Unidad 2. Reformas religiosas y guerras de religión. Procesos de confesionalización.
Estado de la cuestión. Primeros intentos de reforma religiosa en el siglo XV. Causas de la
Reforma Protestante Luteranismo. Calvinismo. Anglicanismo. Anabaptismo. Reforma
Católica. Guerras de religión. Procesos de confesionalización.
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BUBELLO: El texto presenta un recorrido por la historiografía de las reformas religiosas en
la Europa Moderna, centrándose en el debate sobre los conceptos y periodizaciones clave.
Inicialmente, se acuñó el término "Contrarreforma" por el jurista alemán Johann S. Pütter
para describir negativamente el proceso posterior al Concilio de Trento, caracterizándolo
como una Iglesia jerarquizada y dogmática. Leopold von Ranke consolidó esta visión al
dividir el siglo XVI en "Reforma" y "Contrarreforma". Sin embargo, esta visión fue desafiada
por enfoques alternativos que consideraban que los cambios en la Iglesia Católica no eran una
mera respuesta al protestantismo. El historiador jesuita Hubert Jedin propuso la distinción
entre "Reforma Católica", refiriéndose a la renovación espiritual iniciada en Italia y España,
y la "Contrarreforma", como la reacción al desafío protestante tras el Concilio de Trento,
aunque ambos procesos debían estudiarse en unidad. En Francia, Delumeau resaltó la
"Pre-Reforma", enfatizando que ambas reformas compartían puntos en común, pero que la
primera surgió de esfuerzos individuales, mientras que la segunda fue impulsada por las
jerarquías. Delumeau también observó la diferencia entre una cristiandad medieval
"supersticioso-pagana" y una moderna que buscaba una mayor cristianización. El debate se
extendió al análisis de la "Reforma Radical", que incluía movimientos más allá de Lutero y
Calvino. George Huntston Williams los interpretó como una confluencia entre lo "nuevo" y lo
"viejo", mientras que Henri Charles Puech identificó tres movimientos iniciales de raíz
germánica: el anabaptismo militante, el anabaptismo pacífico y el socinianismo antitrinitario.
Más adelante, surge el concepto de "Confesionalización", propuesto por Wolfgang
Reinhard, quien rechazó la antítesis "Reforma/Contrarreforma", entendiendo el periodo de los
siglos XVI y XVII como una era confesional que afectó lo social y político en toda Europa, y
que el catolicismo fue también un vector de la modernidad. Historiadores como Heinrich
Lutz y Richard Van Dülmen matizaron este enfoque, destacando la importancia de los
factores "espacio", "tiempo", y "cultura". Van Dülmen también destacó el carácter gradual de
la confesionalización y su impacto en los sectores populares. Finalmente, la historiografía
anglosajona aportó nuevas perspectivas. Ronald Po-Chia Hsia propuso un análisis a escala
mundial, extendiendo el concepto de "renovación católica" al encuentro entre Europa y el
mundo no cristiano. Michael Mullett señaló que tanto la reforma protestante como la católica
tenían raíces en la Baja Edad Media. En la historiografía española actual se utiliza el
concepto de confesionalización para el proceso político-religioso de los siglos XVI y XVII.
El texto concluye que las pugnas interpretativas se centraron en las categorías de análisis y el
marco cronológico, y que la confesionalización es una herramienta útil para superar la
dicotomía "Reforma-Contrarreforma".
WILLIAMS: El texto analiza varios movimientos religiosos radicales del siglo XVI,
centrándose en el levantamiento de Münster y sus antecedentes. El levantamiento de Münster
fue un movimiento anabaptista que desafió a la Iglesia católica durante la Reforma
protestante, estableciendo un gobierno propio en la ciudad alemana de Münster entre 1534 y
1535. Este movimiento adoptó la visión milenarista de Melchor Hofmann, que profetizaba la
segunda venida de Jesucristo, y organizó la ciudad como una "república cristiana" basada en
la comunidad de bienes del cristianismo primitivo, eliminando privilegios feudales y
derechos de propiedad. El levantamiento surgió de tensiones sociales y económicas, así como
de cambios en las estructuras gubernamentales y jurídicas, lo que, junto con la libertad
prometida por el evangelio, desencadenó la Guerra de los Campesinos (1524-1526) en el sur
de Alemania. A diferencia de la Guerra de los Campesinos, que comenzó con una protesta
social y luego adquirió un carácter evangélico, el levantamiento de Münster comenzó con un
enfoque evangélico que luego se tornó socialmente revolucionario. El movimiento de
Münster estuvo influenciado por el hofmannismo, una corriente liderada por Melchor
Hofmann. La ciudad de Münster se destacó porque sus artesanos y comerciantes tenían poder
político y los príncipes-obispos residían fuera de la ciudad, lo que facilitó los cambios
radicales. Bernardo Rothmann, un maestro y predicador, fue clave en el inicio de la reforma
en Münster, siendo defendido por los gremios cuando Carlos V lo destituyó por sus discursos.
Rothmann publicó un credo luterano y predicó el primer sermón inequívocamente protestante
en 1532. El movimiento evangélico en Münster se dividió entre luteranos conservadores y
evangélicos radicales liderados por Rothmann. El movimiento de Rothmann añadió un
atractivo político al religioso al hablar de administración cristiana de la república y el deber
de los cristianos de emplear sus posiciones en bien de la comunidad. Las predicciones de
Melchor Hofmann sobre el fin del viejo orden coincidieron con la visita del caudillo
hofmanita Juan Beukels a Münster, y las ideas de Rothmann sobre el bautismo de adultos se
difundieron en Holanda. Juan Mathijs, también líder anabaptista, envió apóstoles a Münster
que rebautizaron a Rothmann. La ciudad pasó a ser gobernada por Mathijs y se expulsó a los
burgueses conservadores. Mathijs introdujo el comunismo, confiscando bienes, prohibiendo
la posesión de monedas y declarando los víveres propiedad pública. Tras la muerte de Mathijs
en 1534, Beukels tomó el gobierno, disolvió el ayuntamiento e introdujo un código moral
más estricto. La poligamia fue introducida emulando a los patriarcas del Antiguo Testamento,
y Rothmann llegó a tener nueve mujeres. Oponerse a Juan Beukels significaba oponerse al
orden divino, y los pecados se castigaban con la pena de muerte. Los munsteritas esperaban
refuerzos e incluso la ayuda de Carlos V para incorporar territorios y convertirlos en vasallos.
