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Figuras Inka en Metalistería Altiplánica

El documento analiza la metalistería inka, destacando la creación de figuras antropomorfas y zoomorfas que se convirtieron en un rasgo distintivo de su cultura. A través de crónicas coloniales, se documenta el saqueo de estas figuras por los conquistadores españoles, quienes las consideraron valiosos trofeos. La evidencia arqueológica sugiere que muchas de estas piezas han sido destruidas o perdidas, pero algunos hallazgos recientes en el altiplano andino han permitido recuperar información sobre su existencia y significado.
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Figuras Inka en Metalistería Altiplánica

El documento analiza la metalistería inka, destacando la creación de figuras antropomorfas y zoomorfas que se convirtieron en un rasgo distintivo de su cultura. A través de crónicas coloniales, se documenta el saqueo de estas figuras por los conquistadores españoles, quienes las consideraron valiosos trofeos. La evidencia arqueológica sugiere que muchas de estas piezas han sido destruidas o perdidas, pero algunos hallazgos recientes en el altiplano andino han permitido recuperar información sobre su existencia y significado.
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FIGURAS INKA EN EL CONTEXTO ALTIPLÁNICO ∗

Jédu Sagárnaga

El Horizonte Tardío se presenta pletórico de figuras en bulto tanto antropo-, como zoo- y
fitomorfas. En particular los inka aportaron poco a la metalistería andina pues, hasta
donde sabemos, lo que hicieron fue congregar expertos metalurgistas y metalisteros de los
pueblos conquistados, en la capital imperial del Cusco. Pero si algo puede reconocerse
como peculiar de la metalistería inka, sin duda es la facturación de un tipo especial de
figuras antropomorfas (femeninas y masculinas) y zoomorfas (llamas y alpacas) que, si
bien tiene su origen en la metalistería de culturas precedentes, durante este período cobra
fuerza y personalidad hasta convertirse definitivamente en "rasgo distintivo" de la cultura
inka. Hay que aclarar que, la misma variante de estatuilla, ha sido elaborada tanto en
metal como en concha marina o mullu, en idioma nativo (Spondylus princeps princeps).

El estilo y la forma de las figuras son prácticamente iguales en oro, plata, cobre o concha.
Se trata de personajes de pie. Las figuras masculinas representan claramente a orejones y,
por lo mismo, asumimos que las femeninas también representan a nobles personajes. En
general tanto hombres como mujeres aparecen desnudos. Son claros los detalles de la cara,
manos, pies, genitales, etc. Los brazos están unidos al pecho y las palmas de las manos,
abiertas. Los varones siempre llevan un chuku (bonete) y largas orejas para los aretes;
mientras que las mujeres presentan cabellera larga, suelta y partida por la mitad.

El dato etnohistórico

Varias crónicas y demás documentos coloniales encierran bastante información acerca de


estas figuras que, principalmente por haber sido facturadas en metales preciosos, no
pasaron desapercibidas al ojo del ambicioso conquistador. Todo lo contrario; gracias a la
indagación etnohistórica se poseen, hoy día, listas completas de piezas metálicas que
acarrearon los españoles como botín, y que incluyen, las más de las veces, referencias
exactas de estos ejemplares figurativos.

Por ejemplo, Xerez (1985: 159 [1534]) al hablar del tesoro que enviaron a España desde
Kajamarka en una de las naves destinadas para tal fin menciona, entre los cántaros y otros
artefactos de oro y plata, "... un ídolo del tamaño de un niño de cuatro años...". En el
Archivo General de Indias existe, adicionalmente, un inventario de artículos recibidos por
Carlos V en el que se mencionan, además de fuentes, vasijas, paneles y otros objetos
igualmente hechos en metales preciosos, “...las figuras de un hombre y una mujer indios,
de mediano tamaño... un ídolo con la figura de un hombre, de 11 libras y 11 onzas..." (citado
por Sagárnaga 1994).


