UNIVERSIDAD PARTICULAR DE CHICLAYO
ESCUELA PROFESIONAL DE MEDICINA HUMANA
ASIGNATURA:
HISTORIA DE LA MEDICINA
TEMA:
MEDICINA INCA
AUTORES:
ORREGO VERA FABIOLA
PICHÉN CASTILLO GIANCARLO
PISFIL LLONTOP GILMER
POSTIGO COZ JORGE
SÁNCHEZ LECCA CARMEN E.
FECHA: 18/10/2006
PIMENTEL
ÍNDICE
INTRODUCCION………………………………………………………………. 2
MEDICINA INCA………………………………………………………………. 3
LAS ENFERMEDADES EN EL ANTIGUO PERU……………………………..3
TIPOS DE ENFERMEDADES MENTALES…………………………………….4
SALUD Y ENFERMEDAD………………………………………………………11
LA CLASE MÉDICA……………………………………………………………..16
MÉDICOS DEL INCA…………………………………………………………….18
FARMACOLOGÍA………………………………………………………………...19
EFECTOS FISIOLÓGICOS………………………………………………………..20
BIBLIOGRAFIA/ LINKOGRAFIA………………………………………………..22
INTRODUCCIÓN
Los Incas fueron los dirigentes del imperio americano más grande. Cerca del fin del
siglo XIV, el imperio comenzó a extenderse de su región inicial en la región de Cuzco
hasta la región sur de las montañas Andinas de América del Sur. Esta terminó
brutalmente con la invasión española dirigida por Francisco Pizarro, en 1532.
En el momento de su rendición, el imperio controlaba una población estimada en 12
millones de habitantes, lo cual representaría hoy Perú, Ecuador y también una gran
parte de Chile, Bolivia y Argentina
1
La medicina que se practicó en el incanato, estaba íntimamente ligada a la magia y la
religión. Todas las enfermedades se suponían provocadas por el desprendimiento del
espíritu del cuerpo, a causa de un maleficio, un susto o un pecado. Los curanderos
incaicos, llegaron a realizar intervenciones quirúrgicas, como trepanaciones, con el
propósito de eliminar fragmentos de huesos o armas, que quedaban incrustadas en el
cráneo, luego de accidentes o enfrentamientos bélicos. Uno de los instrumentos
utilizados en la cirugía inca, fue el "Tumi" o cuchillo de metal en forma de "T". Como
anestesia se usaba la coca y la chicha en grandes cantidades y se sabe que también
conocieron el uso de vendas.
MEDICINA INCA
Los Incas creían que las enfermedades estaban causadas por poderes mayores (brujas,
espíritus malos o dioses) que habían sido enojados por algún pecado. Los nobles por eso
esperaban la curación a través de sacerdotes especializados. El pueblo confiaba en los
curanderos y hechiceros. La mayoría de curaciones empezaba con el sacrificio de un
animal. A través de la sangre del animal sacrificado podían enterarse de la causa de la
enfermedad. De acuerdo con la clase de la enfermedad hacían ceremonias de conjura o
sino ofrecían un sacrificio al dios enojado. También era importante hacer ceremonias
2
rituales de purificación para curar enfermedades. Preventivamente en todo el Imperio
Inca se hacía en cada primavera rituales de purificación para evitar enfermedades.
Por huesos encontrados se sabe que los Incas tenían conocimientos quirúrgicos
asombrosos; operaban cráneos y también amputaban brazos y piernas. Narcotizaban a
los pacientes con Chicha y los exploradores suponen que los Incas también tenían
conocimientos de anestesia. Con seguridad había operado a sus pacientes con éxito, esto
se ha podido comprobar con los cráneos encontrados de la época. Realizaban sus
operaciones con instrumentos simples (como escalpelos y cuchillos de bronce y cobre).
Lo que hasta ahora no se sabe exactamente es si han podido lograr narcotizar lo
suficientemente a sus pacientes para que no sintieran ningún dolor durante operaciones
más complejas.
También tenían muchos conocimientos de curación con plantas (conocimiento basado
en su experiencia) y su utilización de las diversas enfermedades. Por ejemplo, la malaria
la curaban con la corteza molida de un árbol especial. Las enfermedades de los ojos las
curaban con una planta que llamaban Matecllu. También preparaban infusiones de
hierbas para enfermedades muy variadas (incluyendo las enfermedades de carácter
psíquico). Hoy en día aún se cura muchas enfermedades de esta manera
LAS ENFERMEDADES EN EL ANTIGUO PERU
Para los Incas una enfermedad era el resultado de una relación alterada con las fuerzas
sobrenaturales. Por tanto, no sorprende que se considerara que el pecado era una causa
de las enfermedades, y en este aspecto existe una cierta similitud con la situación entre
los Aztecas de México, y con la Europa de esos tiempos. Los peruanos pre-colombinos,
sin embargo, conocían muy bien el hecho de que muchos productos, principalmente de
origen vegetal, podían ser beneficiosos cuando se aplicaban en caso de enfermedad. En
consecuencia, el tratamiento de una enfermedad era una combinación de religión, magia
y experiencia práctica. La importancia de la religión se demuestra claramente por el
hecho de que los Incas -en tiempos prehispánicos- tenían una especie de confesión para
la absolución de los pecados. Esta confesión se practicaba en tiempos de enfermedad;
no sólo en tiempos de enfermedad de uno mismo o sus parientes, sino también cuando
el Inca estaba enfermo. La magia también jugó un rol importante en la curación de un
mal; un ejemplo del rol de la magia fue la expulsión ritual de las enfermedades, en
Cusco, la capital durante la fiesta del Coya Raymi, en el mes de setiembre. Otra
consecuencia de la supuesta intervención de fuerzas sobrenaturales en las enfermedades
3
fue el uso de la magia para diagnosticar una enfermedad, y el uso de rezos y conjuros
mágicos para mejorar la condición del sufriente. Incluso cuando la curación se basaba
principalmente en un tratamiento con plantas medicinales, siempre estaba acompañado
de rezos o conjuros mágicos. Sin embargo, a partir de las descripciones de los cronistas,
es evidente la existencia de una importante cantidad de productos de origen natural,
principalmente plantas medicinales. La curación de la enfermedad comprendía todos los
elementos que hemos señalado, aunque no se especifica la contribución relativa de cada
uno de ellos. Por tanto, en la curación del mal estaba involucrado un amplio rango de
personas, cada una de las cuales aplicaba una dosis variable de religión, magia o
productos medicinales. La cantidad de cada ingrediente dependía de las capacidades e
intereses de los hechiceros-médicos-sacerdotes.
