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Crecimiento y Desarrollo Neurológico Infantil

El documento aborda el crecimiento y desarrollo infantil, enfatizando la importancia de la mielinización en el desarrollo de habilidades superiores y la capacidad de aprendizaje. Se destacan los conceptos de crecimiento y desarrollo, sus características, principios y factores que influyen en estos procesos, incluyendo la herencia y el entorno. Se concluye que cada niño tiene un ritmo único de desarrollo, influenciado por factores biológicos, ambientales y cognitivos.

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Crecimiento y Desarrollo Neurológico Infantil

El documento aborda el crecimiento y desarrollo infantil, enfatizando la importancia de la mielinización en el desarrollo de habilidades superiores y la capacidad de aprendizaje. Se destacan los conceptos de crecimiento y desarrollo, sus características, principios y factores que influyen en estos procesos, incluyendo la herencia y el entorno. Se concluye que cada niño tiene un ritmo único de desarrollo, influenciado por factores biológicos, ambientales y cognitivos.

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DESARROLLO Y ALTERACIONES NEUROLÓGICAS

INFANTILES

UNIDAD II

CRECIMIENTO Y DESARROLLO INFANTIL


1. PROCESO DE CRECIMIENTO Y DESARROLLO INFANTIL

Desde los primeros años de la vida postnatal, el cerebro humano completa el proceso
de maduración iniciado en la vida intrauterina. Este proceso va desarrollando habilidades
superiores que permiten al recién nacido identificar a la madre, emitir sonidos y mas tarde el
hablar, caminar, leer, entre otras muchas actividades.

En este proceso de crecimiento y desarrollo infantil, el proceso de mielinización1


adquiere real importancia, ya que es a través de él que se establecen nuevos contactos
sinápticos en el sistema nervioso, los cuales permiten elaborar respuestas asociativas y
facilitadoras del ejercicio de las funciones superiores. El proceso continúa progresando hasta
los diez años aproximadamente, pudiendo extenderse incluso hasta los treinta años de edad.

En consecuencia, la mielinización se constituye en la base biológica que permite el


desarrollo de una de las etapas más trascendentales de la vida: la capacidad de aprender, es
así como este aprendizaje comienza en la vida del ser humano a través del proceso de
crecimiento y desarrollo, fenómenos presentes en la vida familiar, en el colegio, en las
relaciones sociales, etc., donde se ve cómo el crecimiento físico, y el desarrollo, en cada
momento de la vida de un niño, va haciendo del aprendizaje una etapa de adquisición de
habilidades cada vez más complejas.

En este contexto, cabe tener presente que en estos procesos de crecimiento y


desarrollo cumplen un rol fundamental la estimulación que entregará la familia para que éstos
no se vean interrumpidos y se puedan desarrollar de forma normal en el infante.

Con la finalidad de poder comprender más profundamente estos procesos, es


importante conocer, en profundidad, las características que se presentan en cada una de las
etapas del crecimiento y desarrollo, y conocer, cómo estos procesos se dan en forma normal
en un niño que ha tenido un buen desarrollo del sistema nervioso en la vida intrauterina, y
cuáles son los factores que intervienen en un normal desarrollo infantil.

Para profundizar ambos procesos que se dan en forma continua en el niño, es


importante, primero conocer el significado de ambos conceptos (crecimiento y desarrollo) que
estarán presentes en los primeros años de vida, siendo estos los más importantes en el ser
humano.

1.1. Concepto de Crecimiento y Desarrollo

1
Proceso de Mielinización: proceso a través del cual se forma una vaina de mielina (una sustancia líquida de
color blanquecino) alrededor del axón. Donde la función de la mielina es facilitar la conducción eléctrica, es
decir, el paso de un impulso nervioso de una neurona a otra.

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El concepto de crecimiento es empleado a menudo como expresión del aumento de
talla, determinado por el aumento diferencial de cabeza, tronco y huesos largos de las
piernas. El aumento de talla, es sin embargo, una faceta del crecimiento. En este concepto
hay que incluir además el aumento de masa corporal y el crecimiento de todos los órganos y
sistemas.

En el crecimiento interactúan diversos factores tanto internos (dotación genética del


individuo) como externos (alimentación, ambiente, enfermedades, etc.) que influyen de forma
particular en un niño. En cuanto a los factores externos o también llamados exógenos, la
nutrición ha sido el factor mejor estudiado, ya que su influencia en el crecimiento del infante
presenta una notoria relevancia.

Por ejemplo

En un sector rural una madre da a luz una pequeña niña, con un diagnóstico de
desnutrición severa, esto a raíz de una mala alimentación que la madre mantuvo
durante el embarazo. Es así que la menor queda hospitalizada y luego de un largo
tiempo, logra ser dada de alta, sin embargo las consecuencias de la desnutrición son
deficiencia en la inteligencia, y una baja estatura.

El desarrollo, por tanto, indica una maduración progresiva y la diferenciación de


órganos y sistemas, que condicionan una creciente maduración funcional. Dentro de este
concepto se pueden incluir el desarrollo o maduración ósea, el desarrollo sexual, el dentario,
el psicomotor y el químico.

El crecimiento se evalúa más fácilmente que el desarrollo. Ambos progresan al mismo


tiempo, pero a veces hay desarrollo con poco aumento de tamaño o bien un crecimiento
rápido con escasa diferenciación funcional. El crecimiento se mide y se limita por la medición
de la estatura, pero es mucho más complejo.

A la vez que se alcanza la talla permanente, el organismo adquiere el volumen y la


forma definitiva, es decir, el peso, el desarrollo sexual y el modelado de los rasgos
morfológicos que hacen a cada individuo distinto de los demás.

Tanto en el vientre materno, como en el primer año de vida, aumenta


considerablemente el perímetro de la cabeza, este crecimiento acelerado disminuye en la
etapa de la adolescencia, donde comienza un crecimiento importante en el aspecto corporal
y procesos madurativos.

Así pues, el niño es un ser en "continuo cambio" tanto en su crecimiento, como en su


desarrollo y maduración; además, presenta peculiaridades anatómicas, fisiológicas,

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metabólicas e inmunológicas que van a estar en íntima relación con sus necesidades
nutritivas.

En todo este proceso, se parte de la base que el recién nacido para lograr adaptarse
al medio, como también para lograr su sobrevivencia, requiere de los cuidados de la madre,
principalmente en los primeros años de vida.

