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Citología del líquido cefalorraquídeo

El documento aborda la citología del líquido cefalorraquídeo (LCR), describiendo métodos de obtención, características macroscópicas y composición química del LCR normal, así como los procesos de procesamiento de muestras. Se detalla la histología normal de las cubiertas meníngeas y los componentes celulares presentes en el LCR, junto con las alteraciones benignas y cambios inflamatorios que pueden ocurrir. Además, se mencionan los patrones citológicos asociados a procesos tumores y la identificación de microorganismos en el LCR.

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Citología del líquido cefalorraquídeo

El documento aborda la citología del líquido cefalorraquídeo (LCR), describiendo métodos de obtención, características macroscópicas y composición química del LCR normal, así como los procesos de procesamiento de muestras. Se detalla la histología normal de las cubiertas meníngeas y los componentes celulares presentes en el LCR, junto con las alteraciones benignas y cambios inflamatorios que pueden ocurrir. Además, se mencionan los patrones citológicos asociados a procesos tumores y la identificación de microorganismos en el LCR.

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15

tema
Citología del líquido
cefalorraquídeo

1. MÉTODOS DE EXPLORACIÓN
Habitualmente, para el estudio de este tipo de citología, el líquido cefalo­rraquídeo
(LCR) se obtiene del espacio subaracnoideo mediante punción lumbar, a través del espacio
situado entre la tercera y cuarta vértebras lum­bares (a este nivel no existe riesgo de lesionar
la médula espinal). Otros métodos de obtención son, aunque menos frecuentes, la punción
cisternal (vía suboccipital) y la punción ventricular. En general, las cantidades obteni­das
de líquido no suelen exceder de unos pocos centímetros cúbicos.

1.1. Aspecto macroscópico.


En condiciones normales el LCR es claro y transparente. Este aspecto puede cambiar
por diversas condiciones patológicas. Así, un LCR turbio o purulento es propio de procesos
infecciosos del tipo de las meningitis bacte­rianas (salvo en el caso de la tuberculosa) y
los líquidos de aspecto hemático o xantocrómicos (amarillentos) son propios de procesos
hemorrágicos.
En cuanto a su composición química, destacar dos datos:
- La concentración de glucosa (glucorraquia), con valores normales entre
50 y 75 mg/100 ml. Suele descender en casos de meningitis bacterianas,
carcinomatosis meníngea, hemorragia subaracnoidea, etc...
- La concentración de proteínas (proteinorraquia), con valores normales entre
15 y 40 mg/100 ml. Suele aumentar en casos de meningitis bacte­rianas,
trastornos vasculares, procesos tumorales, etc...

Tema 15 Citología del líquido cefalorraquídeo 239


1.2. Procesado de las muestras.
En estos procedimientos van a influir de forma notable, la escasez de la muestra
remitida al laboratorio (unos pocos ml.) y la rapidez con que se dese­ca la misma, la cual
provoca una serie de artefactos (sobre todo en relación a la tinción) y alteraciones en la
morfología de las células.
Para realizar los extendidos se recurre a la citocentrifugación o a la técnica de los
filtros con membrana (esta última más compleja y laboriosa).
Una vez hechos los extendidos, se fijan en alcohol de 96º y posteriormente se tiñen
con Papanicolaou. Si se colorean con Giemsa, la fijación es por seca­do al aire.

