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TEMA 39: ARTRODESIS DE TOBILLO
Módulo III Mario Herrera-Pérez(1,2), Rodrigo Díaz-Fernández(3,4)
ARTROSCOPIA DEL PIE Y (1)
Unidad Docente Acreditada de Pie y Tobillo. Servicio COT. Hospital Universitario de Canarias. La Laguna. Tenerife.
(2)
Universidad de La Laguna. Tenerife.
TOBILLO (3)
Unidad Docente Acreditada de Pie y Tobillo. Servicio COT. Hospital de Manises. Valencia.
(4)
Universidad Católica San Vicente Mártir. Valencia.
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1. Introducción
La artrodesis de tobillo es la técnica de elección en la artrosis tibioastragalina en estadio final refractaria a tratamiento conservador(1), si bien la
artroplastia total de tobillo representa una alternativa cada vez más fiable, especialmente en pacientes por encima de los 65 años y con baja o
moderada demanda funcional(2), existiendo actualmente gran controversia en la literatura respecto a las indicaciones de una u otra técnica(3). La
artrodesis tibioastragalina es efectiva en conseguir los siguientes objetivos(1):
1. Eliminación del dolor
2. Correcta alineación del pie y el tobillo: apoyo plantígrado
3. Mejoría de la función
4. Conseguir un resultado duradero
Es un procedimiento que clásicamente se ha realizado mediante técnicas de cirugía abierta con buenos resultados en cuanto a la disminución del
dolor y a la mejoría de la funcionalidad se refiere (Figura 1
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/[Link])), si bien son conocidas las principales
complicaciones(4,5):
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/figu
[Link])
Figura 1. Artrodesis tibioastragalina abierta con buen resultado.
Fusión fallida (retardo o pseudoartrosis): 10-40% con técnicas convencionales y un 14% con técnicas artroscópicas.
Mala consolidación (fundamentalmente en varo): hasta en un 13%.
Sobrecarga de articulaciones vecinas (44-100%).
Infección (entre 15 y 40%)(6).
Disminución de la velocidad de marcha(7).
El 50% de los pacientes se ve afectado en actividades de la vida diaria(7).
:
Fue precisamente este alto índice de potenciales complicaciones lo que llevó a la implementación del procedimiento mediante artroscopia y, desde
que se publicó por primera vez a principios de la década de los ochenta, la artrodesis artroscópica de tobillo ha ido ganando popularidad, hasta
convertirse actualmente en la técnica de elección en la mayoría de los centros.
En los últimos años, las mejoras en el instrumental específico para el tobillo y la curva de aprendizaje han permitido la realización de esta técnica
con resultados muy satisfactorios, equiparables a la cirugía abierta, pero incluso con estancia hospitalaria y tiempos de consolidación más cortos,
además de menor morbilidad(8,9).
Por otro lado, la artroscopia ha ampliado el espectro de indicaciones de la artrodesis abierta, como en los casos de pacientes con mal estado
de las partes blandas del tobillo (Figura 2 (/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/figura-
[Link])). Además, la artrodesis de tobillo por vía artroscópica permite la preservación del peroné, que mantiene la anatomía normal del tobillo,
aumentando la estabilidad en la fusión y permitiendo la reconversión a prótesis de tobillo en un futuro.
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/figu
[Link])
Figura 2. Mal estado de partes blandas que contraindica artrodesis abierta.
Resulta interesante la publicación de Neufeld que compara las ventajas y desventajas de los distintos procedimientos abiertos con la técnica
artroscópica(10) (Tabla 1 (/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/[Link])).
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo
_39/images/[Link])
Tabla 1. Comparativa entre artrodesis artroscópica y artrodesis abierta por
diferentes abordajes.
En cualquiera de los casos, sea un procedimiento abierto o artroscópico, tanto el retropié como el antepié verán marcadamente limitados sus
movimientos en los planos sagital, coronal y transversal durante el apoyo y el balanceo(11), produciendo la consiguiente sobrecarga y artrosis de las
articulaciones vecinas, por lo que debemos informar a nuestros pacientes de que, a pesar de que la artrodesis sea eficaz en aliviar el dolor, pueden
producirse alteraciones de la marcha por lo anteriormente descrito(11).
2. Indicaciones
Son superponibles a las indicaciones de la artrodesis abierta, con algunas salvedades (Tabla 2
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/[Link])). Las indicaciones estrictas de la
artrodesis de tobillo son las siguientes(1):
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capi
tulo_39/images/[Link])
Tabla 2. Indicaciones específicas de artrodesis de tobillo artroscópica
abierta.