Volviendo a los términos de crecimiento y desarrollo, entre ambos existe una estrecha
relación, así a medida que el infante va presentando cambios, va requiriendo de estructuras
más complejas, como por ejemplo, aumento de la cantidad de neuronas, aumento de
sinapsis, etc. Todo este trabajo activo que experimenta el organismo, provoca un aumento en
el tamaño del cerebro, y por tanto aumenta el tamaño de la cabeza, además ya hacia los tres
años se producen importantes cambios en el desarrollo neurológico.

De este modo, los cambios que se visualizan en las diferentes etapas del desarrollo,
requieren de una compleja funcionalidad, la cual permite una mejor adaptación a los cambios
funcionales de las distintas áreas cerebrales, como también a los cambios madurativos de
otros órganos, generándose así una interacción funcional.

En este sentido se puedan dar varios ejemplos, pero el que destaca es el de la


motricidad de la cabeza en su perfeccionamiento y su relación con la mayor exploración que
experimenta el niño en el primer año de vida, implicando ausencia de algunas funciones y la
diferenciación de neuronas.

 Características Principales del Desarrollo

En el desarrollo es necesario tener presente la existencia de ciertas características


que son de mayor relevancia y que se van presentando a medida que el niño crece. Estas
características son:

a) El desarrollo es continuo: a lo largo de cada etapa infantil siempre existen cambios que
son continuos en el tiempo, existen funciones que están cursando hacia una mayor
complejidad. Incluso en los niños con alteraciones del desarrollo, se esperan cambios día
a día en un área o en otra.

b) El desarrollo es progresivo: el sistema nervioso enfrenta cambios que mejorarán algunas


funciones, lo que generará una mejor adaptación. Como por ejemplo, el tono muscular,
donde el bebé pasa de la hipertonía2 a un tono disminuido que le permitirá sentarse, esto
a raíz de una mejor motricidad en las extremidades.

c) El desarrollo es irreversible: una vez que el niño va adquiriendo ciertos avances, éstos no
se pierden, incluso los logros van en aumento, lo que permite la aparición de nuevas
2
Aumento exagerado del tono muscular.

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funciones sobre los mismos avances ya alcanzados. Así la aparición de las primeras
palabras alrededor del año de vida, no se olvidan aunque exista una estimulación menor,
sin embargo esto hace posible, posteriormente, la adquisición de frases y formas con
mayor complejidad en la comunicación.

En la parte motriz como son: dar chutes a una pelota o pedalear en una bicicleta,
están presentes a pesar de no ejercitar por algún tiempo prolongado.

d) El desarrollo tiene una secuencia fija: esto hace referencia a que en la aparición de una
nueva función es indispensable que exista una función previa de base, generándose así
una secuencia fija en las funciones, pudiéndose presenciar de un niño a otro diferencias
en las velocidades de las etapas de la secuencia, pero la secuencia en sí no cambiará.

Por ejemplo

En el área motora de un niño/a aparece primero la posición sentada sin apoyo, el


giro sobre la pelvis, luego la postura de pie con apoyo, la postura sin apoyo y al final,
la marcha, secuencia que no cambia de un niño a otro.

e) Las características del desarrollo persisten por una generación: las características del
desarrollo son propias de cada niño, variando la velocidad, la intensidad y las cualidades
de las funciones. De este modo, si se tienen ciertas facilidades y preferencia por la
música o el desarrollo de algunas habilidades cognitivas, éstas no necesariamente tienen
que aparecer en hijos o nietos.

 Principios del Desarrollo

Al hacer una evaluación del desarrollo de un niño en situación de normalidad o de


enfermedad es importante tener conocimientos de algunos principios de la maduración del
sistema nervioso, ya que a través del conocimiento de los distintos procesos de desarrollo de
este sistema y de las características de su normal funcionamiento, es posible detectar
cualquier anomalía en el desarrollo de un niño/a. Dichos principios son los que se describen
a continuación:

1. La velocidad cambia en etapas: en algunas etapas del desarrollo, durante el primer año
de vida, se producen cambios notables en cuanto a las funciones, siendo en algunas
etapas cambios mayores que en otras. De este modo aparecen el lenguaje y la marcha y
se inician los primeros procesos cognitivos. También, en la adolescencia, el desarrollo
avanza con gran velocidad en lo social, cognitivo y afectivo. Por su parte, en el período
preescolar la velocidad es menor y en ocasiones hay dificultad para distinguir a un niño
con leve retraso y un niño normal en el desarrollo.

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2. La velocidad del desarrollo normal es diferente de un niño a otro: es importante
considerar siempre las diferencias en cuanto a la evolución del desarrollo entre un niño y
otro, a pesar de una estimulación similar, éste puede ocurrir en distintas velocidades.

3. La velocidad es diferente de un área a otra en una etapa dada del desarrollo: al pensar en
el recién nacido, el área motora es la que alcanza mayor velocidad en el desarrollo, no así
el área cognitiva, ya que ésta aparece en su máximo desarrollo durante la etapa escolar.

4. El desarrollo progresa en dirección céfalo caudal: esto hace referencia a que funciones
como la visión, la audición, la succión y la deglución, consideradas precoces se
desarrollan en el cráneo en un momento en que aparecen sólo movimientos gruesos
descoordinados.

5. El desarrollo tiene como base la maduración del sistema nervioso: esto, porque en el
momento de la vida intrauterina el organismo desarrolla internamente todos sus órganos y
sistemas para que en el momento del nacimiento comience un nuevo desarrollo externo,
que dependerá exclusivamente del desarrollo del sistema nervioso, ya que éste es el
motor principal de la vida y la adaptación al mundo exterior.

6. El desarrollo no es paralelo al crecimiento: los conceptos de crecimiento y desarrollo son


procesos distintos. El crecimiento evoluciona más lento sin afectar el desarrollo funcional
y anatómico del sistema nervioso. Sin embargo, si un niño presenta desnutrición grave
puede afectarse el desarrollo, generalmente producto de una deficiente estimulación en
varias áreas, como también por una deprivación sociocultural, y económica.

En síntesis, cabe señalar que una de las características que definen a la especie
humana es su adaptabilidad. El desarrollo del individuo es el resultado de un proceso
biológico ligado a factores hereditarios de la especie y de los propios progenitores. Como
bien se mencionó anteriormente no existen dos niños que se desarrollen de la misma forma.
Cada niño posee un ritmo y un estado de crecimiento que resultan tan característicos de su
individualidad como los rasgos de su rostro, por esto se debe considerar siempre que el
crecimiento es el resultado de la evolución del desarrollo.

