tema 6 Células normales más
frecuentes en frotis
cérvico-vaginales
En contraste con el examen histológico, que por lo general sólo permite examinar
zonas hísticas relativamente pequeñas, la técnica del frotis citológico permite casi siempre
analizar regiones superficiales extensas, aunque renunciando a tener una idea de su relación
con el resto del tejido.
Observadas al microscopio se aprecia que las células descamadas, perdida su conexión
con el tejido del que formaban parte, difieren en cuanto a forma y tamaño de su aspecto
histológico. Por efecto de su aplanamiento en el portaobjetos, el núcleo y el citoplasma
parecen más voluminosos, lo que permite observar mejor los detalles de la estructura celular.
Por esta razón, la citología se convierte en un valioso complemento de la histología.
No obstante, el examen citológico ofrece desventajas cuando las células se
encuentran alteradas; las células superficiales procedentes de la exfoliación, rápidamente
pueden atrofiarse o modificarse, en parte, por influencia del medio ambiente vaginal.
Entre las células epiteliales de las diversas áreas genitales, también pueden observarse
componentes no epiteliales, los cuales permiten conocer la situación biológica y fisiológica
del espacio vaginal.
Se necesita, por tanto, además de dominar los fundamentos histológicos, un
profundo conocimiento de la apariencia citológica de los diferentes tipos de células que
pueden hallarse en el material del raspado, a fin de ser correctamente clasificadas.
Histología y citología no son métodos contrapuestos, sino que se complementan
mutuamente a fin de llegar a resultados más exactos en beneficio de la paciente.
En la actualidad, es evidente que el histólogo debe incluir cada vez más los criterios
citológicos en sus consideraciones diagnósticas, de la misma manera que es indispensable
para el citopatólogo tener una orientación lo más exacta posibles sobre la histología del
tejido correspondiente.
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 87
1. HISTOLOGÍA DEL EPITELIO PLANO VAGINAL Y CERVICAL
Normalmente, el epitelio de la cavidad vaginal es un epitelio plano estratificado no
queratinizado. El grosor de esta estructura depende de las diferentes influencias hormonales.
Mientras que el epitelio atrófico no sometido a influjo hormonal muestra solo de 6 a 10
capas celulares, en la mujer sexualmente madura se reconocen hasta 50 capas de células
en el epitelio vaginal.
El espacio intercelular se estrecha desde la profundidad a la superficie. Los elementos
especiales de adhesión o desmosomas están muy desarrollados y son frecuentes en las
capas celulares inferiores, garantizando una firme unión entre las células. En las capas
intermedias se reduce su número y extensión, hasta que en las capas celulares superiores
son pequeños y se hallan distribuidos de modo irregular. De esta forma, las células pueden
liberarse de su conexión intercelular (descamación).
Se pueden distinguir tres estratos histológicos: el estrato basal, el estrato espinoso
y el estrato superficial (fig. 1).
Fig. 1. Estructura del epitelio vecinal de una mujer sexualmente madura, con la nomenclatura histológica y
citológica (obj 25x, oc 10x, muy aumentado).
88 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
La capa inferior es el estrato basal, que en condiciones normales consiste en una
sola fila de células cilíndricas o cúbicas que en citología se denominan células basales.
A continuación se encuentra el estrato espinoso profundo, que está constituido
por células redondeadas o ligeramente poligonales; sus límites celulares son a veces
algo imprecisos. Su núcleo es relativamente grande y claro, mostrando con frecuencia
un nucléolo. En esta capa se originan las células parabasales. En un epitelio plano
completamente normal no es posible ver al microscopio óptico los desmosomas, que en este
estrato se encuentran bien formados y definidos; en cambio, cuando el epitelio presenta
anomalías en su diferenciación, las hendiduras intercelulares se ensanchan, y entonces
pueden reconocerse con facilidad (estrato de las células espinosas).
A los estratos basal y espinoso profundo se les denomina conjuntamente estrato
germinativo. Es muy probable, de acuerdo con el número de mitosis y el examen
autorradiográfico de la síntesis de ADN celular, que las células basales actúen a manera de
células de reserva, mientras que la renovación real del epitelio está a cargo de las células
parabasales. El epitelio sólo consta de estas dos capas cuando falta por completo el influjo
hormonal. El siguiente estrato, formado por células algo mayores, se denomina estrato
espinoso superficial, en él están incluidas las células intermedias pequeñas. La capa superior,
conocida histológicamente como estrato superficial, representa el resultado final de la
diferenciación específica del epitelio en el hocico de tenca y la vagina. Mientras que las
preparaciones citológicas permiten reconocer diversos grados de madurez celular en esta
capa, según sea el volumen, forma y tamaño de la célula y del núcleo (células intermedias
grandes y células superficiales), ello es muy difícil en las preparaciones histológicas. Solo
con fines descriptivos esta zona se denomina estrato en panal o zona clara. Este aspecto
característico proviene de que el cuerpo celular poligonal, elipsoide o romboidal presenta
una zona central clara, debido a su elevado contenido en glucógeno, rodeada de un halo
más teñido que la delimita en forma precisa de las células vecinas.
No parece justificado realizar más subdivisiones del epitelio plano estratificado.
Citológicamente no hay ninguna correlación para distinguir el denominado estrato
cornificado intraepitelial.
2. CITOLOGÍA DEL EPITELIO PLANO Y CERVICAL
Desde la época de Papanicolaou se distinguen, esencialmente, cuatro grupos
diferentes de células en el epitelio vaginal:
- Basales.
- Parabasales.
- Intermedias.
- Superficiales.
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 89
Las diferencias entre estas células corresponden a distintos grados de maduración
del epitelio plano. Los límites en su clasificación se establecieron de acuerdo con la forma
y el tamaño del cuerpo celular y del núcleo con afinidad colorante del citoplasma, y con
cambios estructurales de la cromatina.
De forma muy generalizada, se puede afirmar que el tamaño de las células crece
de las capas inferiores a las superiores, mientras que el tamaño del núcleo disminuye;
de manera que la relación núcleo-citoplasma varía gradualmente. En las capas inferiores,
donde están situadas las células basales, el volumen de los núcleos representa un 40% del
volumen celular total, mientras que en las capas más superiores solo suponen de un 4 a
un 10%.
Con la tinción de Papanicolaou, el citoplasma de las células maduras del epitelio
plano toma un color eosinófilo, es decir, de rosa a rojo claro. Las demás células, como son
las células parabasales, las intermedias pequeñas, una parte de las células intermedias
grandes, y unas pocas células superficiales, se tiñen de color cianófilo, es decir, de azul
claro a verdoso, y a veces con ligera tendencia al violeta. Se habla de coloración anfófila,
cuando una célula muestra partes cianófilas y partes eosinófilas.
