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Moquillo Canino: Síntomas y Prevención

El moquillo canino es una enfermedad viral grave que afecta a los perros, comprometiendo sus sistemas respiratorio, gastrointestinal y neurológico, con síntomas que pueden ser mortales. La enfermedad se transmite principalmente a través de aerosoles, contacto directo y superficies contaminadas, siendo los cachorros y perros no vacunados los más susceptibles. La vacunación es una herramienta eficaz para prevenir su propagación, y el diagnóstico implica una combinación de evaluación clínica y pruebas de laboratorio.

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Moquillo Canino: Síntomas y Prevención

El moquillo canino es una enfermedad viral grave que afecta a los perros, comprometiendo sus sistemas respiratorio, gastrointestinal y neurológico, con síntomas que pueden ser mortales. La enfermedad se transmite principalmente a través de aerosoles, contacto directo y superficies contaminadas, siendo los cachorros y perros no vacunados los más susceptibles. La vacunación es una herramienta eficaz para prevenir su propagación, y el diagnóstico implica una combinación de evaluación clínica y pruebas de laboratorio.

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Moquillo Canino

Introducción
El moquillo canino, o distemper canino, es una de las enfermedades más serias que pueden
afectar a los perros. Causada por un virus altamente contagioso, el moquillo no solo afecta el
sistema respiratorio, sino que también puede comprometer el sistema gastrointestinal y
neurológico del animal. Los síntomas pueden variar desde leves hasta graves, y en muchos casos,
la enfermedad puede ser fatal. A pesar de su gravedad, la vacunación ha demostrado ser una
herramienta efectiva para prevenir su propagación.
Etiología
El virus del moquillo canino es un miembro del género Morvillivirus de la familia
Paramixoviridae, es pleomorfo, con partículas de 150 a 250 nm. El genoma viral es RNA lineal,
de 15.69 kb de tamaño, de sentido negativo, monocatenario y no segmentado, lo que impide toda
oportunidad de reagrupamiento genético frecuente, lo que da por resultado estabilidad
antigénica. Está cubierto por una envoltura de lipoproteínas derivada de la membrana celular.
El virus contiene seis proteínas estructurales. Tres proteínas forman complejos con el RNA viral:
la nucleoproteína (N) que forma la nucleocápside helicoidal (13 o 18 nm de diámetro) y
representa la proteína interna principal y otras dos proteínas: fosfoproteína (P) y polimerasa
grande (L), que intervienen en la actividad de la polimerasa viral que funciona en la transcripción
y la replicación de RNA.
Tres proteínas participan en la formación de la envoltura viral. Una proteína de matriz (M) que
recubre a la nucleocápside viral y subyace a la envoltura de lipoproteínas ya citada, que es
biológicamente importante para el ensamble del virión. La envoltura viral (lipoproteína y
proteína de matriz) esta tachonada de espigas de 8 a 12 nm de dos diferentes glucoproteínas
transmembrana. La glucoproteína más grande (H) posee actividades de hemaglutinación y se
encarga del acoplamiento a la célula hospedadora. La otra glucoproteína (F) sirve de mediadora
de la fusión de la membrana y de actividades de hemolisina.
Epidemiologia
El moquillo se encuentra en todo el mundo, aunque su prevalencia puede variar según la región y
las tasas de vacunación en las poblaciones de perros. Todos los perros tienen riesgo, sin
embargo, los cachorritos de menos de cuatro meses de edad y los perros que no han sido
vacunados contra el moquillo son los más susceptibles de adquirir la infección. Además de los
perros, varias especies son susceptibles al moquillo: Zorros: Especialmente los zorros rojos, que
pueden actuar como reservorios del virus en la naturaleza. Mapaches: Pueden ser portadores del
virus y transmitirlo a otros animales. Gatos: Aunque menos común, algunos felinos pueden
infectarse, especialmente aquellos en contacto con perros.
Periodo de incubación: Alrededor de 15 días.
Los perros jóvenes y los cachorritos pueden infectarse debido a los virus contenidos en el aire
provenientes de las secreciones nasales de perros u otros animales salvajes infectados. Los brotes
de moquillo tienden a ser esporádicos. Debido a que el moquillo también afecta a la población de
animales salvajes, el contacto entre esa población y las mascotas puede facilitar la dispersión del
virus.
El moquillo canino se transmite principalmente a través de las siguientes vías:
1. Aerosoles: Los perros infectados expulsan el virus al toser o estornudar, liberando
partículas virales en el aire que pueden ser inhaladas por otros perros cercanos.
2. Contacto directo: El virus puede transmitirse al tocar a un perro infectado o a través del
contacto con fluidos corporales, como saliva, orina y heces.

