PARÁLISIS CEREBRAL INFANTIL
DEFINICIÓN
La parálisis cerebral infantil (PCI) es un trastorno del tono postural y del movimiento de
carácter persistente (pero no invariable), secundario a una agresión no progresiva en un
cerebro inmaduro.
La parálisis cerebral (PC) es la causa más frecuente de discapacidad motora en la edad
pediátrica. Constituye un problema de primera magnitud por las deficiencias que asocia,
por su cronicidad y por las implicaciones médicas, sociales y educacionales que origina.
La parálisis cerebral se define en la actualidad como un grupo heterogéneo de alteraciones
permanentes del movimiento y de la postura que limitan la actividad, y son atribuidas a
alteraciones no progresivas ocurridas durante el desarrollo cerebral del feto o del niño
pequeño.
PREVENCIÓN PRIMARIA
• Cuidado prenatal de la mujer, cuando la mujer presente complicaciones referirla con
el especialista
• Solicitar determinación sérica de anticuerpos cuando haya sospecha clínica de
exposición de la mujer gestante a rubéola, citomegalovirus o toxoplasmosis, los
resultados definirán el abordaje terapéutico específico
• Vigilar el cumplimiento del esquema de inmunización contra la meningitis
tuberculosa, meningocócica, y por influenza tipo b.
• Realizar vigilancia y control del niño sano durante los primeros 5 años de edad ante
la posibilidad de detección de signos de alarma neurológica
• Promover acciones que mejoren la seguridad en los vehículos de motor y en las
vialidades.
FACTORES DE RIESGO
Los niños con antecedentes de asfixia neonatal con o sin historia de encefalopatía,
requieren evaluación necrológica por parte del pediatra en las 48 horas posteriores al
nacimiento. Ante la detección de algún signo de alarma neurológica, enviar al neurólogo
pediatra.
Los recién nacidos con antecedentes de alto riesgo (APGAR menor de 3 a los 10 minutos
y recién nacidos prematuros) requieren vigilancia del desarrollo neurológico por el pediatra
y solo ante la detección de signos de alarma neurológica derivarlos a rehabilitación.
La PC tiene un origen multifactorial, resultado de diversos eventos que pueden suceder
durante el período prenatal, perinatal o postnatal:
Factores de riesgo prenatales:
• Infecciones intrauterinas
• Enfermedades de la madre (alteraciones de coagulación, enfermedades
autoinmunes, disfunción tiroidea, preeclampsia)
• Exposición a drogas o tóxicos
• Traumatismos
• Alteraciones placentarias, o alteraciones del desarrollo fetal
• Malformaciones del SNC, trastornos vasculares cerebrales, infecciones, embarazos
múltiples, bajo peso al nacer, prematuridad.
Factores de riesgo perinatales:
• Parto distócico
• Bradicardia fetal
• Hipoxia - isquemia perinatal
• Infecciones perinatales.
• Factores de riesgo postnatales (>28 días de vida):
• Infecciones
• Ictus
• Anoxia
• Traumatismos
• Tumores.
Las principales causas por orden de frecuencia son:
• Prematuridad (78%)
• Infección intrauterina (28%)
• Hemorragia ante parto (27%)
• Patología placentaria grave (21%)
• Parto múltiple (20%).
Mientras que la prematuridad y la morbilidad relacionada con el peso extremadamente bajo
al nacer ocupan un lugar predominante en el mundo desarrollado, las infecciones
congénitas, la encefalopatía hipóxico isquémica y la hiperbilirrubinemia postnatal siguen
siendo frecuentes en países en vías de desarrollo.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
Dependen del tipo de parálisis cerebral, existen tres tipos de síndromes predominantes:
espástico, discinético y atáxico.
Parálisis cerebral espástica:
Es la forma más común, y el signo dominante es la espasticidad y de predominio distal,
definida como una elevación del tono muscular que se evidencia por un incremento como
la resistencia al estiramiento muscular, que es velocidad dependiente.
La espasticidad se debe a la afección de la vía piramidal.
La parálisis cerebral espástica puede ser:
• Hemiplejia o hemiparesia espástica: Pueden asociar discapacidad intelectual,
epilepsia, hemianopsia y otros problemas visuales, así como problemas cognitivo –
conductuales.
La parálisis cerebral se caracteriza por dificultar la transmisión de los mensajes enviados
por el cerebro a los músculos.
Clasificación según el tono y la postura de la persona
• Parálisis cerebral espástica: Espasticidad significa rigidez; las personas que tienen
esta clase de parálisis cerebral encuentran dificultad para controlar algunos o todos
sus músculos, que tienden a estirarse y debilitarse, y que a menudo son los que
sostienen sus brazos, sus piernas o su cabeza.
