Muy buenos días respetables autoridades educativas y cívicas que
nos honran con su presencia en la mesa del presídium, queridos
padres de familia, apreciables maestras, maestros, compañeros
alumnos y público en general.
Hoy celebramos el fin de una etapa especial en nuestra vida, nos
despedimos de grandes amigos y maestros, a quienes agradecemos
su acompañamiento durante todos estos años, que nos permiten el
estar aquí, a punto de salir de sexto grado.
Nacimos, crecimos y estamos a punto de entrar a la secundaria.
Creemos que este nuevo ciclo que vamos a empezar será
maravilloso, pero a la vez difícil porque quizás nos separemos de
nuestros compañeros.
En este día muy especial recordamos los años transcurridos en la
escuela:
Como el primer día de clases cuando entramos al salón, aquellas
caras que hoy nos resultan tan familiares, nos parecían extrañas.
Cuando nos sentamos con otros niños, sin saber que muchos de
nosotros compartiríamos grandes momentos durante tantos años,
algunos de estos compañeros se fueron, otros llegaron en el
transcurso de la primaria, pero todos coincidimos en este preciso
lugar, para quedarnos y crear un lazo más allá de la amistad.
Aquí nos divertimos, pero lo más importante, es que aprendimos que
no todos somos iguales y aunque nos cuesta, siempre tratamos de
respetar nuestras diferencias.
Cómo olvidarnos de las mañanas de juegos compartidos en el patio, y
de los nervios y las caras de susto en cada examen. Cómo no
recordar las alegrías y tristezas vividas en estos seis años.
Son miles las historias que queremos contarles, pero se quedarán en
nuestras memorias.
No podemos dejar de hacer un reconocimiento a cada uno de los
docentes que nos acompañaron en el recorrido de este largo camino:
los cariñosos, los exigentes, los compañeros, los intransigentes, los
justos, los queridos y los temidos por su gran seriedad.
Conocimos también, a esa maestra que nos hizo sentir muy
importantes, que nos dio fuerzas para esmerarnos en todo lo que nos
proponíamos y en el placer por el estudio que nos ayuda a superarnos
en la vida.
A todas y todos los maestros, les decimos que, quizás olvidemos sus
nombres, pero nunca su forma de ser, su afecto, su cariño y apoyo. A
cada una y uno de ustedes, que nos enseñaron a pensar y a estudiar,
les pedimos que no nos suelten las manos, porque aquí estaremos a
la vuelta de la esquina.
A nuestros padres, gracias por habernos escogido esta escuela, por
continuar brindándonos su amor y apoyo, por permitirnos llegar a cada
meta que nos tracemos y por otorgarnos las oportunidades para ser
alguien en la vida.
Por último, queremos dejar un mensaje a nuestros compañeros que
se quedan en la escuela, aprovechen sus días en esta magnífica
escuela, porque los años pasan volando y recuerden: esta no es una
simple institución educativa, es nuestra segunda casa, y se llama
“ARTÍCULO 27 CONSTITUCIONAL”.
Les deseo lo mejor a todos mis compañeros, éxito en el futuro, nos
vemos el próximo ciclo y muchas felicidades.
Gracias.