Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) para la producción de fru-
tas y hortalizas frescas
MÓDULO 4
Agua
Autores: Mónica Spinetta / Liliana Troilo
Índice
Introducción Pág. 4
Marco regulatorio Pág. 3
a- Ela agua para consumo humano Pág. 3
Análisis del agua Pág. 5
b- El agua para uso agrícola Pág. 6
Aspectos técnicos Pág. 9
Uso eficiente, seguro y racional del agua Pág. 9
Métodos de potabilización Pág. 12
Bibliografía Pág. 17
1
Introducción
El agua es fundamental para el desarrollo de los pueblos, sociedades y comu-
nidades rurales. Es un recurso natural renovable, y a la vez finito y vulnerable.
Es imprescindible para la vida y el desarrollo sustentable, para que puedan
llevarse a cabo procesos biológicos, ecológicos, sociales y productivos.
El agua juega un rol fundamental en el desarrollo rural por eso en relación a su uso:
El agua se debe manejar de una manera eficiente, racional y segura.
Al tratarse de un recurso escaso y de gran valor, sus usos deben
direccionarse a su conservación y buen uso.
La utilización de agua de mala calidad puede constituir una fuente
directa de contaminación y un medio de diseminación de distintos
problemas sanitarios.
En el caso del agua tenemos que distinguir dos usos, el agua potable y el
agua para uso agrícola.
“Con las denominaciones de Agua potable de uso domiciliario, se en-
tiende la que es apta para la alimentación y uso doméstico: no deberá
contener sustancias o cuerpos extraños de origen biológico, orgánico, inorgánico o
radiactivo en tenores tales que la hagan peligrosa para la salud. Deberá presentar
sabor agradable y ser prácticamente incolora, inodora, límpida y transparente”.
Artículo 982. Código Alimentario Argentino -(Resolución Conjunta SPRyRS y SA-
GPyA N| 68/2007 y N| 196/2007).
El agua potable de uso domiciliario es el agua proveniente de un sumi-
nistro público, de un pozo o de otra fuente (que sea apta para consumo),
ubicada en los reservorios o depósitos domiciliarios.
En cambio, el agua para uso agrícola puede tener diferentes destinos en
función de las diversas actividades productivas: riego, lavado de equipos,
instrumental, preparación de soluciones de fertilizantes y productos fitosa-
nitarios, prevención de heladas e instrumental utilizados en trabajos de
2
campo. Y a su vez puede provenir de diferentes fuentes de agua como sub-
terráneas, vertientes, ríos o canales de riego. La misma también tiene nor-
mativas que establecen su uso, que desarrollaremos más adelante.
El Código Alimentario Argentino incorpora como puntos clave que:
● Se debe realizar un uso eficiente, seguro y racional del agua.
● Los productores deben implementar medidas eficaces que garanticen que
el agua a ser utilizada en la explotación cumpla con los requisitos estable-
cidos en el CAA para higiene y consumo de personal.
● Para el agua de uso agrícola se debe asegurar el cumplimiento de las le-
gislaciones aplicables de cada provincia. Más allá de las normativas nacio-
nales que rigen para todo el país, es necesario identificar cuáles son las
normativas específicas en cada una de las provincias.
A continuación desarrollaremos aspectos normativos, técnicos y algunas
ideas para el acompañamiento en la formación sobre este tema.
Marco regulatorio
A- EL AGUA PARA CONSUMO HUMANO
El agua potable de uso domiciliario es el agua proveniente de un suministro público,
de un pozo o de otra fuente, ubicada en los reservorios o depósitos domiciliarios.
Agua potable: “Con las denominaciones de Agua potable de uso domiciliario, se
entiende la que es apta para la alimentación y uso doméstico: no deberá contener
sustancias o cuerpos extraños de origen biológico, orgánico, inorgánico o radiac-
tivo en tenores tales que la hagan peligrosa para la salud.
Deberá presentar sabor agradable y ser prácticamente incolora, inodora, límpida
y transparente”.
