BBC Racismo: cómo la ciencia
desmontó la teoría de que existen
distintas razas humanas
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Pie de foto,Hay datos que respaldan la igualdad de los seres humanos desde un punto de
vista cientí[Link]ón del artículo
Autor,Lorenza Coppola Bove
Título del autor,The Conversation*
7 julio 2020
Desde su nacimiento en el siglo XVIII, la antropología física se centró en
el estudio de los restos de esqueletos humanos. Su objetivo era observar
los fenómenos evolutivos y de la variabilidad humana.
Conforme se descubrían nuevos territorios y poblaciones, fue necesario, según
los naturalistas europeos, clasificar los seres humanos según a sus rasgos.
En el reino animal hablar de razas geográficas consiste en definir unas
agrupaciones de individuos que se distinguen por rasgos adaptados al tipo de
ambiente. En el caso del ser humano, el concepto tuvo una connotación
muy diferente.
De hecho, la diversidad humana no se percibía como una selección del medio
ambiente (como ocurre con el color de la piel y la forma de los ojos).
En su lugar, se interpretó como el reflejo de las características culturales de las
muchas poblaciones del planeta.
Por ejemplo, los rasgos europeos eran considerados "superiores, equilibrados,
hermosos", y eran el reflejo exterior de la "inteligencia y la educación" que
caracterizaban a todo europeo.
Se consideraban ellos mismos la raza "cumbre".
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formas en las que la vida moderna está afectando nuestro esqueleto)
En el otro lado estaban los rasgos africanos, considerados "primitivos y poco
atractivos", símbolo de una población "ignorante e incivilizada" según los
naturalistas y antropólogos del siglo XVIII.
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Pie de foto,La verdad universal que gritan los huesos es que somos humanos.
La creación de una jerarquía
El contexto histórico favoreció una investigación dedicada a la clasificación de
los tipos humanos.
El colonialismo y la esclavitud fueron los motores que llevaron los europeos
a buscar apoyos científicos para justificar sus acciones contra los indígenas.
Una de las primeras herramientas que se emplearon para discriminar las
diferentes "razas" humanas fue la craneología.
Esta consistía en el estudio de los caracteres métricos y morfológicos del
cráneo humano.
Cómo el sedentarismo cambió nuestros pies y qué podemos hacer para
revertir el daño
Para ello se medían los cráneos de los principales grupos poblacionales
conocidos.
A cada uno se le atribuía un patrón preciso de características (cráneo globular,
alargado, etc.) que se correspondían con cualidades intelectivas más o menos
desarrolladas.
Así se estableció una jerarquía social y cultural entre los grupos humanos.
Fue gracias a Blumenbach (1752-1840) que la morfología del cráneo empezó a
ser utilizada sistemáticamente como parámetro para determinar la raza de
procedencia de un individuo.
De hecho, su metodología se extendió a todas las colecciones osteológicas
europeas en el siglo XVIII.
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Pie de foto,Resulta incorrecto definir fenómenos tan dinámicos como la inmensa
variabilidad humana y la historia de su evolución con un concepto estático y estéril
como el de "raza".
Este interés en los rasgos craneales fue cultivado sobre todo por Franz Joseph
Gall (1758-1828), quien defendió la hipótesis de que a una precisa morfología
craneal correspondían unas determinadas características intelectivas.
Así nació la frenología, hoy considerada una pseudociencia.
Los últimos defensores de las razas humanas
Muchos antropólogos físicos y genetistas se disociaron de la imagen que los
totalitarismos y el colonialismo querían dar sobre la variabilidad humana. Para
ello aportaron evidencias y estudios científicos.
La inconsistencia del concepto de raza se nota, sobre todo, porque nunca
hubo una clasificación unívoca del número ni de los parámetros utilizados.
A lo largo de la historia se clasificaron desde dos hasta 63 razas humanas, una
pesadilla para los estudiantes de antropología.
