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Solaris: La transformación de Sol

El capítulo presenta a Sol, una estudiante brillante en ingeniería robótica, quien es admitida en el Instituto Campell. Durante una visita a los Laboratorios Cinexty, Sol y sus compañeros descubren un misterioso portal que la absorbe, pero es rescatada por Eva, quien se da cuenta de que algo ha cambiado en Sol. Al final, Sol despierta con una nueva identidad, Solaris, dejando a todos en shock.

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Solaris: La transformación de Sol

El capítulo presenta a Sol, una estudiante brillante en ingeniería robótica, quien es admitida en el Instituto Campell. Durante una visita a los Laboratorios Cinexty, Sol y sus compañeros descubren un misterioso portal que la absorbe, pero es rescatada por Eva, quien se da cuenta de que algo ha cambiado en Sol. Al final, Sol despierta con una nueva identidad, Solaris, dejando a todos en shock.

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Capítulo Número Uno

“Inocencia”

“Dichosos son los niños, dulces e inocentes

Sueñan con ser grandes y fuertes, aunque eso los lleve a la muerte”

Hace ya algunos años, fue fundado el Instituto Campell, un lugar en donde los
inteligentes y superdotados pueden estudiar con el nivel y atención que merecen.

Sol, una estudiante de dieciséis años de edad, había sido admitida al instituto en el área
de ingeniería robótica, algo que la hizo muy feliz, ya que siempre quiso crear nuevas
cosas, al igual que sus padres.

El examen de admisión fue pan comido para ella, debido a su amplio conocimiento
sobre el tema. Los profesores e incluido el director al ver el examen de Sol entendieron
que estaba por encima del nivel normal de conocimiento de los alumnos, lo que
significaba que iría a clases avanzadas.

Sol aprendió muchas cosas nuevas en el instituto, pero lo mejor llegaría el día de la
visita a los Laboratorios Cinexty, un lugar que se especializaba en la exploración de los
océanos y la robótica. Solo lo mejor de lo mejor en el Instituto Campell podía ir ese día,
y Sol era uno de ellos. Sol y tres personas más fueron llevados en una camioneta a
donde se encontraban los laboratorios: un lugar alejado de la ciudad.

Al llegar, los recibió una amable señorita de cabello corto, una bata y una
identificación con el nombre “Eva”, ella les explicó un poco de lo que se hacía en ese
lugar. Sol, con mucho entusiasmo, escuchó atentamente cada palabra que dijo Eva,
mientras que los demás no parecían prestarle mucha atención a las explicaciones de la
científica, ellos tenían otros planes en mente.

La científica los guío por todos los rincones del laboratorio, aunque solo fue la
primera planta de este, ya que los demás pisos estaban prohibidos para el público
general.

Durante un pequeño descuido por parte de Eva, los tres estudiantes se escaparon
hacía el segundo piso, Sol al ver esto los persiguió para que volvieran, no quería que se
metieran en problemas, pero también sentía curiosidad por ver que había detrás de
aquellas puertas, aquellas barreras de metal las cuales impedían su búsqueda de
conocimiento.

Los cuatro chicos llegaron a una pequeña oficina con muchos artefactos y
creaciones extrañas, no era nada que hubieran visto antes y menos algo que usarían para
explorar los océanos, algo no encajaba y todos lo sabían. Todos menos Sol, quien
prefería salir de ahí lo más rápido posible antes de que se metieran en problemas.

— “chicos, no creo que debamos seguir más tiempo aquí, ¿y si nos descubren?”

Dijo Sol con un destello de angustia en su voz, a lo que le respondió uno de los chicos,
con una voz burlona y ofensora

— “¿Qué? ¿Acaso tienes miedo? No nos van a hacer nada unos tontos que solo
piensan en el trabajo, ¡Oye! Se parecen a ti”

Los tres chicos se rieron, dejando a Sol humillada y como una tonta.

