Módulo 1
OR ÍGEN ES Y MAR CO LEGAL PAR A EL EJER CICIO PR OFESION AL DEL TR AB AJO SOCIAL
Introducción
1. N OCION ES B ÁSICAS PAR A EL TR AB AJO SOCIAL
1.1 Tipos de configuraciones para la intervención
1.2 Ámbitos donde se configuran las protoformas de intervención
2. ÉTICA Y TR AB AJO SOCIAL
2.1 La ética
2.2 Dimensiones de la ética profesional
2.3 Legislación del trabajo social en Argentina
CIER R E DEL MÓDULO
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Introducción
VIDEO - MÓDULO 1
EaD Kennedy
00:53
En este módulo nos proponemos abordar conceptos y categorías que nos permitan reflexionar sobre las
prácticas y las intervenciones, que como trabajadores sociales realizamos en diferentes contextos. De
esta manera haremos un recorrido sobre las distintas categorizaciones que se fueron construyendo
históricamente y fueron estructurando los campos de intervención y el accionar profesional.
Analizaremos, a través de los distintos temas, los posicionamientos del trabajo social como profesión a
lo largo de la historia, como así también su mirada sobre la realidad que lo rodea y la demanda solicitada
de diferentes actores. Además, conoceremos las implicancias del trabajador social como profesional, ya
que el mismo tiene derechos y obligaciones que delimitan su quehacer.
Objetivos del módulo
Conocer el inicio de la profesión y su institucionalización.
Comprender los alcances y aplicaciones de la intervención profesional, las implicancias de la ética
profesional y las leyes que respaldan el quehacer profesional.
1.1 Tipos de configuraciones para
UNIDAD 1 la intervención.
Nociones básicas para el 1.2 Ámbitos donde se configuran
trabajo social
las protoformas de intervención.
2.1 La ética.
2.2 Dimensiones de la ética
UNIDAD 2
Ética y trabajo social profesional.
2.3 Legislación del trabajo social
en Argentina.
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1.1 Tipos de configuraciones para la intervención
Aquí conoceremos los primeros delineamientos de las acciones que se fueron realizando sobre las
problemáticas sociales. Comprenderemos como se delinearon las futuras prácticas de
intervención sobre lo social y los cambios sociales que abrieron los caminos para la
profesionalización del trabajo social. Analizaremos los tipos de miradas o posicionamientos que
se hacen presentes al momento de intervenir en un campo social.
Es importante que como trabajadores sociales conozcamos la historia de nuestra posición y las
estructuras de pensamientos que la fueron conformando, el material de lectura presentado
menciona las protoformas, los tipos de intervenciones y la profesionalización del trabajo social.
Hacer uso de los recursos y actividades propuestas es necesario para la reflexión sobre los
temas abordados.
Para conocer cómo se desarrolla la conjunción entre los campos de intervención y el trabajador
social, podemos comenzar a reflexionar a través de las siguientes preguntas:
¿Qué es el trabajo social?
¿Cómo se interviene?
¿Para qué se interviene?
¿Por qué?
¿Desde qué lugar?
¿Cómo construimos el objeto de intervención?
¿Cómo abordamos el campo en el cual intervenimos?
Lo cierto es que dichas preguntas se responderán a partir del conjunto de prácticas teóricas,
metodológicas e ideológicas que ponemos en movimiento al momento de intervenir en lo social.
Por consecuencia, el trabajo social es dinámico, es decir, no es determinista ni estructurado. En
otras palabras, el trabajo sobre lo social implica que el trabajador social se encuentre en un
constante repensar y reflexionar sobre las demandas sociales. Esto involucra de alguna manera
aplicar también nuestra creatividad sobre la intervención que realizamos para llegar a los
objetivos que buscamos y evaluarnos a nosotros mismos, sobre cómo nos objetivamos y
subjetivamos según la demanda que se nos presenta.