Realice ejercicios nº 1 al 3

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1.2. Factores que Intervienen en el Proceso de Crecimiento y Desarrollo Infantil

En el proceso del crecimiento y desarrollo de un niño existen ciertos factores que


intervienen en él y que de cierta manera condicionan que este proceso sea de una
determinada forma. Dentro de los factores clásicos del desarrollo se tiene: la herencia, el
medio físico, y el medio social. Dado que toda conducta tiende asegurar un equilibrio entre
factores externos e internos, la psicología del desarrollo recurre a un cuarto factor: el
equilibrio o síntesis integrativa de los factores del desarrollo, constituido por el desarrollo
cognitivo.

De este modo, la figura siguiente esquematiza los principales factores que intervienen
en el crecimiento y desarrollo de un niño.

Figura Nº 1: Factores que Intervienen en el Crecimiento y Desarrollo del Infante

Factores

Biológicos Ambientales Cognitivos

Herencia
Estructural

Herencia
Funcional

Para una mayor comprensión, cada uno de los factores señalados en la figura anterior
son descritos a continuación.

1. Factores Biológicos

En este tipo de factores y desde un punto de vista psicológico conviene distinguir una
herencia estructural de una herencia funcional.

Una Herencia Estructural es aquella que determina la organización biológica de un


individuo, dado en el nacimiento; lo que implica un cierto modo de ser del sistema nervioso,
motor y sensorial, que tiene un carácter específico.

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La acción de la herencia estructural puede entenderse a dos niveles, herencia general
de la especie y la herencia específica. La primera es aquella que define al ser humano;
define la organización del sistema nervioso, y da a conocer el límite de los órganos de los
sentidos. Particularmente, proporciona aquellas características únicas e inherentes al
hombre, como una forma de organización diferente, constituyéndose en una herencia
esencialmente limitante, porque establece el rango de estímulos que se puede recibir del
mundo, a través de los sentidos (se sabe por ejemplo, que el oído humano puede captar
determinadas longitudes de ondas). Psicológicamente, se puede decir que define las
posibilidades de experiencias con la realidad física.

Por el contrario la Herencia específica es aquella recibida de los padres y abuelos; que
se determina en el código genético, el color de la piel, de ojos etc. y que hace que cada ser
humano sea temperamentalmente distinto a otros seres humanos. Resulta especialmente
importante considerar este último aspecto, se trata de los rasgos temperamentales presentes
en el recién nacido, que contribuyen a determinar como el lactante reaccionará frente a los
estímulos del ambiente y el nivel de intensidad requerida para provocar la reacción, lo cual,
en interacción con la forma en que el ambiente se aproxima y reaccione frente a él moldeará
sus primeras experiencias, sentando las bases de su futura personalidad. De esta herencia
dependen, en parte significativa, las posibilidades adaptativas del individuo como ser único e
individual.

En el caso de la Herencia Funcional, esta es una herencia que alude a las


transformaciones más esenciales a lo viviente y al carácter más particular de la interacción
del organismo con el medio ambiente. Tiene relación directa con el proceso de adaptación.
Dado que es una herencia que trasciende las limitaciones dada por la organización biológica
y de la cual resulta la organización cognitiva.

Tratar de responder a la pregunta de cómo influye lo genético en la conducta y el


desarrollo es algo difícil.

Los investigadores no pueden manipular experimentalmente la estructura genética del


ser humano como lo hacen con los animales. Tampoco es posible separar con fines de
investigación a los hermanos de sus padres y asignarlos arbitrariamente a distintos
ambientes para determinar qué tipos de conductas pueden atribuirse a diferencias genéticas
y cuáles a la experiencia.

Así, los investigadores se han visto enfrentados a una serie de dificultades en la


búsqueda de una respuesta a cuál es el papel de la herencia como factor del desarrollo. Los
estudios del desarrollo han tratado de establecer cuál es la relación de ciertas características
(como altura, nivel intelectual, etc.) entre personas ligadas con distinto nivel de parentesco y
personas sin ningún parentesco. También se han hecho estudios de seguimiento con

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gemelos univitelinos3 criados en ambientes distintos, tratando de determinar qué
características se mantienen comunes para ambos y cuáles difieren.

Otro tipo de estudios son aquellos realizados con niños adoptados, comparando las
características que estos mantienen en común con sus padres biológicos y aquellas que
pueden atribuirse al ambiente que le proporcionan sus padres adoptivos.

Entre estos estudios están aquellos que comparan el nivel intelectual de personas
ligadas por distintos grados de parentesco. Se ha visto que la relación más alta es para los
gemelos univitelinos, y que esta relación disminuye a medida que desciende el grado de
parentesco.

Tal hallazgo podría llevar equívocamente a concluir que la herencia es el determinante


en el nivel intelectual de una persona. Sin embargo, no se puede olvidar que a medida que
aumenta el parentesco aumenta también la similitud del ambiente en el cual se desarrollan
las personas. El hecho que la relación más alta encontrada entre hermanos sea para los
gemelos idénticos, puede explicarse en parte porque en la medida que son físicamente
iguales en apariencia, existe una tendencia a tratarlos en forma similar y sus experiencias
son, por tanto, similares.

De lo anterior se desprende que, si bien existe una influencia de la herencia este no es


el único factor que da cuenta, por ejemplo, del nivel intelectual.

Lo genético determina la existencia de un rango único posible de respuesta de cada


persona a su ambiente. Sin embargo, existen ciertas limitaciones del cómo cada uno puede
responder al ambiente, lo cual en ningún caso, es el único factor en juego.

Por ejemplo

Un niño nace con una determinada información genética en la cual se definen las
posibilidades de crecimiento. Esta información sólo se actualizará al máximo en la
medida que las condiciones ambientales (nutrición, ejercitación física, etc.) así lo
permitan; en caso contrario el individuo alcanzará una estatura menor, pero siempre
dentro de un rango definido genéticamente. Una buena alimentación lo hará más altos
que aquellos mal alimentados, pero en ambos ambientes habrá individuos altos y
bajos.

Del ejemplo anterior se deduce que los genes no especifican una estatura en
particular para nadie, sino que definen un patrón de crecimiento que variará dependiendo
de las condiciones ambientales. Lo que se aplica al crecimiento, se aplica al desarrollo en
general.

