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Monólogo de Rodo: El Stripper Inesperado

La obra 'Stripper' de Carlos Cazila presenta a Rodo, un hombre maduro que intenta realizar un show como Batman mientras reflexiona sobre su vida, sus fracasos y su relación con su esposa Lucrecia. A través de un monólogo cómico, Rodo narra sus experiencias como taxista, su inesperada incursión en el mundo del espectáculo y las situaciones absurdas que enfrenta, incluyendo su papel como stripper. La obra mezcla humor y crítica social, explorando temas como la masculinidad, la familia y la búsqueda de identidad.

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Monólogo de Rodo: El Stripper Inesperado

La obra 'Stripper' de Carlos Cazila presenta a Rodo, un hombre maduro que intenta realizar un show como Batman mientras reflexiona sobre su vida, sus fracasos y su relación con su esposa Lucrecia. A través de un monólogo cómico, Rodo narra sus experiencias como taxista, su inesperada incursión en el mundo del espectáculo y las situaciones absurdas que enfrenta, incluyendo su papel como stripper. La obra mezcla humor y crítica social, explorando temas como la masculinidad, la familia y la búsqueda de identidad.

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1

STRIPPER
(monólogo masculino)

(Obra registrada)
Autor: Carlos Cazila

carloscazila@[Link]
mensaje70@[Link]

+54911-4172-8732 (móvil) +5411-4374-2841

Origen: Argentina

PROTAGONISTA: RODO. Maduro, no en sus mejores condiciones físicas.


Intenta realizar un show vestido como Batman. La indumentaria en este caso consta
de un par de orejas/antenas, que se insertan en una especie de gorrito. Además
lleva capa, camiseta, un bóxer y botines con medias. Guarda un celular debajo de su
cinto.
En el escenario habrá una silla, alrededor de la cual se moverá.
Será secundado por una musicalización propia de las circunstancias del show, la cual
irá subiendo o bajando, según la ocasión.

COMIENZO:

RODO: (Entra y saluda quitándose la parte de arriba, la de las orejas de Batman)


Perdón, no es un sombrero, pero me pareció la forma más elegante de saludar,
bueno, no sé si es elegante, porque la pelada…Muestro: se me ve la pelada, yo vine
a mostrar…Pensar que hace unos años usé el pelo punk…Hace unos años (cuenta
con los dedos) bueno, unos pocos, hace algunos, bastantes años, pero el hombre es
como el oso, cuanto más feo, más hermoso, dicen, ¿o no?. Además, el oso pierde el
pelo pero no las mañas…¡no, no, el oso tampoco!... Y claro, se me vuelan las chapas,
y yo vine a mostrar... (suena el celular, atiende) ¡Hola! ,no te oigo, ¿qué…? ¡Ahora
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no te puedo atender, recién estoy empezando! (corta) …. Disculpen, era Lucrecia, mi


