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La Rata del Mercado de la Merced

La obra de teatro 'La Rata' presenta a una pareja recién casada que enfrenta tensiones y expectativas sobre su relación y roles de género. A medida que discuten sobre su matrimonio, surgen conflictos sobre el deseo, la fidelidad y las presiones sociales, culminando en un episodio cómico y surrealista con la aparición de una rata. A través de diálogos cargados de ironía y crítica social, se exploran las complejidades de la vida conyugal y las expectativas familiares.

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La Rata del Mercado de la Merced

La obra de teatro 'La Rata' presenta a una pareja recién casada que enfrenta tensiones y expectativas sobre su relación y roles de género. A medida que discuten sobre su matrimonio, surgen conflictos sobre el deseo, la fidelidad y las presiones sociales, culminando en un episodio cómico y surrealista con la aparición de una rata. A través de diálogos cargados de ironía y crítica social, se exploran las complejidades de la vida conyugal y las expectativas familiares.

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LA RATA

TEATRO

Carlos Santos
A la memoria de: Robelino Garay.
PERSONAJES:

El hombre
La mujer.
PRIMER ACTO

(Escenario: una alcoba, la cama está ubicada al centro, en un extremo se encuentra una
planta ornamental, dos sillones ubicados en el extremo derecho e izquierdo
respectivamente. La habitación está en orden impecable, al comienzo de la escena la luz
está apagada, desde la ventana ubicada en el lateral derecho penetra la luz, es de noche.
Se escuchan risas de un hombre y una mujer, la luz se enciende, entra una pareja, visten
traje de boda. La mujer baila, el hombre canta un bolero)

Hombre:
(Cantando) Mujer si puedes tu con Dios hablar, pregúntale si yo alguna vez, te he
dejado de adorar y al mar espejo de mi corazón.

Mujer:
( Bailando) ¿Notaste cómo nos miraban, cuando salimos de la iglesia?

Hombre::
¿Quiénes?

Mujer:
La gente, todos nos miraban con envidia. Viejos y jóvenes, en sus ojos anidaban los
celos. ( Deja de bailar y se sienta pesadamente, sobre el sillón del lateral izquierdo)

Hombre:
( Deja de tararear y se acuesta en la cama, mirando al techo) Años y años de espera, de
paciencia y resignación ¡qué difícil fue! Pero finalmente lo conseguí, está noche es la
recompensa, la gratificación a los años de espera.

Mujer:
( Sacando de la maleta un camisón) ¿Te gusta?

Hombre:
( Sin ver el camisón) Es perfecto. Todo lo que suceda será perfecto, sin recriminaciones,
sin culpas o señalamientos.

Mujer:
( Acariciando el camisón) Hace doce años me lo regaló mi madre, para estrenarlo esta
noche, ojalá se ajuste a mi medida.

Hombre:
( Sorprendido, se le acerca a la mujer, se agacha y la abraza desde la espalda, la mujer
continua sentada) ¿12 años? ¡Fue antes de conocerte! ( La trata de besar, pero la mujer
evasiva, se levanta)

Mujer:
Sí, quizás mucho más antes, fue para el tiempo que supo que yo ya no era una niña.
( La Mujer busca al Hombre, lo abraza y bailan)

Hombre:
¿Ves la luna?

Mujer:
¿Adónde?

Hombre:
A través de la ventana. ( Caminan juntos a la ventana)

Mujer:
Es luna llena.

Hombre:
( Cantando) mujer si sabes tu con Dios hablar..

Mujer:
( También cantando) pregúntale si yo alguna vez.

Hombre:
Es tarde, vamos a dormir.

Mujer:
¿Me pongo el camisón?

Hombre:
¿Cuál camisón?

Mujer:
Ninguno. ( Disgustada) ¡Nunca me ponés atención!.

Hombre:
( La alza en sus brazos, y la conduce hacia la cama, la acomoda con delicadeza y acaricia
su pelo) Al fin, después de tantos años de espera.

Mujer:
Así tenía que ser. ¿Lo lamentas? ( La mujer se quita los zapatos).

Hombre:
No, no es lamento. ( Piensa mientras se acuesta en la cama) No importa ya nada, sólo este
momento.
Mujer:
( Se levanta sorpresivamente) Mamá tenia razón, lo que siempre quisiste fue hacerme el
amor.

Hombre:
( Sorprendido) ¿Qué te pasa? Se supone que esto viene después, que tenemos que
consumar el matrimonio, la ley así lo exige ( Disgustado) Ya sabía que tu madre te metía
esas ideas tontas en la cabeza. Siempre supe que por eso me negabas los besos enfrente
de ella. Siempre a escondidas, como si fuera un criminal, como si la naturaleza humana
fuera una monstruosidad.

Mujer:
( Enojada) Yo provengo de una familia respetable, y no iba a permitir que me
manosearas sólo para satisface tus deseos. Tenías que casarte primero, así es la
costumbre.

Hombre:
( Con tono reconciliador) No te enojes, además ya nos casamos ( Se le acerca y la besa)
Yo te quiero y no me importó desperdiciar tanto tiempo..

Mujer:
( Lo interrumpe) ¿Desperdiciar?

Hombre:
(conciliador) No quise decir eso, perdóname estoy cansado, después de la boda me siento
exhausto, no coordinó los pensamientos.

Mujer:
Esta bien, no soy rencorosa. ( Se acuesta)

Hombre:
Voy al baño no me tardo.( Sale)

Mujer:
( Monologando, desde la cama) Lo difícil es aguantarse, aguantar las caricias, fueron
años de detenerme, pero él no lo entendía, no lo entiende, nadie, incluso ni mi familia.
( Se levanta)

( Dice estas palabras imitando a su mamá) Cuídate de los hombres todos son iguales, si te
dejas tocar las piernas siguen hasta alcanzar el fondo, las mujeres deben de darse el
puesto, los hombres sólo buscan satisfacer los deseos bestiales, y una vez satisfechos te
abandonan, si te dejas usar por ellos, te botan como trapo viejo.