Beukels se coronó como rey de la justicia, siendo declarado caudillo de la nueva Sión. El
texto también aborda el restauracionismo, una versión renacentista del primitivismo, que fue
una característica de la reforma radical. Además de los munsteritas, el texto menciona a los
batenburguenses, un grupo más radical que los primeros, que apoyaban el saqueo de iglesias,
el divorcio obligatorio, la poligamia y la comunidad de bienes. También se mencionan figuras
clave de la Reforma radical como Carlstadt y Müntzer. Carlstadt se opuso a Lutero en varios
temas, incluyendo el bautismo, y Müntzer, quien también se opuso a Lutero, se creyó elegido
por Dios, y fue obligado a abandonar Zwickau. Para los reformadores magisteriales, Müntzer
fue la personificación de la inquietud social y religiosa provocada por las nuevas ideas
evangélicas. El anabaptismo surgió después de la Guerra de los Campesinos y se relaciona
con la idea de bautizar a los creyentes adultos. Las revueltas enfrentaron a campesinos,
pequeños burgueses y caballeros contra señores, obispos y abadías. Baltasar Hubmaier, otro
líder anabaptista, también es mencionado en el texto. Las demandas incluían la supresión del
diezmo y la elección local de pastores. La visión de Rothmann sobre la restitución trazaba
una divisoria entre el reinado de David y Salomón, viendo el primero como belicoso y el
segundo como pacífico, y consideraba a Münster como el lugar donde Dios había
restablecido el reino de David. Rothmann veía el paraíso y el Israel del Antiguo Testamento
como modelos, pero no los interpretaba como otros anabaptistas. Rothmann defendió la
poligamia como una restitución sancionada por ley divina. La ciudad de Münster fue sitiada y
tomada en 1535, con la muerte de muchos de sus habitantes y la ejecución de sus líderes.
Después de la caída de Münster, un grupo de anabaptistas radicales se reunió en Bocholt en
1536 para unificar fuerzas, con David Joris actuando como mediador. El movimiento
anabaptista se dividió en tres corrientes: el libertinismo beligerante de los batenburguenses, el
espiritualismo místico de los davidjoristas, y el anabaptismo evangélico disciplinado de
Menno Simons.
DELUMEAU: El texto describe las transformaciones que experimentó la Iglesia de Roma
desde finales del siglo XVI hasta el siglo XVII, un período marcado por la necesidad de
reforma y la respuesta al desafío de la Reforma protestante. Antes del Concilio de Trento, la
iglesia enfrentaba problemas como la corrupción y la falta de compromiso de la jerarquía, lo
que llevó al surgimiento de movimientos como la Devotio moderna, que enfatizaba la
meditación personal y preparó el camino para la confesionalización. Aunque existían voces
dentro de la iglesia que abogaban por la reforma en varios países, la jerarquía se resistía al
cambio. El Concilio de Trento, que se inició en 1545, buscaba abordar estas cuestiones,
aunque su comienzo estuvo marcado por el escepticismo y la poca participación. El concilio
fue una respuesta a la expansión del luteranismo, aunque inicialmente hubo desacuerdos
sobre cómo debía llevarse a cabo. Para los protestantes, el concilio debía ser libre y estar por
encima del Papa, mientras que para el Papa, debía celebrarse en Italia y no cuestionar su
autoridad. El Concilio de Trento se enfocó en reafirmar la doctrina católica, defendiendo los
fundamentos de la fe y rechazando las innovaciones protestantes. Uno de los puntos clave fue
la doctrina sobre el pecado original y la justificación. Mientras que el protestantismo veía el
pecado original como una corrupción total de la naturaleza humana y la justificación como un
acto exclusivo de la gracia divina alcanzado solo por la fe, Trento afirmó que el pecado
original se borraba con el bautismo y que la justificación era un proceso continuo donde la
gracia y las obras humanas colaboraban. Además, el concilio reafirmó la importancia de los
sacramentos como canales de la gracia divina. Los reformadores solo aceptaban el bautismo y
la eucaristía, mientras que Trento reafirmó los siete sacramentos como medios para la
salvación, subrayando la autoridad de la Iglesia para administrarlos. Más allá de las
diferencias teológicas, tanto católicos como protestantes compartían la preocupación por la
necesidad de la palabra y la atención pastoral para los fieles. La iglesia católica reformó el
clero, abordando problemas como el absentismo y la acumulación de cargos por parte de los
obispos, e implementó la obligatoriedad de residencia de los obispos en sus diócesis, la
formación del clero a través de seminarios y la supervisión de las prácticas religiosas. El
concilio también abordó la importancia del episcopado, reafirmando su autoridad, algo que
fue rechazado en el protestantismo, que en general optó por un liderazgo colectivo. Tras la
clausura del concilio en 1563, sus decisiones fueron publicadas y comenzaron a
implementarse. Aunque hubo resistencia inicial a las decisiones del concilio, especialmente
por parte de los estados que no aceptaban la autoridad total del Papa, finalmente se llevaron a
cabo reformas a nivel dogmático, disciplinario y moral. Roma se convirtió en un centro
religioso renovado, con la construcción y renovación de iglesias, simbolizado por la
finalización de la cúpula de San Pedro, lo que reforzó la autoridad del Papa. También se
centralizó el gobierno de la iglesia mediante la creación de congregaciones encargadas de
preparar las decisiones pontificias. Se multiplicaron las diócesis, se crearon seminarios y se
realizaron visitas pastorales para controlar el clero y los fieles. Las órdenes religiosas,
especialmente los jesuitas, desempeñaron un papel fundamental en la expansión de la fe
católica. Hubo un renacimiento de la teología, con una renovación de la escolástica y el
surgimiento de la teología positiva, así como la diversificación del estudio de los padres de la
iglesia. Además, se produjo un avance en la teología moral, que comenzó a flexibilizar
ciertos aspectos de la moral agustiniana. Finalmente, el descubrimiento del Nuevo Mundo
generó debates sobre la salvación de los infieles y los derechos de los pueblos indígenas, lo
que dio lugar a una ética universal y al desarrollo del derecho internacional moderno.
ELLIOTT: El Concilio de Trento (1545-1563) fue la respuesta de la Iglesia católica a la
Reforma protestante, marcando un punto de inflexión en la defensa de la fe católica. La
Iglesia, que no estaba preparada para afrontar la herejía de manera espiritual, recurrió a
nuevas órdenes religiosas, especialmente los jesuitas, para impulsar una revitalización
religiosa. Estas órdenes, ya desde antes de la muerte de Loyola en 1556, se habían convertido
en una fuerza poderosa para la revivificación religiosa. El Concilio de Trento avanzó en la
definición de dogmas que separaban a la Iglesia católica de los protestantes. Sin embargo, el
concilio se encontró dividido entre grupos moderados y aquellos que querían continuar con la
antigua asamblea. Los alemanes y los franceses buscaban preservar la paz religiosa en sus
países, mientras que los obispos españoles y teólogos de Lovaina creían que el momento de la
reconciliación había pasado. La cuestión de la residencia episcopal se convirtió en un punto
clave, con los españoles insistiendo en que era una obligación divina, lo que amenazaba la
supremacía papal. El Concilio se transformó en una asamblea internacional donde las
delegaciones nacionales votaban según las instrucciones de sus príncipes. La iglesia
postridentina quedó totalmente subordinada a las decisiones del Papa, quien emergió con su
poder acrecentado. La iglesia se dedicó a la lucha contra los protestantes, con dogmas
definidos según la teología escolástica. Los obispos debían residir en sus diócesis, y se
fundarían seminarios para la educación del clero. Los debates en el Concilio revelaron
divisiones entre facciones tradicionales y reformistas, así como entre posturas nacionales,
como la insistencia española en la residencia obligatoria de los obispos. El liderazgo del
cardenal Morone fue crucial para superar las divisiones, y en 1563 se clausuró el Concilio,
reafirmando la autoridad papal y estableciendo reformas en dogma y disciplina. Sin embargo,
la implementación de estas reformas enfrentó resistencia en varios países, y la Iglesia tardó
décadas en adaptarse plenamente. La reforma católica fue influida por circunstancias locales
y líderes como Carlos Borromeo, arzobispo de Milán, quien impulsó reformas tridentinas
mediante consejos, visitas pastorales, seminarios y publicaciones, aunque enfrentó oposición.