Si bien el trabajo social no es estructurado en sí mismo, se encuentra atravesado por
configuraciones históricas estructurantes, las cuales atraviesan las prácticas de todo trabajador
social como profesional y a sí mismo como sujeto.
Las configuraciones históricas de algún modo estructuran los campos de intervención, abriendo
caminos para las primeras intervenciones sobre el constructo social. Tanto es así que en un
principio se dieron a través de las prácticas que emanaban de la caridad en simultáneo con las
prácticas filantrópicas y por último las intervenciones por parte de un Estado que escucha las
necesidades expresadas por las personas instituyendo dichas prácticas en lo social.
En resumen, retomando los planteos de Karsz (2006), podemos dar cuenta de tres tipos de
configuraciones, que enmarcan la forma de intervenir:
La salvación o redención
–
Es típica de la caridad, puede ser religiosa o laica, la misma tiene como objetivo que la persona (familia o
individuo) se convierta en lo más completa posible. Es decir, que las personas se encuentren en un estado de
armonía, con pocas contradicciones y tensiones.
En este tipo de intervención se procura el deber ser focalizando en un ideal de tipo de persona por sobre la
realidad de la misma. En dichas prácticas trataban a los individuos o grupos como criaturas que había que
atender y tutelar, por la cual el benefactor determinaba lo que era bueno para ellas.
El hacerse cargo
–
La práctica tiene una mirada filantrópica, es decir, ya no se va a dirigir hacia criaturas sino a personas
categorizándolas como minusválidas (dicha categorización es una construcción histórica).
Hay que tener en cuenta que cuando el diagnóstico difiere el tratamiento práctico también, ya que el
minusválido no responde a la misma lógica que al que, por ejemplo, le falta una pierna. Es así que un
trabajador social se hará cargo de esa persona minusválida, sabiendo lo que es mejor para él o para ella, la
diferencia con la salvación es que aquí la persona realizó una demanda, por lo que hacerse cargo es trabajar
con la demanda de un otro/a.
Cabe aclarar que trabajar con la demanda es más una necesidad del interviniente y no del demandante. Es
aquí donde el trabajador social interpreta dicha demanda con el riesgo de inventar lo que la persona necesita
y sin escuchar lo que esta pide efectivamente.
El tomar en cuenta
–
Aquí se trata de acompañar a las personas entendiéndolas como sujetos de derechos, comprendiendo que no
es el interviniente quien se ocupa o hace cargo del problema presentado. Acompañar o transitar junto a las
personas en su demanda ya es mucho y no debemos hacerlo en lugar de ellos, ya que es él o ella quien vive y
conoce lo que le sucede.
Es importante destacar que estas definiciones teóricas son resultado de procesos históricos que fueron
construyéndose en simultáneo y no en forma separada. De un modo didáctico lo representamos por etapas,
por lo tanto, podemos considerar que la actual disciplina de trabajo social tiene su génesis en el “socorrer a
los necesitados como mandato divino y por amor a Dios”, pasando luego por “el amor hacia el ser humano”
desarrollada por los filántropos de la época, desembocando en la profesionalización, cuando las demandas de
las personas comenzaron a ser oídas por el Estado producto de la complejización de la sociedad.
En este sentido, debemos tener en cuenta que ser conocedores de la historia de la profesión “contribuye a
develar la naturaleza misma de nuestra disciplina, además de comprender las particularidades de la profesión
en la actualidad” (Alayón, 2007, p. 15).
Cabe aclarar que toda práctica realizada a través de una intervención en el campo de lo social
debe leerse en un contexto histórico determinado en simultáneo por una realidad que se
encuentra en constante movimiento.
La influencia de las propias concepciones y de las estructuras
aprehendidas
El siguiente experimento social muestra con qué facilidad categorizamos a las personas de
determinada manera a través de nuestra mirada. Ninguno conoce la historia de vida de la otra
persona, pero se las encasilla según las propias concepciones y estructuras sociales
aprehendidas.