( Volviendo al personaje de mujer) Tenía que cumplir con el papel de hija, llegar virgen
hasta el matrimonio, eso era lo acordado, esa era la regla que debía respetar.
( Asume el personaje del papá) Te voy a dar permiso de salir, pero no quiero que me
salgás con una pata más larga que la otra, si yo me sacrifico trabajando es
para que estudien, sean algo en la vida, pero ustedes como hijas están en la obligación de
mantener en alto el nombre de la familia. Recuerden esto: si un día me faltan, le faltan el
respeto a la familia se les cerraran las puertas de esta casa, y hagan de cuenta que no
nunca tuvieron padre.

( Volviendo al personaje de mujer) Amenazas, exigencias y chantajes emocionales.


Ahora ya pasó todo eso, soy la hija que se casó por la iglesia, la que cumplió con las
costumbres y normas familiares, la que fue entregada virgen al novio para que este
fundara un hogar, tuviera hijos y le diera el apellido como símbolo de propiedad.
(pensativa) Y a partir de esta noche, tengo que cumplir con el papel de esposa, de mujer y
de madre, interpretar de la mejor manera los papeles asignados, porque de no hacerlo el
castigo será severo, la sociedad entera me condenará.

( El hombre aparece)

Hombre:
Tengo mucha hambre ¡Con tanta comida en la fiesta y no tuve tiempo de comer nada!.

Mujer:
( Para sí) Empiezo a cumplir mi papel ( Cariñosa) ¿Quieres comer algo mi amor?

Hombre:
Sí. ¿Qué vas a cocinar?

Mujer:
¿Cocinar el qué? No tenemos nada.

Hombre:
¿Entonces por qué me ofreciste comida?

Mujer:
( Sarcástica) Para empezar mi papel de mujer abnegada.

Hombre:
( Molesto) Estás insoportable.

Mujer:
¿Desde cuándo?

Hombre:
Desde que nos casamos.

Mujer:
En otras palabras: No soportás las horas que llevamos de casados.

Hombre::
No, No es eso, es que te comportás extraña, como si hubieras cambiado de repente.

Mujer:
¡Cambiar en pocas horas! ¿Después de diez años de noviazgo? Eso es imposible, quizás
el que ha cambiado sos vos.

Hombre:
Yo no he cambiado, de eso no tengás dudas. Ya me lo advertían los amigos. ( La voz
cambia hasta lograr otro personaje) Una vez casadas empiezan a sacar las uñas y se les
sale el demonio que llevan dentro, las mujeres fingen, son actrices naturales, no les cuesta
engañar a los hombres.

Mujer:
¿Qué nos está pasando?

Hombre:
Nos acostumbramos al juego de novios. El tener que pasar sometidos a las miradas de
otros, de tus padres, de los vecinos, todo el mundo observándonos, aconsejándonos y
nosotros hasta cierto punto fingiendo ser otros, engañando y autoengañándonos.

Mujer:
No rompan con las costumbres, nos decían sus miradas hipócritas.

Hombre:
Cuando nos casamos nos felicitaron, pero entre dientes murmuraban que ya nos habíamos
pasado del tiempo. Y los amigos preguntando por el gran secreto ( La voz cambia) ¿Y no
te la has echado todavía? ¡Tonto fuiste si no te acostaste con ella! Las Mujeres para eso
son, para satisfacer las necesidades de los hombres.

Mujer:
¡Qué poco camino hemos recorrido en nuestras vidas!.

Hombre:
¡O quizás demasiado! ( Abrazando a la Mujer) Ya es muy noche.

Mujer:
Apaga la luz entonces.

Hombre:
( Apaga la luz, se acuesta junto a la Mujer, la abraza, luego grita) ¡Ay! Algo me mordió.
¡Ay! Una rata, me mordió una rata.

Mujer:
( Encendiendo la luz) ¿Cómo sabés que fue una rata?

Hombre:
La vi con la luz de la luna, era horrible, además sentí su cuerpo peludo y asqueroso ( El
hombre se agarra la mano)

Mujer:
¿Adónde te mordió?

Hombre:
( Casi llorando) Me mordió en la mano, revisa la cama, allí debe de estar.

Mujer:
( Revisando la cama) Yo no veo nada.

Hombre:
(impaciente) Debajo de las sábanas.

Mujer:
( Busca debajo de las sábanas) No hay nada. ( Escéptica) Fue tu imaginación.

Hombre:
¿ ¡Mi imaginación!? ¿A esto le llamás imaginación? (Le muestra la mano)

Mujer:
( Revisando la mano del Hombre) ( Sarcástica) Pudo haber sido el broche del vestido de
novia.

Hombre:
¿No me crees?

Mujer:
Claro que te creo mi amor, pero resulta que yo no he visto ninguna rata.

Hombre:
Pero aquí está la prueba ( Extendiéndole la mano)

Mujer:
Sólo es un rasguño.

Hombre:
Para eso se casa uno, para que la mujer lo acompañe en la vida, en las buenas y en las
malas, no para que lo llame a uno mentiroso. Bien me decían mis amigos. (Cambiando la
voz) No importa las explicaciones que les des, ellas siempre ponen en duda lo que decís.
Mujer:
( Enojada) Estoy harta de tu infantilismo.

Hombre:
¿Infantilismo? ¿Me estás acusando de ser infantil?

Mujer:
Acusándote no. Te señalo tus niñerías. Te digo en tu cara que sos niño. Armar el
escándalo sólo por un rasguño. Sólo un niño lo hace. ( Remarcando) SOLO UN
NIÑO.

Hombre:
( Para sí) Pensar que hasta rabia podría darme ¡Dios mío! ¿Por qué el castigo?