El Concilio de Trento buscó contrarrestar el protestantismo y revitalizar la fe católica. A nivel
artístico, se promovieron obras religiosas con corrección, decoro y simplicidad, aunque el
manierismo persistió. El cardenal Farnesio fue un mecenas clave que unió el renacimiento
con la contrarreforma, fomentando un arte religioso que combinaba tradición y modernidad.
La Iglesia adoptó un estilo barroco dinámico, marcado por luz, color y ornamentación. La
contrarreforma no fue solo una reacción al protestantismo, sino parte de una regeneración
espiritual que enriqueció el arte y la cultura. El Concilio estimuló la acción de órdenes
religiosas como los jesuitas, que jugaron un papel crucial en la educación y evangelización.
También promovió cambios pastorales como el uso del confesionario, marcando una
transición hacia una espiritualidad más interiorizada. El Concilio dejó una Iglesia católica
fortalecida doctrinalmente, estableciendo las bases de una estructura eclesial más
centralizada. La Contrarreforma y el poder secular estuvieron marcados por tensiones entre
aspiraciones religiosas e intereses políticos. Papás como Paulo IV, Pío IV y Pío V jugaron
roles importantes en el proceso, con diferentes enfoques sobre cómo abordar la reforma y la
diplomacia. Mientras tanto, Felipe II de España asumió el rol de defensor secular del
catolicismo, aunque su política priorizaba los intereses de la Corona. La colaboración entre
Felipe II y Roma consolidó la lucha contra el protestantismo, aunque siempre con tensiones
por los intereses políticos del monarca y las prioridades espirituales del papado. En los Países
Bajos, los disturbios llevaron a Felipe a optar por la fuerza, lo que generó temor entre los
protestantes europeos. La tensión entre España e Inglaterra también aumentó debido a
incidentes como la captura de barcos españoles y el apoyo inglés a corsarios y hugonotes. La
complejidad de la situación internacional reflejaba la lucha entre el catolicismo y el
protestantismo, configurando un escenario de conflicto global.
MACKENNEY: El texto examina la subversión en Escocia y Francia durante el siglo XVI,
un período de tensión entre las ambiciones políticas y las creencias religiosas. Tras el tratado
de Cateau-Cambrésis en 1559 y la muerte de Enrique II de Francia, el protestantismo ganó
fuerza en Francia. Esto llevó a ocho guerras civiles con dos facciones enfrentadas: los
calvinistas y los católicos liderados por los Guisa, quienes controlaban el nombramiento de
oficios. La lealtad a la religión superaba las fronteras francesas, llevando a la anarquía. La
monarquía francesa se enfrentó a las casas de Navarra, Montmorency y Guisa, con credos
religiosos opuestos. Los hugonotes, liderados por el príncipe de Condé y Gaspard de Coligny,
buscaron apoyo en Ginebra, mientras que los católicos lo buscaron en España. Tanto
calvinistas como jesuitas despreciaban la soberanía de la monarquía francesa. En medio de
esta polarización, figuras como Catalina de Médicis intentaron buscar un camino intermedio.
En Escocia, la destitución de un regente Guisa por revolucionarios calvinistas en 1559
demostró el temor católico de una toma del poder. El calvinismo creció rápidamente, y en
1572 parecía estar a punto de controlar la monarquía antes de la Matanza de San Bartolomé.
El regreso de John Knox en 1559 y su predicación provocaron un motín en Perth. La
"Congregación de Jesucristo en Escocia" advirtió a la regente sobre la persecución,
mostrando cómo la doctrina calvinista se ponía en práctica. La formación de la Congregación
en Escocia tuvo su paralelo en la activación de las células calvinistas en Francia. La conjura
calvinista de Amboise en 1560 buscaba matar al duque de Guisa y tomar el control del
gobierno. En 1559, los católicos se aseguraron el control de los nombramientos de oficios y
construyeron una red de clientes. Calvino envió misioneros a Francia desde 1555, quienes
predicaban la Biblia y buscaban atraer a la nobleza. En 1562, había más de 200
congregaciones calvinistas en Francia. Tras la muerte de Enrique II, los Guisa tomaron el
poder. Francisco II murió tras la conspiración de Amboise, y le sucedió Carlos IX, con
Catalina de Médicis como regente. Catalina intentó llegar a un acuerdo con el coloquio de
Poissy, pero sin éxito. En 1562, se ofreció tolerancia a los hugonotes con el edicto de
Saint-Germain. Los católicos ignoraron el edicto, y el asesinato del duque de Guisa puso fin a
un período de calma. Los protestantes temieron que se reafirmara el acuerdo de
Cateau-Cambrésis para eliminar la herejía. Coligny, un líder religioso, convocó un sínodo
nacional en Lyon, donde se rindió homenaje a Enrique de Navarra. Coligny intentó persuadir
a la corte de la necesidad de una guerra contra España, pero esto se entendió como parte del
ataque internacional del calvinismo contra el catolicismo. En agosto de 1572, la jerarquía
calvinista se reunió en París para la boda de Enrique de Navarra y Margarita de Valois. La
presión sobre Catalina de Médicis llevó a la matanza de San Bartolomé, con miles de
protestantes asesinados. La matanza de San Bartolomé demostró la complicidad del rey y
llevó al calvinismo a desechar la idea de la obediencia pasiva. Se defendió la idea de que la
realeza era electiva y condicionada, y que los súbditos podían resistir a la tiranía. Tras la
muerte de Carlos IX en 1573, Enrique III ascendió al trono. En 1576, el partido católico
adoptó la forma de una Liga que no reconocía plenamente la autoridad real. Tras la muerte de
Enrique III en 1589, fueron los católicos quienes llevaron la resistencia a la tiranía a sus
últimas consecuencias. El reconocimiento de la soberanía absoluta como garantía de
estabilidad fue un proceso gradual. Enrique IV tuvo que luchar contra la Liga Católica y las
fuerzas españolas, y solo logró el reconocimiento de París tras abjurar del protestantismo.
Con el Edicto de Nantes en 1598, otorgó derechos religiosos a los protestantes. Enrique IV
fue asesinado en 1610 por un jesuita por ser considerado un falso católico. La Reforma en
Francia podría considerarse concluida con la revocación del Edicto de Nantes por Luis XIV
en 1685.