Artículo publicado en TAWANTINSUYU, Revista Internacional de Estudios Inkas. Vol. 3. Pp. 86-94. Canberra 1997.
Acosta (1987: 308 [1590]) menciona una "... estatua de oro grande..." que Pachacútec Inka
Yupanki habría mandado a hacer y "... que llamó Inti-Illapa, y púsola en unas andas todas
de oro, de gran valor, del cual oro llevaron mucho a Caxamalca, para la libertad de
Atahuallpa...". De acuerdo a Sarmiento (1943: [1572]), esa estatua fue rota antes de que
saliera del Cusco.

Habiendo ingresado los españoles en la capital del Tawantinsuyu en 1533, el botín resultó
más suculento. Los templos estaban guarnecidos de oro y plata. Estete (1938: 393 [1532-
1533]) comenta que en la ciudad en ciertos templos a ella comarcanos se hallaron "...
muchas estatuas y figuras de oro y plata enteras, hechas a la forma toda de una mujer y del
tamaño de ella, muy bien labradas y formadas las facciones, de vaciadizo que creo yo era de
lo primo [léase: lo más primoroso], ... que se puede labrar, en ninguna parte; de éstas hubo
más (de) veinte estatuas de oro y plata, éstas debían de ser hechas a imagen de algunas
señoras muertas, porque las cuales las servían y limpiaban con tanta obediencia y respeto,
como si estuvieran en su propia carne, y las guisaban de comer tan a punto y tan
regaladamente como si en efecto lo hubieran de comer; y así se lo llevaban y ponían
delante; y haciendo cierta oración al Sol se lo quitaban y lo comían aquellos sus sirvientes
derramando contra el Sol alguna parte del manjar."

Por su parte Pedro Pizarro (1986: 101 [1571]) da cuenta de los tesoros hallados en una
cueva. Entre otras cosas se refiere a "... un bulto de oro que los indios rrecibieron con gran
pena porque decían que hera figura del primer señor que conquistó esta tierra...". Los
ejércitos inka la habían llevado como estandarte, de ahí que su captura significó gran
pérdida para ellos, según Lothrop (1964).

Del pillaje perpetrado en el Cusco hay otro testigo ocular, Sancho de la Hoz (1917: 181
[1532-1533]). Este secretario de Francisco Pizarro, menciona el botín que alcanzó a ver y
relata que estando ellos en Jauja, llegaban allí piezas despedazadas y otras completas.
Entre estas últimas pudo advertir planchas, "...vajillas...", y otras cosas "...y entre otras
singulares era muy de ver cuatro carneros de oro fino muy grandes y diez o doce figuras de
muger, del tamaño de las mugeres de aquella tierra, todas de oro fino tan hermosas y bien
hechas como si estuvieran vivas. Estas las tenían ellos en tanta veneración como si fueran
señoras de todo el mundo y vivas, y las vestían de ropas hermosas y finísimas, y las
adoraban por Diosas, y les daban de comer y hablaban con ellas como si fueran mugeres de
carne. Estas entraron en el quinto de S.M. Había además otra de plata de la misma
hechura...".

El quinto, o la quinta parte que era destinada como impuesto Real, mencionado por
Sancho, habría de llegar a España recién en 1538. En el Archivo de Indias de Sevilla José
Toribio Medina (1927) trabajó un inventario muy detallado levantado en la época, según el
cual (entre muchas otras cosas) "... fueron registrados tres carneros de oro, de 118 o 119
marcos; 20 estatuas de mujeres, con sus tapaderas, cuyo peso variaba de 124 a 95 marcos;
un enano con bonete artificial y corona. A una de ellas le faltaba un dedo. Los objetos de
plata incluyen tres carneros y un pastor; doce estatuas de mujeres, grandes y pequeñas que
tenían tapaderas ajustadas a ellas...".
En cuanto al templo de Korikancha (al que nos hemos referido en otro artículo),
recuérdese que las descripciones señalan que tenía plantas y animales todos hechos en
metales preciosos; y, por si esto fuera poco, pastores que cuidaban de camélidos con sus
crias, todo elaborado en los referidos metales.