3. Superficies contaminadas: El virus puede sobrevivir en el ambiente durante un tiempo,


por lo que los perros pueden infectarse al entrar en contacto con objetos, como juguetes,
cuencos de comida o áreas donde ha estado un perro infectado.

Patogenia
La enfermedad tiene un periodo de incubación de 14 a 18 días, el virus penetra al
organismo mediante inhalación de aerosoles, el VMC se multiplica inicialmente Cuadro1.
Especies afectadas por el Virus del Moquillo Caninon los tejidos linfáticos. Existe una
multiplicación a las 24 hrs después en los macrófagos tisulares y el virus se distribuye por
estas células hasta los ganglios bronquiales, retrofaríngeos y tonsílas. De allí se disemina
al resto de tejidos linfáticos corporales. Entre 3 – 6 días post- infección se eleva la
temperatura coincidiendo con la aparición de interferón circulante. La proliferación del
VMC en estos sitios se debe a la marcada linfopenia que presentan los perros infectados a
causa del daño que provoca el microorganismo en las células linfoides y que afecta tanto
a las células T y B. Entre la segunda y tercera semana post infección (D 9 – 14) se inicia
la respuesta inmune (humoral y celular).
La infección puede seguir dos caminos:
•Si la respuesta es adecuada, si los anticuerpos neutralizantes se sintetizan rápidamente y
alcanzan niveles adecuados, los síntomas clínicos son leves y el virus prácticamente no se
difunde al resto del organismo.
•Si la respuesta es inadecuada, débil o tardía ( la linfopenia correlaciona con la
intensidad de la enfermedad), el VMC invade todo el organismo, principalmente los
epitelios intestinal, urogenital, respiratorio y dérmico (piel y tegumentos), también puede
diseminarse hacia el SNC y glándulas endócrinas y exócrinas. El resultado se se
maniiesta en signos multisistémicos con una segunda fase febril y un alto grado de
mortalidad, por lo general el virus persiste en los tejidos hasta la muerte
La diseminación del virus hacia el medio comienza cuando se forman las colonias
epiteliales y se realiza a través de todas las excreciones del cuerpo, incluyendo a aquellos
animales que cursen con presentación subclí[Link] infección secundaria bacteriana en
las vías respiratorias y el aparato digestivo, incrementa la severidad de los [Link]
perros que desarrollan enfermedad aguda o subaguda desarrollan una muy pobre o nula
respuesta inmune humoral y celular. Los perros con infección crónica del sistema
nervioso central pueden desarrollar una respuesta inmune en forma tardía. El líquido
cefalorraquídeo (LCR) de perros recuperados en forma rápida usualmente no posee
anticuerpos ni interferón. Los perros que mueren después de una infección aguda del
SNC tienen interferón en el LCR pero no tienen anticuerpos neutralizantes. Los que
desarrollan enfermedad subaguda o crónica con signos nerviosos tienen interferón y
pueden tener anticuerpos neutralizantes en el [Link] cepas virales que inducen
infección aguda fatal afectan predominantemente la sustancia gris del SNC y provocan
destrucción neuronal e incluye únicamente las cortezas cerebral y cerebelar. Las cepas
virales que causan una enfermedad mas leve afectan la sustancia blanca del SNC y
provocan desmielinización del cerebelo, nervio óptico y cordón espinal, en ese caso la
recuperación o la muerte puede demorarse por 2 ó 3 [Link] otro lado es posible la
presencia de signos nerviosos sin otros signos previos de enfermedad generalizada.
Después de una aparición retardada de respuesta inmune, el virus puede desaparecer de
los tejidos linfáticos y epitelios, pero puede persistir en SNC, ojo y almohadilla
[Link] existe forma de predecir que animales desarrollen problemas neurológicos, sin
embargo, algunos autores mencionan una asociación entre la forma de presentación de la
enfermedad sistémica y la posterior aparición de secuelas nerviosas. Mientras que la
aparición de dermatitis impetiginosa en cachorros rara vez está vinculada con lesiones
neurológicas, por otro lado el desarrollo de hiperqueratosis nasal y digital generalmente
va acompañada de secuelas nerviosas.

