0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas1 página

Vida Consagrada: Entrega y Propósito

El documento aborda la importancia de la entrega personal a Dios, destacando que la verdadera paz y libertad provienen de rendirse a Su voluntad. Utiliza el ejemplo de Jesús y otros personajes bíblicos para ilustrar cómo la consagración a Dios fortalece y permite alcanzar victorias en la vida. Finalmente, se enfatiza que no entregarse a Dios resulta en la entrega a ídolos y caos, mientras que la entrega a Él es la única forma sensata de vivir.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas1 página

Vida Consagrada: Entrega y Propósito

El documento aborda la importancia de la entrega personal a Dios, destacando que la verdadera paz y libertad provienen de rendirse a Su voluntad. Utiliza el ejemplo de Jesús y otros personajes bíblicos para ilustrar cómo la consagración a Dios fortalece y permite alcanzar victorias en la vida. Finalmente, se enfatiza que no entregarse a Dios resulta en la entrega a ídolos y caos, mientras que la entrega a Él es la única forma sensata de vivir.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Una Vida con Proposito.

doc

jubilarme algún día”. La meta de una vida consagrada no es la jubilación, porque compite con Dios por la
atención primaria de nuestra vida. Jesús dijo: “No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas” 14 y,
“donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”.15
El ejemplo supremo de entrega personal es Jesús. La noche antes de su crucifixión, Jesús se
entregó al plan de Dios. Oró pidiéndole al Padre que, como todo era posible para Él, no le hiciera beber
esa copa de sufrimiento, pero que no se hiciera su voluntad, sino la del Padre.16
Jesús no oró diciendo: “Dios, si pudieras evitarme este dolor, hazlo”. Ya había afirmado que ¡todo es
posible para Dios! En vez de eso, oró: “Dios, si lo mejor para ti es librarme de este sufrimiento, hazlo
por favor. Pero si es para cumplir con tu propósito, yo también lo quiero así”.
La entrega auténtica dice: “Padre, si este problema, dolor, enfermedad y circunstancia son
necesarios para cumplir tu propósito y para tu gloria en mi vida o en la de otro, no me libres de este
trance”. Este grado de madurez no se logra fácilmente. En el caso de Jesús, la agonía por el plan de
Dios fue tanta que sudó gotas de sangre. La entrega implica trabajo duro. En nuestro caso, es un
combate intenso contra nuestra naturaleza egocéntrica.
Las bendiciones de rendirnos. La Biblia no podría ser más clara con respecto a los beneficios que
trae una vida completamente entregada a Dios. En primer lugar, experimentamos paz. “¡Deja de discutir
con Dios! Ponte de acuerdo con Él, y por fin tendrás paz y las cosas te irán bien”.17 Luego,
experimentamos la libertad: “Sométanse a los caminos de Dios y serán libres para siempre... sus
mandatos los liberan para vivir abiertamente su libertad”.18 En tercer lugar, experimentamos el poder
de Dios en nuestra vida. Cristo puede derrotar las tentaciones pertinaces y los problemas acuciantes si
se los entregamos a Él.
Cuando Josué esta próximo a la batalla más grande de su vida,19 se encontró con Dios, se postró en
adoración y se puso a sus órdenes, sometiéndole sus planes. Esa entrega le permitió una victoria
imponente sobre Jericó. Esta es la paradoja: la victoria viene de rendirse. La entrega no nos debilita,
nos fortalece. Cuando nos entregamos a Dios, no tenemos por qué temer o rendirnos a nada más.
William Booth, el fundador del Ejército de Salvación, dijo: “La grandeza del poder de un hombre es el
grado de su consagración”.
Dios usa a las personas consagradas. Dios eligió a María para ser la madre de Jesús, no porque
fuera talentosa o rica o hermosa, sino porque era una persona completamente consagrada a Él. Cuando
el ángel le explicó el inverosímil plan de Dios, ella con calma le respondió que era la sierva del Señor y
que estaba dispuesta a aceptar lo que Él quisiera.20 No hay nada más poderoso que una vida consagrada
puesta en las manos de Dios. Así que debemos someternos completamente a Dios.21
La mejor manera de vivir. Al fin y al cabo, todos acabaremos rindiéndonos a algo o a alguien. Si no
nos entregamos a Dios, nos entregaremos a las opiniones o expectativas de otros, al dinero, al
resentimiento, al temor o a nuestro propio orgullo, a nuestro deseo, o a nuestro ego. Dios nos diseñó
para adorarlo; si no lo hacemos, crearemos otras cosas (ídolos) para entregarles nuestra vida. Somos
libres de elegir a quién nos rendiremos, pero no podremos librarnos de las consecuencias de esa
elección. E. Stanley Jones dijo: “Si uno no se entrega a Cristo, se entrega al caos”.
Entregarse no es la mejor manera de vivir, es la única manera de vivir. Ninguna otra cosa da
resultado. Cualquier otro enfoque conduce a la frustración, decepción y destrucción propia. En la
versión Reina-Valera de la Biblia a la entrega se le llama “vuestro culto racional” 22 y una versión en
inglés la traduce como “la manera más sensata de servir a Dios”.23 Entregar nuestra vida no es un
impulso emocional e insensato sino una acción inteligente y racional, el acto más responsable y sensato
que podemos hacer con nuestra vida. Pablo lo dijo: “Por eso nos empeñamos en agradarle”.24 tus
momentos más sabios serán aquellos cuando le digas a Dios: Sí.
Puede que te consuma años, pero al fin descubrirás que el mayor estorbo a la bendición de Dios en
tu vida no son los demás, sino tú mismo: tu propia voluntad, tu orgullo obstinado y tu ambición personal.
No podrás cumplir los propósitos que Dios tiene para tu vida mientras vivas concentrado en tus propios
planes.

40

También podría gustarte