Documento de prácticas 2 (DP2): primeras intervenciones y aprendizajes
logrados.
Este segundo documento contiene varios apartados que giran en torno a dos aspectos
diferenciados, pero interrelacionados: por un lado, las intervenciones que el estudiante
ha llevado a cabo; por otro, los aprendizajes realizados.
Con respecto al primer apartado, el estudiante debe describir y analizar tres de las
intervenciones que, en su opinión, han sido positivas. A continuación, debe reflexionar
sobre tres intervenciones de las que se sienta menos satisfecho.
En la elaboración de esta tarea, el estudiante puede utilizar diferentes fuentes
documentales para aportar contraste y fundamentación a las intervenciones analizadas.
El discurso que se lleve a cabo deberá estar reflexionado y argumentado, cuestionando
las percepciones, creencias y expectativas, así como su experiencia. Es necesario
valorar todos los aspectos y factores que han entrado en juego en las diferentes
intervenciones y se procurará aportar evidencias que permitan comprender mejor el
desarrollo de las competencias.
Por otra parte, para llevar a cabo este proceso de análisis y reflexión se recomienda
tener el contraste y opinión del tutor o tutora del centro escolar.
En el segundo apartado, el estudiante incluirá una valoración del desarrollo de las
competencias docentes durante la experiencia vivida, e intentará reflexionar sobre:
— ¿Qué se ha aprendido y cómo se ha aprendido? Hay que detallar los aspectos
concretos de las competencias desarrolladas durante este período y las actividades que
han favorecido este aprendizaje.
— Los puntos fuertes o los aspectos que han sido más logrados de cada competencia,
utilizando de referencia la herramienta de acompañamiento y autorregulación.
— Los intentos de mejora realizados. Es necesario hacer referencia a las mejoras que ha
habido durante los meses del Prácticum; por ello, es necesario revisar los materiales
producidos (recursos utilizados, programaciones de aula, grabaciones en vídeo,
coevaluaciones) o cualquier otra evidencia que se considere oportuna.
— Las lagunas, los interrogantes y los aspectos pendientes sobre los que debe seguir
trabajando.
El análisis contrastado y reflexionado permitirá reformular y reconstruir procesos de
cara a mejorar la práctica docente en el proceso del Prácticum. En este sentido, será
necesario incorporar elementos de mejora y propuestas reales para su transferencia a la
práctica.
1. INTERVENCIONES REALIZADAS
1.1. INTERVENCIONES POSITIVAS
INTERVENCIÓN 1: ACOMPAÑAMIENTO AFECTIVO DURANTE EL
MOMENTO DE DESCANSO
Durante mi periodo de práctica en el aula de nadons, uno de los momentos más
enriquecedores fue el acompañamiento al descanso. Desde el primer día, asumí con
compromiso el propósito de convertirme en una figura de referencia emocional para los
bebés, brindándoles una presencia serena, cálida y continua. Mi intención no era únicamente
atender sus necesidades básicas, sino también transmitir seguridad y afecto a través de la
mirada, la voz pausada y el contacto respetuoso. Entendí que, como comentan varios autores,
forma parte de un enfoque profundamente fundamentado como Pikler (2002), Bowlby (1988)
o Goldschmied y Jackson (2006), quienes destacan que el simple hecho de estar presente, de
forma genuina y sensible, tiene un impacto decisivo en la construcción del apego seguro y en
el desarrollo de un entorno emocionalmente estable.
Mi intervención fue siempre sutil y respetuosa, guiada por la observación atenta de los ritmos
individuales de cada niño/a. Cuando percibía signos de cansancio, a menudo expresados sin
palabras, me acercaba con calma y les comunicaba, en voz suave y con contacto visual
directo, que era momento de descansar y que yo estaría allí para acompañarles.
Cada gesto fue cuidadosamente elegido, recogía su chupete si lo utilizaban y les comunicaba
las distintas opciones de descanso, respetando tanto la disponibilidad del espacio como las
necesidades individuales de cada niño o niña. A los bebés más pequeños, que necesitaban
mayor contención física, los tomaba en mis brazos y cuando se encontraban más tranquilos,
los trasladaba con delicadeza a las hamacas colgantes “huevitos”, sujetas al techo del aula,
que cuentan con una base acolchada y cómoda, creando una sensación envolvente y segura,
que permiten un ligero balanceo que favorece el descanso y contribuye a la relajación.
