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Mejora tu adaptabilidad laboral

El documento ofrece consejos para desarrollar habilidades de adaptabilidad, incluyendo mejorar la resolución de problemas, aceptar el cambio, mantener una mentalidad abierta, dejar el ego a un lado, practicar la atención consciente y salir de la zona de confort. También se discuten formas de mejorar la flexibilidad laboral en las empresas, como fomentar un liderazgo flexible, cuestionar procesos existentes, adoptar nuevas tecnologías y gestionar emociones. La adaptabilidad y flexibilidad son esenciales para enfrentar cambios y crear un ambiente laboral positivo.
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Mejora tu adaptabilidad laboral

El documento ofrece consejos para desarrollar habilidades de adaptabilidad, incluyendo mejorar la resolución de problemas, aceptar el cambio, mantener una mentalidad abierta, dejar el ego a un lado, practicar la atención consciente y salir de la zona de confort. También se discuten formas de mejorar la flexibilidad laboral en las empresas, como fomentar un liderazgo flexible, cuestionar procesos existentes, adoptar nuevas tecnologías y gestionar emociones. La adaptabilidad y flexibilidad son esenciales para enfrentar cambios y crear un ambiente laboral positivo.
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ADAPTABILIDAD Y FLEXIBILIDAD

Cómo desarrollar las habilidades de adaptabilidad

Para algunas personas, desarrollar la adaptabilidad es sencillo. Pero


incluso si no te resulta natural, es algo que puedes aprender. Echa un
vistazo a estos seis consejos que puedes poner en práctica para
desarrollar, perfeccionar y aumentar tus habilidades de adaptabilidad
a través de ejercicios y práctica.

1. Mejora tus habilidades de resolución de problemas

La resolución de problemas te ayuda a encontrar soluciones para


problemas específicos a medida que surgen. Este término a menudo
puede parecer ambiguo, pero en realidad es un proceso concreto que
consta de cuatro pasos simples:

 Identificar el problema que debes resolver.


 Llevar a cabo una lluvia de ideas de posibles soluciones.
 Definir cuál será la solución.
 Implementar la solución

El uso de un marco como el que acabamos de mencionar te ayudará a


identificar mejor los problemas para encontrar una solución
estratégica. Además, cada vez que uses estas habilidades de
resolución de problemas, notarás que te resulta más fácil resolver el
siguiente, incluso si es diferente. Con el tiempo, te habrás vuelto lo
suficientemente adaptable como para resolver cualquier problema
que se te presente.

Por ejemplo: Tu jefe acaba de pedirte que dejes todo lo que estás
haciendo y te concentres en una nueva iniciativa. Pero ya estás
trabajando en un proyecto con una fecha de entrega complicada. Para
resolver este problema, te comunicas con tu jefe y le explicas la
situación. Juntos, identifican una posible solución, en este caso, será
delegar una de las iniciativas en las que estás trabajando a otro
miembro del equipo. Tu adaptabilidad al analizar diferentes
situaciones te ayuda a encontrar el mejor camino a seguir

2. Aprende a aceptar el cambio

Ya lo has escuchado antes, pero lo diremos nuevamente: siempre


tendrás que enfrentar cambios. O, como dijo el antiguo filósofo griego
Heráclito: “El cambio es la única constante en la vida”. Puedes
esquivarlo y negar su existencia, pero eso no hará que desaparezca.

Aprender a aceptar e incluso esperar el cambio puede ayudarte a


convertirte en un líder más adaptable. Aprende a aceptar cualquier
situación asumiendo más riesgos y aceptando los resultados, sean
cuales sean. Ocúpate de tu cuidado personal durante los cambios que
sean particularmente difíciles y busca apoyo cuando sea necesario.
Por encima de todo, no te tortures, aunque aprendas a aceptarlos,
enfrentar los cambios nunca es fácil.

Por ejemplo: Tu equipo acaba de reestructurarse. Esta es la tercera


vez que tienes que adaptarte a nuevos miembros del equipo y nuevas
responsabilidades, y ahora se supone que debes aprender nuevas
habilidades y modificar tu vida laboral otra vez.

En lugar de sentirte frustrado, intenta ver los beneficios de este


cambio. Tal vez estés mejor posicionado para pasar a roles de
liderazgo. O tal vez sea una oportunidad para expandir tu red de
contactos en tu nuevo equipo. Cuando vas aprendiendo a aceptar los
cambios, tanto grandes como pequeños, desarrollas activamente la
habilidad ser más adaptable cada vez que surgen nuevos desafíos.

