Poder Judicial
1) El poder judicial es el encargado de la administración de justicia y la Constitución
diseña un reparto de competencias al respecto, dividiendo el ámbito de ejercicio de
la Justicia Nacional y la Justicia Local.
A- Jurisdicción Local: Su fundamento es resguardar y asegurar las autonomías
provinciales. Como reza el artículo 5 de la Constitución, las provincias deben
asegurar su propio régimen de justicia. La competencia de la justicia local u
ordinaria es más amplia que la de la justicia Federal, por lo cual la primera (justicia
local) es la regla y la segunda (justicia Federal) la excepción.
B- Jurisdicción Federal: Como ya señalamos, es de excepción. Las fuentes de la
competencia específica de la justicia Federal, es taxativa al determinarse por la CN
y la ley únicamente en cuáles casos debe intervenir. Estos casos se pueden
clasificar según la materia, las personas o las cosas, como lo afirma la Constitución
en sus arts. 116 y 117.
La competencia compartida de las provincias o de la Nación:
En los casos del art 75 inc 12. o derecho común, es decir, la aplicación de los Códigos
Civil, Comercial, de Minería, del Trabajo y la Seguridad social que fueron dictados por
la nación, pero, dice el art. 75, inc. 12, “sin que tales códigos alteren las jurisdicciones
locales, correspondiendo su aplicación a los tribunales federales o provinciales, según
que las cosas o las personas cayeren bajo sus respectivas jurisdicciones”.
Lo que decide si el caso es federal o provincial es el artículo 116, en principio en razón
de la materia, pero debemos preguntarnos, para determinar la competencia, si la
cosa o persona “cae bajo la jurisdicción federal o provincial” en razón del territorio,
lugar o persona. La mayoría de los casos comunes, como la falta de pago de un
pagaré, se hacen en la primera instancia provincial.
Por ende, las provincias tienen competencias jurisdiccionales para aplicar los códigos
de fondo cuando las cosas o las personas estén en su jurisdicción y para las demás
causas que no sean de competencia federal.
Características de la jurisdicción federal:
1- Es limitada y de excepción, puesto que como vimos, la jurisdicción provincial es la
regla. Ello quiere decir que sólo se ejerce en los casos que la Constitución y las
leyes reglamentarias señalan.
2- Es privativa y excluyente, lo que significa que, en principio, no pueden los
tribunales provinciales conocer de las causas que pertenecen a la jurisdicción
federal.
3- Es improrrogable si surge por razón de materia o de lugar. No obstante, es
prorrogable –es decir que las partes pueden elegir ser juzgados por la justicia
federal o la local- cuando sólo surge por razón de las personas –hay casos en que
las partes a cuyo favor está discernida la jurisdicción federal, como en los vecinos
de distintas provincias, pueden prorrogarla a favor de un tribunal- salvo los casos
de competencia originaria y exclusiva de la Corte Suprema de Justicia de la Nación,
que se reputan absolutamente improrrogables.
En virtud del carácter limitado, privativo, excluyente, e improrrogable de la
jurisdicción federal, la incompetencia de sus tribunales puede y debe declararse de
oficio (o sea, aun sin petición de parte), tanto por:
a) el tribunal provincial si corresponde intervenir a uno federal;
b) el tribunal federal si corresponde intervenir a uno provincial.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación:
La Constitución ha establecido una Corte Suprema de Justicia, órgano colegiado y
titular del poder Judicial y cuya composición no fija directamente, dejando esta
competencia al Congreso.
Condiciones que debe reunir un ciudadano para integrar la Corte Suprema de Justicia
de la Nación:
A) Ser abogado de la Nación con 8 años de ejercicio
B) Reunir las condiciones requeridas para ser Senador: tener 30 años y 6 años de
ejercicio de la ciudadanía.
“La Corte Suprema no fue establecida hasta 1863 –entonces por iniciativa del
presidente Bartolomé Mitre- y en su primera composición, contó con nueve
miembros, y para sostener los gastos que esta organización demandará creó los
impuestos de exportación.”
