Adopción Internacional
Concepto
ARTÍCULO 594.- Concepto. "La adopción es una institución jurídica que tiene por objeto proteger el derecho de
niños, niñas y adolescentes a vivir y desarrollarse en una familia que le procure los cuidados tendientes a
satisfacer sus necesidades afectivas y materiales, cuando estos no le pueden ser proporcionados por su familia
de origen. La adopción se otorga solo por sentencia judicial y emplaza al adoptado en el estado de hijo,
conforme con las disposiciones de este Código".
Uno de los problemas más serios en materia de adopción es la discrepancia legislativa existente sobre la
naturaleza jurídica de la figura. No existe un concepto uniforme sobre la adopción, ni siquiera a nivel europeo.
Los "modelos de adopción" son:
1. La adopción es una institución de protección del menor (España);
2. La adopción es un contrato privado, entre la madre biológica y/o su familia y los futuros padres
adoptivos (varios Estados de los [Link].);
3. La adopción no es admitida o está prohibida (países musulmanes que siguen el Corán);
4. La adopción es una "institución desconocida" (derecho consuetudinario de varios países africanos).
La mayoría de los derechos occidentales consagran la institución de la adopción como mecanismo de protección
de los niños y en su resguardo, intervendrán los poderes públicos, en general el Poder Judicial, y se revestirá al
acto de una serie de formalidades y procedimientos tras los cuales el adoptado adquirirá el estatus de hijo y
tendrá los mismos derechos que los hijos biológicos.
Esta figura empezó a utilizarse con mayor frecuencia tras la Segunda Guerra Mundial, a modo de respuesta
humanitaria ante la situación de los niños que habían quedado huérfanos a causa del conflicto armado. Sobre
todo, familias de los Estados Unidos, Canadá, Australia y Europa adoptaron niños huérfanos procedentes de
Alemania, Italia y Grecia, países en los que existía una grave situación de emergencia. También se adoptaron
niños chinos y japoneses, aunque en menor medida.
En materia de adopción internacional, rige el principio de subsidiariedad, por el cual tendrá preferencia la
adopción nacional frente a la internacional en aras del respeto a la identidad y cultura original del menor.
Argentina tiene una tradicional posición poco favorable a esta institución.
Principios que rigen a la adopción
ARTÍCULO 595.- Principios generales. La adopción se rige por los siguientes principios:
a) El interés superior del niño;
b) El respeto por el derecho a la identidad;
c) El agotamiento de las posibilidades de permanencia en la familia de origen o ampliada;
d) La preservación de los vínculos fraternos, priorizándose la adopción de grupos de hermanos en la misma
familia adoptiva o, en su defecto, el mantenimiento de vínculos jurídicos entre los hermanos, excepto razones
debidamente fundadas;
e) El derecho a conocer los orígenes;
f) El derecho del niño, niña o adolescente a ser oído y a que su opinión sea tenida en cuenta según su edad y
grado de madurez, siendo obligatorio requerir su consentimiento a partir de los diez años.
Distinción entre adopción internacional y adopción extranjera
Se debe distinguir entre la adopción que tiene elementos extranjeros (adopción internacional) y aquella que se
relaciona enteramente con otro país, pues tanto adoptado como adoptantes son nacionales y residentes en el
mismo Estado donde es conferida la adopción. En tal caso, aquella es doméstica, interna, pero es desde nuestra
mirada, una adopción extranjera.
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Najurieta considera que una adopción es internacional cuando “en virtud de la localización de sus elementos,
entraña un conflicto de leyes, es decir, da vocación a más de un derecho para regir el caso".
Una adopción será internacional cuando presente elementos extranjeros. Es decir, en líneas generales, en
aquellos casos donde el domicilio de los adoptantes se encuentra en un país distinto al lugar donde el adoptado
tiene su domicilio o residencia habitual.
Para el Convenio relativo a la Protección del Niño y a la Cooperación en materia de Adopción una adopción es
internacional cuando un niño con residencia habitual en un Estado contratante ("el Estado de origen") ha sido,
es o va a ser desplazado a otro Estado contratante ("el Estado de recepción"), bien después de su adopción en el
Estado de origen por cónyuges o por una persona con residencia habitual en el Estado de recepción, bien con la
finalidad de realizar tal adopción en el Estado de recepción o en el Estado de origen. No ha sido ratificada por
Argentina.
El Código Civil y Comercial no define cuando una adopción es internacional.
