Capitulo 173
Planificación del desarrollo, construcción
del futuro y concepción del mundo
A
1. ¿Cuál es el futuro que se pretende alcanzar con los planes
de desarrollo?
2. La problemática del desarrollo, como antropología abierta
al futuro.
166 Ezequiel Ander-Egg
No podemos conocer con alguna certeza más que el pasado, pero sin po- En medio de los problemas e inquietudes cotidianas, la preocu-
derlo cambiar; tenemos, en cambio, libertad y poder para cambiar el futuro, pación por el futuro se impone, cada vez con mayor intensidad, a
pero sin conocerlo, mayor cantidad de personas. Este interés —y a veces preocupación
Bertrand de Jouvenal e inquietud por el futuro— no sólo surge porque allí pasaremos lo
que nos queda de vida y porque allí vivirán nuestros hijos y las ge-
neraciones venideras que ocuparán nuestro pequeño rinconcito
La relación respecto del futuro no puede ser puramente contemplativa, ni
puramente imaginativa, pues... la relación respecto del futuro es más bien cósmico, la Tierra, sino porque en el trasfondo de problemas co-
operativa y la teoría de esta relación está referida fundamentalmente a la ac- yunturales de tipo económico, social, cultural, político y ecológico
ción... el hombre deja de considerar a su mundo como destino independien- aparecen interrogantes que nos inquietan.
te de su voluntad.
No es extraño que esta preocupación por el futuro, como mo-
Joahn B. Metz
do de escudriñar el porvenir apoyadosen procedimientos propios
del método científico, haya surgido a mediados del siglo XX, cuan-
Si el destino de la humanidad está en nuestras manos, también está en tus do Bertrand de Jouvenal y Gastón Berger iniciaron los estudios
manos. Abriguemos la esperanza de que estén limpias. prospectivos, como “arte de la conjetura” en relación con los futo-
Ervin Lazlo ros previsibles. Nace así la prospectiva como nueva disciplina. Ya
no basta estudiar los problemas haciendo un corte sincrónico del
presente y apoyarse en una perspectiva retrospectiva (elanálisis his-
El futuro no se corresponde con ninguna visión fatalista, sino que, por el
contrario, se construye cada día que pasa, con todo género de decisiones en
tórico como “magistra vitae”). Necesitamos intentar una visión y
pugna, a nivel individual, de grupo y de la sociedad en su conjunto.
lectura prospectiva, que consiste en mirar a lo lejos y a lo ancho.
Ramón Tamames Ver a lo lejos es mirar hacia adelante tratando de discernir algunas
pautas o posibilidades del devenir, para saber hacia dónde se mas-
cha. En ese sentido, la prospectiva se interesa más por Jos procesos
El género humano que tengamos, dependerá de la clase de planes que ha- que por los hechos y acontecimientos concretos. Y vera lo ancho
gamos ahora. Si no formulamos ninguno, es muy posible que no tengamos es tomar conciencia de la interdependencia y complejdad de los
mundo alguno.
problemas y procesos que vive la humanidad desde el comienzo de
W. Ramsey y C. Anderson la era planetaria. En este sentido, la prospectiva supone una visión
global e interdisciplinaria.