La cromatina nuclear, que se dispone en forma de fina red en las células de las
capas inferiores, se densifica a medida que la célula avanza hacia las capas superiores,
de tal manera que en las células más maduras sólo se observa una masa uniforme y sin
estructura de cromatina. La hematoxilina utilizada en el método de Papanicolaou da al
núcleo un color entre gris azulado y violeta, que a veces también puede ser entre negro
y marrón. El nucléolo puede presentar un matiz rojizo.
La transición entre los distintos tipos celulares es imprecisa. Su delimitación es sólo
subjetiva.
Las definiciones de la Academia Internacional de Citología, en 1957, son consideradas
como la base para diferenciar los diversos tipos de células. Si bien en aquella época no
alcanzó una descripción completamente aceptable de todas las células, sus recomendaciones
constituyeron una importante contribución a la nomenclatura actual.
2.1. Células basales.
Las células basales tienen su origen en el estrato basal, y son, con sus 12-20 µ de
diámetro, las células más pequeñas del epitelio vaginal. En estado libre, pierden su forma
cilíndrica y adoptan forma redondeada u oval. Teñidas con el método de Papanicolaou
en su citoplasma presentan coloración cianófila más intensa que el resto de las células.
El núcleo, vesiculoso y de un diámetro de 8-10 µ, es central y ocupa más de 1/3 del área
celular; la estructura de la cromatina es fina, granulosa y está intensamente teñida. Por
lo común, en los frotis citológicos no aparecen células basales, incluso en las atrofias más
intensas con epitelio reducido a la última fila celular; por tanto, su presencia indica siempre
una alteración epitelial.
90 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
2.2. Células parabasales.
La mayor parte de estas células son redondas u ovales, y están situadas en el
estrato espinoso profundo (fig. 2). Su diámetro oscila entre 15 y 30 µ. El citoplasma es
denso y cianófilo, algo más claro que en las células basales, pero más intenso que en las
células intermedias. Una coloración eosinófila o anfófila es siempre indicación de flogosis,
degeneración o desecación. En ocasiones puede observarse una fina vacuolización del
citoplasma, aunque a veces puede ser más intensa. Los límites celulares son nítidos y
lisos, si bien se encuentran también células con límites difusos con finas prolongaciones
citoplasmáticas a manera de dendritas. El núcleo de 9-10 µ. de tamaño y de forma
redondeada u oval está situado en el centro de la célula, y presenta una fina estructura
reticular en la que ocasionalmente es visible al nucléolo.
Fig. 2. a-d Células basales y parabasales. a. Grupo de células parabasales. b. Cé-
lulas parabasales con fina vacuolización del citoplasma. c. Células parabasales
en un frotis atrófico con seudoeosinofilia e inicio de autólisis parcial. d. Células
parabasales tipo post partum (en todos los recuadros, obj. 40x, oc. 10x).
Las células parabasales no contienen glucógeno, y por tanto no pueden experimentar
un proceso de citólisis por acción de las bacterias de Döderlein. Por el contrario, son
muy poco resistentes al medio ambiente vaginal y se destruyen rápidamente por
autólisis degenerativa. En este caso, el citoplasma se encuentra tumefacto, posee límites
desdibujados, y presenta una tonalidad vagamente gris azulada o rosada. El núcleo suele
adquirir un aspecto borroso y se tiñe mal. No obstante, en la fase inicial de la autólisis,
el núcleo disminuye de volumen, se deforma y es hipercromático. Las células parabasales
predominan en las extensiones atróficas de la infancia y, posteriormente, de la menopausia,
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 91
pero pueden también encontrarse en cantidades variables, cuando existen insuficiencias
ováricas pronunciadas. Son muy poco frecuentes en mujeres sexualmente maduras. En
este caso, se originan casi siempre a partir de alteraciones epiteliales con descamación de
las capas más internas.
Una forma especial de células parabasales se encuentra en el puerperio. Estas células
llamadas tipo post partum presentan gran diversidad de forma y tamaño (fig. 2 d) de manera
más exagerada que en las restantes células parabasales. Con frecuencia, existen notables
condensaciones del citoplasma marginal. El citoplasma, en general finamente vacuolizado,
puede adquirir algunas veces un aspecto espumoso. Por lo general, el núcleo está situado en
el borde de la célula, y muestra una cierta anisonucleosis y picnosis. La elevada frecuencia
de estas células en este momento se explica, tanto por las características endocrinas del
puerperio, como por los traumas epiteliales que ocurren durante el parto.
2.3. Células intermedias.
Se denominan así aquellas células escamosas que presentan núcleo vacuolizado y
un mayor grado de diferenciación que las células parabasales, pero que aún no se pueden
incluir en el grupo de las células superficiales. No obstante, la zona de transición con las
células parabasales es bastante más inexacta que con las células superficiales, las cuales
tienen núcleos picnóticos. Además de un cambio en la relación nucleocitoplasmática,
se modifica la forma de la célula. En el momento en que una célula pierde su contorno
redondeado-oval, se aplana y tiene forma poligonal, debe ser considerada como una célula
intermedia. Las células intermedias ocupan la mayor parte del epitelio escamoso alto.
En un frotis pueden distinguirse células intermedias pequeñas, que originan el
estrato espinoso superficial, y células intermedias grandes, que forman la parte inferior
del estrato superficial. A pesar de que no siempre es posible diferenciar ambos tipos de
células, opinamos como otros autores que con esta división se puede llegar a una mejor
comprensión de los diferentes influjos hormonales sobre las células.
Debe tenerse en cuenta, si revisamos la bibliografía antigua, que Papanicolaou y Traut
, solo consideraron células intermedias a las células intermedias pequeñas, mientras que
las células intermedias grandes fueron asignadas a la capa inferior de la zona superficial
del epitelio.
Las células intermedias pequeñas (fig. 3) tienen forma alargada-oval, y con
frecuencia poligonal; su diámetro oscila entre 25 y 40 µ. El citoplasma es cianófilo y aparece
más claro y transparente que en las células parabasales. No obstante, por lo general, es
más denso y coloreado que en las formas más diferenciadas de las células intermedias
grandes; a veces, se observa una delicada vacuolización. Los bordes celulares por lo común
están ligeramente plegados o arrollados. Mediante métodos bioquímicos se demuestran
en ellas depósitos más o menos importantes de glucógeno; ésta es la razón por la que
92 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
estas células pueden ser lisadas por las bacterias de Döderlein. Tienen núcleo vesicular,
redondo-oval, con un diámetro de 7 a 9 µ. La disposición de la cromatina es reticulada
o finamente granulada. La posición de este núcleo es muy variable y puede ser central o
periférica.
En el grupo de las células intermedias pequeñas se incluyen unas células
morfológicamente muy características: las células naviculares (fig. 3 c y d), llamadas así
por su forma de barca. En las mismas, los bordes celulares están intensamente teñidos y
se diferencian del resto del citoplasma que es muy transparente.