De la época de la Conquista, que dio paso a la Colonia, se deben mencionar el despojo de


guerra obtenido por los españoles en Vilcabamba. A este reducto Manco Inka habría
llegado huyendo del Cusco en 1536 llevando consigo a Punchao. Esta reliquia habría caído
en manos de los españoles y, después de la captura de Túpac Amaru en 1572, al crisol.

Casi todas las crónicas posteriores a la Conquista mencionan la presencia de estas figuras
grandes en diferentes lugares ceremoniales. Por ejemplo, Betanzos (1987: 51-52 [1551])
describe que Pachacutec Inka Yupanki mandó que se fabrique una estatua de Punchao, el
dios del Sol como "... un niño de oro macizo e vaciadizo e que fuese el tamaño de un niño
de un año y desnudo ... vistióle una camiseta muy ricamente tejida de oro y lana e de
diversas labores e púsole luego una borla según la del estado de los señores y encima della
le puso una patena de oro y en los pies le calzó unos zapatos ojotas ... ". Y la imagen del dios
Hacedor, Pacha Yachachic, en el templo de Quishuarqancha que, según Fray Martín de
Morúa (1987 443-444 [1590-1600], había mandado hacer Pachacutec Inka Yupanki que
"... era de oro, de la grandeza de un muchacho de diez años puesto en pie, el brazo derecho
alto, con la mano casi serrada, y los dedos pulgar e índex altos, como persona que estaba
mandando."

Algunos cronistas comentaban sobre el uso de figurinas en las ceremonias y sacrificios


inkas en el Cusco. Por ejemplo, alrededor del usnu en Haukaypata del Cusco han enterrado
"... unos bultos de oro de largor de un dedo y del mismo gordor cada uno..." como
representes de los panacas de la ciudad (Betanzos 1987: 53 [1551]). En la descripción de las
wakas del Cusco, Cobo (1956 [1653]) describe algunos wakas en que sacrificaban figurinas:
como la waka CO-3:9 "... niños hechos de oro, y plata y ropa pequeña..." y al AN-8:2 "...
corderillos hechos de concha...".

En relación al área altiplánica, Cobo (1956 [1653]) describe el santuario de Copacabana y


los templos y ritos en las islas de Titikaka y Koati y señala que en la isla de Koati el Inka
había puesto una estatua de una mujer, una imagen de la luna, que era del tamaño de una
mujer y era de oro y plata en un templo dedicado a dicha diosa. También se cuenta con
cierta documentación algo más tardía. Por ejemplo, Roberto Santos (1984) ubicó dos
documentos de origen colonial en el Archivo de La Paz relativos a un hallazgo de un ídolo
de oro en la hacienda Santiago, que hoy es la comunidad de Challa, de la isla Titikaka hacia
1740 con un peso aproximado de 2,5 kg. Según Santos, los detalles sobre este
descubrimiento no estarían señalados en los documentos. Uno de los documentos sostiene,
"... cuyo dicho ídolo de forma de hombre...". El otro precisa, “...un indio de oro o un ídolo
antiguo de los infieles...". Cotejando estos datos, la pieza en cuestión tenía el aspecto de
una figura humana y al mismo tiempo estaba forjada en el áureo metal. La información,
por tanto, corrobora a Ramos Gavilán (1976 [1621]) quien ya había mencionado el hallazgo
de "idolillos de oro" en la llanura de aquella isla.
Lo cierto es que, por todas las referencias, puede colegirse que los españoles destruyeron
una enorme cantidad de especímenes antropomorfos metálicos. Margot Cavero (1992: 22-
23), al respecto, señala que: "Por el informe pedido al Tesorero, el XII Virrey Don
Francisco de Borja y Aragón, Principe de Esquilache en 1615, se sabe que se les habría
desposeído a los indios a la fecha, 10.422 ídolos y 1.462 de momias de oro y plata,
destruyendo con ello un patrimonio cultural invalorable".