mujer, justo vino a interrumpir…Estábamos en que… Algunas dicen que la pelada es
erótica. Y bueno, locas sueltas, hay en cualquier lado… ¡No! Perdón, no quise decir
eso…La pelada significa que tengo muchas hormonas, por eso me pidieron que fuera
Batman, o no sé por qué, pero muestro, muestro (se quita el antifaz) ¿Qué me dicen
de mis ojos? Del color más vulgar, encima, no veo ni medio, pero muestro una
mirada que fulmina. ¿Conocen el poder de los hipnotizadores? Yo no. Pero me
dijeron que tengo condiciones, que clave la mirada de un lado hacia otro, que si no
me quedo bizco, puedo aprender el arte, la capacidad de hacer que ellas caigan
rendidas. Lucrecia no se opone a que trabaje, es una gran cosa tener una mujer
evolucionada, ¿no es cierto? (transición) Nos llevamos como el orto. ¿A ella qué
puede importarle? (transición)… Y entonces, les decía, pongo mirada de fiera y
seduzco por los cuatro costados… (se desplaza con la música )… Ustedes se
preguntarán de dónde salió tanto arte…Resulta que soy remisero, taxista, bueno,
era, ¡bah!, la vocación nunca se pierde…Subió una pasajera, una rubia que mataba,
estaba medio pasadita de merca…Me pidió que la lleve hasta el canal…En un
principio me colgué y pensé en el canal de Punta Indio. Le dije que era un poco lejos,
y me contestó que no, que los cameraman, que el estudio, y qué se yo. Ahí me di
cuenta que hablaba de la televisión. Ella siguió dándose durante el transcurso del
viaje y cuando llegamos, ya no podía tenerse en pie. Me pidió una y otra vez que la
ayudara, y se apoyó sobre mí. Yo me sentí…Como decir…con una rubia así… hice el
papel de enamorado y entré al estudio con ella. Adentro, había un tipo que
seleccionaba gente y le pareció bien que fuésemos en pareja, pero ella, ahí nomás,
se cayó redonda. -¡No, ésta no! –dijo él- ¡quédese usted!
-¿Que me quede dónde? – le pregunté
- Sí. Póngase frente a cámara y diga algo. Entonces se me ocurrió pasar el siguiente
aviso: Muy buenas tardes. Soy Rodolfo, de Punta Indio, taxista y remisero. Díganme
qué hago con la rubia. Es lo único que quiero. Lo único que quiero es cobrar el viaje.
Hay que ganarse la vida, y yo me las rebusco como puedo, desde siempre hice todo
tipo de changas y ahora, gracias a las cámaras, aprovecho para ponerme
amablemente a la disposición de ustedes...Ganarse la vida, les decía; claro que el
auto no es mío, pero voy tirando, porque el trabajo dignifica.
-Suficiente, -dijo el tipo- Deje su número por si lo llamamos.
-¿A dónde quiere viajar? -le pregunté- puedo llevarlo dónde sea.
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–Viajar, no, -me dijo- pero sería por el casting. ¡El casting! ¡No había caído del todo
en que me había metido en un casting! (suena el celular. Atiende) ¡Lucrecia! No me
importa que tengas ganas de matar a Willy, no es problema mío, ¿no sabés que
estoy trabajando? ¡Hasta luego! ¡Stop! … Perdonen…Les sigo contando. Cuando yo
menos lo esperaba, (por el celular), suena éste y me dicen que quedé seleccionado
para el Gran Hermano. ¡No lo podía creer! En ese momento estaba manejando y
chocamos. Por suerte, al coche no le pasó nada, solo fue el pasajero, el que quedó
inutilizado, cosa que no importó para nada, pero en conclusión, me sacaron tarjeta
roja y perdí el laburo. No importa, igual les mandé saludos. (hace un movimiento
coreográfico. Pausa) ¿Y de mi rostro, qué me dicen? Se ven pocos así. Pocos…tan
feos, pero yo sé que mato, no solo con la mirada, mis facciones son que ni pintadas,
en ese sentido puedo mencionarles mi árbol genealógico que viene de los antiguos
asiáticos, pasando por europeos, indonesios, africanos y esquimales, todo ese ADN
puesto en una coctelera, como para dar una muestra tan perfecta…que da asco.
Pero todo tiene su lado bueno, depende de los ojos con que me miren, y lo que me
miren…En Gran Hermano resulté un desastre… ¿Qué quieren? ¡Un remisero entre
todos esos pendejos imbéciles!...Lo tenía entre cejas a un teñido que se las daba de
cul, y había una minita histérica que nos quería levantar a los dos; todo terminó con
un forcejeo, y de ahí, a la calle, despedido otra vez, pero cuando me estoy por ir, el
asistente me dijo que acá necesitaban una nota de color…¡Ah, si es por mí, soy del
color que quiera! –le dije-…Me preguntó también, cómo andaba con el baile…Le