Fig. 3. a-d Células intermedias pequeñas. a y b. Diferentes tipos de células inter-
medias pequeñas. c. Células intermedias del tipo navicular fuera del embarazo.
d. Células intermedias del tipo navicular durante el embarazo (en todos los
recuadros, obj. 40x, oc. 10x).
El núcleo, por lo general alargado, es excéntrico. Aunque este tipo de células se ha
considerado característico del embarazo desde su descripción por Papanicolaou, se observan
también en todas aquellas situaciones hormonales que suponen una proliferación del
epitelio hasta la capa de células intermedias, como ocurre por influencia de los gestágenos,
en insuficiencias de la hormona folicular, por efecto hormonal androgénico, etc.... Las células
intermedias grandes (fig. 4) tienen un diámetro de 40 a 60 µ, y su forma y tamaño son
similares al de las células superficiales. Tienen citoplasma cianófilo y más transparente que
en las células intermedias pequeñas, pero también puede ser eosinófilo. Por lo general, los
bordes celulares se encuentran ligeramente doblados; no obstante, pueden estar extendidos
o incluso completamente planos cuando existe un efecto estrogénico favorable. El núcleo
mide de 6 a 7 µ, y la cromatina muestra fina estructura.
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 93
Fig. 4. Células intermedias grandes. Diferentes formas de las células intermedias
con tinción cianófila y eosinófila; los bordes celulares están en su mayor parte
plegados (obj. 40x, oc. 10x).
Las células intermedias grandes son el tipo celular que predomina en la mujer
sexualmente madura, excepto en la fase inmediatamente antes de la ovulación. Son también
numerosas cuando existe una ligera insuficiencia hormonal, como por ejemplo en la mayor
parte de las amenorreas o inmediatamente después de la menopausia. En irregularidades
endocrinas más severas desaparecen a favor de las células intermedias pequeñas.
2.4. Células superficiales.
Las células superficiales tienen su origen en las capas más superiores del estrato
superficial. Son iguales a las células intermedias, en tamaño y forma, pero se distinguen
de éstas por su núcleo picnótico (fig. 5).
El rasgo más característico de las células superficiales es su pequeño núcleo
picnótico, que mide menos de 6 µ. En la coloración de Papanicolaou estos núcleos son
oscuros o intensamente negros, sin estructuras reconocibles, y observados mediante el
microscopio de contraste de fases poseen un brillo rojo claro. Debido a la retracción del
núcleo de vez en cuando se forma un halo perinuclear claro. Como tipo de transición
entre las células intermedias grandes y las células superficiales se encuentran células con
núcleo prepicnótico, cuyas estructuras, por no encontrarse por completo condensadas,
pueden reconocerse parcialmente. Se considera que estas células pertenecen al grupo de
las células intermedias.
El citoplasma de la célula superficial es muy fino y transparente, mostrando con
frecuencia un dibujo fibrilar muy aparente cuando se observa mediante el microscopio
94 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
a b
Fig. 5. a-d. Células superficiales.
a. Células superficiales eosinófilas.
b. Células superficiales cianófilas.
c. Gránulos de color castaño oscuro
en células superficiales eosinófilas.
d. Células intermedias con gránulos
de pigmento hemático (en todos los
c d
recuadros, obj. 40x, oc. 10x).
de rastreo. Los bordes celulares ligeramente doblados destacan sobre un cuerpo celular
muy sutil. Solo por el influjo estrogénico, estas células están bien extendidas y tienen un
borde muy bien delimitado.
Debido a este efecto estrogénico óptimo, el citoplasma cambia su afinidad
colorante cianófila por la eosinófila; al mismo tiempo, el núcleo sufre picnosis, si bien
con frecuencia estos cambios no son coetáneos. Las células superficiales con citoplasma
eosinófilo representan el mayor grado de diferenciación de las células del epitelio plano
no queratinizado. Independientemente de la coloración del citoplasma, contienen de vez
en cuando granulaciones teñidas con tonalidad que varía de rojo o azul hasta parduzca
(fig. 5 c); suelen estar agrupadas en torno al núcleo. Se trata o bien de granulaciones
lipídicas cuyo número y tamaño varía dependiendo del estado hormonal, o bien de grandes
complejos de ARN. No deben ser confundidos con gránulos de pigmento hemático que
son menos abundantes y que se distribuyen regularmente por toda la célula; éstos pueden
identificarse mediante la reacción de azul Berlín (fig. 5 d).
Las células superficiales, debido a sus estructuras queratínicas de sostén, son bastante
resistentes a la influencia ambiental y no degeneran fácilmente. Tampoco son atacadas
por los bacilos de Döderlein.
En condiciones fisiológicas normales, las células superficiales sólo predominan
alrededor del tiempo de la ovulación. Son escasas durante el resto del ciclo en las mujeres
sexualmente maduras. En cambio, se encuentran en exceso en tumores que producen
estrógeno o en aplicaciones exógenas de estrógenos.
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 95
A veces, aparecen en los frotis células con un núcleo muy difuminado, o incluso
sin núcleo; su citoplasma tiene casi siempre un delicado color rosa, naranja o amarillo.
Estas células prequeratinizadas o con áreas de queratinización aparecen en procesos
de cornificación, que pueden deberse a causas mecánicas, químicas, inflamatorias o a
irregularidades patológicas de la diferenciación; por esto no pueden ser consideradas como
normales en esta región genital.
3. HISTOLOGÍA DEL ENDOCÉRVIX
La mucosa endocervical reviste el conducto cervical. La transición entre el epitelio
escamoso externo y la mucosa endocervical es brusca (fig. 6). Por el contrario, el contacto
con el endometrio es impreciso, aunque a veces se observa sin dificultad. No siempre
coincide la transición entre los diversos tipos epiteliales con los orificios cervicales externo e
interno, sino que estos límites pueden desplazarse bajo influencias hormonales y mecánicas
según las diferentes épocas de la vida en la mujer. Durante las fases de equilibrio hormonal
de la infancia, y en las edades avanzadas de la vida, la región glandular está desplazada
hacia arriba, de forma que el contacto entre el epitelio plano y el epitelio glandular está
situado en la parte inferior del conducto cervical. Por el contrario, durante la madurez
sexual, este límite se encuentra situado por lo general en el orificio uterino externo o
en la propia superficie del hocico de tenca. No obstante, la extensión total de la mucosa
endocervical permanece siempre bastante constante.
Fig. 6. Límite entre el epitelio piano
y el epitelio cilíndrico endocervical
(en el tejido conjuntivo está inclui-
da una glándula cervical cortada
oblicuamente) (obj. 25x, oc. 10x).
La mucosa endocervical presenta un estroma y un epitelio monoestratificado
cilíndrico alto. En el epitelio se pueden distinguir dos tipos celulares: las células secretoras
y las células ciliadas (fig. 7).
