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Maltrato Infantil: Una Problemática Social

El maltrato infantil es una grave problemática social en Argentina, donde 6 de cada 10 niños sufren violencia en sus hogares. Este fenómeno, que ha sido históricamente invisibilizado, tiene consecuencias severas en el desarrollo físico y emocional de los menores. A pesar de los avances legislativos y el reconocimiento de los derechos de los niños, la falta de estadísticas y la necesidad de programas de prevención siguen siendo desafíos críticos.

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Maltrato Infantil: Una Problemática Social

El maltrato infantil es una grave problemática social en Argentina, donde 6 de cada 10 niños sufren violencia en sus hogares. Este fenómeno, que ha sido históricamente invisibilizado, tiene consecuencias severas en el desarrollo físico y emocional de los menores. A pesar de los avances legislativos y el reconocimiento de los derechos de los niños, la falta de estadísticas y la necesidad de programas de prevención siguen siendo desafíos críticos.

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MALTRATO INFANTIL

Una problemática social que nos atraviesa a todos

En Argentina 6 de cada 10 niñas, niños y adolescentes son


víctimas de violencia dentro de sus hogares, espacio que debería
ser de protección, afecto y resguardo de sus derechos. UNICEF

INTRODUCCIÓN

El maltrato hacia los niños es una problemática social que afecta a todos los
países del mundo y a todas las clases sociales. Es producto de múltiples
factores asociados y tiene consecuencias en el desarrollo posterior de los
sujetos. La conceptualización del Maltrato Infantil es relativamente reciente, a
pesar de que la violencia ejercida sobre los más indefensos ha estado presente
a lo largo de la historia de la humanidad.
Los hechos de violencia hacia los niños revisten un carácter de invisibilidad
dado que por lo general ocurren puertas adentro del ámbito familiar.
La conceptualización del maltrato infantil, como un trato inadecuado hacia los
niños en tanto seres en desarrollo, es consecuencia de un cambio en las
relaciones de poder dentro de la estructura familiar y de un mayor
reconocimiento de los derechos de los niños a crecer en un ambiente
saludable. Los cambios en la demarcación del maltrato infantil por parte de
juristas y legisladores, permitió impulsar leyes que avalen la intervención del
Estado en situaciones que antes estaban limitadas por el respeto al derecho a
la intimidad de la vida familiar y a la patria potestad.

ANTECEDENTES DEL MALTRATO INFANTIL


Si bien la violencia hacia los niños no es un fenómeno novedoso, recién en el
siglo XIX se empezó a correr el velo que dejaba en una zona de oscuridad a
esta problemática.
Para Martínez y de Paúl (1993) una definición de maltrato infantil debe hacer
mención a un sujeto receptor y a los sujetos responsables del daño, objetivar
las manifestaciones, reflejar una conducta y referir las posibles repercusiones
en el desarrollo. La definición debe tener estos contenidos concretos, pero
también debe ser lo suficientemente amplia como para que puedan ser
incluidos las diferentes tipologías, y que no quede el maltrato como lo opuesto
a “buen trato”. Estos autores dan la siguiente definición de lo que se considera
Maltrato Infantil: “Las lesiones físicas o psicológicas no accidentales en niños,
ocasionadas por los responsables del desarrollo, que son consecuencia de
acciones físicas, emocionales o sexuales, de comisión u omisión y que
amenazan el desarrollo físico, psicológico y emocional considerado normal”.
(Martínez Roig, de Paúl Ochotorena, 1993; p. 23).

El maltrato infantil se presenta usualmente en forma combinada, por ejemplo,


un niño golpeado es también maltratado emocionalmente, un niño que
evidencia signos de falta de cuidado o negligencia, frecuentemente también
padece maltrato físico y/o emocional.

En relación con los indicadores, es importante tener en cuenta que la


presencia de algunos de ellos, no es suficiente para asegurar la existencia de
maltrato, sino que debe considerarse además la frecuencia de las
manifestaciones, el cómo, dónde y con quién se producen, y el peligro
potencial que conlleva. Algunos de estos indicadores aparecen en familias que
no son maltratadoras sino que tienen dificultades para llevar adelante
situaciones estresantes en relación a la crianza de sus hijos.