expliqué que yo, las únicas veces que bailé fueron en el club social de Punta Indio,
que soy de allá, un hogarcito humilde, unos viejos adorables…
-Bueno, bueno, está bien, -me dijo-, lo importante es que haga lo que tiene que
hacer.
-¿Usted cree que puedo ser un objeto sexual?, quise saber.
-Eso ni se pregunta, es una nota de color.
-Y dale con el color... Y bueno, si voy a agarrar un trabajo que sea del color que tenga
que ser. El trabajo dignifica.
-Entonces, si quiere ser un buen stripper, apréndase la coreografía- ¡Stripper! Nunca
me había imaginado. ¡Stripper!, ¡qué palabra tan especial! Y ya que estaba en el
baile, tenía que bailar. La primera vez, puedo confesar, tuve un poco de inseguridad,
no sabía cómo iba a resultar esto. Pero de un empujón, me metieron en escena. Ahí
nomás, las mujeres empezaron a gritar; yo no esperaba ese éxito, pero cuando pude
darme cuenta, vi que habían entrado otros también; los gritos eran para ellos, que a
su vez, me dieron un empujón pero esta vez, para sacarme del escenario. No entendí
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nada ¿Esa era la nota de color? (suena el celular. Atiende) Pero, decime, ¿vos no
tenés otra cosa que interrumpir? ¿Qué culpa tengo yo, de que no haya agua
caliente?… Llamá a un plomero…¡Ah, cortaron el gas…! ¿Y qué hacés con el dinero…?
¿Cómo que yo…? ¡No, eso, no! (corta)... Disculpen, son problemas que no vienen al
caso, pero digan si ella tiene derecho a patinarse la guita que
honradamente…Bueno, sigo: me habían tirado fuera del escenario, pero después
aparece toda una dama que me saluda y me pide que baile en privado para ella, en
su estudio, que le baile un tango…Un tango…Yo, en Punta Indio, alguna vez había
practicado unos cortes. La cuestión es que la dama se entusiasmó de tal forma, que
en una de esas, cuando mete la pierna en el medio, me da una patada en…esta
zona.. .¡Ay, me parece que todavía la siento!, pero, pero vino con unos oportunos
cubitos de hielo y me dijo, después te voy a dar “calor”, pero antes
bailemos…bailemos-, una cumbia, después la danza del fuego…Nos bailamos todo,
y…así se me hizo la hora. Le dije: quiero cobrar antes de irme. Entonces fue cuando
sentí la segunda patada… Esta vez no hubo cubitos, pero en fin, ¿no son así los
golpes de la vida?¿no es cierto que sí?…(atiende el teléfono) ¿Qué?...¿Ahora se
pinchó un caño? ¿Y todo tiene que pasar esta noche?...¡No sé; llamá a emergencias!
O, mejor dicho, cerrá la llave de paso. ¡La llave de paso!, ¿nunca oíste hablar de la
llave de paso? Está bien, no la cierres y te das un lindo baño de agua fría…(corta) Y
bueno…Uno no puede desentenderse de los problemas de casa. Mi casa…la llamo
cariñosamente “mi ranchito”… y, les sigo contando: La noche siguiente vino una que
me hablaba en un idioma medio raro. No sé bien de dónde era, pero entendí que me
invitaba a la casa, y yo así, vestido de Batman entré con ella a un departamento en
Recoleta. Me llevó hasta el dormitorio, y pude interpretar que era nada más que
para hablar. Entonces empecé a despacharme con eso de una infancia correcta
fundada en sólidos principios morales, y estaba en el tema, cuando ¡Shhh!, me hizo
callar y empezó a despacharse. Hablaba y hablaba en su idioma, no sé qué decía y
hasta me dormí antes que ella. Cuando me desperté, vi que me había depositado
unos cuantos dólares en el cinturón. Entonces, me levanté y salí con cuidado, no sea
cosa de que se arrepintiera. Llego a la planta baja, y ahí estaba el encargado con su
hijo.
–¡Papá, papá, el hombre murciélago!, -dijo el chico-, yo le hago el saludo, le firmo un
autógrafo, y en eso se oye por el portero, la voz de ella que pide: -¡No, Batman no
irse!
-Dejelo, -le contestó-, seguro que el señor habrá estado volando toda la noche.
-¿Y vuela? –preguntó el chico- ¿vuela?
-Y claro que me voy volando-, dije. No sé si esa mujer abusó, pero la verdad es que, a
juzgar por la suma, no me fue tan mal (pausa) Acá, en el cabaret, me enteré de que
habían sacado a los que me patotearon, y me pidieron que volviera para estrenar mi
número. Y esa noche, por fin pude revolear la capa…(se desplaza con la música.
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Atiende el celular)…¿Ahora qué?... ¿Se trajo la banda, a tocar en casa?... ¿Invadieron