Evidencia arqueológica

Se ha podido constatar la existencia de estas figuras en encuentros fortuitos y labores


científicas, aunque en su mayoría las piezas halladas son de reducidas dimensiones, entre
2 y 30 cm, siendo las más frecuentes aquellas de alrededor de 10 cm, constituyendo, por
tanto, sólo una muestra de lo que en la época de esplendor del Tawantinsuyu podía
apreciarse en los diversos centros de culto Inka y cuya noticia ha llegado hasta nosotros a
través de los documentos mencionados.

Desde los Andes septentrionales hasta los meridionales, han tenido lugar hallazgos de
figuras antropomorfas inka. Los museos de los países andinos y extranjeros cuentan en sus
colecciones con algunos ejemplares que escaparon a la codicia española principalmente por
su tamaño, y por que estas pequeñas piezas no estaban precisamente expuestas al ojo
humano.

Del altiplano andino se tiene referencia de algunos interesantes especímenes


arqueológicas. La mayoría viene de la zona sur del lago Titikaka, así como de Copacabana y
las islas y de Tiwanaku.
1. En las calas arqueológicas practicadas en las proximidades a la roca sagrada en isla
Titikaka o del Sol, Bandelier (1910) obtuvo varios especímenes de oro y plata, incluyendo 4
figurinas de oro (2 masculinas y 2 femeninas), 16 de plata (8 de cada sexo), y 23 llamitas
(10 de oro y 13 de plata) (ver Cuadros 1 y 2). Los mismos se hallan depositados en el Museo
Americano de Historia Natural en Nueva York.
2. Durante sus investigaciones en la Isla del Sol, Posnansky detectó ídolos de plata y
oro.
3. Por último, gracias al arqueólogo Eduardo Pareja, hemos estudiado 4 objetos: 1
figurilla antropomorfa de plata y 3 camélidos, facturados 2 en oro y uno en plata. Según la
información del citado investigador, fueron ubicadas hace un par de años por unos niños
mientras jugaban cerca de la Chinkana o Challa, Isla del Sol.
4. En Octubre de 1977, una misión japonesa clandestina extrajo del lecho lacustre del
Titikaka cuatro diminutos especímenes antropomorfas, dos masculinos y dos femeninos, y
una llamita, material de filiación inka del mismo estilo del que nos ocupa, facturados los
cinco en mullu.
5. En el apartado referido a topos, hemos mencionado tres pequeños topos de oro
extraídos de recipientes líticos que se hallaban en el fondo del lago Titikaka y que fueron
encontrados por la comisión Asahi de Televisión del Japón y Max Portugal Ortiz (1992),
elementos que, con toda seguridad, acompañaban a estas figurillas y servían para sujetar
sus prendas de vestir.
6. Uno de los capítulos más importantes de la investigación arqueológica, lo
escribieron Johan Reinhard y Eduardo Pareja entre 1989 y 1992, con sus indagaciones
subacuáticas en el arrecife de Khoa al Norte de la isla del Sol en el lago Titikaka. En primer
término se ubicó una llamita de plata en un receptáculo lítico en el lecho lacustre. A ese