Las células más numerosas son las secretoras, las cuales tienen poca altura en las
profundidades del istmo y son más altas en las vecindades del hocico de tenca. Las células
96 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
a b
Fig. 7. a-c. Epitelio cilíndrico endocer-
vical en cortes histológicos. a. Células
c cilíndricas secretoras y ciliadas de
la superficie del conducto cervical.
b. Células cilíndricas secretoras en
un tubo glandular endocervical. c.
Epitelio secretor y células ciliadas
entremezcladas de un tubo glandular
del endocérvix (en todos los recuadros,
obi. 40x oc. 10x).
ciliadas se hallan distribuidas de forma aislada o en pequeños grupos por todo el conducto
cervical. Estas variaciones morfológicas no dependen de influencias hormonales distintas,
sino que son el resultado de las fases funcionales del proceso secretor: como éste es por
completo asincrónico, el aspecto estructural de células vecinas es claramente diverso.
Por los estudios enzimáticos y por la cantidad de moco se demuestra una evidente
dependencia de la mucosa endocervical a las oscilaciones del ciclo. Por el contrario, con
escasas excepciones, la mayor parte de los autores no han podido hallar una correlación
convincente entre la estructura celular y el ciclo. Las únicas diferencias morfológicas
consisten en que durante la primera mitad del ciclo la luz de los tubos glandulares es
relativamente estrecha, y que las células muestran una altura uniforme. La abundante
secreción mucosa con alto contenido acuoso que se forma durante este período disminuye
de forma notable en cantidad durante la fase postovulatoria; al mismo tiempo aumenta
su viscosidad y se dilatan los tubos glandulares. Los límites celulares son poco nítidos e
irregulares. Si se administran gestágenos exógenos durante un largo período de tiempo, a
menudo se desarrolla una hiperplasia adenomatosa de la mucosa más intensa que la que
ocurre durante el embarazo.
4. CITOLOGÍA DEL ENDOCÉRVIX
En el frotis, las células cilíndricas cervicales pueden proceder de la mucosa del
conducto cervical, de las glándulas del endocérvix, por lo común muy ramificadas, o de
zonas de ectopia del epitelio cilíndrico en el ectocérvix. Su forma y tamaño no indican con
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 97
seguridad el punto exacto de origen en la región cervical. Se distinguen, como ya se ha
dicho, dos clases de células cilíndricas: las secretoras, predominantes siempre en número,
y las ciliadas, que se presentan dispersas o en pequeños grupos.
Las células secretoras (figs. 8 y 9) muestran un aspecto morfológico muy variable.
Pueden presentar una forma alargada simple o con dilatación sacular basal, y también
existen otras cortas y anchas, calciformes.
a b
c d
Fig. 8. a-d. Formas variadas del epitelio glandular endocervical. a. Formas en «bocina»; vista
lateral. b. Formas alargadas parecidas a tubos, con núcleos oblongos; vista lateral. c. Epitelio
glandular endocervical predominantemente agrupado; vista por encima. d. Formas cortas
en forma de vaso (en todos los recuadros, obj. 40x, oc. 10x.).
Fig. 9. a-b. Células ci-
líndricas secretoras del
endocérvix.
(Para una mejor apreciación
de esta foto, consúltela en
el atlas fotográfico que en-
contrará al final del libro).
98 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
Si se tiñe el citoplasma con el método de Papanicolaou aparece finamente
vacuolizado y adquiere una tonalidad amarillenta o azulada. El núcleo es de estructura
grandular fina y se sitúa en la zona proximal del cuerpo celular o es completamente basal;
la presión que ejerce el moco elaborado puede darle una forma aplanada o cóncava hacia
arriba. Los grupos celulares, vistos de perfil, muestran una disposición en empalizada,
mientras que observados por encima presentan una imagen en panal, debido a los bordes
poligonales de las células (fig. 8 c).
Las células ciliadas (fig. 10) son muy parecidas en forma y tamaño a las células
secretoras. Generalmente, son alargadas y su grosor no presenta grandes variaciones. El
cuerpo celular suele ser cónico o calciforme. El borde libre, que es el más ancho, está
provisto de unas 20 fibrillas vibrátiles (cilios), los cuales se tiñen de color rojo con el método
de Papanicolaou. Debajo de las mismas se encuentra una banda bastante gruesa, rojiza. A
menudo, este borde es la única demostración de que se trata de una célula ciliada, ya que
los cilios degeneran rápidamente. El citoplasma es cianófilo y presenta en la mitad distal
de la célula un área vacuolada alrededor del núcleo. Cuando esta vacuolización es muy
pronunciada puede rodear por completo el núcleo. El núcleo puede ayudar a establecer
el diagnóstico diferencial con las células secretoras, ya que en las células ciliadas suele
ser central y su cromatina se dispone en gránulos o grumos. Los núcleos de ambos tipos
celulares poseen uno o más nucléolos, que pueden ser diferenciados de la cromatina sexual
situada en la periferia en contacto con la membrana nuclear.
a b
c d
Fig. 10. a-d. Formas variables
de las células ciliadas del epi-
telio cilíndrico del endocérvix
(en todos los recuadros, obj.
inm. 90x, oc. 10x).
El discutido problema de si estas dos clases de células pueden convertirse una
en otra o solo constituyen distintas fases funcionales de un mismo elemento, no está
aún resuelto con seguridad; según investigaciones mediante el microscopio óptico o el
electrónico, parece que la posibilidad de una transformación de las células cilíndricas en
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 99
células secretoras es relativamente segura. También puede considerarse posible la formación
de una célula ciliada a partir de una secretora.
Puesto que el epitelio cilíndrico monoestratificado de la mucosa endocervical no
se descama espontáneamente, solo se hallan células epiteliales glandulares en las tomas
obtenidas mediante raspados suaves; estas células glandulares presentan ya una autolisis
degenerativa de intensidad variable. Debido a esta rápida degeneración desaparece el
citoplasma y solo se observan los núcleos desnudos en variable fase degenerativa. En
la práctica, sólo se obtienen células cilíndricas bien conservadas en los frotis cuando se
lesiona el epitelio mediante un raspado intenso con el portaalgodones o la espátula.
5. HISTOLOGÍA DEL ENDOMETRIO
El endometrio tiene componentes epiteliales y mesenquimatosos. El epitelio cilíndrico
simple reviste tanto la superficie de la cavidad uterina (epitelio superficial), como los tubos
glandulares situados en el estroma (epitelio glandular). Al igual que en la mucosa cervical
se pueden distinguir aquí células secretoras y células ciliadas; estas ultimas presentan
constantemente once cilios. En la práctica no existen diferencias morfológicas entre las
diversas áreas de la mucosa uterina, pero por el contrario se pueden demostrar diferencias
funcionales.
