0% encontró este documento útil (0 votos)
26 vistas13 páginas

Monumento al Comandante Pinares en Pinar del Río

El trabajo final explora el legado del Comandante Pinares a través de su monumento en la Plaza de los Mártires y otro cerca de la Universidad de Ciencias Médicas, destacando su importancia en la memoria histórica y cultural de Pinar del Río. Se analiza cómo estos monumentos representan diferentes facetas de su vida y contribución a la Revolución Cubana, sirviendo como espacios de conmemoración y reflexión para la comunidad. La Plaza de los Mártires no solo honra a los héroes de la lucha revolucionaria, sino que también fomenta un sentido de pertenencia y unidad entre los habitantes de la región.

Cargado por

Merlin Sosa
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
26 vistas13 páginas

Monumento al Comandante Pinares en Pinar del Río

El trabajo final explora el legado del Comandante Pinares a través de su monumento en la Plaza de los Mártires y otro cerca de la Universidad de Ciencias Médicas, destacando su importancia en la memoria histórica y cultural de Pinar del Río. Se analiza cómo estos monumentos representan diferentes facetas de su vida y contribución a la Revolución Cubana, sirviendo como espacios de conmemoración y reflexión para la comunidad. La Plaza de los Mártires no solo honra a los héroes de la lucha revolucionaria, sino que también fomenta un sentido de pertenencia y unidad entre los habitantes de la región.

Cargado por

Merlin Sosa
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

TRABAJO FINAL DE HISTORIA

Título: El legado dual de Pinares: La Plaza de los Márti-


res y el monumento universitario.

Ingeniería Informática.
Merlyn Sosa Borges.
Lisdania Díaz Piñero.
“El Comandante Pinares: monumento del héroe insignia en su
tierra natal”
Introducción:

El monumento al Comandante Pinares se erige como un símbolo de la memoria


histórica y el legado de aquellos que han luchado por la libertad y la justicia en nues-
tra nación. Este monumento no solo rinde homenaje a la figura del Comandante
Pinares, sino que también invita a la reflexión sobre los valores que él representó y
las lecciones que su vida y obra nos ofrecen en la actualidad. A través de un análisis
detallado de su contexto histórico y social, este trabajo busca explorar la importancia
de este monumento como un espacio de conmemoración y su impacto en la identi-
dad cultural de nuestra comunidad. Además, se examinarán las diversas interpreta-
ciones y significados que ha adquirido a lo largo del tiempo, así como su papel en la
educación y la preservación de la memoria colectiva. En un mundo donde el olvido
puede ser tentador, el monumento al Comandante Pinares se mantiene como un
faro que ilumina nuestro pasado y guía nuestras aspiraciones futuras.

“Acerca del Comandante Pinares”


Nació el mismo día del fallecimiento de Antonio Maceo (quien cayó en combate el 7
de diciembre de 1896), tomando de él precisamente el nombre de Antonio. El
nacimiento se produce en la finca La Cantera, barrio de San José, en la provincia de
Pinar del Río. Sería el sexto de los doce hijos en esa familia de campesinos arren-
datarios de un pedazo de tierra que cultivaban para satisfacer sus necesidades más
perentorias sin ser dueños sin embargo de la finca que ocupaban y por la cual de-
bían pagar de por vida, sujetos a la explotación reinante en el país. De familia
campesina, intentó varios oficios que fueron desde el de albañil, hasta carpintero de
encofrado.
En los primeros días de abril de 1957, tras recibir su salario semanal y sin revelar su
destino, emprendió un viaje hacia Oriente, adentrándose en la Sierra Maestra. Su
objetivo era seguir las huellas del grupo revolucionario liderado por Fidel Castro
Ruz, que, después del desembarco del Granma, había escalado las montañas y se
encontraba inmerso en la lucha armada por la libertad.

A pesar de que su búsqueda inicial resultó infructuosa, su determinación no flaqueó.


Regresó a Pinar del Río, donde vendió sus herramientas de trabajo, y una semana
después se lanzó nuevamente a aquel viaje que marcaría un hito en la Historia. Esta
vez, no regresaría hasta unirse a la guerrilla y luchar hasta la victoria definitiva;
volvería cargado de gloria y con esperanzas renovadas para el futuro prometedor de
la patria liberada. Recordaría con nostalgia aquellos primeros días llenos de angus-
tia y desasosiego mientras buscaba a los barbudos en la Sierra Maestra, enfrentán-
dose a numerosas dificultades antes de encontrarlos.

Fueron innumerables los trabajos y obstáculos que debió sortear. Alcanzó la Sierra
Maestra por un sendero que le pareció imponente, rodeado de montañas majestu-
osas. No fue enviado a la Sierra por el Movimiento 26 de Julio; se fue por decisión
propia, guiado por su ferviente deseo de luchar por su país.