singular hallazgo le siguieron el de 6 figurillas antropomorfas (4 de oro y 2 de plata) y una
llamita más de plata (Reinhard 1992; Pareja 1992).
7. Bandelier (1910: 270-272) también investigaba en la isla Koati y en sus excavaciones
en la plataforma, Kalich-pata de Iñak-Uyu encontraría 3 figurillas de oro zoomorfas y 6
estatuillas femeninas de plata, una de las cuales era "...a female figurine of massive silver...
and a few shreds of rather coarse cloth were attached to the feet...".
8. De Iñak Uyu en la isla Koati procedía una figurilla masculina de oro de 3 cm de
altura que, según la información consignada por Posnansky (Boletín de Folklore 1942),
habría sido ubicada en excavaciones arqueológicas encontrándosele ataviada con finísimos
tejidos sujetados por minúsculos topos. El tejido desapareció al contacto con el aire. En
aquél entonces la figurilla y los topos fueron incorporados a la colección del Instituto
Tihuanacu de Antropología, desconociéndose su actual paradero. Llama la atención que,
siendo una figurilla no femenina, hubiera sido ornada con topos. Es posible que se hubiera
insertado alguna confusión en el registro de los datos.
9. Recientemente en las labores de excavación llevadas a cabo en el marco del Proyecto
Yaya Mama en el templete de Chissi, unos kilómetros al Sur de Copacabana, Sergio Chávez
y Eduardo Pareja encontraron un lote de piezas inka elaboradas en metal precioso,
consistente en dos figuras zoomorfas de oro (pozo 18-A), una figura femenina de plata
hueca, otra masculina (maciza) y tres tupus de plata, uno de ellos fragmentado (pozo 12-
C), material al que pudimos acceder gracias a la dirección de la DINAAR y al arqueólogo
Pareja.
10. También el arqueólogo sueco, Stig Ryden (1947: 492), encontraría una llamita
fabricada de una aleación de plata (76.2%), cobre (22%) y oro (4%) en la superficie de una
chacra en la colina de Poto Poto al Este de la península de Copacabana. Tiene una altura de
5.25 cm.
11. Cordero Miranda (1957: 218-219) menciona "... dos idolillos, uno fabricado en plata
y el otro en oro... dos pequeñas figuras (llamitas) trabajadas en plata, huecas..."
procedentes de Chuani-uyo, cerca de Kalake en el lado Este del lago Titikaka.
12. En Noviembre de 1958 el CIAT ubicó una figurilla masculina de plata a una
profundidad de 2,60 m en el pozo N-16 de Kalassasaya en el centro ceremonial de
Tiwanaku conjuntamente una llamita bicolor manufacturada en mullu, que tiene una
altura de 5,1 cm. Se trata, en este caso, de una tumba intrusiva (Ponce 1969: 44). La
figurina representa a un gibado. Asimismo, en el pozo H-16, a una profundidad de 1,41 m,
se enctontró otra llamita de mullu (Ponce 1969: 228).
13. Alan Kolata (1986) reporta el hallazgo de una figura de llama de una altura de 2,5
cm, también hecha en spondylus, en la superficie de PK-3 en la Pampa Koani.

