Principios de Organización y Administración
Principios de Organización y Administración
2. Toda organización esta compuesta por personas. Una persona que trabaja sola
no es una organización, hacen falta personas para realizar el trabajo que
necesitan las organizaciones para cumplir sus metas.
3. Todas las organizaciones crean una estructura deliberada para que sus
integrantes puedan trabajar. Puede ser una estructura abierta y flexible, sin limites
precisos y claros de los deberes laborales y o una estructura mas tradicional con
reglas, normas, puestos definidos..
Aunque estas tres características son importantes para definir que es una
organización, el concepto actual de organización ha cambiado. No todas las
organizaciones tendrán estructuras como coca cola, pepsi, procter, gm donde se
identifican claramente departamentos, divisiones con una estructura rígida si no
que las organizaciones tienden a una estructura flexible con equipos de trabajo,
comunicación abierta, alianzas con los proveedores.
Las organizaciones exitosas, que cumplen sus metas deben adecuarse en forma
continua a estos cambios en el ambiente y para que esto ocurra es importante
saber administrar y el trabajo de LOS GERENTES.
Coordinar los trabajos es lo que distingue una posición gerencial de las demás, sin
embargo esto no significa que los gerentes puedan hacer lo que quieran, cuando
quieran y como quieran. Por el contrario a lo que aspiran los gerentes es que las
actividades laborales se hagan de manera eficiente y eficaz.
2.2.1 La decisión
En cada momento de la vida de una organización se presentan casos
que requieren elegir entre dos o más alternativas. Para ello se deberá
evaluar los efectos que resultarían en caso de elegir cada uno de los
caminos posibles, y optar por la alternativa que genere los efectos más
convenientes para el ente o más afines con sus objetivos.
Por supuesto, esta descripción es una extrema simplificación de la gran
variedad de casos distintos que pueden presentarse. Por ejemplo, las
distintas alternativas pueden o no ser mutuamente excluyentes (es
decir, que si se decide adoptar una automáticamente deben descartarse
las otras, como por ejemplo ocurriría si se plantearan distintas marcas,
modelos u orígenes al evaluar la compra de una máquina o de un
vehículo). En la evaluación de los efectos o los resultados de cada
opción a menudo no pueden determinarse con certeza esos efectos,
porque dependen de circunstancias fuera del control del decisor, y en
esos casos podría ocurrir que para algunas alternativas pueda
conocerse una probabilidad de ocurrencia y para otras no. Llegado el
momento de la decisión, algunos decisores pensarán que es mas
conveniente una de las posibles alternativas y otros decisores optarán
por otra, y eso dependerá de la actitud ante el riesgo o la incertidumbre
que presente la situación para cada decisor (habrá alguno o algunos
que sea más optimista que los otros, o más propenso a aceptar o asumir
riesgos). Y así sucesivamente.
Podrán presentarse también situaciones en que la información sea
incompleta o insuficiente, pero pueda completarse si se difiere la
decisión (en cuyo caso deberá considerarse si conviene postergarla
para mejorar el análisis, evaluando el costo del diferimiento frente al
valor de los datos adicionales que se logran).
Y así sucesivamente, se podrán presentar numerosas variantes, según
metodologías y modelos que se aprenderán en la asignatura
“Decisiones Gerenciales” y que han sido desarrollados a través de los
años con el fin de facilitar la tarea de los decisores y lograr decisiones
menos subjetivas y más eficientes.
Pero además (ver Ricardo Solana “Administración de Organizaciones”,
Cáp. 7 pp. 48/49) un director o gerente “enfrenta la necesidad de
planear e implementar sistemas para que la organización decida” es
decir que la responsabilidad de la opción puede ser total o parcialmente
delegada –según se trate de opciones estratégicas, tácticas u
operativas, o bien respuestas a situaciones rutinarias (repetitivas) o
críticas. En estos métodos y procedimientos deberán considerarse
varios elementos, que Solana enumera como sigue:
- El objetivo
- Las alternativas
- El contexto
- La probabilidad de ocurrencia de los comportamientos que se
analizan
- Las restricciones
- Los resultados o efectos de cada alternativa
- La información conocida (y la ignorada…)
- El criterio de elección
- La personalidad de los decisores, que se reflejará en su escala de
valores.