3
Gemelos que usan una misma placenta.

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En síntesis se puede concluir que, psicológicamente, la herencia establece las
potencialidades y determina un cierto rango de reacción frente a las oportunidades que el
ambiente ofrece.

En el ámbito de las diferencias individuales entre las personas, éstas son causadas
por diferencias genéticas en sus rangos de reacción y por diferencias especificas en los
ambientes a los cuales se enfrenta cada individuo.

 El proceso de Maduración y su Incidencia en la Configuración de la Conducta

El tiempo de maduración y la secuencia del desarrollo están relacionados con la


acción genética. Se puede considerar, entonces, la maduración como un factor interno que
depende de la información genética. Se sabe que, para que un niño aprenda a caminar,
requiere de toda una maduración de su sistema locomotor que le permita lograr esta
conducta. Así también se sabe que hay una serie de pasos previos: apoyar la cabeza,
mantenerse sentado, luego erguido, gatear y finalmente la marcha. Es decir, hay una
secuencia de cambios de transformaciones que permiten que el niño pueda caminar.

Desde una perspectiva sicológica considerar la maduración como un factor puramente


biológico carece de sentido, ya que también depende del factor ambiental. La información
genética señala una secuencia madurativa ordenada, la que en interacción con el ambiente,
se actualiza y se manifiesta en conducta. A su vez, es importante considerar que el ambiente
influye sobre la conducta según el estado madurativo alcanzado. Así, se ve entonces la
influencia recíproca entre el factor interno y el factor externo. Por ejemplo: nada se logra con
tratar que un niño pequeño que aun no es capaz de mantenerse sentado, camine. Tampoco
es posible que un niño que aún no puede tomar un lápiz pueda, por mucho que se intente,
dibujar.

Se ha visto también que la influencia ambiental favorece o inhibe, según el grado y la


calidad de la estimulación, el proceso madurativo. Así por ejemplo, una adecuada nutrición
en una etapa de crecimiento, lo favorecerá, y una alimentación deficitaria retardará o inhibirá
dicho crecimiento.

Lo anterior ha cobrado especial relevancia a la luz del descubrimiento que señala la


existencia de un período crítico. Algunos autores han demostrado que los aprendizajes en el
ser humano tienen momentos críticos. Si en esos momentos el niño no recibe la estimulación
necesaria, la conducta no se producirá. De este modo, una falta de estimulación en el primer
año de vida produce consecuencias irreversibles para el desarrollo posterior. Todo esto tiene
especial importancia para la acción preventiva, saber que se debe intervenir en un momento
determinado y no en otro para lograr un desarrollo normal, señala el camino a seguir.

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La herencia genética y la maduración, conjuntamente con el ambiente son
factores que se relacionan estrechamente. De este modo una herencia normal
determinará un desarrollo distinto cuando el ambiente es normal y cuando no lo es. Así
también, un ambiente normal contribuirá a un desarrollo diferente si la herencia genética
es normal o anormal.

Mientras menor es el niño, más incide el factor herencia-maduración en la conducta a


adquirir. Sin embargo, a medida que se avanza en el curso del desarrollo, se produce una
progresiva disminución del significado de la herencia, y los factores ambientales van
cobrando progresivamente un mayor significado, esto a raíz de que la tarea adaptativa así lo
exige. Esto último no significa de modo alguno que el factor herencia desaparezca; más aún,
hay momentos en que recobra una incidencia primordial.

2. Factores Ambientales

Existen distintos tipos de ambientes y cada uno de ellos determina el tipo de


experiencia a la cual se enfrentará el niño. Es importante especificar que el ambiente afecta
una determinada conducta, como las variadas formas de experiencias influyen en el
desarrollo.

En este sentido, es necesario distinguir entre influjos (influencias) extrapsicológicos y


psicológicos. Los primeros constituyen los influjos físicos, los segundos los influjos
experienciales.

Los influjos físicos incluyen aspectos esenciales que hacen posible la vida. Todo
organismo viviente necesita aire suficiente, agua, alimentación, luz, etc., para mantener la
vida. Sin embargo a parte de estas influenzas, existen otros tipos de influencias íntimamente
relacionadas con el ambiente físico, y que psicológicamente son las que interesan. Éstas son
las condiciones en las cuales se desarrolla el individuo, como son el hecho de vivir en un
ambiente determinado, ya sea el campo o la ciudad.

El mecanismo psicológico que mediatiza el proceso experiencial es el aprendizaje, en


un sentido de adquisición de conocimiento en relación con una realidad externa. Así en la
experiencia, se pueden distinguir tres dimensiones importantes: aspectos socioculturales,
interacción interpersonal e interacción del niño con la realidad física, los cuales son
explicados a continuación.

a) Aspectos socioculturales: cada individuo se desarrolla en un grupo social, con


características definidas. Cada grupo establece ciertas normas, valores, creencias, tareas
que el individuo tiene que cumplir para adaptarse. En la sociedad se puede distinguir
lactancia, de edad escolar, prepubertad, pubertad, adolescencia, etc. En cada una de
estas edades hay una serie de tareas que hay que cumplir; hay todo un sistema de
conductas que se espera estén presentes. Por ejemplo, se espera que un niño de 7 años

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asista al colegio, con todo lo que esto significa, es decir, haber alcanzado un normal
desarrollo tanto físico como intelectual, haber recibido una adecuada estimulación de su
entorno, etc. Contexto social que incide en el desarrollo del niño.

b) Interacción interpersonal: la relación con otras personas es uno de los aspectos más
importantes del desarrollo. Se ha dicho que todo aprendizaje está mediatizado por una
persona. Difícilmente el niño se enfrenta con una realidad tal como es; el niño aprende en
parte de las personas que lo rodean.

La interacción interpersonal está determinada en función de mecanismos tales como


el aprendizaje, la imitación, la identificación. El niño aprende una serie de conductas
imitando a los mayores. Basta observar sus juegos para darse cuenta de que esta
afirmación es cierta. Por ejemplo, la niña aprende a barrer imitando a su madre.

A medida que transcurre el desarrollo, van variando las interacciones que el niño tiene.
De ahí que se puede distinguir la influencia que tiene la familia, el grupo de pares, el
colegio, los medios de comunicación, influyendo en aspectos distintos del desarrollo.

c) Interacción del niño con la realidad física: se decía que todo aprendizaje está siempre
mediatizado por personas. Así, también, el conocimiento de la realidad siempre implica
una interacción con ella.