También hay unas cuantas piezas más. La mayoría de las figuras tanto humanas como de
animales que se exhiben en los museos bolivianos fueron recolectadas sin registrarse sobre
ellas ningún dato. Siempre aludiendo al caso boliviano, digamos que las más importantes
colecciones como la CFBLP, CFDLP, Gruensfeld, CSCLP, colecciones particulares, etc.
poseen algunos de estos ejemplares (Sagárnaga 1994). Mencionemos también los varios
objetos ubicados en los 'señalo q'epi' o atados ceremoniales de textiles que algunas
comunidades campesinas guardan celosamente desde antaño.

Clasificación de las figurillas

Los ejemplares figurativos que acabamos de mencionar, han sido clasificados atendiendo
diversos criterios:

1. Según la función
a. Las que eran veneradas por todo el pueblo y que por lo tanto eran expuestos en los
nichos de los templos diseminados a lo largo y ancho del Imperio. Debieron ser los de
mayor tamaño y por lo mismo no han llegado hasta nosotros sino a través de las crónicas y
otros documentos coloniales. Mencionamos los nichos como los receptáculos de estas
figuras inkas, con la seguridad que nos proporciona la evidencia arqueológica y el dato
etnohistórico. Así, por ejemplo, Cieza de León (1984 [1551]) habla de los nichos que
contenían doradas imágenes de llamas, información que es corroborada por Garcilaso
(1960 [1609]) quien se refiere a las figuras de animales de oro y plata que eran puestas en
los "... vacios y concavidades que, yendo labrando [el edificio] les dejaban para aquel
efecto...".
b. Las que eran enterradas en el reducto de los mismos templos; que eran colocadas en
santuarios de altura, como las apachetas; o depositadas en lugares sagrados en el lecho
lacustre, siempre en forma de pagos u ofrendas ceremoniales. Sería el caso de las figurillas
excavadas en el Korikancha en Cusco en 1975 (Samanez 1984), las de la apacheta de Walla
Walla en la abra de Qoyllor Rit'i al Este de Cusco (Franco Inojosa 1937) y las halladas bajo
las aguas del Titikaka.
c. Las que hacían las veces custodios y que por lo mismo se guardan, hasta hoy, junto a
las reliquias más preciadas de las comunidades campesinas como son los señalo q'epis que
contienen antiguos tejidos.
d. Esta clase se destinaba al ajuar funerario. A este grupo pertenecerían las piezas
procedentes de Tiwanaku y los cerros El Plomo en Chile y Gallán en Argentina que dicho
sea de paso constituyen santuarios de altura tales como los de los cerros El Toro,
Mercedario, Aconcagua, Pichu Pichu y otros muy bien estudiados por Schobinger
(comunicación personal) y que en su mayoría, exceptuando Cerro Mercedario, poseen
también enterratorios
e. Existe una clase de figuras de reducidas dimensiones, como los de los anteriores
incisos b, c y d. En una colección privada de La Paz, tuvimos la suerte de examinar 2
ejemplares de cobre (tal vez bronce) dispuestos sobre varas, también metálicas, a manera
de cetros, y que hemos mencionado en otro trabajo (Sagárnaga 1995). No conocíamos,
hasta entonces, piezas similares.

2. Por la técnica empleada en la facturación

a. macizas, obtenidos tal vez por la técnica de la "cera perdida". La figura encontrada
en Tiwanaku, y las 3 de la colección Gruensfeld, pertenecerían a esta clase. Hasta donde se
sabe, todos diosecillos gibados. A ellas debemos añadir 6 figuras macizas de estilo regular
que Bandelier (1910) encontraría en la Isla del Sol.
b. Huecas realizadas mediante las sucesivas técnicas del martillado, recortado,
repujado y, luego de formada la pieza, la suelda; lo cual implica una tecnología más
sofisticada (Valencia 1981). La mayoría de las figuras en cuestión pertenecen a éste
segundo grupo.

Hay que destacar como parte casi inseparable de estas figuras antropomorfas sus atavíos
textiles casi siempre sostenidos por topos y sus adornos hechos de plumas multicolores;
que en el caso de las imágenes pequeñas constituyen verdaderas obras de arte del
miniaturismo inka. En territorio altiplánico boliviano es muy difícil hallar objetos de
materiales orgánicos debido a que las condiciones climáticas no permiten su conservación;
esporádicamente se hallan solamente pequeños tupus en miniatura que dan a entender
que la figurina llevaba vestida.

Disquisiciones

Existen varias clases de figuras antropomorfas de cuya interpretación se ha ocupado


largamente Abraham Valencia (1981) demostrando que tanto las figuras femeninas, que
son las que más abundan, como las masculinas son, generalmente, representaciones de
nobles cusqueños de quienes, estas figuras, pasaban a ser sus wayq'es, o sea hermanos o 'el
otro yo' de la persona, y eran honrados en las ceremonias en lugar de ellos que de esta
forma, aunque morían, seguían viviendo ya divinizados. En otros niveles estarían las
wakas, paqarinas, mallkis, y hasta aquellas deidades que hacen referencia a la dualidad
imperante en el Mundo Andino precolombino.

El hecho de haberse hallado figuras masculinas realizadas de manera idéntica por pares y
ofrendadas juntas, como los dos especímenes encontrados en el arrecife Khoa en la
expedición de Reinhard, podría estar haciendo referencia a la cosmovisión dual que regía
el mundo andino. Asimismo creo conveniente señalar que algunas crónicas parecen
apuntar en el sentido de que dioses andinos como Illapa e Inti pudieron haber sido
antropomorfizados en estas figuras.