CAMERON: Durante el siglo XVI, Europa experimentó cambios turbulentos en el
cristianismo, pasando de una uniformidad casi total a una diversidad de confesiones como la
católica romana, la luterana y la reformada. La adhesión a estas confesiones definía la
conciencia individual y la afiliación política, alineando a los estados en ligas inestables. La
mayoría de la población dependía de la tierra, enfrentando problemas crecientes de fertilidad,
clima y control de recursos, lo que los llevaba a buscar ayuda en lo sobrenatural, tanto dentro
como fuera de la iglesia. Los protestantes rechazaron los remedios sacrosantos, afirmando
que los ritos no alteraban las propiedades materiales. Surgió la persecución de la brujería,
aunque eclipsada inicialmente por la Reforma. Antes de la Reforma, la piedad católica se
centraba en la figura de Jesucristo crucificado, con representaciones de la Pasión para incitar
a la contemplación emocional del pecado. La eucaristía era central, vista como un medio de
gracia divina. La Virgen María también adquirió un papel importante como mediadora
compasiva. La salvación se buscaba a través de un sistema de purificaciones penitenciales,
incluyendo confesiones, peregrinaciones e indulgencias, que fueron cuestionadas por Martín
Lutero. La Reforma no fue causada por un solo factor, sino por complejas interacciones de
personalidades, eventos, creencias y actitudes. Lutero, influenciado por la piedad ascética,
criticó el lenguaje teológico y la venta de indulgencias, lo que desencadenó una crisis. Su
idea de la justificación por la fe como un don de Dios, no por obras humanas, cuestionó la
necesidad de un clero ritual y sacramentos. Lutero tradujo el Nuevo Testamento al alemán y
sus ideas llevaron a cambios en la misa y a la destrucción de imágenes religiosas. Las
ciudades del Sacro Imperio Romano Germánico se identificaron con las ideas de Lutero,
buscando autonomía y el fin de los privilegios del clero. Las ciudades implementaron
reformas, reemplazando la misa, cerrando monasterios y reorganizando la beneficencia. Sin
embargo, surgieron diferencias entre las reformas del norte y sur de Alemania, con Lutero
criticando la postura suiza por ser demasiado drástica y racionalista. Las comunidades rurales
también se vieron influenciadas por la Reforma, buscando derechos sobre tierras y recursos.
“La guerra de los campesinos” en 1525 llevó a una mayor jerarquización y control en
Alemania, con príncipes tomando el control de la iglesia y alineándose en ligas religiosas. La
Paz de Augsburgo en 1555 formalizó la convivencia entre católicos y luteranos en el imperio.
Juan Calvino, en Ginebra, organizó y sistematizó la teología reformada, convirtiéndose en
mentor del mundo reformado. Ginebra se convirtió en un centro para refugiados religiosos,
estableciendo una academia para formar ministros de la fe. Calvino apoyó la creación de
iglesias clandestinas, a diferencia de Lutero. El calvinismo ofrecía un modelo de cristianismo
reformado que las comunidades podían adoptar. La defensa de los valdenses y la lucha por el
protestantismo en Francia y los Países Bajos ejemplifican la expansión de la reforma
calvinista. El calvinismo también se extendió en Europa del Este. A diferencia de los
luteranos, los calvinistas buscaban una reforma completa, rechazando la idolatría y
enfocándose en la disciplina eclesiástica. La iglesia católica respondió a la Reforma con la
Contrarreforma. Aunque inicialmente hubo intentos de reconciliación, la iglesia reafirmó su
doctrina en el Concilio de Trento, estableciendo que la tradición y las escrituras tenían la
misma importancia y declarando la Vulgata como auténtica. El Concilio reforzó las prácticas
sacramentales y disciplinarias tradicionales, pero también implementó cambios como la
obligación de los obispos de residir en sus diócesis y supervisar a los fieles. Se promovió un
modelo de párroco más instruido y se apoyaron movimientos de renovación monástica, como
la Compañía de Jesús, que desempeñó un papel crucial en la educación y las misiones.
Además de las grandes confesiones, surgieron grupos religiosos marginales, como los
anabaptistas, que buscaban una comunidad totalmente reformada de los salvados.
Rechazaban la idea de que los salvados eran pecadores que necesitaban disciplina social y
que la reforma fuera accesible a todas las comunidades. El anabaptismo se asoció con la
violencia y el extremismo, como en Münster, pero también dio lugar a comunidades
pacifistas y de vida comunitaria. Finalmente, la época confesional resultó de la lógica de la
Reforma, aunque la rigidez y la militancia de la época tuvo como consecuencia la división
religiosa en Europa.
DELUMEAU: El texto explora las causas y el desarrollo de la Reforma Protestante, desde
las condiciones que la hicieron posible hasta su expansión y las figuras clave que la
moldearon. Se inicia con un análisis de las causas profundas de la Reforma, señalando que no
se debió simplemente a la corrupción de la Iglesia, sino a una crisis espiritual más profunda
que afectó a la sociedad de fines de la Edad Media. Esta crisis se manifestó en una obsesión
con la muerte y el pecado, exacerbada por calamidades como la Guerra de los Cien Años y la
Peste Negra. La gente buscaba refugio en la religión, lo que llevó a un auge en la devoción a
la Virgen y a los santos, así como a la práctica de las indulgencias. Sin embargo, la Iglesia,
con su jerarquía y sus prácticas, no lograba satisfacer las necesidades espirituales de la época.
Esta situación de angustia y búsqueda de seguridad espiritual preparó el terreno para la
emergencia de nuevas doctrinas. Lutero fue un personaje clave, cuya experiencia personal
con la angustia por la salvación lo llevó a formular la doctrina de la justificación por la fe,
que enfatizaba la gracia de Dios y la inutilidad de las obras para la salvación. Esta doctrina,
junto con el sacerdocio universal y la infalibilidad de la Biblia como única autoridad, se
convirtió en la base del protestantismo. La difusión de la imprenta y el humanismo, con su
énfasis en los textos originales y el individuo, también jugaron un papel crucial en la
propagación de las ideas reformistas. La Reforma no fue un proceso homogéneo, hubo
distintas facciones y conflictos internos. Lutero se enfrentó a figuras como Carlstadt,
Müntzer, y Zuinglio, que tenían visiones diferentes sobre la interpretación de la Biblia y la
forma de llevar a cabo la reforma religiosa. La Guerra de los Campesinos demostró la
complejidad del movimiento, donde las demandas sociales y religiosas se mezclaron en un
contexto de violencia y revuelta. A pesar de las dificultades y divisiones, el luteranismo se
expandió rápidamente por Alemania, Escandinavia y otros lugares de Europa. Finalmente, el
texto destaca la importancia de figuras como Melanchton, quien trató de conciliar las
posiciones luteranas con la Iglesia Católica, y la influencia de la política en la consolidación
de la Reforma. Los príncipes alemanes, por razones políticas y económicas, abrazaron el
luteranismo y desafiaron el poder del Imperio. La Paz de Augsburgo en 1555 reconoció la
división religiosa de Alemania, marcando un hito en la historia de la Reforma y el
surgimiento de diferentes confesiones cristianas. La reforma no fue un proceso unico, fue la
conmoción del cisma protestante la que obligó a Roma a reevaluar su teología y a revalorizar
el papel del sacerdote y los sacramentos.