La postura de la República Argentina frente a la adopción internacional
Ya desde la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño por ley 23.849, posteriormente
constitucionalizada, la República Argentina manifestó una clara posición contraria, de rechazo a la adopción
internacional respecto de niños nacionales o con residencia en nuestro país, que se pretendan adoptar por
residentes en el extranjero, ante tribunales argentinos.
La ley 23.849 estableció que la República Argentina hacía reserva a los incs. b), c), d) y e) del art. 21 y
manifestaba que no regirán en su jurisdicción por entender que, para aplicarlos, debe contarse previamente con
un riguroso mecanismo de protección legal del niño en materia de adopción internacional, a fin de impedir su
tráfico y venta.
Con idéntico sentido, la ley 24.779, en lo referente al régimen de adopción, ha establecido en el art. 315 que la
persona que desee adoptar en la Argentina deberá acreditar de manera fehaciente e indudable, residencia
permanente en el país por un período mínimo de 5 años anterior a la petición de la guarda.
Varias son las razones que motivan esta posición: evitar el tráfico y explotación internacional de niños, así como
el desarraigo del niño de su territorio y su cultura nacional de origen, con la consiguiente pérdida de su
identidad. Por otro lado, el alto número de personas ofrecidas para adoptar, con residencia en nuestro país,
respecto de los niños que pueden ser dados en adopción, tornaría desaconsejable recurrir a la adopción
internacional, de carácter subsidiario.
Otra objeción, entre las principales, reside en la desconfianza o la falta de control posterior que sobre los
adoptantes y sobre el niño pueda hacerse en el extranjero.
Dictamen 321 del 18/12/2008 del Ministerio de Justicia de la Nación
El Dr. Guglielmino manifiesta que "ante el supuesto de adopción internacional, los organismos públicos se
abstendrán de actuar o intervenir en trámites relacionados con ella, a menos que esas solicitudes de
intervención provengan de organismos oficiales competentes de Estados extranjeros y estén fundadas en sólidas
razones humanitarias".
Dictamen del 23/10/2010 de la Defensoría General de la Nación
La Defensora General expresó que la decisión de una o 2 personas de adoptar niños en otro país es una decisión
unipersonal y libre, que en tanto no viole leyes nacionales, no puede ser objeto de intromisión alguna por parte
del Estado. Conforme el art. 19 de la CN, las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al
orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están solo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de
los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo
que ella no prohíbe. A su entender, lo que importa es favorecer, a través del accionar del Estado, que los niños
permanezcan con su familia de origen y, ante la imposibilidad real de ella, como último recurso, arribar a la
figura de la adopción. En consecuencia, el Estado no debiera expedirse a priori respecto de la decisión de los
postulantes a adopción de niños en el extranjero. Colaborar para facilitar y agilizar trámites de adopciones
legalmente concedidas implicaría garantizar al niño involucrado una pronta inserción en un ámbito seguro para
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su integridad y salud, tanto física como psíquica y para brindarle una contención emocional desde una familia
que le pueda proveer amor y cuidados para su mejor desarrollo.
En lo que concierne al reconocimiento de la sentencia extranjera de adopción, la defensora expresa que, si se
advirtiera que la sentencia no contempla los requisitos formales de admisibilidad, queda a cargo del juez
competente la decisión que corresponde adoptar debiendo recordar la independencia y autonomía que tienen
los integrantes del Poder judicial a la hora de emitir sus fallos, cualidades que caracterizan y dan vida al Estado
republicano y democrático. No sería prudente adelantar un criterio general único en las adopciones que
merecen un análisis de cada caso en particular, pues cualquier decisión que se adopte debe contemplar el
interés superior del niño.