Los cronistas españoles elogiaban plenamente a aquellos médicos que tenían un gran
conocimiento de las plantas medicinales4. Pareciera que la tarea más importante del
médico era ser un herbolario. En diversas ocasiones, los cronistas destacan el amplio
conocimiento de estos médicos-herbolarios. Para los otros tipos de médicos,
especialmente para aquellos que usaban mucha magia en combinación con plantas, la
mayoría de las descripciones no son halagadoras5. Los cronistas no han dado
información específica sobre los médicos o hechiceros que trataban los desórdenes
mentales. No hay indicadores de que en ese entonces se creyera que los desórdenes
mentales eran enfermedades extraordinarias, y que se untaban con una combinación de
magia y productos medicinales, por los mismos médicos-herbolarios que también
trataban los males físicos.
TIPOS DE ENFERMEDADES MENTALES
Nuestro conocimiento sobre las enfermedades mentales entre los Incas está determinado
y limitado en gran parte por las palabras que los cronistas utilizaron para describirlas.
Uno de los problemas es que no conocemos el significado exacto de los vocablos -
españoles- utilizados por los cronistas para describir las perturbaciones mentales6. No
está claro si el significado de algunas de estas palabras ha cambiado en el curso de los
siglos, y si a veces se utilizaba simplemente como un sinónimo o tenía un significado
específico. Los términos españoles para las enfermedades mentales -a principios del
siglo XVI- pueden dividirse en algunos grupos principales: 1) Ansiedad, aflicción 2)
4
Temor patológico. 3) Demencia y otros desórdenes psicóticos severos. Para describir
estos desórdenes Se ha utilizado los términos locura, demencia, idiotez y locura agitada.
4) Melancolía. 5) Histeria. La Tabla 1 muestra los diversos vocablos asignados a
diferentes estados mentales, que se usaban en quechua, la lengua Inca. Ellos provienen
en parte del quechua moderno pero, ya que el quechua ha cambiado poco a través de los
siglos, pareciera probable que estos términos estuvieran entre aquellos que utilizaron los
Incas del antiguo Perú.
TABLA 1
Vocablos quechuas relacionados con las enfermedades mentales
Quechua Descipción Referencia
Antiguo Quechua
Chayapu oncuy Delirio, locura* a
Chayapuy Delirio, locura a
Chayapuyniyoc Frenesí** a
Chayapuyok utec Lunático a
Cupaypa yaucusccan posesión maligna a
Haucha utek Idiota furioso a
Llakiy Aflicción, tristeza, ansiedad a
Manchay llakllay Temor a
Manchay utek Idiota furioso a
Muzpayacachak Idiotez, demencia a
Poqques Idiota inocente que no sabe nada a
Pputirayay huaccanayay
Melancolía a
unccoy
Putirayay Melancolía a
Putiy Tristeza a
Soncconak Idiotez sin sentido común a
Utek chanak Demente a
Utek chanaynim Insania a
Utek cay Insania a
5
Utek Idiota o demente sin sentido común a
Quechua moderno
Chapukkeyokk Lunático c
Kakkcha Pánico, temor intenso c
Kusiymana Melancolía d
Llakiysapa Melancolía d
Mancha Temor, "susto" c
Mupsha Delirio c
Opakay Demencia, idiotez c
P'itititiy Sufrir de ansiedad severa c
Supaniyuj Posesión maligna b
Ullphu Ansiedad, angustia d
Utiqay Insania, locura d
Waq'akay Insania, demencia c
Waqqayay Insania, locura d
Wat'isanka Ansiedad, aflicción d
Wiphsa Enloquecido, loco, insano b
Referencia:
a. Gonçalez Holguín, 1952
b. Lastres, 1951
c. Lira: Diccionario
d. Lara, 1971.
* El cronista da una traducción para chayapuy oncuy: delirio o insania que llega con los
cambios de luna.
** Traducción de GONÇALEZ HOLGUIN: idota frenético ocasional.
Una preocupación principal en la interpretación del Cuadro 1 es la cuestión de si los
términos reflejan la autenticidad de los conceptos nativos de las enfermedades mentales.
Lamentablemente, no se puede desestimar cierta influencia española, y la falta de
materia suficiente que contenga estas palabras hace difícil un análisis semántico. Sin
embargo, al comparar las palabras usadas en el Cuadro 1, que se derivan principalmente
6
del trabajo de GONÇALEZ HOLGUIN, con las palabras de diccionarios y trabajos
menos especializados, se puede obtener alguna información sobre la autenticidad de
estos conceptos. Al respecto el trabajo de FRAY DOMINGO DE SANTO TOMÁS es
útil8. Esta obra contiene un escaso análisis detallado sobre las enfermedades mentales,
pero tiene traducciones de algunos conceptos básicos. La raíz llaqui está presente en
muchas palabras que denotan perturbación emocional. FRAY DOMINGO presenta
algunos ejemplos que no figuran en el trabajo de GONÇALEZ HOLGUIN: llaquichini,
que significa "congoja, causa, pesar", llaquicusca, que significa "ansiedad", y llaquicoc,
que se usa para tristeza. Esta última fuente no ofrece palabras que incluyan la raíz putiy,
que es utilizada por GONÇALEZ HOLGUIN para denotar tristeza y melancolía.