La parálisis cerebral espástica se produce normalmente cuando las células nerviosas de la
capa externa del cerebro o corteza, no funcionan correctamente. Se da en un porcentaje
de un 60-70% de las personas con parálisis cerebral.
• Parálisis cerebral disquinética o atetoide: Se caracteriza, principalmente, por
movimientos lentos, involuntarios (que se agravan con la fatiga y las emociones y
se atenúan en reposo, desapareciendo con el sueño) y descoordinados, que
dificultan la actividad voluntaria.
Es común que las personas que tengan este tipo de parálisis cerebral tengan unos
músculos que cambian rápidamente de flojos a tensos. Sus brazos y sus piernas se mueven
de una manera descontrolada, y puede ser difícil entenderles debido a que tienen dificultad
para controlar su lengua, su respiración y las cuerdas vocales.
La parálisis cerebral atetoide es el resultado de que la parte central del cerebro no funcione
adecuadamente.
• Parálisis cerebral atáxica: Las personas con parálisis cerebral atáxica tienen
dificultades para controlar el equilibrio debido a una lesión en el cerebelo. Según el
alcance de la lesión, estas personas pueden llegar a caminar, aunque lo harán de
manera inestable.
• Parálisis cerebral mixta: La parálisis cerebral mixta se produce cuando el cerebro
presenta lesiones en varias de sus estructuras, por lo que, en general, no se
manifestarán las características de los diferentes tipos en sus formas puras, sino
que existirán combinaciones.
También podemos diferenciar la parálisis cerebral en función de la parte del cuerpo que se
encuentra afectada, teniendo así una clasificación por criterios topográficos:
• Hemiplejia: Se produce cuando la discapacidad se presenta únicamente en la mitad
izquierda o derecha del cuerpo.
• Paraplejía: Afectación sobre todo de miembros inferiores
• Tetraplejia: Están afectados los dos brazos y las dos piernas.
• Diplejía: Afecta a las dos piernas, estando los brazos nada o ligeramente afectados.
• Monoplejía: Únicamente está afectado un miembro del cuerpo.
SÍNTOMAS
Los síntomas de la parálisis cerebral pueden variar mucho. En algunas personas, la
parálisis cerebral afecta todo el cuerpo. En otras, puede que los síntomas solo afecten una
o dos extremidades o un lado del cuerpo. Los síntomas generales incluyen problemas con
el movimiento y la coordinación, el habla y la alimentación, el desarrollo y otros tipos de
problemas.
Movimiento y coordinación
Los síntomas de movimiento y coordinación pueden incluir los siguientes:
• Músculos rígidos y reflejos exagerados, lo que se conoce como espasticidad. Es la
afección del movimiento más frecuente relacionada con la parálisis cerebral.
• Variaciones en el tono muscular, como estar demasiado rígido o demasiado blando.
• Músculos rígidos con reflejos regulares, lo que se conoce como rigidez.
• Falta de equilibrio y coordinación muscular, conocida como ataxia.
• Movimientos espasmódicos que no se pueden controlar, conocidos como temblores.
• Movimientos lentos y de contorsión.
• Favorecer un lado del cuerpo, como alcanzar cosas solo con una mano o arrastrar
una pierna al gatear.
• Problemas para caminar. Las personas con parálisis cerebral pueden andar sobre
los dedos de los pies o acuclillarse cuando caminan. También pueden caminar con
las rodillas cruzadas, con las piernas en forma de tijeras. O bien, pueden tener una
marcha ancha o poco firme.
• Problemas con la motricidad fina, por ejemplo, al abrocharse la ropa o agarrar
utensilios.
Problemas para hablar o comer
Pueden aparecer síntomas relacionados con el habla y la alimentación, como los siguientes:
• Retrasos en el desarrollo del habla
• Dificultad para hablar
• Dificultad para sorber, masticar o comer
• Babeo o dificultad para tragar
Desarrollo
Algunos niños con parálisis cerebral tienen estos síntomas relacionados con el desarrollo:
• Retrasos para alcanzar los objetivos de las habilidades motrices, como sentarse o
gatear.
• Problemas de aprendizaje.
• Discapacidades intelectuales.
• Retraso en el crecimiento, que resulta en un tamaño menor del esperado.
Otros síntomas
El daño en el cerebro puede contribuir a otros síntomas neurológicos, como:
• Convulsiones, que son síntomas de epilepsia. Los niños con parálisis cerebral
pueden recibir el diagnóstico de epilepsia.