Con estos elementos podrá armarse una matriz de decisión, o sea un
modelo general del proceso decisorio que cada organización deberá
adaptar para reflejar las particularidades propias de su actividad, de sus
circunstancias y de sus valores.
2.2.2 El Planeamiento
En el mundo del siglo XXI ya son muy pocas las organizaciones que
marchan a la deriva, simplemente reaccionando pasivamente ante los
cambios que se producen a su alrededor. El estado actual de las cosas
requiere ineludiblemente un sistema de dirección que incluya
definiciones sobre el manejo de los elementos controlables ante las
circunstancias del entorno, y pautas que traten de predecir el
comportamiento de los elementos no controlables. Es decir, se necesita
un sistema de planeamiento como función directiva/gerencial
fundamental.
El profesor Russell Ackoff ha sintetizado las características de esta
función de manera inequívoca:
“La sabiduría es la habilidad de ver con anticipación las consecuencias
de las acciones actuales, la voluntad de sacrificar las ganancias a corto
plazo a cambio de mayores beneficios a largo plazo, y la habilidad de
controlar lo que es controlable y de no inquietarse por lo que no lo es.
Por lo tanto, la esencia de la sabiduría es la preocupación por el futuro.
El planeamiento es la proyección de un futuro deseado y de los medios
efectivos para conseguirlo” (R. L. Ackoff, “Un concepto de planeamiento
de empresas”, pp. 12/14)
La función de planeamiento en una organización permite distinguir
distintos aspectos o elementos, que se relacionan con los niveles de
dirección y gestión ya analizados.
Así podemos hablar de planeamiento estratégico, vinculado con el largo
plazo (más allá de los 5 años), y en el que se incluirán las decisiones
referidas a los objetivos, valores y recursos de la organización como
ente y a las políticas a seguir por todos los niveles gerenciales. Se
concentrarán en este instrumento las definiciones sobre desarrollo de
productos, equipamiento, localización, capacidad y similares.
Distintas son las características del planeamiento de gestión, vinculado
con plazos más cortos, y que por lo general se ocupará de la simulación
de la actividad del ente durante el período elegido y las decisiones sobre
asignación de recursos que resulten necesarias. Elemento típico de este
nivel seria el presupuesto anual, que abarcará el próximo ejercicio, y
fijará pautas, objetivos y resultados sectoriales o departamentales a los
que se sujetarán los responsables de las distintas áreas del ente.
También puede hablarse de planeamiento operativo, que en general se
referirá a la programación de corto plazo de la producción, el
abastecimiento, y aspectos análogos (publicidad, mantenimiento,
logística, etc.).
Podemos dedicar un poco más de atención al sistema presupuestario
anual, que es un elemento importante en la actividad de todos los
gerentes de un ente. En un sistema presupuestario pueden distinguirse
varios instrumentos, según la funcionalidad que se persiga en cada
caso.
Por un lado, será de sumo interés generar un elemento que luego pueda
compararse con la realidad, una vez que las cifras de la realidad sean
conocidas. Como las cifras de la realidad serán las que surjan de los
estados contables de la organización, el modelo de presupuesto a
elaborar en este caso deberá tener en cuenta:
a) que los estados contables tienen una frecuencia determinada
(anual, trimestral o mensual, según el tipo de la organización), por
lo cual el presupuesto deberá confeccionarse para la misma
frecuencia temporal.
b) Que el presupuesto a elaborar deberá ajustarse al mismo sistema
de convenciones contables que será utilizado en los estados
contables del ente (el sistema de devengamiento, las
convenciones sobre amortización de activos, sobre el sistema de
costeo de los productos, sobre la forma de registrar ciertas
operaciones, sobre los principios de valuación de algunos activos,
etc.) ya que de lo contrario no sería posible la comparación
posterior entre cifras presupuestadas y cifras reales.