Mujer:
( Riéndose) JA JA JA JA. Rabia, ¿de dónde has sacado tanta tragedia?

Hombre:
Esto es como en la guerra. Por poco muero y vos indiferente. De seguro pensabas que si
moría podías encontrar otro, reemplazarme.

Mujer:
¿La guerra? ¿De qué estás hablando?

Hombre:
fue una noche que salí de tu casa, de cumplir la visita reglamentaria de novio cautivado,
de hombre dominado por tu familia, por vos. La guerrilla lanzó el ataque al cuartel de la
ciudad. Y yo como tonto caminando por las calles, pensando en este día, en este
momento, lejano de todo lo que no fuera hacerte el amor, creando la noche de bodas,
porque comprendí que no podía luchar contra tus padres, las normas y tu obstinación de
querer acostarte conmigo, esa noche mientras la guerrilla sitiaba la ciudad yo caminaba
extasiando en tu cuerpo, imaginaba tus pechos desnudos, todo tu cuerpo virgen a mi
merced, el mismo que me negabas porque teníamos que firmar el contrato que te
garantizaría mi amor eterno.

Mujer:
¿Te casaste por mi cuerpo? ( Burlona) ¿No tenías a nadie que te complaciera?.

Hombre:
¡Eso es lo que vos pensás!

Mujer:
( Celosa) ¿Tuviste amantes? ( Afirmando) Te acostaste con otras Mujeres. ¿ Y la
fidelidad qué me profesabas?
Hombre:
La fidelidad se murió esa noche.

Mujer:
¿Cuál noche? ¿De qué estás hablando?

Hombre:
Ya sabía que no me estabas escuchando. Como siempre mis palabras se desvanecen en
tus oídos.

Mujer:
Perdóname. No te presté atención. ( Para sí) Esa es la manera, comportarse esclava, dócil
escuchar sumisa y con los ojos atentos todo lo que tiene que decir, aunque resulte algo
aburrido y sin importancia

Hombre:
A tres cuadra de la casa de tus padres los soldados me detuvieron, me pidieron los
documentos de identidad. Sin explicación me golpearon, acusándome inmediatamente de
contacto guerrillero. Desperté de la ensoñación que me infringía tu cuerpo y reaccioné
como un cobarde, les negué cualquier participación en actividades subversivas. Me sentí
un gusano, un traidor, un ser sin conciencia.

Mujer:
¿Por qué?

Hombre:
Porque haces años en la universidad pertenecí a un grupo revolucionario, incluso
participe en acciones de propaganda y sabotaje.

Mujer:
¿Estás seguro que la picada de la rata no te desajusto el cerebro?

Hombre:
No fue picada, fue mordida, ( Mostrándole la mano) Y lo que desajusto mi vida fuiste
vos.

Mujer:
Extraño el efecto de la mordida, es como si todas las personalidades afloraran.

Hombre:
( con ingenuidad) ¿Personalidades de quién?

Mujer:
Las tuyas, por un lado cuando te agarraron los soldados decís que te sentiste cobarde,
luego fuiste héroe revolucionario, y ahora te has vuelto romántico, afirmando que yo
desajusté tu vida.

Hombre:
( Lastimado) No me crees, te burlás de mi historia. Se supone que uno confía en su propia
mujer, que ella es la única que puede creerle a uno ciegamente.

Mujer:
( Recapacitando) Perdón, prosigue con tu historia.

Hombre:
Ya no vale la pena.

Mujer:
Para mí tiene todo el valor del mundo ( Para sí) ¡Qué hipócrita me estoy volviendo!

Hombre:
Si te interesa, te cuento. ( La mujer afirma con un movimiento de cabeza) Los soldados
me humillaron, durante varios minutos me amenazaban con fusilarme, me golpearon con
los fusiles, me tocaron las nalgas, incluso uno de ellos me escupió la cara, después me
dejaron ir.

Mujer:
( Sarcástica) Qué martirio el que pasaste mi amor. ( Escéptica) ¿Pero en qué guerra
sucedió eso?

Hombre:
¿Cómo cuál guerra? La que acabamos de pasar, la guerra civil.

Mujer:
¿La guerra civil? Si este país siempre ha estado en guerra.

Hombre:
Te seguís burlando. ( Para sí) ¿Será tiempo de emplear los métodos que me
recomendaron los amigos? ( Con voz diferente) Si no le pegás, se te suben encima, las
mujeres sólo entienden a golpes, sino sos duro con ellas después te golpean y te
convierten en un monigote, hay que demostrar quien es el amo de la casa.

Mujer:
( Falsa) Dijiste que participaste en actividades revolucionarias, ¿Por qué no me lo habías
contado?

Hombre:
Fue mucho antes de conocerte, yo era joven, buscaba la justicia, además son secretos que
no pueden revelarse a cualquiera, deserté cuando te conocí, un embrujo me cegó, una
extraña fuerza se apoderó de mi mente, desde que te vi, deseaba tenerte en mis brazos,
desnuda. ¿Estás segura que no empleaste ninguna artimaña para atraparme?

Mujer:
¿Artimaña? ¿A que te referís?

Hombre:
Sí, artimaña, como magia negra, prueba del puro, baño de ruda, ungüento de muerto,
elixir del amor, agua de las cuatro quebradas, que sé yo.

Mujer:
( Histérica, Llorando) Mi mamá me lo advirtió, los hombres son despiadados, sin bondad
con las mujeres, siempre desconfían de uno y nos culpan de los males.

Hombre: :
( Cariñoso) Perdóname, estaba bromeando (La besa) ya es tarde, Durmamos. ( Al compás
de las caricias apagan la luz) ¡Ay! ¡ Ay! ¡ La rata! ( Los dos saltan de la cama, encienden
la luz) Sentí la piel peluda de la rata, el frío de su cuerpo. ( Busca hasta encontrar
una escoba, golpea la cama con furia) Revisa la cama, debajo de las sabanas, estoy seguro
que ya la maté.

