La conceptualización del poder de Joseph Nye: el poder blando
Por Juan Masullo
En: “Sobre el poder blando y el biopoder.: Evaluando el potencial impacto y limitaciones de M.
Foucault en las Relaciones Internacionales”, Institut Barcelona d'Estudis Internacionals (IBEI), capítulo 2.
Justificación: ¿por qué Joseph Nye?
La importancia de la obra de Nye y de su conceptualización del poder, tanto en las RI
(Relaciones Internacionales) como en la política exterior de Estados Unidos, es indiscutible -1-.
Después de Morgenthau, Nye es probablemente el autor que más ha teorizado sobre el poder
desde las RI -2-. Sus libros más recientes sobre el poder (2002, 2004 y 2011) son
constantemente citados en las principales publicaciones de la disciplina -3- y referencia
obligada para cualquier estudiante de RI -3-.
En el plano político la realidad no es diferente. En 2003, George Carey, arzobispo de
Canterbury y Colin Powel, Secretario de Estado, discutían sobre el poder blando en el Foro
Económico Mundial de Davos, Suiza (Holguín. CBS News, 28 de enero de 2003). En 2007, en
la Universidad de Kansas, Robert Gates, Secretario de Defensa, resaltaba la importancia de
complementar el poder duro con el poder blando. En 2009, en la reunión de confirmación como
Secretaria de Estado, Hillary Clinton se refería al poder inteligente como una de las
características centrales de la política exterior de Obama (National Public Radio, 13 de enero
de 2009) y, en 2011, aseveraba que buscando coaliciones y negándose a actuar
unilateralmente en Libia y Siria, Estados Unidos lo puso en práctica (CBS News, 16 de agosto
de 2011). Por último, conectando academia y política, en 2006 el Center for Strategic and
Intenational Studies, bajo coordinación de Nye y Richard Armitage, ex sub-secretario de
Estado, creó la coalición bipartidista Smart Power Initiative.
Valoración descriptivo-analítica
Nye, partiendo de una definición de diccionario, define el poder como la habilidad de
influenciar la conducta de otros para alcanzar resultados deseados (Nye 2004:2; 2008: 27, 38;
2009). A partir de esta, puntualiza cuatro características cruciales del poder:
a) agencial;
b) conductual -4-;
c) relacional y
d) contextual.
De estas, en especial de la contextualidad, se desprende una quinta: el poder no es igual a
los recursos que lo producen -5- y por lo tanto, aquel con más recursos en la relación, no
siempre obtiene los resultados que desea -6-. Su conceptualización está orientada al diseño y
formulación de política exterior, con especial énfasis en los Estados Unidos. Otorga primacía a
los individuos sobre las estructuras (sin ignorarlas estrictamente -7-) y afirma que es el contexto
el que dicta quién obtiene qué, cómo, dónde y cuándo (Nye, 2011a:6-7).
Para entrar en un plano más específico, identifica tres maneras en las que puede afectarse la
conducta de otros: coacción vía amenazas ("garrotes‟), inducción vía pagos ("zanahorias‟), o
atracción/cooptación (2008: 27; 2009). De estas se desprende la distinción entre poder duro y
blando y de estos, posteriormente, aparece el poder inteligente. Los tres son formas para
alcanzar resultados preferidos y la diferencia, entre los dos primeros, tiene que ver con la
naturaleza de la conducta, la tangibilidad de los recursos y los mecanismos utilizados (Nye,
2004:7). El tercero es una combinación estratégica de los dos primeros.
El poder duro, ligado a conceptualizaciones Realistas, denota la habilidad de cambiar la
posición o conducta de otros a través de "garrotes‟ y "zanahorias‟; sus expresiones
privilegiadas son el poder militar y económico-financiero (Nye, 2004:5; 2008:30; 2011a:16). Por
su parte, el poder blando, ligado a conceptualizaciones Liberales, denota la habilidad de afectar
la conducta de otros, por lo general a través de recursos intangibles -8-, para obtener
resultados preferidos a través de atracción y cooptación (Nye, 2003: 30; 2004:4; 2008:29;
2011:21).
La lógica y dinámica del poder blando en las relaciones internacionales, en palabras del Nye
(2004:10-11), puede resumirse así:
Cuando los países hacen ver su poder como legítimo ante los ojos de los demás,
encuentran menos resistencia en la consecución de sus deseos. Si la cultura y la
ideología de un país son atractivas, habrá más países deseando seguirlo. Si un país
puede dar forma a reglas internacionales de manera consistente con sus intereses y
valores, será más probable que sus acciones parezcan legítimas ante los ojos de los
otros. Si un país se apoya en instituciones y sigue reglas que invitan a otros países a
canalizar o limitar sus acciones de la manera en que prefiere, no necesitará invertir
tanto en garrotes y zanahorias -9-.