Artículo 982 del Código Alimentario Argentino- (Resolución Conjunta SPRyRS y
SAGPyA N°68/2007 y N°196/2007)
3
Para asegurar que el agua es apta para consumo, los productores deben
implementar medidas eficaces que garanticen que esta cumpla con los re-
quisitos establecidos en el Código Alimentario Argentino (CAA) para la hi-
giene y el consumo de personal.
El almacenamiento del agua potable, debe realizarse en tanques adecuados,
diseñados y construidos para evitar contaminaciones. Y debe asegurarse
que su fuente es confiable mediante el análisis periódico de la misma.
▪ Turbiedad: máx .3 NTU.
a) Físicas ▪ Color: max. 5 escala Platino Cobalto.
▪ Olor: sin olores extraños.
b) Químicas ▪ Ph: 6,5-8,5.
Carac-
terísti- ▪ Escherichia coli: Ausencia en 100 ml.
cas c) Microbioló-
▪ Pseudomonas aeruginosa: Ausencia en
gicas
100 ml.
del ▪ Arsénico AS: máx. 0,01 mg/l.
▪ Cloruro Cl: máx. 350 mg/l.
▪ Dureza total CaCO3 máx. 400 mg/l.
Agua
▪ Plomo Pb máx. 0,05 mg/l.
d) Sustancias ▪ Nitrito NO2 máx. 0,10 mg/l.
Potable inorgánicas ▪ Nitrato NO3 máx. 45 mg/l.
▪ Mercurio Hg máx. 0,001 mg/l.
▪ Sólidos disueltos totales, máx. 1500 mg/l.
▪ Sulfatos SO4 máx. 400 mg/l.
▪ Cloro activo residual Cl mín. 0,2 mg/l.
El agua potable debe estar disponible:
a) En todas las áreas y zonas de tareas del huerto, destinada a la
bebida y lavado de manos e higiene del personal (lavabos y
duchas).
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b) Para lavado de equipos e instrumental que están en contacto
con los productos de cosecha, sobre todo de consumo fresco.
Los depósitos deben estar diseñados para evitar y prevenir su contamina-
ción. Se deben limpiar al menos dos veces por año.
ANÁLISIS DEL AGUA
El análisis es una tarea clave para determinar la posibilidad o no de uso
del agua.
El muestreo del agua es la etapa más importante del análisis. Es de suma
importancia hacerlo correctamente para evitar posibles alteraciones de la
muestra. Los análisis deben ser efectuados en los laboratorios habilitados1
por la autoridad competente.
La frecuencia del análisis debe determinarse mediante una evaluación de
riesgos que tome en cuenta las posibles contaminaciones.
Se debe realizar un análisis del agua2, tanto físico-químico como microbio-
lógico, con el objeto de verificar el cumplimiento de los requisitos estableci-
dos en las normativas vigentes para el uso del agua en la unidad productiva.
● Análisis Microbiológico
Es un análisis anual que tiene como objetivo asegurar un agua libre de
patógenos como Escherichia coli y Pseudomonas aeruginosa (las mismas
deben estar ausentes en muestras tomadas de 100ml, y de parásitos
como Cyclospora o Fasciola).
Si se detectara contaminación microbiológica en los análisis, se debe:
1. Identificar la posible fuente de contaminación.
1
Listado de Laboratorios habilitados por SENASA. Disponible en [Link]
fault/files/ARBOL_SENASA/INFORMACION/LABORATORIO/RED/VEGETAL/27-05-2016/laboratorios_na-
cionales_pagina_web_27-[Link]
2
El INTA ha elaborado un protocolo de muestreo, conservación y transporte de muestras a los labora-
torios específicos que está disponible en:
[Link]
agua-con-fines-multiples (última consulta: marzo 2019).
5
2. Realizar procedimientos de limpieza de pozos, tanques de al-
macenaje y cañerías de circulación.
3. En tanto no se restablezca la condición segura del agua, ésta
no podrá utilizarse para fines previstos.
4. Una vez realizadas todas las medidas e intervenciones, es ne-
cesario efectuar un análisis de agua para verificar que la situa-
ción haya sido corregida.
● Análisis Químico
Tiene como objetivo registrar la presencia de metales pesados, órga-
nos fosforados u órganos clorados que se encuentren dentro de los
límites permitidos.