Mujer: :
( Revisando la cama) No hay nada. De nuevo tu imaginación. ¿O será que tenés algún
cargo de conciencia? Algo que hiciste. Decías que no me fuiste fiel, desde la noche que te
agarraron los soldados. ¿Cómo es eso?

Hombre:
No es hora de abordar esa historia.

Mujer:
( Sarcástica) ¡Es hora de destripar ratas imaginarias!

Hombre:
( Buscando con miedo la rata debajo de las sabanas) No hay nada.

Mujer:
( Todavía sarcástica) ¡Fue cuando acariciaste mis pechos! Quizás se hicieron peludos y
fríos, por falta de contacto humano.

Hombre:
Te ponés insoportable, creés que me causan gracias tus burlas. Lo único que me produce
es desprecio y asco.

Mujer:
¿Desprecio y asco? JA JA JA JA JA. ( Afirmando) ¡Desprecio y asco!. Más bien
vergüenza y lástima, diría yo. Como tu confesión de que me fuiste infiel.
Hombre:
No comprenderías.

Mujer:
¿Qué no comprendería?

Hombre:
Si te contara.

Mujer:
Cuenta.

Hombre:
Si lo pides de esa manera, como negarme ( Para sí) Para que se vaya acostumbrando, que
ella no ha sido ni será la única mujer. ( Con voz lastimera) Después que los soldados se
burlaron de mí, me dejaron ir, comprendí la pesadilla que estaba viviendo, morir tan
joven sin haber disfrutado del cuerpo, me dije, la mujer que deseo me niega las caricias
intimas ¡Me negabas el cuerpo! ¿Te acordás? Morir sin disfrutar es una realidad que nos
impone esta guerra, pensé. Entonces me propuse buscar otras mujeres, tenerlas en el
lecho pensando que eras vos, y así fue. (Recordando) Cuando estaba con ellas, no eran
ellas, eras vos, ellas te daban vida a través de sus cuerpos, era como si tu espíritu se
apoderara de ellas, no importaba que fueran diferentes, yo te poseía a través de ellas, te
transfigurabas en la piel y el orgasmo de ellas.

Mujer:
Sos un cínico, hacerme eso a mí.

Hombre:
Fue por amor, lo hacia por tu amor, por conservar nuestro amor, para que
sobreviviéramos hasta llegar a este momento, cuando finalmente ocuparas tu propio
lugar, tu cuerpo precisamente junto al mío, enredados en el amor que nos hemos
profesado.

Mujer:
¿Todo lo hiciste por mi amor? ¿Por nuestro amor?

Hombre:
Así es, pero ahora no más traiciones, ya no tenemos necesidad.( Transición) ¿Y vos sos
virgen?

Mujer:
¿Qué pensás?

Hombre:
Te pregunto antes de comprobarlo. ( Reflexionando) Además si creyera que no lo sos, no
me hubiera casado, desde hace años hubiera buscado otra mujer.
Mujer:
Esta noche lo podes atestiguar.

Hombre:
Ya lo sé, pero necesito oírlo de tu boca antes.

Mujer:
¿Por qué nunca lo preguntaste?

Hombre:
Porque confié en tu familia.

Mujer:
Mi familia no tiene que ver en esto.

Hombre:
Tus padres me aseguraron que eras respetable, decente.

Mujer:
En otras palabras si no soy virgen no soy respetable, ni decente.

Hombre:
No es eso. ( La abraza, la mujer lo rechaza, pero éste la convence, apagan la luz)

Mujer:
( Grita) ¡La rata! Dios mío ( Saltan de la cama, cada uno en diferentes extremos).

Hombre:
¿Adónde está?

Mujer:
Sentí su respiración agitada, por mi cabeza. Vi el bulto peludo y gordo. Era una rata
blanca, vi su color reflejado por la luz de la calle.

Hombre:
No es blanca. Es negra, asquerosa. Te confundiste.

Mujer:
Te juro que era blanca.

Hombre:
Tenemos que encontrarla.

Mujer:
No podemos seguir viviendo con esa rata debajo de nuestras sabanas.

Hombre:
Cuando era niño agarraba las ratas y las ahogaba en el río, les amarraba una piedra al
cuello. Era un espectáculo ver como se ahogaban, me sentía un dios, hasta que un día una
rata me atacó en el momento de ponerle el lazo al cuello. Me mordió la mano, me
llevaron a la clínica y me administraron inyecciones antirrábicas.

Mujer:
Desde pequeño eras criminal.

Hombre:
Sí, y no me avergüenzo, todo lo contrario me siento orgulloso.

Mujer:
¿Por qué no me lo contaste?

Hombre:
Vamos, no tenía porque contarte toda mi vida, además no lo hubieras entendido, y por
seguro tu familia te hubiera aconsejado que me dejaras, que no te convenía vivir el resto
de tu vida al lado de un asesino de ratas.

Mujer:
¡No es para tanto! ¿Por qué siempre tienes que culpar a mi familia?

Hombre:
Porque sos producto de ellos, vos sos la creación macabra de sus pensamientos.

Mujer:
Basta de burlas. Ellos merecen respeto.

Hombre:
( Buscando la escoba) Me humillaron, te acordás las noches que me corrían de la casa. Tu
mamá señalando con los ojos el reloj de la sala, anunciando que la hora de los novios
había expirado, y tu papá aceitando la escopeta, mientras me juraba que estaba dispuesto
a matar a quien se atreviera a burlarse de sus hijas.

Mujer:
Era la manera de protegerme.

Hombre:
Desde ahí los odié.