CONSECUENCIAS DEL MALTRATO EN EL DESARROLLO DEL NIÑO

La violencia, ya sea por acción u omisión, deja diversas y severas


consecuencias en los sujetos que la padecen.
Para la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, la severidad de
las secuelas físicas o psicológicas depende de la intensidad y frecuencia del
maltrato, las características del niño, la relación más o menos directa con el
maltratador, del apoyo o no de otros miembros de la familia y del acceso o no a
los servicios de ayuda médica, social y psicológica.
El maltrato físico deja marcas en el cuerpo tales como mordeduras, moretones,
hematomas y cicatrices, lesiones que en algunos casos pueden requerir una
internación y/o intervención quirúrgica. Las secuelas físicas más severas
pueden producir lesiones cerebrales, oculares o del sistema nervioso central.
Aunque las consecuencias en el cuerpo son importantes, tanto o más
importante es el correlato emocional de la relación con adultos violentos.
El maltrato también deja marcas que son “invisibles” a los ojos, se trata de la
secuela psicológica de la violencia sufrida.
Es frecuente en los niños que han sido maltratados, la conducta de “alerta
continua”, motivo por el cual pueden presentar insomnio y/o terrores nocturnos
y en la escuela suelen presentar dificultades para mantener la atención.
Algunos casos de adolescentes con comportamiento suicida y daño
autoinfligido, esconden una historia infantil de maltrato.
Mueller y Silverman (1989) examinaron diversas investigaciones realizadas
específicamente sobre las relaciones con compañeros de edad en niños
maltratados. En varios de esos estudios se halló un incremento de la
agresividad, especialmente en los niños maltratados físicamente, en sus
interacciones con los pares. En ocasiones ese incremento de la agresividad se
producía ante la aflicción de un compañero, este dato fue interpretado por los
autores como un intento del niño de parar de manera urgente el desarrollo de
angustia en un sujeto semejante, situación que lo remitiría a su propia historia
de angustia y aflicción.
En cuanto al desarrollo cognitivo, los niños que sufren situaciones de maltrato
suelen tener dificultades en el rendimiento escolar, producto de la poca
capacidad disponible para atender a otros estímulos que no sean la violencia
padecida. Dificultades para mantener la atención en clase, para hacer las
tareas en la casa, para concentrarse en el estudio e incluso muchos casos de
repitencia escolar se deben a situaciones encubiertas de maltrato intrafamiliar.
En síntesis, las consecuencias en el desarrollo integral del niño son muy
importantes. El criarse en un ambiente donde es posible el rechazo o la
violencia por parte de quien debe proteger, estimular y brindar amor, deja a los
niños en una situación de gran vulnerabilidad.
Pugliese (2007) sostiene que especialmente en los casos de maltrato por
omisión los padres son incapaces para contener y tramitar la pulsionalidad
infantil. La falta en el ejercicio de las funciones protectoras y normativas por
parte de los padres, deja “espacios vacíos afectivos” en el niño y la vivencia del
otro como potencialmente peligroso o amenazante.
Entre los factores de riesgo individuales señalados en el Informe Mundial sobre
la Violencia y la Salud (OPS 2002) se destacan la edad y el sexo. Los varones
de 0 a 4 años constituyen la franja de mayor riesgo de maltrato físico, mientras
que en las mujeres púberes y adolescentes se registran las mayores tasas de
abusos sexuales. Destacan además como otros factores que aumentan la
vulnerabilidad de los niños al maltrato, las familias uniparentales o con padres
muy jóvenes sin el respaldo de otros familiares.
Entre los factores que aumentan las probabilidades de que un padre u otro
cuidador maltrate a un menor se cuentan las expectativas poco realistas sobre
el desarrollo del niño, el escaso control de los impulsos, el estrés y el
aislamiento social.

EL MALTRATO HACIA LOS NIÑOS EN LA ARGENTINA

Como se ha dicho, la República Argentina ratificó la Convención Internacional


sobre los Derechos del Niño en 1990, quedando incorporada como ley nacional
23.849. Allí se destaca “el interés superior del niño” como el bien central a
proteger y obliga a los Estados a adoptar todas las medidas legislativas,
administrativas, sociales y educativas tendientes a proteger a los niños y niñas
contra toda forma de maltrato por parte de sus padres, representantes legales
o cualquier persona que lo tenga a su cargo. En 1994 la Convención
Constituyente incorporó la ley a la nueva Constitución de la Nación Argentina.
En el año 2005 se promulgó la Ley Nacional de Protección Integral de la
Infancia. El objeto de esta ley 26.061 es “la protección integral de los derechos
de las niñas, niños y adolescentes que se encuentren en el territorio de la
República Argentina, para garantizar el ejercicio y disfrute pleno, efectivo y
permanente de aquellos reconocidos en el ordenamiento jurídico nacional y en
los tratados internacionales en los que la Nación sea parte…”

Con esta ley se privilegia al niño como sujeto de derechos, cuya voz debe ser
escuchada y respetada. Si bien en los últimos años ha aumentado
notablemente la cantidad de denuncias de violencia familiar y maltrato infantil,
se considera que esos casos constituyen solo una pequeña parte del total de
casos reales.

En la Argentina no se cuenta con estadísticas oficiales sobre la incidencia del


maltrato infantil y sus diferentes tipos.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advierte que el maltrato infantil


es una problemática pasible de prevención, y que los programas más efectivos
en ese sentido son los que transmiten a los padres estrategias positivas de
educación a los hijos. Por tanto, además de las tareas de diagnóstico y
tratamiento, los psicólogos pueden contribuir con sus conocimientos a elaborar
programas de prevención del maltrato infantil y de protección de los niños
vulnerados y sus familias.

CONCLUSIÓN

El maltrato infantil es un problema alarmante que requiere una acción


inmediata y coordinada. Nuestro análisis revela la urgencia de implementar
medidas efectivas para proteger a los niños y proporcionarles un entorno
seguro y saludable. Es crucial que tanto los gobiernos como la sociedad en su
conjunto se comprometan a erradicar el maltrato infantil mediante la educación,
la prevención y el apoyo a las víctimas. Juntos, podemos construir un futuro
donde cada niño crezca en un ambiente de amor, respeto y cuidado.
Referencias

UNICEF (2009) Maltrato Infantil: una dolorosa realidad puertas adentro.


(versión electrónica). Sgo. De Chile. Desafíos N.º 9, julio 2009.

Paz Martinez y Roig de Pául Ochotorena 1993, 23).

Mueller, E. & Silverman, N. (1989). Relaciones entre pares en los niños


maltratados. En Cicchetti, D. & Carlston, V. (Eds.). Child Maltreatment: Theory
& Research on the causes and consequences of child abuse and neglect, New
York: Cambridge University Press.

Buenos Aires: Lumen-Humanitas.

Pugliese, S. (2007). Tropezones y caídas del maltrato infantil. En A. Trímboli, E.


Grande, Raggi, J. Fantin & S. Raggi (comp.). El malestar en lo cotidiano. (pp.
252-254). Buenos Aires: AASM Serie Conexiones.

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