inicial cuando el proyecto de gobierno encuentra fuertes

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limitaciones por la herencia de la gestión anterior, pero a sabiendas de que sólo será durante una
primera etapa.

F. Cuña de acceso a la información


La cuña de acceso a la información son acciones recomendables y deseables siempre. En la actualidad
es impensable concebir las acciones de comunicación política sin la existencia paralela de políticas de
acceso a la información 1 . Se pretende enfatizar que todo lo que se proponga como comunicación
gubernamental tiene un correlato paralelo de información, como garantía irrenunciable de veracidad a
través de datos fidedignos de manera paralela a la comunicación del gobierno. En su ejercicio
mayoritario, transcurre a través de la publicidad de gobierno o en declaraciones de los propios
gobernantes, y sin las cuales carecería del más mínimo sentido democrático su aplicación.
Esta cuña es un supuesto o condición de efectiva democraticidad, mas nada tiene ello que ver con
la eficacia del modelo, que no necesariamente se vería del todo afectada por la ausencia de esta
condición. En esencia, se trata de afirmar la idea resumida en la intención de colaborar con los
ciudadanos que votan o evalúan una gestión en particular, muchas veces sin capacidad informativa que
garantice un mínimo de veracidad en el conocimiento de los aspectos del desenvolvimiento de la
gestión de un gobierno (Riorda, 2004: 132). Pero como el ejercicio de la retórica, en la cual se apoya
este modelo, no tiene exigencia de verdad sino de verosimilitud, como algo que está en el camino o en
cercanías de la verdad (López Eire, 1998: 31), este supuesto cobra más fuerza aun.
Manin (1998) sostiene una doble premisa: por un lado, un ciudadano nunca conocerá todo lo que
los gobernantes hacen, y tal vez no lo querría saber, pero ello no implica que la información deba
depender de lo que aquellos quieran que se conozca. Este supuesto es la cláusula de salvaguarda
democrática más importante en todo el planteo desarrollado.

Reflexiones finales
Por todo lo dicho, pueden manifestarse una serie de recomendaciones para los gobiernos.
La posibilidad de combinar la implementación de “acciones comunicativas del gobierno como
entidad” con las “acciones de comunicación de las políticas” es un hecho muy importante.
El primer anillo o círculo (ver Gráfico N° 1) más cercano al centro es el que concentra los
grandes argumentos que un gobierno tiene, el que necesita instalarlos -desde la lógica de la persuasión-,
social y políticamente. Esto en la medida que sirvan de sostén para un proyecto general de gobierno
que se cimiente sobre un mito. La construcción social de la realidad, encaminada al apoyo del mito, es
una herramienta útil instrumentalmente. Si se tiene un proyecto, este anillo es el punto definitivamente
más neurálgico e irrenunciable de la comunicación gubernamental. Puede que muchos gobiernos no
tengan claridad en su rumbo, en sus objetivos, y funcionen por improvisación (las gestiones nuevas) o
por inercia (las gestiones de largo ejercicio en el poder). En esos casos, este primer anillo suele estar
ausente, y la dificultad para construir consenso o la intrascendencia de ese gobierno pueden ser los
rasgos más evidentes.
El segundo anillo o círculo medio es el que detalla las partes, los argumentos parciales que
pueden enriquecer el mito como visión general, pero nunca pueden convertirse en aspecto central de un
gobierno. Siempre este tipo de acciones debe constituirse en soporte del mito y -salvo excepciones- no
puede desprenderse el grueso de las acciones comunicativas desde ese sector que, como se afirmó
antes, representa las partes de una gestión. Es el anillo más prescindente en caso de tener que optar por
uno u otro estilo en la oferta comunicacional.
El tercer anillo o círculo más lejano al centro representa la visión del día a día, de las acciones
incrementales, de la ejecución. Este anillo es imprescindible y cuando se tiene un mito de gobierno,
muchas de estas acciones contribuyen a sostenerlo y las oportunidades de lograr consenso son mucho
más altas que si el mito no existiera. Siempre estas acciones comunicativas deben estar presentes, pues

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muchos goces de servicios de la acción gubernamental están asociados a esta esfera. No obstante ello,
el grueso de los gobiernos centran la mayoría -en muchas casos la totalidad- de su comunicación en
este anillo. Cuando esto sucede, se hace más difícil construir consenso, pero queda absolutamente en
evidencia que ese gobierno podrá tener buenas intenciones, mucho hacer, pero poco rumbo, poco
proyecto, y, obviamente, ausencia plena de un mito de gobierno.
Por último, la “cuña de desvíos de la comunicación” se debe intentar eliminar, salvo algo de las
acciones retrospectivas -especialmente- en algunas situaciones y alguna que otra excepción aislada.
En cambio, los desvíos éticos desde el gobierno son potencialmente peligrosos desde la
comunicación gubernamental, pero no mayor que en cualquier otro tipo de planteo de acciones
políticas. La persuasión es una herramienta adecuada para instalar argumentos que den cuenta del mito
de un gobierno, siempre que se la sustente con políticas de acceso a la información. Los abusos no son
de la persuasión, sino de quienes abusan de la persuasión. Por eso, la “cuña de acceso a la
información”, como condición de democraticidad, debe estar siempre presente, sea cual fuere la
combinación de anillos que se realice.
Este enfoque que intenta sistematizar las RCG, tanto desde el punto de vista teórico como de la
recomendación de gestión, es también un intento por superar el fuerte anclaje de los estudios de
comunicación política centrados en los ciclos cortos, para intentar combinar un abordaje de los ciclos
cortos y largos de manera simultánea. Ello porque también en el nivel de los hechos, muchos de los
políticos han pasado a “un vivir en campaña permanente”, es decir que han aceptado el ciclo largo de la
política, pero buena parte de las herramientas de los modelos y la investigación en comunicación
política siguen demasiado ligados a los ciclos cortos. Por eso es que cuando se escucha a un político, a
un periodista, a un analista científico afirmar que “alguien gobierna bien pero comunica mal”, en
realidad se está desconociendo que la política es un proceso de respuestas a problemas públicos que se
hace presente en la comunicación (Hahn, 2003: 2).
La comunicación no ha digerido la política, pues es más bien la política la que en la actualidad se
representa en un estilo comunicacional (Wolton, 1995: 35). Esa consustancialidad de la política y la
comunicación amenaza a todo gobierno que desconozca estas herramientas para así poder perfeccionar
su comunicación en la búsqueda del consenso. Pero mucho más amenaza a aquellos que creen que la
comunicación tiene una función meramente instrumental, desconociendo su verdadera y profunda
dimensión estratégica.

Notas
1
Para ampliar lo referido a cuestiones de acceso a la información como componente de las Políticas de
Transparencia en los gobiernos, véase: Pope (2000); FMI (2001); Hodess (2004); Manin (1998); y
Riorda (2004).

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