la cocina y se comieron todo?... ¿Las hormigas invadieron la cocina? ¿Cómo me venís
a interrumpir con esto? No sé. Matalas. (corta)…Y sigo: La noche siguiente apareció
una oriental que también me pide que la acompañe, muy amable ella, como todos
los orientales; me agasajó con pato pekinés con arroz y salsa de no sé que…
-Busco bebida y pongo lopa, -me dijo-, y entonces se apareció con una especie de
kimono rojo, de esos con dragones y serpientes bordados. Encima, sirvió un buen
vino -Esto, pala que malido tenga celos –explicó- Y no terminó de decirlo, cuando
voló un cuchillo que me pasó cerca de las nalgas. -¡Malido celoso!- Decía feliz la
china, y él se venía con un machete, nomás. Ahí mismo, le tiré en la cara el plato con
las delicias del plato con arroz. El chino cayó al suelo y ahora, la que agarró los
cuchillos fue ella, que me gritaba cosas que no parecían elogios, y esta vez también
salí rajando, pero pensé en eso de que todo mal lo que no mata, sirve para crecer.
Esto me lo enseñó un psicólogo mediático y es el mejor consejo que también le
puedo dar a mis hijos, y a propósito, yo tengo al Willy, de dieciséis años. Con él,
puedo decirles que… ni hablamos. Y…será por eso de la adolescencia. Con la nena,
Lissi, estamos mejor, ya va a cumplir siete. La bautizamos en Punta Indio… Y, ¿no va
que un día me pide que le traiga dos muñequitos: una muñequita y un muñequito
que se puedan desnudar? Entonces le pregunté: Lissi, querida, ¿para qué querés que
se puedan desnudar?
-Así él le hace el show a ella, y ella le hace el show a él-, me contestó. Ahí empecé a
pensar si la madre no le dijo algo raro, y esa vez, Lucrecia me pidió que le haga el
número ahí mismo, al lado de la cama.
-Vieja, estoy cansado de hacer eso toda la noche, pensá que uno también es
humano.
-Pensá que una también es de carne, me dijo- Y por cumplir tuve que ponerme las
botitas, la capa, en fin, todo el equipo. Ni bien empecé, se largó a reír, entonces
traté de que me viera cada vez más sexy y agresivo, y más se reía.
-¿Se puede saber qué mierda te pasa? -le pregunté
-Nada, nada, que todo lo que hacés me da risa.
-¿Qué decis? Fijate bien. ¿No ves el hombre objeto en que me convertí? ¡No sabés ni
valorar!
-¡Hombre objeto!, decía y se reía más, no llegás ni a los talones de Al.
-¡Al! ¿Al? ¿Quién es Al? –le pregunté.
-Nadie, nadie. Lo inventé.
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-¡Decime la verdad!, ¿quién es ese Al?


