LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
Magistrado ponente
STC255-2020
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
(Aprobado en sesión del veintidós de enero de dos mil veinte)
Bogotá, D. C., veintitrés (23) de enero de dos mil
veinte (2020)
Se decide la salvaguarda impetrada por Gloria
Edilma Ochoa Mesa frente a la Sala Civil del Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Medellín, integrada por los
magistrados Luis Enrique Gil Marín, Martha Cecilia Lema
Villada y Gloria Patricia Montoya Arbeláez, y el Juzgado
Sexto Civil del Circuito de esa ciudad, con ocasión del
compulsivo nº 2017-00551, incoado por la gestora a María
Cristina y Juan Sebastián Vargas Torres, en su calidad de
herederos determinados de Óscar Alberto Vargas Torres, y
María Isabel del Socorro Betancur Velásquez.
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
1. ANTECEDENTES
1. La censora reclama la protección de las
prerrogativas al debido proceso y defensa, presuntamente
conculcadas por las autoridades convocadas.
2. En sustento de sus pedimentos, la querellante
arguye que Óscar Alberto Vargas Torres y María Isabel del
Socorro Betancur Velásquez suscribieron en su favor una
letra de cambio por valor de $120.000.000, con fecha de
exigibilidad 30 de septiembre de 2016.
Atesta, Vargas Torres sufragó tempestivamente los
“intereses” de plazo pactados; empero, luego de su
fallecimiento1, los causahabientes de éste cesaron los
pagos el 30 de junio de 2017.
A dicho de la censora, ante el Juzgado Sexto Civil del
Circuito de Medellín, reclamó de María Isabel del Socorro
Betancur Velásquez y los herederos determinados e
indeterminados de Óscar Alberto Vargas Torres, el pago de
la preanotada deuda.
Refiere, los aludidos encartados se opusieron al
cobro forzado invocando el pago total de la deuda porque
“(…) en el título valor no se pactaron “intereses” de plazo, los
pagos efectuados por “intereses” se imputarán directamente
a la obligación (…)”2.
1
Acaecido el 26 de mayo de 2014
2
Cita textual del escrito tutelar.
2
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Comenta, el despacho cognoscente dictó sentencia
de primer grado el 12 de julio de 2018, declarando
probado el señalado medio exceptivo, pues, en su criterio,
se demostró que la acreedora cobró “intereses”
remuneratorios por fuera de los límites legales (artículo
884 del Código de Comercio); en consecuencia, ordenó
restituir a favor de los allá demandados $92.638.282,
suma estimada luego de imputar lo pagado en exceso al
débito ejecutado.
Comenta, en proveído de 10 de diciembre de 2019,
el ad quem ratificó la antelada determinación.
La promotora critica la postura adoptada por los
juzgadores convocados, en el analizado sublite, por
cuanto: i) el tribunal censurado se abstuvo de
pronunciarse sobre los reparos concretos formulados por
ella al sustentar la alzada, en torno a la falta de
congruencia entre lo invocado por la defensa y lo fallado; y
ii) la compensación no puede ser declarada de oficio, dado
su carácter rogado.
3. Exige, en concreto, dejar sin efectos los
pronunciamientos emitidos en el subexámine y, en su
lugar, se dé continuidad al compulsivo.
I.1. Respuesta de los accionados
3
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
En escritos separados, las células judiciales
fustigadas se ratificaron en la postura objetada por esta
senda.
2. CONSIDERACIONES
1. Delanteramente, ha de anunciarse que el
análisis de la presente salvaguarda se circunscribirá a la
decisión adoptada por el fallador de segundo grado
porque con ella se zanjó el debate y, en últimas, ese es el
criterio que se impone jurídicamente mientras no sea
revocado o invalidado.
2. Revisado los reparos propuestos y los soportes
adosados, fulgura la prosperidad del amparo suplicado,
pues la corporación convocada, para ratificar la postura
acogida por el a quo, se limitó a señalar:
i) Que oponiéndose el ejecutado al mandamiento de
pago, se habilitaba al juzgador para declarar, de oficio,
cualquier excepción que hallara acreditada, salvo las de
prescripción, compensación y nulidad relativa, por
expreso mandato del canon 306 del Código General del
Proceso, incluso la pérdida de “intereses” establecida por
4
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
los preceptos 884 del Código de Comercio 3 y 72 de la Ley
45 de 19904.