B- EL AGUA PARA USO AGRÍCOLA
Se define así al agua que se utiliza para riego, lavado de equipos, ins-
trumental, preparación de soluciones de fertilizantes y productos fi-
tosanitarios, prevención de heladas e instrumental utilizados en tra-
bajos de campo.
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Debe cumplir con lo establecido en la Resolución Ex SAGPyA N° 71/993,
en su inciso 4.3.4. Agua para uso agrícola (riego, lavado de equipo e ins-
trumental, para soluciones de fertilizantes y productos fitosanitarios, etc.):
Debe estar libre de contaminaciones fecales humanas y/o
de animales y de sustancias peligrosas (ej.: E. coli, coli-
formes, parásitos, Shigella sp, Listeria monocitógenes,
metales pesados, arsénico, cianuro, etc.).
En el caso de cultivos hidropónicos el agua debe cam-
biarse con frecuencia y, cuando se recicla, se debe tratar
para minimizar la contaminación microbiana y química.
Por este motivo se debe analizar el agua y detectar las potenciales fuentes
de contaminación por cuenca hidrográfica compartida tales como centros ur-
banos cercanos, plantas industriales, sitio de tratamientos de aguas residua-
les, estercoleras, basurales o presencia de abundante forma de vida silvestre.
Para realizar un uso eficiente se deben tener en cuenta los siguientes puntos:
a. Conocer el ciclo de desarrollo del cultivo y la sensibilidad al stress
hídrico en cada etapa.
b. Calcular las necesidades hídricas del cultivo.
c. Conocer el tipo de suelo y sus características físicas.
d. Elección de un sistema de riego que permita cubrir las necesida-
des del cultivo minimizando pérdidas de agua y erosión.
Nuestra responsabilidad en la producción de alimentos para consumo hu-
mano radica en: utilizar siempre agua segura, libre de todo tipo de
contaminación. El agua contaminada altera y afecta la inocuidad y calidad
de los alimentos que producimos.
3
Resolución N°71/1999. Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación. Establece la Guia
de Buenos Aires en Prácticas de Higiene y Agrícolas para la Producción Primaria (cultivo - cosecha),
Empacado, Almacenamiento y Transporte de Hortalizas Frescas.
Disponible en: [Link]
(última consulta: marzo 2019)
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Régimen de gestión ambiental de aguas
La Ley Nacional N°25.688/02 4 establece los presupuestos mínimos am-
bientales para la preservación de las aguas, su aprovechamiento y su uso
racional.
A continuación, destacamos dos artículos centrales que abordan esta te-
mática:
ARTICULO 4°: - Créanse, para las cuencas interjurisdiccionales, los comités de
cuencas hídricas, con la misión de asesorar a la autoridad competente en ma-
teria de recursos hídricos y colaborar en la gestión ambientalmente sustentable
de las cuencas hídricas.
La competencia geográfica de cada comité de cuenca hídrica podrá emplear ca-
tegorías menores o mayores de la cuenca, agrupando o subdividiendo las mis-
mas en unidades ambientalmente coherentes a efectos de una mejor distribu-
ción geográfica de los organismos y de sus responsabilidades respectivas.
Artículo 7°: - La autoridad nacional de aplicación deberá:
· Determinar los límites máximos de contaminación aceptables para las
aguas de acuerdo a los distintos usos.
· Definir las directrices para la recarga y protección de los acuíferos.
· Fijar los parámetros y estándares ambientales de calidad de las aguas.
· Elaborar y actualizar el Plan Nacional para la preservación, aprovecha-
miento y uso racional de las aguas, que deberá como sus actualizaciones
ser aprobado por Ley del Congreso de la Nación.
4
Ley N°25.688/ 2002. Régimen de Gestión Ambiental de Aguas. Disponible en: [Link]
[Link]/infolegInternet/anexos/80000-84999/81032/[Link] (última consulta: marzo 2019)
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Aspectos técnicos
USO EFICIENTE, SEGURO Y RACIONAL DEL AGUA
El agua es un recurso natural escaso, por lo que es necesario poner en mar-
cha un plan de gestión del agua de riego para hacer eficiente el consumo y
minimizar pérdidas. Más si se considera que el riego de tierras agrícolas
supone la utilización de un 70% de los recursos hídricos del mundo.