M1 El vídeo danés que nos recuerda lo fácil que es encasillar a
las personas
EaD Kennedy
03:01
Verne (s/f). El vídeo danés que nos recuerda lo fácil que es encasillar a las personas [Video]. YouTube.
El niño de Marte
El tráiler de esta comedia-drama comienza con David Gordon (John Cousack), un escritor de
ciencia ficción que considera la posibilidad de adoptar un niño. Una trabajadora social y directora
de un hogar para niño/as se pone en contacto con David para adoptar a Dennis, un niño huérfano,
excéntrico, que dice ser de Marte.
En dicha trama se encuentran dos trabajadores sociales con diferentes posiciones sobre la
capacidad de David Gordon de adoptar al niño. Cada trabajador social tiene una mirada y postura
diferente sobre la base de sus propias concepciones.
M1 El niño de marte
EaD Kennedy
02:38
Terra (LUNA) (s/f). El niño de Marte - Trailer [Video]. YouTube.
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1.2 Ámbitos donde se configuran las protoformas de
intervención
Las primeras prácticas sociales fueron protoformas del trabajo social, estas se desarrollaron en
Europa mediante la caridad y la filantropía. Las mismas se sucedieron en el siglo XIX como
consecuencia del surgimiento del capitalismo, es por ello que surgen organizaciones que
institucionalizan las prácticas sociales con una visión de beneficios y asistencia.
Estas organizaciones se encargaban de las necesidades y las carencias padecidas por las
personas que quedaron al margen de los procesos de industrialización. Las mismas se
encuadraron dentro de tres ámbitos:
1 Las organizaciones de las sociedades de la caridad.
2 Los movimientos de reforma social.
3 La incipiente acción del Estado (García Salor, 1991).
Las sociedades de la caridad abordan la situación desde una mirada misericordiosa y de tutelaje,
los movimientos de reforma social toman los problemas de la sociedad como una desigualdad
que surge de la clase trabajadora fundada en la justicia social buscando reformar el sistema
imperante y la incipiente acción del Estado como ese tercer actor que articula entre las
organizaciones, los movimientos y las personas necesitadas (García Salor, 1991).
Si bien las necesidades se abarcaban desde los tres ámbitos, la estructuración del trabajo social
como profesión se construyó a partir de las prácticas y representaciones propias de las
organizaciones de las sociedades de la caridad. A partir de esta última, es la beneficencia de
índole privada que, en su búsqueda de soluciones a las demandas sociales, fue generando, a partir
de la racionalidad y el empirismo, un saber especializado y una capacitación profesional,
delineando de esta forma la estructura metodológica de diagnóstico y planificación.
Al igual que en Europa, en Argentina las encargadas de asistir a los más necesitados fueron las
instituciones de índole religiosas como la “Hermandad de la Santa Caridad”, hasta que en 1823 el
gobierno de Bernardino Rivadavia establece una sociedad de damas de las altas alcurnias
denominando a la institución “Sociedad de Beneficencia”. A partir de la creación de dicha
institución comenzaron los llamados “Premios a la virtud” que se otorgaban luego de un informe
realizado por la comisión “Visitadoras de Pobres”, las denominaciones de los premios eran: “Al
amor filial”, “Al desinterés”, “A la persona menesterosa que haya manifestado constancia para el
trabajo”, “A la mujer argentina que se distinga en el orden y aseo de su hogar”, etc. (Alayón, 2007,
p. 41). Es así que las ponderadas “Damas de Beneficencia” tenían de algún modo el poder de
decisión sobre quién era o no merecedor de lo que ellas tenían para dar. Es por eso que, a
diferencia de la “Hermandad de la Santa Caridad”, estas utilizaban los recursos económicos y
materiales que les proveía el Estado según su parecer y desenvolviéndose independientemente
del gobierno.