El poder blando no excluye al duro; en ocasiones se refuerzan entre sí y en otras interfieren y
los recursos en los que se apoyan pueden solaparse. En este sentido, su relación es
imperfecta (Nye, 2004:25; 2008:41; 2007:167). Recursos asociados al ámbito del poder duro,
como el armamento militar y una economía fuerte, además de sanciones e incentivos, pueden
ser fuente de atracción en determinados contextos. De manera similar, excesos de poder duro
pueden resultar en pérdidas de poder blando; y excesos de poder blando en un descuido de
poder duro que puede ser perjudicial.
Finalmente, para dar cuenta de la importancia y necesidad de equilibrar el uso de los
diferentes recursos de poder, Nye acuñó el concepto de poder inteligente: la habilidad de
combinar recursos de poder duro y blando en estrategias efectivas para alcanzar resultados
preferidos (Nye, 2004, 2009 y 2011a).
Valoración contextual
1. Contextualización histórica
Aunque Nye (2007:12) se remonta a Mencio, Federico el Grande, la Primera Guerra Mundial
y la Guerra Fría para dar cuenta de que el comportamiento que denota la idea de poder blando
no es nuevo, el concepto como tal es de 1990. Para entonces, analistas como Paul Kennedy
(1987), sugirieron que Estados Unidos, como los imperios que le precedieron, se expandió de
tal forma que sus gastos militares en el mundo lo llevaron a un proceso de declive irreversible.
La conceptualización de Nye surge como respuesta al "declivismo‟ y aparece, con fines
descriptivos, para pensar y discutir la posición de Estados Unidos en el mundo en la era post-
Reagan.
Nye introduce y desarrolla su concepto en “Soft Power” (1990a) y Bound to Lead (1990b)
donde defendió que Estados Unidos era el país más fuerte del mundo tanto militar y
económicamente, como en una tercera dimensión que llamó poder blando. En 2001, con The
Paradox of American Power, el uso del concepto experimentó un giro:
Nye lo retoma para cuestionar el "triunfalismo‟ respecto a la posición hegemónica de Estados
Unidos y resaltar el multilateralismo como pieza clave de la política exterior. Según el autor,
Estados Unidos, pese a ser el país más fuerte, no puede actuar solo; necesita aliados e
instituciones internacionales y, para ello, necesita poder blando.
En siglo XXI, inserta su conceptualización en un nuevo contexto marcado por los sucesos del
11 de septiembre de 2001, la intensificación de la globalización y el avance de la era de la
información (Nye, 2004, 2011a, 2011b).
Según Nye, como resultado de estos procesos, el poder sufre dos grandes transformaciones:
transición y difusión. La primera, un evento histórico que ya nos es familiar, se refiere al
movimiento del poder de uno Estado dominante a otro(s) -10-. La segunda, un evento más
novedoso, se refiere al movimiento del poder de todos los Estado a actores no estatales -11-
(Nye, 2010; 2011:xv). La difusión supone oportunidades y amenazas. En cuanto a las
oportunidades, resalta que gran parte de los recursos de poder blando están en la sociedad
civil (“de Hollywood a Harvard” en el caso de Estados Unidos) y, por lo tanto, que hay más
espacio para el establecimiento de redes de actores amplias y diversas favorables a la
cooperación. En cuanto a las amenazas, de la mano de la privatización de la guerra o del
terrorismo, pone de relieve que diversos recursos de poder (duro y blando) quedan en manos
de actores no estatales, tales como empresas de seguridad privada y grupos terroristas, lo que
aumenta su capacidad de acción y afectación.
Antes las nuevas amenazas, en particular el terrorismo transnacional y cibernético (Nye,
2011b), Nye resalta la importancia de reconocer la centralidad del poder blando. El caso de
Estados Unidos es ilustrativo: los sucesos de Nueva York y la respuesta inicial de Bush
transformaron la posición de Estados Unidos en el mundo y, en general, las relaciones
internacionales. El unilateralismo estadounidense despertó angustia respectos a los límites del
ejercicio de su poder y, desde muy diversos sectores, se cuestionó la legitimidad de sus
acciones. Muchos dejaron de encontrar este país atractivo y el antiamericanismo se disparó.
Algunos aseveraron que “[…] la lección de Iraq es que el poder blando de los Estados Unidos
está en declive” (Kelly, 2003 citado en Nye, 2004:127). Apoyándose en su conceptualización,
Nye dejó un mensaje claro: Estados Unidos, ni cualquier otro Estado, pueden hacer frente a
nuevas amenazas, que se salen de su control, sin la cooperación de otros actores, estatales y
no estatales, y de instituciones internacionales. Esta cooperación, y la posibilidad de que estas
instituciones reflejen sus preferencias, depende, en cierto grado, de lo atractivo que el Estado
pueda aparecer ante los demás (Nye, 2004: x-xi, 25, 129; 2011:xvi-xvii).