Esta “perspectiva prospectiva” en la lectura de la rellidad, esn
“futuración”, como alguien ha dicho, es necesaria par: saber asu
mir lo que Alvin Toffler ha denominado “el shock del fuuro” y que
suele manifestarse en los nuevos hechos, acontecimienws y proce
sos que aparecen en la vida social y personal y que suekn derriba
las “estanterías” de esquemas, doctrinas y sistemas quehemos ido
haciendo para instalarnos. ' :
La prospectiva como disciplina pretende ayudarnos1 pensar e
presente desde el futuro... Ahora bien, a esta altura quiás conven
168 Ezequiel Ander-Egg Introducción a la planificación 169
ga decir algo sobre ¿qué es la prospectiva? Digamos, ante todo, Esta afirmación que aparece como catastrofista o apocalíptica,
que no es ni una forma de profetizar el futuro (eso es cosa de adi- nos conduce —como se verá más adelante— a dar sentido al pro-
vinos y de augures), ni un modo de fantasear para suponer el futu- blema que planteamos en este capítulo. Lo cierto es que la lectura
ro por pura conjetura impresionista, en donde se mezclan la intui- optimista del futuro, como la idea del progreso indefinido que do-
ción y la imaginación, que también son necesarias para la prospec- mina Occidente desde hace casi dos siglos, parece haberse debilita-
tiva, pero que usadas sin otros requerimientos pueden servir mu- do. Hoy, a fines del siglo XX, en lo que se ha llamado la posmo-
cho más para la ciencia ficción. La prospectiva pretende discernir dernidad, la idea del futuro es mas bien incierta y, a veces, preocu-
los futuros posibles, basada en procedimientos y exigencias del mé- pante. Ya no tenemos la certeza de que el futuro será siempre me-
todo científico. La prospectiva es una disciplina (para algunos, un jor. Tenemos el desafío de hacerlo mejor, en la incertidumbre de
método) que: lograrlo.
* sobre la base de datos cuantitativos y cualitativos, Ahora bien, el problema del futuro no sólo no es ajeno a la pla-
nificación, sino que hace a su esencia misma. La planificación siem-
e realizando un análisis de las tendencias dominantes y de
_ pre €s tarea en relación con el futuro, no se la puede concebir de
los hechos emergentes que puedan ser portadores de fu-
otra forma. Puede afirmarse que la planificación del desarrolloes
turo, y
un instrumento que ayuda a prever la construcción del futuro.
* recurriendo a elementos creativos sobre las posibles rela-
Pero he aquí una pregunta fundamental: ¿cuál es el futuro que
ciones, reacciones y retroacciones de los factores conoci-
queremos? De esta pregunta surgen otros interrogantes: ¿en quése
dos, procura predecir el futuro, construyendo escenarios
apoya el modelo de futuro que queremos?, ¿se trata de una extra-
de los futuros posibles.
polación del presente o de la invención de un nuevo futuro? Cual-
quiera sea la respuesta a esta cuestión, es necesario plantearseel
En otras palabras: apoyada en los datos y tendencias dominan- problema: ¿con qué medios y cómo construir ese futuro? Y para no
tes, la prospectiva extrapola el presente y, teniendo en cuenta los soñar en lo que vendrá, sin hacer nada ahora, otra cuestión: ¿qué
hechos emergentes, trata de descubrir aquellos que pre-anuncian el hacer, hoy y aquí, para construir
ese futuro?
futuro. Y, recurriendo a la creatividad, introduce elementos volun- La respuesta
a estas cuestiones presupone una visión del futuro,
taristas, tendientes a proponer acciones para conseguir escenarios de un futuro deseable o viable. Y esto se apoya en unacosmovisión
más deseables. o ideología, de ordinario sólo implícita. El planificador, como t-
Decíamos que la prospectiva adquiere relevancia en la segunda do científico social, debería ser consciente de ello y aceptar las con-
mitad del siglo XX. Y es precisamente cuando se comienza a tomar secuencias de tales supuestos, en tanto condicionan su pensamien-
conciencia de que somos la primera generación en la historia de la to y su acción.
humanidad que tiene el triste privilegio de poder acabar con la es- Sin embargo, cuando se plantea la cuestión de los objetivos del
pecie humana y hasta extinguir todo rastro de vida en la Tierra, ya desarrollo, no se responde, en sentido estricto, a la cuestión plan-
sea porel holocausto nuclear, ya sea por la catástrofe ecológica, Es- teada reiteradamente en este trabajo: desarrollo, ¿pan qué?, ¿qué
ta doble amenaza damoclea hizo pensar en un futuro en donde no tipo de desarrollo?
quede nadie para lamentarse del presente y del pasado, y nadie, ob-
viamente, que pueda pensar el futuro.