-Cualquiera, debe ser un actor, no sé.
-¡Sabés, bien que sabés!- Y se desató una discusión tan tensa, que tuvo que
intervenir la nena, que rapidito aclaró todo:
-Al Lado es el de la casa de al lado. A él le gusta desvestirse. Mami lo mira y llora de
emoción.
-¿Y después, nena?, ¿y después?
-¡No Lisi, no cuentes, dejalo que sufra!
-¡Hablá todo lo que sepas, y te compro los muñecos!
-¿Extorsión? -Dijo la nena- ¡Papá, vos no tenés vergüenza!
-¡Pensá lo que quieras, pero hablá! Entonces la nena gritó: -¡Todo termina en
relación anal! ¡Lo aprendí en Educación Sexual!
-¡No cuentes más!, -dijo Lucrecia
-¡Quiero los muñecos! –chilló la nena.
-Lissi, ¿qué es lo que te falta contar? –le pregunté
-Nada –dijo Lucrecia-Está inventando cosas que nunca vio.
-La primera que vi, fue a la maestra educándose con el portero. ¡Quiero mis
fetiches, quiero!
-Andá afuera, que te los voy a comprar. -La saqué de la habitación y le dije a mi
mujer-: ¿Ves lo que hiciste de ella?
-Y se espera mucho más- contestó
-Pero de mí no te vas a reir. Decime qué te hace ese Al. Ese no te hace reír, ¿no es
cierto? Ya vas a ver que yo tampoco-, y en ese trance la agarré y arremetí como
nunca, y el resultado fue que se reía cada vez más. No paraba de reirse…Al final, me
dejó fuera de combate. Entonces se serenó, fumó un fasito y, como es de entender,
empezó a mostrarse relajada. Después de que se dio cuenta de que me había
humillado en mi hombría, me dijo: -No te preocupes, todo lo tuyo es perfecto, y
ahora me siento como en las nubes…- Y siguió: - La risa, para mí, es terapéutica,
nadie me hizo reír tanto. Terapéutica, sí…La risa libera oxitocina.
-Liberará todo lo que quieras, pero me seguís chicaneando.
-No. Te digo que me hizo muy bien, y ahora quiero que comprendas que siempre
existe una conjunción, una conjunción entre el bien y el mal, entre el yin y el
yan...Quiero…quiero…
-¿Qué? ¿Qué es lo que querés ahora?
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-Que llamemos al de al lado, su pasión me hace llorar, vos me hacer reír, y hacemos
la conjunción.
-¿Ah, sí? ¡Nunca me dijiste que eras fiestera!
-Es que a cada rato siento una energía distinta-, me dijo
-Sí, pero ¿quién es el yin y quién es el yan?
-Eso se verá, ¡lo llamo, ya!
-¿Con la nena en casa?
-La nena ya viene así desde la escuela. Y hasta te puede dar clases- …Escuché esto y
salí medio confundido. Yo, que en algún momento pensé que era un depravado por
el vuelco que había dado mi vida, sentí que no sabía nada. Me fui a un bar a tomar
algo fuerte, pedí un café con medialunas. “Cómo han cambiado los tiempos”, pensé.
Evoqué lo de Punta Indio, y ahora, en mi propia casa, en ese lugar que amo, que
llamo “mi ranchito”, la nena me había encargado dos muñecos y un vibrador. De la
angustia, devoré la medialuna de una sola mordida, y me desahogué con el mozo.
Cuando termina de ordenar la billetera, reflexiona un instante, y me dice: lo que
pasa, es que es cierto que sos un taxista que no tiene calle, los tiempos cambian, y lo
que antes estaba mal, ahora ya no asusta a nadie. Y es verdad, en realidad, hasta
ahora no había sido nada más que un gil…En la escuela no me enseñaron ni la tabla
de multiplicar…A la noche, cuando estuve otra vez acá, hablé con las chicas y
muchachos stripper, en el fondo, compañeros de ruta. Compañeros del alma. No me
escucharon, pero me dieron un montón de consejos:
- Imponete. No tenés que agachar, -me dijeron
-¿Qué? ¡Agacharme, no!, ¡la parte de atrás ni me la tocan!
-No entendiste, se trata de que no tenés que agachar la cabeza, lo otro, bueno,
depende…
-¡Pero!, ¿qué se piensan?
-Y…si es rentable, te conviene…-me dijeron.
-Eso ni en joda, no se le ocurrió ni a la nena
-Pero ya se le va a ocurrir a algún nene, me contestaron
-¡Corruptores de mierda!, ¡vayan a manejar un taxi!
-¿Y así nos tratás los consejos? Nos hiciste perder tiempo. ¡Ahora vas a tener que
pagar la consulta!
-¿Así que pagar? Y me fui al humo, casi mato a uno …(atiende el celular) ¿Qué? ¿Más
hormigas? ¿Molestan a la banda? ¿Y a mí, que me importa la banda?, ¡que se vayan
de una buena vez! ¿Cómo que no sabés como matar hormigas? Buscá el querosén.
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Lo agarrás, te vas al jardín, lo echás en la entrada del hormiguero y después le pones