3. Mantén una mentalidad abierta

Todos tenemos una idea de cómo creemos que deberían ser las cosas.
Es lo normal. Esta manera de pensar es un atajo que ayuda a nuestro
cerebro a procesar la información de manera más eficiente. Si bien a
veces puede ser beneficioso, también hay momentos en los que
pensar de esta manera cierra nuestra mente a nuevas oportunidades.
Eso es porque estás tan centrado en lo que crees que debería suceder
que no aceptas lo que podría suceder. Tener la capacidad de
adaptarte significa estar dispuesto a cambiar el rumbo.

Ejercitar tu cerebro puede ayudarte a tener una mentalidad más


abierta cuando te enfrentes a una nueva situación. Prueba estos
consejos para desarrollar una mentalidad abierta:

Haz preguntas de mayor complejidad que vayan más allá del “qué” y
apunten a un aspecto más crucial: el “por qué” de la situación.

Practica la escucha activa cuando estés aprendiendo algo nuevo.

Evita emitir juicios hasta que tengas toda la información relevante;


esto incluye las creencias limitantes que puedas tener sobre ti mismo
o tus capacidades.

Intenta analizar la situación actual desde todos los ángulos,


expandiendo tu mentalidad para incluir todas las diferentes
posibilidades.

Por ejemplo: Trabajas en contenido y dependes en gran medida de


que el equipo de diseño te proporcione imágenes que respalden tu
trabajo. Después de unos meses, el diseñador con el que has estado
trabajando comienza a tardar más en responder y no logra cumplir
con las fechas de entrega. Empiezas a sentirte cada vez más molesto
ya que, de repente, debes hacer tu trabajo y, en tu opinión, el del
diseñador.

En lugar de alimentar esos pensamientos negativos y las


suposiciones, te sientas con el diseñador para tratar de comprender
su situación. Te das cuenta de que el diseñador ha estado bajo
muchísima presión porque un miembro de su equipo se fue
repentinamente y ha tenido que hacerse cargo. Dado que iniciaste la
conversación con una mentalidad abierta, puedes ser comprensivo y
encontrar una solución.

Dicho de esta manera, puede parecer que la solución es muy simple.


Pero es difícil tener este tipo de conversaciones si no abordas la
situación con una mentalidad abierta.

4. Deja tu ego en casa

Tu ego es tu idea de ti mismo. Si te guías por un punto de vista más


filosófico, no es algo bueno o malo por naturaleza, el ego
simplemente es. Pero debido a que, obviamente, el egocentrismo está
involucrado, el ego no es la herramienta de comunicación más útil.
Ponerte en los zapatos del otro, eliminar el ego, te permite ver otras
perspectivas con mayor claridad y aceptar el cambio. En resumen,
desarrollar la costumbre de dejar tu ego de lado en el lugar de trabajo
es la base de muchas otras habilidades de adaptabilidad.

¿Cuál es la mejor manera de lograrlo? Ante cualquier situación que


normalmente podría ser frustrante: detente, haz una pausa. Respira
profundo y pregúntate a ti mismo: ¿puedo dejar de lado mi idea de
cómo deben ser las cosas? Y, yendo un paso más allá, ¿puedo
aprender a aceptar el resultado sin importar cual sea? Si puedes
aceptar e incluso celebrar una amplia variedad de resultados, estás
sentando un precedente importante: que todo es posible. Y que pase
lo que pase, puedes adaptarte y seguir adelante.

Por ejemplo: Tu equipo organizó recientemente una sesión de lluvia


de ideas de contenido creativo, pero tu idea no fue elegida. Es normal
sentirse decepcionado. Pero en lugar de quedarte triste por eso,
puedes optar por olvidarlo. Deja tu ego de lado y adopta la idea que
tu equipo eligió. Al hacerlo, estás incentivando que los demás puedan
expresar su creatividad con ideas aún más originales. También te
estás enseñando a ti mismo que existen múltiples soluciones para un
problema y que puedes adaptarte sin importar cuál se aplique.
5. Practica la atención consciente

La atención consciente es el acto de concentrarte en el presente sin


intentar cambiar nada. En lugar de ofrecer soluciones o ideas, la
atención consciente te permite dar un paso atrás y reflexionar sobre
lo que está sucediendo. Esto te permite ser más flexible y analizar el
momento, lo que te hace más abierto al cambio.

La atención consciente es tan importante para nosotros aquí en


Asana que la hemos convertido en uno de los valores centrales de
nuestra empresa. Para implementar la atención consciente en tu día a
día, prueba estos dos pasos que te permitirán reconocer tus
emociones y hacerlas a un lado:

Presta menos atención al pasado y al futuro. No puedes cambiar algo


que ya sucedió, pero puedes aceptarlo. Pensar en lo que podría o
debería haber sucedido probablemente no sea de ayuda e incluso
podría empeorar las cosas.

Concéntrate en lo que está sucediendo ahora. Encara la situación tal


como es. Esto te permite dejar de lado los aspectos que están fuera
de tu control y prestar atención a las cosas que puedes cambiar.