La Convención de los Derechos del Niño. Régimen de guarda y protección
El artículo 21 de la CDN dispone: “Los Estados Partes que reconocen o permiten el sistema de adopción cuidarán
de que el interés superior del niño sea la consideración primordial y;
a) Velarán por que la adopción del niño sólo sea autorizada por las autoridades competentes, las que
determinarán, con arreglo a las leyes y a los procedimientos aplicables y sobre la base de toda la
información pertinente y fidedigna, que la adopción es admisible en vista de la situación jurídica del niño
en relación con sus padres, parientes y representantes legales y que, cuando así se requiera, las personas
interesadas hayan dado con conocimiento de causa su consentimiento a la adopción sobre la base del
asesoramiento que pueda ser necesario;
b) Reconocerán que la adopción en otro país puede ser considerada como otro medio de cuidar del niño, en
el caso de que éste no pueda ser colocado en un hogar de guarda o entregado a una familia adoptiva o no
pueda ser atendido de manera adecuada en el país de origen;
c) Velarán por que el niño que haya de ser adoptado en otro país goce de salvaguardias y normas
equivalentes a las existentes respecto de la adopción en el país de origen;
d) Adoptarán todas las medidas apropiadas para garantizar que, en el caso de adopción en otro país, la
colocación no dé lugar a beneficios financieros indebidos para quienes participan en ella;
e) Promoverán, cuando corresponda, los objetivos del presente artículo mediante la concertación de arreglos
o acuerdos bilaterales o multilaterales y se esforzarán, dentro de este marco, por garantizar que la
colocación del niño en otro país se efectúe por medio de las autoridades u organismos competentes.”
La ley 23.849 estableció que la República Argentina hacía reserva a los incs. b), c), d) y e) del art. 21 y
manifestaba que no regirán en su jurisdicción por entender que, para aplicarlos, debe contarse previamente con
un riguroso mecanismo de protección legal del niño en materia de adopción internacional, a fin de impedir su
tráfico y venta.
El inc. A del art. 21 de la CDN pasó a erigirse en un principio inderogable parte del entramado Orden Público
Internacional argentino en cuanto exige:
a) La intervención de autoridades públicas competentes;
b) El examen transparente, consciente, particular, sobre su conveniencia de la adopción, con la mira
puesta en el interés superior del menor;
c) La participación de los padres, parientes y representantes legales;
d) Que con conocimiento de causa hayan dado su consentimiento.
Si bien la desprotección física y familiar de los menores aconsejaban aceptar tanto la adopción interna como la
internacional, Argentina padeció serios problemas políticos internos, que la llevaron al rechazo de las
adopciones internacionales.
Entre las causas más importantes, los hijos de desaparecidos forzosos, anotados como hijos propios por las
familias que los acogieron durante la dictadura militar de los 70, el tráfico internacional de niños, las listas
enormes de personas domiciliadas en nuestro país anotadas para adoptar, que debían ser preferidas a las
extranjeras y la falta de controles post adopción en los países de destino de los adoptados.
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El derecho internacional privado argentino de fuente interna no contenía normas de jurisdicción internacional
en materia de adopción. Para suplir este vacío normativo, la doctrina propuso distintas fórmulas, inclinándose
bien por la competencia del domicilio del adoptante, o bien del adoptado.
En principio, como la parte vulnerable es el menor, la mejor manera de garantizar que no sea objeto de
transacciones ilegítimas, es atribuir la competencia internacional al juez del Estado donde el menor reside en
forma habitual.
El principio de subsidiariedad
Los incisos b) c) d) y e) regulan los distintos supuestos de adopción internacional e incorporan el principio de
subsidiariedad: este principio implica concebir a la adopción internacional no como la primera alternativa, sino
como una posibilidad a los fines de garantizar el derecho a tener una familia y a crecer y desarrollarse en el
ámbito familiar, cuando esto no sea posible de proveer en su país de origen. Pues obviamente también debe
garantizarse el derecho a la identidad, por lo que la primer opción va a ser la de garantizar los derechos del niño
a través de las distintas figuras que establece la legislación interna, siendo incluso la adopción en el ámbito
interno la última ratio.
El art. 21, inc. b), de la Convención sobre Derechos del Niño de 1989, establece que los Estados "reconocerán
que la adopción en otro país puede ser considerada como otro medio de cuidar del niño, en el caso de que este
no pueda ser colocado en un hogar de guarda o entregado a una familia adoptiva o no pueda ser atendido de
manera adecuada en el país de origen".
El art. 4 de la Convenio de La Haya dispone que las adopciones internacionales solo pueden tener lugar cuando
las autoridades competentes del Estado de origen han constatado, después de haber examinado
adecuadamente las posibilidades de colocación del niño en su Estado de origen, que una adopción internacional
responde al interés superior del niño. Los Estados deberán tomar, con carácter prioritario, medidas adecuadas
que permitan mantener al niño en su familia de origen.