El estroma del endometrio es un mesénquima multipotente que está sujeto a
características modificaciones estructurales de causa hormonal, de manera que por su
estudio se puede deducir a posteriori el momento del ciclo en relación con una situación
hormonal determinada, tal como también ocurre con las variaciones morfológicas del
epitelio glandular.
Durante el período de madurez sexual es posible distinguir en el ciclo dos diferentes
fases principales. Una de ellas es la fase de proliferación propia de la primera mitad del
ciclo; la otra es la fase de secreción característica de la segunda mitad del ciclo (figs. 11
y 12).
Estos cambios son tan característicos que, especialmente en la segunda mitad del
ciclo, se puede emitir un diagnóstico casi diario de la cronología de la maduración sólo
por criterios histológicos.
6. CITOLOGÍA DEL ENDOMETRIO
En condiciones fisiológicas normales es raro encontrar células endometriales en
los frotis de cérvix y de la vagina; estas células sólo experimentan exfoliación durante
hemorragias uterinas, e incluso, en este caso, por lo general están mal conservadas. Por
tanto, solo mediante la toma directa de la cavidad uterina es posible obtener células
endometriales inalteradas.
100 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
Fig. 11. Estructuras típicas del en-
dometrio en la fase de proliferación
precoz. Glándulas tubulares en sección
transversal (obj.25x, oc. 10x).
Fig. 12. Estructura típica del endome-
trio en la fase intermedia del período
de secreción. Secreción actlva hacla las
luces glandulares (obj. 25x, oc. 10x).
En las tomas citológicas endometriales se pueden distinguir células epiteliales y
células procedentes del estroma.
En los tubos glandulares predominan las células epiteliales secretoras, mientras
que en el epitelio superficial que reviste la cavidad uterina existe un porcentaje mayor de
células ciliadas. En el epitelio glandular aparecen otras células denominadas células pálidas
o peg-cells, cuyo origen no es posible aún determinar y que no pueden ser distinguidas
por citología de las restantes células epiteliales.
La forma cilíndrica de las células endometriales, así como sus cilios (fig. 13),
sólo pueden apreciarse vistas lateralmente; en cambio, vistas de frente son pequeñas y
poligonales, agrupándose en forma de panal.
En la fase proliferativa (fig. 13) aparece escaso citoplasma, y los núcleos se hallan
más cerca unos de otros; por el contrario, durante la fase secretora (fig. 14) los núcleos
están más separados, ya que existe mayor volumen de citoplasma. También se nota, en
este momento, una condensación del citoplasma en el borde celular.
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 101
Los núcleos de las células epiteliales son redondos u ovales; su volumen es uniforme,
y cuando están bien conservados, muestran una estructura cromatínica finamente
granular, a veces con uno o más cromocentros pequeños (fig. 15). Durante el ciclo no se
han demostrado variaciones estadísticamente significativas del volumen nuclear. En la
fase de secreción aparecen, con cierta frecuencia, signos de degeneración con retracción
nuclear e irregularidades de su contorno (fig. 14).
Fig. 13. Células epiteliales del endometrio en la
fase proliferativa. Toma directa de la cavidad
uterina. Las células poseen un estrecho borde
citoplasmático; los núcleos son redondos u ovales
y muestran una fina estructura de cromatina
(obj. 40x, oc. 10x).
Fig. 14. Tejido epitelial del endometrio durante
la fase luteínica visto por encima. Toma directa
de la cavidad uterina. Las células son bastante
ricas en citoplasma tienen límites celulares
evidentes y en el núcleo se inician fenómenos
degenerativos (obj. 40x, oc. 10x).
Fig. 15. Células epiteliales del endometrio muy
aumentadas. Toma directa de la cavidad uterina.
Estructura granular de la cromatina nuclear
con nucléolos y cromo-centros (obj. inm. 100x,
oc. 10x).
102 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
Las células del estroma endometrial tienen una morfología más variable. Al principio
del ciclo se encuentran células fusiformes o poligonales indiferenciadas que proceden de
los estratos inferiores, las cuales muchas veces están unidas entre si por sus prolongaciones
citoplasmáticas (fig. 16). Su citoplasma suele ser escaso, muestra una coloración cianófila
delicada, y existe una fina vacuolización. Los núcleos son ovales o alargados; al principio la
disposición cromatínica es densa y se convierte en reticular al final de la fase proliferativa.
En este momento aumenta el volumen de las células estromales de las capas superiores
(fig. 17). En el curso de la fase de secreción se hace patente una nítida diferenciación entre
las células del estroma endometrial. Por una parte, existen células predeciduales que son
voluminosas y redondeadas; su citoplasma presenta un aspecto esponjoso o en cierto modo
vacuolizado, debido a que almacenan glucógeno, glucoproteidos y lipoides; los bordes
celulares son muy evidentes (fig. 18). Por otra parte, se desarrollan las denominadas células
granulosas por disminución de volumen y adquisición de forma redondeada. Se trata,
pues, de células pequeñas, esferoidales que poseen un núcleo reniforme o segmentado,
generalmente picnótico; el citoplasma es claro y contiene gránulos eosinófilos.
Fig. 16. Células del estroma en los
estratos más profundos del endo-
metrio. Toma directa de la cavidad
uterina. Células fusiformes a poli-
gonales con escaso citoplasma. La
estructura de la cromatina nuclear
es más laxa (obj. 63x, oc. 10x).
Fig. 17. Células del estroma de los
estratos superiores del endometrio.
Toma directa de la cavidad uterina.
Comparadas con las células del es-
troma de los estratos más profundos
(límite superior de la fotografía),
estas células son mayores y más
uniformes. El núcleo tiene por lo
general un nucléolo bien aparente
(obj. 63x, oc. 10x).
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 103
Fig. 18. Células predeciduales del estroma y células
granulosas degeneradas del endometrio, en la fase lu-
teínica. Descamación espontánea (obj. 63x, oc. 10x).
Durante la madurez sexual, las células del estroma obtenidas mediante toma directa
presentan un volumen nuclear promedio de 46,2 µ2, o sea ligeramente mayor que el núcleo de
las células epiteliales, que es de 40,7 µ2. Después de la menopausia, los núcleos de las células
epiteliales y los del estroma tienen el mismo tamaño: 36,8 µ2. Las células del endometrio
exfoliadas espontáneamente tienen, en cambio, un promedio que equivale a las 3/4 partes
de las medidas que acabamos de indicar para las células obtenidas directamente.
A veces, se observan las denominadas células oxífilas, de aspecto metaplásico; tienen
forma redondeada, oval o poligonal, y su citoplasma es eosinófilo. Su núcleo es ligeramente
mayor que el de las células endometriales normales, puede contener un pequeño nucléolo
y a menudo es excéntrico. Probablemente se trata de una célula metaplásica originada a
partir del epitelio cilíndrico, o bien son células inmaduras del estroma. Son semejantes a las
células metaplásicas inmaduras del canal cervical y cuando se exfolian espontáneamente
se distinguen de éstas con dificultad.