El ad quem apoyó esa intelección en un precedente
de esa misma colegiatura, dictado el 12 de diciembre de
2000, del cual destacó:
“(…) [S]ea lo primero advertir que si bien ante la claridad del
artículo 507 del C.P.C. a cuyo tenor literal “(…) Si no se
propusieren excepciones oportunamente, el juez dictará
sentencia que ordene el remate y avalúo de los bienes
embargados (…)”, no resulta aplicable allí, en principio, el
artículo 306 del mismo estatuto que impone al juez el deber
de declarar oficiosamente en la sentencia las excepciones
que encuentre probadas, salvo las de prescripción,
compensación y nulidad relativa, las cuales exigen alegación
de parte dentro del término de traslado de la demanda, lo
que se explica porque dada la naturaleza del proceso
ejecutivo, con la demanda ha debido acompañarse
documento que dé cuenta de [una] obligación clara, expresa
y exigible a favor del demandante y a cargo del accionado,
no resultando entonces ortodoxo que ante el silencio del
[encartado] frente a la orden de pago proceda el juez a
decretar pruebas de oficio en orden a estructurar alguna
excepción de mérito, es obvio que tal limitación desaparece
cuando el ejecutado ha propuesto excepciones, pues (…),
entonces, se entra en una verdadera etapa cognoscitiva,
luego de la cual bien puede y debe el juez reconocer
oficiosamente en la sentencia cualquier defensa que
encuentre probada, aunque no hubiera sido específicamente
alegada, salvo claro está las de nulidad relativa, prescripción
3
“(…) Cuando en los negocios mercantiles haya de pagarse réditos de un capital, sin que
se especifique por convenio el interés, éste será el bancario corriente; si las partes no han
estipulado el interés moratorio, será equivalente a una y media veces del bancario
corriente y en cuanto sobrepase cualquiera de estos montos el acreedor perderá todos los
intereses, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 72 de la Ley 45 de 1990 (…)”.
4
“(…) Sanción por el cobro de intereses en exceso. Cuando se cobren intereses que
sobrepasen los límites fijados en la Ley o por la autoridad monetaria, el acreedor perderá
todos los intereses cobrados en exceso, remuneratorios, moratorios o ambos, según se
trate, aumentados en un monto igual. En tales casos, el deudor podrá solicitar la inmediata
devolución de las sumas que haya cancelado por concepto de los respectivos intereses,
más una suma igual al exceso, a título de sanción (…)”.
5
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y compensación, conforme al imperativo legal en comento
(…)” 5.
ii) La imposición de la sanción de pérdida de
“intereses” por haberse cobrado estos por fuera de los
límites legales, pese a no ser alegada por el accionado, no
transgrede el principio de congruencia. Sobre el punto,
indicó la autoridad convocada:
“(…) [E]n cuanto a la posibilidad para que la jurisdicción
oficiosamente revise el tema de los “intereses” y realice un
control para determinar su legalidad y, en caso, de que
advierta que se sobrepasaron los topes (…) permitidos,
imponga su pérdida a favor del deudor, se advierte como
viene de concluirse, que en los procesos ejecutivos una vez el
demandado propone excepciones, el derecho pretendido y
contenido en el título ejecutivo deja de ser indiscutido y el
proceso se convierte en cognoscitivo, con las
correspondientes etapas probatoria, de alegatos y decisoria,
en cuyo caso el juez queda facultado para reconocer
oficiosamente las excepciones que aparezcan probadas, así
no las hubiere invocado la defensa (…)”.
“(…) Igualmente, se pone de presente, que en aquellos casos
que el juez debe pronunciarse de oficio, incluso para
reconocer excepciones no invocadas por la defensa y
probadas en el proceso, no se viola el principio de la
congruencia de la sentencia; por el contrario, dentro de la
congruencia también se enmarca esos pronunciamientos
oficiosos (…)”; y
iii) Que las normas reguladoras de los baremos
impuestos al cobro de réditos, en especial lo relativo al
delito de usura, son de orden público, por tanto, de
obligatorio cumplimiento para el conglomerado social y el
juez cognoscente.
5
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, proceso ejecutivo de Comodín S.A.
contra José Mauricio Muñoz Montoya.