Mujer:
¿Odiaste? Hipócrita, ¿por qué no se los dijiste? Se ve que no sos hombre.
Hombre:
(Indignado) ¡Qué no soy Hombre! Pues te lo voy a demostrar. ( Agarra a la Mujer a la
fuerza, la acuesta en la cama)

Mujer:
( Llorando) No sos Hombre, sos un animal. Dejáme.

Hombre:
( Dejándola) Viste que fácil es.

Mujer:
( indignada) ¡Esto es abuso!

Hombre:
Dale el nombre que querrás. Es el poder sobre los débiles.

Mujer:
Nadie tiene el derecho de someter a otros.

Hombre:
(riendo) Pobrecita, todavía no te has dado cuenta. El mundo es injusto, todos somos
sometidos de alguna manera.

Mujer:
( Decepcionada) No pensé que fueras así. Creí en tus palabras, no te llegué a conocer.
Me engañaste.

Hombre:
¡Engaño! Ahora le llamás engaño. No, yo nunca he engañado a nadie, vos sola te
engañaste. Esto es como ir al mercado, comprás la fruta que más te parezca, tuviste la
oportunidad de escoger.

Mujer:
Así es, lastimosamente la fruta se miraba bien por fuera, pero estaba podrida.

Hombre:
( Reflexionando) ¿Qué nos esta pasando? En pocas horas me he convertido en un
monstruo.

Mujer:
( Recapacitando) Es la rata. Si no la encontramos nos va a destruir.

Hombre:
¿La rata? No tiene que ver en nada. Somos nosotros, años de fingir, de aparentar otras
personas que no éramos sólo para satisfacer el morbo de la demás gente.
Mujer:
¿Entonces que propones?

Hombre:
No sé. Quizás el divorcio.

Mujer:
¡Eso nunca! Las gentes hablarían de inmediato, aquellos que nos obligaron a aparentar y
fingir se reirían, nos señalarían con sarcasmo y desprecio. No, el divorcio nunca.

Hombre:
No me importa la gente.

Mujer:
Para vos es fácil, pues no has perdido nada, en cambio para mí sería la burla, el
desprestigio, ¿ Quién se fijaría en mi después de saber que estuve casada?
Los hombres me buscarían sólo para acostarse, sólo para eso y nada más, nadie me
creería que no sucedió nada en esta noche, que el fantasma de la rata te robó la hombría.

Hombre:
( Herido) ¡La hombría! Te voy a demostrar que no es así.

Mujer:
( Dramática) O quizás podría decir que aparentabas ser hombre, macho, pero que a la
hora de las horas, me confesaste la verdad, la verdad que ocultaste de la sociedad por
miedo al rechazo y la burla.

Hombre:
¿A qué te referís?

Mujer:
Sencillo, las mujeres no te gustan.

Hombre:
( Caminando por la alcoba desesperado) Explícate.

Mujer:
Podría decir que nos divorciamos por incompatibilidad de sexo o por falta de sexo o por
sexo faltante. ( Ríe sarcásticamente) Que te gustan las ratas, que de pequeño hacías
pruebas sexuales con las ratas.

Hombre:
( Histérico) ¡Basta de infamias! Hasta aquí soporto tus bromas. Si vuelves abrir la boca te
la cierro a bofetadas ( Se acerca amenazaste, con el puño en alto)
Mujer:
( Llorando y levantándose de la cama) Esto lo va a saber mi papá. Se lo voy a contar.

Hombre:
( Recapacitando) Espera. Discúlpame. ( Golpea con los puños la pared)

Mujer:
( Llorando desconsolada) ¡Y pensar que te quise!

Hombre:
¿Qué ya no me querés?

Mujer:
No podría describir mis sentimientos.

Hombre:
Entonces. ¿Nos divorciamos?

Mujer:
¡Ya te dije que no!

Hombre:
Pero si no me querés.

Mujer:
Yo no he dicho que no te quiero.

Hombre:
Estas jugando de nuevo con mis sentimientos.

Mujer:
( Sarcástica) ¡Soy yo la que juega con los sentimientos!

Hombre:
Si vos. Todo esto es tu culpa.

Mujer:
Claro de eso se trata de buscar un culpable, de señalar el responsable de que la rata
destruya nuestra soñada noche de bodas, nuestra vida de casados. ( Dramática) ¡Yo parí
la rata! ¡Qué me perdone el mundo y Dios!

Hombre:
¿Por qué no podemos ser como los demás?
Mujer:
¿Quién dice que no somos como los demás? (señalando al público) Vos no sabés, si ellos
en las casas anidan ratas que devoran sus vidas.

Hombre:
Hablo en serio.

Mujer:
Yo también.

Hombre:
( Agarra la planta con furia y la arroja sobre la cama) ¿A dónde se esconde la rata?

Mujer:
La violencia no te llevara a ningún lado.

Hombre:
( Enojado) Te equivocas, la violencia es el medio para que vivamos en paz.

Mujer:
Matando la rata no se va ir la rabia.

Hombre:
Pero si no la encontramos y la eliminamos, nos va a destruir.

Mujer:
(Derrotado) Desde hace años estamos destruidos, vencidos por la rata.

Hombre:
Hablás sin sentido. La rata es un animal. La prueba está en la mordida ( Le muestra la
mano)

Mujer:
Se me olvidaba. Tenés razón la rata es un animal. ¡Quizás vos sos la rata y no te has
dado cuenta! ( Ríe)

Hombre:
Pensé que eras diferente a las otras.

Mujer:
¿ Diferente a quiénes?

Hombre:
A nadie. Olvídalo. Perdóname.
Mujer:
No, yo no puedo perdonar y olvidar algo que no sé a cabalidad, no puede haber perdón y
olvido bajo las sombras. (Imperativa) Contesta ¿Quiénes son las otras? ( El hombre,
busca el sillón que está en el lateral derecho, se sienta, cierra los ojos) Te referías a tus
amantes. Como voy a ser diferente, si vos mismo decías que las buscabas pensando que
era yo. ¿Con cuantas Mujeres te acostaste?