Las estatuillas fabricadas en Spondylus me llaman particularmente la atención. Earls y


Silverblatt (1978: 304) consideran que esa concha era altamente apreciada por los inka,
que la consideraban esencial en los rituales para la lluvia debido a su asociación con el
océano, al que se creía madre de todas las aguas y que estaba conectado con el lago
Titikaka.

En cuanto a los diosecillos gibados (macizos todos los que conocemos), Ponce Sanginés
(1969) ha dedicado páginas íntegras a demostrar que se trata de las representaciones de
una divinidad preinka cuyo culto aún subsiste y que no es otro que el Ekeko o Ekako.

En lo referente a la llama que en las crónicas es mencionada como 'carnero de la tierra' o


simplemente 'carnero', sabemos que además de servir como animal de carga, dotaba de
carne y lana. Jugó también un rol muy importante como animal de sacrificio durante las
ceremonias más importantes, y en tal sentido fue venerado por el hombre andino. Las
representaciones no varían sustancialmente aunque algunas figuras muestran al camélido
más bien lanudo, por lo que nos atrevemos a suponer que la otra forma (que constituye la
mayoría) representa, al animal esquilado. Para algunos autores la primera forma
representa a la alpaca y sólo la segunda a la llama. Hay que decir, también, que todas, o
casi todas, las representaciones de llamas hacen alusión al macho.

Otras variantes

Adjudicadas también a la cultura inka, aparecen en las colecciones diversas del MNALP y
el MMPP, diversas figuras de mamíferos y aves que tienen algunas particularidades: a) son
macizos; b) en su mayoría están hechas en bronce; y c) la técnica empleada en su
confección fue el de moldes bivalvos. Tienen otra característica muy peculiar: a la altura de
la espalda presentan una pequeña oquedad circular y, en medio de ella, un pequeño tarugo
cilíndrico. Tal oquedad sirve para colocar allí un cordel y el tarugo, para evitar que aquél se
salga. El mismo artificio se ha empleado en la confección de las boleadoras y porras
metálicas que se manipulaban mediante un cordel. En el caso de las figuras zoomorfas acá
comentadas, debió servir para colgarlas en lugares selectos. Dado su aparente carácter
religioso, tal vez inclusive dentro de las casas, en rincones especiales, como la
representación de dioses tutelares. Señalemos que los animales más comúnmente
representados son los cóndores y lo que parecen ser zorros, un par de ellos, unidos por el
estomago.

Al margen de estos objetos, hay un tema que se repite con cierta frecuencia y se refiere a
una pareja de cóndores que ornan unas planchas circulares que aparentemente son tapas.
Tal vez hagan referencia, como en el caso de los dos zorros, a la dualidad que regía el
mundo andino. Su crecido número nos hace ver la importancia simbólica que ostentaban.
En 1985 el INAR decomisó un crecido número de objetos precolombinos, entre los cuales
había al menos 4 de estos objetos.

Por último mencionaremos una pieza que, a nuestro entender, es excepcional. Se trata de
una pequeña figurilla antropomorfa de bronce que al parecer debió servir de remate de un
bastón o algo por el estilo. Lo excepcional radica en que es la representación del sapa Inka
con su casco de cuero (chuku) empleado en campañas militares, además de sendas
orejeras. La pieza pertenece a la CFBLP y al parecer es única.

Agradecimientos

A Miguel Cornejo e Ian Farrington de la Universidad Nacional de Australia por la


información detallada del inventario del Museo Americano de Historia Natural en Nueva
York sobre las figurinas procedentes de las excavaciones de Bandelier en la Isla del Sol, la
misma que se resume en los cuadros 1 y 2 que aquí aparecen como anexos. Además debo
agradecer a Ian Farrington por la lectura del borrador, y sus valiosos comentarios y
añadidos.
Al Dr. David De Rojas, Director de DINAAR; al Lic. Javier Escalante, Jefe de la Unidad de
Arqueología de DINAAR; y al Mslg. Julio Cesar Velásquez, Director del MNALP; por
haberme permitido el acceso a diversos materiales acá mencionados.

ABREVIATURAS

CFBLP. Colección Fritz Buck, La Paz.

