Corte Suprema de Justicia de la Nación
Departamento de Medicina Preventiva y Laboral
Cáncer de esófago
Introducción:
El esófago es el conducto por donde los alimentos
transcurren de la boca al estómago. Atraviesa el tórax y
presenta distintas porciones: una cervical, otra torácica, y
finalmente una pequeña porción abdominal, la cual se
comunica con el estómago.
La mayoría de las neoplasias malignas de esófago se
originan a partir de la capa interna del órgano y
pertenecen a dos tipos histológicos: adenocarcinoma y
carcinoma de células escamosas. Los primeros suelen
localizarse en la parte inferior del esófago, mientras que el
carcinoma de células escamosas puede hacerlo en todo el
órgano. Los tumores que se encuentran en la unión
esófago-gástrica (primeros 5cm del estómago) suelen
comportarse como tumores de esófago y se tratan como
tales.
Incidencia y mortalidad:
El carcinoma de células escamosas es el tipo predominante a nivel mundial, sin
embargo, la incidencia del adenocarcinoma ha aumentado notablemente durante las
últimas décadas y ahora es más prevalente en los Estados Unidos y Europa occidental,
con 22370 casos nuevos reportados en EEUU en el último año y 16130 defunciones
para el mismo período.
Factores de riesgo:
El carcinoma de células escamosas está íntimamente relacionado al consumo de
tabaco y bebidas alcohólicas (90% de los casos tienen este antecedente), mientras que
para el adenocarcinoma la asociación más clara es con el esófago de Barrett, condición
que se produce por la presencia de reflujo gastroesofágico no tratado. La frecuencia,
gravedad y duración de los síntomas de reflujo tienen una relación directa con el
aumento en el riesgo de adenocarcinoma de esófago.
Otros factores que aumentan el riesgo de adenocarcinoma de esófago incluyen la
obesidad y el consumo de fármacos como los anticolinérgicos, que predisponen a la
enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) al relajar el esfínter esofágico inferior.
Factores pronósticos:
Sólo un pequeño porcentaje de pacientes (18%) son diagnosticados en estadíos
tempranos, y tienen una tasa de supervivencia a 5 años del 48%. La mayoría son casos
diagnosticados en estadios avanzados de la enfermedad, lo cual determina una
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sobrevida relativa a 5 años de solo el 21%.
Los factores pronósticos favorables para la curación son: el diagnóstico temprano y la
resección completa de la lesión.
Signos y síntomas:
Cabe remarcar que muchos de los signos/síntomas son comunes a otras patologías,
por lo cual es conveniente consultar a su médico de cabecera ante la aparición de los
mismos:
Dolor o dificultad al tragar (disfagia), progresiva, primero a alimentos sólidos y,
con el tiempo, también a los líquidos.
Pérdida de peso.
Dolor detrás del esternón.
Ronquera y tos.
Indigestión y acidez.
Masa palpable debajo de la piel.
Métodos de estudio:
Interrogatorio/historia clínica
Estudios contrastados (Seriada Esófago-
Gastro-Duodenal)
Tomografía computada
Endoscopía con biopsia
Ecoendoscopía
Tratamiento:
Dependerá del tipo histológico y estadío de la
enfermedad. En la actualidad, los tratamientos
disponibles incluyen la cirugía, quimioterapia
y/o radioterapia, y medidas paliativas.
Cabe aclarar que la cirugía es el único
tratamiento con posibilidad de curación
cuando se trata de lesiones pequeñas en estadíos iniciales, o de tumores con buena
respuesta a la neoadyuvancia.
Dentro de las opciones quirúrgicas existen abordajes endoscópicos para lesiones muy
pequeñas limitadas a la mucosa, o, en el caso de lesiones de mayor tamaño que
requieren resecar parte o la totalidad del esófago, los abordajes laparoscópicos o
abiertos convencionales son los de elección.
Asimismo, el tratamiento quirúrgico puede estar precedido por radio y/o
quimioterapia (tratamiento neoadyuvante) el cual tiene como objetivo la disminución
del tamaño de la lesión, mejorando los resultados oncológicos de la cirugía y
prolongando la sobrevida; o posterior a la misma (adyuvancia), buscando aumentar la
sobrevida libre de una recaída.
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En cuanto al tratamiento de los
síntomas en aquellos pacientes que no
son candidatos a cirugía, una de las
opciones es la colocación de un
implante (Stent) esofágico, el cual le
permitirá al paciente seguir
alimentándose por vía oral, mejorando
la calidad de vida.
Conclusión:
El cáncer de esófago tiene factores de
riesgo modificables como el reflujo
gastroesofágico o el consumo de alcohol y tabaco, y en estadíos iniciales puede ser
tratado con altas tasas de éxito mediante endoscopía o incluso con abordajes
quirúrgicos mini-invasivos o convencionales, por lo cual es importante consultar a su
médico ante la presencia de éstos factores de riesgo o con la aparición de síntomas,
para realizar los estudios pertinentes y arribar a un diagnóstico temprano.