En el convenio, el principio de subsidiariedad significa que, en la medida de lo posible, los niños deberían crecer
en su familia de origen o familia extensa. Si la situación no lo permite, se pueden contemplar otras formas de
colocación familiar permanente en el país de origen. La adopción internacional solo se puede contemplar
después de haber considerado adecuadamente las soluciones a nivel nacional y solo si se realiza en aras del
interés superior del niño.
Sin embargo, el principio de subsidiariedad no debe asociarse con la adopción internacional como último
recurso.
Regulación de la adopción en el Tratado de Derecho Civil Internacional de Montevideo de 1940.
Régimen de los arts. 23 y 24
La única normativa vigente de fuente convencional en nuestro país es el Tratado de Derecho Civil Internacional
de Montevideo de 1940 en los artículos 23 y 24, que no son interpretados de modo uniforme en la doctrina.
Art. 23. La adopción se rige en lo que atañe a la capacidad de las personas y en lo que respecta a condiciones,
limitaciones y efectos, por las leyes de los domicilios de las partes en cuanto sean concordantes, con tal de que
el acto conste en instrumento público.
Se da una acumulación de leyes nacionales de los Estados donde tienen su domicilio el adoptante y el adoptado.
Se debe dar cumplimiento a todas las exigencias contenidas en ambas leyes lo que torna muy difícil la adop ción
internacional.
Será frecuente la necesidad de armonizar o adoptar las soluciones brindadas por los diversos derechos
aplicables, cuando estos resultaren “discordantes”, sobre todo en aquellos casos en que tal circunstancia torne
inválida la adopción internacional.
En general, la aplicación acumulativa de dos derechos en pie de igualdad conducirá a un resultado restrictivo
respecto de la validez de la adopción, dado que habrá que estar a los requisitos de la ley más severa, exigente, a
los fines de que la adopción sea válida tanto en el país donde el adoptado tiene su domicilio, como en el Estado
donde el o los adoptantes tengan el propio.
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La forma requerida es el instrumento público, como condición de validez.
Art. 24. Las demás relaciones jurídicas concernientes a las partes se rigen por las leyes a que cada una de estas
se halle sometida.
Queda un vacío interpretativo que debe ser rellenado con el principio rector de favor minoris.
Regulación de la adopción en la fuente interna. Jurisdicción internacional conforme el art. 2635 del
CCyCN. Clase de foro y alcance de la competencia en materia de adopción. Competencia en caso de
anulación o revocación de una adopción
Artículo 2635 CCyC. Respecto de los niños con domicilio en la República, los jueces argentinos son
exclusivamente competentes para la declaración en situación de adoptabilidad, la decisión de la guarda con fines
de adopción y para el otorgamiento de una adopción.
Para la anulación o revocación de una adopción son competentes los jueces del lugar del otorgamiento o los del
domicilio del adoptado.
Por consiguiente, el art. 2635 distingue dos supuestos para atribuir jurisdicción:
a) Para la declaración en situación de adoptabilidad, la decisión de la guarda con fines de adopción y
para el otorgamiento de una adopción se fija la jurisdicción exclusiva de los jueces argentinos en caso
de niños con domicilio en la República.
b) Para la anulación o revocación de una adopción, se establece la jurisdicción concurrente de los jueces
del lugar del otorgamiento o los del domicilio del adoptado. Debemos entender que la norma se refiere
al domicilio actual del adoptado, o sea el que tenga al tiempo del pedido de anulación o revocación,
puesto que, si se refiriera al domicilio al tiempo de la adopción, este coincidiría muy probablemente con
el lugar de otorgamiento.
La influencia del art. 600 del CCyCN sobre la jurisdicción
Además, el art. 600 CCyC establece que solo puede adoptar la persona que:
a) “Resida permanentemente en el país por un período mínimo de 5 años anterior a la petición de la guarda
con fines de adopción; este plazo no se exige a las personas de nacionalidad argentina o naturalizadas en el
país;
b) Se encuentre inscripta en el registro de adoptantes".
Esta disposición lleva a la conclusión que un juez argentino en ningún caso podría dar en adopción a un niño
domiciliado en el país a adoptantes con lugar de domicilio o residencia habitual en el extranjero. De todas
maneras, a partir de entrada en vigor del nuevo Código, como anticipamos, los nacionales o los naturalizados en
la Argentina quedan exceptuados de probar la residencia permanente en la República .
Ley aplicable conforme 2636
ARTÍCULO 2636.- Derecho aplicable. Los requisitos y efectos de la adopción se rigen por el derecho del
domicilio del adoptado al tiempo de otorgarse la adopción.
