UNIDAD EDUCATIVA GÉNESIS
Nombre: Gabriele Valentino Tirado
Fecha: 1/06/25
Curso: 1ero BGU
Docente: Lcda. Estefanía Millingalli
Tema: La importancia de un huerto escolar en el aprendizaje
Introducción
Hoy en día, educar no se trata solo de transmitir conocimientos, sino de formar
personas integrales, con habilidades para la vida. En este camino, el huerto escolar se
vuelve una experiencia valiosa para la formación académica, porque nos permite a los
estudiantes aprender haciendo, conectar lo que ven en clase con lo que viven fuera de
ella. No es solo plantar semillas, es sembrar curiosidad, trabajo en equipo respetando a
la naturaleza, Como bien lo dicen García (2019), el huerto escolar favorece un
aprendizaje significativo al poner a los niños en contacto directo con la realidad.
Desarrollo
Algo que realmente nos ha marcado este año ha sido la creación del huerto
escolar, este espacio donde plantamos zanahorias o papas, es un lugar donde
aprendemos haciendo; tocando la tierra, viendo crecer las plantas y conectando lo que
estudiamos en clase con la vida real. Como dice la FAO (2014), el huerto es una
herramienta educativa que nos acerca de manera muy concreta a la naturaleza y al
aprendizaje diario y continuo.
Además, este proyecto nos ha ayudado a entender que el cuidado de un cultivo
no es solo cuestión de sembrar y regar. Existen diferentes procesos biológicos,
reacciones químicas y hasta fenómenos físicos que influyen en el crecimiento de las
plantas. Como manifiesta López (2020), aprendemos a observar con detalle, planificar
con cuidado y resolver problemas cuando algo no sale como esperamos.
Por otro lado, lo que más nos ha enseñado el huerto es a valorar el compromiso y
el trabajo en equipo. Cuidar seres vivos nos ha hecho responsables, más empáticos y
conscientes de que nuestras acciones tienen consecuencias. Según García (2019), “el
huerto escolar promueve la cooperación, el compromiso y el respeto por el entorno” (p.
33). Así, el huerto no solo nos da conocimientos, sino que también nos ayuda a crecer
como personas. En definitiva, el huerto se ha convertido en un espacio donde
aprendemos con todos los sentidos, integrando ciencia y los valores de una cultura de
respeto hacia la naturaleza, siendo así una experiencia que nos acompaña mucho más
allá del aula.
Conclusiones
En conclusión, el huerto escolar es una experiencia valiosa que ha permitido a
los estudiantes no solo aprender sobre los procesos naturales, sino también a desarrollar
un sentido de responsabilidad y colaboración. El proyecto ha demostrado cómo
aprender haciendo, fortaleciendo el conocimiento como las actitudes positivas hacia el
cuidado del medio ambiente y sus componentes.
Finalmente, el huerto ha mostrado que la educación va más allá de los libros,
invitándonos a involucrarnos y a la vez conectar con el entorno que nos rodea. Así, se
abre una puerta para formar personas conscientes con la naturaleza, capaces de llevar lo
aprendido en las aulas de clase a su vida cotidiana.
Referencias
FAO. (2014). Guía práctica para la creación de huertos escolares. Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
García, M. (2019). El huerto escolar como recurso didáctico interdisciplinario. Revista
Educación y Ciencia, 25(2), 45–58.
López, A. (2020). Educación ambiental y participación escolar en huertos educativos.
Cuadernos de Pedagogía, 48(1), 33–41.