2. Contextualización teórica y meta-teórica
Aunque los conceptos de poder blando e inteligente fueron introducidos en 1990 y 2004
respectivamente, su marco teórico y meta-teórico puede rastrearse en sus primeros trabajos
sobre transnacionalismo (1972) e interdependencia (1977) publicados con Keohane. Así, es
posible conectar su conceptualización del poder con una de las grandes tradiciones del
pensamiento que han dado forma a la disciplina (Racionalismo) y uno de sus paradigmas
dominantes (Transnacionalismo, vía teoría de la Interdependencia).
En Power and Interdependence (1977:8), Keohane y Nye definieron interdependencia como
“[…] situaciones caracterizadas por efectos recíprocos entre países o entre actores en
diferentes países.” Señalaron que la interdependencia tenía lugar e incidencia en cualquiera de
las dos dimensiones del poder que para ese entonces estudiaban (militar y económico). En la
misma obra, como tipo ideal (Keohane y Nye, 1977:24-25) propusieron la interdependencia
compleja: “[…] una situación en la que los países, a través de múltiples canales de contacto,
conectan entre sí a diferentes sociedades”, minimizando el uso de la fuerza y dando primacía a
otras formas y recursos de poder. La idea de interdependencia, aunque pensada en su
momento principalmente en función de recursos de poder duro (e.g saciones económicas),
puede extenderse al poder blando ya que, cuando la atracción es fuente de poder y la conducta
de uno de los agentes se ve afectada en un contexto de dependencia mutua, hay efectos
recíprocos. Si la interdependencia es multidimensional, como propusieron Keohane y Nye, el
entendimiento del poder en un mundo interdependiente, como propone Nye, debe ser
correspondientemente multidimensional.
De hecho, es el argumento en torno a las restricciones sistémicas del uso de la fuerza el que
aporta la base para el análisis de la política de la interdependencia (Keohane y Nye, 1987: 728)
-12-. La continuidad de este argumento es central para la formulación del concepto de poder
blando. Aunque en la propuesta de 1977 se resaltaba la importancia relativa de la dimensión
económica, resulta igualmente adecuado, en la era de la información, resaltar que en un
contexto de interdependencia (¿compleja?), la cultura y los valores de una sociedad se
refuerzan como recursos de poder. Es de resaltar, además, que con la idea de
“interdependencia asimétrica” Keohane y Nye (1977; 1989) ya exploraban un aspecto que está
en la génesis de la idea de poder blando: los límites del análisis tradicional del poder –y de las
fuentes de poder resaltadas por los realistas- en un contexto de transnacionalización -13-.
Afirmaron que en un mundo interdependiente la fuerza militar no es la única forma de hacer
frente a los asuntos de seguridad, resaltaron los costos cada vez más altos del uso del poder
militar y subrayaron que nada garantiza que estos sean los recursos más efectivos para
alcanzar lo que se desea -14-.
En términos generales, la conceptualización del poder de Nye es consistente con la
Interdependencia y el Trasnacionalismo en por lo menos los siguientes aspectos:
a) a la hora de pensar el poder va más allá de la dimensión militar y de los Estados
como actores de la política internacional;
b) rechaza la separación entre política doméstica y política internacional al resaltar
los efectos que la primera puede tener en el poder blando; (iii) destaca la cooperación,
las coaliciones y las alianzas internacionales, que pueden forjarse vía atracción, como
resultados que los agentes persiguen y finalmente,
c) presenta la cooperación, el multilateralismo y las instituciones internacionales,
aspectos que pueden potenciarse vía poder blando, como claves para la consecución
de la seguridad y la paz.
Dicho esto, tanto en la Interdependencia como en la conceptualización del poder blando, es
posible rastrear una visión Racionalista y utilitaria del mundo en la que los agentes individuales
persiguen sus propios intereses respondiendo a incentivos determinados y contextuales
(Keohane y Nye, 1987:728). Siguiendo el esquema de "las cuatro sociologías de la política
internacional‟ de Wendt (1999:22-37), puede decirse que la conceptualización del poder de
Nye, en el continuo individualismo-holismo, aunque resalta el rol de las instituciones, adscribe
una ontología principalmente individualista; y en el continuo materialismo-idealismo, sin
decantarse por una ontología idealista, tiende hacia el idealismo -15- (Wendt, 1999: 30-32;
Sodupe, 2003: 118 – 122). En cuanto a compromisos epistemológicos, su conceptualización,
pese al distanciamiento respecto a la obsesión de medir el poder, adscribe una concepción
naturalista y positivista de la ciencia, particularmente dictada por el estudio y explicación del
comportamiento.