170 Ezequiel Ander-Egg Introducción a la planificación 171
1. ¿Cuál es el futuro que se pretende alcanzar 7. Asegurar un desarrollo autónomo, que exprese la sobera-
nía política y económica dei país, en el contexto de un mundo in-
con los planes de desarrollo? terdependiente.
8. Procurar una participación que asegure el apoyo popular
Casi todos los planes de desarrollo elaborados en América lati- a los planes de desarrollo.
na hacen explícita una serie de objetivos, de modo que en la enun-
ciación de los mismos encontramos la respuesta a la pregunta an-
tes formulada. Advertimos, por otra parte, la coincidencia de me- Esta formulación de objetivos expresa, en términos generales,
tas en los diferentes países, lo que presupone un modelo dinámico una propuesta desarrollista/progresista/modernizante. Todos es-
de desarrollo económico y social común en todos sus aspectos tos enunciados, además, se cuantifican y se expresan en un mode-
esenciales. Veamos dichos objetivos: lo lineal de cambio que supone el paso del subdesarrollo al desa-
rrollo. En su versión más tecnocrática, se expresa conforme a la co-
nocida construcción teórica de W. W. Rostow, sobre las etapas del
1. Acelerar el crecimiento de la economía en su conjunto, crecimiento económico: sociedad tradicional, condiciones previas
que significa la formación y acumulación de capital, expansión de para el despegue, despegue, camino hacia la madurez y era del al-
la capacidad productiva, incorporación de tecnología, etc. Esta ta- to consumo de masas. Cada país que quiera desarrollarse pasaría
sa de desarrollo se expresa en el crecimiento del producto bruto in- por esas etapas. Su versión más progresista es la del desarrollismo
terno, producto nacional bruto o crecimiento de la renta per cápi- cepalista en su propuesta distribucionista.
ta.
Estos objetivos expresan o enuncian un modelo de sociedad y
2. Asegurar un ritmo sostenido del crecimiento de la eco- de país. Analicemos algunas de estas propuestas. ¿Qué significación
nomía, de modo que produzca una acumulación que permita el tiene, en lo más profundo, que los países latinoamericanos hayan
despegue del país. declarado reiteradamente su objetivo de promover crecimiento
3. Lograr una más equitativa y justa distribución del ingre- acelerado y sostenido de sus economías?, ¿qué hay detrás de estos
so; en las formulaciones más progresistas se agrega la idea de una objetivos? Ante todo hay una necesidad básica para poder alimen-
redistribución en favor de los sectores sociales menos favorecidos. tar a casi 400 millones de [Link] ese sentido el cre-
4. Alcanzar un nivel de plena ocupación de la fuerza del tra- cimiento es indispensable, teniendo en cuenta la situación actual
bajo. del continente, No podemos proponer, hoy, para América latinael
crecimiento cero. En ese sentido tenemos que crecer, pero ¿pia
5. Modernizar el país mediante la introducción de tecnologías qué? y ¿para quiénes? No proponemos un crecimiento cero, pero
más avanzadas y la capacitación científico-técnica de los recursos tampoco un desarrollo a ultranza. Tenemos que pensa en “oro
humanos. desarrollo”, un desarrollo que permita un destino humano sufe-
6. Como consecuencia de todo lo anterior, aumentar el nivel rior, habida cuenta de que “el desarrollo se refiere a penonas y 10
de consumo de la población que tendrá una mayor disponibilidad a objetos” como se explica en el postulado básico del “Otro Desa-
de bienes y servicios. rrollo”.