un tapón. Así de fácil, y a la banda le echás querosén en la bebida… No soy un
asesino. Es tu culpa: Ese hijo que malcriaste. No podés decir que no fui un buen
padre. Yo te puedo explicar qué buen padre que fui, vos no me dejaste, pero fui.
Ahora tengo que seguir con la nota de color y lo tuyo se está poniendo oscurito.
(corta. A público) Son cosas que pasan, uno no puede dejar la parte humana, uno no
puede dejar de mostrar el alma, pero el show tiene que seguir (retoma el
movimiento coreográfico y se desprende de la camiseta. Tiene un dibujo en el
pecho) Este tatuaje me lo hice pensando en Lucrecia... (se desploma en la silla) No
fue una buena decisión. Hoy me trae fatiga, tos… el médico me dijo que es
psicológico, pero si lo borro se quiebra toda la ilusión de un hogar plagado de amor,
bueno, la ilusión ya se quebró la noche en que estaba promediando el show, y de
pronto, bajo la mirada y la veo, ahí sentada, de joda con otros, y con su mejor
sonrisa maligna, esa sonrisa que me impacta en el pecho y me hace entrar frío. (se
cubre con la capa) Discúlpenme, es un minuto hasta que se me pase el glaciar
conyugal. Ella no sabía que yo hacía la nota de color, y yo no sabía que ella salía de
noche, pero, bueno, no los quiero deprimir, tengo que seguir… (se desplaza un
poco)… Ahora les cuento lo de mi primera cama redonda. Era tal cual, una cama de
esas mecánicas que da vueltas, había otro muchacho, dos chicas, y la dueña del
bulín. Cuando la señora pone a mover la bendita cama, en principio, resulta que no
le funciona, entonces, loca de rabia, empieza a golpear el control remoto. No sé qué
pasó, porque la cama empezó a girar a toda velocidad y la señora casi se va a la
mierda, entonces, acciona una palanca que la frena y ahora nos pide a los
muchachos que la ayudemos a arreglarla. Vino con un manual y una valija de
herramientas, y así fue que laburamos, laburamos con todo, hasta que le dijimos:
Bueno doña, por hoy fue suficiente, estamos todos engrasados, nos damos un
bañito y nos vamos…
-Pero…¿así me van a dejar? -reclamó.
-Es que vinimos por dos horas, -le dije.
-Entonces, les pido una cosita más…una cosita, no sé si se imaginan…
-Sí que nos imaginamos qué cosita quiere…
-Sí, ¿no es cierto?-dijo ella- ¿Puedo pedir, puedo?, ¡Sí, pido!: Ya que hicieron de
mecánicos, ¿por qué no me ayudan a reparar la puerta del bulín, que se trabó y de
acá no van a poder salir?- Ahora, con esa pesada puerta metálica, perdimos como
tres horas más. Las chicas aprovecharon para dormir, pero nosotros, dale que dale
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para arreglarla, y lo logramos, a partir de ahí la señora nos invitó con unas copas y
nos dio a entender que la fiesta todavía no había empezado, y tenía razón…Lo que
siguió después fue una delicia, una delicia que giraba junto con la cama, hasta que se
nos cayó la puerta encima, dejó desmayado a mi compañero y quedamos expuestos
a la vista de los vecinos. Lo indignante era que no habíamos pactado una exhibición
pública y ella se negaba a llamar a una ambulancia. Me tuve que llevar a mi colega a
cuestas, y ella insistía: -¡Vuelvan muchachos, la cama funciona, no crean que no
sirven para nada!- Y claro que servimos, pero a un profesional se lo respeta…La
fiesta siguió entre ellas, y nosotros, nos fuimos con la frente bien alta, bueno, mi
amigo, no tanto; no, por el golpe que se llevó, los golpes de la vida, les decía…
(pausa)También les había empezado a contar que Lucrecia no sabía que yo hacía la
nota de color y yo no sabía que ella salía de noche. No sabía que Lucrecia se divertía
