04/05/23.
Londres, Inglaterra.
Capítulo 2: Feeling Like The End.
Sus orbes grisáceos observaron en silencio aquella mirada adorable, podía sentir como su
cuerpo aumentaba la temperatura mientras sus labios bailaban suavemente contra los
ajenos dejando que los susurros fueran protagonistas de la escena, se sentía
completamente drogada por la joven frente a ella, sus delgadas manos paseaban con
delicadeza sobre la cintura de su mayor sintiendo el golpeteo de las uñas contrarias en su
piel marcándola con pequeñas líneas invisibles.
El lenguaje entre ambas para decir “Te amo.”
Podía escuchar los pequeños jadeos provenientes de aquel beso húmedo, sentía los
temblores de su amada mientras se permitía cerrar sus ojos entregándose a la oscuridad y el
calor del momento, la melodía suave que inundaba el lugar cancelando el sonido natural de
los rayos y la lluvia que azotaba aquella habitación, pero también se permitió sentir su pecho
golpear con fuerza, sus sentimientos presionándolos en un arrebato de dolor y amor, cuando
sus pulmones quemaron sintió sus manos picar, entumecerse en su chica, en el amor
incorrecto.
—Hace demasiado frío. —Murmuró la mayor sobre los labios de la inglesa cautivándose con
los ojos lobunos que le miraban con deseo— Tengo demasiado frío.
—Solamente cállate… —Pidió suavemente la menor presionando con cariño el cuerpo de su
amada— No quiero que hables, por favor.
—Nunca quieres que hable, ¿no te gusta mi voz? —Preguntó juguetona la mayor besando
con suavidad la mandíbula de su amada.
—Tu voz es la mejor melodía de mi vida, pero deseo que por esta noche no hables. —
Confesó con fragilidad apoyando su rostro sobre el hombro de Rosé— No me gusta
escuchar tu voz cuando mi mente habla demasiado alto, Rosie.
Roseanne Park relamió sus labios apreciando como Lalisa Manobal cerraba sus estrellas
opacas ante su mirada, el cansancio en su pequeña era demasiado notable, pero sentía
tanto miedo de preguntar y tanta ansiedad como para tranquilizarse que prefirió guardar
silencio, sus dedos continuaban marcando la piel de la inglesa, con suavidad y sin prisa,
buscando demostrar todo su amor y comprensión.
—Mis manos se sienten destrozadas. —El tono cansado de la inglesa provoco un tarareo de
la contraria, podía sentir su piel erizarse debido a las caricias y su corazón bombear con
fuerza causándole temperatura— Y mi corazón te quiere demasiado.
—Yo te amo, lo hago demasiado. —Murmuró la mayor con cariño sobre el lóbulo de su
compañera percibiendo como las manos maltratadas de la menor se escabullían dentro su
vestimenta rozando directamente sobre su abdomen causándole un pequeño jadeo debido al
frío.
—Me gustaría amarte más… —Lisa amortiguo su rostro en el cuerpo de su amada
perdiéndose en ella, buscando con desesperación un botón que calmara sus sentimientos
alocados que bloqueaban sus palabras totalmente— Desearía amarte al punto de llorar.
—Lisa.
—¿Qué ocurre?
—Deseo besarte.
Los ojos grises se toparon con los marrones en una mezcla de emociones, podía sentir el
amor, la desesperación, la ansiedad y la paz, sus labios buscaron con torpeza los de la
mayor capturándolos con rapidez en un beso que envolvía todos los sentimientos que eran
palpables en su sistema.
Sus manos totalmente rotas se aferraron ante el frío del cometa que era Roseanne, el
cometa que se había detenido momentáneamente a ayudarle a retomar su rumbo.
Lisa estaba demasiado cansada como para amar.
—Esto parece una despedida.
La menor tarareo bajó en un intento de querer negar aquellas palabras, sin embargo,
solamente se limito a esconder su rostro en el pecho ajeno. La cama de su amada era
cómoda, pero se sentía demasiado fría.
Lisa odiaba el frío.
—Tú… —vaciló la inglesa entre suspiros— ¿Crees que deberíamos terminar?
—Lisa yo…
…
Jinsol dejo su cuerpo caer sobre el viejo sofá de aquel departamento, el humo con olor a
marihuana inundaba todo el lugar, y las latas abolladas de licor que se encontraban en el
suelo dejaban en claro que no había algo bien ahí.
Realmente nada estaba bien.
—Lo siento.
—No te disculpes, bro, nadie decide de quien nos enamoramos. —la peli azul miró
momentáneamente a su mejor amiga totalmente absorta en el alcohol y drogas.
—Aun así, lo siento mucho. —murmuró desde el suelo Lisa tomando de manera temblorosa
aquel cigarrillo.
—Es una verdadera mierda.
—Hablé con Rosie. —confesó liberando una risa amarga— Estuve a punto de tener sexo
con ella, y le pregunté si debíamos terminar. No respondió… Y tuve sexo con ella.
—Bro, ¿la sigues amando?
—Honestamente creo que nunca deje de hacerlo, sin embargo, esta bien, puedo vivir con el
hecho de amarla sin estar con ella.