Se debe realizar una evaluación de riego que tenga en cuenta el origen de
los recursos hídricos disponibles, posibles contaminantes, drenaje y su im-
pacto sobre el entorno. No utilizar nunca aguas residuales sin tratar
para el riego.
Los agricultores deben proteger la calidad de sus fuentes de agua (su-
perficial y/o subterránea) por lo que deben considerar el manejo del estiér-
col y el control de los desagües, por ejemplo. Dicha calidad se debe verificar
mediante análisis microbiológicos (realizados en laboratorios autorizados):
de contaminación fecal, presencia de E. coli, libre de protozoarios o virus.
Debe incluir el análisis químico que detecte: residuos de pesticidas y/o me-
tales pesados. Los resultados obtenidos deben coincidir con los niveles acep-
tados nacional o internacionalmente.
Se debe optimizar el uso del agua calculando las necesidades de riego
del cultivo en base al tipo de suelo, evapotranspiración, precipitaciones, para
lo cual se pueden utilizar pluviómetros, tanques de evaporación, tensióme-
tros (% de humedad en el suelo) y mapas de la estructura del suelo. Es
importante reducir las pérdidas manteniendo los canales libres de malezas
y en lo posible impermeabilizándolos. Se deben registrar la fecha de los
riegos intervalos y láminas de agua utilizadas en cada uno.
Para asegurar el mejor uso de los recursos hídricos debe utilizarse
el sistema más eficiente para el cultivo y comercialmente viable y
tener los permisos de las autoridades pertinentes para el uso de
agua superficial y de perforación.
Además, se deben cuidar todos los aspectos que hacen a una correcta sis-
tematización a partir de un buen conocimiento del perfil del suelo y de su
topografía, textura, profundidad, capacidad de retención de agua, salinidad,
9
sodicidad que permita el óptimo uso del recurso suelo-agua. Se debe reducir
la escorrentía, la lixiviación y prevenir la erosión del suelo.
La elección del sistema de riego depende de las condiciones de suelo, disponibili-
dad de agua (superficial o subterránea), clima, económicas y de mano de obra.
Existen diferentes métodos de riego aplicables: riego por escurrimiento su-
perficial (surcos, melgas, etc.) y presurizados por goteo y aspersión:
- El sistema de riego superficial (por surco) es muy utilizado y los
aspectos a tener en cuenta en este sistema son: nivelación del terreno
de manera que la humedad se distribuya en forma homogénea.
- El uso de sistemas de riego por goteo se está incrementando
en los cultivos intensivos por su facilidad de manejo, posibilidad de
fertirrigar y la mayor eficiencia en el uso del agua. Realizar mante-
nimiento anual de todos los componentes del equipo de riego pre-
surizado (reservorio de agua, cabezal, filtros, tuberías, válvulas,
mangueras de riego, etc.), controlando el correcto funcionamiento
de cada uno de ellos.
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En resumen, para reducir al mínimo los peligros de contaminación de las
hortalizas y frutas que se consumen en fresco, por el agua de riego, se debe
tener en cuenta los siguientes factores:
⮚ Procedencia del agua (de pozo, de fuente superficial: canales)
⮚ Tipo de riego empleado (superficial, presurizado)
⮚ Características físicas del cultivo y su proximidad al suelo (determi-
nado o indeterminado)
⮚ Tiempo transcurrido entre el último riego y la cosecha
⮚ Tratamiento del producto en llegada (si se lava antes de empacar
o no)
⮚ Análisis microbiológico del agua de riego y del lavado de frutos (límite
de 1000 ufc en 100 para riego y 0 para lavado de frutos y consumo)
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MÉTODOS DE POTABILIZACIÓN
Existen muchas regiones del mundo donde el agua no tiene garantías de
potabilidad, bien porque no está adecuadamente clorada o porque la red de
saneamiento es deficiente en general. Existen varios métodos para asegu-
rar que el agua sea segura para beber, incluyendo la ebullición del agua,
la desinfección química, la filtración, distintas combinaciones de los méto-
dos anteriormente mencionados, y/o la compra de agua embotellada.