• Problemas de audición.
• Problemas de visión y cambios en los movimientos oculares.
• Dolor o dificultad para percibir sensaciones, como el tacto.
• Problemas de vejiga e intestinos, como estreñimiento e incontinencia urinaria.
• Afecciones de salud mental, como trastornos emocionales y problemas de
comportamiento.
La afección en el cerebro que causa la parálisis cerebral no cambia con el tiempo. Los
síntomas generalmente no empeoran con la edad. Sin embargo, a medida que el niño crece,
algunos síntomas pueden hacerse más o menos claros. Además, el acortamiento muscular
y la rigidez muscular pueden empeorar si no se tratan de forma activa.
COMORBILIDADES
La debilidad muscular, la espasticidad muscular y los problemas de coordinación
pueden contribuir a complicaciones en la infancia o en la edad adulta, como:
• Contractura. La contractura es el acortamiento del tejido muscular debido a
una fuerte tensión muscular. Esto puede deberse a la espasticidad. La
contractura puede retardar el crecimiento óseo, hacer que los huesos se
doblen y ocasionar cambios en las articulaciones, dislocaciones o
dislocaciones parciales. Pueden incluir una dislocación de cadera, una
curvatura de la columna vertebral u otros cambios en los huesos.
• Malnutrición. La dificultad para tragar y alimentarse puede hacer que sea
difícil obtener una nutrición suficiente, especialmente en el caso de los bebés.
Esto puede perjudicar el crecimiento y debilitar los huesos. Algunos niños o
adultos necesitan una sonda de alimentación para obtener los nutrientes
suficientes.
• Enfermedades de salud mental. Las personas con parálisis cerebral podrían
tener enfermedades de salud mental, por ejemplo, depresión. El aislamiento
social y los desafíos de enfrentar las discapacidades pueden contribuir a la
depresión. También pueden ocurrir problemas de comportamiento.
• Enfermedades cardíacas y pulmonares. Las personas con parálisis cerebral
pueden desarrollar enfermedades cardíacas y pulmonares, y afecciones
respiratorias. La dificultad para tragar puede derivar en problemas
respiratorios, como neumonía por aspiración. La neumonía por aspiración se
presenta cuando un niño inhala comida, bebida, saliva o vómito hacia los
pulmones.
• Osteoartritis. La presión sobre las articulaciones o la desalineación de las
articulaciones debido a la espasticidad muscular puede llevar a esta dolorosa
enfermedad ósea.
• Osteoporosis. Las fracturas debidas a la baja densidad ósea pueden ser
consecuencia de la falta de movimiento, la alimentación inadecuada y los
medicamentos anticonvulsivos.
• Otras complicaciones. Estas pueden incluir afecciones del sueño, dolor
crónico, lesiones cutáneas, problemas intestinales y problemas con la salud
bucal.
REHABILITACIÓN
1.- Orientar y capacitar a la familia en el manejo para que participe activamente en el
proceso de rehabilitación e integración de los niños con PCI. De acuerdo a la edad se
recomienda:
A) Niños de 0 a 2 años:
• Ejercicios para conservar o mejorar arcos de movilidad
• Programa de posicionamiento, uso de ayudas para posicionamiento, utilización de
órtesis tobillo-pie en caso necesario
• Favorecer las reacciones del desarrollo que correspondan: control mano boca,
control de cuello, cambios de decúbito, equilibrio de tronco y reacciones de defensa,
cambios de decúbito a sedestación, arrastre y gateo heterólogos y cambios de
hincado a posición de pie.
• Estimulación perceptual múltiple, esquema corporal. Manejo de la disfunción
orofacial.
B) Preescolares, escolares y adolescentes:
• Técnicas para relajar espasticidad
• Ejercicios para conservar arcos de movilidad
• Ejercicios de estiramiento para disminuir contracturas
• Ejercicios de fortalecimiento dirigido a grupos musculares antigravitatorios. Uso de
órtesis tobillo-pie o rodilla-tobillo-pie.
• Esquema de imagen corporal
• Abordaje y Manejo del Niño con Parálisis Cerebral Infantil con Comorbilidades
Neurológicas y Músculo Esqueléticas
• Adiestramiento en actividades de la vida diaria
2.- El entrenamiento de las actividades de la vida diaria con reforzamiento en el hogar es
una estrategia para mejorar las habilidades motoras del niño con PCI.
3.- Orientar al familiar sobre la terapia de juego que debe aplicarse durante sus actividades
cotidianas.