Ni uno solo de los hombres que se hallaban en la comandancia rebelde lo conocía.


Solo presentó como credenciales la firmeza y el compromiso de aquellos dispuestos
a entregar sus vidas por la causa de su pueblo.

Convertido en un valiente soldado guerrillero, al joven Antonio se le confió la respon-


sabilidad de portar la única ametralladora de calibre .30 que existía en ese mo-
mento, gracias a su robusta complexión y la buena puntería que demostró desde los
primeros momentos; esta arma se convertiría en su inseparable compañera durante
todo un año.
En la Sierra, surgió el nombre con el que sería conocido por casi todos los que
lucharon a su lado o trabajaron posteriormente en la construcción de la patria social-
ista: “Pinares”, un homenaje al pinar de su provincia natal que tanto lo quiso y lo
sigue queriendo como uno de sus héroes.

Como combatiente rebelde, con su fusil al hombro, mantuvo siempre dos rasgos
que definieron su personalidad revolucionaria: su carácter jovial y alegre, junto con
un valor personal inquebrantable.

Dio siempre ejemplos elocuentes de ello; como en el combate de Purialión, durante


la batalla del Jigüe, donde se enfrentó a los refuerzos del ejército de la tiranía batis-
tiana. En este enfrentamiento, su jefe, el capitán Andrés Cuevas, cayó abatido al en-
frentarse valientemente a 300 soldados batistianos enviados como refuerzo, bajo el
constante bombardeo de la aviación y la marina de guerra.

Por el valor demostrado en este combate, Cuevas fue ascendido póstumamente a


Comandante del Ejército Rebelde, mientras que Pinares pasó de soldado a Capitán.

El 21 de agosto de 1958, cuando partió de El Salto en la Sierra Maestra la Columna


Invasora Antonio Maceo, bajo el mando del inolvidable Comandante Camilo Cien-
fuegos Gorriarán, el entonces Capitán Pinares marchaba en ella como Jefe de la
Retaguardia.

Por su heroica participación en la lucha insurreccional a lo largo de toda esa etapa,


el 4 de enero de 1959, Pinares fue ascendido al grado de Comandante del Ejército
Rebelde. Los grados le fueron impuestos por el inigualable Comandante Camilo
Cienfuegos en una sencilla ceremonia que tuvo lugar en Ciudad Libertad.

Durante varios años, Pinares ocupó diferentes cargos en las Fuerzas Armadas Rev-
olucionarias en diversas localidades del país: Isla de Pinos, Camagüey, Oriente y
Pinar del Río lo conocieron por su constante entrega y batallar. Además, realizó es-
tudios en diversos cursos de Escuelas Militares que elevaron notablemente sus
conocimientos como oficial de las FAR.
A su llegada a Bolivia, el día 20 de noviembre de 1966, Pinares obtuvo un nuevo
nombre, se convirtió en el intrépido Marcos.

En Bolivia, como en la Sierra Maestra, Marcos demostró sus excelentes condiciones


y su experiencia de guerrillero. Es allí donde escribe el capítulo postrero de su ac-
ción revolucionaria, donde madura en él aquello que el Che calificara como el es-
calón más alto de la especie humana, esa es la cima que alcanzará en los bosques
de Ñancahuazú , con la entrega hacia el futuro de su ejemplo internacionalista e in-
mortal.

En un primer momento es designado jefe de la vanguardia, después por problemas


de disciplina pasó a formar parte de la retaguardia, comandada por Joaquí[Link] 2 de
junio de 1967, salió en misión de reconocimiento y aprovisionamiento hacia el
caserío
de Peña [Link] compañero boliviano Casildo Condori Choque salió a bus-
carlo. Cuando lo encontró, recolectando alimentos en casa de un campesino, fueron
emboscados por el Ejército y ametrallados. Al morir contaba con 39 años de edad.

Información del monumento:


La Plaza de los Mártires Comandante Pinares, ubicada en la ciudad de Pinar del
Río, Cuba, es un importante espacio público que rinde homenaje a los héroes y
mártires de la Revolución cubana. Esta plaza es un lugar significativo para la comu-
nidad, donde se celebran actos cívicos, conmemoraciones y eventos culturales.
En el centro de la plaza se encuentra un monumento dedicado a los mártires de la
lucha revolucionaria, que incluye una representación del Comandante Pinares, un
destacado líder guerrillero.

La Plaza de los Mártires Comandante Pinares también sirve como un punto de en-
cuentro para la población local, donde se realizan actividades comunitarias y even-
tos festivos. Su diseño y simbolismo reflejan el orgullo de la comunidad por su histo-
ria y su compromiso con los ideales revolucionarios.

Este monumento es un espacio emblemático que celebra la memoria de aquellos


que lucharon por la libertad y la justicia en Cuba, y sigue siendo un lugar relevante
en la vida social y cultural de Pinar del Río.