Incidentalmente, las palabras que contienen esta raíz se usan en el quechua moderno con
el mismo significado que les da GONÇALEZ HOLGUIN9. En ambas fuentes, el
vocablo manchay se aplica para denotar una perturbación desfavorable de la mente. Esta
palabra se usa todavía en el quechua moderno. En lugar de utek, como raíz de palabras
que denotan severas perturbaciones mentales, FRAY DOMINGO utiliza utic; el
significado es el mismo: insania. Son interesantes los términos çupayasca yaucusscan,
utilizado por GONÇALEZ HOLGUIN, y çupayasca por FRAY DOMINGO; el primero
se ha traducido como "poseído por el diablo", y la siguiente "poseído por un demonio".
Es posible que estas traducciones que se parecen, en realidad sean levemente diferentes.
La palabra supay ha sido traducida por la mayor parte de los cronistas como "maligno".
Esto refleja, sin embargo, la obsesión de los cronistas españoles de relacionar con' el
diablo, todo lo que era dañino y malo, en contraste con la bondad de Dios. Es posible
que los Incas no tuvieran conceptos similares. La situación ha sido más o menos la
misma entre los aztecas, donde no existía un agudo contraste entre el dios bueno y el
diablo malo; de hecho, todas las fuerzas sobrenaturales eran ambivalentes. FRAY
DOMINGO ofrece sustento a esta hipótesis. El traduce supay como "demonio", pero
que puede ser un demonio bueno (alliçupay), y uno malo (mana-alliçupay). Así, las
expresiones çupaypa yaucusccan y çupayasca no se refieren a la posesión maligna,
como ocurre con el significado original de "poseído por el diablo", sino simplemente
poseído por un demonio que puede ser bueno o malo. También hallamos la palabra
supay en el vocablo compuesto supay-hampi, que supuestamente eran plantas cuyo
efecto era demoniaco10. Es posible que algunas plantas sean alucinógenas, y la
naturaleza demoniaca podría referirse a la capacidad de algunas plantas -como el
chamico- de causar insanía o una condición sagrada de la mente. Lamentablemente, la
7
falta de textos suficientes que contengan esta palabra no permiten una apropiada
discusión semántica.
Los incas consideraban que el corazón o soncco, era la sede de las emociones y el
espíritu. No obstante, hay relativamente pocos términos que incluyan soncco en las
denominaciones de las enfermedades mentales severas. GONÇALEZ HOLGUIN da
algunos ejemplos, pero ellos aluden a aflicciones menores: ira, cobardía, pesar, pérdida
del juicio -como consecuencia del uso de alcohol- y otras por el estilo. La palabra
soncconnac denotaba idiota o imbécil11.
Los cronistas dan una información notoriamente pequeña sobre algunos de estos
desórdenes, y está referida a las condiciones asociadas con la ansiedad y el temor, la
histeria y la insanía:
".....la borrachera, la ira y la insanía son muy similares. La naturaleza de las dos
primeras, sin embargo, es que son voluntarias y cambiables, en tanto que sólo la última
dura por toda la vida..."12.
Pese al gran número de denominaciones que el quechua moderno menciona para las
enfermedades, se registran pocas medicinas que las poblaciones indígenas usaban para
tratar estas enfermedades. Esto es más notorio porque los cronistas de la región azteca
prestaron gran atención a estos desórdenes". A partir de ello podemos concluir que esto
no se debe a que los españoles ignoraran que existiera información alguna. Más aún,
POMA DE AYALA da poca información sobre estas enfermedades, o usa términos que
no hemos podido traducir. Por otro lado, tanto los cronistas españoles como POMA DE
AYALA prestan mucha atención a los desórdenes depresivos.
La ansiedad y el temor estuvieron presentes en el antiguo Perú, como en otros lugares
del mundo, pero la forma en que se expresaban, con frecuencia en combinación con las
enfermedades, fue probablemente tan rara para los cronistas, que no se enteraron de que
algunas enfermedades eran físicas y no somáticas. CALANCHA da una explicación.
Dice que no ha encontrado ningún "loco furioso" en el Perú, y pensaba que esto podría
deberse a la naturaleza flemática de los indios". Por otro lado, GONÇALEZ HOLGUIN
da un nombre quechua al loco furioso que tenía que estar amarrado: haucha utec
manchay. Algunos informes de los cronistas indican que en algunas situaciones las
enfermedades mentales eran inducidas deliberadamente. La descripción de
GARCILASO que trata de los hechiceros-herbolarios muestra que eran expertos en
causar daño a otros. Tenían el conocimiento sobre venenos que podían causar la muerte
8
pero también sabían cómo inducir la discapacidad mental o física según lo desearan
(ellos a sus clientes):
"También hubo hombres y mujeres que daban ponzoña, así para matar con ella presto o
despacio como para sacar de juicio o atontar los que querían y para afearlos en sus
rostros y cuerpos, que los dejaban remendados de blanco y negro y albarazados y
tullidos de sus miembros".
En otro lugar este mismo cronista informa que:
"... entre aquellos indios había algunos que usaban de veneno contra sus enemigos, no
tanto para matarlos cuanto para traerlos afeados y lastimados en su cuerpo y rostro... [ ...
] los que... tenían [complexión] robusta vivían pero ... quedaban inhabilitados de los
sentidos y de sus miembros y atontados de su juicio y afeados de sus rostros y cuerpos.
Quedaban feísimos, albarazados, aoverados de prieto y blanco. En suma, quedaban
destruidos interior y exteriormente y todo el linaje vivía con mucha lástima de verlos
así. De lo cual holgaban más (los del tósigo) por verlos penar, que no de matarles
luego15".