Se suelen agregar otros objetivos que tienen una mayor conno- No cabe duda de que tenemos que pensar el futuro partienlo
tación política: de la problemática del tiempo presente y de sus exigercias inme-
172 Ezequiel Ander-Egg Introducción a la planificación 173
diatas, pero no podemos quedarnos en ello, concibiendo la cons- ha transformado en el indicador universal del crecimiento y pará-
trucción del futuro conforme al sistema de valores vigente en nues- metro del desarrollo del bienestar, y del progreso. En uno y otro
tra sociedad, donde “lo bueno” y “lo valioso”, es sinónimo o equi- nivel subyace la misma concepción del mundo. Y en ambos niveles
valente a “tener más”. Se trata de inventar el futuro, pensándolo también el “progresar” y “avanzar” exigen un preguntarse “hacia
desde nuevos valores, anunciándolo desde los valores que ahora dónde” y “para qué”. Sólo así, formuladas estas cuestiones explíci-
comenzamos a encarnar. Hay que inventar y elegir un futuro más tamente, podemos comprender el sentido y significado que tiene
humano. Varsaski hace años expresó esta preocupación con las si- todo ello, pues suponemos —y esto nos parece obvio— que “te-
guientes palabras: “Los planes de desarrollo se limitan a proponer ner más”, “desarrollarse”, no es un fin en sí mismo, es para algo:
listas de proyectos especiales y tasas de crecimiento global, en el ¿para qué? Al escribir o leerse, estas consideraciones parecerían ob-
marco de referencia de la sociedad actual, que se acepta implícita- vias. Sin embargo, este problema no suele plantearse. Hay un su-
mente.” Y en otro pasaje agrega: “Conformarse con proponer una puesto que es una especie de religión o dogma del hombre moder-
alta tasa de crecimiento es en esencia pedir “más de lo mismo” so- no: la idea del crecimiento, lo que hace innecesario preguntarse
cialmente, lo cual puede ser suficiente definición para quienes es- acerca del para qué.
tén satisfechos con este sistema social,cs no para quienes quie- La inevitable, pero casi siempre soslayada pregunta, desarrollo
ren cambiarlo.”l ¿para qué?, ¿qué tipo de desarrollo? obliga a plantearse el proble-
A partir de estas reflexiones y apuntando a los códigos de civi- ma de la concepción del hombre, de la sociedad, de la historia y del
lización subyacentes, queremos destacar el hecho de que, en me- mundoy, ¿por qué no?, del sentido de la existencia. Vale decir, su-
dio de una gran variedad de modos de ser y hasta de aparentes di- pone explicitar la concepción del mundo o cosmovisión que sub-
ferencias o de diferencias reales pero secundarias, y más allá de paí- yace en toda propuesta de desarrollo.
ses y culturas, existen rasgos fundamentales y actitudes que confi- Para quienes profesan —explícita o Ferrer aia la fe enel
guran un estilo de vida estructurado con normas, valores y signifi- progreso y desarrollo indefinido, la formulación anterior no es per-
caciones que giran en torno al tener más dinero, disponerde ma- tinente o, al menos, es irrelevante. El desarrollismo, expresadoen
yor cantidad de bienes y consumo, y alcanzar un mayor estatus he- el crecimiento por el crecimiento mismo, como se dice en el II In-
cho tangible en el confort y el bienestar. A nivel de actitudes y de- forme del Club de Roma, considerado
sólo. en sentido numérico y
cisiones personales, las motivaciones para el logro de estos objeti- de tamaño, “sencillamente no puede continuar por tiempo indeñ-
vos se expresan en los ideales de “avanzar”, “triunfar”, “llegar”, en nido”. Esta situaciónha puesto a la humanidad en una encrucija-
fin, como se dice hoy, de “trepar la pirámide” para tener estatus, lo da: la alternativa que afronta es “el continuar
a lo largo de una ta-
que equivale a definir la realización personal por el “tener”. yectoria de crecimiento canceroso no diferenciado, o el iniciarse tn
Si el problema se examina a nivel global —es decir, a nivel de el sendero del crecimiento orgánico”.2
países—, lo que preocupa es “progresar”, “avanzar”, “modernizar- Más que por autocrítica intelectual, por experiencia histórica ha
se”, “crecer”, “desarrollarse” y, en última instancia, “transformar- ido creciendo el cuestionamiento a la idea del crecimiento indei-
se en una ada? (si el país da para ello). Todo esto justificado nido. Hoy hay desencanto por el desarrollismo y dulas sobrela
por la religión del crecimiento económico, y atraído por la supers- idea de progreso, habida cuenta de los frutos o resultados que p»-
tición del incremento del PNB (Producto Nacional Bruto) que se
1 Oscar Varsaski, Proyectos nacionales, Buenos Aires, Periferia, 1971. 2 M. Mesarovic y E. Pestel, La humanidad en la encrucijada, México. FCE, 1975.