CFDLP. Colección Federico Diez de Medina, La Paz.

CSCLP. Colección Colegio San Calixto, La Paz.

DINAAR. Dirección Nacional de Antropología y Arqueología de Bolivia.

INAR. Instituto Nacional de Arqueología, convertido en DINAAR a principios de 1996.

MMPP. Museo de Metales Preciosos Precolombinos (La Paz)

MNALP. Museo Nacional de Arqueología, La Paz.

BIBLIOGRAFIA

Acosta, José de
1985 [1590] Historia Natural y Moral de las Indias, edición preparada por E.O'Gorman,
Biblioteca Americana, Fondo de Cultura Económica, México D.F.

Bandelier, A.
1910 The Islands of Titicaca and Coati, Hispanic Society of America, xx.

Betanzos, Juan de
1987 [1551] Suma y Narración de los Incas, transcripción por M. del Cármen Martín Rubio,
Atlas, Madrid.

Cavero, M.
1992 Museología General, Serie Roca No. 2, Mensaje Editorial, La Paz.

Cieza de León, Pedro


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Cobo, Fray Bernabé


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ANEXOS

Cuadro 1. Figurinas antropomorfas de la Isla Titikaka (Colección depositada en el


American Museum of Natural History, Nueva York)

Número Metal Sexo Alto Alto (cm) Estilo


de cat. (pulgadas)
1604 oro m 2.5 6.35 hueca
1605 oro f 2 7/16 6.19 hueca
1606 oro f 2.125 5.40 hueca
1632 plata f 1.125 2.86 hueca
1633 plata m 2 5/16 5.87 hueca
1634 plata m 2 5/16 5.87 hueca
1635 plata m 2 7/16 6.19 hueca
1636 plata m 2 7/16 6.19 hueca
1637 plata m 2 7/16 6.19 hueca
1638 plata f 3.75 9.53 hueca
1639 plata m 3 1/16 7.78 hueca
1640 plata f 2.375 6.03 hueca
1641 plata f 2 5/16 5.87 hueca
1642 plata f 2.375 6.03 hueca
1643 plata f 2.375 6.03 hueca
1644 plata m 2 5/16 5.87 maciza
1645 plata m 2 5/16 5.87 maciza
1646 plata f 2 5/16 5.87 maciza
1647 plata f 1.75 4.45 maciza
1648 plata f 2.5 6.35 maciza
1603 oro m 1 11/16 4.29 maciza
Cuadro 2. Figuras de camélidos de la Isla Titikaka (Colección depositada en el American
Museum of Natural History, Nueva York)

Número Metal Estilo Camélido Alto hasta Alto (mm) Observaciones


de cat. orejas
(pulgadas)
1608 oro hueca llama 2 7/16 6.19
1609 oro hueca llama 2.5 6.35
1610 oro hueca llama 2.5 6.35 Sin oreja der.
1611 oro hueca llama 2.0 5.08
1612 oro hueca llama 2 1/16 5.24 Sin orejas
1613 oro hueca llama 2 5/16 5.87 Faltan 3 patas
1614 oro hueca llama 2 1/16 5.24
1615 oro hueca llama 2.125 5.40
1616 oro hueca llama 1 7/16 3.65
1617 oro hueca llama 2 7/16 6.19
1618 plata hueca llama 9.125 23.18 Dorado en espaldas
1619 plata hueca alpaca 9 7/16 23.97
1620 plata hueca llama 1 15/16 4.92
1621 plata hueca llama 2.0 5.08
1622 plata hueca llama 1 5/16 3.33
1623 plata hueca llama 3 15/16 10.00
1624 plata hueca llama 2.5 6.35
1625 plata hueca llama 1.75 4.45
1626 plata hueca llama 2 7/16 6.19
1627 plata maciza llama 2 9/16 6.51 sin orejas
1628 plata hueca llama 1.625 4.13
1629 plata hueca llama 1.875 4.76
1630 plata hueca llama 1.875 4.76
1631 plata hueca llama 2 9/16 6.51

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