Duración: Los jueces habrán de permanecer en el mismo mientras dure su buena
conducta.
Designación: La designación de los miembros de la corte se efectúa por el Poder Ejecutivo,
con acuerdo del Senado con el voto de los 2/3 de los miembros presentes, en sesión
pública, convocada al efecto. (Art. 99, inc. 4 CN). Desde 2003, un decreto del Presidente
Néstor Kirchner dispone un período de tiempo donde la sociedad puede hacer objeciones a
dicha candidatura.
Una vez designados, los miembros de la CSJN "... prestarán juramento en manos del
presidente de la Nación, de desempeñar sus obligaciones...” debiendo luego "En lo sucesivo
lo prestarán ante el presidente de la misma Corte. Cada vez que se renueve totalmente
debe volver a prestarse ante el presidente de la Nación.”
Actualmente la CSJN está conformada por cinco magistrados.
La presidencia de la CSJN:
A partir de 1930 el presidente de la CSJN surge de una votación entre sus miembros y
también se elige el vicepresidente primero y segundo. El presidente puede ser reelecto.
Dura en su cargo tres años. Su renuncia se debe elevar a la propia Corte y resuelta por ella.
En virtud del art. 59, el presidente de la CSJN deberá presidir el senado cuando el acusado
en el juicio político sea el Presidente de la República.
Funcionamiento interno:
La Corte Suprema está integrada por una serie de secretarías. Entre las dependencias a su
cargo se encuentra la Morgue Judicial, la Secretaría de Investigaciones de Derecho
Comparado, la Biblioteca, el Servicio de Informática, así como de los Cuerpos de Peritos
Calígrafos y Tasadores, entre otros.
La ley orgánica de la Justicia Nacional, 15.271, dispuso facultar a la CSJN dividirse en salas.
Pero la CSJN, por acordada 44/1989, la reputa inconstitucional y nunca puso en ejercicio lo
dispuesto por ley.
Para Bidart Campos, en razón de ser la Corte el órgano judicial máximo del Poder Judicial y
por surgir su competencia de la propia Constitución, esta división en salas no es posible. Ello
equivaldría a que sus sentencias fueran dictadas por una sala y no por el tribunal en pleno.
De otro modo podría darse lugar a fallos contradictorios lo cual no es compatible con la
función de órgano máximo e intérprete final de la Constitución que detenta la Corte.
Las resoluciones de la CSJN se toman siempre en acuerdo de sus ministros en votos de
mayoría y minoría.
Autonomía funcional: los poderes de reglamentación y de administración.
El artículo 113, de la Constitución Nacional, al establecer que "La Corte Suprema
dictará su reglamento interior y nombrará a sus empleados".
Todo lo referido al aspecto económico y administrativo –es decir el manejo del presupuesto
del Poder Judicial- se excluye presuntamente a partir de la creación del Consejo de la
Magistratura –art. 114 CN- reservándose la designación de empleados en su propio y
exclusivo ámbito.
Importancia institucional de la Corte Suprema.
La Corte es el órgano supremo y máximo del Poder Judicial. Pero, como afirma
Bidart Campos, la Corte es:
a) un órgano colegiado;
b) un órgano en el cual (no obstante la titularidad) no se agota el Poder Judicial, porque
existen otros tribunales inferiores que juntamente con la Corte lo integran en instancias
distintas, además de órganos que no administran justicia (carecen de Funciones
jurisdiccionales) pero Forman parte del poder judicial (Consejo de la Magistratura, art. 114 y
Jurado de Enjuiciamiento, art. 115).
La Corte Suprema es tribunal de última instancia en el país, es decir que sus
decisiones están exentas de control de constitucionalidad por tribunales inferiores, incluso
cuando el derecho provincial discrepa con la constitución asignándole un papel relevante en
el diseño de las políticas estatales juzgando su constitucionalidad y conciliando las
diferencias entre competencias federales y locales.
Es, como hemos dicho, intérprete final de la CN, de los tratados internacionales y de todo el
derecho argentino. Da desarrollo a la doctrina constitucional con sus sentencias al
interpretar, integrar los vacíos normativos y aplicar la constitución. Además, se ha erigido
como custodia de las garantías constitucionales, y así lo ha sostenido, entre otros, en el fallo
“Pérez de Smith”.