Por ejemplo: Tu equipo de TI instaló un nuevo software en tu


computadora portátil que eliminó accidentalmente todos tus archivos,
incluido un proyecto que debías entregar hoy. En lugar de reaccionar,
evalúas la situación objetivamente, analizando los hechos. ¿Qué
puedes hacer al respecto?

Volcar tu atención consciente al momento te permite comenzar el


proceso de resolución de problemas. Esto puede incluir informar a tu
jefe sobre el problema, comunicarte con el equipo de TI sobre la
posibilidad de que haya una copia de seguridad en la nube y
comunicarte con los miembros del equipo para conseguir los archivos
guardados que puedan tener.

La situación no ha cambiado. Aún perdiste el fruto de mucho trabajo


duro. Pero en lugar de perder más tiempo y energía lamentándolo,
puedes tomar medidas para resolver el problema de la manera más
rápida y eficiente posible.

6. Fuérzate a salir de tu zona de confort

La mayoría de nosotros queremos permanecer en nuestra zona de


confort. Es natural. A nuestro cerebro le gustan las experiencias
cómodas y nos anima a buscarlas. Pero si solo haces aquello con lo
que te sientes cómodo, no estarás tan preparado cuando
inevitablemente surjan cambios.
Puede comenzar a expandir tu zona de confort haciendo pequeños
ajustes. Colócate en situaciones nuevas y desafiantes en las que
tengas control sobre el resultado. No es necesario que saltes de un
avión. Las cosas simples, como tomar una nueva ruta al trabajo,
pueden ayudarte a pensar de manera más creativa y a ser más
flexible.

Por ejemplo: Imagina que tienes una idea para un nuevo proyecto en
el que tu equipo podría trabajar. Pero, por lo general, las ideas
provienen de tu jefe, no de ti y tus compañeros de trabajo. En lugar
de esperar el próximo lanzamiento de un gerente, podrías ver esto
como una oportunidad para superar los límites de tu zona de confort.

Entonces, presenta la idea a tu jefe. No te preocupes si no se


materializa. La belleza de salir de tu zona de confort es que el
resultado no es lo importante. El proceso es lo que realmente
importa.

Fuente: [Link]

Las 4 formas de mejorar la flexibilidad laboral

¿Qué podemos hacer para mejorar la flexibilidad laboral dentro de


una empresa? Primero, entender que la misma es un arma para
manejar el fracaso y crear un clima laboral de armonía y bienestar.
Por tanto, puedes emplear algunas de las siguientes acciones:

Desarrolla un liderazgo flexible, que comparte proyectos y


escucha con empatía.

Hasta este punto está más que claro que la flexibilidad laboral abarca
todos los ámbitos organizacionales y más aún, al capital humano. Los
proyectos siempre son mejores cuando puedes compartirlos entre
varios empleados y no asignarlo a uno solo, los cambios de puesto,
las excepciones, todo cuenta.

Lo que vale es generar un ambiente cálido para los trabajadores


gracias a la generación de bienestar en la vida personal de cada uno,
con el fin de ganar su lealtad y compromiso. Un líder debe
preocuparse por conocer los talentos ocultos de los demás y
organizar los equipos según los proyectos.

Todo debe cambiar, incluso lo que funciona.

La flexibilidad en la empresa debe impulsar el cuestionamiento de


todos los procesos, incluso de aquellos que funcionan. Atrás quedaron
los tiempos donde todo era incapaz de ser movido por años. Aunque
algunos protocolos sean parte de la rutina, se puede y se deben
buscar mejorar constantemente.

Crea una mentalidad de pionero.

La tecnología avanza día con día. Más es el tiempo que se invierte en


su desarrollo, que en volverse obsoleta. Si los cambios son
inevitables, entonces todo empresario debe procurar adoptar las
novedades antes de que la competencia lo haga.

Para ello es preciso invertir en la formación propia y de los


empleados, no hay que esperar a ver que otro haga lo que nosotros
debemos hacer. Cuando los trabajadores se forman adecuadamente y
se dejan de lado las improvisaciones, les ayudamos a evitar cuadros
de tecnoestrés y desmotivación.

Impulsa la gestión de emociones en ti y en tu equipo.

Una persona que sabe administrar sus emociones, que sabe manejar
su miedo a pesar de la incertidumbre que pueda estar
experimentando, es alguien capaz de aventurarse a cambiar de
planes, a gestionar los sucesos inesperados, a adquirir nuevos
aprendizajes… Es alguien con mente abierta.

Con todas esas fórmulas, la flexibilidad organizativa parece un reto


muy divertido de llevar, porque propone pensar otras perspectivas
con optimismo porque se tiene plena confianza en las habilidades
personales. Pero nada de eso es posible, si no se cuenta con una
buena educación emocional.

Fuente: [Link]

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