6
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
3. Como se observa, para proclamar la posibilidad
de imponer, a mutu proprio, la comentada sanción por
cobro excesivo de “intereses”, nada reflexionó la
magistratura fustigada en torno a lo reglado por el
artículo 425 del Código General del Proceso, el cual
estatuye:
“(…) Regulación o pérdida de “intereses”; reducción de la
pena, hipoteca o prenda, y fijación de la tasa de cambio para
el pago en pesos de obligaciones en moneda extranjera.
Dentro del término para proponer excepciones el ejecutado
podrá pedir la regulación o pérdida de “intereses”, la
reducción de la pena, hipoteca o prenda, y la fijación de la
tasa de cambio. Tales solicitudes se tramitarán y decidirán
junto con las excepciones que se hubieren formulado; si no
se propusieren excepciones se resolverán por incidente que
se tramitará por fuera de audiencia (…)” (subrayas propias).
Como se observa, el análisis de la normativa
trasuntada resultaba esencial para dilucidar sobre la
posibilidad o no, de imponer la pérdida de intereses, pese
al silencio de los deudores, en el curso del señalado
coercitivo, elemento nodal de la censura esbozada por la
entonces apelante.
Aunado a lo anterior, se abstuvo la sala cuestionada
de pronunciarse frente a: i) la imposibilidad de realizar,
oficiosamente, la compensación de obligaciones; ii) la
inaplicabilidad de los límites impuestos por el preanotado
artículo 884 del Código de Comercio, cuando ha mediado
el pacto de los contratantes en la fijación del “interés”
remuneratorio; y iii) la ejecución voluntaria del señalado
pacto por parte del obligado Óscar Alberto Vargas Torres,
7
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
hasta su deceso, todas cuestiones expuestas por la
recurrente al formular la alzada.
En adición, el tribunal fustigado se apartó,
irreflexivamente, de la doctrina probable de la Corte en
punto a la improcedencia de ordenar, al interior de un
compulsivo, el reembolso de dineros a favor de los
encartados y a cargo del extremo actor 6, carga
argumentativa que le correspondía si estimaba inaplicable
o desactualizada tal postura.
En ese contexto, la motivación del proveído
definitorio de 10 de diciembre de 2019, es insuficiente,
pues pretermitió exteriorizar los raciocinios frente a los
aspectos reseñados con antelación, los cuales resultaban
esenciales para la resolución del conflicto sometido a su
consideración.
Sobre el particular, esta Corporación ha indicado:
“(…) [S]ufre mengua el derecho fundamental al debido
proceso por obra de [providencias] en las que, a pesar de la
existencia objetiva de argumentos y razones, la motivación
resulta ser notoriamente insuficiente, contradictoria o
impertinente frente a los requerimientos constitucionales.
Así, en la sentencia de 22 de mayo de 2003, expediente No.
2003-0526, se increpó al Tribunal por no ‘fundar sus
decisiones en razones y argumentaciones jurídicas que con
rotundidad y precisión (…)’” [resolvieran el caso bajo su
conocimiento], “(…) lo propio ocurrió en el fallo de 31 de
enero de 2005, expediente 2004-00604, en que se recriminó
6
CJS, SC sentencia de 27 de noviembre de 2002, exp. 7400; CSJ SC fallo de 25 de agosto
de 2008, rad. 01056-00; reiterada en proveídos de 7 de marzo de 2013, proceso n° 2013-
00002 01 y 1 de agosto de 2013, causa 2013-00163.
8
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
al ad quem por no expresar las ‘razones puntuales’
equivalentes a una falta de motivación; defecto que en el
fallo de 7 de marzo de 2005 expediente 2004-00137, se
describe como desatención de ‘la exigencia de motivar con
precisión la providencia’ (…)”7.
Varios principios y derechos en los regímenes
democráticos imponen la obligatoriedad de motivar la
sentencia judicial: el de publicidad porque asegura la
contradicción del fallo y muestra la transparencia con que
actúan los jueces, pues si hay silencio en las causas de la
decisión no habrá motivos para impugnar; el de
racionalidad para disuadir el autoritarismo y la
arbitrariedad; el de legalidad porque el fallo debe estar
afincado en las normas aplicables al caso y en las pruebas
válidamente recaudadas; los de seguridad jurídica y
confianza legítima y debido proceso, entre otros, para
materializar el principio de igualdad y aquilatar el Estado
Constitucional.