El presupuesto confeccionado según este esquema será el
presupuesto económico, y de él surgirán resultados y algunas cifras
patrimoniales importantes para apreciar la situación económica del ente.
Pero no será completo el análisis así realizado: es necesario asegurarse
que la organización no sufra desfasajes en su disponibilidad de efectivo
que puedan hacer peligrar sus posibilidades de cumplir con sus
obligaciones. Por ello habrá que confeccionar, además del presupuesto
económico, un presupuesto financiero que exponga –en lugar de
resultados contables- la proyección de los flujos de fondos durante el
período considerado. Obviamente, si de esta proyección surgiera algún
problema de liquidez (por falta de efectivo o por excedentes de
disponibilidades) será necesario rehacer el presupuesto económico para
incorporar las modificaciones necesarias en las metas previstas.
Estas modificaciones pueden requerir decisiones de asignación o de
incorporación de recursos, que serán incluidas en un tercer elemento o
componente del sistema: el “presupuesto de inversiones” (ver mas
adelante en el punto 2.3.4 “Administración Financiera”).
2.2.3 El control
Tradicionalmente, la dirección de empresas ha sido concebida como
una secuencia de funciones que pretenden expresar las ideas, objetivos
y valores de los dueños de la organización y transformarlos en acción.
Esa secuencia se concreta como sigue.
Y el orden y naturaleza de los tres pasos tienen una lógica muy simple:
se comienza por organizar el ente en función de fines específicos, que
incluyen las definiciones sobre el negocio que se va a encarar, los
clientes y mercados con los que se trabajará, la dimensión física de la
producción, la forma en que se dispondrá la actividad, los recursos
materiales, financieros y humanos involucrados, etc. Una vez
completada la estructura organizativa se delegará la responsabilidad
por la ejecución en un equipo de funcionarios o gerentes profesionales,
pero no se renunciará nunca a mantener el control sobre los resultados
de su accionar.
Este concepto de control es de la misma esencia de la administración
por delegación, ya que permitirá evaluar la consistencia y concordancia
del accionar de los empleados y funcionarios con los fines, propósitos y
normas que se les fija como marco de referencia, detectando eventuales
desvíos y tomando las decisiones adecuadas para su rectificación.
Pero el control también es un sistema, una estructura, que deberá
organizarse y que reconocerá distintos niveles.
Así puede establecerse:
Vinculaciones:
1. Compra y recepción de bienes
2. Pago a proveedores
3. Venta y entrega de bienes
4. Cobranza a clientes
5. Trabajo (mano de obra) cargado a la producción
6. Pago de sueldos y jornales
Estas vinculaciones estarán documentadas mediante comprobantes
(remitos, facturas, recibos, etc.) que expresarán el principio de oposición
de intereses. Estos comprobantes generalmente vendrán
confeccionados en unidades monetarias, aunque en algún caso podrán
referirse a unidades físicas (cantidades). Por ejemplo, la relación 3
(salida de mercadería de depósitos-recepción por los clientes) no sería
viable en unidades monetarias porque la salida del depósito sería por
precio de costo y la entrega al cliente por precio de venta.
Por su parte, el control de gestión consiste en un sistema de
instrumentos y procedimientos que permitirán a la dirección evaluar la
marcha de la organización, no ya en sus aspectos formales, legales y
reglamentarios, sino en sus resultados y en la concordancia de estos
con los objetivos del ente. Los componentes de este sistema de control
tienen en general la siguiente configuración:
a) Control presupuestario: consiste (Solana, op. cit., p. 239) en la
comparación periódica de los planes con los resultados reales. Se
obtendrán así variaciones entre lo presupuestado y lo realizado, que
serán objeto de análisis para segmentarlas según su naturaleza:
variaciones debidas a cambios en el marco (regulatorio,
macroeconómico, fiscal, etc.); variaciones debidas a estimaciones
incorrectas al armar el presupuesto; y variaciones debidas al fracaso
o imposibilidad de alcanzar las metas planeadas (por ineficiencia,
errores en decisiones tácticas u otros factores inherentes a la
ejecución de los planes). Según el tipo de variación surgirá la
necesidad de decisiones correctivas: podrá así modificarse el
presupuesto para ajustar los objetivos a nuevas realidades (por
ejemplo, si ha ocurrido una devaluación de tipo de cambio no
prevista en el momento de presupuestar, o un cambio en la política
impositiva o tarifaría), o bien revisar las condiciones en que se
desarrolla la actividad para intentar mejorar la productividad, la
eficiencia, etc. Este último nivel de ajustes tiene otras implicancias: a
menudo el sistema presupuestario es utilizado por la organización
como sistema de premios y castigos, para fijar aumentos de sueldos
a los responsables de sectores que han alcanzado o superado las
metas planeadas, y a la inversa penalizar (en general por falta de
aumentos) a aquellos que no han alcanzado a cumplir por
deficiencias en su área de actividad.