GARCILASO no da el nombre del veneno usado, pero dadas las propiedades de la
especie Datura, su disponibilidad y el probado conocimiento que el herbolario Inca tenía
sobre estas plantas, es posible que estuvieran presentes en la mezcla que causaba estos
problemas. El chamico (Datura stramonium) fue conocido en el antiguo Perú por su
efecto de alterar la mente, y por su capacidad de inducir a un estado de insania. COBO
describe el chamico, y menciona que los indios lo usaban para emborracharse, pero
también que la planta se usaba para "causar gran daño"16. CALANCHA afirma que el
chamico se suministraba, en secreto, en el licor o el agua, causando borrachera, pérdida
del sentido, y muerte cuando se usaban en cantidades suficientes17. Las Daturas eran
adecuadas para administrarse como veneno, ya que los narcóticos que contenían podían
causar gran daño físico, y especialmente mental. La aplicación de este uso de las
Daturas para prácticas criminales continuó después de la conquista, y recién en tiempos
recientes ha habido preparaciones de Daturas que han sido suministradas en secreto con
fines criminales18.
Sobre la histeria, los cronistas dan unos pocos informes. Esto no se debe a la
circunstancia de que ellos no estuvieran familiarizados con la enfermedad, porque en
esa época era frecuente tema de discusión en España. Podría significar que la histeria
era rara entre los Incas. Sin embargo, no se puede excluir otras posibilidades. Se puede
pensar que la histeria no era descrita como tal sino como una enfermedad diferente. El
9
taqui oncuy, por ejemplo, es una enfermedad no identificada; los síntomas que sufre la
víctima podrían apuntar a un tipo de histeria. La enfermedad de la esposa del INCA
CAPAC YUPANQUI, que POMA DE AYALA describe como epilepsia, también
podría haber sido histeria.
Fig. 1. Las enfermedades mentales eran
relativamente frecuentes en la familia del
Inca. La esposa principal del inca era la Colla,
y se sabe que algunos de ellos sufrieron la
melancolía. La representación de POMA
DEAYALA hace de la tercera Colla muestra
que sufría de enfermedad. GUZMAN POMA
escribe que ella era muy melancólica y que
Fig. 2. Las semillas del árbol de vilka se usaban
comía contra
muy poco, desórdenes
y en su lugar depresivos.
bebía muchaEsta
semilla contiene constituyentes alucinógenos.
chicha. La vilca era muy popular en la medicina
y en la magia, no solo entre los Incas sino también entre las civilaciones pre-incas
tales como la mochica. La figura muestra a venados junto a plantas de vilca
(anadenanthera colubrina), en un ceramio de la civilización mochica.
SALUD Y ENFERMEDAD
La salud física, mental y moral lográbala el runa andino equilibrando sus actos, para lo
cual procuraba conducirse armoniosamente con su medio circundante.
En consecuencia dentro de ese criterio, las enfermedades según sus concepciones y
mentalidades, solo se generaba:
1º Por actos de brujería o hechicería, motivados por rivalidades locales o conflictos
interfamiliares.
2º Por transgresiones que molestaban a los seres sobrenaturales, a las normas de la
naturaleza.
10
A la primera muy frecuente entonces, se las reputaba curables gracias a la habilidad de
otros hanpis o curanderos; pero a las causadas por la voluntad de las debilidades se las
consideraba difíciles de parar, las primeras por tanto ponían en relieve las discordias
entre los inviduos y/o familias; mientras las otras buscaban la paz social.
Entre las producidas por la brujería malévola estaba el envenenamiento provocado
exclusivamente por la acción humana, pudiendo afectar a una persona o a una unidad
domestica entera dentro de un ayllu. La basaban en sustancias letales propinadas, por lo
general encubiertamente por por venganza o por envidia ante el éxito ajeno. La envidia
en evitar que otros runas comunes rompieran el equilibrio de la comunidad igualitaria,
acumulando excedentes.
Según los conceptos anteriores, todas las desgracias imputaban las o la maldad ajena o a
un origen sobre natural. Las dolencias enviadas por las debilidades se adquirían luego
de haber transgredido ciertas reglas de buena conducta o tabúes (incesto crimen robo
inobservancia ritual), constituyendo en realidad “enfermedades- sanción” no producidas
por represarías o revancha de los dioses, si no por castigo. Como los síntomas en ambas
situaciones eran iguales, tocaba al curandero discernir, la calidad del enfermo, si la
defunción la causaba una enfermedad cuyo diagnostico la atribuía a un designeo sobre
natural, el medico no se desprestigiaba por su falta de pericia para sanar; pues entre los
hombres en casi imposible de que alguien se equipare a los dioses. Pero frente a los
males y decesos desatados por la vindicta humana, la verdad era otra: se
responsabilizaba al HAMPICAMAYOC impotente. En suma cuando alguno enfermaba
pensaba que había perdido o había salido de su cuerpo su camaquen: esa fuerza vital
que da moviendo y potencia a las cosas.
Eh ahi por que entre ellos daba mas importancia a las enfermedades estrictamente
culturales que proliferaban mas, con escasísima y talvez sin ninguna noción sobre las
patológicas que, en efecto que también existían. La mas corriente era y sigue siendo la
del susto o jani, que implica la perdida temporal de la esencia vital que da vida,
movimiento y animo del al ser humano. La autosugestión de esta enfermedad provoca
flujos de vientre, sensación de frió, excesiva secreción salival y otra alteraciones.
Solamente se cura con la mediación de un curandero ducho en prácticas mágicas.
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Otra dolencia cultural consistía y consiste en la creencia de que en, el cuerpo de un ser
vivo se introducían espíritus perversos pertenecientes a hombres que han vivido a
épocas muy antiguas.
