Números
De los libros del Pentateuco, Números es el que en menor grado nos ofrece una estructura
clara, hasta el punto de que algunos comentaristas consideran que no posee ninguna. En
su caso la recurrencia de diversas fuentes —común también en los demás libros— se
presenta como más desordenada y con un menor grado de búsqueda de articulación. No
obstante, es posible seguir el hilo de la narración y arribar a una conclusión que es literaria y
teológicamente coherente. En sentido estricto, este libro narra la estadía de treinta y ocho
años en el desierto, que es el tiempo que resta de los cuarenta años anunciados (14,33-34
y 32,13) si le descontamos los dos años que van desde la salida de Egipto hasta el
momento en que se abandona el Sinaí para peregrinar hasta la tierra de Canaán (10,11).
Un dato hermenéutico importante es constatar la escasa información histórica que el texto
ofrece en relación a lo dilatado del período que cubre, lo cual parece llevar a un límite la
clásica actitud de las narraciones bíblicas de asentar solo lo que interesa al mensaje y
reducir a la mínima expresión u omitir aquello que el narrador considera accesorio. El
segundo dato es que la necesidad de que sean cuarenta años de peregrinar por el desierto
—probablemente una construcción literaria— tiene que ver con el tiempo requerido para
que la generación que salió de Egipto muera en el desierto y así dar lugar a una nueva
generación de israelitas. En la Biblia Hebraica este libro se llama bamidvar que significa ‘en
el desierto’, palabra que ocupa el quinto lugar en primer versículo y que sin duda se la eligió
por su valor descriptivo respecto al lugar donde sucede lo narrado.
En la traducción griega Septuaginta se le denominó arithmoi, es decir, ‘números’
en referencia a los censos con los cuales comienza el libro y dedica los capítulos
1 a 4 (pero también el capítulo 26). Más tarde la Vulgata asumió ese título en
latín (numeri) del cual deriva el nombre que hoy utilizamos. En cada uno de los
dos nombres dados el énfasis es distinto; mientras el primero busca resaltar los
hechos sucedidos en un ambiente extraño a Israel y en la perspectiva de
alcanzar la tierra prometida, el otro destaca la constitución interna de la
comunidad y sus autoridades religiosas, en este caso el censo de los levitas, a
los que dedica la mayor parte del texto (1,47−4,49).