Las extensiones endometriales muestran un aspecto bastante polimorfo, pues
además de las células descritas se hallan histiocitos, linfocitos y células plasmáticas, que
en su mayor parte se desarrollan localmente (fig. 19). Un diagnóstico diferencial entre
todas estas células no siempre es posible.
A menudo, en las tomas directas, se obtienen tubos glandulares, que se desprenden
con cierta facilidad del estroma reticular blando, y forman agrupaciones serpenteadas (fig.
20).
Células exfoliadas del endometrio se pueden encontrar en frotis del hocico de
tenca durante la menstruación. En general, estas células, después de su recorrido a través
del conducto cervical, están tan degeneradas que no es posible efectuar una clasificación
adecuada. Se presentan formando acúmulos densos de núcleos muy teñidos, cuya envoltura
citoplasmática solo se aprecia en la periferia de las masas celulares.
En el diagnóstico diferencial frente a las células cilíndricas endocervicales debe
tenerse en cuenta que éstas poseen más citoplasma, y por tanto suelen encontrarse en
mayor número, pero si aparecen reunidas, presentan un aspecto en panal bien definido.
104 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
Fig. 19. Células del estroma endo-
metrial, que debido a sus múltiples
formas es en gran parte imposible
clasificarlas con seguridad de forma
aislada. Toma directa de la cavidad
uterina (obj. 40x, oc. 10x).
Fig. 20. Tubos glandulares del endometrio. Toma directa
de muestras de la cavidad uterina (obj. 10x, oc. 10x).
Los agregados de células del endometrio son más compactos y, a menudo, menos
regulares; los núcleos, de gránulos más densos, son más oscuros en general que los de las
células endocervicales (figs. 21 y 22). Sin embargo, no siempre es posible esta diferenciación
cuando degeneran. Del mismo modo, las células del endometrio, si están aisladas, no se
distinguen de otras células de morfología similar, por ejemplo, las células de reserva, los
linfocitos grandes y los histiocitos pequeños.
En la mujer sexualmente madura se produce una descamación espontánea de células
endometriales principalmente durante la menstruación e inmediatamente después. En
los casos típicos, las células endometriales van acompañadas de acúmulos de histiocitos
pequeños y de células del estroma (figs. 23 y 24). Este cuadro fue denominado éxodo por
Papanicolaou. Se puede considerar que la presencia de células endometriales descamadas
espontáneamente es fisiológica hasta avanzada la fase proliferativa, debiéndose prestar una
atención especial cuando este fenómeno ocurre en la segunda mitad del ciclo o después
de la menopausia. Las células procedentes de carcinomas endometriales muy diferenciadas
apenas se distinguen de las del endometrio normal.
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 105
Fig. 21. Acúmulo de células del epi-
telio glandular endometrial, junto
con células epiteliales glandulares
endocervicales. Se reconocen con
claridad las células del endocérvix,
porque son mayores y más ricas
en citoplasma que las células del
endometrio, que son menores
y muestran núcleos con mayor
hipercromasia. Es importante la
diferencia del tamaño nuclear
entre los dos tipos de células (obj.
63x, oc. 10x).
Fig. 22. a-b. Comparación de lose-
pitelios glandulares del endocérvix
y del endometrio vistos por su
polo apical, útil para efectuar un
diagnóstico diferencial. a. Epitelio
glandular del endocérvix rico en
citoplasma; los núcleos están algo
separados. b. Epitelio glandular del
endometrio pobre en citoplasma y
con núcleos de cromatina espesa
(obj. inm. 40x, oc. 10x, en ambas
a b ilustraciones).
Fig. 23. Éxodo. Exfoliación espon-
tánea de acúmulos celulares del
endometrio en la primera mitad del
ciclo. A su alrededor se encuentran
células del endometrio aisladas,
histiocitos y linfocitos (obj. 25x,
oc. 10x).
106 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
Fig. 24. Éxodo. Aglomerados ma-
yores formados por células endo-
metriales, exfoliados espontánea-
mente, de contorno esférico (obj.
25x, oc. 10x).
No es posible efectuar un diagnóstico hormonal de las células endometriales aisladas
de su entorno, aunque se hayan obtenido por toma directa y estén bien conservadas, ya que
los influjos hormonales producen modificaciones en la morfología de las células aisladas
muy poco pronunciadas.
7. CÉLULAS NO EPITELIALES EN LOS FROTIS VAGINALES
Además de los elementos epiteliales ya descritos y de los microorganismos, se pueden
encontrar en los frotis vaginales y cervicales una amplia gama de células cuya morfología
en su mayor parte es de tipo hematológico. Sin embargo, deben ser estudiadas, ya que
con la coloración de Papanicolaou, habitual en la citología ginecológica, presentan un
aspecto algo distinto que si son teñidas por métodos hematológicos.
7.1. Eritrocitos.
Es relativamente frecuente la presencia de sangre en los frotis ginecológicos. Esta
sangre puede tener orígenes muy diversos que consideramos no es oportuno detallar en
este momento.
Los eritrocitos recién salidos del torrente circulatorio tienen forma de discos
redondos u ovalados, carecen de núcleo y tienen un diámetro aproximado de 7 µ. Se puede
observar, a veces, la forma bicóncava de los mismos moviendo alternativamente el tornillo
micrométrico. Como ocurre en la sangre circulante, los eritrocitos no muestran una forma
rígida, sino que por ser maleables pueden adoptar cualquier forma. Mediante la coloración
de Papanicolaou adquieren una tonalidad rojo luminosa, pero pierden muy rápidamente
su tendencia a la eosinofilia; en los grupos densos se observa que los eritrocitos más
periféricos tienen un color verdoso. Si la hemorragia no es reciente, los hematíes sufren
una degeneración relativamente rápida y por ello aparecen en los frotis a manera de restos
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 107
celulares verdosos o casi decolorados, mal delimitados, que apenas se distinguen de otros
elementos, como detritos o Trichomonas mal conservados. La presencia de ligera cantidad
de sangre no impide, por lo general, el diagnóstico citológico, e incluso puede ser útil si
se relaciona con la anamnesis. No obstante, si la hemorragia es demasiado intensa, puede
dificultar considerablemente la interpretación del frotis.
7.2. Leucocitos.
Los leucocitos desempeñan un papel importante en los mecanismos de protección
del área genital femenina, de forma que en condiciones fisiológicas normales se encuentran
siempre, aunque en número variable, en la cavidad vaginal. En algunos procesos
inflamatorios o en el caso de tumores necrosados pueden alcanzar tal predominio en la
muestra citológica, que dificulten la interpretación de otros elementos celulares, debido
a una superposición mutua.
