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Análisis del Tratado de Armonía de Schönberg

El tratado de Armonía de Arnold Schönberg aborda la diferencia entre 'cortar' y 'concluir' en la música, enfatizando que una conclusión requiere medios especiales y no puede existir sin una continuación. Schönberg discute la importancia de la tonalidad y las cadencias, destacando cómo las expectativas y convenciones de cada época influyen en la forma musical. Además, se exploran las cadencias interrumpidas y el tratamiento de disonancias, proponiendo un enfoque más flexible en la resolución armónica.
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Análisis del Tratado de Armonía de Schönberg

El tratado de Armonía de Arnold Schönberg aborda la diferencia entre 'cortar' y 'concluir' en la música, enfatizando que una conclusión requiere medios especiales y no puede existir sin una continuación. Schönberg discute la importancia de la tonalidad y las cadencias, destacando cómo las expectativas y convenciones de cada época influyen en la forma musical. Además, se exploran las cadencias interrumpidas y el tratamiento de disonancias, proponiendo un enfoque más flexible en la resolución armónica.
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Resumen y comentario de conclusiones y cadencias del tratado de Armonía de

Arnold Schönberg

Katihusca Luisa Garcia Apaza

Facultad de Filosofía y

Humanidades, Universidad Nacional de San Agustín

Escuela de Artes – Música

Asignatura: Armonía I

Docente: Dr. Victor Hugo Cirilo Cueto Vásquez

Agosto del 2021

Arequipa - Perú
Según el tratado de Armonía de Arnold Schönberg nos indica que es cuando se ha

alcanzado el objetivo propuesto, mostrándonos como primer punto lo que es la

diferencia entre lo que es cortar y concluir siendo así estas: cortar, en este caso

sería que simplemente que a obra no continúa, y lo que es concluir que es algo muy

distinto y que para ello se requiere de unos medios especiales, pero también nos

menciona que no es posible concluir una pieza musical en el cual no exista una

continuación, por ejemplo nos menciona que la muerte es la conclusión de una

tragedia pero esta no su conclusión definitiva. Por ello en la música podrían

alinearse siempre nuevos acordes, cómo se demuestra en las numerosas cadencias

y abundantes repeticiones del acorde final en las obras de los antiguos maestros. Y

de esta manera podría seguir continuando sin lugar a dudas coma desarrollando

ideas o introducir otras. Quizá esto destruiría su equilibrio, pero no poseemos una

fórmula para prescribirlo con precisión. A menudo ocurre que al principio esto se

toma por excesivo y qué más tarde esto se considere equilibrado.

Cada época tiene un determinado sentido de la forma que nos dice hasta dónde

podemos ir en la realización de una idea y hasta donde no podemos ir, y por ello la

cuestión es cumplir unas condiciones conocidas a través de la convención y del

sentido de la forma de cada época, siendo estas condiciones unas posibilidades qué

hacen surgir una expectativa y que garantizan con ello la satisfacción de la

necesidad conclusiva.

La idea de terminar una pieza con el mismo sonido con el que comenzó es bastante

justa, y en cierto sentido parece natural.


El sonido considerado como fundamental posee un cierto dominio sobre los

elementos que de él nacen. Pero tampoco es necesario que la tonalidad deba a

depender enteramente de un sonido fundamental aunque haya salido de él. Por el

contrario. Una lucha de dos fundamentales se muestra como algo más atractivo.

La coherencia de una composición no se pierde pese a que la tonalidad esté solo

sugerida, aunque esté borrada. Y sin afirmar que la música actual sea realmente

atonal, pues quizá ocurre simplemente que todavía no hemos encontrado en ella la

tonalidad o algo semejante, la comparación con la infinitud con nada puede

acrecentarse más que por medio de una armonía fluctuante y por decirlo así infinita.

Para los antiguos maestros en la comedia se solía terminar en una boda, la tragedia

en una expiación o con la venganza, y la obra musical «con la misma nota». Es por

esto que se ocupaban a elegir una tonalidad, en tratar su primera nota como

fundamental, apoyando su realización en una apariencia de necesidad.

La tonalidad está representada melódicamente por la escala, y armónicamente por

los acordes propios de la escala, pero el uso de estas no basta para determinar la

tonalidad.

Las tonalidades más relacionadas son aquellas que se parecen entre sí. Como las

tonalidades paralelas , luego las del mismo nombre la mayor y la menor, por último,

diferencian solo por una alteración , la cual es la afinidad más peligrosa, por ejemplo

do mayor y sol mayor, do mayor y fa mayor.

El medio más importante de expresar la tonalidad será diferenciarlas de las que son

más afines y separarlas de sus vecinos más próximos. Si se logra excluir toda
posible confusión con las tonalidades más fácilmente intercambiables, la tonalidad

quedará inequívocamente determinada.