Cuando se utilizan métodos distintos al de hervir el agua, es recomendable
combinar métodos (filtración y desinfección, entre otros) para asegurar la
potabilidad del agua.
Debemos recordar que, tanto para el uso humano como para el lavado,
refrescado y procesado de frutas y hortalizas el agua debe ser obli-
gatoriamente potable.
Algunos métodos de potabilización
Ebullición/Calor (hervir el agua)
La forma más eficaz de eliminar todos los microorganismos que origi-
nan enfermedades en el agua es calentarla hasta el punto de ebullición.
Para asegurar su potabilidad debe hervir (100 °C) vigorosamente durante
1 minuto y después enfriarse a temperatura ambiente. No es estrictamente
necesario llegar a esta temperatura para potabilizar, pero es un punto muy
útil y que se puede reconocer sin termómetro.
Menores temperaturas pueden bastar, pero debe prolongarse el tiempo de
calentamiento, considerándose útiles las temperaturas > 60 °C. Si no es
posible la ebullición una posible alternativa es utilizar el agua del grifo a una
temperatura que sea demasiado caliente al tacto, lo que es probable-
mente una temperatura entre 55 °C y 60 °C, temperatura no idónea, pero
que puede ser suficiente para potabilizar el agua.
Debido a que el punto de ebullición disminuye al aumentar la altitud, en al-
turas superiores a 2.000 m, el agua debe hervir durante 3 minutos (o aña-
dir un desinfectante químico tras hervirla 1 minuto).
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NOTA: El sabor no es del todo agradable, por lo que es recomendable
añadir una pizca de sal por litro para mejorar el mismo.
Tras hervir el agua es imprescindible prevenir que vuelva a contaminarse.
Sobre todo, hay que tener cuidado con la posible recontaminación causada
por las manos, los utensilios y los recipientes de almacenamiento.
Desinfección química
Cuando hervir el agua no es posible, la desinfección química es otro método
para hacer medianamente segura el agua para beber, aunque algunos microor-
ganismos podrían resistir este método (Como por ej: Cryptosporidium, Cyclos-
pora y Toxoplasma). Los desinfectantes químicos más utilizados en tratamiento
de agua son los denominados Halógenos, concretamente son el Yodo y el Cloro.
Si el agua está turbia es importante filtrarla previamente (hacerla pasar a
través de un paño/gasa limpia hacia un recipiente) para eliminar cual-
quier sedimento o materia flotante. Después se tratará el agua con el
yodo/cloro. Si el agua está fría también disminuye la eficacia de estos pro-
ductos, por lo que en lo posible debe utilizarse agua >25°C.
Ambos confieren sabor al agua tratada. Para mejorar el sabor tras el trata-
miento del agua con halógenos se puede:
o Reducir la concentración y aumentar el tiempo de con-
tacto proporcionalmente.
o Pasar el agua, tras el tiempo de contacto necesario, a través de
un filtro que contenga carbón activo (que en el caso de usar
yodo también es útil para quitar el exceso del mismo).
A) YODO
El uso del yodo es preferible al del cloro, pues presenta tres ventajas:
a) Es más fácil de manejar
b) Se inactiva menos que el cloro por substancias orgánicas,
c) Protege contra protozoos y sus formas quísticas, lo que lo
hace especialmente útil en regiones tropicales.
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NOTA: El riesgo de utilizar yodo, en general, es bajo. De cualquier
forma, no se debe utilizar yodo en ninguna de sus formas para desinfectar
el agua de forma prolongada (más allá de unas pocas semanas) y nunca
para el agua de bebida de embarazadas, personas con enfermedades tiroi-
deas o personas con hipersensibilidad conocida a este compuesto.
Instrucciones para la desinfección de agua con Pastillas de Yodo:
● Seguir siempre las instrucciones del fabricante de las pastillas.