La anulación o revocación de la adopción se rige por el derecho de su otorgamiento o por el derecho del
domicilio del adoptado.
El primer párrafo establece que los requisitos y efectos de la adopción se rigen por el derecho del domicilio del
adoptado al tiempo de otorgarse la adopción. Se utiliza un punto de conexión simple y personal, rector en
materia de adopción, como es el domicilio del adoptado, su centro de vida al momento de otorgarse aquella.
La conexión fundamental pasa a ser el domicilio del adoptado. Será el derecho del país donde se domicilie el
menor, el encargado de resolver sobre los requisitos para adoptar, y este mismo derecho será quien establezca
los efectos que la adopción produce.
En el segundo párrafo, la norma prevé una conexión alternativa. La elección entre una ley u otra la realizará el
juez siempre procurando el resguardo del interés superior del niño.
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Reconocimiento de una adopción constituida en el extranjero conforme el art. 2637 del CCyCN
ARTÍCULO 2637.- Reconocimiento. Una adopción constituida en el extranjero debe ser reconocida en la
República cuando haya sido otorgada por los jueces del país del domicilio del adoptado al tiemp o de su
otorgamiento. También se deben reconocer adopciones conferidas en el país del domicilio del adoptante
cuando esa adopción sea susceptible de ser reconocida en el país del domicilio del adoptado.
A los efectos del control del orden público se tiene en cuenta el interés superior del niño y los vínculos estrechos
del caso con la República.
Para las adopciones internacionales "inversas", es decir, las adopciones otorgadas en el extranjero, respecto de
menores domiciliados afuera, deben ser reconocidas cuando haya entendido el juez del domicilio del menor,
siguiendo el criterio de la bilateralización de la norma conflictual argentina de jurisdicción internacional.
Requisitos y necesidad del exequatur
Durante la vigencia del Código Civil, un amplio sector de la doctrina argentina entendió que cuando se solicita el
reconocimiento de una adopción conferida en el extranjero, se deben exigir las condiciones para el
reconocimiento de una sentencia extranjera en sede judicial. Sin embargo, además de los requisitos del art. 517
y ss. del Cód. Proc. Civ. y Com. o de las normas similares de los Códigos Procesales de las provincias, cuando lo
que se pretende es la homologación de una sentencia de adopción extranjera, es necesario verificar que se
hayan cumplido con todos y cada uno de los requisitos que prevé la ley del lugar del domicilio del adoptado al
momento de ser otorgada la adopción.
Sin embargo, la Prof. Najurieta ha señalado que las normas argentinas de fuente interna sobre adopción
internacional no versan sobre el reconocimiento de una decisión extranjera, sino del reconocimiento de los
efectos que una situación jurídica extranjera puede desplegar en el foro. Por ello, según la autora, el art. 339,
Cód. Civil, permitiría sustituir el procedimiento tradicional de reconocimiento de sentencia extranjera
(exequatur) por un control desde la óptica del ordenamiento jurídico del domicilio del adoptado al tiempo de la
adopción.
La adopción se debe reconocer si:
a) Fue otorgada por los jueces del domicilio del adoptado al momento de su otorgamiento;
b) Fue otorgada por el juez del domicilio del adoptante, pero esa adopción es susceptible de ser reconocida
en el país del domicilio del adoptado.
Influencia del Orden Público Internacional argentino en el reconocimiento de la sentencia extranjera
A los efectos del control del orden público se tiene en cuenta el interés superior del niño y los vínculos estrechos
del caso con la República.
Tal como afirma Carolina Iud, "esa adopción no debe contrariar el orden público internacional argentino, control
que, al independizarse del método tradicional de reconocimiento de sentencias, no se encuentra limitado por la
regla de prohibición de revisión del fondo para posibilitar la detección, por ejemplo, de un supuesto de tráfico
como antecedente de la adopción. El funcionamiento del orden público en este caso recibe la influencia de 2
ideas que de alguna manera lo matizan; una ya es conocida por nuestro sistema jurídico y es la consideración del
interés superior del niño, y otra no tanto, como es el concepto de orden público de proximidad. En este último
caso, se destaca que no ha sido adoptado como regla general ni rígida, por lo que se logra superar los
inconvenientes de la creación de sujetos de doble condición o de derecho humanos de geometría variable...”.