El texto presenta a Calvino como una figura clave en la Reforma Protestante, destacando su
vida, su doctrina y su impacto en Ginebra. Inicialmente, Calvino defendió a los protestantes
perseguidos en Francia, lo que lo llevó a publicar su obra "Institución Cristiana" en 1535. En
esta obra, Calvino le recordaba al rey que el poder ejercido sobre los cristianos era desorden
en vez de orden. Tras pasar por Italia y Francia, se estableció en Ginebra, donde desarrolló su
visión del gobierno de la iglesia local y una confesión de fe. Calvino tuvo dificultades en
Ginebra, y en 1538, fue expulsado por un grupo opuesto a los refugiados franceses. Sin
embargo, regresó posteriormente bajo dos condiciones: que el magistrado se ocupara del
catecismo y la disciplina. Estas condiciones eventualmente se convirtieron en el código legal
de Ginebra. A pesar de esto, Calvino buscaba la autonomía de la iglesia local, mientras que el
estado buscaba dominarla. Un tema delicado fue la excomunión, que tenía efectos civiles,
generando conflictos. El texto también aborda la persecución de Miguel Servet, quien negaba
el dogma de la trinidad y acusaba a los reformadores de falsificar la doctrina del cristianismo
primitivo. Servet fue condenado a muerte en Ginebra, lo que demuestra la capacidad de la
ciudad para castigar a los herejes. En cuanto a la doctrina de Calvino, el texto destaca las
ordenanzas eclesiásticas, donde Calvino, similar a Lutero, enseñaba que la iglesia es
esencialmente invisible, siendo la asamblea de los elegidos. Sin embargo, Calvino evolucionó
para valorar la iglesia visible y luchó por su autonomía del estado. Calvino también enfatizó
la superioridad de Dios y la revelación como única fuente de conocimiento divino. Para él, la
escritura era el único mensaje divino a los hombres. En relación al pecado y la
predestinación, Calvino creía que los hombres nacían con una semilla de religión corrompida.
Calvino afirmaba que Dios predestinaba a algunos a la salvación y a otros a la condenación.
La gracia de Dios es irresistible y el alma elegida no puede caer en pecado. Los sacramentos,
como el bautismo y la cena, son para confirmar y sostener la fe. Calvino trató de justificar el
bautismo de los niños en las escrituras, y aunque la iglesia romana milita a favor del bautismo
por la limpieza del pecado original y por historia, Calvino busco esta justificacion en las
escrituras. En cuanto a la concepción de la última cena, Calvino se esforzó por conciliar las
diferentes tesis protestantes, mantuvo la idea medieval de Cristo resucitado omnipresente y su
piedad cristocéntrica. Para Calvino, la última cena no era un simple símbolo, sino la partición
real en la vida y en los beneficios del Dios hombre, estando más cerca de Lutero que de
Zuinglio en este punto. Finalmente, el texto menciona que Calvino recibió la ciudadanía de
Ginebra en 1559 y murió en 1564.
El texto aborda la Reforma Protestante en varias regiones de Europa, destacando la
diversidad de enfoques y desarrollos en diferentes contextos nacionales. En Inglaterra, la
reforma fue impulsada por Enrique VIII, quien buscaba subordinar la iglesia al estado. Se
aprobaron tres actas parlamentarias clave que lo convirtieron en jefe supremo de la iglesia,
exigían juramento de lealtad al rey y penalizaban la crítica a su figura. Figuras como Tomás
Moro y el obispo Juan Fisher se negaron a jurar lealtad al rey y fueron decapitados. Los
monasterios fueron suprimidos y sus bienes confiscados, lo que resultó en la creación de una
aristocracia terrateniente leal a la reforma. A pesar de que Enrique VIII nombró a un laico
como su consejero en asuntos eclesiásticos y adoptó una confesión que se apartaba de Roma,
conservó muchas ceremonias católicas. Sin embargo, bajo el reinado de Eduardo VI se
permitió a los laicos la comunión bajo las dos especies y el matrimonio de los clérigos,
mostrando una mayor influencia de las ideas luteranas y de Ginebra. María Tudor, sucesora
de Eduardo VI, intentó una reconciliación con Roma, la cual fracasó tras su muerte.
Finalmente, Isabel I consolidó la Iglesia Anglicana, una solución intermedia entre el
catolicismo y el calvinismo. En Escocia, las ideas protestantes se difundieron inicialmente
bajo el reinado de Jacobo V. Tras su muerte, la regencia del conde de Arran autorizó la Biblia
inglesa, aunque luego se alió con la iglesia católica contra los herejes e ingleses. La figura
clave de la reforma en Escocia fue Juan Knox, quien se exilió y se vinculó con Calvino en
Ginebra, regresando a Escocia para liderar el establecimiento de la fe reformada y la
abolición de la jurisdicción papal. El presbiterianismo escocés se inspiró en la confesión
francesa de 1559 y los primeros escritos de Lutero. En Francia, las ideas de Lutero se
difundieron inicialmente, pero fue el calvinismo el que se consolidó. Si bien al principio se
creyó que el protestantismo era una religión de "gente pobre", luego se comprobó que
muchos burgueses, legistas, hombres de negocios, intelectuales y nobles participaron en la
reforma. La adhesión de la nobleza al protestantismo llevó a las comunidades a ponerse bajo
la protección de los señores hugonotes más próximos. Calvino se tomó la tarea de organizar
el protestantismo francés y envió pastores desde Ginebra para establecer iglesias de tipo
calvinista. El primer sínodo nacional francés se celebró en París en 1559, destacando la lucha
entre el clericalismo calvinista y las tendencias congregacionalistas. En los Países Bajos, las
obras de Lutero se tradujeron al holandés, pero Carlos V intentó reprimir la reforma. Los
luteranos fueron sobrepasados por los anabaptistas, quienes persistieron a pesar de la
persecución. El calvinismo se transformó en un teocentrismo y una doctrina de la
predestinación, coincidiendo con un conflicto político entre el rey de España y la nobleza
local. Guy de Bres fue el verdadero fundador de la iglesia calvinista en los Países Bajos, que
luego se convertirían en potencias en el siglo XVII tras su independencia. En Alemania,
Federico III (el Piadoso) fue un defensor de la reforma radical, transformando su estado al
calvinismo. Expulsó a los pastores luteranos que se negaron a renunciar al catecismo de
Heidelberg. Sin embargo, tras su muerte su hijo intentó restaurar el luteranismo.