174 Ezequiel Ander-Egg Introducción a la planificación 175
nen de manifiesto las sociedades industrializadas, tecnocráticas y de tá claro que tenemos que cambiar de rumbo o, lo que es lo mis-
consumo. Como consecuencia de ello se ha comenzado a ver que mo, tenemos que inventar un futuro diferente. Y antes, tenemos
la estrategia de un crecimiento económico sostenido e indefinido, que comenzar a reconsiderar la misma deseabilidad del crecimien-
lleva a un absurdo radical: no es posible un crecimiento ilimitado to económico tal como hoy se lo entiende. Estamos impelidos,
en un mundo limitado. Esta situación límite, se hace inquietante aunque sólo sea por necesidad de supervivencia, a construir una ci-
para el hombre de hoy y un riesgo para las futuras generaciones. vilización completamente diferente. “Inevitablemente —conclui-
De este modo, el modelo de sociedad, los estilos de desarrollo mos con Tamames—, la discusión se adentra en una revisión pro-
y los valores de civilización que los inspiran, comienzan a ser cues- funda y global de la dinámica compleja e interactuante del sistema
tionados, si bien hasta no hace mucho habían sido aceptados como mundial en multitud de aspectos. Interfiere con la contraposición
natural en sus metas y en su funcionamiento. Nuestro gran desa- de sistemas (capitalismo /socialismo) y se imbrica en el sentido mis-
fo, es la “construcción de una utopía basada en la razón”; co- mo que ha de darse a la vida de la colectividad humana sin discri-
mo diría Aurelio Peccei, esta “invención social” es algo que no es- minaciones en Nuestro Navío Espacial Tierra.”4
tá escrito en ningún libro, pero que tampoco está fuera del alcan-
ce de las posibilidades humanas.3
2. La problemática del desarrollo,
"La preocupación por la maximización del PNB, más que'un
crecimiento normal de la sociedad, se nos aparece —particular- como antropología abierta al futuro
mente en los países industrializados— como un crecimiento cance-
roso. Los modelos y estrategias del crecimiento económico han Desarrollo, ¿para qué?, ¿qué tipo de desarrollo?... Nuestras re-
conducido al antidesarrollo humano. A comienzos de la década del flexiones, más que un análisis exhaustivo sobre el tema, han sido
setenta —si excluimos algunas voces proféticas apenas escucha- apenas un intento de plantear un problema no afrontado, o al me-
das— parece oírse un SOS a escala universal: el cáncer del creci- nos no suficientemente considerado por los especialistas en desa-
miento económico, el afín de lucro y el consumo ilimitado nos es- rrollo. Creemos que formularlo y reflexionar sobre estas cuestio-
tán ahogando, aunque la preocupación, por el momento, está cen- nes, ayuda a proporcionar una perspectiva diferente, o al menos
trada en dos cuestiones fundamentales: el riesgo de la catástrofe mucho más amplia sobre la problemática del desarrollo y de la ph-
ecológica y el peligro del holocausto nuclear. Existe una creciente nificación,
conciencia de que estamos avanzando hacia la catástrofe ecológica,
Si bien estos temas no suelen tratarse, son cuestiones insoslay:-
empujando a la Tierra al límite de su capacidad, al mismo tiempo bles, puesto que hablar de subdesarrollo y desarrollo «s, en última
que la carrera armamentista nos pone ante el riesgo de un holo-
instancia, formular problemas que se apoyan en premsas de valor.
causto nuclear. Esto plantea una nueva perspectiva de la problemá- Presupone ciertos valores, metasy fines a los cuales es deseable que
tica del desarrollo: por una parte tiene que garantizar la conserva- se dirija la sociedad. En otras palabras: es desplegar un horizorme
ción de la naturaleza, por la otra tiene que asegurar la superviven- utópico cuya concreción debemos inventar y construir. Para elo
cia de la especie. ¡Menudo desafio! debemos partir de un axioma diferente del que rige hoy en nue:
Está claro que las señales de alarma son muchas y variadas. Es- tra civilización fáustica (tanto en países capitalistas cono socials-
tas, desarrollados como subdesarrollados), acerca del crecimienio
3 Aurelio Peccei, The Limits to Growth in Perspective, Estrasburgo, Consejo de Europa,
1973.