Un verdadero conocimiento de esta realidad física no puede ser comunicado por


personas. El niño tiene que experimentar prácticamente, a través de sus sentidos, con
esta realidad. De esta interacción práctica va a resultar el conocimiento que éste tenga.

Es a través de la experiencia con las cosas que el niño comienza a conocer los
atributos y propiedades de éstas. Aprende qué objetos son para chupar, cuales para
tomar, cuales son redondos, cuales cuadrados, chupándolos, tomándolos, mirándolos,
etc.

De este modo, la experiencia que tenga el niño de su conducta con las cosas le va a
permitir, por otro lado, descubrir a través de su acción con ellas qué efectos tiene su
conducta. Así también aprende que, independientemente de que él realice o no una
acción sobre una pelota, esta rodará, si se le hace rodar. Este conocimiento práctico de
su acción sobre las cosas es tanto o más importante que el conocimiento sensorial de los
atributos de las mismas, porque a partir de la acción se desarrolla el pensamiento y la
inteligencia.

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En conclusión, cabe señalar que el ambiente es significativo en cuanto está
dentro del espacio vital del individuo. Determinando así el punto de interacción entre las
posibilidades señaladas genéticamente y las motivaciones y dinámicas internas del
hombre en su aproximación al mundo que le rodea.

3. Factores Cognitivos

Se ha dicho que la participación de los factores del desarrollo no responde a una


acción sumatoria ni aislada, sino que es una interacción.

Se ha visto también que, cada individuo tiene una herencia específica, y que está
sometido a un ambiente específico, que varía tanto a partir de las condiciones físicas como
de las oportunidades de experiencias que le ofrece. Todo esto podría llevar a pensar que
difícilmente se encontrará un aspecto común a todos, en el sentido de las transformaciones
que se operan. De allí que necesariamente debe existir un factor que unifique, que le de
sentido a las experiencias individuales, que integre y sintetice las acciones de los distintos
factores.

Este factor integrativo y sintético de los factores del desarrollo es el factor de equilibrio
y depende del desarrollo cognitivo.

Se ha visto que el desarrollo es un proceso gradual, orientado hacia un equilibrio entre


el organismo y el ambiente, cuya finalidad última es la adaptación.

En este sentido se puede considerar que la misión del desarrollo cognitivo es ir


procesando la información, la experiencia con el mundo, en interacción con los factores
internos, y donde el ser humano construye activamente a su adaptación.

Al referirse a los factores biológicos, se hizo mención a la herencia funcional, que se


define como el carácter específico de la organización de lo viviente. El ser humano, como
todo organismo vivo, organiza su experiencia de un modo determinado y esta organización
es común a toda la especie.

El individuo va siendo exigido por distintos factores, por distintas tareas, a lo largo del
desarrollo. Es en esta exigencia que él construye una estructura de interacción con su
ambiente, en busca de la adaptación. La estructura de interacción va siendo cada vez más
adaptada, lo que supone una complejidad creciente, la cual puede aplicarse a un número
cada vez mayor de situaciones, que se traduce en una secuencia para el desarrollo cognitivo.
La base de estos cambios estructurales es el hecho que el individuo, a través de la
experiencia va descubriendo y construyendo conductas nuevas, mejores y más adaptativas.

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En síntesis, cabe señalar que, todo organismo tiene una organización determinada que,
en la interacción con el medio, se modifica en búsqueda de la adaptación. Los procesos
cognitivos, como un factor del desarrollo, estructuran la interacción con el medio y organizan
la experiencia en un proceso dialéctico que conduce al equilibrio.

Realice ejercicios nº 4 y 5

1.3. Componentes, Etapas y Características del Proceso de Crecimiento y Desarrollo Infantil

El nacimiento plantea al individuo importantes componentes, etapas y características


tanto del proceso de crecimiento, como también del desarrollo para la supervivencia, esto
porque ha dejado el vientre materno, donde sus necesidades vitales eran satisfechas
automáticamente y se encontraba protegido de las cambiantes circunstancias ambientales,
para llegar a un ambiente en el cual la satisfacción de sus necesidades y su protección van a
requerir necesariamente de su propia conducta. En este nuevo ambiente, va a recibir un
verdadero bombardeo de estímulos de todo tipo: luces, sonidos, contactos, etc. Además
desde su mismo organismo va a recibir la estimulación de sus propias necesidades y de sus
procesos fisiológicos.

No es raro, entonces, que algunos investigadores hablen del trauma del nacimiento y
que se asocie a esta experiencia un estado angustioso profundo, que es como el modelo
general de todos los miedos, temores y angustias que se viven el transcurso de la vida: un
modelo de reacción de naturaleza orgánica que se ha llamado angustia vital.

El niño enfrenta esta situación con un organismo que anatómicamente y


fisiológicamente está casi completo: 40 de las 44 subdivisiones celulares que se producen
durante toda la vida ya se han producido. Todos sus órganos están capacitados para
funcionar en forma normal y así dar curso al crecimiento físico y las etapas de desarrollo a
las que se irá enfrentando.

Su organización biológica tiene los mecanismos básicos que le permiten adaptarse al


violento cambio de ambiente que representa el nacimiento, pero es totalmente dependiente
de lo que el ambiente le proporciona para su subsistencia. Es un organismo biológica y
relativamente completo, pero no posee un sistema de conducta que le permita adaptarse
autónomamente.

Sin embargo, ya es una persona: un ser único e inconfundible, muy pronto pondrá de
manifiesto sus características individuales, perfectamente definibles y distintas.

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Es un ser viviente con una organización biológica específica, la que se manifiesta en la
actividad espontánea y en la capacidad de reaccionar a la estimulación, ya sea ambiental o
proveniente de su propio organismo.

Cuando se analiza la conducta del niño durante su primer mes de vida, se observan
algunas manifestaciones muy específicas y de gran significado para comprender el punto de
partida de las características del desarrollo.

En este contexto cabe destacar particularmente:

- Los reflejos: son las conductas más significativas en este momento y consisten en
reacciones muy específicas a estimulaciones en puntos muy definidos de su cuerpo.
Cuando se estimulan sus labios reacciona con actos de succión. Cuando se estimula un
lado de su boca, gira la cabeza hacia ese lado como buscando el contacto labial y esta
búsqueda se acompaña generalmente de succiones.

Estas conductas reflejas elementales están organizadas biológicamente, y todos los


niños nacen con un repertorio similar de reflejos. Ellos están al servicio de sus
necesidades básicas y son las únicas conductas que trae el niño al nacer. Así, los reflejos
se constituyen en el aspecto conductual de las necesidades básicas.