por ahí, mientras yo trabajaba con el sudor… de mi frente. Esos no son los valores de
una madre… ¿Qué les podría decir?, yo viví el ejemplo de un hogar modelo…Ninguno
de mis padres salía de noche. Todo en casita, se daban con whisky, ginebra, grapa
de la buena y lo que fuera, hasta quedar por el suelo, pero no salían ni al
jardín…Todo para dar el ejemplo, porque no hay que olvidar la parte espiritual; lo
que más les muestro es el alma, les decía…Y a propósito del alma, un día se me
acercaron unos integrantes de una congregación, unos religiosos, sí, para invitarme
a una experiencia mística. Yo tenía a mi familia en vacaciones, y me pregunté por
qué no acudir a un llamado así, estaba seguro de que esta vez se me daba. El lugar
era algo alejado, y cuando estábamos llegando, ya se podía ver una especie de
convento abandonado. Había plantas, árboles, verde, mucho verde… ahí se me
ocurrió hasta mirar el cielo. El cielo era más celeste que nunca, y las nubes eran
blancas. Entonces, me dije: “Pensar que yo me pierdo todo esto por laburar de
noche. Tengo que arrepentirme, tengo que arrepentirme, sí.” … Y así fue que me
acompañaron hasta donde se encontraba el jefe de la congregación, que era un
encapuchado, tapado desde la cabeza hasta los pies. El me presentó a los otros, que
los llamaba hermanos. Poco a poco fui entendiendo: La experiencia espiritual
consistía en cagarse de hambre hasta hacerse faquir, y tampoco hablar con nadie.
Llegó un momento en que la idea no me venía gustando tanto, pero es justo en ese
momento, en que el jefe golpea a mi celda, y me dice que quiere hablar conmigo.
Me pidió que lo siguiera y cruzamos un pasillo largo, hasta llegar a su despacho. Yo
le dije que todo eso de pasar hambre y el oficio mudo, no me estaba cayendo
demasiado bien, que había algo que no me cerraba, pero el prometió esclarecerme
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acerca de como llegar a la realización espiritual; eso quería decir que yo compartiría
su alma y él, la mía. Me habló de que yo tenía que hacer un cambio, y al final logró
convencerme; le dije que sería cuestión de intentarlo, y entonces me hizo poner una
túnica, él abrió la suya; debajo de la túnica estaba vestido de Batman, y me dijo, -
¡Ahora sí, a elevarse! A continuación, empezó a dar unos saltos, tratando de hacer
como el murciélago, pero con tan mala pata que se estroló en el piso. Pero algo me
quedó. De la experiencia espiritual, me quedó la túnica y algún día la voy a traer para
el show. La vida es un show, o digan si no… (atiende) ¡Ya te expliqué! Tenés que
echar el líquido en el hormiguero y después lo tapás. No creo que sea para tanto.
Vos estás viviendo una película de terror. Ni que fuera la marabunta… ¿Qué?
¿Pensás que es la marabunta? ¡Bueno andá y echales, te dije! (corta. Se sienta e
intenta quitarse los botines) Esta es la parte más difícil. Me los dieron con un
número menos… (Se quita uno, después otro y se ve la media rota con un dedo
afuera)…Como ven, muestro, muestro el dedito; de chico mi papa recitaba, (señala
el dedo gordo) “Este pícaro gordito se comió un huevito…” Hoy mis hijos le dirían
“¡Qué boludo, que se coma los dos!” … Son demonios, tendría que mandarlos a un
instituto correccional, al menos, por un tiempo. Ya están grandes como para darlos
en adopción… En el colegio les enseñan muchas cosas, pero nunca los educan acerca
de cómo criar a un padre… (se va quitando las medias) y muestro…muestro…Y
modestia aparte, yo sé que les transmito erotismo y también el plus de humanidad,
que tanta falta hace en este mundo. Aunque ya no se sabe qué es la humanidad; me