Artropatía evolucionada de tobillo refractaria a tratamiento conservador (especialmente en pacientes jóvenes o activos).
:
Artritis reumatoide en estadio final.
Artritis postinfecciosa.
Grandes lesiones osteocondrales astragalinas y/o tibiales.
Necrosis avascular del astrágalo.
3. Contraindicaciones
Existen unas contraindicaciones absolutas (que obligarían a un procedimiento abierto o a la abstención terapéutica):
Desaxación > 15° varo/valgo (actualmente discutido).
Traslación astragalina anterior significativa.
Necrosis avascular del astrágalo.
Incongruencia articular importante.
Infección activa.
Gran defecto óseo.
Las contraindicaciones relativas serían:
Presencia de trastornos vasculares o edema que puedan alterar las referencias anatómicas.
Tabaquismo activo (aumenta el índice de pseudoartrosis)(12).
Artrodesis del tobillo contralateral, sería una contraindicación para artrodesis, siendo ideal la valoración de una artroplastia total de tobillo.
Las ventajas y desventajas de la técnica abierta y artroscópica quedan resumidas en la Figura 3
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/[Link]).
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/figu
[Link])
Figura 3. Ventajas y desventajas de artrodesis abierta frente a artroscópica. PTT: prótesis total de
tobillo.
4. Límites del tratamiento artroscópico
Clásicamente, se ha puesto el límite de más de 15° de angulación como límite para el tratamiento artroscópico. Sin embargo, a partir del trabajo
de Gougoulias en 2007(13), este límite se ha ampliado y actualmente es posible corregir grandes deformidades, lógicamente en relación con la
mayor experiencia del cirujano. Este autor describió que la deformidad coronal se debe sobre todo a la angulación del astrágalo dentro de la
mortaja; así, describió los resultados en 2 grupos de pacientes: un primer grupo con menos de 15° de deformidad y un segundo grupo con más de
15° (hasta 45° en 2 casos), siendo los resultados funcionales igualmente satisfactorios en el 79 y el 80% de los casos, respectivamente. Es decir, no
encuentra diferencias con significación estadística entre ambos grupos.
Posteriormente, otros autores también describieron buenos resultados con grandes deformidades, si bien los pacientes con mayores deformidades
asociaban mayores tiempos de consolidación (12,7 frente a 8,8 semanas)(14).
5. Planificación preoperatoria
Antes de la cirugía deben considerarse la presencia de deformidades supra- o inframaleolares que deban ser tratadas previamente, los defectos
óseos, la calidad ósea, el estado de las partes blandas y posibles factores añadidos que aumenten los riesgos de infección (paciente fumador,
diabético, inmunosuprimido, etc.), riesgos de necrosis del astrágalo o la tibia distal (artrosis postraumática, alcoholismo, corticoterapia crónica,
trastornos hematológicos, etc.) y el estado neurovascular del miembro(8).
También debe valorarse el estado de las articulaciones adyacentes que seguro se sobrecargarán tras la artrodesis (rodilla, subastragalina y tarso);
una degeneración avanzada de alguna de estas articulaciones sería una contraindicación formal para la artrodesis de tobillo y quizás nos haría
decantarnos más por una artroplastia total de tobillo(3) o una artrodesis tibiotalocalcánea.
:
Se solicitará siempre una radiografía anteroposterior y lateral del tobillo y el pie en carga, así como una proyección que valore el eje del retropié
respecto a la tibia; en nuestro centro utilizamos la proyección de Saltzman (Figura 4
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/[Link])). Para evaluar deformidades diafisarias
debemos solicitar una telerradiografía de los miembros inferiores. Cualquier mal alineación del miembro debe ser tratada antes o en el momento
de realizar la artrodesis.
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/figu
[Link])
Figura 4. Proyección de Saltzman para valorar la alineación del retropié.
Si tenemos dudas respecto a la viabilidad del astrágalo en caso de necrosis del mismo, debemos solicitar un estudio por resonancia magnética
(RM), pues si bien existe cierta experiencia con la artrodesis artroscópica en casos de necrosis del astrágalo, en principio sería una indicación
formal para un procedimiento abierto con aporte de injerto(15).
6. Técnica quirúrgica
Debe seguir los principios básicos de toda artrodesis:
Cruentación de la superficie articular hasta conseguir un hueso subcondral sano, en correcta aposición y en la posición deseada.
Fijación rígida y estable que permita una carga precoz.
Buena alineación.
Mínima agresión.
6.1. Artrodesis artroscópica anterior
1. Paciente en decúbito supino sobre mesa quirúrgica radiotransparente; el pie y el tobillo libre por fuera de la mesa para una fácil manipulación
(Figura 5 (/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/[Link])).