● Si el agua está turbia, utilizar el doble del número de comprimidos.
● Si el agua está muy fría, a menos de 5 ° C, se debe intentar calentar
el agua. Si no es posible se debe aumentar el tiempo de contacto re-
comendado (tiempo de reposo entre la adición del desinfectante al
agua y el momento de beberla) para conseguir una desinfección fiable.
B) CLORO
Este método junto con el anterior, es uno de los recursos de potabilización
más utilizados en los sistemas de abastecimiento de agua. El cloro en sus
diversas formas también se utiliza para la desinfección química. No es tan
fiable como el yodo para matar los organismos causantes de enfermedades,
sobre todo cuando existe turbidez en el agua a tratar. Pero puede resultar
útil, sobre todo en combinación con otros métodos (como son la filtración,
y el calor). Tiene la ventaja de ser barato y fácil de encontrar, en forma de
hipoclorito sódico (lavandina), en cualquier lugar del mundo.
La dosis recomendada varía según la presentación elegida. Las más habi-
tuales son 2:
● Con lavandina normal (hipoclorito sódico al 5%) la dosis recomen-
dada es de 4 gotas/litro. Para desinfectar verduras y hortalizas se
recomienda una dosis algo mayor, de unas 10 gotas por litro.
● Con las pastillas de Dicloroisocianurato de Sodio se realiza la desin-
fección según las instrucciones de cada fabricante (puede variar la
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concentración de principio activo). También es posible encon-
trar otros compuestos del cloro eficaces de diversas marcas en el
mercado, con eficacia similar.
El mínimo tiempo de contacto (a una temperatura ambiente media y con el
agua a una temperatura de unos 25 °C) es de 30 minutos, debiendo au-
mentarse si el agua está más fría (por ejemplo: una hora si está a menos
de 10 °C).
En el ámbito domiciliario se utiliza comúnmente el agua lavandina, em-
pleada como blanqueador. Estas pueden ser comunes o concentradas (25 o
55g/l, respectivamente). La lavandina para potabilizar el agua no debe estar
perfumada ni llevar jabón. Debe considerarse utilizar sólo agua lavandina
regular para el tratamiento del agua, ya que otras lavandinas aditivadas
contienen químicos que son perjudiciales para la salud.
C) RADIACIÓN ULTRAVIOLETA
El uso de la radiación UV para la desinfección del agua es uno de los métodos
utilizados en comunidades pequeñas que cuentan con un sistema centrali-
zado de agua. Actualmente, es utilizado con éxito para el tratamiento de
aguas servidas. Parte del éxito de esta técnica reside en su capacidad de
desinfectar sin producir cambios físicos o químicos en el agua. Su poder
germicida se debe al rango de la longitud de onda. Estas ondas cortas de
radiación inciden sobre el material genético de microorganismos y virus,
provocando la destrucción en corto plazo de estos patógenos. La desinfec-
ción del agua con luz ultravioleta puede lograrse con longitudes de onda de
luz entre 240 y 280nm. Los equipos utilizados son lámparas de vapor de
mercurio de alta y baja presión o lámparas de arco de mercurio, balastros
y arrancadores para sistemas ultravioletas.
● Filtros
Algunos tipos de filtros de agua pueden eliminar agentes infecciosos
de agua potable. Sin embargo, la mayoría de los filtros portátiles en el mer-
cado no eliminan eficazmente los virus, lo que hace precisa la desinfección
15
química del agua después de la filtración. Es muy importante elegir bien el
tipo de filtro, pues muchos simplemente mejoran el sabor del agua, pero no
la purifican en modo alguno. Los filtros más comunes son los de cerámica,
los de membrana y los de carbón en bloque. Es fundamental que el poro sea
adecuado, siendo los de 1 micrómetro o menos los que aseguran la máxima
eliminación posible de microorganismos (no incluidos los virus). Muchos fil-
tros comercializados no llegan a este tamaño y no filtran más que algunos
microorganismos.
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Bibliografía
Resoluciones
-Resolución N°71/1999. Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Ali-
mentación. Establece la Guía de Buenos Aires en Prácticas de Higiene y Agrí-
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18