Notas
-1- En la encuesta “One Discipline or Many?” del Institute for Theory and Practice of
International Relations, que incluyó 10 países y más de 2.500 académicos de las RI, Nye
quedó sexto entre los académicos que mayor influencia han tenido en la disciplina en los
últimos 20 años, quinto entre aquellos que han producido la literatura más interesante en los
últimos cinco, y primero entre los que más influencia han tenido en la política exterior de
Estados Unidos (Jordan, [Link] 2009:43, 45, 57).
-2- Las principales contribuciones han provenido de la teoría/filosofía política o de la
sociología. Ejemplos de ello son Weber, Mills, Dahl y Lukes. No obstante, en las RI sería justo
destacar también a Carr (1964), Baldwin (1979, 2002) y Guzzini (1993, 2007).
-3- Por ejemplo, su concepto es ampliamente discutido por parte de los diferentes
contribuidores del volumen Power in World Politics (2007), en el que Nye dedica un capítulo a
responder a sus críticos y señalar nuevas vías de investigación, en las que luego profundiza en
su libro de 2011.
-4- Su énfasis en el comportamiento hace que su conceptualización sea fundamentalmente
ex post y esté determinada por los resultados (Nye, 2011:8)
-5- Esta sinonimia ha sido denominada por algunos “vehicule fallacy” o “concrete fallacy”.
Nye (2008:28; 2011:8-9) reconoce que es atractiva para el estudio del poder en el sentido en
que lo hace concreto y mensurable. No obstante, señala que metodológicamente está errada
ya que confunde los resultados de una relación con los medios para alcanzar un fin.
-6- El poder depende del contexto en el que la relación tiene lugar: la fuerza y dominio de las
partes varían según el contexto (Nye 2004:2; 2008:27). El jugador con el mejor juego de cartas
aún puede perder la partida. Para juzgar qué agente tiene el mejor juego es necesario saber
qué juego se está jugando y cómo el valor de las cartas cambia en función del juego. Nye
resalta, de esta manera, la poca fungibilidad de los recursos de poder (Nye, 2004:3-4).
-7- Nye no niega el rol de las estructuras. Por ejemplo, aunque no lo desarrolle en
profundidad, resalta que el poder blando puede tener una dimensión basada en los agentes y
otra basada en las estructuras (Nye, 2011a:17; 2011b).
-8- Entre estos, Nye suele citar la personalidad, la cultura, los valores, la autoridad moral, los
ideales políticos. Esto no quiere decir que la intagibilidad sea una condición necesaria para el
poder blando (Nye, 2011:243). Entre los de naturaleza más tangible, asociados al poder
blando, Nye suele enfatizar las políticas de un país. Tomando como unidad de análisis los
países, los tres principales recursos de poder blando son: (i) la cultura, (ii) los valores políticos,
y (iii) la política exterior (cuando las políticas de un país aparecen como legítimas y con
autoridad moral ante los ojos de los demás países).
-9- En esta cita se pone de manifiesto el factor ideológico de las relaciones internacionales.
Los valores, las ideas, las costumbres, son un aspecto central del poder blando; para los
Estados Unidos, en éstos descansa la posibilidad de mantener y reforzar la atracción del
“american way of life”.
-10- Resalta en particular la transición que tiene lugar de “Occidente a Oriente”.
-11- En la difusión resalta el papel que ha tenido la Revolución de la Información,
fundamentalmente en materia de precios y accesibilidad, en la posibilidad de que emergen
nuevos actores con recursos de poder blando y con mayores facilidades para forjar alianzas.
-12- En 1987, Keohane y Nye publican en International Organization un paper, “Power and
Interdependence Revisited”, en el que re-evaluan sus propuestas iniciales de 1977 en torno a
la interdependencia, aprovechando para responder a algunos de sus críticos y aclarar algunos
malentendidos.
-13- Vale la pena anotar que, pese a ello, autores como Baldwin (1979) señalan que, para
aquel entonces, Keohane y Nye no lograban realmente separarse del énfasis en las
capacidades militares del Realismo.
-14- Resulta importante resaltar que ya en 1977 los autores alertaban sobre las amenazas
del terrorismo y señalaban, como ahora lo hace Nye con sus conceptos de poder blando y
poder inteligente, la limitada efectividad del uso exclusivo de la fuerza –de Estados Unidos en
particular- para hacer frente a esta amenaza (1987: 728).
-15- Enfatiza en el rol de las ideas y las expectativas más que en el poder y el interés
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