Jinsol asintió en silencio, sus brazos dolían y para ese punto la mayor ya no sabía distinguir
entre su dolor emocional y el físico, los golpes que Ha Sooyoung le había proporcionado si
que habían cumplido su función. Jungeun se encontraba en su habitación, posiblemente
dormida y utilizando una de sus viejas camisetas.
—¿Cómo puedes seguir así?
—¿De qué hablas?
—Es una jodida tóxica, bro, debes terminar eso. —aconsejó Lisa— Quiero decirte, sé
perfectamente como terminará la historia, por eso te recomiendo alejarte.
—No puedo dejarla. —replicó la mayor con tristeza— La amo.
—Eso no es amor, solamente te acostumbraste a su presencia. —contestó la menor rodando
sus ojos— Una vez una tonta me dijo que la toxicidad mata demasiado, por algo te aconsejo
terminar eso.
—¿Una tonta?
—Si, bro, una tonta que termino muriendo por la toxicidad.
Lisa terminó el líquido que permanecía en una de las múltiples latas que estaban sobre la
mesa central, sus ojos grises se toparon con los claros de su mejor amiga, el nerviosismo y
la ansiedad eran palpables. Y por un momento, sintió pena por ella.
—Solamente piénsalo, independientemente de todo, seguiremos en la mierda, pero será una
cosa menos que llevar a casa.
Jungeun salió de la habitación de la mayor vistiendo únicamente una playera vieja que
sobrepasaba ligeramente sus piernas, su cabello húmedo y sus ojos cansados miraron
momentáneamente el dúo de amigas. Lisa en el suelo con claras señales de depresión y
cansancio junto a una Jinsol que tomaba una calada de cigarro acostada en el viejo sofá.
—¿Están bien?
Lisa alzó su cabeza, la rubia sobaba su sien claramente mareada por el aroma a drogas que
invadía el ambiente, mientras que su otra mano tomaba una de las latas comenzando a
tomar de esta. Su voz había sonado ronca, sopesada y totalmente cansada.
—¿Qué?
—Jinsol y tú, ¿están bien? —repitió tomando su lugar sobre el cuerpo de su novia— ¿Están
bien?
Jinsol frunció su ceño mientras acariciaba lentamente las piernas de su novia, Lisa observó
aquella interacción balanceando el cigarrillo que se encontraba entre sus dedos. Ambas
jóvenes se sentían perdidas en aquella conversación.
Ambas suspiraron, el sabor era ácido.
—¿Podrías ponerte un pantalón? Creo que estoy viendo algo que no deseo. —fue la
respuesta de la menor en un tono burlón.
…
—No quiero… Lisa, hoy no.
La inglesa elevó sus cejas mirando el cuerpo desnudo de su novia, su piel ardía fuertemente
y su corazón dolía totalmente. La lluvia golpeaba con fuerza aquella habitación y los
recuerdos atormentaban la memoria de ambas.
—¿Hoy? —preguntó suavemente— De acuerdo, no puedo obligarte a hacer algo que no
quieres.
Rosé sentía que sus oídos zumbaban, totalmente adormecida de sus extremidades se
acurruco entre las sábanas de su novia ignorando su presencia, desde la última charla, Lisa
podía ver como las cosas empezaban a decaer.
Se sentía el final cerca.
Cuando la mayor de la habitación alzó su vista se encontró con los ojos rojizos de su novia,
una chica totalmente destrozada, consumida por el mercurio que comenzaba a unir sus
pequeños pedazos rotos.
—No eres la única que lo esta pasando mal. —fueron las palabras de la peli rosa.
—Lo siento…
Murmuró cansada la menor dejando caer su cuerpo contra el de su amada acariciando con
suavidad aquella joven, intentando que su corazón reaccionará ante aquella cercanía. Si ella
era la correcta, ¿por qué se sentía tan jodido?
El corazón de ambas dio un vuelco cuando un vidrio roto resonó por el departamento, las
paredes asfixiaban y Lisa percibió el sonido de la puerta siendo cerrada con violencia.
Alguien pegó en la puerta.
Se debatieron silenciosamente, Rosé negó débilmente dejando que el cansancio llegará a
ella, amortiguando su tristeza entre la habitación tóxica de su novia, mientras Lisa
acomodaba torpemente su pijama saliendo de su habitación.
Los golpes se repitieron.
—¿Se puede saber a quién están matando?
Jinsol miró momentáneamente a Jungeun quien mantenía su visión en el suelo, el jarrón roto
residía en el piso de la habitación, totalmente destrozado.
—Lo sentimos.
Lisa abrió sus labios, pero solamente un suspiro escapó de sus labios, se sentía incapaz de
recriminarles algo. Únicamente asintió mientras comenzaba nuevamente su camino a su
habitación.
—Procuren dormir, buenas noches.
Tan pronto regresó a su habitación se metió entre las sabanas abrazando el cuerpo de Rosé
quien se refugió rápidamente entre sus brazos.
Su habitación seguía siendo tóxica.
Y el cuerpo de Rosé seguía en llamas.