b) Auditoria operativa: Los conceptos de “auditor” como revisor de
cuenta, “auditoria interna”, “auditoria externa” y sus derivados,
pertenecen al léxico de la profesión contable y serán analizados con
mayor detenimiento en el capítulo correspondiente a la carrera de
Contador Público (Sección [Link]). No obstante, una especialización
de la auditoria se refiere a su acción como herramienta de control de
gestión, y se define –en palabras de W. L. Chapman- al “examen de
la gestión de un ente con el propósito de evaluar la eficiencia de sus
resultados con referencia a las metas fijadas, los recursos…
empleados, la…utilización de dichos recursos, y los controles
establecidos sobre dicha gestión.”
Nos referimos a la auditoria operativa, cuyos métodos y
herramientas van más allá de los proporcionados por el sistema
contable, ya que comprenden –en una primera etapa de diagnóstico-
la observación directa de la operación, el análisis de la
documentación disponible, el relevamiento de los procesos, el
estudio de tiempos, el análisis de costos, la aplicación de métodos y
modelos cuantitativos (estadísticas), etc.
Una vez finalizada la etapa de diagnóstico de la situación, podrá
pasarse a la fase de las recomendaciones para corregir los
problemas que se hayan detectado.
Finalmente, un tercer sistema de información orientado al control
comenzó a difundirse en la última década del siglo XX: el “Tablero de
Comando” o “Tablero de Control” (Balanced Scorecard, en ingles).
Consiste en lograr la identificación de un conjunto de indicadores
relevantes que permita diagnosticar el estado de una organización
en forma análoga a la información proporcionada por el instrumental
que informa sobre la situación de los signos vitales de un vehículo
(por ejemplo, un avión), o bien la información relevante sobre el
estado de salud de una persona que es sometida a un chequeo
médico.
Las posibilidades que brinda la tecnología actual permiten organizar
e implementar estructuras informativas adaptadas a las necesidades
y particularidades de cada ente, e inclusive segmentarlas para
hacerlas conocer a cada nivel directivo según la relevancia y
pertinencia que tengan para cada uno. Se tendrá así un sistema
dinámico, flexible y estructurado sobre la base de las necesidades
expresadas por cada responsable, para permitirle desempeñar sus
funciones en condiciones óptimas.
Ciertamente no es fácil determinar los indicadores claves para cada situación, ya
que se pretende identificar las causas generadoras de los efectos antes que los
efectos mismos, por lo cual la implementación de un sistema de este tipo requerirá
un fuerte compromiso y participación de los máximos directivos de la organización.
No obstante, el esfuerzo bien valdrá la pena si es que se pretende contar con una
herramienta idónea como soporte de la dirección superior del ente, en su objetivo
de lograr la creación de valor económico sustentable para todos los sectores
vinculados con la organización
Directivos: Son los responsables de tomar las decisiones asi como determinar
planes y metas que atañen a la organización. (vicepresidente ejecutivo, director de
operaciones, presidente) en general pasan gran parte de su jornada con
representantes de otras empresas con los cuales se tiene trato.
FUNCIONES ADMINISTRATIVAS
Matemática
La problemática de la gestión de organizaciones utiliza abundantes
métodos de cálculo. Temas como el valor de los activos financieros, la
proyección de resultados, las probabilidades a considerar para tomar una
decisión, el análisis a través de índices, deducciones impositivas por
amortizaciones aceleradas, y tantos otros que aparecen a diario,
requieren un manejo fluido de técnicas cuantitativas.