Para que se produzca este malestar basta con transitar por las sepulturas antiguas, siendo
mucho mas grave posarse o recostarse en sus cercanías. Dicha indisposición se tipifica
por un estado de depresión que se hace más intenso con la aparición en todo el cuerpo
de unas ronchas rojas que producen escozor. El paciente tiene sueños en que se
aparecen “almas” de sus antepasados.
Otro achaque cultural era y es el shucaqui, muy frecuente en la sierra norte
(Cajamarca), producida por la inmensa preocupación que siente una persona que sufre
un desprecio o una fuerte vergüenza causada por un equivoco o error cometido. El
shucaqui es una verdadera tormenta psicosomática cuya gravedad depende del rango o
clase social u ocupación que ejerce la persona que genera la turbación o sonrojo. Se
produce en realidad una alteración neurohormonal que se manifiesta con intensos
dolores de cabeza y abdominales vómitos y diarreas incontenibles. El tratamiento
consistía y consiste en que el causante de la vergüenza jale los cabellos de la victima,
tomándole el mechón del centro mismo del cráneo con tanta fuerza que se le desprenda
el cuero cabelludo en ese pequeñísimo sector, cuyo ruido debe ser escuchado.
La irijua es otra afección cultural. Es propia de los niños que la adquieren cuando la
madre tiene otro bebe, a quien se cree que la prodiga mayores cariños que al anterior.
Este se torna pensativo melancólico y mal humorado; se irrita con facilidad, llora y grita
con agresividad ante todo. Pierde el apetito y el sueño, y por lo tanto se debilita física y
mentalmente. Es muy raro que la irijua la adquieran los hijos menores. Se presenta en
todas las clases sociales. Y en verdad no es otra cosa que la envidia.
También hay que mencionar la mipa o la yagua. Es propia así mismo que la adquieren
de su progenitora en cinta, es decir, cuando la gestante se impresiona o siente asco por
un animal, verbigracia. Entonces ese niño que nace presentara los signos directos de ese
animal (que puede ser un perro, un venado o un perdis).
Las embarazadas en consecuencia deben tener cuidado en no mirar personas feas
(inválidas, cojas, tuertas) para evitar que sus criaturas salgan con estos efectos. Si la
gestante pasa por un rió cargado es casi seguro que su hijo salga llorón.
12
Si ah visto un cadáver, su hijo nacerá con mipa de difunto: Sejas pobladas y los ojos
hinchados, muestras de luto por el demasiado llanto. La mipa se sana diagnosticando su
causa con el fin de neutralizar su influencia transmisora.
Otra molestia cultural estaba y esta producida por el arco iris (turumanya o cuychi). No
se le debía apuntar con el dedo índice para evitar que este se pudriera: no se podría reír
ni siquiera abrir la boca frente a el para no adquirir caries y piorrea. Las muchachas no
debían pasar por debajo de un arco iris ni descansar en los sitios donde este se asentaba
para evitar que las fecundara y embarazara, dando a luz a seres muertos y monstruosos
que debían enterrar de inmediato para no originar enfermedades terribles en el ayllu.
El rayo, por igual causaba y causa enfermedades se presenta en personas “tocadas” por
el. Entonces les brotaban erupciones cutáneas generalizadas y dolorosas con un intenso
olor a hierro. Los curanderos especializado aliviaban las con dietas exclusivas. Quienes
sobrevivían al toque del rayo quedaban expeditos para dedicarse al chamanismo, puesto
que se les reputaba elegido por esta divinidad.
A las enfermedades culturales se las diagnosticaba a través de la cobayomancia;
mientras que la identificación funcional mediante la viseroscopia a cargo de curanderos
especializados pero en otras ocasiones se acudía a oráculos para ponerse en contacto
con los espíritus de los antepasados; en tales oportunidades como se advierte intervenían
los sacerdotes. Las practicas curativas estaban rodeadas de muchas maniobras mágicas y
místicas: adivinación ayunos y terapia del cuerpo del enfermo con cuyes vivos e
invocaciones inentendibles para los no iniciados.
En cada ayllu había por lo menos un hampicamay (o curandero / medico) que conocía
las manipulaciones mágicas y las hierbas, animales y minerales para las distintas
enfermedades que también sabían diagnosticar. Su ciencia basaban la en su propia
experiencia y practica, adquiridas y transmitidas de padres a hijos siglos tras siglos.
Pero había ayllus en los cuales sus hapicamayos por diversas razones (vocación, mayor
preocupación, etc.) tenían conocimientos más profundos sobre su ocupación con un
renombre que radiaba extensas comarcas. Eran, es inequívoco, eminentes especialistas.
Los callahuayas del colla suyo, por ejemplo, se contaban entre los famosísimos la
13
curanderia y /o medicina ejercían la gentes de ambos sexos, pero no por personas de
todas las clases sociales; por lo común pertenecían al campesinado ( jatunruna ).
Como se ve, existían hampicamayos que solo ejercían en sus ayllus y otros a quienes se
les solicitaba por los demás ayllus de su reino, y también a quienes venían a buscarlos
de otras etnias en otras palabras: unos médicos de fama internacional o interétnica.
Los de huaro ( sur del cusco ) y los callahuayas figuraban esta segunda categoría .
No hay que confundir a los hampicamayos o curanderos con los hechiceros o chamanes
encargados de provocar el mal mediante venenos mediante otros métodos mágicos
encaminados a tal fin. Había chamanes técnicos en hacer mal al prójimo en pedido de
clientes interesados. Para ello se valían, en efecto de diferentes medios, como el de
elaborar muñecos que representaba a la victima, para ejercer sobre estos, actos
perversos motivados por venganza egoísmos y envidia. Contra la brujería proliferaban
infinidad de amuletos y fetiches que para sus poseedores desempeñaban el papel de
“pólizas protectoras”, preservándoles de la acción malévola de enemigos públicos y
ocultos. Los mencionados “seguros” unas veces eran de origen vegetal y otras de
procedencia animal y mineral. Colocaban los en algún rincón de sus casas, o
portabanlos en sus talegas o quipes (atados) y chuspas (bolsas).