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/[Link])
Figura 5. Posición preferida por los autores.
Utilizamos sistema de tracción no invasiva sujeto a la cintura del cirujano, isquemia controlada de la extremidad por elevación durante 5 minutos de
la misma y usando manguito de isquemia a 300 mmHg.
2. Técnica estándar de abordaje anterior de tobillo (técnica personal):
Identificación de estructuras anatómicas. Identificación mediante inversión y flexión plantar del 4.º dedo de la rama del nervio peroneo
superficial en riesgo en el portal anterolateral. Identificación del tendón del tibial anterior, maléolo interno, maléolo externo e interlínea
articular (Figura 6 (/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/[Link])).
:
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/[Link])
Figura 6. Referencias anatómicas (maléolo peroneo), rama del nervio peroneo superficial y tendón tibial anterior.
Realización de portales. Portal anteromedial (medial al tendón tibial anterior) y anterolateral (por fuera del extensor largo de los dedos,
generalmente mediante visualización directa desde el portal anteromedial) mediante la misma secuencia: empleamos una aguja de tipo
Abbocath, instilación de 20 cc de suero fisiológico, bisturí del n.º 11 (sólo piel para evitar iatrogenia) y disección roma con un mosquito recto
hasta sentir la cápsula y realizar la perforación de la misma. El artroscopio utilizado generalmente es de 4 mm y 30°, aunque en ocasiones
debemos utilizar el de 2,7 mm, que se introduce por el portal anteromedial; el portal anterolateral es el portal de trabajo generalmente.
Realizaremos una inspección de la articulación y una sinovectomía exhaustiva a motor en una primera fase. Posteriormente, debe
extirparse de forma sistemática la superficie articular de la tibia, cúpula astragalina y zonas medial y lateral o gotieras medial o lateral
mediante una combinación de fresas, curetas de diferentes tamaños y escoplos largos y estrechos (Vídeo 1 ([Link]
[Link]/sciapps/aea-pnfa-videos/pnfa-t039-pieytobillo-video-01.mp4)). La zona debe desbridarse hasta llegar a
hueso esponjoso y observar gotas de grasa en el suero. En esta fase también es útil utilizar punzones curvos con diferentes angulaciones
para crear microfracturas con el objeto de estimular el sangrado y facilitar la consolidación. Es especialmente importante mantener el
contorno óseo anatómico cóncavo-convexo del tobillo y no resecar demasiado hueso o cuadrar las superficies, lo que podría dejar una
deformidad en varo o valgo no deseada.
([Link]
pieytobillo-video-01.mp4)
Vídeo 1. Técnica de artrodesis artroscópica desde los portales anteromedial y
anterolateral.
Otro punto importante es resecar bien los osteofitos anteriores tibioastragalinos que impedirían una correcta coaptación de las
superficies articulares.
Durante el procedimiento debemos intercambiar los portales para fresar correctamente toda la superficie articular tibiotalar y las gotieras.
Una vez conseguida una superficie amplia de hueso esponjoso sangrante (a veces es útil retirar la isquemia en este momento para
observar el sangrado y volver a subirla de nuevo para la osteosíntesis), procederemos a la osteosíntesis. Mediante control radioscópico
procederemos a la introducción de los tornillos, siendo actualmente los tornillos canulados sin cabeza de 7 o 6,5 los más utilizados en
número mínimo de 2 (generalmente 2 o 3). Existe controversia respecto al número y la disposición de los mismos y depende de las
preferencias del cirujano; nosotros abogamos por utilizar 2 tornillos canulados de rosca parcial de 7 mm paralelos desde la tibia hasta la
zona central del astrágalo (Figura 7 (/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/figura-
[Link])). La entrada de las agujas guía en el astrágalo se observa directamente bajo control artroscópico y se comprueba mediante
radioscopia. Es importante restar 5 mm a la medición de la aguja guía de los tornillos canulados para asegurar una correcta compresión y
no penetrar en la articulación subastragalina. Además, en el momento de introducir el primer tornillo se debe retirar la segunda aguja guía
para conseguir la compresión del foco. Debemos finalmente retirar la tracción y el instrumental artroscópico para permitir una correcta
coaptación. De forma rutinaria no utilizamos injerto ni sustitutos óseos en esta técnica.
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/figu
[Link])
Figura 7. Radiografía anteroposterior y lateral de artrodesis de tobillo artroscópica fijada con dos
tornillos tibioastragalinos mediales.