El texto describe los conflictos religiosos en Francia, desde la propagación de la Reforma
hasta la revocación del Edicto de Nantes. Inicialmente, la monarquía francesa se mantuvo
católica, combatiendo el protestantismo y prohibiendo la traducción de la Biblia al francés. A
pesar de una inicial falta de hostilidad por parte de Francisco I, el incidente de los pasquines
provocó persecuciones contra los protestantes, que se intensificaron bajo el reinado de
Enrique II. La persecución se formalizó con edictos como el de Compiegne (1557), que
reservaba a tribunales laicos el juicio de protestantes, y el de Ecouen (1559), que ordenaba la
ejecución sumaria de rebeldes protestantes. La creciente tensión y la influencia de los Guisa
llevaron al príncipe de Condé a preparar acciones armadas, respaldadas por figuras como
Calvino y Teodoro, así como por la oposición de Catalina de Médicis a los Guisa. Aunque el
ataque inicial de Condé fracasó, el protestantismo continuó ganando terreno. Las guerras de
religión estallaron tras la matanza de Vassy y la respuesta protestante, y se sucedieron ocho
guerras con episodios brutales como la matanza de San Bartolomé. En la noche de San
Bartolomé, miles de protestantes fueron asesinados tras acudir a la boda de Enrique de
Navarra. El partido protestante se organizó, estableciendo asambleas y un ejército propio,
creando un estado dentro del estado con capitales en Nimes y Montauban. El Edicto de
Nantes (1589) concedió cierta libertad de culto protestante, aunque con restricciones, y
declaró a los protestantes aptos para todos los cargos, estableciendo una estructura dualista en
el reino. Sin embargo, esta paz fue temporal, ya que las tensiones resurgieron tras el asesinato
de Enrique IV, con el poder pasando a partidarios de la Contrarreforma. Nuevas guerras
estallaron durante el reinado de Luis XIII, con episodios como el sitio de Rochela
(1627-1628). El Edicto de Gracia de Alès (1629) perdonó la rebelión protestante y les
permitió conservar sus libertades religiosas, aunque prohibió sus asambleas políticas. El
Edicto de Nantes generó un optimismo inicial que luego disminuyó, y muchos nobles
volvieron al catolicismo. Hubo intentos de reconciliación entre católicos y protestantes, pero
fracasaron. A pesar de que Luis XIV inicialmente mantuvo una política prudente con respecto
a los protestantes, gradualmente les negó concesiones, interpretando el Edicto de Nantes en
su rigor y promoviendo conversiones forzadas. El clero ejerció presión para la supresión del
protestantismo. Finalmente, en 1685, Luis XIV revocó el Edicto de Nantes, prohibiendo el
culto protestante, destruyendo templos y exiliando a pastores no convertidos, mientras que a
los laicos se les prohibió abandonar el reino. Las persecuciones continuaron con ejecuciones
y conversiones forzadas. La revocación del Edicto de Nantes provocó el exilio de 200.000
personas, que difundieron propaganda contra Luis XIV.
PO CHIA HSIA: El Concilio de Trento, que comenzó en 1545, fue una respuesta a la crisis
provocada por la Reforma protestante, liderada por Martín Lutero. La reforma cuestionaba la
autoridad del papado y las prácticas de la iglesia católica, extendiéndose rápidamente por
Alemania y otras regiones de Europa. El concilio se propuso abordar tanto las críticas
doctrinales como la necesidad de reformar la iglesia. El concilio se desarrolló en tres periodos
distintos, marcados por debates sobre la doctrina y la reforma. En cuanto a la doctrina, se
definieron puntos clave como la justificación por la fe, donde el concilio adoptó una postura
anti luterana, y la transubstanciación, reafirmando la creencia católica en la transformación
del pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo durante la misa. Se estableció el canon
bíblico, manteniendo la autoridad de la Vulgata, pero complementando las enseñanzas
basadas en las escrituras con la tradición de la iglesia. También se abordaron temas como el
pecado original y los sacramentos, especificando que estos eran siete. La reforma interna de
la iglesia fue otro tema central. Se buscó elevar la formación de los pastores, abordar la no
residencia de los obispos y la acumulación de beneficios eclesiásticos. Se discutió sobre la
importancia del deber de residencia episcopal, que se consideró un pecado mortal. El concilio
también abordó temas como el matrimonio, estableciendo normas para evitar los matrimonios
clandestinos y prohibiendo las segundas nupcias por infidelidad. El concilio también abordó
la vida sacerdotal, reforzando la autoridad de los obispos, restringiendo las apelaciones a
Roma y requiriendo visitas regulares a las diócesis. Se reformaron las órdenes religiosas,
endureciendo la clausura en los conventos femeninos. Se buscaba separar lo sagrado de lo
profano y denunciar la mundanidad del clero, siendo el celibato un diferenciador clave entre
sacerdotes católicos y protestantes. El Concilio de Trento también tuvo un impacto en las
órdenes religiosas, tanto masculinas como femeninas, donde se buscó una renovación en el
fervor y una mayor observancia de la disciplina. La Compañía de Jesús (Jesuitas) destacó por
su labor misionera y educativa. Los jesuitas se convirtieron en confesores de reyes y
emperadores, influyendo en la política y la sociedad de la época. La necesidad de proteger a
las monjas de los males del mundo llevó a las jerarquías eclesiásticas a un mayor control
sobre la religiosidad femenina. Tras el concilio, la disciplina eclesiástica se impuso de manera
desigual, dependiendo de las condiciones locales y regionales, y del celo de los obispos. Se
establecieron seminarios diocesanos para formar al nuevo clero y se realizaron visitas
diocesanas para supervisar la vida en las parroquias. A pesar de la búsqueda de un clero más
cualificado, la resistencia y los escándalos persistieron, especialmente en las zonas rurales. Se
buscó unificar las prácticas litúrgicas y formar a un clero profesional capaz de resistirse a la
infiltración de prácticas laicas. En cuanto a la religiosidad femenina, se buscó un mayor
control masculino. Se clasificó a las mujeres en categorías como vírgenes, esposas, viudas,
etc., y se hizo de la castidad el principal atributo de la religiosidad femenina. Las mujeres
religiosas, tanto monjas como beatas, expresaban su religiosidad en formas diversas, desde la
vida conventual hasta la caridad y el misticismo. Sin embargo, el misticismo femenino
generaba sospechas de iluminismo, y las mujeres a menudo tenían que justificar sus visiones
y experiencias ante las autoridades eclesiásticas masculinas.
VAN DULMEN: El texto describe el periodo del siglo XVI como un tiempo de reforma y
escisión de la iglesia medieval, lo que llevó a la creación de distintas confesiones y tuvo un
gran impacto en la política y la vida cotidiana de la sociedad. Inicialmente, los límites entre
estas confesiones eran difusos, pero se consolidaron con la confesionalización de la sociedad,
con el apoyo de los estados. El protestantismo, iniciado en Alemania, tuvo un gran apoyo
popular y abarcó objetivos sociales y religiosos, aunque no fue un movimiento unitario y su
éxito dependió del apoyo de la nobleza y los príncipes. La voluntad reformista condujo a
nuevas confesiones y a la desaparición de la iglesia unificada. España e Italia se convirtieron
en los principales reductos de resistencia del catolicismo, mientras que los reformadores
fueron incapaces de llegar a un acuerdo unificado entre los protestantes. El nacimiento de las
iglesias confesionales fue producto de la voluntad laica y no de los reformadores. En Europa,
el proceso de confesionalización resultó en tres grandes iglesias: la luterana, la calvinista y la
anglicana, que lograron el apoyo de los príncipes y se reconocieron mutuamente a pesar de su
hostilidad. El luteranismo se difundió rápidamente en Alemania y el norte de Europa,
mientras que el calvinismo se extendió por el centro y oeste de Europa. El calvinismo se
caracterizó por su racionalismo teológico y su defensa de la predestinación, impulsando una
vida comunitaria y extendiéndose más en las ciudades que en el campo. El anglicanismo,
surgido en Inglaterra, se convirtió en una iglesia estatal con una mezcla de ritos católicos e
ideas reformistas. La reforma precipitó la caída de la iglesia universal de Roma como fuerza
política y social, y la iglesia católica inició un proceso de autoreforma, conocido como
Contrarreforma, que reafirmó la tradición medieval e impulsó una renovación. El Concilio de
Trento (1545-1563) fue crucial en este proceso, delimitando la doctrina y los ritos católicos,
reorganizando la curia y unificando la formación católica. A pesar de que la contrarreforma
ofreció una apertura a la ciencia moderna y la teoría política de la soberanía popular, en su
conjunto defendió la teología escolástica y el absolutismo real. A comienzos del siglo XVII,
Francia, Polonia y Austria se transformaron en estados exclusivamente católicos, lo cual fue
esencial para la persistencia de la iglesia católica en Europa. Todas las iglesias confesionales
adquirieron un sistema de fe diferenciado y no toleraron la herejía, sistematizando el dogma.