El deber de motivar toda providencia que no tenga
por única finalidad impulsar el trámite, reclama, como
presupuesto sine qua non, que la jurisdicción haga
públicas las razones que ha tenido en cuenta al adoptar la
respectiva resolución, de tal manera que tras
conocérselas se tenga noticia de su contenido para que
no aparezca arbitraria, caprichosa, antojadiza, sino
producto del análisis objetivo, amén de reflexivo de los
diferentes elementos de juicio incorporados al plenario y
7
CSJ. STC 28 de marzo de 2008, exp. 2008-00384-00; véanse igualmente el fallo de de 16
de febrero de 2011, exp. 2010-00445-01, entre otros.
9
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
dentro del marco trazado por el objeto y la causa del
proceso.
Frente a la temática planteada, memoró esta Sala:
“(…) [Es] menester dejar sentado que la motivación de las
[providencias] constituye imperativo que surge del debido
proceso, cuya finalidad consiste en brindar el derecho a las
partes e intervinientes de asentir o disentir de la actividad
intelectual desplegada por el juez natural frente al caso
objeto de controversia, razón por la cual ésta debe ser, para
el caso concreto, suficiente, es decir “la función del juez
tiene un rol fundamental, pues no se entiende cumplida con
el proferimiento de una decisión que resuelva formalmente,
el asunto sometido a su consideración (…).
“(…) La obligatoriedad e intangibilidad de las decisiones
judiciales proviene de la autoridad que les confiere la
Constitución para resolver los casos concretos, con base en
la aplicación de los preceptos, principios y valores plasmados
en la propia Carta y en las leyes, y de ninguna manera
emanan de la simple voluntad o de la imposición que
pretenda hacer el juez de una determinada conducta o
abstención, forzosa para el sujeto pasivo del fallo (…)”8.
4. Lo discurrido impone conceder el auxilio
deprecado, por la patente vulneración del debido proceso
de la tutelante; por tanto, se ordenará a la colegiatura
encartada que invalide el anunciado proveído de 10 de
diciembre de 2019, para que, en su lugar, resuelva,
nuevamente, la alzada refiriéndose a cada uno de los
temas señalados en el numeral anterior.
5. Si bien esta Corte ha considerado que en la labor
de administrar justicia, los juzgadores gozan de libertad
para la exégesis del ordenamiento jurídico y la valoración
de los elementos demostrativos, motivo por el cual el
8
CSJ. Civil. 22 de mayo de 2003, Rad. 00526-01, invocada el 10 de agosto de 2011, Rad.
00168-02.
10
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
fallador de tutela no puede inmiscuirse en sus
pronunciamientos; en los eventos donde la autoridad
profiere una decisión ostensiblemente contradictoria o
desajustada del plexo normativo, de la jurisprudencia o de
los hechos debidamente comprobados, como acontece en
el presente asunto, es necesaria la intervención de esta
particular jurisdicción.
6. En consecuencia, la Corte hará el control
constitucional inherente a la acción de resguardo, así
como también el de convencionalidad, dimanante del
bloque de constitucionalidad, según lo previsto en la
Convención Americana de Derechos Humanos 9, que exige
a los países suscriptores procurar armonizar el
ordenamiento interno al mismo, para evitar cualquier
disonancia entre uno y otro.
Así se consignó en sus preceptos primero y
segundo:
“(…) Artículo 1. Obligación de Respetar los Derechos: 1. Los
Estados Partes en esta Convención se comprometen a
respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a
garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté
sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por
motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones
políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social,
posición económica, nacimiento o cualquier otra condición
social”.
“2. Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser
humano”.
“Artículo 2. Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho
Interno. Si el ejercicio de los derechos y libertades
9
Pacto de San José de Costa Rica, firmado el 22 de noviembre de 1969 y
aprobado en Colombia por la Ley 16 de 1972.
11
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
mencionados en el artículo 1 no estuviere ya garantizado por
disposiciones legislativas o de otro carácter, los Estados
Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus
procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta
Convención, las medidas legislativas o de otro carácter que
fueren necesarias para hacer efectivos tales derechos y
libertades (…)”.
De esta manera, las reglas de aquella normatividad
deben observarse en asuntos como éste, so pena de
incumplir deberes internacionales. Por tanto, es menester
tener en consideración las prerrogativas a las “garantías
judiciales” y a la “protección judicial”, según las cuales,
una persona podrá acudir ante las autoridades
jurisdiccionales competentes para obtener la pronta y
eficaz resolución de sus litigios.