En el caso de los niños y niñas más mayores, que ya anticipaban la rutina y comunicaban de
forma más clara su necesidad de dormir, con gestos o miradas, también los acompañaba de
forma personalizada. Algunos preferían acomodarse directamente en las hamacas colgantes,
mientras que otros se recostaban en pufs adaptados o en mecedoras convencionales, según su
preferencia y el espacio disponible. En ocasiones, cuando algún niño/a necesitaba un contacto
más estrecho o mostraba dificultades para relajarse, lo acogía en mis brazos, sentándome con
él o ella en el suelo del aula, favoreciendo así un momento de calma a través del cuerpo y la
cercanía.
Field destaca que el contacto físico positivo, como el masaje y el tacto suave, tiene efectos
beneficiosos sobre el desarrollo neurológico y emocional del bebé.
“El tacto y el masaje tienen un impacto significativo en la reducción del estrés y
la mejora del desarrollo emocional y físico del lactante” (Field, 2010, p. 150).
Haciendo una reflexión interna de mi acompañamiento con los niños y niñas, entendí que va
más allá de cubrir necesidades físicas, por lo que se convierte en un momento esencial para la
creación de un vínculo seguro y la construcción de confianza mutua, donde se sienten
reconocidos y emocionalmente atendidos. Como señala Stern (1991) subraya que la calidad
del vínculo no depende solo de las acciones concretas, sino del tono emocional y la presencia
auténtica del adulto, quien ofrece un marco de contención emocional que respeta el ritmo y
las señales individuales de cada niño y niña.
Durante estos momentos de acompañamiento al sueño, fue una vivencia que me situó en una
presencia plena, donde todo lo externo quedaba en pausa y lo único importante era ese
vínculo íntimo que se creaba en el silencio, la calma y la mirada compartida. Sentí que mi
papel iba mucho más allá de una función asistencial, era de acompañar desde el respeto. En
algunos instantes, me invadía una sensación de ternura intensa; en otros, de responsabilidad
profunda, al saber que mi forma de estar podía influir directamente en cómo vivían ellos ese
momento de transición y descanso.
También tuve momentos de duda, me preguntaba si estaba interpretando correctamente sus
señales, si el lugar elegido era el que más les convenía, si estaba respetando sus tiempos sin
invadir. Pero en esa incertidumbre también reconocí el valor de una actitud atenta y sensible,
que busca acompañar más que dirigir. Fue una experiencia emocionalmente rica, que me hizo
sentir útil, acogida en el grupo y cada vez más segura en mi rol docente.
ROMPER EL HIELO CON EL CATALÁN
Una de las intervenciones más significativas para mí fue el intento de utilizar palabras en
catalán durante las interacciones cotidianas con los niños y niñas, a pesar de no tener
conocimientos previos del idioma. Desde el primer día fui consciente de que la lengua forma
parte del entorno afectivo, cultural y educativo del centro, y que, aunque mi dominio era muy
limitado, podía esforzarme por integrar expresiones básicas en mis intervenciones diarias
para conectar con los pequeños desde su realidad lingüística. Tal como destacan Cenoz y
Gorter (2015), el uso consciente y respetuoso de la lengua del otro en contextos educativos
refuerza la identidad del niño y promueve una educación inclusiva y sensible a la diversidad
lingüística.
Comencé observando atentamente a las educadoras, cómo se dirigían a los niños y qué
palabras repetían con frecuencia en los momentos clave (comida, descanso, higiene, juego...).
Poco a poco, fui incorporando expresiones sencillas bon dia (buenos días), dinar (comer), on
és la pilota? (¿dónde está la pelota?), intentando que mi pronunciación fuera lo más
respetuosa posible. También fui sumando otras frases cotidianas como és l’hora de canviar el
bolquer (es hora de cambiar el pañal), fer un cop (dar un golpe), suau (suave), plorar (llorar).
etc. A menudo repetía las frases después de la educadora, y en otras ocasiones las decía con
una sonrisa, confiando en que el tono afectivo compensaría mis inseguridades.