Hombre:
( Indiferente) No recuerdo, he olvidado el número.

Mujer:
Cínico. Hipócrita. Esto es suficiente para que nos divorciemos.

Hombre:
( Se levanta, la trata de abrazar, pero la mujer lo rechaza) No eso no, recordá que no
querías el divorcio.

Mujer:
Eso fue minutos atrás, ahora las cosas han cambiado.

Hombre:
( Conciliador) Perdonáme, voy a tratar de cambiar.

Mujer:
Ya te dije que no puedo perdonarte, porque no sé que tan grande es el pecado.

Hombre:
No es muy grande.

Mujer:
Contéstame entonces ¿ Con cuántas mujeres te acostaste?

Hombre:
ya te dije que no recuerdo. No podría decirte exactamente el número.

Mujer:
Quiero oír algo aproximado

Hombre:
(Dudando) Quizás con cien o más. ( Haciendo un esfuerzo) Digamos para no mentir que
fueron como ciento cincuenta.

Mujer:
¿Con ciento cincuenta mujeres?
Hombre:
Quizás un poco más, no estoy seguro, algún día tendré que forzar la memoria y hacer un
cálculo a conciencia, un balance con rostros, cuerpos, nalgas y senos. Pero no te
preocupés, la mayoría eran campesinas y obreras, venían al banco a prestar dinero.

Mujer:
Lógico. El gerente aprobaba el crédito de acuerdo a la garantía.

Hombre:
No era así. Ellas me provocaban, incluso la víctima fui yo.

Mujer:
¡Me das pena!

Hombre:
Pero todo eso es cosa del pasado.

Mujer:
Mañana regreso donde mi familia. Me iré y nunca regresaré a tu lado.

Hombre:
Pénsalo. Porque después no quiero que andés llorando por regresar.

Mujer:
¡Regresar para qué! Para continuar en esta vida que puede estar infestada de muerte.

Hombre:
¡Exageras!

Mujer:
Si, exagero, ahora yo soy la que exagero ¿Cómo sé que no tenés SIDA?

Hombre:
Estás loca. ¿Por qué voy a tener SIDA?

Mujer:
¡El gerente peca de ignorante! No sabés que el SIDA se transmite por contacto sexual,
por andar acostándose con mujeres desconocidas.

Hombre:
Yo siempre me he cuidado, además el SIDA es un invento para vender condones.

Mujer:
Siempre te has cuidado, eso no me consta. Te desconozco, no se quien sos ( gritando)
¡Me casé con un extraño!
Hombre:
Bajá la voz. Nos pueden escuchar.

Mujer:
Mi mamá tenía razón. Los Hombres son ratas, las verdaderas ratas sucias, asquerosas y
traicioneras.

Hombre:
Esas son las quejas de una madre frustrada. Si el matrimonio de ella fue un fracaso el
nuestro no tiene que ser igual.

Mujer:
¡Sos un copulador obsesivo! ¡Machista ¡Oportunista! ¡Violento! Con esos atributos
nuestro matrimonio está condenado a la derrota.

Hombre:
Yo estaría dispuesto a cambiar.

Mujer:
¿Para qué?

Hombre:
Para que no nos separemos. Te quiero, te deseo, a partir de ahora no podría vivir sin vos,
sin tu cuerpo, han sido muchos años de espera, demasiados años de soñar con esta noche,
no permitás que se convierta en una pesadilla. ( Se le acerca y la besa, la mujer no lo
rechaza) Dame otra oportunidad prometo cambiar.

Mujer:
¿Estarías dispuesto a cambiar por mí?

( El hombre afirma con un movimiento de cabeza. Pausa, la mujer suspira profundo)

Hombre: :
(Abraza a la mujer y la lleva hacia la cama) Dejemos de pelear como niños y asumamos
la responsabilidad de casados.

Mujer:
( Acostándose y desabrochándose el vestido) Antes de seguir quiero confesarte no vas a
ser el primer hombre que penetra mi cuerpo.

Hombre:
( Se levanta de la cama) ¿¡Qué decís!?

Mujer:
Pasó hace muchos años, me enamoré tontamente. Fui una cobarde al no aceptar su amor,
él si era un hombre de verdad, pero el destino nos separó, por desgracia sólo le di mi
virginidad, como tributo a ese amor negado.

Hombre:
( Destrozado) ¿Pero cómo pudiste hacerme eso?

Mujer:
¿Hacerte qué? Si ni te conocía.

Hombre:
( Desconcertado) Me refiero a que me engañaste, me mentiste.

Mujer:
Engañarte no, porque no te dije que era virgen, mentirte tampoco porque nunca afirmé
que era virgen.

Hombre:
( Desilusionado) Ahora entiendo. La rata era un símbolo, una señal que Dios me envió
para evitar esta abominación.

Mujer:
No hay remedio.

Hombre:
Pero como puede haberlo. Si no sos pura.

Mujer:
Sigo siendo la misma.

Hombre:
No, ahora ya sé que no sos la misma. Ahora sé que sos una puta, una ramera, una basura
como mujer.

Mujer:
En tu opinión tenia que llegar virgen a este momento.

Hombre:
No en mi opinión, en la opinión de la humanidad.

Mujer:
( Provocativa, abriendo las piernas) ¡Querés probar por vos mismo que tan virgen o puta
soy!

Hombre:
!Qué voy a probar! Si te toco, es como revivir los momentos que pasaste junto al infame
que te poseyó.
Mujer:
Entonces no estas dispuesto a cambiar.

Hombre:
( Derrotado) No, ya no. ¡Así no!

Mujer:
( Triunfal) Ya sabía que no serías capaz.