En el presente caso, como se dijo, la accionada
omitió pronunciarse frente los argumentos centrales del
recurso sometido a su conocimiento. En esa forma,
contravino el canon 25 de ese tratado:
“(…) Art. 25. Protección Judicial. 1. Toda persona tiene
derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro
recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes,
que la ampare contra actos que violen sus derechos
fundamentales reconocidos por la Constitución, la ley o la
presente Convención, aun cuando tal violación sea cometida
por personas que actúen en ejercicio de sus funciones
oficiales”.
“2. Los Estados Partes se comprometen: “a) a garantizar que
la autoridad competente prevista por el sistema legal del
Estado decidirá sobre los derechos de toda persona que
interponga tal recurso; “b) a desarrollar las posibilidades de
recurso judicial, y “c) a garantizar el cumplimiento, por las
autoridades competentes, de toda decisión en que se haya
estimado procedente el recurso (…)”.
12
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
El instrumento citado resulta aplicable por virtud del
canon 9 de la Constitución Nacional, cuando dice:
“(…) Las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en
la soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación
de los pueblos y en el reconocimiento de los principios del
derecho internacional aceptados por Colombia (…)”.
La regla 93 ejúsdem, señala:
“(…) Los tratados y convenios internacionales ratificados por
el Congreso, que reconocen los derechos humanos y que
prohíben su limitación en los estados de excepción,
prevalecen en el orden interno”.
“Los derechos y deberes consagrados en esta Carta, se
interpretarán de conformidad con los tratados
internacionales sobre derechos humanos ratificados por
Colombia (…)”.
El mandato 27 de la Convención de Viena, sobre el
derecho de los tratados de 196910, debidamente
ratificada por Colombia, según el cual: “(…) Una parte no
podrá invocar las disposiciones de su derecho interno
como justificación del incumplimiento de un tratado
(…)”11, impone su observancia en forma irrestricta,
cuando un Estado parte lo ha suscrito o se ha adherido al
mismo.
6.1. Aunque podría argumentarse la viabilidad del
control de convencionalidad sólo en decursos donde se
halla el quebranto de garantías sustanciales o cuando la
10
Suscrita en Viena el 23 de mayo de 1969.
11
Aprobada por Colombia mediante la Ley 32 de 1985.
13
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
normatividad interna es contraria a la internacional sobre
derechos humanos, se estima trascendente efectuar dicho
seguimiento en todos los asuntos donde se debata la
conculcación de prerrogativas iusfundamentales, así su
protección resulte procedente o no.
Lo aducido porque la enunciada herramienta le
permite a los Estados materializar el deber de garantizar
los derechos humanos en el ámbito doméstico, a través
de la verificación de la conformidad de las normas y
prácticas nacionales, con la Convención Americana de
Derechos Humanos y su jurisprudencia, ejercicio que
según la Corte Interamericana se surte no sólo a petición
de parte sino ex officio12.
No sobra advertir que el régimen convencional en el
derecho local de los países que la han suscrito y
aprobado, no constituye un sistema opcional o de libre
aplicación en los ordenamientos patrios; sino que en estos
casos cobra vigencia plena y obligatoriedad con carácter
impositivo para todos los servidores estatales, debiendo
realizar no solamente un control legal y constitucional,
sino también el convencional; con mayor razón cuando
forma parte del bloque de constitucionalidad sin quedar al
arbitrio de las autoridades su gobierno.
6.2. El aludido control en estos asuntos procura,
además, contribuir judicial y pedagógicamente tal cual se
12
Corte IDH. Caso Gudiél Álvarez y otros (“Diario Militar”) contra Guatemala. Sentencia de
noviembre 20 de 2012. Serie C No. 253, párrafo 330
14
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
le ha ordenado a los Estados denunciados –incluido
Colombia13, a impartir una formación permanente de
Derechos Humanos y DIH en todos los niveles jerárquicos
de las Fuerzas Armadas, jueces y fiscales 14; así como
realizar cursos de capacitación a funcionarios de la rama
ejecutiva y judicial y campañas informativas públicas en
materia de protección de derechos y garantías15.
Insistir en la aplicación del citado control y esbozar
el contenido de la Convención Interamericana de
Derechos Humanos en providencias como la presente, le
permite no sólo a las autoridades conocer e interiorizar las
obligaciones contraídas internacionalmente, en relación
con el respeto a los derechos humanos, sino a la
ciudadanía informarse en torno al máximo grado de
salvaguarda de sus prerrogativas.