Signos clínicos
Existe gran variación en la duración y severidad de la enfermedad. Los signos clínicos
pueden variar, desde pasar inadvertidos hasta la presentación de cuadros clínicos severos,
con o sin signos nerviosos, con un 50% de mortalidad.
Forma aguda.
Entre los 3 y 7 días post infección (DPI) se presenta el primer aumento de temperatura
que generalmente pasa inadvertido, la iebre disminuye durante algunos días hasta que se
desarrolla una segunda fase febril. Este segundo pico febril va acompañado de otros
signos:
•El primero es una conjuntivitis, que en unos cuantos días va seguida de tos seca que se
torna en húmeda y productiva.
•A la auscultación de campos pulmonares se puede escuchar un incremento de ruidos
respiratorios inferiores.
•Secreción serosa ( que cambia a mucopurulenta) nasal y ocular.
•Depresión y anorexia.
•La linfopenia esta siempre presente durante la infección temprana.
•Pueden presentar vómitos no relacionados a la alimentación, luego se presenta diarrea
que puede llegar a ser sanguinolenta.
•Puede ocurrir tenesmo e intususcpeción
•Los animales afectados pueden desarrollar deshidratación y emaciación.
•Se pueden presentar ataques convulsivos, mioclonia con hiperestesia y depresión
Forma Subaguda.
Los síntomas respiratorios y digestivos son discretos, observándose entre 14 y 21 días
después síntomas nerviosos, que pueden incluir incoordinación, ataxia, paresia, parálisis
y temblores musculares. Tanto en la enfermedad aguda de la sustancia gris o la forma
subaguda de la sustancia blanca se pueden observar signos meníngeos de hiperestesia y
rigidez [Link] forma típica de manifestación de las convulsiones del moquillo
canino es aquella donde el animal saliva profusamente y mueve sus mandíbulas
semejando la acción de masticar chicle. Los ataques pueden hacerse cada vez más
frecuentes y severos, donde el animal se echa al suelo y realiza movimientos con sus
patas, además de presentar incontinencia urinaria y fecal
Forma Crónica.
Se reconocen dos formas de presentación crónica en perros adultos. La primera se
presenta a consecuencia de un proceso inmunomediado que produce una encefalitis
multifocal que progresa lentamente. Esta forma ocurre normalmente en perros de 4 a 8
años. Se presenta con debilidad en miembros posteriores, falta de respuesta a la amenaza,
parálisis y temblores de la cabeza. La recuperación de este tipo de infección por VMC
puede ser [Link] encefalitis crónica del perro viejo es un desorden progresivo que
afecta usualmente a perros mayores de 6 años. Se presenta con ataxia, movimientos en
círculos, presión de la cabeza contra objetos y cambios en la personalidad (no hay
respuesta a estímulos externos o no reconoce a los dueños). La persistencia del virus en el
SNC produce una reacción inlamatoria, instalándose una encefalitis crónica. Estos
animales no son infecciosos, pero su recuperación es muy difícil.
Otros signos.
La neuritis óptica puede llevar a la ceguera y las lesiones de retina (ocurren
desprendimientos, que dejan zonas cicatrizales crónicas hiperrelejantes,lesiones en
medallón de oro, que se consideran característicos) son frecuentes. Algunas cepas virales
producen hiperqueratosis de la almohadilla plantar y de la nariz. Estos últimos están
habitualmente asociados con la aparición de lesiones neurológicas posteriores. En perros
adultos recuperados de la infección se puede observar hipoplasia del esmalte dental, este
signo se considera patognomónico del moquillo canino.
Lesiones
Atrofia del timo es un hallazgo postmortem consistente en cachorros jóvenes infectados.
Hiperqueratosis de la nariz y las almohadillas se encuentra a menudo en perros con
manifestaciones neurológicas. Dependiendo del grado de la infección bacteriana
secundaria bronconeumonía, enteritis, y pústulas de la piel también pueden estar
presentes. En los casos de muerte aguda a hiperaguda, anormalidades respiratorias se
pueden encontrar exclusivamente. Histológicamente, el virus del moquillo canino
produce necrosis de los tejidos linfáticos, neumonía intersticial y cuerpos de inclusión
citoplasmáticos e intranucleares en las vías respiratorias, urinarias, y del epitelio
gastrointestinal. Las lesiones que se encuentran en el cerebro de los perros con
complicaciones neurológicas incluyen la degeneración neuronal, gliosis, desmielinización
no inflamatoria, manguitos perivasculares, leptomeningitis no supurativa y los cuerpos de
inclusión intranucleares predominantes dentro de las células gliales.