Hombre:
!Qué hombre en el planeta puede cambiar, sacrificarse por una mujer que no vale la
pena? ¿Quién fue el miserable, el hijo de puta que destruyó mi hogar?

Mujer:
( Ríe) JA JA JA. Muchas telenovelas has visto.

Hombre:
Te burlás de mí, de la honestidad y el amor que te tenía.

Mujer:
¿Me tenías?

Hombre:
No jugués con las palabras. ( Reflexionando) ¿Me estás engañando?

Mujer:
Te engañé, en el pasado ¿No te acordás de tu acusación?.

Hombre:
Te pregunto si todo es para herirme, para vengarte por lo de las mujeres.

Mujer:
¿Cuáles mujeres? Yo no sé de mujeres, se de engaños, de esposas que fingen ser
vírgenes, sumisas, de hombres que dominan, golpean, gritan, reclaman virginidades.

Hombre:
¡Si la mujer no es sumisa, el hombre pierde su hombría! Así es la ley de la vida. ( Falso)
Los hombres han nacido para luchar contra las mujeres y luchar para vencerlas.

Mujer:
Sos falso.

Hombre:
Y vos ramera.
Mujer:
Ignorante.

Hombre:
Embustera.

Mujer:
Maldito.

Hombre:
Hija de puta.

Mujer:
Depravado.

Hombre:
Que horrible, esto es irracional.

Mujer:
Alguna vez te has acostado con un hombre.

Hombre:
¿Por qué lo preguntás? Si la experta sos vos.

Mujer:
¿Te has acostado con un hombre?

Hombre:
No lo recuerdo, a lo mejor. Pero eso no te importa. ( Hiriente) Si, me he acostado, y se
siente más delicioso que con una mujer ¿Te importa?

Mujer:
( Sarcástica) ¡Culero! (Para sí) Necesitaba estar segura.

Hombre:
¿Por qué me insultás?

Mujer:
No te insulto, sólo te pongo en el lugar que merecés.

Hombre:
Antes que la noche termine contestáme ¿Te has acostado con otro?

Mujer:
Ya no importa.

Hombre:
Si me importa, sos mi mujer, me perteneces en cuerpo y alma, el mismo cura que nos
casó nos señaló que nos pertenecíamos el uno al otro, sos mi mujer.

Mujer:
( Imitando al hombre) Sos mi Hombre.

Hombre:
Dios se apiade de nosotros, que bajo hemos caído.

Mujer:
Durmamos, es noche, no molestemos a Dios con problemas domésticos.

Hombre:
Tenés razón ya es tarde.

Mujer:
Siempre lo ha sido.

Hombre:
¿Qué hacemos entonces?

Mujer:
¿Qué nos queda? (Melancólica) ¡Vivir en esta vida! ¡O morir en esta muerte!

Hombre:
Mi papá golpeaba a mi mamá.

Mujer:
( Recitando) Mi mamá me mima. Mi mamá me ama. Yo amo a mi mamá. La pipa de mi
papá. Mi papá le pega a mi mamá.

Hombre:
No te burles.

Mujer:
Perdón, prosigue.

Hombre:
( Haciendo memoria) No entiendo adonde fue a parar el amor que se tenían. Los días en
la casa eran fríos, oscuros, odiaba llegar a casa, ver la misma escena todos los días. Mi
papá gritándole a mi madre, tirando las cosas, acusándola de adúltera. Ella llorando. Los
insultos y los llantos giraban en mi mente, nunca comprendí porque se odiaban tanto y
seguían juntos haciéndose daño. No se acordaban de nosotros, los hijos de ese amor odio
que habían cosechado en sus mentes egoístas.

Mujer:
( Imitando a la madre) Te juro que yo no tengo a nadie más. La gente es chismosa, Vos
conoces a Raúl, me lo encontré saliendo de la iglesia. Créeme por favor. Nunca pecaría
en tu contra.

Hombre:
( Imitando al padre) Sos una puta, yo todo el día trabajando para darte de comer, y me
pagás de esa manera, la próxima vez que alguien me cuente que te vieron con un hombre,
te mato, juro ante Dios que te mato. ( Transición al papel de hombre) lloraba a
escondidas, ellos nunca me vieron, deseaba huir de esa casa. Nunca más verlos.

Mujer:
( Con tono grave, con gestos exagerados) Su problema es psicológico. Usted está
reproduciendo los mismos patrones de su familia. Lo que le queda es someterse a
terapia, a choques eléctricos. A la capucha. A la cal en los ojos. Lo remitiré a torturadores
especializados.

Hombre:
Siempre quise algo diferente.

Mujer:
Mi mamá fue una mujer abnegada. Esclava, todo el día en la casa, limpiando, cocinando,
cociendo un calcetín aquí, bordando una manta por allá. Mi papá llegaba cansado, no se
hablaban, se miraban como extraños, él siempre tenia mujeres, ella nunca le reclamó,
prefería ignorar el mundo de mi padre.

Hombre:
( Cantando) Madre en la puerta hay un hombre pide un pedazo de pan, él dice que es mi
padre y un beso me quiere dar.

Mujer:
¡No se puede hablar nada en serio con vos!

Hombre:
Discúlpame. ( Imitando al padre) Ya no me satisfacés, por eso busco otras mujeres, tenés
que entender que así es esto, al menos que estés dispuesta a irte de la casa con los niñas,
aunque eso sería una tontería pues ya vez vos tenes esta casa, tus hijas. Lo único que yo
tengo es mi vida, por eso la disfruto.

Mujer:
Me ahogaba esa vida.

Hombre:
Yo odiaba esa vida. ( El hombre y la mujer se ven, ríen y se abrazan, luego se separan, se
distancian, se ponen a pensar, se cierra el telón)

Fin del acto primero.