Además, pretende contribuir en la formación de una
comunidad global, incluyente, respetuosa de los
instrumentos internacionales y de la protección de las
garantías fundamentales en el marco del sistema
americano de derechos humanos.
13
Corte IDH, Caso Vélez Restrepo y familiares Vs. Colombia, Excepción preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de septiembre de 2012. Serie C No. 248, párrs. 259
a 290, criterio reiterado Caso Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia, Excepciones
preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de noviembre de 2012. Serie
C No. 259, párrs. 295 a 323.
14
Corte IDH, Caso de la Masacre de Las Dos Erres Vs. Guatemala, Excepción Preliminar,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de 2009. Serie C No. 211,
párrs. 229 a 274.
15
Corte IDH, Caso Furlan y familiares Vs. Argentina, Excepciones preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2012. Serie C No. 246, párrs. 278 a
308.
15
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
7. Por las razones mencionadas, se impone acceder
al auxilio invocado.
3. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley,
RESUELVE:
PRIMERO: CONCEDER el amparo promovido por
Gloria Edilma Ochoa Mesa frente a la Sala Civil Familia del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín,
integrada por los magistrados Luis Enrique Gil Marín,
Martha Cecilia Lema Villada y Gloria Patricia Montoya
Arbeláez, y el Juzgado Sexto Civil del Circuito de esa
ciudad, con ocasión del compulsivo nº 2017-00551,
incoado por la gestora a María Cristina y Juan Sebastián
Vargas Torres, en su calidad de herederos determinados
de Óscar Alberto Vargas Torres, y María Isabel del Socorro
Betancur Velásquez.
SEGUNDO: Por consiguiente, se ordena a la Sala
Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial convocado,
que en el término de cuarenta y ocho (48) horas, contado
a partir del momento en que sea enterada de la presente
16
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
decisión, deje sin efecto el fallo de 10 de diciembre de
2019, y todos los otros pronunciamientos derivados del
mismo y, en su lugar, provea de nuevo sobre la apelación
incoada dentro del compulsivo nº 2017-551, teniendo en
cuenta lo trazado en el acápite considerativo de este
proveído.
TERCERO: Notifíquese lo así resuelto, mediante
comunicación telegráfica todos los interesados. Por
secretaría adjúntese copia de esta sentencia al despacho
tutelado.
CUARTO: Si el fallo no fuere impugnado remítase
oportunamente el expediente a la Corte Constitucional
para su eventual revisión.
NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE
OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE
Presidente de Sala
ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO
17
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
LUIS ALONSO RICO PUERTA
Con aclaración de voto
ARIEL SALAZAR RAMÍREZ
Con aclaración de voto
LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
18
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
ACLARACIÓN DE VOTO
Aunque comparto la decisión adoptada por la
Honorable Sala, dado el acierto en su motivación,
respetuosamente aclaro mi voto con el exclusivo
propósito de resaltar que se torna innecesario en el
ejercicio jurisdiccional cotidiano, incluir de forma genérica
y automática una mención sobre el empleo del
denominado «control de convencionalidad».
Ciertamente, de conformidad con la propia
jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, cuando un Estado ha ratificado un tratado
internacional como la Convención Americana, surge, entre
otros deberes, el imperativo para sus jueces de examinar
ex officio, en sus decisiones, la vigencia material de lo
pactado.
De esta manera, el «control de convencionalidad»
comporta una actitud de consideración continua que
deberá acentuarse y manifestarse expresamente, tan solo
en aquellos pronunciamientos donde se advierta
comprometido o amenazado «el efecto útil de la
Convención»16, lo cual acontecerá en los eventos donde
pueda verse «mermado o anulado por la aplicación de leyes
contrarias a sus disposiciones, objeto y fin del instrumento
internacional o del estándar internacional de protección de los
16
CIDH. Caso Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros) contra
Perú. Sentencia de 24 de noviembre de 2006. Serie C No. 158, párrafo 128.
19
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-00085-00
derechos humanos»17; todo lo cual resulta ajeno al presente
caso.
En los anteriores términos dejo fundamentada mi
aclaración de voto con comedida reiteración de mi
respeto por la Honorable Sala de Casación Civil.
LUIS ALONSO RICO PUERTA
Magistrado
17
CIDH. Caso Heliodoro Portugal contra Panamá. Sentencia de enero 27 de 2009.
Serie c No. 186, párrafo 180.
20