Había chamanes que aseguraban tener poderes para convertirse en animales. En verdad
las versiones que referían no eran por entero imaginarias puesto que tales personajes
conocían e injerían una serie de daturas o alucinógenos (coca, tabaco, chamico, cacto,
san pedro, floripondio, ayahuasca, etc.) que los hacia dormir y meterse entrases donde
veían y hacían cosas fantásticas que después contaban como si hubiera ocurrido
realmente hecho que ningún oyente ponía en duda.
En fin en la era del tahuantisuyo (1438-1533) las técnicas curativas y de cirugía
continuaban siendo las mismas de siglos y milenios anteriores. Entre estas la que mas ha
llamado la atención es la trepanación: perforación de la capa ósea del cráneo para
extraer de su anterior las causas de su enfermedad, por lo corriente un espíritu
introducido allí o extirpar los huesos fracturados por consecuencia de golpes. En
cualquier caso usaban anestésicos (coca, bebidas embriagadoras, drogas que
adormecían). Si morían tapaban al pequeño forado con láminas de oro o plata o con el
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caparazón de las calabazas. En un porcentaje bastante apreciable por lo que se observa
en las calaveras que subsisten fueron intervenciones con éxito; pero otras que parecen
ser las mas de las veces, los pacientes ya no se levantaron jamás de la mesa de
operaciones. Su instrumental quirúrgico era palmariamente sencillo el vilcachina para
extraer los objetos de cualquier órgano de una persona o cualquier animal; o el tumi
para abrir los cráneos para abrir la trepanación.
En las practicas medicamentosas hacían intervenir yerbas frescas y secas animales vivos
y muertos ( disecados ), minerales, oraciones incomprensibles para los neófitos,
canciones, música y hasta danza, era una terapéutica naturista acompañada con la
afinidad de infaltables actos mágicos pensaban que el olvido de cualquier de esas cosas
enunciadas hacia ineficaz el tratamiento curativo .
Algunas enfermedades, efectivamente, las trataban con danzas rituales y ceremoniales
ejecutadas ante sus ídolos durante las fiestas que les dedicaban. En las danzas
participaban niños adultos y viejos, inclusive ancianos, de preferencia mujeres. Que
causa asombro que gente tan decrepita en búsqueda de salud. El deseo de alcanzar
largos años de vida y excelente bienestar físico y orgánico también se descubre en la
existencia de varias debilidades adoradas para tales fines.
Entre las enfermedades patológicas, en que ellos no sabían distinguirlos como tales,
figura la epileccia la sífilis(iso, Huanty), neumonía; catarro; anginas, alopecia; asma ;
bocio; conmoción cerebral; escalofríos; cáncer; cataratas; caspa del cabello; congestión
alcohólica; coqueluche; ceguera; cólicos; convulsiones; contusiones; desmayos dolores
de huesos; flujos de vientre; delirio; demencia; difteria; debilidad; desinteria;
excoriación; escaldaduras; tos; erisipela; espasmo; escorbuto; fiebres; forúnculos; flujos
vaginales; fracturas de huesos gonorrea; hidropesía; hinchazones; hemorragias; herpes;
ictericia; infarto ganglionar; lumbago; laringitis; lepra; locura; nauseas; orzuelo;
oftalmia; pus; abscesos; parálisis; heridas purulentas resfríos; retorcijones; reumatismo;
ronquera; ronchas; raquitismo; sarpullidos; sordera; sarna; o caracha; tartamudez, afasia
completa, idiotismo; uta, verruga; tiña; tisis; tumores; acidez estomacal, soroche o mal
de altura ; mal del pinto; pían; para todas las cuales existen sus respectivos vocablo
quechua y/o aymará.
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Tenían noción de lo que es la enfermedad (unció), la salud (calicay) el diagnostico
(uncoy risiy), el contagio (ratay), la convalecencia (allyyaray) la vida (causai) y la
muerte (huañuy). Pero como ya se dijo a todas estas dolencias les atribuian solo dos
causas: el castigo de sus dibilidades por haber cometido faltas contra el sacerdocio o
contra la organización de las constumbres ancestrales, o la maldad de otros individuos.
LA CLASE MÉDICA:
Entre nuestros pueblos pre-colombinos, en general una sola persona, de considerable
poder dentro de la comunidad, hacía las funciones de sacerdote, médico y hechicero.
Siempre estos personajes se movían dentro del contexto místico de las enfermedades y
los dioses, pero vemos que en las diferentes culturas las funciones exactas del médico,
su especialización, entrenamiento, etc, variaban considerablemente dependiendo de las
creencias y avances del pueblo en particular
Entre los Mayas, los médicos eran sacerdotes que pasaban por un entrenamiento
especializado. Existía un grupo de cirujanos, dedicados a reparar las heridas de los
huesos, y otra cantidad de médicos que practicaban sangrías, hacían medicinas con
hierbas, etc. Entre los mayas llegaron a existir incluso renombrados médicos
especialistas en afecciones de dientes y ojos, que pueden considerarse incluso como
verdaderos odontólogos y oftalmólogos.
En el pueblo azteca existían dos clases diferenciadas de médicos. Un primer grupo
estaba conformado por una clase sacerdotal especialmente entrenada. Un segundo
grupo era el de los médicos laicos, cuyos conocimientos se transmitían bien a discípulos
o a miembros de la familia. Entre estos médicos laicos existía la especialización,
enotrándose los médicos de hierbas, cirujanos, ortopedistas, comadronas, augures, etc.
