Título: “Escucharse y comprenderse mutuamente”
Texto: Cantares 2:8-10
8
¡La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, Brincando sobre los collados.9 Mi amado es
semejante al corzo,
O al cervatillo. Helo aquí, está tras nuestra pared, Mirando por las ventanas, Atisbando por las celosías. 10 Mi amado
habló, y me dijo:
Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
Introducción:
Hoy en día se escucha muchas voces de diferentes formas (presencial o virtual), y no todo contribuye a un sano
desarrollo de las relaciones personales. Los matrimonios no son ajenos a esta realidad o avalancha de ideas,
practicas o costumbres que buscan menoscabar la comunicación y la comprensión entre la pareja matrimonial. En
contraste, las escrituras bíblicas basado en verdades y principios nos ayudan más bien a fortalecer la capacidad
para escuchar y comprender a nuestro cónyuge, avivando los lazos afectivos y renovando el pacto indisoluble del
matrimonio.
Ideas principales:
I. Aprendiendo a escuchar con atención a la pareja (v.8):
8 ¡La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, Brincando sobre los collados.
a. La emoción de escuchar al cónyuge:
La emoción en el matrimonio es un ingrediente que jamás se debe perder, por el contrario, se
debe cultivar o trabajar cada día, para mantener fuerte la unión conyugal.
Según el pasaje bíblico: ¡La voz de mi amado! Se destaca las emociones a flor de piel
(sentimientos lícitos) de una esposa que escucha y reconoce la voz de su esposo (amado).
Algunas parejas han perdido esta emoción de escucharse por diferentes motivos justificables o
no. Lo penoso de todo esto es que empiezan a emocionarse, cada quien por su propio lado con
otras cosas o personas. Por ejemplo: La emoción por una nueva serie de Netflix. Los sentimientos
desesperados por conversaciones en línea (Facebook, Instagram y WhatsApp) con personas del
pasado o que estamos conociendo.
¡Cuidado! Nuestro matrimonio puede estar en peligro, sino hacemos algo para cambiar esta
realidad. Reconozcan su responsabilidad y pidamos perdón a Dios, para luego conversar del
asunto con el cónyuge y juntos retomar su primera relación más importante, que es con el Señor
(ver: Ef.4:25/Ap.2:4-5).
b. La comunicación dinámica y alegre:
Mientras dependa de nosotros mantengamos una comunicación dinámica, alegre, cargados de
buenos motivos y deseos para la pareja y la relación.
El pasaje bíblico: He aquí él viene Saltando sobre los montes, Brincando sobre los collados.
Enfatiza la intensidad de la emoción de comunicar con prontitud buenas noticias.
El esposo debe estar expectante y emocionado por llegar a casa o encontrarse con su mujer para
enterarse de todo lo que ella va a contarle del trabajo en casa, de los hijos, o de otras actividades
que realiza (trabajo, estudios, …). Y la esposa de la misma manera de anhelar ver a su marido
para intimar en una sana y fluida comunicación (ver: Pr.25:11).
¿Cómo es la comunicación con tu cónyuge del 1 al 10? ¿Por qué razones la valoramos así?
II. Resaltando las cualidades o virtudes de la pareja (v.9):
9 Mi amado es semejante al corzo, O al cervatillo. Helo aquí, está tras nuestra pared, Mirando por las
ventanas, Atisbando por las celosías.
a. Aspecto externo o físico:
El cuidado del físico (limpieza o higiene, vestido y salud) en la vida conyugal es un aspecto muy
importante, ya que puede inspirar o motivar al cónyuge a resaltar y admirar a su pareja. Y no
contento con ello alabar ante los demás a su pareja por sus cualidades.
El texto: Mi amado es semejante al corzo, O al cervatillo. Resalta la belleza o el aspecto externo
(físico) de la pareja. Sin caer en la idolatría o culto del cuerpo (obsesión por la apariencia).
Ambos cónyuges deben animarse al cuidado personal y ser sinceros en su apreciación personal
del uno al otro. Se debe invertir en el cuidado físico, esto nos debe llevar a incluir en nuestro
presupuesto mensual, la inversión(cuota) por mantenimiento de nuestra salud y apariencia física
(ver: Ro.12:10/1Co.6:19-20).
b. Creatividad e imaginación:
El cónyuge no es solo físico o aspecto externo que admirar, sino un ser que es la imagen y la
semejanza de Dios, por lo tanto, manifiesta algunas cualidades de Dios, como, por ejemplo: La
capacidad imaginativa, la capacidad para sorprender, … Todo esto contribuye a que las
relaciones interpersonales (matrimonio) se refuercen en su unidad.
El texto bíblico: Helo aquí, está tras nuestra pared, Mirando por las ventanas, Atisbando por las
celosías. Enfatiza un aspecto importante de la vida en pareja, el elemento sorpresa, pero cargado
de capacidad creativa (imaginativa), sin caer en los excesos o vulgaridad.
La vida en pareja puede caer en un profundo pozo de aburrimiento, cansancio, fastidio, … Pero
de nosotros va a depender que no sea así. Necesitamos urgentemente si hemos caído en una
relación monótona, acercarnos al Señor de toda creatividad, para que nos ayude a buscar formas
creativas para fortalecer nuestros lazos matrimoniales (ver: Ef.3:20-21/Pr.5:18-19).
¿De qué maneras creativas estamos proveyendo a la salud física y emocional de la pareja?
III. Cultivando el compañerismo y romanticismo con la pareja (v.10):
10 Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
a. Compañeros y confidentes:
Unos de los propósitos de la relación más íntima y significativa (matrimonio), es sin duda alguna
el compañerismo, es decir el hecho de ser confidentes o cómplices en lo bueno.
El texto bíblico: oh amiga mía, resalta el aspecto amical, una relación muy íntima o próxima sin
fisuras, ni mentiras o hipocresías. Relación de plena confianza y ayuda del uno por el otro.
Los matrimonios debemos trabajar la amistad con nuestro cónyuge cada día. Si descuidamos
este aspecto la pareja estará expuesta a situaciones que puede menoscabar la relación. Por
ejemplo: Confiar cosas muy intimas a otro hombre o a otra mujer, descubriéndose
emocionalmente y volviéndose vulnerables a relaciones extramatrimonial. La amistad con Dios
en la persona de Jesucristo nos capacitara para una relación de amistad con la pareja (ver:
Ec.4:9-12).
b. Románticos toda la vida:
El romanticismo en la pareja a veces se ha tratado como un tema tabú, sin entender del todo que
el romanticismo es un aspecto neurálgico para la buena salud integral (autoestima, sexual,
emocional, afectiva, …).
El texto bíblico: hermosa mía, enfatiza o resalta el poder de las expresiones de afecto (amor), que
contribuye al romanticismo, sin llegar necesariamente al sexo.
La falta de romanticismo en el matrimonio (basado en un amor incondicional y sacrificial),
deteriorad la relación al punto de volverla seca, insípida y desgastada (solo viven de apariencia).
La buena noticia es que en Cristo tenemos el modelo perfecto y suficiente para la vida
matrimonial y Dios espera que tú y yo lo vivamos así (ver: Ef.5:25).
¿Es tu cónyuge tu compañero y confidente en todo aspecto de la vida o solo en algunos?