En esta etapa no existe la profesión de trabajador social como la conocemos en la actualidad. Sin
embargo, se realizaban intervenciones en el campo de lo social que se fueron estructurando
como futuras prácticas de intervención. Además, hasta el día de hoy se siguen efectuando la
caridad, la filantropía, la beneficencia y la política en paralelo al trabajo social profesionalizado. Es
por ello que es importante tener en cuenta lo que menciona en su texto García Salor (1991): “Las
formas de ayuda y asistencia no son etapas cronológicas de una supuesta evolución del trabajo
social, sino que son prácticas previas y autónomas a esta práctica profesional” (p .23).
En este sentido, el origen del trabajo social en Argentina no es una evolución de las formas de
ayuda mencionadas anteriormente y que posteriormente se institucionalizaron. El trabajo social
surge en el marco de los procesos de industrialización y urbanización capitalista que se da en un
proceso forjado por la dinámica de la historia de la sociedad capitalista y las luchas de clases
(Oliva, 2006). En este sentido, a partir del siglo XX y ante los cambios de la sociedad, la
asistencia de los mecanismos de caridad y filantropía ya no servían de mucho.
Consecuentemente, se produjeron rupturas que dieron inicio a una nueva configuración de un
sistema institucional argentino, en donde comenzaron a visualizarse los enfrentamientos de
intereses opuestos en distintos terrenos y órdenes de la sociedad.
A raíz de estos cambios sociales se comienza a constituir el trabajo social como disciplina,
desarrollando y estructurando sus formas de intervención en lo social. Es a partir de estos
intereses opuestos que se denominaría “cuestión social”. Aquí el trabajo social va tomando forma
a base de las nuevas relaciones de clases, que propiciaron las condiciones para el forjamiento de
nuevas instituciones que tomaran las demandas de la sociedad (Oliva, 2006).
Ahora bien, es importante aclarar que el recorrido de la
profesionalización del trabajo social ha atravesado diferentes
etapas, ya que en un principio tuvo su origen bajo las sombras de
otras disciplinas tales como la medicina y el derecho hasta encontrar
su independencia como disciplina autónoma.
¿Qué autor se refiere al Estado como un tercer actor
articulador?
Marcón.
Karsz.
García Salor.
Alayón.
SUBMIT
Bibliografía de referencia
Alayón, N. (2007). Historia del Trabajo Social en Argentina, 5ª edición. Buenos Aires: Editorial
Espacio.
García Salord, S. (1991). Capítulo I: La especificidad profesional: una aproximación epistemológica.
En Especificidad y rol en trabajo social. Editorial Humanitas.
Karsz, S. (2006). Pero ¿qué es el trabajo social? En La investigación en trabajo social, vol. V, pp. 9-28.
Facultad de Trabajo Social (UNER).
Molina, M. (1998). Capítulo 3: Reflexión ética y trabajo social. En Teoría y práctica del trabajo
social. Conceptos y tendencias, pp. 41-53. Buenos Aires: Editorial Floppy.
Oliva, A. (2006). Antecedentes del trabajo social en Argentina: asistencia y educación sanitaria. En
Revista Trabajo Social, N.° 8.
Bibliografía obligatoria
Alayón, N. (2007). Historia del Trabajo Social en Argentina, 5ª edición, pp. 41 a 45. Buenos Aires:
Editorial Espacio.
García Salord, S. (1991). Capítulo I: La especificidad profesional: una aproximación epistemológica.
En Especificidad y rol en trabajo social, pp. 22 a 27. Editorial Humanitas.
Karsz, S. (2006). Pero ¿qué es el trabajo social? En La investigación en trabajo social, vol. V, pp. 9-28.
Facultad de Trabajo Social (UNER).
Marcón, O. (2008). El secreto profesional en Trabajo Social. Buenos Aires: Editorial Espacio.