Claro que toda esta cantidad de médicos y especialistas eran realidad en las grandes
ciudades del Imperio Azteca. En los pueblos más pequeños, al igual que en todos los
pueblos pequeños de América, la medicina estaba en manos de los hechiceros.
Entre los Incas encontramos una clase médica sumamente especializada, organizada y
específica. En su idioma habáin denominaciones específicas para cada tipo de médico,
dependiendo de su especialidad. Existía el hampi camayoc, médico en el sentido
estricto de la palabra: especialisata en plantas medicinales y en las prácticas empíricas
de la medicina Inca. Los servicios de este especialisra eran accesibles sólo al Inca y a la
nobleza. El soncoyoc era una persona del pueblo laico que creía haber adquirido el
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poder y los medios para tratar las enfermedades; era el curandero de las gentes de
pueblo. El sirkak era el cirujano, especialista en el tratamiento de fracturas, luxaciones,
heridas, etc. El ichuri tenía a su cargo el deber de confesar a los enfermos. El macsa
curaba por medio de sacrificios, amuletos y otras supersticiones. También habían
médicos especialistas en pronosticar el curso de las enfermedades: los socyac mediante
granos de maíz; los moscoc mediante la interpretación de los sueños y los cuyruruc
mediante lainterpretación de las vísceras del acure.
Médicos del Inca
El origen de los kallawayas se pierde en la milenaria historia de la civilización andina.
Algunos indicios sugieren su presencia, incluso antes del período incaico, durante el
esplendor de la cultura Tiawanaco, desaparecida en el siglo XI de nuestra era.(2)
Especializados en el conocimiento de las plantas, su establecimiento en la actual región
de Bautista Saavedra seguramente favoreció el desarrollo de su oficio, al facilitar el
acceso no sólo a la biodiversidad del altiplano, sino también de zonas menos altas,
incluyendo el trópico.(3)
Investigaciones arqueológicas han intentado sustentar esta hipótesis. En los años
setenta, por ejemplo, el Museo Etnográfico de Gotemburgo divulgó información sobre
un conjunto de materiales y restos humanos hallados en Bolivia, pertenecientes
justamente al llamado período tiawanaco clásico. (4) En su publicación Etnologiska
Studier de 1972 se describe el equipo de un curandero indígena del siglo VI de la era
cristiana, encontrado precisamente en Calliicho, Provincia Bautista Saavedra. Entre
otras cosas, había tabletas de madera, un tubo de caña de bambú, un mortero de madera,
cucharillas, jeringas y un cráneo al que le habían realizado tres trepanaciones intra
vitam. Igualmente se hallaron pequeñas bolsas tejidas con bordados (chuspas) y material
vegetal macerado, cuyo estudio determinó que se trataba de una especie de tabaco y
hojas de guayusa, una planta utilizada como antiespasmódico.
La presencia de los kallawayas en la Corte de los Incas tiempo más tarde, se considera
un hecho bastante probable. Posiblemente, debido al nivel de sus conocimientos, les
llevaron a prestar sus servicios en Cuzco, la capital del incario. Al parecer, estaban
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capacitados para curar parálisis, ceguera, neumonía, heridas y dolencias mentales. Se
sabe que preparaban medicamentos equivalentes a la terramicina y la penicilina,
elaborados a base de barro y frutas fermentadas como el plátano. Utilizaban también la
genciana y el árbol de quina del Perú para la fiebre, entre muchas otras plantas. Se
supone que en la Corte tenían la función de asesorar a los sabios (amautas) sobre
cuestiones de medicina, además de dedicarse a atender exclusivamente las
enfermedades del Inca, de su familia y de la nobleza.(5) Garcilaso de la Vega en sus
Comentarios Reales, incluso, habla de los grandes conocedores de las propiedades de
las plantas que existían antes de la destrucción del imperio.
Los kallawallas, por otra parte, han sido tradicionalmente conocidos como médicos
viajeros que se trasladan por regiones de varios países. En lengua aymara, la palabra
alude a la expresión "irse de casa". En quechua, se refiere al "hombre que anda
cargando hierbas medicinales". En el citado informe del Museo de Gotemburgo se hace
especial énfasis en la cuidadosa manera de guardar las plantas maceradas que se
encontraron. Esto permitió suponer que las preparaban para ser transportadas durante
largas jornadas. Precisamente, parte de los territorios que hoy día están integrados en
Bolivia, Argentina y Chile, durante el imperio inca recibían el nombre de Qollasuyu,
cuyo significado es "tierra de la medicina".
Como consecuencia de la conquista española, probablemente los kallawayas que
habitaban en Cuzco regresaron a refugiarse en sus comunidades originarias. Lo cierto es
que su conocimiento logró sobrevivir durante la colonización. Guardaron celosamente
los secretos de sus saberes y habilidades, transmitidos de forma oral sólo de padres a
hijos utilizando una lengua propia llamada Machaj juyay o Machajjuya. Se cree que
corresponde al lenguaje sagrado de los incas, no accesible al pueblo, el cual aprendieron
en la Corte y asumieron como signo de identificación, incorporándolo a sus rituales
curativos. Algunos estudios, por otra parte, le otorgan también cierto parentesco con la
extinguida lengua Pukina, hablada por los antiguos pobladores de la región del Lago
Titikaka, ancestros de los actuales Urus.
En el siglo XIX se estimó que ejercían su oficio unos 500 kallawayas famosos en toda la
región. En el siglo XX, sin embargo, su número se había reducido a unos cincuenta.
Como médicos itinerantes, se sabe que algunos estuvieron en Panamá en 1914, durante
la construcción del Canal. Realizaron una travesía de 4 meses, llevando en sus chuspas
hierbas y ungüentos para ayudar en la lucha contra la malaria que había causado miles
de muertos entre los trabajadores de las obras.