voy a poner a pensar en eso y la próxima les digo…Y pongan atención en esto: hay
veces que parece que hacemos buenos negocios, pero hay que andar con cuidado. Y
es que se me presentó una doña que conocía un telo de los mejores y más lujosos.
Fuimos hasta ahí y me dio a entender que quería sacar fotos…Y bueno, para eso
tengo este cuerpo, para eso soy un hombre objeto. Ahí nomás, eligió la música y
pidió hacer ella misma, el show. Al comienzo, fue todo una delicia, ella tomaba fotos
nuestras en directo y también en los espejos; estaba más preocupada por las fotos
que por mí, pero de pronto cortó la sesión y empezó a gritar. Yo no entendía nada. Y
ahí nomás me dijo:
-Dame todo lo que tenés, o te meto una denuncia- ¡Había resultado chorra, la loca!
Yo, ¿qué iba a hacer? Le dí hasta los documentos, pero le pareció poco y me dijo: -La
ligás por seco-, y yo ni me imaginé que iba a aparecer alguien que me pegó un
garrotazo. Cuando desperté, el dueño del hotel me reclamó que no habían pagado y
terminé en la comisaría. Ese no fue todo, porque después me cayó la denuncia de la
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toá. Pero un abogado me dijo que me quedara tranquilo, que el juicio por abuso
podía ser muy largo, y capaz que ni siquiera se iba a poder probar nada, que a lo
sumo me darían unos pocos años de cárcel, y que hay que programarse con mente
positiva, porque todo conduce a un final feliz, ¿o no?... Saben, yo soy feliz, porque
aparte de todos los problemas que tengo, me acuerdo de otro mediático que me
dijo que no me olvide que la vida es color de rosa, porque siempre se puede estar
peor… (atiende) ¡Hola!, ¿ya las mataste? ¿Qué?, ¿que te vas? ¡Ah, dejás el ranchito!
¡¿Con Al Lado te vas?! ¡Esperá que llegue y hablamos! ¿Cómo que yo no sé
atenderte? ¡Pero sí, andate, que te garue fino!…¿Eh? ¿Hola, Willy?, ¿vos también
con eso de las hormigas? Ya sabés, dales con el querosén. ¡Hacé callar esa banda,
que no oigo nada! ¡Hola! Cortó. ¡Pendejo rayado! ...Y bueno, es así, pero yo sé que
en el fondo nos queremos. Como decía, a todo hay que encontrarle el lado bueno y
no olvidar que la vida es color de rosa, pero algunas experiencias me resultaron más
nefastas que otras. ¿No da que me invitaron a una fiesta en un club swinger? Es
gente divertida y generosa de bolsillo, me dijeron. Entré; el ambiente estaba un poco
oscuro, y cuando pude distinguir, estaban todos y todas, vestidos y vestidas de
cuero. Les dije que si es una mano rara, mejor no, pero se me vinieron encima y me
ataron con cadenas.
-¡Basta chicos, terminen la joda, que me quiero ir!-, pero no, no me soltaron, y lo
peor es que no sé cómo decirlo, yo hablaba de todo eso de las virtudes, pero en esa
ocasión perdí mi virtud más preciada…Me costó aceptarlo. Mis compañeros me
recordaron que eran gajes del oficio, y sí, a todo hay que verlo positivo… pero hagan
de cuenta que no oyeron, hoy estoy un poco hablador, no sé si habré tomado algo,
pero tengo que seguir, seguir con la coreografía, muestro, muestro (se desprende
del boxer. Queda con una prenda aún más reducida) … No, no se entusiasmen, lo de
abajo no lo muestro, total…es una prótesis…Y…el trabajo dignifica (atiende el
celular) ¡Willy!, ¿qué pasa?, ¿qué? ¿el kerosén, estás seguro….? ¿Acercaste un
fósforo? ¡¿Fuego?!, ¡¿se me está quemando el rancho?!, disculpen, este gaje no
esperaba…Nos vamos al lado (recoge torpemente sus ropas)…Ustedes sepan
disculpar… ¡la vida es negraaa!… (sale corriendo con sus atuendos bajo el brazo)
FINAL
2024
AUTOR: Carlos Cazila
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