Nuestro esfuerzo se llevará a cabo, ante todo, a no permitir la tendencia hacia la

subdominante.

Una tonalidad puede ser expresada suficientemente con el I grado; especialmente cuando

no haya nada que lo contradiga, los siguientes acordes al I grado serán

considerados como una desviación de la nota principal de la tonalidad que luego

está se regresa al sonido principal. Si el sonido principal estuviese solo y no hay

nada que lo contradiga, la tonalidad quedaría expresada inequívocamente, pero de

manera primitiva. Es por ello que se piensa que mientras más abundantes y más

potentes son los elementos que contradicen la tonalidad van a ser un tanto más

vigorosos los medios empleados para restablecerla. Y si los acontecimientos

armónicos son mínimos, tanto más fácil es la compostura.

Las maneras más sillas de expresar la tonalidad y de concluir una frase musical son:

emplear solo el grado I (posibilidad excluida), o emplear los grados I y V

(improbable).

En los fragmentos más largos ocurrirán sucesiones que tiendan ir hacia la región de

la dominante. Melódicamente, utilizando el fa, y armónicamente utilizando los

grados IV, II y VII. Que en este caso el VII grado va a ser idóneo para luchar contra

el fa mayor el cual nos resultaría el más adecuado.


La relación que podemos establecer entre los grados IV y V y el I es tal que el V

grado representa su luminoso pasado, mientras el IV grado representa su oscuro

futuro.

La sucesión V-(I)-IV-I esté bien por la repetición tácita del I grado, mientras la otra

sucesión IV-(II)-V-I nos resulta una cadencia más enérgica que por otra parte nos

manifiesta en ese II grado tácito como el más calificado rival del IV grado. Así,

nuestros tres últimos acordes para concluir nuestros ejercicios serán IV-V-I o bien

II-V-I. Naturalmente, en la cadencia, el V grado tiene tercera mayor que se debe a la

cadencia misma, brindándonos el efecto de sensible.

Cadencias interrumpidas

El camino del V grado al I se le denomina como cadencia auténtica, y el del IV grado

al I, se le conoce como cadencia plagal; y a las llamadas cadencias interrumpidas

en el cual se entiende que es por la sustitución del paso V -I por V -VI o por V - IV.

Cómo se puede observar la cadencia interrumpida parte del V grado cadencial

yendo representando por su acorde en estado fundamental

Las disonancias que eran llamadas de paso, que antiguamente en el contrapunto se

tenían una serie de reglas para limitar su uso como por ejemplo, sí a mí sí se le

considera como una disonancia, tras del acorde mi - fa el mi continua ligado

mientras el fa prosigue su camino. Si ahora suponemos que el acorde de séptima


del quinto grado ha surgido de estos sonidos de paso, entonces suponemos que

esté acorde mismo de séptima es un fenómeno que aparece de paso y de sus

formas de aparición deberán deducirse sus propias leyes.

Según las leyes de la armonía se decía qué un intervalo de séptima puede ser

resuelto descendiendo, quedando obligado o en todo caso ascendiendo la séptima,

luego el bajo tendrá que mantenerse el ligado o ascender en el primer caso o

descender en el segundo, y quedar ligado o saltar en el tercero. Que años más

tarde se hiciera una excepción, permitiendo que la séptima ascendiera

excepcionalmente a fin de obtener un acorde, pero sin embargo quedó la regla

llamada "de la séptima defectuosa" en el cual se prohibía que en un intervalo de

séptima el sonido inferior descendiera degradó mientras que la séptima se mantenía

ligada, con lo que el intervalo de séptima resolvía en una octava. Se permitió la

resolución en el acorde de sexta, esquivando las dificultades de conducción de las

voces cómo la evitación de las quintas paralelas y la consecución del acorde

completo

Para resolver la sucesión V⁷- IV, se debe considerar formalmente el salto de cuarta

I-IV

En caso de que desemboquen en un acorde de cuarta y sexta se deben de ser tratados con

algunas precauciones, ya que estos acordes tiene una función muy importante y adquiere

en este sentido un valor estereotipado, por lo tanto es que se atrae la atención hacia sí para

esperar unas sucesiones determinadas. De momento se nos permitirá utilizar el acorde de

séptima dominante sin preparación el cual puede omitirse especialmente cuando la séptima,

se encuentra como nota de paso . Sin embargo esto no sucede en todos los casos como
por ejemplo en dónde pueden verse también otros acordes de séptima originados por notas

de paso.

Ese tratamiento más libre del acorde de séptima no sé de aquí como excepción a la regla,

sino que deriva de las esenciales suposiciones y comprobaciones que hemos realizado

sobre el múltiple origen de la disonancia y la diferencia solo de grado entre esta y la

consonancia.

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