En el marco de su actividad jurisdiccional controla la correcta aplicación del derecho,
especialmente cuando se hace cargo de las sentencias arbitrales dictadas por tribunales
inferiores federales o locales.
Por último, integra el Gobierno de la Nación, en las competencias que le son propias como
cabeza del Poder Judicial Federal, controlando y evitando la supremacía de un poder sobre
otro. Es, en resumen, el órgano que actúa en mayor medida como freno al ejercicio
arbitrario de los demás Poderes.
La discusión de la “cuarta instancia”
Como sabemos, desde la incorporación de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos mediante el Pacto de San José de Costa Rica al bloque de constitucionalidad el
(artículo 75, inciso 22) y al crearse la Corte Interamericana de Derechos Humanos (con sede
en San José de Costa Rica), se ha establecido, entre otras cuestiones, que sus sentencias –
las que pueden versar sobre asuntos concernientes a los derechos mencionados por el
Pacto, resueltos incluso por la Corte Suprema- serán definitivos e inapelables.
¿puede un fallo de la Corte Interamericana dejar sin efecto una sentencia de nuestra
Corte Suprema?
De aceptarse lisa y llanamente lo propuesto, la Corte Suprema de Justicia de la Nación,
perdería –en la materia de la mencionada Convención- carácter de Suprema, al existir otra
posibilidad de juzgamiento.
Ahora bien, no debemos caer en la confusión que parte de la doctrina ha sostenido,
entendiendo lisa y llanamente los efectos de los fallos de la Corte Interamericana.
Estabilidad, intangibilidad:
La garantía de estabilidad sirve para impedir la remoción de jueces cuando cambiaran los
aires políticos, quedando solo las causales para su remoción en casos de mal ejercicio.
La garantía de intangibilidad es útil para que su dependencia económica no se vea afectada
por intereses que pudieran vulnerar la imparcialidad de sus decisiones.
La facultad de designar a los miembros del Poder Judicial se reservaba al Ejecutivo, quien
solo requería de una mayoría agravada del Senado para plasmar su voluntad, en tanto su
remoción, seguía los procedimientos de juicio político.
La competencia federal
La competencia federal es la facultad de actuación de los todos los órganos
jurisdiccionales de orden federal (es decir, los juzgados federales y la Corte Suprema de
Justicia de la Nación) en supuestos taxativamente regulados por la Constitución Nacional en
el artículo 116:
Corresponde a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores de la Nación, el conocimiento y
decisión de todas las causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución, y por las
leyes de la Nación, con la reserva hecha en el inciso 12 del artículo 75; y por los tratados con
las naciones extranjeras; de las causas concernientes a embajadores, ministros públicos y
cónsules extranjeros; de las causas de almirantazgo y jurisdicción marítima; de los asuntos
en que la Nación sea parte; de las causas que se susciten entre dos o más provincias; entre
una provincia y los vecinos de otra; entre los vecinos de diferentes provincias; y entre una
provincia o sus vecinos, contra un Estado o ciudadano extranjero.
Sus características son:
Es de excepción: las provincias (y también C.A.B.A., con sus particularidades) deben
administrar ordinariamente la justicia dentro de sus respectivos territorios y la Nación lo
hará en los casos de excepción que surgen de las facultades delegadas por las provincias al
poder central (art. 1º, C.N.), y con las atribuciones limitadas a casos en determinadas
materias, casos vinculados con determinados sujetos o por hechos realizados en
determinados lugares.
Es expresa: Sólo actúa cuando el caso está expresamente atribuido al fuero federal por la
ley con fundamento en la C.N. Es decir, una causa no puede ser sustraída de los tribunales
provinciales sino por una ley consecuente con la C.N., y sin que pueda ser extendida a los
casos no señalados.
Es limitativa o restrictiva: las leyes que la prevén no pueden ser extendidas a casos
análogos ni ampliadas por vía de interpretación.