Con frecuencia, se encuentran leucocitos en buen estado en las inflamaciones
agudas. Su volumen duplica casi el de los eritrocitos, pero si los comparamos con los
leucocitos presentes en frotis hematológicos, en los citológicos se aprecia una reducción
de su diámetro en una quinta parte, debido a la utilización de fijadores alcohólicos. La
forma en cayado propia de las células jóvenes se segmenta al proseguir la maduración,
apareciendo lóbulos unidos unos con otros mediante estrechos puentes. El citoplasma es
muy transparente y con la coloración de Papanicolaou adquiere una tonalidad azul delicada
o verdosa; no obstante, es frecuente que no se tiña y solo se encuentre marcado de forma
nítida el borde celular.
En ocasiones, se aprecia una intensa vacuolización del citoplasma leucocitario,
así como también corpúsculos fagocitados. Las finas granulaciones que se distinguen
cuando se utilizan coloraciones hematológicas, no se presentan normalmente en las
tinciones citológicas, de modo que casi nunca es posible efectuar una distinción entre
leucocitos neutrófilos, eosinófilos y basófilos. Únicamente se reconocen, a gran aumento,
los leucocitos eosinófilos, cuando existe un fuerte incremento de los mismos causado por
procesos locales; en este caso, el citoplasma adquiere un color ligeramente amarillento y
en su interior se hallan gránulos de tono débilmente rojizo.
Debido a que los leucocitos son de corta duración, a menudo sólo de unas horas,
en el frotis vaginal se distinguen formas degenerativas muy variadas. Al principio, se lisa
el cuerpo celular y más tarde se difumina la estructura cromatínica del núcleo; al final,
solo se encuentran fragmentos nucleares, todavía coloreados homogéneamente, los cuales
pueden adoptar formas condensadas o filamentosas, que ofrecen un aspecto característico
al cuadro citológico. En caso de preparaciones que no hayan sido fijadas con la suficiente
rapidez, el cuerpo celular puede estar muy hinchado, a causa de la desecación, siendo su
volumen varias veces mayor que el normal. Utilizando este criterio se pueden detectar
frotis mal fijados.
108 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
7.3. Linfocitos.
Los linfocitos no son tan frecuentes como los leucocitos polinucleares en el frotis
vaginal. No obstante, tienen una gran importancia por ser el sustrato de los anticuerpos
celulares en reacciones defensivas inmunológicas. Por su tamaño, podemos distinguir
linfocitos grandes y pequeños.
Los linfocitos pequeños, que miden de 5 a 8 µ, parecen células de núcleos desnudos,
ya que sólo poseen un estrecho halo cianófilo de citoplasma. El núcleo tiene una cromatina,
que llama la atención por su densidad, coloreada con tonalidad violeta oscura; no es
reconocible ningún nucléolo. Este núcleo es redondo u oval y a veces presenta en su borde
pequeñas depresiones.
Los linfocitos grandes miden hasta 16 µ y también poseen un citoplasma cianófilo.
Su núcleo es redondo y central; la estructura de la cromatina es más laxa y grumosa.
Fisiológicamente, el mayor número de linfocitos aparece en los frotis vaginales
durante e inmediatamente después de la menstruación. Tal vez procedan del sistema
linfático, que a menudo se halla bien desarrollado en el estroma del endometrio. Además,
se presentan en reacciones defensivas locales de tipo alérgico. Los linfocitos aislados
pueden ofrecer problemas de diagnóstico diferencial, si se comparan con células normales
o patológicas del endometrio.
7.4. Plasmocitos.
Los plasmocitos se observan aún con menor frecuencia que los linfocitos en los
frotis citológicos. Su citoplasma presenta una coloración cianófila a menudo finamente
vacuolizada. La delimitación celular es precisa. Generalmente, su núcleo es excéntrico y
muestra una disposición característica en «rueda de carro», lo que facilita su distinción
con los histiocitos. En condiciones normales, puede observarse un halo claro alrededor del
núcleo. Estas células se encuentran formando pequeños grupos al igual que los leucocitos,
linfocitos e histiocitos.
7.5. Histiocitos.
Los histiocitos son muy frecuentes en los frotis vaginales y cervicales. Se encuentran
de modo especial en inflamaciones crónicas locales, ya que intervienen en las primeras fases
de los procesos inmunológicos y de depuración del organismo, por su capacidad fagocitaria.
Debido a su volumen se considera que pueden agruparse junto a los macrófagos, tales como
los monocitos (macrófagos sanguíneos), los reticulocitos y las células reticuloendoteliales.
Su procedencia aún no está del todo aclarada. La mayor parte de ellos se desarrollan, bajo
determinados estímulos, a partir de fibroblastos no diferenciados del tejido conjuntivo
(células emigrantes en reposo), para después desprenderse de su unión fija, y emigrar
mediante movimientos ameboides activos.
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 109
Los histiocitos se presentan en forma y tamaño muy variado (figs. 25 y 26). Se
distinguen histiocitos grandes y pequeños. El núcleo tiene un dibujo neto y puede ser
redondeado, alargado o reniforme. Su posición en el citoplasma es variable y con frecuencia
es excéntrico. La cromatina puede ser laxa y finamente granulada, pero en algunas ocasiones
muestra condensaciones relativamente gruesas e irregulares. Los nucléolos y cromocentros
muchas veces son prominentes y múltiples, expresando una activa función metabólica.
El citoplasma también presenta grandes variaciones. Los histiocitos pequeños
redondeados u ovales son solo un poco mayores que los leucocitos. Con la tinción de
Papanicolaou se tiñen de color azul grisáceo a verdoso, pero en ocasiones pueden ser
eosinófilos. Debido a la presencia de una fina vacuolización, el citoplasma presenta un
aspecto esponjoso característico. Los limites celulares son, a menudo, difusos. Los histiocitos
grandes pueden también adoptar formas caprichosas, alargadas o poligonales. En su
citoplasma se encuentran con frecuencia grandes vacuolas que contienen fragmentos
fagocitados procedentes de leucocitos, linfocitos y de detritos celulares.
En los frotis vaginales los histiocitos se encuentran aislados o en grupos poco
compactos, junto con leucocitos e incluidos en masas de moco (fig. 26), pero a veces
también pueden aparecer formando acúmulos (fig. 27).
Es interesante observar estas variaciones tan amplias. Además, en los frotis vaginales
se encuentran también histiocitos en mitosis, histiocitos binucleados o multinucleados
(figs. 28 b y 29) e incluso células gigantes con hasta 50 núcleos, que se forman no solo
por endomitosis, sino también por la fusión de varias células aisladas. Estos núcleos son
Fig. 25. a-c. Variaciones en la forma de los histiocitos. a. Histiocitos con citoplasma esponjoso. Los núcleos
por lo general son excéntricos y pueden mostrar con frecuencia, como signo de un metabolismo elevado,
nucléolos muy evidentes. b. Entre los histiocitos típicos, con su estructura cromatínica finamente granular, se
observan también algunos histiocitos más pequeños modificados, debido a degeneración, con núcleo picnótico.
c. Abundantes histiocitos degenerados (obj. 63x, oc. 10x en todas las figuras).