Europa experimentó una recristianización que transformó la vida cotidiana en tres aspectos:
la obligación de participar en oficios regulares, el domingo como día no laboral y la oración
antes de comer como elemento constitutivo de la familia. Las iglesias se convirtieron en
registros civiles, anotando matrimonios, nacimientos y defunciones, y quedaron circunscritas
a un territorio, convirtiéndose en iglesias estatales o nacionales. A pesar de que la reforma
reivindicó la libertad religiosa, trajo consigo una mayor falta de libertad, manifestándose en
la intolerancia y la violencia, como la inquisición y la caza de brujas. Estas prácticas
buscaron someter al pueblo por la fuerza al cristianismo y fueron utilizadas tanto por el
estado como por la iglesia. La inquisición, instrumentalizada principalmente por los países
católicos, se convirtió en un medio de control ideológico y castigo, persiguiendo la
desviación ideológica como un crimen secular. La caza de brujas, por su parte, se extendió
por todas las confesiones y se caracterizó por la sistematización de procesos burocráticos para
el exterminio de brujas. Estas prácticas condujeron a un movimiento de escepticismo
religioso, aunque no a la adopción del ateísmo.
Cronología “Reformas religiosas” (circa 1350- circa 1650)
Año/s Acontecimiento histórico
Fines siglo XIV El teólogo inglés John Wycliffe (c. 1324-1384) propone la libre
interpretación de la Biblia y su traducción al inglés.
Inicios siglo XV El profesor de la Universidad de Praga Jan Hus (c. 1369-1415) critica al
Papa y la venta de indulgencias. Muere en la hoguera en 1415 por orden del
Concilio de Constanza (1414).
Fines siglo XV El domínico ferrarés Girolamo María Francesco Matteo Savonarola
(1452-1498) critica la institución papal. Muere en la hoguera tras ser
excomulgado por el Papa Alejandro VI.
1509 El agustino Geert Geertsen (Lat.: Desiderius Erasmus Rotterodamus; Esp.:
Erasmo de Roterdam; circa 1466-1536) escribe Moriae Encomium, sive
Stultitiae Laus (trad. Elogio de la Locura) con fuertes críticas a las máximas
autoridades eclesiásticas de su época.
1517 El monje agustino y profesor de teología Martin Luder o Luther (Martín
Lutero, 1485?-1546), hace pública en la puerta de la Iglesia de Wittenberg
su Disputatio pro declaratione virtutis indulgentiarum (conocida como sus
95 tesis)
1520 El 15 de junio el Papa León X emite su bula Exsurge Domine pidiendo la
retractación de Lutero y declarando heréticas 41 de sus proposiciones. El 25
de diciembre, Lutero arroja un ejemplar de la bula al fuego en la plaza de
Wittenberg, mientras tanto escribe cuatro tratados que hace circular
ampliamente por Alemania.
1521 El Papa León X excomulga a Lutero y requiere su arresto en su bula Decet
Romanum Pontificem. El emperador Carlos V convoca la Dieta de Worms.
Lutero participa (no se retracta). Carlos V emite su Edicto de Worms –lo
condena al destierro, pero Lutero es protegido y escondido en el castillo de
Wartburg por el príncipe de Sajonia y comienza a recibir apoyo de los
príncipes alemanes. Mientras Lutero escribe otro tratado sobre los votos
monásticos, su discípulo, el teólogo Philipp Schwartzerdt (Felipe
Melanchton, 1497-1560), escribe su Loci Comunes y da forma a la doctrina
luterana.
1522 Mientras permanece escondido, Lutero traduce la Biblia al alemán.
1522 El teólogo Ulrich Zwingli (Ulrico Zuinglio, 1484-1531) critica en Zúrich la
práctica del ayuno defendida por la Iglesia de Roma y también predica
contra el celibato.
1523 El predicador Melchor Hoffman (1495-1544) comienza a predicar las ideas
luteranas en la zona del Báltico (será expulsado de Suecia en 1527)
1523-1524 Los domínicos acusan a Zuinglio de herejía. Surgen las “Disputas de
Zúrich”. Comienzan las reformas religiosas en Zúrich, basadas en las ideas
de Zuinglio.
1524 El predicador luterano Thomas Müntzer (1489-1525) impulsa el
anabaptismo entre los campesinos alemanes, proponiendo reformas políticas
y sociales radicalizadas.
1525 Lutero escribe dos tratados contra los campesinos alemanes seguidores de
Müntzer. En el primero “los exhorta a la paz” y, en el siguiente, autoriza e
impulsa la represión de los príncipes alemanes. Unos 6000 campesinos son
asesinados por los príncipes (batalla de Frankenhausen)
1525 Zuinglio escribe De vera et falsa religione.
1527 El Rey Enrique VIII desea anular su matrimonio con Catalina de Aragón y
contraer nupcias con la cortesana Ana Bolena.
1529 “Disputa de Marburgo”. Se encuentran Lutero y Zuinglio y disienten en
cuestiones teológicas en torno a la eucaristía.
1529 Carlos V convoca a la Dieta de Spira proponiendo aceptar el luteranismo
allí donde se hubiese asentado en Alemania, pero prohibiendo nuevas
expansiones. Cinco príncipes y catorce ciudades alemanas protestan: surgen
los protestantes.
1530 Carlos V convoca la Dieta de Augsburgo pero vuelve a fracasar un acuerdo.
Melanchton redacta los principios fundamentales de la doctrina luterana en
su Confesión de Augsburgo.
1530 Melchor Hoffman se convierte al anabaptismo y anticipa el fin del mundo
para 1533 (será encarcelado en 1533 y morirá en prisión en 1544).
1529-1531 Los cantones suizos se dividen entre zuinglianos y católicos y se enfrentan
militarmente en las dos “batallas de Kappel”. Zuinglio muere en combate en
1531.
1531 El filósofo Miguel Serveto (Miguel Servet, (1509?-1553), publica De
Trinitatis Erroribus con manifestaciones contrarias al dogma cristiano de la
Trinidad.
1531 Los protestantes se unen militarmente contra Carlos V en la Liga de
Smalkalda. Estalla la guerra entre católicos romanos y protestantes
luteranos en Alemania.