Conversión de la adopción simple en adopción plena conforme el art. 2638, requisitos
ARTÍCULO 2638.- Conversión. La adopción otorgada en el extranjero de conformidad con la ley del domicilio del
adoptado puede ser transformada en adopción plena si:
a) Se reúnen los requisitos establecidos por el derecho argentino para la adopción plena;
b) Prestan su consentimiento adoptante y adoptado. Si éste es persona menor de edad debe intervenir el
Ministerio Público.
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En todos los casos, el juez debe apreciar la conveniencia de mantener el vínculo jurídico con la familia de origen.
Reproduce en similares términos el artículo 340 del Código Civil derogado.
Un juez argentino no puede otorgar adopciones internacionales, pero sí está facultado para decidir la conversión
de una adopción internacional simple conferida en el extranjero en plena en los términos del derecho nacional
vigente.
La conversión a una adopción plena, conforme lo dispuesto por el art. 2638, supone una suerte de
reconocimiento incidental o implícito de la adopción simple conferida en el extranjero, conforme lo dispuesto
por el 2637 y no conforme con los mecanismos tradicionales de reconocimiento de sentencias, sin perjuicio de la
verificación y control de los recaudos formales.
El deber de cooperación en materia de adopción internacional. Previsión normativa en el art. 2635
del anteproyecto del CCyCN y actualidad legal en función de los deberes de cooperación impuestos
en el art. 2611
Cabe señalar que el Anteproyecto de CCyC contemplaba un tercer párrafo al art. 2635, cuya eliminación ha
degradado la norma. Prescribía que "Las autoridades administrativas o jurisdiccionales argentinas deben prestar
cooperación a las personas con domicilio en la Argentina, aspirantes a una adopción a otorgarse en país
extranjero, que soliciten informes sociales o ambientales de preparación o de seguimiento de una adopción a
conferirse o conferida en el extranjero".
En efecto, aun cuando en la Argentina, un juez no está habilitado para conceder la adopción de un niño
residente en el país por adoptantes con domicilio en el extranjero, existen cada vez más casos, en alguna medida
motivados en las dificultades para lograr una adopción en el país, de pretensos adoptantes, con nacionalidad y
domicilio en la Argentina que, para llevar a cabo un trámite de adopción en un Estado extranjero donde, con los
debidos recaudos se permiten las adopciones internacionales, solicitan la cooperación de las autoridades
locales, a los fines de obtener un certificado de idoneidad, la legalización de documentos requeridos por
autoridades extranjeras, o bien, el reconocimiento de la sentencia extranjera de adopción.
Esta cooperación no puede ser negada por la República Argentina, pues no hay ninguna prohibición legal o
convencional al respecto, ni tampoco se puede considerar afectado el orden público internacional argentino.
Aunque se haya eliminado el deber de cooperación del artículo, este igualmente se desprende de la regla
general del artículo 2611 CCyC.
Fallos:
CH. C.; M. p/ Adoptabilidad . (Tupungato, Mendoza, 5/5/2016) Se debía decidir la adoptabilidad de la niña M.
Ch. C., nacida el 17/10/2009 en Palca Lily, Potosí, Bolivia. Inicialmente, la pequeña tenía residencia temporaria
en nuestro país concedida por la Dirección de Migraciones.
La niña y su madre, la Sra. C, se trasladan desde Bolivia a Argentina al separarse ésta del padre biológico de M,
dejando a sus 5 hijos mayores de su primer matrimonio en Bolivia.
La niña estuvo en un primer momento al cuidado de vecinos y fue llevada a atención médica porque presentaba
bajo peso y talla y no contaba con vacunas. En una ocasión, la madre dejó a la niña en la guardería en estado de
ebriedad y fue denunciada de haber querido dejarla abandonada y volver a Bolivia. Ante estas circunstancias, la
pequeña es albergada en Mini hogar de Admisión de Tupungato.
El Servicio de Protección de Derechos Local informó sobre la intervención asumida, derivaciones a control
médico de la niña, solicitud de ayuda económica y control domiciliario a la Sra. C. del que surgió que alquila una
habitación en condiciones deplorables de higiene, se detectó que padece problemas con el alcohol e indagados
los vecinos informaron que la madre se ausenta del domicilio durante horas y días para luego regresar en busca
de la niña. Al no existir red familiar extensa se determinó el alojamiento en un hogar dependiente de la
Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF) de Tunuyán.