4 Ramón Tamames, Ecología y desarrollo, Madrid, Alianza, 5.2 ed., 1965.
176 Ezequiel Ander-Egg Introducción a la planificación 177
indefinido. Lo que hoy se plantea como nuevo punto de parti- elementos materíales y económicos, sino también los espirituales y
da, es aceptar que el crecimiento exponencial indefinido es im- los culturales. El desarrollo se irá entendiendo cada vez menos co-
posible en un mundo finito. mo crecimiento económico, y cada vez más como materialización
Admitido lo anterior, nos parece oportuno recordar con Le- de potencialidades humanas siempre nuevas y renovadas, abiertas
al infinito.
bret5 que los problemas del desarrollo implican problemas econó-
micos, sociológicos, políticos, técnicos y psicológicos, pero que en Conforme a ello, la meta o fin más deseable no es el simple
última instancia son problemas humanos: conciernen al hombre acrecentar de la renta per cápita;se trata de “valorizar” a la huma-
como tal y a la humanidad entera. La finalidad última del desarro- nidad en una “nueva civilización”, realizada a partirde un orden
llo sería, pues, TODO EL HOMBRE Y TODOS LOS HOM- social sin explotadores ni explotados, ni dominadores,ni domina-
BRES, como magníficamente lo resumió Francois Perroux, aun- dos. De este modo, la problemática del desarrollo se inserta como
que en su formulación falta una explicitación de cada hombre y de un aspecto de una “civilización del ascenso humano universal”. El
todos los hombres. desarrollo integral de todo el hombre sólo puede darseen el desa-
rrollo solidario de todos los hombres. Esta solidaridad no sólo ha
Es evidente que los problemas del desarrollo son mucho más
de ser espacial, sino también díacrónica: el navío espacial Tierra de-
que una cuestión de “estómago” o de PBI; se trata, a fin de cuen-
bemos mantenerlo en-buenas condiciones para las futuras generz-
tas, de un problema humanista cuyo objetivo último no es tanto la
promoción del “tener más” o del “más haber”, como el de lograr ciones. De ahí que en los planes de desarrollo “deben tomarse se-
riamente en cuenta —como se dice en el Plan de Acción
un “ser más”, un “vivir más”, aunque lo primero condicione lo se-
(1982/92) del PNUMA— las importantes interrelaciones entre
gundo y sea también su componente.
los componentes y los procesos que sostienen la vida del planeta”.
Puede haber desacuerdo acerca de lo que significa desarrollar Esta alternativa supone, ciertamente, la necesidad de superar um
todo el hombre y sobre el alcance de lo más humano, pero hay concepción de la vida social, ci la que la fañitocia de no prove
una convergencia mínima sobre ciertos elementos y condiciones ne forzosamente de la pérdida de otro u otros. En la presente crj-
necesarias. Esto se puso de relieve cuando las Naciones Unidas en- sis de civilización, en la que el riesgo de la catástroft ecológica
comendaron a un grupo de especialistas de distintos países y civili- amenaza con destruir la nave espacial Tierra, esta simación nos
zaciones que redactasen un informe sobre la definición y medición condena a lo que Kenneth Boulding designa como la “economá
internacional del nivel de vida. En la realización de ese trabajo, se del terror”, contrapuesta a una utópica “economía del amor”.