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FARMACOLOGÍA
La cocaína (benzoimetilecgonina, C17 H21 NO4) es un alcaloide preparado apartir d las
hojas de la coca, arbusto cuyo nombre científico es Erthroxylon coca. El hidrocloruro de
cocaína es preparado por disolución del alcaloide en ácido clorhídrico.
El procesamiento de la cocaína se inicia con la recolección de la hoja madura, la cual se
seca, tritura y deposita en recipientes para adicionarla hidróxido de sodio o carbonato d
potasio, a lo cual se le agrega gasolina roja o kerosene; este producto se filtra
añadiéndole ácido sulfurico con lo cual se consigue la pasta de cocaína que es el
material enviado desde Perú y Bolivia (con mayor pureza) a Colombia donde se
adiciona permanganato de potaso al 10%; posteriormente se filtra con éter o amoniaco
liberándose el alcaloide y lográndose así la base libre, insoluble en agua y empleada en
Estados Unidos con el nombre de Crack. Tras filtrados, lavados y secados se logra por
fin lo que en Colombia deniminamos basuco; si se continúa el proceso y se añade éter
etílico, acetona, ácido clorhídrico, se consigue finalmente el clorhidrato de cocaína
(perica) que puede absorberse por cualquier superficie del cuerpo
La cocaína, entonces se vende en las calles como hidrocloruro de cocaína (termolábil y
no apta para fumar) o como formas intermedias, menos costosas, como el crack o el
basuco (aptas para fumar). En el primer caso es unfino polvo conocido como nieve,
coca, ect. Los vendedores en las calles la diluyen, para reducir sus costos, con sustancias
inertes de apariencia similar como talco, azúcar o con drogas activas como procaina y
benzocaina u otros estimulantes del sistema nervioso como anfetaminas. La pureza de la
cocaína es variable y reportes de 1988 afirmaban que en promedio su pireza era cercana
al 75%.
La cocaína en forma de polvo usualmente se inhala vía nasal, aunue pudeser aplicada
también a través de otras mucosas como boca, recto o vagina, Para experimentar más
répida e intensamente los efectos de la cocaína algunos consumidores se la inyectan. El
hidrocloruro de cocaína no s estable con el calor y puede descomponerse. El polvo tiene
una limitada absorción instestinal pero tiene una biodisponibilidad del 20-60% si se
aplica por vía nasal.
EFECTOS FISIOLÓGICOS
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Los efectos de cualquier droga dependen de varios factores:
1. La cantidad de droga consumida en un tiempo determinado.
2. La experiencia previa de la persona con la droga.
3. La ruta de administración de la droga.
4. Las circunstancias en las cuales se consume la droga (estado emocional, lugar,
compañía).
5. Uso de otras sustancias o drogas en forma simultánea.
Esto es válido para la cocaína. La cocaína produce efectos que aparecen rápidamente y
pueden desaparecer en cuestión de minutos a horas. Consumida en pequeñas cantidades
(hasta 100mg), la cocaína usualmente produce euforia, aumento de energía, logorrea,
alerta e incremento de las percepciones auditivas, táctiles, y visuales. Además puede
producir anorexia e insomnio. En algunos casos paradójicos puede ocasionar ansiedad y
hasta pánico. En otras personas puede facilitar o acelerar actividades físicas o mentales.
En grandes cantidades (varios cientos de miligramos o más) la respuesta puede ser
impredecible y errática hasta llegar a comportamientos violentos. En estos casos puede
haber temor, vértigo, calambres, paradoja. Con dosis repetidas puede producir una
reacción tóxica similar a la ocasionada por intoxicación con anfetaminas.
La cocaína es un anestésico local, capaz de bloquear la conducción de ls canales de
sonido de las fibras}, neuronales; su actividad neurológica se produce,
fundamentalmente, por su capacidad d bloquear la recaptación de neurotransmisores. La
cocaína afecta la liberación y recaptación de dopamina, serotonina y noradrenalina
ocasionando una profunda activación del sistema nervioso simpático y subsecuente
vasoconstricción.
Los síntomas incluyen taquicardia, midriasis, hipotermia, reducción de la atención,
comportamiento violento y repetitivo, cambios en el comportamiento sexual, euforia
intensa y alteraciones en el habla. Al fumarla, la cocaína llega al sistema nervioso
central en 6 a 8 segundos debido a su fácil acceso al hecho vascular pulmonar.
Administrada por vía endovenosa llega al cerebro en forma más lenta, dos veces al
tiempo que al fumarla. La administración nasal requiere de 3 a 5 minutos para llegar al
cerebro, en gran parte debido a que el tránsito por los vasos de la mucosa nasal
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vasoconstricción se hace más lento. En gran parte por esto, la cocaína fumada se ha
desplazado a la inhalación por vía nasal o la intravenosa.
La vida media es de cerca de 1 hora y pico máximo de acción se logra en 10 minutos,
seguido por una profunda caída en un estado de disforia, lo cual lleva a su uso repetido
y añade más poder a les propiedades adictivas de la cocaína.
Se habla de tolerancia a una droga cuando son necesarias dosis mayores para lograr los
mismos efectos producidos previamente por cantidades menores de la droga. La
tolerancia a los efectos estimulantes d la cocaína no ha sido comprobada. Sin embargo,
se han descrito casos de consumidores que han recibido hasta 10 gramos de cocaína
para aumentar los efectos previos. Algunos usuarios han descrito que pueden presentar
una mayor sensibilidad temporal al efecto anestésico de la cocaína. Esta teoría ha sido
utilizada para explicar algunas muertes que han ocurrido después de aparentes bajas de
dosis.
Bibliografía:
LOS INCAS WALDEMAR ESPINOZA SORIANO
Linkografía:
[Link]
[Link]
[Link]
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