:
Independientemente de la osteosíntesis utilizada, lo más importante es conseguir una buena coaptación de las superficies articulares
y una posición óptima del pie que debe ser:
Tobillo a 90°, salvo algunas excepciones, como son: en presencia de artrodesis de rodilla del mismo miembro o en algunas circunstancias
en mujeres, en las que es deseable unos 15-20° de equino.
Alineación del retropié en 5° de valgo.
Rotación de la extremidad similar a la contralateral y habitualmente de 5-7°.
6.2. Artrodesis artroscópica posterior
En el caso de gran afectación de partes blandas anteriores, pacientes con múltiples cirugías previas o afectación simultánea de la articulación
subastragalina, la artroscopia ha supuesto una técnica ideal para la artrodesis tibiotalocalcánea, mediante la implantación de un clavo retrógrado,
como han demostrado Vilá y Rico et al.(16). En estos supuestos, la técnica se realiza con el paciente en decúbito prono y se accede al
compartimento posterior del tobillo mediante los portales posterolateral y posteromedial estándar descritos por van Dijk(17). Tomando siempre como
referencia el tendón del flexor largo del dedo gordo (flexor hallucis longus), se procede a la cruentación de las superficies articulares subastragalina
posterior y tibioastragalina, para finalmente proceder a la implantación del clavo retrógrado según la técnica habitual.
6.3. Puntos clave en la técnica quirúrgica
1. Asegurar una buena radiología simple intraoperatoria anteroposterior y lateral antes de colocar los campos estériles.
2. Usar tracción no invasiva que debemos soltar periódicamente.
3. Utilizar isquemia de la extremidad por elevación que podemos retirar para comprobar que hemos dejado un lecho sangrante.
4. La cruentación lleva tiempo: debemos tener calma en esta fase.
5. La artroscopia nos permite ver la entrada de las agujas en la articulación.
6. Recordar restar 5 mm a la medición de la aguja tibia o peroneo astragalina para evitar violar la articulación subastragalina.
7. Antes de introducir toda la rosca de uno de los tornillos a través de la articulación deberíamos retirar las otras agujas y el instrumental de
artroscopia para favorecer la coaptación.
8. Es frecuente una imagen radiológica que impresiona de falta de coaptación tibioastragalina.
7. Protocolo postoperatorio
Vendaje compresivo bien almohadillado en quirófano y ortesis con tobillo a 90° o férula de yeso suropédica en su defecto; alta a las
24 horas salvo complicaciones.
Primera cura a las 72 horas del procedimiento; se dejan apósitos y se mantiene ortesis.
Retirada de puntos a los 7 días y colocación de ortesis de tipo cam-walker manteniendo descarga de la extremidad, si bien al paciente se
le permite quitarse la ortesis para bañarse y para realizar ejercicios de dedos y pie.
Control radiológico al mes de la cirugía y permitir progresión de carga según los signos radiológicos de fusión: inicialmente, carga parcial
de 15 kg.
La carga completa se autoriza cuando se verifique la unión radiológica y la osteosíntesis siga siendo estable.
8. Complicaciones
La tasa de complicaciones de la artroscopia de tobillo está alrededor del 9%. Pueden ser a corto, medio y largo plazo; las más frecuentes son:
Infección superficial y profunda.
Fístula sinovial.
Retardo de consolidación. En la revisión sistemática realizada en 2013 por Abicht(18), basada en 244 casos, el porcentaje de
pseudoartrosis era del 8,6%, si bien hasta el 33,3% eran asintomáticas.
Intolerancia al material de osteosíntesis.
Rotura de instrumental artroscópico.
Cambios degenerativos secundarios en medio pie y/o subastragalina (Figura 8
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/[Link])).
:
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/figu
[Link])
Figura 8. Artrosis subastragalina y astragaloescafoidea 10 años después de la artrodesis de
tobillo.
Pseudoartrosis (Figura 9 (/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/[Link]) y
Figura 10 (/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/[Link])).
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/figu
[Link])
Figura 9. Radiografía anteroposterior y lateral de artrosis tibioastragalina postraumática.
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39/images/figu
[Link])
Figura 10. Mismo caso de la Figura 9 tras 6 meses de la artrodesis artroscópica con claros
signos de pseudoartrosis.
Artropatía de Charcot.
Mal alineación en varo.
Neuroapraxia y lesiones neurales (sobre todo de la rama del nervio peroneo superficial por el portal de entrada anterolateral).
Lesiones vasculares.
Complicaciones añadidas por la tracción esquelética (hoy en día en desuso).
Penetración de la articulación subastragalina por uno de los tornillos.