- Patrones conductuales: la investigación actual ha constatado, además, que desde el


comienzo el niño presenta algunas características de conductas más complejas que los
simples reflejos, las que están compuestas por un conjunto de actos elementales que
tienen una secuencia muy definida.

La misma conducta de ingestión de la leche materna constituye una actividad bastante


más compleja que el simple reflejo de succión. Ello incluye, además, una coordinación
con la respiración, la deglución y las reacciones posturales.

Pero más interesante aún es el patrón visual que se observa en los niños recién
nacidos. Esto consiste en que el niño dirige la vista a los estímulos perceptuales que
destacan sobre un fondo homogéneo. Así, si se le presentan tres figuras de diferente
complejidad, su vista se fijará en la más compleja. Y si se retiran las otras, se queda
mirándola. Este mirar no es estático.

La importancia de esta conducta (el de mirar) es que, además de presentar una


importante complejidad y coordinación, no parece estar asociada a ninguna básica
específica. Se la interpreta como la manifestación más temprana del afán de exploración,
la curiosidad y la búsqueda de conocimiento.

- Aprendizajes elementales: desde la tercera o cuarta semana se constatan algunos


aprendizajes elementales en los niños. Entre ello destaca, la habituación, la cual consiste
en que el niño aprende a no reaccionar o atender a situaciones que no son significativas

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para él. Esto supone una cierta capacidad del reconocimiento y una selectividad de la
atención.

Se ha comprobado también que, desde muy temprano, el niño puede ser condicionado
en tareas simples que implican discriminación de estímulos visuales y auditivos. Por
ejemplo, se puede enseñar a niños de 35 días a girar la cabeza a izquierda o derecha
según el color (azul o rojo) que aparece en una pantalla frente a él.

En este sentido, es necesario señalar que la constatación de estos aprendizajes se


constituyen en la prueba de que:

a) Los sistemas sensoriales están en condiciones de funcionar y hacer posible


rendimientos significativos en relación con la organización y efectividad de la
conducta.

b) El organismo es sensible desde el comienzo de su existencia. El niño siente y


reacciona desde que nace.

c) Muy pronto después del nacimiento se constata una capacidad elemental de aprender,
de ajustar las conductas a las circunstancias externas. Se puede afirmar así, que esta
capacidad se funda en una plasticidad adaptativa que es inherente a los organismos
vivos.

El equipamiento para adaptarse en los primeros momentos de la vida está dado por la
organización biológica, la cual se ha formado básicamente durante el período de gestación.

Los aspectos más relevantes de esta organización biológica para el desarrollo se


pueden resumir de la forma como lo muestra la figura siguiente.

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Figura Nº 2: Aspectos Relevantes de la Organización Biológica para el Desarrollo en el Niño

- Existen reflejos y patrones conductuales elementales que


hacen posible la satisfacción de las necesidades vitales y
que representan la interacción inicial del organismo con su
ambiente.

Organización - La irritabilidad o sensibilidad a la estimulación, expresada en


Biológica la reactividad que evidencia el organismo a los estímulos.

- La capacidad de registrar, es decir, de conservar e


incorporar en su funcionamiento la experiencia vivida.

- La capacidad de sentir y darse cuenta, como punto de


partida del desarrollo los procesos de conciencia.

Sobre la base de esta organización biológica se constituye el desarrollo y éste


representa como se decía antes una continuación y perfeccionamiento en lo que se refiere a
posibilidades y recursos de adaptación.

Esta formulación implica que ambos aspectos del desarrollo (físico y psicológico)
están estrechamente ligados. La relación entre ellos se puede formular sintéticamente en tres
principios básicos:

1) La dependencia del desarrollo es tanto, mayor cuanto menos edad tiene el niño.

2) Durante toda la vida del individuo ambos aspectos del desarrollo se relacionan y
presuponen recíprocamente en alguna medida. Nunca llegan a ser dos aspectos
independientes del desarrollo humano.

3) Organización biológica y desarrollo psicológico son esencialmente diferentes desde el


punto de vista de la conducta. La organización progresiva del comportamiento, como
proceso de desarrollo, implica la experiencia individual y la interacción organismo –
ambiente, mientras que la organización biológica la trae el niño al nacer y es producto de
un proceso hereditario de la especie.

Dada la continuidad y estrecha relación ente ambos aspectos del desarrollo resulta
difícil indicar el momento en que además comienza el desarrollo psicológico. Sin embargo,
sobre la base de los conceptos antes enunciados se podría señalar que el desarrollo
psicológico comienza cuando la interacción del organismo con el ambiente gana una
experiencia individual.

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De la visión que se ha presentado acerca del comienzo de la vida individual, en la cual
también comienza el proceso de crecimiento y desarrollo, es importante destacar dos hechos
fundamentales:

- La incapacidad del recién nacido para satisfacer sus necesidades y asegurar su


subsistencia.

- La necesidad absoluta que tiene de ser alimentado y protegido por otra persona.

Esta situación de dependencia y desvalimiento del recién nacido es importante de


considerar porque es distintiva del ser humano y tiene un particular significado para su
desarrollo. Tiene que aprender a vivir y adaptarse.

Lo anterior podría entenderse como una insuficiencia biológica, pero es también una
indeterminación básica, que le ofrece múltiples posibilidades de ser y comportarse, y que le
plantea a demás la responsabilidad de autoconfiguración (adaptarse al medio con las
herramientas que le ha entregado su entorno).

Se ha establecido que efectivamente la infancia, el período de vida en que el niño


debe ser alimentado, cuidado y dirigido en sus conductas frente a la realidad, es la más larga
de la especie viviente. La necesidad de ayuda que se deduce de esto es una importante
evidencia de su naturaleza social. La necesidad de estar en relación con otros constituye una
condición decisiva para su desarrollo.

Desde las primeras relaciones del niño con el medio y quienes le rodean
particularmente con su madre, se forman sus sentimientos y afectos, elementos que también
cumplen un papel fundamental para un normal desarrollo en todas sus dimensiones. A
demás es a través de estas relaciones que se estimula y orienta el desarrollo y se configuran
los motivos, intereses y aspiraciones.