Pinar del Río goza no solo de uno, sino de dos monumentos: La plaza de los márti-
res y otro cerca de la universidad de Ciencias Médicas “Ernesto Ché Guevara”
El hecho de que Pinar del Río posea dos monumentos dedicados al Comandante
Pinares, uno en la Plaza de los Mártires y otro cerca de la Universidad de Ciencias
Médicas "Ernesto Ché Guevara", no es una mera coincidencia, sino una mani-
festación palpable de la profunda huella que este líder revolucionario dejó en la
provincia y en la conciencia colectiva de su pueblo. Ambos monumentos, lejos de
ser redundantes, actúan como hitos complementarios que enriquecen la narrativa
histórica y refuerzan el legado de Pinares, cada uno resonando con un significado
particular en su respectivo contexto.

En primer lugar, la ubicación del monumento principal en la Plaza de los Mártires lo


convierte en un símbolo de la lucha revolucionaria en su conjunto. Este espacio,
dedicado a aquellos que sacrificaron sus vidas por la independencia y la justicia so-
cial, proporciona un marco solemne y trascendental para recordar la valentía y el
compromiso de Pinares en el contexto de la Revolución Cubana. Al situarse en este
lugar emblemático, el monumento se conecta con una narrativa nacional más am-
plia, rindiendo homenaje a todos los que contribuyeron a la construcción de una
nueva Cuba.
En segundo lugar, la presencia de un monumento a Pinares cerca de la Universidad
de Ciencias Médicas "Ernesto Ché Guevara" trasciende la mera conmemoración in-
dividual y se convierte en un símbolo inspirador para las futuras generaciones de
profesionales de la salud. La elección de este lugar no es arbitraria. La Universidad
de Ciencias Médicas encarna los ideales de servicio al pueblo y compromiso social
que defendió el Comandante Pinares. Al erigir un monumento en este contexto, se
busca conectar la lucha revolucionaria con la misión de formar médicos y profesion-
ales de la salud que estén comprometidos con el bienestar de la comunidad y la jus-
ticia social.

Además, la dualidad de estos monumentos permite resaltar diferentes facetas del


legado de Pinares. Mientras que el monumento principal en la Plaza de los Mártires
puede centrarse más en su papel como combatiente y líder revolucionario, el monu-
mento universitario puede enfatizar su compromiso con la justicia social, su influen-
cia en la juventud o su visión de una sociedad más justa e igualitaria. Esta comple-
mentariedad en la narrativa permite una comprensión más rica y matizada del Co-
mandante Pinares como un individuo multifacético y un símbolo de inspiración para
diferentes sectores de la sociedad.

En resumen, la existencia de dos monumentos dedicados al Comandante Pinares


en Pinar del Río es un testimonio elocuente de su impacto perdurable en la provin-
cia y en la historia de Cuba. Cada monumento, situado en un contexto específico y
con un significado particular, contribuye a mantener viva la memoria de Pinares y a
transmitir sus valores de valentía, compromiso y servicio a las futuras generaciones.
La presencia de un monumento dedicado a un revolucionario en un centro de estu-
dios médicos subraya la íntima conexión entre la lucha por la independencia y la
construcción de una sociedad más justa y saludable, donde la salud y el bienestar
sean derechos fundamentales para todos.
Conclusión
En conclusión, la Plaza de los Mártires Comandante Pinares se erige como un sím-
bolo poderoso de la historia y la identidad de Pinar del Río. Su relevancia trasciende
su función como espacio público, convirtiéndose en un punto de referencia donde se
entrelazan la memoria histórica y la vida cotidiana de sus habitantes. A través de
sus eventos y actividades, la plaza no solo rinde homenaje a quienes lucharon por la
libertad, sino que también fomenta un sentido de comunidad y pertenencia.

Asimismo, este espacio representa un lugar de encuentro intergeneracional, donde


las tradiciones se transmiten y se celebran los valores culturales que definen a la
región. La Plaza de los Mártires Comandante Pinares, por tanto, no solo es un lugar
físico, sino un punto de conexión emocional que invita a la reflexión sobre el pasado
y el futuro.

Al mirar hacia adelante, es fundamental seguir valorando y preservando este espa-


cio, asegurando que continúe siendo un lugar donde se honre la memoria histórica y
se promueva la unidad y el orgullo local. Así, la plaza no solo permanecerá como un
testimonio del pasado, sino que también será un escenario activo para el desarrollo
social y cultural de la comunidad. En definitiva, la Plaza de los Mártires Comandante
Pinares es un legado vivo que merece ser celebrado y cuidado por las generaciones
venideras.
Bibliografía
Algunas páginas en las que se apoyó el anterior trabajo fueron:
MapCarta.
CubaDebate.
Granma.
Prensa Latina.

Además de publicaciones de TelePinar y artículos de la EcuRed.

ANEXOS:

También podría gustarte