Cierto día del año 3820, en una ciudad lejana, hubo un acontecimiento que lo
cambio todo, la creación del “reloj inverso”, que para (nombre y descripción del
personaje) era un proyecto grandioso que pronto se convirtió en su satisfacción. El
lugar que antes estaba lleno de árboles frondosos, con edificios altos e
imponentes, con un sol radiante y un cielo lleno de nubes blancas y esponjosas,
se esfumo tan rápido como la luz, pues en poco, se convirtió en un espacio frío y
oscuro, dividido por un muro colosal, con normas más estrictas, con parlantes en
todos lados, excepto en aquella zona.
Ese era el sector de los “ausentes”, esas personas que no tenían derecho siquiera
de hablar, de los que clasificaron con números impares, de quienes su silencio era
su perdición. Mientras que, al otro lado de la barrera, se encontraban los
“existentes”, lo contrario a los otros, pues eran extremadamente ruidosos, no les
era permitido callar, debían comunicarse casi siempre, sino es que eternamente,
con el fin de que ninguno escuchara sus pensamientos, de que nadie protestara,
porque cuando unos aprendieron a comunicarse con las manos, otros se
enloquecían de expresarse con palabras. Ya nadie recordaba el verdadero
nombre de la ciudad, ahora se hacía llamar “el ojo” pues siempre los observaban,
los analizaban. El que hiciera algo diferente a lo establecido se le ejecutaba,
porque así lo había establecido la gobernante.
Y entonces dentro de tanto grito, esta (nombre y descripción) una chica que
siempre fue callada, pero que fue obligada a hablar efusivamente, no recuerda
como llego a vivir de esa manera tan mecanizada, ni siquiera recuerda quien es su
familia, no sabe quién es en realidad. Aunque ella no tiene conocimiento de que
no lo sabe, pues se les ha impuesto a todos que esa situación está bien, porque
han olvidado como vivían antes de los tiempos de control, porque pareciera que el
lado norte del muro es la única forma de vida. Pero sin embargo, muy en el fondo
de su recóndita mente, hay algo que no ha borrado completamente y por mas que
trata de averiguar que es, el transcurso de los días se lo impide, las labores, el
insomnio, la inquietante sensación descontrolada de no poder detener su voz
cuando ella lo desee.
Así que la ejecución de este acto controlador, fue a causa de los razonamientos
puros, bondadosos y compasivos de las macitas de padres que había tenido
(nombre), pero ella no había heredado esa debilidad, sino que recibió una gran
herencia a una corta edad, pues tanto era su pensar de que el más fuerte es el
único sobreviviente, que tuvo la capacidad mental y física de matar sin ningún
remordimiento, ya que no creía que ser como sus progenitores le garantizaría la
felicidad. Los asesinó porque nunca pensaron como debían, nunca quisieron
escalar para obtener más poder, entonces, invirtió en la invención del reloj sin
números, con manecillas girando hacia atrás, para controlar, dominar y vigilar a
todos. Porque lo que repetía en su mente era: si tengo más que tú, soy más que
tú, por tanto, debes obedecerme.