puso en evidencia la existencia de un acuerdo mínimo sobre aque-
Si aplicamos todas estas reflexiones y análisis a la planiicación de
llos elementos indispensables para una vida humana, a saber: me-
desarrollo, podríamos afirmar que la planificación del desarrolle
joramiento de las condiciones sanitarias, mejoramiento de la ali-
se ha de configurar como una antropología abierta al futuro,
mentación y la vivienda, eliminación del analfabetismo, desarrollo
de los equipos de comunicación, mejoramiento del nivel técnico de porque sus metas y objetivos se han de elaborar a parti: de objeti
vos propuestos como óptimo humano: “desarrollar todoel hombr:
la producción y aumento de los bienes de consumo indispensables
para la satisfacción de las necesidades básicas. Los expertos interna- y todos los hombres”. Para esto se pueden anticipar futuros proba
cionales responsables de la redacción del documento coincidieron bles: unos, repitiendoel presente en versión “actualizada”, lo cual
no garantiza una sociedad más humana; otros, intentando inventa:
también en que un mayor “nivel de vida” no comprende sólo los
un futuro diferente en una búsqueda imaginativa de nuevos mode:
los de desarrollo, pero sobre todo de nuevos estilos de wda.
5 Louis Lebret, Dynamique concrete du development, París, Ouvriéres, 1961.
178 Ezequiel Ander-Egg Introducción a la planificación 179
Pero la planificación, en cuanto mirada y construcción del futu- todo lo anterior, “para situarnos en nuestra senda prospectiva, pa-
ro, no debería ser (como hasta ahora), un modelo prospectivo ex- ra destacar que el único modo con que hoy racionalmente pode-
ploratorio que no es otra cosa que una extrapolación del pasado y mos intentar predecir el futuro es el método del horizonte utó-
sobre todo del presente. Este modelo propone un futuro que es pico, como configuración del perfil de una sociedad razonable-
“más de lo mismo” (mayor cantidad de una misma identidad). Se mente perfeccionada por dificil que resulte alcanzarla”.S
trata de hacer crecer y modernizar las partes de un mismo conjun- Ésta no es una cuestión ajena al tema central de este libro, aun-
to, corrigiendo sus disfuncionalidades, pero manteniendo lo esen- que a algunos pudiera parecerles. La planificación del desarrollo
cial del orden social existente y del tipo de relaciones sociales que (sea a nivel nacional, regional o local), debe asumir esta problemá-
lo configuran. Visto desde una perspectiva global, se trataría de un tica, no como una cuestión que la desborda, o como si fuese ajena
futuro en donde habría más producción y más consumo. En el fon- a la naturaleza misma de la planificación, sino como un componen-
do sería un modo de reiterar los objetivos propuestos, pero incre- te necesario de la misma, puesto que planificar es “mirada del hom-
mentados, excluyendo todo cambio de régimen socioeconómico. bre hacia adelante, movimiento abierto al futuro”. Pero, como nos
El método mecanicista de Herman Kahn, con sus extrapolaciones recuerda Garaudy, “para transformar el mundo no se precisa de
del PNB y de otras variables, y el automaticismo repetitivo de las una predicción del futuro, sino una invención del porvenir”.?
“etapas del crecimiento económico”, son dos manifestaciones ar-
quetípicas de esta posición que nos conduce a una indefinida con- Una imagen de Gaston Berger —el pedagogo y filósofo francés
catenación de “juegos de suma cero”, que nos han puesto al bor- iniciador de la prospectiva—, nos ayuda a una reflexión final sobre
de de una posibilidad de catástrofe planetaria. el tema. Para él la sociedad es como un barco lanzado en un in-
menso océano; ese barco necesita de un profeta que señale la ru-
Por el contrario, un modelo de planificación del desarrollo pa- ta... Y esto que nos señala Berger, tiene que ver con el modelo de
ra la transformación social, sólo se puede formular desde una pros- sociedad que se quiere construir, con los valores de civilización en
normativa utópica. Ello supone transformaciones sustan- que ese modelo se sustenta, y con el proyecto de país que se quie-
ciales en lo económico, lo social, lo político y lo cultural, para en- re.