9. Discusión
La artrodesis artroscópica del tobillo minimiza el grado de desvascularización, disección de partes blandas y artrotomía quirúrgica necesarias
durante la artrodesis del tobillo convencional(5). Permite asimismo resecar una cantidad mínima de hueso subcondral y mantener la forma de las
superficies del astrágalo y la tibia. La artrodesis artroscópica del tobillo también permite una movilización postoperatoria rápida, especialmente
deseable en pacientes ancianos y pacientes con artropatía inflamatoria (artritis reumatoidea, espondilitis, etc.), que no pueden tolerar periodos
postoperatorios prolongados de descarga.
Los primeros resultados clínicos de la artrodesis artroscópica del tobillo fueron de buenos a excelentes en el 92% de los pacientes(19), con unas
tasas de consolidación que oscilan entre el 87 y el 97%(5,19-21). Entre los estudios que comparan la artrodesis abierta con la artroscópica, se
demuestra un menor tiempo de consolidación de la artrodesis y unos tiempos de recuperación más cortos en el grupo artroscópico(18). En este
sentido, O'Brien(20) encuentra una tasa de consolidación comparable entre ambos grupos, pero con menor pérdida de sangre, menor tiempo
quirúrgico, tiempo de isquemia y días de hospitalización en el grupo artroscópico. Townshend(22) publica en 2013 un estudio multicéntrico,
comparativo, de series de casos de cirugía abierta frente a artroscópica (60 casos), presentando similares resultados clínicos a los 2 años (según la
escala de la American Orthopaedic Foot and Ankle Society –AOFAS– y el SF-36) aunque el grupo artroscópico presentaba mejores resultados al
año, menor estancia y equivalente capacidad de corrección y consolidación. Estos resultados llevaron a los autores a cambiar su práctica habitual,
abandonar el procedimiento abierto como técnica de elección e incluso a realizar el procedimiento de manera ambulatoria.
(23)
:
En nuestro país, Iglesias-Durán(23) publica un 96,6% de consolidación a las 8 semanas con un promedio entre 7 y 13 semanas, con un 87% de
buenos resultados en lo que a la mejoría del dolor se refiere y un 90% de mejora de la marcha.
Respecto al aporte de injerto óseo o sustitutos, el grupo de M. Myerson(24) sólo lo utiliza en casos de defectos óseos superiores a un tercio de la
superficie articular en la artrodesis abierta, si bien otros autores publican excelentes resultados con la técnica artroscópica sin ningún tipo de injerto
o sustituto(25).
Respecto a la configuración de la osteosíntesis, existen numerosas opciones válidas descritas en la literatura(5,19), utilizando casi siempre los
tornillos canulados sin cabeza de 6,5 o 7 mm. En su publicación en este sentido, Yoshimura(26) afirma que los mejores resultados y la consolidación
más precoz se producen con la disposición de 3 tornillos paralelos colocados medialmente desde la tibia distal al astrágalo.
Como ya se ha descrito en el apartado de técnica quirúrgica, cuando se opte por una artrodesis tibiotalocalcánea, en los casos en que exista
artrosis subastragalina o en prevención de su desarrollo tras la artrodesis tibiotalar por varización de la articulación subtalar, se emplearán los
portales endoscópicos posteriores y la osteosíntesis se realizará con un clavo retrógrado. Los portales posteriores son seguros y reproducibles y
permiten abordar correctamente ambas superficies articulares(16,27).
Por último y no menos importante, el coste global ha demostrado ser inferior en los procedimientos artroscópicos. En este sentido,
destacamos el artículo de Peterson(28), quien compara costes entre el procedimiento abierto (3,9 días de estancia) y el artroscópico (realizado de
manera ambulatoria); así, llega a la conclusión de que la estancia, los requerimientos de analgesia postoperatoria, las complicaciones y las
reintervenciones son claramente inferiores con la técnica artroscópica.
10. Conclusiones
Existe consenso en la bibliografía sobre que, con una cuidadosa selección del paciente y una vez conseguida la curva de aprendizaje necesaria –
siendo deseable un dominio previo de la técnica artroscópica–, la artrodesis de tobillo artroscópica es superior a la artrodesis abierta, siendo
actualmente el procedimiento de elección en la artropatía evolucionada de tobillo por las siguientes ventajas:
Mínima agresión y complicaciones en las partes blandas.
Consolidación más rápida (6-9 semanas) y similar tasa de pseudoartrosis.
Menor estancia hospitalaria (24 horas).
Posibilidad de realizarla como procedimiento ambulatorio con un menor índice de reintervenciones; por tanto, abaratando costes globales
del procedimiento.
(/cursos/sites/default/files/contenidos/0203/temario/modulo_3/capitulo_39//undefined)
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