El Ministerio Pupilar toma intervención y solicita la búsqueda de red familiar de la niña y la progenitora que
pudiera ejercer en forma responsable la crianza y evaluación psíquica de la madre.
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Se libró oficio al Consulado de Bolivia requiriendo información relativa a familiares de los progenitores, de lo que
no se obtuvo respuesta.
El equipo técnico interdisciplinario informó que M. se encontraba albergada en Hogar "Miradas Dulces" desde el
6/8/2013; ingresó indocumentada. Asimismo, indicó que la madre solo la visitaba por una hora
aproximadamente, una vez por semana, y observó escaso vínculo afectivo por parte de ambas.
La asesora de menores dictaminó se declare la adoptabilidad de la niña en forma expeditiva.
Si bien la madre denunció nuevo domicilio en Mendoza, la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF)
informó que no existe posibilidad de reintegro de M. a su progenitora, dado que no se puede sostener una
estrategia con la misma, en tanto, por lapsos de tiempo viaja a Bolivia y continuamente cambia de domicilio.
El Ministerio Pupilar dictaminó favorablemente a la adoptabilidad.
La Secretaría Judicial de la Corte para Asuntos Internacionales (SEJUICAI), en su informe, dice que el elemento
extranjero en el caso es la nacionalidad de la niña M. y que no es tradición ni de la fuente convencional ni de la
interna utilizar como criterio para determinar el derecho aplicable la nacionalidad del niño. Sostiene que el
caso no constituye una adopción internacional, sino una adopción del derecho interno. Surge del caso que M.
tiene su centro de vida en Argentina, lo que determina que su situación deba ser resuelta por jueces argentinos
y con la aplicación de nuestro derecho.
Se agregó informe social realizado en la nueva residencia de la Sra. C., donde habita en forma reciente abonando
un alquiler por una habitación con baño externo, insuficiente mobiliario, aunque buenas condiciones de orden e
higiene. En cuanto a su salud logró reconocer haber padecido alcoholismo, pero afirmó haberlo superado.
Manifestó su deseo de recuperar y reunir a sus hijas albergadas en Bolivia y a M. e irse a vivir junto a sus demás
hijos en Tilcara, quienes viajarían a Mendoza para ayudarla a recuperar a M. Explicó que tiene una prima V. S. de
M., en Tunuyán que vienen junto a su esposo para época de cosecha y luego retornan a Tilcara.
De la reevaluación psíquica a la progenitora Sra. P. C., se informó: "...En todo momento brinda y manipula los
datos para convencer a los interlocutores de que está en condiciones de hacerse cargo de su hija M. para lo que
cuenta con apoyo familiar. No da datos precisos respecto de la red familiar para ubicarlos. Respecto de padecer
alcoholismo evade y minimiza la situación. Niega consumir alcohol en el presente, refiere haber consumido
alcohol medicinal en otros momentos...".
En cuanto a la Sra. S. informó: "de su relato surge que casi no conoce a la Sra. C., quien sería una prima lejana de
su marido. Se concluye que los Sres. M. S. no están dispuesto a asumir la guarda de M.; la Sra. C. continuaría
consumiendo alcohol; no se detectan redes familiares de contención que puedan ayudar a un eventual reintegro
de M.".
La asesora de menores consideró impertinente continuar en la búsqueda de red familiar atento el excesivo
tiempo transcurrido que vulnera los derechos de la niña, la ausencia de datos, además de remarcar el estado de
alcoholismo que padece la progenitora y la prolongación de la institucionalización.
El tribunal concluyó que, quedando desestimados en la causa los elementos extranjeros del caso, en virtud de la
residencia permanente tanto de la madre como de la niña M. en Argentina, y del dictamen del SEJUCAI, el solo
elemento de la nacionalidad por el lugar del nacimiento no implica un elemento relevante como para
interpretar el caso como jusprivatista internacional, sino que amerita su tratamiento como un caso de derecho
interno. En 2016 se declaró la adoptabilidad de M.