1532 Mientras estudia derecho en Orleans, el francés Jehan Cauvin (Juan
Calvino, 1509-1564) conoce las ideas religiosas de Lutero.
1534 Los anabaptistas controlan la ciudad de Münster. El predicador Juan de
Leyden, abrevando en las ideas de Hoffman, se proclama Rey de la Nueva
Sión. En un marco milenarista y radicalización socio-política, autoriza la
poligamia y la comunidad de bienes.
1534 El militar -y luego predicador- Iñigo López de Recalde (Ignacio de Loyola,
1491-1556) funda la Compañía de Jesús.
1534 Tras negarse el Papa a anular su matrimonio (1533), Enrique VIII funda la
Iglesia Anglicana en Inglaterra. El Parlamento legisla el Acta de
Supremacía: Enrique VIII es el supremo jefe de la nueva Iglesia Anglicana
(una mixtura entre teología luterana y ritos católicos). Enrique fue
excomulgado por el Papa Clemente VII.
1535 Calvino huye de Francia y se instala en Ginebra donde impulsa la reforma
religiosa (abandona la ciudad en 1538).
1535 El Lord Canciller Thomas More (1478-1535), es ejecutado por orden del
rey Enrique VIII, tras no aceptar integrar la Iglesia Anglicana ni obedecer el
Acta de Supremacía.
1535 Los anabaptistas de Münster son derrotados militarmente por las fuerzas del
obispo local. Juan de Leyden es torturado y asesinado.
1536 Calvino publica su Institutio Christianae Religionis (“Institución de la
religión cristiana”; traducida al francés en 1541). Propone su doctrina de la
Predestinación.
1536 El sacerdote católico Menno Simons (1496-1561) se convierte al
anabaptismo.
1537 Simons se establece en Groningen. Surgen los menonitas. Carlos V ofrece
100 monedas de oro por su cabeza. Simons comienza una vida errante.
1540 El Papa Paulo III reconoce a la Compañía de Jesús.
1540 El escocés John Knox (1514-1572) se ordena sacerdote con formación
luterana y calvinista.
1541 Calvino regresa a Ginebra y organiza la Iglesia Calvinista.
1542 El Papa Pablo III organiza la Inquisición Romana.
1545 El 13 de diciembre comienza sus sesiones el Concilio de Trento –continuará
hasta 1563.
1546 Muere Lutero.
1547-1559 El Rey Enrique II endurece la represión de protestantes en Francia.
1550 Crece la presencia de protestantes luteranos en Toulouse y en París.
1551 Se publica en España la primer edición del Index (a partir de 1612
comenzará a llamarse Index Librorum Prohibitorum et Derogatorum)
1553 Servet es encarcelado por la Inquisición de Lyon pero escapa; es
sentenciado a muerte in absentia y quemada su efigie. Se radica en Ginebra
donde también es apresado, ahora, por el Consejo calvinista de la ciudad.
Muere quemado en la hoguera.
1553-1558 La Reina María Estuardo restaura la religión católica en Inglaterra y se casa
con Felipe II de España. Represión de protestantes.
1555 John Knox se refugia en Ginebra y contacta a Calvino.
1555 Sanción de la Paz de Augsburgo. Los católicos y luteranos de Alemania
aplican el principio cuius regio, eius religio.
1555 Calvino comienza a influenciar entre los protestantes franceses (llamados
hugonotes) enviando discípulos
1559 Se celebra en Francia el primer sínodo calvinista
1558-1603 La Reina Isabel I reinstala la Iglesia Anglicana en Inglaterra. En el
continente, apoya a los calvinistas de los países bajos españoles y a los
hugonotes de Francia.
1559-1560 John Knox regresa a Escocia. Funda la Iglesia Presbiteriana (presbíteros:
“anciano” en griego), teológicamente calvinista, que será aprobada por el
Parlamento escocés (1560).
1564 Muere Calvino.
1564 Se publica en Venecia, por disposición de Concilio de Trento, la primera
edición del Index librorum prohibitorum –o Index Tridentino
1565-1575 Comienzan a surgir en Inglaterra los puritanos que están en contra de la
Iglesia Anglicana -pero rechazan también la Iglesia de Roma.
1562-1598 Bajo la regencia de Catalina de Médicis (1560-1574) y los reinados de
Enrique III (1574- 1589) y Enrique IV (1589-1610), se desarrollan las
guerras de religión en Francia. El 24 de agosto de 1572, son asesinados
miles de hugonotes en París –suceso conocido como la Matanza de San
Bartolomé.
1571 El Papa Pio V crea la Sacra Congregatio Indicis.
1576 Filippo Bruno (Giordano Bruno, 1548-1600) es expulsado de la Orden
Domínica a causa de sus ideas, consideradas heréticas.
1580 Se publica el Liber Concordiae (Libro de la Concordia) que fija la doctrina
luterana ortodoxa y se convierte en la fuente principal de las iglesias
luteranas en Alemania y Escandinavia.
1580 Fausto Socino (1539-1604) inspirado por las ideas servetianas de su tío
Lelio (o Lelio Francesco Maria Sozzini, 1525-1562), se instala en Polonia.
Surge el socinianismo antitrinitario. En convergencia con ideas anabaptistas,
se impulsa la Iglesia Reformada menor (o de los Hermanos Polacos).
1592 Giordano Bruno es encarcelado por la Inquisición de Venecia y extraditado
hacia Roma (al año siguiente).
1598 Tras convertirse al catolicismo, el Rey Enrique IV promulga el Edicto de
Nantes y consigue poner fin a las guerras de religión en Francia. Política de
la “tolerancia religiosa”.
1600 Giordano Bruno muere quemado en la hoguera, tras ser procesado y
torturado por la Inquisición Romana.
Fines siglo XVI El profesor de la Universidad de Leyden y pastor calvinista, Jacob
Harmenszoon (Jacobus Arminius, 1560-1609), propone atenuar el dogma de
la predestinación. Surgen los arminianos.
1618-1619 Ante el desafío arminiano, el sínodo de Dordrecht fija definitivamente la
doctrina calvinista de la predestinación.
1603-1625 El Rey Jacobo I de Inglaterra impone la Iglesia Anglicana en Escocia. Crece
la hostilidad presbiteriana. Los puritanos exigen a Jacobo que elimine de la
Iglesia Anglicana los elementos “papistas”.
1625-1642 Durante el reinado de Carlos I, William Laud, como obispo anglicano de
Londres y arzobispo de Canterbury, persigue a los puritanos. Ingleses
puritanos y escoceses presbiterianos se unen contra el rey.
1640 Se publica póstumamente el Augustinus del Obispo de Ypres, Corneille
Janssens (1585-1638). Se inicia, en el catolicismo, el jansenismo
–fuertemente antijesuita. Surgen los jansenistas.
1650 El predicador George Fox (1624-1691) es encarcelado en Inglaterra por el
contenido de sus sermones públicos. Surgen los cuáqueros. (“quakers”
significa “tembladores”)
1653 El Papa Inocencio X declara heréticas cinco proposiciones del jansenismo
en su bula Cum occasione.
1658 El rey polaco Juan II Casimiro –jesuita- dispone la expulsión de los
socinianos del reino de Polonia.