Esta intervención, supuso un reto personal. Me sentía insegura al hablar al principio, temía
equivocarme o no ser comprendida, pero me sorprendió gratamente la respuesta de los niños
y niñas, algunos me miraban con curiosidad, otros repetían las palabras conmigo, e incluso
hubo momentos en los que parecían mostrar una complicidad especial al notar mi esfuerzo.
Comprendí que lo más valioso no era la perfección lingüística, sino el deseo genuino de
comunicarme desde su lengua, de acoger su identidad y de formar parte activa del entorno
educativo.
Conforme ya me fui soltando más a nivel lingüístico con el idioma, en algunas ocasiones, en
las rutinas diarias, aprovechaba momentos como la hora de la comida para nombrar alimentos
básicos en catalán y en castellano, por ejemplo: poma (manzana), plàtan (plátano), raïm
(uva), acompañaba la palabra con gestos señalando la fruta con la palabra asociada para así
reforzar su aprendizaje de forma natural y afectiva.
Como parte de esta intervención, les regalé un cuento de texturas y sonidos con animales en
catalán, que fue un reto mayor para mí debido a mi dominio limitado del idioma. Sin
embargo, introduje vocabulario relacionado con animales comunes, usando palabras como
cavall (caballo), gos (perro), gat (gato), peix (pez), siempre con una entonación suave y
alegre que captaba su atención. También imitaba los sonidos de estos animales para hacer la
experiencia más lúdica y sensorial. Me esforcé en leerlo con cariño y paciencia, utilizando
gestos, expresiones y la musicalidad del texto para mantener la atención de los bebés y
fomentar su interés por la lengua, la lectura y el mundo que los rodea.
González-Mena (2012), destaca la relevancia de la interacción verbal afectiva y el empleo de
materiales sensoriales, como cuentos con texturas y sonidos, para favorecer el desarrollo
integral de los bebés y niños pequeños. Esta aproximación pedagógica contribuye a estimular
tanto el desarrollo cognitivo como emocional en la primera infancia, facilitando la conexión
con el entorno y promoviendo el aprendizaje significativo.
Por concluir con esta parte, está experiencia me permitió reflexionar sobre el papel del adulto
como modelo, al mostrarme abierta al aprendizaje de nuevas palabras, dispuesta a
equivocarme y a seguir intentando, transmitía también valores como el respeto, la escucha y
la humildad. La acogida del equipo docente fue clave, ya que me ofrecieron apoyo, me
corrigieron con cariño y me animaron a seguir. Gracias a ello, sentí que formaba parte de la
dinámica del espacio, y que el catalán, lejos de ser una barrera, se convirtió en un puente
hacia el vínculo.
INTERVENCIÓN 3. CAMBIO DEL PAÑAL
Durante mi práctica, realicé una intervención fundamental en los momentos de cambio de
pañal, comprendiendo que esta rutina diaria es mucho más que una acción higiénica, que es
una oportunidad para establecer un contacto cercano, generar confianza y atender de manera
personalizada a cada bebé.
Mi enfoque se centró en ofrecer una presencia tranquila y respetuosa, comunicándome con
los bebés a través de una voz suave, contacto visual y caricias delicadas que ayudaban a
calmarles y a crear un ambiente de seguridad. Les hablaba mientras realizaba el cambio,
nombrando las partes del cuerpo y describiendo la acción, favoreciendo la estimulación del
lenguaje y el vínculo afectivo.
También presté especial atención a la postura y al confort del bebé, asegurándome de que se
sintiera protegido y cómodo durante todo el proceso. Siempre respeté sus tiempos,
observando sus señales para actuar con paciencia y sensibilidad.
Esta intervención me permitió desarrollar competencias relacionadas con la comunicación no
verbal, la empatía y el respeto por el ritmo individual de cada niño, reforzando la importancia
de las rutinas como espacios de aprendizaje y afecto.