S., C.H – Juzgado en lo Civil y Comercial de Conciliación y Familia de Dean Funes, sobre caso especial
de otorgamiento de adopción internacional. El juez se pregunta en relación con la figura de la adopción
internacional: "¿por qué privar al adoptado de sus raíces, de su cultura, de su nacionalidad, si existen en el país,
es más, en la misma jurisdicción en que nació, innumerables matrimonios dispuestos a adoptarlo, y a criarlo en
las mismas condiciones, sociales, religiosas, culturales, idiomáticas e incluso ambientales, climáticas y
geográficas en que, de haber sido posible, lo hubieran criado sus padres biológicos? ¿Por qué privar al adoptado
de todas sus raíces? ¿Si la adopción es una institución para dar padres dignos al adoptado, por qué no dárselos
en el ambiente cultural más semejante a aquel en que nació?". Agrega que el Estado debe "evitar que nuestros
niños abandonados, pasen a formar parte de un negocio internacional, el de 'conseguir' para adoptantes de
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países desarrollados niños en adopción de 'raza aria'. Creo pues que también respalda mi postura la necesidad
de cortar de raíz todo posible intento de 'tráfico de niños'".
Sin embargo, ante el caso concreto, surge que, si bien el matrimonio peticionante reside en Alemania, solo uno
de los adoptantes es extranjero (de nacionalidad alemana), puesto que la adoptante es argentina, con lo cual la
menor no perderá sus raíces y tendrá parientes por parte materna en el país. Es decir, que este caso tiene ya un
matiz diferente al de una adopción internacional típica.
En segundo lugar, la niña C. H. S. fue dada en guarda con fines de adopción a F. H. H. y S. C. L. de H., por el
Juzgado de Instrucción, Menores y Faltas de esta ciudad el 18/11/1992. Por tanto, la niña hace ya casi 2 años y
medio que vive con los peticionantes de la adopción. De los informes que obran en autos, se desprende que la
niña se encuentra integrada a la familia de los adoptantes, y que ya existe entre ellos una relación paterno filial,
que es favorable para ella, siendo en consecuencia contraproducente cortar dicho vínculo, o dicho de otro modo,
es conveniente que el mismo continúe desarrollándose y en consecuencia que se otorgue la adopción solicitada,
ya que luego de 2 años y medio de convivencia con los adoptantes, aunque sea en el extranjero, sin dudas será
lo mejor para la niña.
En consecuencia, el magistrado hizo lugar a la demanda y otorgó la adopción plena de la menor C. H. S., con
efecto retroactivo al día 8/11/1993
G.S.M / Exequatur – Tribunal de Familia de Quilmes. El tribunal hace lugar a la demanda y reconoce la
existencia de la sentencia de adopción simple dictada en Haití, pensé a no contar con la original por el
terremoto ocurrido en el país.
Una madre argentina había adoptado a su hijo en Haití y estaba a la espera de que se legalizara la sentencia de
adopción —que ya estaba firme— y de que se emitiera su pasaporte para ir a buscarlo. La sentencia quedó
enterrada entre los escombros. Una vez en nuestro país, sin ningún documento de identidad del menor y solo
con una fotocopia de la sentencia de adopción y una fotocopia de la partida de nacimiento del niño, se solicitó
en el Tribunal de Familia Nro. 1 de Quilmes un reconocimiento de sentencia extranjera, la conversión de la
adopción simple a plena y que se adicionara un segundo nombre al original del niño.
La sentencia indica que "La conversión de la sentencia de adopción simple dictada en la República de Haití por la
de adopción plena, situación contemplada por el art. 340 del Cód. Civil, aparece como lógica a la luz de los
postulados y las condiciones marcadas por la catástrofe de su país de origen, que convertirían en su caso a la
institución de adopción simple en una abstracción sin ningún efecto para el niño, privándola de su real inserción
a la familia del adoptante". Asimismo, expresa que "Es de conocimiento público las circunstancias acaecidas
respecto al terremoto ocurrido en Haití (...) lo que hace imposible acompañar documentación original,
circunstancia esta que, sin perjuicio de las actuaciones esgrimidas por la parte, debo tener por probado, por
tratarse de un hecho notorio (...)". "Que no se encuentra vulnerado nuestro orden público, toda vez que la
sentencia de adopción dictada en el extranjero reúne los requisitos previstos por el art. 515 Cód. Proc. Civ. y
Com. (art. 14 CCyC); ello en virtud de la documental acompañada (...)".
R.I.H y otra s/ información sumaria. Tribunal de familia N° 1 de San Isidro. El tribunal emite los
certificados de idoneidad solicitados por los adoptantes argentinos, en base al derecho colombiano (derecho
del adoptado), que regula la adopción con padres extranjeros en el Código de la Infancia y Adolescencia. Tiene
en consideración, además, los informes suministrados por el equipo técnico.