Finalmente, se puede señalar que la vida social es la que plantea las más altas
exigencias al desarrollo personal del niño; imponiendo formas de comportamiento y
exigiendo la preparación de los individuos para ajustarse a ella. Además todas estas
exigencias se hacen más complejas cuando son equívocas o inconsistentes, como es muy
fácil que las perciba el niño y como todavía no es capaz de adoptar una postura personal
frente a las situaciones, éste se atiene a lo que los adultos le dicen, los cuales no siempre
dicen las mismas cosas, haciendo este proceso más difícil para él.

En síntesis, las experiencias tempranas, que comienzan en el momento de nacer,


constituyen las raíces sobre las cuales se desarrolla el niño. De este modo se va generando
un proceso, donde los fundamentos de una etapa se deben encontrar en la etapa previa.

Realice ejercicio nº 6

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1.4. Acciones Tendientes a Favorecer el Óptimo Crecimiento y Desarrollo

Cada etapa que un niño/a va viviendo, representa un punto significativo en la


maduración física de su desarrollo, a su vez, en cada una de ellas el niño debe dominar una
serie de tareas de desarrollo, las que le van a permitir seguir avanzando.

Este proceso de desarrollo sigue un orden determinado, según el cual cada etapa
presupone y condiciona a la siguiente. Este orden es constante, lo que admite una
ordenación predecible.

Lo anterior, es especialmente importante de tener presente cuando se quiere lograr un


determinado desarrollo, sin haber logrado las transformaciones anteriores y condicionantes
de este desempeño, por esto es importante mencionar algunas de las acciones que
favorecerán un óptimo desarrollo.

 La Adaptación del Neonato o Recién Nacido al Medio Exterior

La salida del recién nacido al mundo exterior constituye el viaje más trascendental que
realiza el ser humano: el encuentro con el aire, con la luz, con sonidos nuevos y extraños,
con manos que lo acarician y lo mueven, la instauración de la respiración, la adaptación del
sistema circulatorio, la recepción de alimentos por vía bucal, etc.

En este primer mes de vida, durante los 25 primeros días después del parto se seguirá
considerando al niño como recién nacido. Éste atraviesa un período de cambios fisiológicos y
ambientales sumamente delicados, pero imprescindibles para el desarrollo y que le
permitirán una vida autónoma.

En el vientre materno el feto depende totalmente de la madre para resolver sus


funciones vitales: respiración, aporte de nutrición, funciones excretoras, regulación térmica,
protección a la agresión de los estímulos, esta dependencia comienza a alterarse al iniciarse
el parto y al final del proceso se ha cortado completamente.

El niño, después de nacer, se enfrenta a una serie de experiencias intensas y hasta


dolorosas. En primer lugar tiene que poner en funcionamiento sus pulmones, lo que supone
un aprendizaje y una automatización. Al independizarse de la madre, se ve suspendido el
aporte de sustancias nutritivas, y el neonato tiene que conocer la sensación dolorosa del
hambre, hasta entonces desconocida para él.

El ser humano nace con un bagaje adaptativo que le permite sobrevivir, pero este
bagaje debe ir desarrollándose. Esto significa que el recién nacido deberá realizar un
aprendizaje con el que va a experimentar muchos momentos de ansiedad, que disminuirán a
través de la relación afectiva con la madre. Quien por medio del contacto físico le aporta la
seguridad que necesita haciéndole esperar el menor tiempo posible para alimentarlo,
protegerlo frente a los cambios de temperatura, favoreciendo la instauración de la respiración

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y la sensación de estabilidad, estimulando así la afectividad del neonato, sentando las bases
de un normal crecimiento y desarrollo. Funciones posteriores como la motricidad, la facilidad
de comprensión y otras, que dependen también del bagaje congénito del recién nacido,
consiguen desarrollarse óptimamente a través de la relación emotiva.

En los niños privados de la relación materno-familiar (acogidos en centros


institucionales), se observa una mayor proporción de retraso en su desarrollo en algunas
áreas como son la motricidad, el lenguaje, y el desarrollo de la inteligencia en general.

Dado lo anterior, existen ciertos aprendizajes considerados bases para el inicio de un


normal crecimiento y desarrollo en el niño, estos son mostrados en la figura siguiente:

Figura Nº 3: Aprendizajes Básicos para el Inicio de un Normal Crecimiento y Desarrollo

Respiración Autónoma

Nutrición: ingestión y nutrición de nutrientes

Aprendizajes
Básicos Temperatura: regulación térmica

Adaptación al medio externo

Funciones excretoras (donde se liberan al


exterior las sustancias inútiles para el
organismo)

Como ya se ha señalado, existen determinadas necesidades fisiológicas que son


esenciales para que el recién nacido pueda adaptarse a la nueva realidad en la que ha
pasado a vivir desde su nacimiento. Sin embargo además, en este período existe la
necesidad afectiva del recién nacido que es igualmente básica para que el niño logre un
buen desarrollo. Esta necesidad afectiva incorpora otras necesidades igualmente importantes
y las cuales son descritas a continuación:

a) Necesidad de Proximidad: el neonato tiene verdadera necesidad de estar lo más cerca


posible de la madre, y tener un contacto físico con ella, que mitigue los trastornos que le
ha causado la salida del útero materno.
b) Necesidad de Estímulos Constantes: el recién nacido se orienta por percepciones muy
sutiles: calidad de presión, olfato, etc. Si en las primeras semanas de vida no se mantiene
una constancia en el ambiente y en el cuidado, queda desconcertado por los cambios y

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con grandes dificultades para la orientación, que constituye la base de partida para el
reconocimiento y la diferenciación.

c) Necesidad de Ritmo: al nacer, el niño ya tiene instaurado un cierto ritmo. Es importante


adaptarse a él para favorecer la recuperación del equilibrio. Obligar al lactante a seguir un
ritmo diferente equivale someterlo a un sobreesfuerzo que le costará enormemente y que
puede convertirse en un factor desorganizado de su personalidad.

d) Necesidad de Contacto Físico y Caricias: por medio del contacto físico y las caricias el
niño recibe información del mundo exterior y de su propio cuerpo, y ello le ayuda a
formarse una imagen de si mismo y a conocer la frontera entre él y el mundo exterior. En
el terreno estrictamente fisiológico, además, se cree que la caricia es un estímulo que
contribuye a la maduración del sistema nervioso, y por ende un normal crecimiento y
desarrollo del menor.

e) Necesidades de Satisfacción Inmediata: el recién nacido siente hambre, frío, soledad,


sensaciones que no disponen de medios para satisfacer y que le resultan insoportables.
Hasta que no ha pasado por un aprendizaje, no puede vivir la sensación de displacer
como algo pasajero. Es un error, por tanto, pensar que el neonato puede esperar, ya que
lo único que se consigue es aumentar su nivel de ansiedad, lo que no hace más que
obstaculizar su desarrollo. La educación del niño sólo puede iniciarse cuando el bebé ya
ha conquistado un cierto grado de autonomía y seguridad.