110 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
Fig. 26. Ordenación caracterís-tica en grupos laxos de los histiocitos en su
mayor parte pequeños (obj. 63x, oc. 10x).
muy parecidos a los de los histiocitos normales. Presentan forma redondeada o arriñonada,
pudiendo estar agrupados formando una corona o acúmulos. Normalmente, su citoplasma
se encuentra vacuolizado y puede contener partículas fagocitadas.
Es normal encontrar histiocitos en el frotis vaginal, principalmente durante
la expulsión del endometrio durante la menstruación, así como en los primeros días
después de la misma (éxodo). Probablemente se originan a partir de las capas inferiores
del endometrio. También se encuentran histiocitos en procesos inflamatorios y durante la
Fig. 27. Sincitio de histiocitos en nucleos activos, que destacan por sus
llamativos nucléolos y cromocentros (obj. 63x, oc. 10x).
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 111
a b
Fig. 28. a. Mitiosis en un histiocito (obj. inm. 100x, oc. 10x). b. Célula gigante
histiocitaria (obj. 40x, oc. 10x).
Fig. 29. Célula gigante histiocitaria con múltiples núcleos ovales, que poseen
nucléolos cromocentros muy aparentes. La célula tal vez se ha formado por
fusión de los citoplasmas (obj. 40x, oc. 10x).
eliminación de tejidos necrosados. Así, por ejemplo, pueden hallarse en tumores necrosados,
después de un parto, de un aborto, de un tratamiento radioterápico, de una conización o
de otras intervenciones quirúrgicas. En estos casos, es frecuente observar células gigantes
histiocitarias.
112 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
Por su aspecto tan polimorfo los histiocitos pueden presentar dificultades en el
diagnóstico diferencial respecto a otros componentes celulares de frotis vaginal. Aun en
estado de perfecta conservación no siempre es posible distinguirlos inequívocamente
de las células de reserva, de células aisladas del endometrio, o de las procedentes de un
carcinoma indiferenciado, especialmente si es de tipo glandular. Sobre todo, es muy difícil
la diferenciación en frotis vaginales técnicamente mal preparados, o bien cuando existen
alteraciones degenerativas.
Resulta también difícil su diagnóstico diferencial con células que están asimismo
fácilmente expuestas a una rápida degeneración, como, por ejemplo, las que proceden
del epitelio glandular del endocérvix, y también las células parabasales. En estos casos,
es preciso buscar de forma cuidadosa en áreas adyacentes células mejor conservadas y
valorar los criterios a favor o en contra de que se trate de histiocitos.
El diagnóstico diferencial entre un histiocito gigante y otros tipos de células gigantes,
por lo general, no es difícil. En la mayor parte de las ocasiones, el diagnóstico correcto se
basa en la estructura y forma típica del núcleo, en la vacuolización del citoplasma y en
una eventual fagocitosis. El sincitiotrofoblasto posee un citoplasma relativamente espeso
que, aunque presenta vacuolas, no tiene un aspecto esponjoso. Las células gigantes de
Langhans tienen núcleos normalmente dispuestos en forma de herradura o en anillo. En los
frotis procedentes de un epitelio atrófico pueden formarse también pseudocélulas gigantes
cuando confluye el citoplasma de varias células basales, a causa de degeneración y autolisis.
En este caso, los núcleos, por lo general, no se hallan bien conservados y muestran una
estructura homogénea. Las células gigantes carcinomatosas, que son poco frecuentes, se
reconocen fácilmente, porque presentan núcleos atípicos y polimorfos.
7.6. Células de los tejidos conectivo y muscular.
Aunque sea con poca frecuencia, sin embargo en los frotis cervicales y vaginales
pueden aparecer células musculares o conjuntivas en buen estado de conservación. A fin
de evitar interpretaciones incorrectas es importante reconocerlas para diferenciarlas de
células fusiformes malignas. Se presentan en grupos y pocas veces están aisladas (fig. 30).
El cuerpo celular es alargado, estrecho y fusiforme. El citoplasma se tiñe débilmente. El
núcleo también es fusiforme, con dimensiones variables. La estructura de la cromatina,
estudiada a gran aumento, es relativamente tosca, si bien al compararla con la propia de
las células fusiformes atípicas procedentes de un carcinoma escamoso se aprecia que está
regularmente distribuida.
Por lo general, estas células sólo se encuentran en la vagina o en el hocico de tenca
cuando existen alteraciones epiteliales recientes. A veces también se hallan en casos de
fibromas necrotizados o de miomas de cérvix.
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 113
a b
Fig. 30. a. Abundantes fibrocitos, dispuestos en torbellino sobre células superficiales e
intermedias normales en una paciente con ulceración reciente del hocico de tenca. Los
fibrocitos son muy estrechos y alargados, y sus núcleos son largos y finos (obj. 25x, oc.
10x). b. Detalle a mayor aumento de tales células con su núcleo alargado sin hipercromasia
(obj. inm. 100x, oc. 10x).
7.7. Espermatozoides.
Los espermatozoides son relativamente frecuentes en los frotis citológicos. Para su
estudio es perfectamente idónea la técnica de Papanicolaou, por lo que este método ha
entrado en la rutina del diagnóstico de exámenes morfológicos de los espermiogramas en
andrología. En los frotis en fresco su aspecto es análogo al de las formas presentes en el
eyaculado (figs. 31 y 32). Mediante un pequeño aumento solo se aprecian las cabezas de
los espermatozoides como puntitos oscuros. A mayor aumento se distinguen también las
colas, las cuales están delicadamente extendidas u onduladas. Muchas veces aparecen en
forma de «bancos de peces» en el moco cervical. Si han perdido la cola sólo se observarán
las cabezas en diversos estados de conservación.
La comprobación de la presencia de espermatozoides tiene importancia en algunos
casos de medicina forense; en estos casos, previa adecuada anamnesis, deben efectuarse
por lo menos dos frotis: uno del fondo de saco vaginal posterior y otro del conducto
cervical.
114 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales
Fig. 31. a-j. Espermatocitos. Comparación entre
el aspecto normal y diferentes formas patoló-
gicas de los espermatocitos del semen (de C.
Schirren). a) normal, b) cabeza disminuida, c)
cabeza gigante, d) cambios de su porción in-
termedia, e) cabeza doble, f) cabeza deformada,
g) fantasmático, h) implantación abaxial, i)
expulsión de citoplasma, j) cola doble.
Fig. 32. Abundantes esperma-
tocitos en una masa filamen-
tosa de moco. Abajo, células
del endocérvix. A la izquierda,
una célula intermedia (obj. 40x,
oc. 10x).
Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales 115
116 Tema 6 Células normales más frecuentes en frotis cérvico-vaginales