Evolución humana: el intrigante hallazgo de un cráneo que cuestiona las
ideas sobre nuestros ancestros
También es importante destacar que los primeros naturalistas y antropólogos
que intentaron dividir la humanidad en razas utilizaban unos parámetros sujetos
al medio ambiente, fruto de la evolución y de la selección ambiental de los
rasgos fisonómicos. Por ejemplo el color de la piel, el tamaño y la morfología
del cráneo.
En 1994, la American Anthropological Association tomó distancia de este
concepto tan obsoleto y demostró su carencia de soporte científico.
De hecho, resulta incorrecto definir fenómenos tan dinámicos como la inmensa
variabilidad humana y la historia de la evolución del hombre con un concepto
estático y estéril como el de "raza".
En el campo de la antropología forense, una rama de la antropología física,
cuando se hallan unos restos es fundamental establecer el sexo, la edad, la
talla y el origen geográfico.
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Pie de foto,La ciencia ha modificado su forma de referirse a las poblaciones humanas, y
ha aceptado la existencia de una sola especie: Homo sapiens.
Para alejarse de la connotación social de la palabra "raza", la ciencia tuvo que
modificar su forma de referirse a las poblaciones humanas, y aceptar la
existencia de una sola especie: el Homo sapiens.
La terminología pasó de race (raza, en inglés) a ancestry (ascendencia).
Esto hace referencia a los caracteres heredados por los padres y los
antepasados de una persona.
Este cambio fue necesario también porque no es cierto que un individuo
pertenezca a un área precisa. La globalización ha cambiado la distribución
de los caracteres fenotípicos (los que vemos representados en una persona).
La investigación no se desarrolló solamente sobre la parte morfológica del
esqueleto humano. También se evaluaron pruebas genéticas y moleculares en
el ámbito de la antropología molecular.
En un estudio de 1972 realizado por el profesor de Harvard Richard Lewontin
se analizaron unas proteínas contenidas en la sangre de diferentes
poblaciones.
Los resultados no mostraron diferencias significativas desde el punto de
vista molecular para separar razas humanas.
Estudios posteriores contribuyeron a verificar que la secuencia de bases (las
unidades que forman la información genética) en el ADN humano es idéntica
al 99,9%, lo que demolió por completo la posibilidad de encontrar un parámetro
fiable para definir las razas.
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TE DE LA IMAGEN,RAWPIXEL
Pie de foto,Debajo de nuestra piel, somos todos iguales.
Estos datos fueron importantes para sostener la igualdad de los seres humanos
desde un punto de vista científico, imparcial y riguroso.
La idea de raza en nuestros tiempos
En los tiempos modernos todavía existe el directo derivado del concepto de
raza: el racismo.
Conocemos las funestas consecuencias que tuvo por los feroces genocidios
cometidos en el siglo XX.
Como decía Einstein, "es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio",
una afirmación que sigue siendo actual.
Desafortunadamente, tenemos que reconocer que todavía hay quien opina que
las "razas" humanas existen.
Esto, a pesar de que la ciencia ha probado que no hay evidencias suficientes ni
bases rigurosas para definirlas en el ser humano.
Los impresionantes cráneos humanos deformados intencionalmente en
China hace 12.000 años (y qué pistas le brindan a la ciencia)
Es más, el mundo científico trabaja de modo unánime para defender la
igualdad entre los distintos grupos humanos y despojar de construcciones
pseudocientíficas una realidad aceptada tanto biológica como jurídicamente.
Que se trate de restos de un poderoso rey de la época medieval, de un esclavo
egipcio, de un migrante fallecido en nuestras costas o de un importante
personaje del mundo del espectáculo, la verdad universal que gritan los huesos
es que somos humanos.
Debajo de nuestra piel, somos todos iguales.
*Lorenza Coppola Bove es profesora de Antropología Física de la
Universidad Pontificia Comillas.
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y es
reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para
leer el artículo en su versión original.
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