Pero independientemente de los casos concretos, el estudio de materias
como Análisis Matemático, Estadística y Cálculo Financiero genera un
subproducto muy valioso para el futuro profesional: lo introducen al
conocimiento lógico-matemático y a la modelización como herramientas
para describir e interpretar la realidad y para proyectarla hacia el futuro.
Esta capacidad para aplicar los principios del razonamiento matemático
es un importante valor agregado para el futuro profesional, ya que le
permite abordar los problemas de manera sistémica y resolverlos con un
conjunto de herramientas actualmente disponibles.
Derecho
Es obvio que toda actividad individual u organizacional se realiza en un
marco de relaciones interpersonales regulado por disposiciones legales y
reglamentarias cuyo conocimiento es imprescindible para el profesional
que deba interpretarlas y aplicarlas.
El Licenciado en Administración o Contador Público comparte la
responsabilidad por cualquier decisión tomada al margen o en violación
de una norma jurídica. Este principio es particularmente aplicable en
materia tributaria, con consecuencias penales que pueden ser
sumamente serias.
Adicionalmente, cada ente tiene habitualmente un marco regulatorio
interno cuya trasgresión acarreará consecuencias para los responsables.
Economía
Toda organización actúa y desarrolla sus operaciones en un ámbito
económico-financiero que no puede ser ignorado por ningún funcionario
de jerarquía, ya que los resultados de sus decisiones podrán tener efectos
inevitables sobre aspectos como oferta y demanda de bienes y/o
servicios, precios y costos de mercado, reacciones de la competencia, y
múltiples otros temas. Un conocimiento del funcionamiento de los factores
económicos será entonces muy importante, no solo para medir las
consecuencias de decisiones individuales que el gerente tome dentro de
sus facultades, sino para participar en reuniones gerenciales para debatir
temas trascendentes para la marcha de la empresa.
El conocimiento de los principios fundamentales de la economía también
será imprescindible para interpretar las señales provenientes del contexto
y su repercusión probable en la marcha del ente, lo cual permitirá tomar
medidas preventivas o correctivas para evitar males mayores. Los
ejemplos de las últimas crisis globales son suficientemente elocuentes.
4.4 Otros
Según el ramo de actividad de cada organización, su personal directivo y
gerencial puede requerir conocimientos especializados en determinadas
disciplinas afines con su sector de actividad. En las asignaturas dictadas para
carreras específicas (por ejemplo: Comercio Internacional, Hotelería, etc.) estos
requerimientos pueden tener cabida a través de programas diferenciados, de
materias específicas.
Conclusión: crear una organización sensible a los clientes en la que los empleados
sean amistosos y corteses, accesibles, informados, listos para respondes a las
necesidades de los clientes y dispuestos a hacer lo necesario para satisfacerlos.
OUTSOURCING DETALLADO
Para principiantes, ¿qué es y para qué sirve la tercerización?
La tercerización (o outsourcing) es, sin dudas, uno de los grandes conceptos de la
globalización contemporánea. Pero, ¿qué es, para qué sirve y cuándo implementarla?
Así, una gran cantidad de actividades o procesos que no tienen que ver con el negocio
central, podrían ser realizados por terceros de una manera más eficiente y económica.
Por lo tanto, muchas empresas tercerizan la logística; las tareas administrativas (liquidación
de sueldos o facturación); la selección y capacitación del personal; diversos procesos
productivos (como el mantenimiento de activos físicos); acciones de marketing (como la
publicidad o investigaciones de mercado), y una amplia gama de servicios generales (como
seguridad, limpieza y catering).
Un outsourcing bien realizado tiene un enorme potencial para mejorar los resultados. Mal
realizado, por el contrario, puede entorpecer las operaciones.
Así, veamos algunos factores clave para tomar buenas decisiones de tercerización:
La modalidad "near shore" deriva la realización de una tarea determinada a otra compañía,
que la realizará en su propia oficina.