Diagnóstico clínico: El diagnóstico clínico del moquillo canino requiere de un conocimiento


detallado de las características del virus, de los factores de riesgo ambientales, de convivencia
con otros perros y del tipo de dueño que favorecen la posibilidad de la infección. Asimismo, se
requiere una correcta valoración médica de los pacientes para determinar su estado de salud, en
general y en caso de observar datos de enfermedad confirmar con un correcto interrogatorio y
una sistemática exploración física, la posibilidad establecer los diagnósticos de presuntivo y de
sospecha
Diagnóstico laboratoral
La infección por VMC puede causar linfopenia absoluta debido a depleción linfoide, necrosis y
apoptosis. Tambien aparece [Link] del VMC puede ser detectada en sangre
periférica dentro de los linfocitos, monocitos, neutróilos y eritrocitos. Los cambios en la química
sanguínea son inespecíicos.

Pruebas diagnósticas.
Múltiples pruebas se han desarrolado para detectar la presencia de virus o anticuerpos contra el
VMC. Las pruebas inmunológicas que incluyen pruebas de inmunoluorescencia, ELISA,
inmunocitoquímicas; la prueba de la reacción de la cadena polimerasa (PCR). El aislamiento
viral es otra técnica utilizada en el diagnóstico de esta enfermedad.

[Link] puede realizar en muestras de conjuntiva, tonsilas, epitelio respiratorio,


sedimiento urinario o LCR para detectar al VMC. En casos subagudos o crónicos estas pruebas
pueden resultar negativas, aunque no se descarta la presencia del [Link] cepas vacunales no se
detectan por inmunoluorescencia ya que no se diseminan desde el tejido linfoide hasta las células
epiteliales.
Serología.
La medición de anticuerpos séricos IgM (contra las proteínas del núcleo viral NP y P) y las IgG
(contra los antígenos de la cápsula H y F), pueden ayudar en el diagnóstico del Moquillo canino,
pero la prueba no diferencia Ac´s maternos, vacunales o por infección. La detección de
anticuerpos neutralizantes, precipitantes o citotóxicos no es suiciente para el diagnósticoPerros
no vacunados, infectados con presentación aguda pueden morir sin aparición de Ac´s
neutralizantes mientras que los infectados en forma subaguda o crónica, pueden tener niveles de
anticuerpos comparables con los perros vacunados.
ELISA.
Existe una prueba de ELISA para detectar anticuerpos IgG o IgM para VMC. Títulos de IgM
altos son especíicos para diagnosticar infecciones recientes del VMC, sin embargo la vacunación
reciente con VMC puede dar resultados falsos positivos.
PCR
Esta prueba permite detectar el RNA viral y puede resultar positiva aun cuando las pruebas de
aislamiento viral y la inmunoluorescencia no logran detectar al virus.
Otros
Radiología.
En pulmones se pueden observar patrones que van de intersticiales a alveolares en casos de
perros con neumonía por VMC
Fluido Cerebroespinal.
En el LCR es característico que las proteínas se eleven por encima de 2.5 mg/dl y en la cuenta
celular mas de 10 cels/dl con predominio de linfocitos.

.
Tratamiento:
No existe ningún tratamiento antiviral eficaz aunque se ha probado con éxito la
administración precoz durante la fase de incubación o de viremia de un antisuero especíico.
En cuanto el virus alcanza los epitelios, resulta inaccesible para los anticuerpos séricos. Se
han utilizado con éxito tratamientos inmunomoduladores como el factor de transferencia,
aunque hacen falta más estudios al respecto.
Tratamiento de sostén.
Muchos animales no superarán la enfermedad y otros muchos quedarán con secuelas
neurológicas,
El tratamiento de apoyo incluye:
Administración profiláctica de antimicrobianos de amplio espectro.
Suministro de soluciones electrolíticas equilibradas.
Provisión de nutrición parenteral.
Administración de antipiréticos, analgésicos y anticonvulsivos.
Excelentes cuidados de enfermería.
Cuidados para eliminar la suciedad, las secreciones de los ojos y la nariz, y prevenir las úlceras
por presión que aparecen cuando se permanece inmóvil durante mucho tiempo.

Prevención y control
[Link] vacunación contra el moquillo canino es la principal medida de prevención contra la
enfermedad. El protocolo de vacunación debe iniciarse con el perro desde cachorro y,
posteriormente, los tutores deben seguir la vacunación anual con una dosis.
[Link] el contacto con otros perros si hay signos clínicos y, ante la presencia de estos,
acudir al veterinario de confianza.
3. Limpiar las suelas de los zapatos y cambiarse de ropa, pues aunque no se transmite a los
humanos, si pueden ser transmisores indirectos.
4. Limpiar las patas y hocico de los perros al llegar del parque con pañitos veterinarios o
agua jabonosa.

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