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2.1 La ética
En este tramo trabajaremos sobre la ética que guía al trabajo social como profesión y la ética del
trabajador social como profesional y ser humano. Comprenderemos como nuestra propia historia
y ethos nos atraviesa en nuestras prácticas e intervenciones sobre lo social. Reconoceremos la
importancia de repensar y reflexionar sobre las situaciones que se nos presentan ante una
demanda, ya que de ella dependerá la resolución de la misma según el objetivo propuesto.
Los materiales y actividades propuestas nos ayudarán a visualizar y repensar formas de
intervención realizadas desde el trabajo social.
En la actualidad en nuestro país existe un marco normativo que establece las implicancias,
derechos y obligaciones del quehacer profesional, para lo cual estos elementos son de
importancia al momento de intervenir en el campo de lo social. Por lo tanto, el profesional del
trabajo social se rige por un código de ética profesional y un marco legal que hace y determina su
profesionalidad.
La RAE (s/f) define a la ética como el “conjunto de normas morales que rigen la conducta de las
personas en cualquier ámbito de la vida” (párr. 4), en este aspecto podemos considerar que
existe una ética profesional, una cívica, deportiva, etc. Por otro lado, desde una mirada filosófica,
la ética es aquella “parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores” (RAE,
s/f, párr. 5).
A partir de ello, siguiendo a Lodoño Piñeros (2003), la ética y el trabajo social se relacionan al
menos de dos formas: La ética en el trabajo social y la ética del trabajo social. La primera
definición refiere a uno de los elementos que constituye a la profesión. La segunda, en cambio, a
un deber ser de la profesión que guía su intervención.
Lodoño Piñeros (2003) menciona que “(…) la profesión posee una dimensión ética en tanto
pretende a través de su acción transformar situaciones “malas” desde el punto de vista moral
(…)” (p. 223).
Al momento de realizar la intervención se manifiesta el componente ético del trabajo social, el
cual justifica y explica el entrometimiento en la vida privada de las personas, pretendiendo un
imperativo ético tan importante como lo es la vida humana digna.
Respecto a la ética en el trabajo social hay distintos tipos de análisis, en lo que refiere a esta
unidad destacaremos dos tipos de éticas de la intervención. Tal como menciona Lodoño Piñeros
(2003) son la ética centrada en el usuario y la ética paternalista. La autora explica que la
manifestación de la ética que centra su acción en el usuario va a tener en cuenta las necesidades
de las personas, respetando su autonomía y su toma de decisiones. Aquí el trabajador social
analiza sus funciones como controlador social y las obligaciones institucionales que lo limitan.
Por otro lado, analiza la ética paternalista o la enfocada en el trabajador social, ya que la misma
no va a tomar en cuenta lo que los usuarios consideren más convenientes para ellos porque
define sus actuaciones y objetivos basándolo en el principio de eficiencia. En este sentido, van a
ser los trabajadores sociales los que consideren y decidan lo que es mejor para el usuario.
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2.2 Dimensiones de la ética profesional
La ética del trabajo social delimita sobre el deber ser de la profesión. En este sentido se respalda
en principios, valores y deberes que se plasman en los códigos profesionales. Asimismo, se debe
tener en cuenta que los códigos se actualizan en relación con la dinámica de nuevos escenarios
sociales que generan nuevas prácticas y posicionamientos de los y las trabajadores sociales.
Por lo tanto, como menciona Bermejo (1996), la ética profesional se encuentra constituida por
tres dimensiones:
LA T E LE O LÓ G I C A LA D E O N T O LÓ G I C A LA PRA G M ÁT I C A
Tiene que ver con el fin al que tiende toda realidad, es así que todo trabajador social que pretenda profundizar
en la dimensión ética de su profesión tiene que plantearse explícitamente al menos alguna vez las siguientes
preguntas: “¿Cuál es el “telos” de mi actividad profesional? ¿Qué pretendo lograr con lo que hago? (…) La
cuestión entonces es preguntarse ¿Para qué sirve el trabajo social? ¿En qué medida contribuye a la
consecución del “telos” del ser humano?” (Bermejo, 1996, p. 17).