Es suprema y privativa: las resoluciones dictadas por la justicia federal no pueden ser
revisadas por un tribunal provincial. Sólo los tribunales federales pueden entender en las
causas a ellos asignadas por las leyes.
Es inalterable: no puede variar por las modificaciones que sufra la materia o los elementos
objetivos o subjetivos del hecho del proceso. El hecho objeto del juicio fija la competencia
definitivamente en el momento de su comisión, aunque después pierda su naturaleza
federal.
La competencia de la Corte Suprema
La competencia de la Corte Suprema de la Nación Argentina puede ser ordinaria o
extraordinaria. Cuando entiende en virtud de su competencia ordinaria, lo hace como
tribunal con jurisdicción plena exclusivamente en algunas causas de competencia de la
justicia federal pudiendo, como cualquier tribunal, examinar los hechos, la prueba y
resolver sobre el derecho aplicable. En esos casos su actuación puede ser promovida como
tribunal originario, de primera y única instancia, o como tribunal de apelación,
encontrándose en este último caso limitada su competencia por la materia del recurso y el
modo en que éste ha sido concedido. Por otro lado, cuando la Corte ejerce competencia
extraordinaria, su jurisdicción se extiende a toda clase de causas en su carácter de guardián
final de la Constitución, pero su competencia se encuentra limitada a la decisión sobre el
derecho aplicable y ello en la medida del recurso en virtud del cual el asunto llega a su
conocimiento. Por último, como cabeza del Poder Judicial la Corte interviene en los juicios
para decidir cuestiones de competencia y conflictos entre jueces y tribunales que no tienen
un órgano superior jerárquico común que deba resolverlos y toma intervención que sea
indispensable para evitar una efectiva privación de justicia.
La competencia “originaria”:
Entendemos por competencia originaria a la situación que lleva a tramitar una causa
determinada en los estrados de la CSJN, sin pasar previamente por otra instancia. La CSJN
solamente puede asumir su competencia originaria y exclusiva sobre una causa en ciertos
casos determinados, los cuales abordaremos a continuación.
El artículo 116 de nuestra Constitución Nacional preceptúa que corresponde a la Corte
Suprema y a los tribunales inferiores de la Nación, el conocimiento y decisión de todas las
causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución, y por las leyes de la Nación, con
la reserva hecha en el inc. 12 del artículo 75; y por los tratados con las naciones extranjeras;
de las causas concernientes a embajadores, ministros públicos y cónsules extranjeros; de las
causas de almirantazgo y jurisdicción marítima, de los asuntos en que la Nación sea parte;
de las causas que se susciten entre dos o más provincias; entre una provincia y los vecinos
de otra; entre los vecinos de diferentes provincias; y entre una provincia o sus vecinos,
contra un Estado o ciudadano extranjero.
Asimismo, la Corte ha dicho que por provenir la competencia originaria de la Corte de una
norma constitucional de carácter excepcional que no es susceptible de ampliarse,
modificarse, ni restringirse, una provincia no está legitimada para requerir su aplicación
cuando son sus magistrados los que deben dirimir la contienda; de lo contrario, sin razón
legal suficiente, se excluirá de la causa a los jueces naturales por la sola voluntad del Poder
Ejecutivo provincial.
La CSJN entiende con competencia originaria y exclusiva en los siguientes supuestos:
I. Todos los asuntos en que una provincia sea parte:
a) De las causas que versan entre dos o más Provincias, o una Provincia y el Estado
Nacional;
b) Las causas civiles que versen entre una Provincia y algún vecino o vecinos de otra o
ciudadanos o súbditos extranjeros;
c) De aquellas que versen entre una Provincia y un Estado extranjero;
II. De las causas concernientes a Embajadores u otros Ministros diplomáticos extranjeros, a
las personas que compongan la Legación, a los individuos de su familia, o sirvientes
domésticos, del modo que una Corte de Justicia puede proceder con arreglo al derecho de
gentes.
III. De las causas en que se versen los privilegios y exenciones de los Cónsules y Vicecónsules
extranjeros en su carácter público.