2. HISTOLOGÍA Y CITOLOGÍA NORMAL DE LAS CUBIERTAS


MENÍNGEAS
En la superficie de todo el Sistema Nervioso Central (SNC), existe un siste­ma de
cubiertas formado por unas membranas denominadas meninges. La más externa, está
formada fundamentalmente por tejido conjuntivo fibroso denso y recibe el nombre
de Duramadre. Por debajo de ella, hay otra mem­brana muy vascularizada denominada
Aracnoides. Entre la Duramadre y la Aracnoides queda comprendido el espacio subdural.
Por debajo de la Aracnoides y en íntimo contacto con la superficie nerviosa se encuentra
la tercera de las membranas denominada Piamadre, la cual está formada por un tejido
conectivo laxo. Entre la Aracnoides y la Piamadre queda comprendido el espacio
subaracnoideo.
El revestimiento interno de los ventrículos cerebrales y del conducto cen­tral de la
médula espinal, está formado por una hilera de células cuboidales (fig. 1) y con núcleos
en posición basal. Son las denominadas células ependimarias, en las que en su polo apical
pueden observarse unas finas prolon­gaciones a modo de cilios.
Tanto en el interior del cerebro (ventrículos cerebrales) como bañando la superficie
del encéfalo y la médula espinal (espacio subaracnoideo), se encuentra a modo de un fluido
el LCR, el cual resulta ser un derivado del plasma y su principal misión es la de proteger a
los delicados órganos que constituyen el sistema nervioso central (SNC).
El cuerpo humano posee una cantidad constante de LCR (aproximadamen­te unos
150 ml.) que es el resultado de un proceso continuo de formación y absorción. El lugar de
formación del LCR es a nivel de los plexos coroideos, que son pequeñas proyecciones hacia
la luz de los ventrículos cerebrales (fig. 2), formadas por un epitelio cuboidal simple de
contornos irregulares que está sostenido por un eje conectivo vascular. El LCR formado en los
ven­trículos laterales del cerebro, discurre hacia el tercer ventrículo atravesando el agujero
de Monro y de allí, a través del Acueducto de Silvio, hacia el cuar­to ventrículo. Desde este
lugar, a través de los agujeros de Luschka y Magendie, el LCR llega al espacio subaracnoideo,

240 Tema 15 Citología del líquido cefalorraquídeo


Fig. 1. Sección histológica a nivel de un ventrículo cerebral, donde se observa el revestimiento interno
formado por una hilera de células ependimarias (HxE, 200x).

Fig. 2. Imagen histológica de los plexos coroideos (HxE, WOx).

distribuyéndose por toda la superficie del encéfalo y la médula espinal. Finalmente el LCR
es reabsorbi­do, otra vez hacia el plasma, por las vellosidades subaracnoideas.
Una acumulación de LCR, bien sea por producción excesiva, insuficiente
reabsorción u obstrucciones en su circulación, da como resultado un cuadro denominado
hidrocefalia, la cual consiste en la distensión de los ventrículos cerebrales y/o del espacio
subaracnoideo.

Tema 15 Citología del líquido cefalorraquídeo 241


2.1. Componentes celulares normales.
El LCR normal, suele ser pobre en células (entre 0 y 5 por ml.). Por encima de este
valor se habla de pleocitosis.
Las células encontradas son:

2.1.1. Linfocitos.
Suelen ser las células predominantes (fig. 3), presentando las mismas características
que en otras localizaciones (núcleos de cromatina compacta y escasos citoplasmas), pero a
veces aparecen con mucho más citoplasma y con un cierto tono orangiófilo (al observarlos
con objetivo de bajo aumento, parecen hematíes). Ello es debido generalmente a problemas
de desecación de la muestra.

Fig. 3. Linfocitos presentes en el LCR. Destacan la uniformidad en el tamaño, la escasa


cantidad de citoplasma y su disposición como células sueltas (Papanicolaou, 200x).

2.1.2. Células monocitarias.


Junto a los linfocitos, son quizás las células que también observamos con mayor
frecuencia. Poseen las siguientes características morfológicas (fig. 4):
- Amplios citoplasmas microvacuolados y ligeramente basófilos.
- Núcleos polimorfos (reniformes, ovales, en «suela de zapato») de con­tornos
irregulares.
- Cromatina fina y en ocasiones pequeños nucléolos.
- Pueden contener partículas fagocitadas, ya que en ocasiones esta célula
adquiere capacidad macrofágica.

242 Tema 15 Citología del líquido cefalorraquídeo


Fig. 4. Células
monocitarias,
junto a escasos
linfocitos, en el
LCR. Dichas células
poseen mayor
tamaño y cantidad
de citoplasma,
observándose en
alguna de ellas
la típica forma
reniforme de los
núcleos (Papanico-
laou, 400x).