En definitiva, el profesional que reflexiona sobre el fin supremo al que puede aspirar en su actividad
profesional y logra llevar a cabo sus metas, puede considerarse un buen trabajador social.
LA T E LE O LÓ G I C A LA D E O N T O LÓ G I C A LA PRA G M ÁT I C A
Aquí estamos en un aspecto esencial de toda profesión, ya que aborda los deberes y principios de cada una,
pero a su vez esta se encuentra subordinada. Su carácter subordinado se da porque el deber ser se
constituye únicamente como esfuerzo en mandato a la realización de las metas humanas, la conquista de la
felicidad como máxima realización del ser humano va a ser la meta de toda realidad humana. Siguiendo esta
línea entendemos que los quehaceres profesionales son aquellas posibilidades que cada profesional asume
dentro del colectivo del que forma parte en mandato a la realización efectiva que caracteriza su práctica
profesional. Por ello hacemos lo que debemos entendiendo que al hacerlo estamos logrando normativamente
nuestros deseos como profesionales de lograr el bien profesional a los que aspiramos.
Bermejo (1996) afirma que esta dimensión suele expresarse en los llamados códigos profesionales con el
objeto de regular las implicancias de la conducta del profesional. En ellos suelen estar contenido sus derechos
y deberes específicos, así como las relaciones que se dan entre sus propias regulaciones y las leyes que les
afectan, cuyas conexiones pueden llegar a ser conflictivas.
LA T E LE O LÓ G I C A LA D E O N T O LÓ G I C A LA PRA G M ÁT I C A
“Una vez consciente de la meta a la que tiende y de los deberes concretos que han de regular su práctica
profesional, el trabajador podría preguntarse ¿Qué debo hacer en concreto en esta determinada situación?”
(Bermejo, 1996, p. 26).
La dimensión práctica se manifiesta al momento en que el trabajador social procura llevar a cabo a su
cotidianidad profesional en concordancia con las otras dos dimensiones. Cabe aclarar que las tres dimensiones
no son independientes una de otras, sino que son complementarias. Por lo tanto, el trabajador social debe
integrar su práctica profesional en concordancia con las normas que rigen su profesión.
Hemos analizado las dimensiones que a nuestro entender han de ser tenidas en cuenta en toda
reflexión sobre los aspectos éticos de la profesión, pero hay algunas consideraciones a tener en
cuenta si no queremos caer en una ética atemporal y que esté por encima de lo social.
Tal como mencionamos anteriormente, existe un contexto histórico que atraviesa la práctica
profesional y por ende también su ética. Por ello hay que tener en cuenta las distintas categorías
como lo son la historia, la comunidad, la actuación de los individuos, la profesión y la sociedad.
(Bermejo, 1996).
Precious
La protagonista, Clareece Precious Jones (Gabourey Sidibe), es una adolescente de 16 años que
ha sido maltratada desde joven y que espera su segundo hijo.
En esta película nos podremos encontrar racismo, frustración, homofobia, abusos sexuales,
incesto, inmigración, enfermedades sexuales, homosexualidad, religión, educación, etc.
Precious y su madre son entrevistadas por una trabajadora social (Mariah Carey). En dicha
entrevista es posible observar cómo la trabajadora social se subjetiva respecto de la situación
vivenciada por sus consultantes, atravesando su profesionalidad e intervención.
M1 Precious
EaD Kennedy
09:46
Alex Cárdenas (s/f). Precious – Who was gonna love me? – Mo´nique [Video]. YouTube
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2.3 Legislación del trabajo social en Argentina
Ley Nacional 23377
El marco legal para el ejercicio de la profesión, avala y respalda el ejercicio de los saberes de una
disciplina, para el trabajo social, la ley vigente es la Ley Nacional N.° 23.377, sancionada y
promulgada en el año 1986. A partir de ella, podemos destacar los siguientes artículos:
Art. 1, alude al territorio en que el profesional puede ejercer acorde a la
matrícula correspondiente.