contrar una respuesta humana al problema antes planteado: desa-
rrollo, ¿para qué?, ¿qué tipo de desarrollo?... Consecuentemente, la planificación del desarrollo no se puede
limitar —como se ha hecho hasta ahora— a definir mens y objeti:
Estas preguntas necesitan respuestas creativas. No se trata de vos, establecer cursos de acción, elaborar proyectos, realizar activi
copiar o de pensar encerrados en la perspectiva de lo existente. Hay dades... hay que saber a dónde se quiere llegar, cuál es el futuro
que concebir respuestas a partir del supuesto de que es posible otro deseable que se quiere construir. Sólo respondiendo y erplicitando
tipo de civilización y de que el hombre es capaz de inventar el fu- esta cuestiones, se puede saber y señalar la ruta que hay que tomar
turo, O mejor dicho, de inventar un futuro que no sea más de lo
mismo, de lo que hoy es el presente. Esto implica una ruptura con Dentro de este marco hemos de considerar todos los aspectos
lo que ha sido que, sin pretender constituir un “partir desde cero”, de la concepción, la metodología y la práctica de la planficación, s
supone un salto cualitativo. Y esto se hace no con imaginerías o de- queremos ser capaces de concebir un porvenir que no sta una me
lirios ideológicos, sino con la capacidad del pensamiento utópico, ra prolongación del pasado, ni una simple extrapolación 1 partir de
capazde captar en el presente los hechos que prefiguran el futuro presente. Es un porvenir que hay que imaginarlo y crerlo. Y elle
y de encontrar el viable inédito que cree las condiciones para el de-
sarrollo de todo el hombre y de todos los hombres. Valga, pues, 6 Ramón Tamames, ob. cit.
7 Roger Garaudy, Palabra de hombre, Madrid, Edicusa, 1976.
180 Ezequiel Ander-Egg
ha de hacerse a la luz de un concepto del hombre y de la sociedad
que ponga en tela de juicio los supuestos subyacentes y las finali-
Anexo
dades de la civilización fáustica en la que vivimos y somos. El futa-
ro es una esperanza, y la “esperanza no puede deducirse de ningu-
na experiencia. Todo lo contrario, se da un permanente conflicto Sistema de indicadores sociales en
entre la experiencia y la esperanza. Porque la primera no se apoya educación, salud y vivienda
sino en el pasado y en el presente, mientras quela esperanzaes la
anticipación militante del porvenir”.* Antes de presentar tres esquemas de indicadores sociales (para
educación, salud y vivienda), recordamos que su utilización no sir-
El único descubrimiento digno de nuestro es- ve para elaborar programas. Se trata de un instrumento útil para
fuerzo, es el de construirun porvenir. organizar y manipular datos estadísticos e informáticos cualitati-
Teilhard de Chardin VOS.
El contenido de este anexo es un trabajo elaborado en 1965 pa-
ra el Consejo Federal de Inversiones de Argentina, con el propósi-
to de aplicar el sistema de indicadores sociales, como forma de des-
cribir la situación social de dos provincias (Salta y Neuquén). Com-
prendía otros sectores que, por no hacer este anexo ran amplio, lo
excluimos ahora. Lo que aquí presentamos es, en muchosaspectos,
perfeccionable y ampliable. Fue respuesta para una necesidad con-
creta en un momento determinado. Si bien han transcurrido 25
años desde su elaboración, puede servir como punto de partida y
de referencia para nuevas reelaboraciones y aplicaciones.
En otro orden de cosas, consideramos oportuno recordar que
para el uso de este procedimiento, conviene tener en «uenta lo
que Lazarfeld y Barton denominan la “prueba de bondid de los
indicadores”, que ellos resumen en dos requisitos metodológi-
cos:
* Deben poder ser precisados con bastante facilidad. Para
ello debe poder detectarse fácilmente su preserria o au-
sencia, en el caso de un atributo dicotómico, o poder co-
locarlos en un orden interno (rank), en el caso de varia-
bles seriales, de un modo más simple de lo que podría ha-
cerse con el concepto original como totalidad.
8 Ídem. + Igualmente deben corresponder bastante bien can el ni-