¿Cuándo tercerizar?
Una empresa que opte por gestionar internamente todos sus procesos, necesitará adjudicar
abundantes recursos para contar con personal especializado, adquirir software, instalar un
sector con escritorios y demás mobiliario, capacitar a su gente y, llegado el caso, aplicar
diferentes estrategias de motivación y fidelización.
El riesgo de la gestión interna, además de los altos costos, es obtener un resultado que no
sea de la calidad esperada.
Por lo tanto, derivar este tipo de actividades en una empresa especializada en la tarea
permite reducir los costos, obtener un servicio eficiente y actualizado y liberar recursos
para dedicarlos al "core business".
El caso Nobleza
En 1994, Nobleza Piccardo realizó un benchmarking competitivo con Massalin
Particulares. Ambas se reparten el mercado tabacalero argentino ($ 2.500 millones al año)
en forma casi absoluta, como ocurre con Coca-Cola y Pepsi en el sector de las gaseosas.
Nobleza, que en aquel momento tenía un market share de aproximadamente 42% (frente a
58% de Massalin), representaba precisamente el caso de la compañía que necesita entender
por qué a su competidor le iba mejor. ¿Cómo se encara un benchmarking competitivo entre
los protagonistas de una gran guerra comercial? "Hay que salir al mercado a hacer muchas
preguntas. El problema es que, si las formula la empresa en forma directa, probablemente
no obtenga respuestas o consiga respuestas poco confiables. Por eso se suele contratar a un
tercero", responde, off the record, un especialista en el tema.
El proyecto estuvo a cargo de la consultora Booz, Allen & Hamilton, la misma firma que
realiza trabajos de benchmarking a nivel global para British American Tobacco, propietaria
de Nobleza.
"Las consultoras, sobre todo las internacionales, tienen pautas muy específicas que
establecen claramente cuáles serán las bases de información válidas (balances, artículos,
investigaciones). No se utilizan medios que estén fuera de los parámetros éticos, como
intentar hablar con empleados de la empresa competidora, o ingresar sin autorización a sus
instalaciones. Eso sería espionaje industrial", asegura la fuente consultada.
¿A quién preguntar, entonces? Para empezar, a los proveedores, que en muchos casos son
comunes a ambas compañías. Se trata, aquí, de averiguar qué productos y servicios compra
el competidor y a qué costo, si consigue mejores precios porque tiene más poder de
negociación o porque importa materia prima.
Otra parte del benchmarking se realiza a través de lo que se llama ingeniería reversa de los
productos: es decir, descubrir cómo fabrica la competencia y con qué estándares de calidad
se maneja (en este ejemplo, tipo de tabaco, calidad de papel, filtros).
También son muy importantes las entrevistas dentro de la propia empresa que encargó el
relevamiento. Por lo general, en los gremios de una misma industria suele haber mucho
diálogo. El personal de una planta habitualmente conoce cómo trabajan las otras o si
compraron nuevas máquinas.
Por otro lado, para obtener un retorno sobre ese Capital invertido, el Empresario
creará una Organización, a través de la cual desarrollará una actividad, ya sea,
comercial, industrial o de servicio. Esta Organización, deberá establecer objetivos
y acciones, para poder complacer los requerimientos del Dueño del Capital y/o
Inversor.
¿Ser Dueño del Capital implica ser Dueño de los Objetivos de una
Organización?
Conclusión
En primer lugar, debe quedar absolutamente clara la diferencia entre ser “el titular
del capital y ser el cabeza de la organización”, o dicho de otra manera, entre “ser
propietario y ser gerente”. Con esto queremos expresar, que la posesión de un
capital no da derecho al dominio de un negocio, esto significa, que para lograr
transformar un Capital en una Empresa, no se necesita solamente dinero. Este,
desde ya, es una primera condición para el inicio, pero de ninguna manera será
sinónimo de una Organización exitosa, ya que la misma, procederá de la mano de
un Gerenciamiento efectivo. Y entonces usted: ¿es dueño de su capital o gerente
de su negocio?