Art. 2, trata de las actividades esenciales que competen a un trabajador
social y la aplicación de su conocimiento.
Art. 3, considera la habilitación mediante la matrícula profesional
expedida por autoridades competentes.
Art. 5, remite a los deberes de los profesionales del trabajo social o
servicio social. Se destaca en este punto el comportamiento del
trabajador social y el secreto profesional.
Los artículos siguientes refieren al Consejo Profesional de Graduados en Servicio Social o Trabajo
Social.
La matriculación de los profesionales del trabajo social, atribuciones del consejo, órganos que lo
componen y sus competencias se encuentran desde el art. 6 y hasta el art. 30. Asimismo, desde
el art. 31 y hasta el art. 38 se tratan de los poderes disciplinarios que posee cada consejo
profesional. Los artículos 39 y 40, refieren a los mecanismos de elección de autoridades y los
artículos 41, 42 y 43 se ocupan de las formas en que se generan los ingresos y se constituyen
sus patrimonios.
Seguidamente, les compartimos una presentación que contiene las funciones de los profesionales
del trabajo social, según lo reglamentado en el decreto N.º 1568 del año 1988 que reglamenta la
presente ley.
Las funciones enumeradas en el presente artículo deben considerarse,
a todos sus efectos, de naturaleza docente y o asistencial.
Presentación I. Funciones del trabajo social (Decreto N.º 1568, 1988, art. 1).
Ley Federal 27.072
Es importante conocer que la Ley Nacional 23.377 es complementada por la Ley Federal N.°
27.072 de Trabajo Social, sancionada el 10 de diciembre de 2014 y promulgada el 16 de
diciembre del mismo año.
El capítulo III (art. 9) trata sobre las incumbencias profesionales y el capítulo IV (art. 11) sobre las
obligaciones profesionales, tal como se observa en la siguiente presentación.
Incumbencias y
derechos profesionales
en el campo del trabajo
social
Presentación II. Incumbencias y derechos profesionales en el campo del trabajo social (Ley Federal N.º 27.072, 2014,
artículos 9 y 11).
¿Cuál es el decreto que reglamente la Ley Nacional N.° 23.377?
El decreto 1568.
El decreto 1586.
El decreto 1986.
El decreto 1988.
El decreto 1685.
SUBMIT
Bibliografía de referencia
Bermejo, F. (1996). Capítulo 1: La ética profesional en el trabajo social. En Ética y trabajo social.
Madrid: UPCO.
Ley Federal de Trabajo Social N° 27.072 (2014). Congreso de la Nación Argentina.
[Link]
Ley Nacional de Servicio Social N° 23.377 (1986). Congreso de la Nación Argentina.
Londoño Piñeros, L. (2008). Ética y trabajo social: Una aproximación a los debates
contemporáneos a partir de un estado del arte. En Revista Palobra, nro. 9, pp. 221-234.
RAE (s/f). Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.5 en línea]. [Link]
Bibliografía obligatoria
Bermejo, F. (1996). Capítulo 1: La ética profesional en el trabajo social. En Ética y trabajo social, pp.
15-27 y 33-39. Madrid: UPCO.
Código de Ética Profesional (s/f). En Trabajo Social.
[Link]
[Link]
Ley Federal de Trabajo Social N° 27.072 (2014). Congreso de la Nación Argentina.
[Link]
Ley N° 23.377 (1986). Ley Nacional de Servicio Social. Congreso de la Nación Argentina.
[Link]
Londoño Piñeros, L. (2008). Ética y trabajo social: Una aproximación a los debates
contemporáneos a partir de un estado del arte. En Revista Palobra, nro. 9, pp. 221-234.
C O NT I NU A R
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