2.1.3. Células ependimarias y coroideas.


Su hallazgo en el LCR no es habitual. Suelen presentarse sueltas o en pequeños
grupos, con características similares a las de las células monocita­rias (cromatina fina y
pequeños nucléolos), aunque los citoplasmas son más compactos y de forma cuboidal (fig.
5). En el caso de las ependima­rias, en ocasiones pueden observarse una especie de bordes
citoplasmáticos, a modo de penachos.

Fig. 5. Citología de LCR


donde observamos dos
células de forma cuboidal
y con núcleos en posición
basal. Estos rasgos
morfológicos, pueden ser
compatibles con los de
las células ependimarias
(Papanicolaou, 400x).

3. CITOLOGÍA DE LAS ALTERACIONES BENIGNAS


A grandes rasgos, podemos decir que la citopatología del LCR está basada en dos
tipos de patrones citológicos:

Tema 15 Citología del líquido cefalorraquídeo 243


- Patrón citológico no tumoral, que a su vez puede ser inflamatorio o de tipo
reactivo.
- Patrón citológico tumoral, en el que a su vez debemos distinguir entre la
presencia de un tumor primitivo del SNC, tumor metastásico y la infiltra­ción
por leucemias o linfomas.

3.1. Cambios inflamatorios.


Una gran mayoría de procesos inflamatorios que afectan al LCR tienen una etiología
microbiana, la cual puede ser debida generalmente a bacterias, virus y hongos. Un rasgo
citológico común a todos estos procesos, es la pre­sencia de pleocitosis.
Una pleocitosis en la que predominan los leucocitos polimorfonucleares (fig. 6), es
propia de las meningitis agudas bacterianas (entre los gérmenes responsables destacan
el meningococo, neumococo y Hemophillus influenzae). Una excepción la constituye la
meningitis tuberculosa, en la que predo­minan los linfocitos y las células monocitarias (fig.
7). En los procesos de etiología viral, son también los linfocitos las células que predominan
junto a la presencia de células plasmáticas.

Fig. 6. LCR correspondiente a un caso de meningitis aguda purulenta. Se observa un


predominio de leucocitos polimorfonucleares y también alguna forma monocitoide
(Papanicolaou, 300x).

Una de las especies de hongos que causa con más frecuencia infecciones en el
SNC, y que podemos hallar en el LCR, es el Cryptococcus neoformans (fig. 8), el cual se
asocia generalmente a estados de inmunosupresión. Para su visualización se suele teñir
la muestra de LCR con tinta china, la cual pone pe manifiesto una clara areola en torno a

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Fig. 7. Predominio de linfocitos y células monocitoides en un extendido citológico de
LCR. Existe además un gran número de hematíes (Papanicolaou, 400x).

Fig. 8. Citología de LCR correspondiente a un paciente afectado de SIDA. Se observan


estructuras redondas y ovoides que corresponden a formas levaduriformes de Cryp-
tococcus. En alguna de ellas es posible apreciar la cápsula (sin teñir) y fenómenos de
gemación (Papanicolaou, 400x).

cada célula (la levadura es de forma redondeada y a veces con gemación) y que es causada
por la cápsula que posee, rica en mucopolísacáridos. Con la coloración de Papanicolaou se
observan de color rosado. Otras coloraciones que pueden ser útiles para su demostración
son las tinciones argénticas y el PAS.
Con frecuencia hay contaminación hemática traumática, por lo que la presencia de
leucocitos por sí sola no es indicativa de infección (en estos casos los leucocitos guardan

Tema 15 Citología del líquido cefalorraquídeo 245


la misma proporción que en sangre). En algunos casos podemos observar la presencia de
eosinófilos, lo cual, además de una posible contaminación hemática, nos puede sugerir
una relación con entrada de aire (ventriculografía), parasitaciones o bien fenómenos de
tipo reactivo.

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