SEGUNDO ACTO

( EPILOGO)

( Cuando el telón se abre, es de día, la alcoba yace en desorden, la cama desarmada, las
sábanas desgarradas. Sólo la planta permanece en el mismo sitio, el hombre y la mujer,
dormidos en extremos diferentes de la habitación. En esta escena los dos personajes,
recitan los parlamentos, sobre actúan usando gestos exagerados)

Mujer:
( Despertándose) ¿Cómo dormiste mi amor?

Hombre:
( Despertándose)Con pesadillas, pero feliz de estar a tu lado cariño.

Mujer:
Yo también tuve una pesadilla horrible.

Hombre:
( Bostezando) Fue la fiesta y la comida lo que provocaron esas pesadillas.

Mujer:
¿Qué soñaste?

Hombre:
( Levantándose) Sobre...( Dudando) Una cucaracha. Sí. ( Seguro) Soñé con una
cucaracha. En mi sueño era la guerra, la destrucción, sólo la cuca quedaba viva. ¿Y tu
pesadilla?

Mujer:
( Levantándose) No sé. Déjame pensar, ¡Ah! Soñé con un gusano, un gusano grande y
peludo, atacaba las ciudades y no dejaba a nadie vivo.

Hombre:
( Con miedo) ¿No había alguna rata en tu pesadilla?

Mujer:
( Nerviosa) No. Ni Dios lo quiera. Eso sería una desgracia, soñar con ratas es de mala
suerte. ( Con miedo) ¿Acaso vos soñaste con alguna rata?

Hombre:
( Nervioso) No. Yo no sueño con esos animales. ( Abrazando a la mujer) Te prometo que
no van existir ratas en nuestra vida.
Mujer:
( Lo besa) Y si las hay yo te prometo envenenarlas.

( Salen abrazados de la alcoba, desde la ventana se ve la sombra de una rata acompañado


de chillidos que inundan el escenario, finalmente la sombra se transforma en un niño y
los chillidos en llanto infantil)

Fin.

( verano de 1997)

Common questions

Con tecnología de IA

The rat serves as a symbol of the couple's internal and unspoken fears. It represents elements of distrust, guilt, and suppressed issues within their relationship, such as infidelity and insecurity. The man's insistence on the rat being real and dangerous contrasts with the woman's skepticism, underscoring their psychological and emotional distance . The rat resurfaces during moments of tension, emphasizing unresolved conflicts and anxieties.

The discussions of fidelity between the man and woman serve as a lens to explore deeper themes of identity and self-perception. The man's confessions about infidelity reveal not just acts of betrayal but a crisis of identity, as he projects his desires and self-doubt onto others. The woman's reactions to these confessions further highlight her struggle with self-worth and trust, challenging societal expectations of female virtue and submission . Their dialogue underscores how fidelity is intertwined with their self-image and perception of each other.

The motif of darkness versus light in the play reveals the characters' emotional turmoil and the overall atmosphere of tension and uncertainty. The frequent references to the darkness of their room and fears of hidden threats like the rat symbolize their emotional struggles and inability to confront reality. Conversely, moments of light highlight brief interludes of clarity and connection, such as their attempts at reconciliation . This binary of darkness and light underscores the contrasts in their relationship, reflecting the complexities of their emotional states and the volatility of their situation.

The man's past has a profound impact on his present behavior, manifesting in patterns of distrust and emotional defensiveness. His childhood experiences with family violence and perceived betrayal inform his mistrust and need for control in his marriage. He replicates patterns of aggression and suspicion learned from his father's accusations and violence . This history prevents him from fully trusting and engaging with his partner, contributing to the relationship's dysfunction.

The dialogue between the man and woman is rich with irony, particularly concerning traditional gender roles. The man often accuses the woman of traps and faults traditionally associated with female cunning, yet ironically, it reveals his insecurity and efforts to control the narrative. The woman, on the other hand, sarcastically embodies the roles he imposes, such as her mock submission when she says she needs to behave like a 'slave’ to please him . These ironic exchanges critique the absurdity and rigidity of conventional gender expectations.

Societal and familial expectations heavily influence the characters' relationships and decisions. Both characters are shaped by the roles assigned to them by their families, leading to internal conflicts and strained interactions. For instance, the man's decisions are haunted by his father's abusive patterns, while the woman is pressured by her family's views on respectability and virginity . These influences create a tension between their desires and obligations, complicating their ability to connect authentically.

The theme of reality versus imagination is central to the narrative, as seen in the couple's discussions about fidelity and the rat. The woman's disbelief in the existence of the rat parallels her skepticism towards the man's explanations about his fidelity. This suggests that both the rat and infidelity are specters of their fears rather than concrete realities, blurring the lines between what is real and imagined . The man's vivid descriptions of the rat and his past affairs reveal his internal struggles, projecting his emotional turmoil onto these elements.

The interaction between the man and woman highlights significant communication issues and misunderstandings. For example, the man feels his words often go unheard and believes he's not being taken seriously, as seen in his frustration when the woman dismisses his concerns as trivial. Additionally, they frequently interrupt and misinterpret each other's words, leading to sarcasm and mockery rather than resolution . This constant miscommunication reflects broader themes of trust and emotional disconnection in their relationship.

Power dynamics are evident in the relationship through constant shifts in control and dominance. The man frequently asserts control through accusations and questioning the woman's purity and loyalty, aiming to maintain a dominant position. In contrast, the woman's sarcasm and mockery challenge his assertions, undermining his attempts at control . Their interactions are a struggle for power, with each character using emotional manipulation to gain an upper hand.

The play's conclusion, with the transformation of the rat into a child, serves as a potent thematic metaphor. This transformation suggests the evolution of their relationship and the potential for renewal and creation from chaos. The rat, a symbol of their deepest fears and conflicts, morphs into a symbol of innocence and new beginnings, embodying the possibility of overcoming their issues and nurturing something positive out of their struggles . It invites the audience to consider the cyclical nature of human relationships and the potential for transformation.

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