Sol no quiso decir ni una sola palabra, pero se quedó ahí, observando como tocaban
todo lo que yacía en aquella oficina, sin que a nadie parezca importarle demasiado
siquiera revisar que pasaba.

Ellos siguieron con su exploración, hasta que una tela que escondía un artefacto
misterioso cayó al suelo, revelando lo que había debajo: una especie de portal pequeño
en forma de ovalo, lo sufientemente grande como que para un niño o Sol entraran ahí.
Los tres chicos encendieron el portal al instante de descubrir cómo; al momento de ser
encendido, empezó a absorber todo lo que veía, y para la mala suerte de Sol, ella estaba
justo al frente del portal.

Luchó y luchó contra la fuerza del portal, pero era mucho más fuerte que las piernas y
brazos de Sol, por lo que la absorbió rápidamente

Aunque no todo estaba perdido, ya que a ultimo momento, Eva apareció para agarrar a
Sol del brazo y jalarla afuera del portal, el cual se apagó al momento de sacar a Sol de
ahí.

Pero ya era muy tarde para el mortal cuerpo de Sol, ahora ya no era solo de ella, sino de
alguien más. Y Eva lo sabía muy bien, tan bien que se sentía culpable por ello, pero no
podía permitirse un descanso en ese momento, ella estaba ahí.

Por otro lado, Sol estaba en un lugar extraño, era oscuro y lo que podía llamar suelo
brillaba un poco, sentía que algo la consumía, los pensamientos y pesares iban y venían
como torbellinos de vientos y nubes abrumadoras escondían su corazón. Pero entre todo
ese caos, unas manos tocaron sus hombros, sacándola de su frenesí de emociones

— “Querida, sé que todas esas personas son las que te abruman, ¿Por qué no
mejor dejas que me encargue de ellas por ti?”

Arrulló una voz que, acompañada de las manos, tranquilizó un poco a Sol

— “¿Quién eres?”

Preguntó Sol, con la voz temblorosa pero más confiada, a lo que respondió la voz con
dulzura

— “si lo que tienes es miedo, no tienes por qué, querida, yo estoy aquí para
ayudarte, verás, ese portal de ahí te atrajo a él ya que quería que te ayudara,
siempre estas haciendo lo mejor para todos sin esperar nada a cambio ¿Verdad?
Ahora es momento de recibir la ayuda que mereces”

Dijo la voz con un tono cariñoso, haciendo que Sol accediera, aunque eso fue un
gran error.

El mar de pensamientos abrumadores se disipó de repente, pero una manta oscura


atrapó a Sol, dejándola encerrada en un profundo sueño, mientras que la otra mujer
se apoderaba del cuerpo de la débil Sol.

Devuelta en el mundo real, los demás en la habitación, preocupados y temblorosos,


miraban el cuerpo de Sol en el suelo, no se sabía si estaba viva o no, solo se sabía
una cosa: quien sea que estaba en ese cuerpo, no pertenecía ahí.

Eva, con aquellos ojos calculadores entendió perfectamente lo que pasaba, ya lo


había previsto, los adolecentes eran los más problemáticos y era obvio que algo así
pasaría. Ella, con una atención al detalle agarró a Sol; o lo que era de Sol por los
hombros y la sacudió un poco para despertarla.

Pero lo único que vieron los dejo helados; Sol abrió los ojos, pero no era Sol, no
parecía en absoluto, su cara tenía una expresión de felicidad retorcida y macabra,
además de que su ojo derecho era de un color carmesi mientras que el otro seguía
siendo de su color café oscuro. Eva rápidamente soltó a “Sol” y se alejó de ella,
antes de preguntar con una voz asustada pero molesta.

— ¿Quién eres y dónde está la niña?

Pero ella solo se rió, una risa descarada y malvada.

— ¿Necesito decirlo? Todos aquí sabemos quién soy, querida. ¿No ves que soy
Sol?
Dijo, antes de aclararse la garganta

— Pero claro, no soy esa débil y triste Sol, soy una mejor, y me gustaría que me
llamaras Solaris querida, me queda mejor ese nombre

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