 La Dotación Sensorial del Recién Nacido

Hasta hace poco tiempo, se creía que el recién nacido era un ser totalmente
insensible, incluso al dolor, incapacitado para experimentar otra necesidad que no fuera la de
alimentarse. Hoy se sabe que está dotado para ver, oír, oler, gustar y tocar, desde antes de
su nacimiento. Así, pues, en lo relativo a los sentidos corporales, es mucho más precoz de lo
que se suponía antiguamente, siendo parte de esto el inicio del desarrollo infantil.

Es por lo anterior, que a continuación se hace mención a cada uno de los sentidos y
su evolución en el ser humano:

1) La vista: unos meses antes de nacer el feto ya está capacitado para ver. Sin embargo en
el vientre materno este sentido no tiene posibilidades de desarrollarse y ha de esperar
hasta después del nacimiento. Una vez que nace el niño, éste posee una visión distinta a
la que posee el adulto, donde las principales características son:

- Puede percibir formas animadas e inanimadas a una distancia de 25 ó 30 cm.

- Es sensible a la intensidad de la luz y cierra los ojos para protegerlos cuando ésta es
muy elevada.

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- Selecciona el color rojo y los objetos brillantes manifestando también más interés por
las formas ovaladas.

- Es receptivo ante el rostro humano, aunque incapaz todavía de efectuar


reconocimientos.

Desde el primer día de vida si se le presenta una hoja de color gris y otra con círculos
blancos y negros buscará siempre con los ojos esta segunda opción. Estas
observaciones reflejan el cuadro de posibilidades visuales del recién nacido, pero la
actividad visual real suele variar mucho en los bebés. Así, mientras hay niños que
mantienen los ojos muy abiertos durante largos períodos, como queriendo explorar ya el
mundo que les rodea, otros dan la impresión de pasar el día entero durmiendo. Estas
diferencias en los ritmos de desarrollo se observan en los niños, en todos los aspectos y a
lo largo de toda la infancia.

2) El oído: este sentido, al nacer, está más desarrollado que el de la vista, debido a que
durante la vida prenatal, como mínimo en los dos últimos meses el feto ya ha podido oír,
realizando de esta manera un primer aprendizaje que le permite diferenciar los sonidos
cercanos. Poco antes del nacimiento ha aprendido también a identificar la voz humana y
es probable que le resulte más fácil reconocer la del padre que la materna dado que en
estos momentos el oído es mucho más sensible a los sonidos graves que a los agudos.

3) El olfato: el recién nacido sabe reconocer a la madre por el olor. Cuando el bebe se siente
mal, está intranquilo, y llora se tranquiliza más fácilmente si le coge en sus brazos la
madre o la persona encargada habitualmente de su cuidado que una persona extraña, ya
que el niño las identifica inmediatamente al reconocer el olor, la presión de las manos
sobre su cuerpo, el calor que desprende, etc.

4) El gusto: el niño nace sabiendo diferenciar los sabores agradables de los desagradables;
sabe distinguir lo dulce de lo salado, lo amargo y lo ácido. Si un recién nacido 10 ó 12
horas después del parto, se le mojan los labios con agua azucarada parece dar muestras
de contento, mientras que si se le pone una gota de limón hará gestos de desagrado.

5) El tacto: estando todavía en el vientre materno, el feto ya ha podido percibir el contacto de


su cuerpo con el líquido amniótico, y en el período final de gestación, durante las
contracciones, ha sentido igualmente la presión del útero. En su fase de recién nacido es,
pues, muy sensible a la manipulación, al modo en que lo acogen y lo tocan. Hay gestos
que lo tranquilizan y otros que lo excitan. Del mismo modo a través, del contacto con el
agua templada del baño, o al recibir mensajes y caricias suaves, experimenta
sensaciones placenteras, que le sirven de estímulo y aumenta poco a poco su seguridad.

En conclusión, se debe tener presente que los sentidos cumplen un rol fundamental en
un buen desarrollo, ya que éstos le permitirán al menor tener constante contacto con el
medio exterior, permitiendo procesar de una mejor forma la estimulación recibida del
ambiente para ir alcanzando nuevas etapas en el desarrollo.

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Realice ejercicios nº 7 al 11

2. FASES DEL CRECIMIENTO

El niño/a a lo largo de su primer año de vida, desarrolla las habilidades motrices y la


capacidad perceptiva con rapidez. En este período, aquel bebé que movía, sin coordinación,
manos, pies y ojos y que no era capaz de mantener erguida la cabeza, logra coordinar los
sentidos con los músculos y el cerebro para convertir los reflejos innatos en actos voluntarios
dirigidos a un fin concreto. Además, ya es capaz de moverse hacia un objeto, agarrarlo y
soltarlo a voluntad, sostenerse sentado, gatear, arrastrarse y finalmente caminar.

De este modo, en el campo del crecimiento motriz, toda nueva adquisición admite una
pequeña revolución en el mundo mental del niño/a, y por ello se habla de la psicomotricidad,
entendiendo que las fases del crecimiento tanto físico y mental, que posee el bebé, son
continuamente revisadas en función del progreso dominio que adquiere de su entorno.

Las adquisiciones motrices de este primer año le van a permitir desplazarse desde un
lado a otro, y así descubrirá que el mundo tiene más de una dimensión atreviéndose a
deambular por él, convirtiéndose en un activo protagonista de los acontecimientos de su vida.

El desarrollo de la motricidad corre, por tanto, paralelo a la evolución psicológica del


niño, y ocupa, junto con el desarrollo afectivo, un lugar privilegiado para conocer con todo
detalle, en este primer año, su estado general.

Entre todos los demás aspectos del crecimiento y desarrollo del niño/a, el proceso de
maduración neurológica adquiere una importancia fundamental con respecto al
perfeccionamiento progresivo del sistema nervioso siguiendo las leyes biológicas de la
especie humana. Así, podría pensarse, dado que ello depende de la herencia y de unas
leyes fijas, que la intervención del medio ambiente no es importante. Lo que es totalmente
falso, ya que el bebé necesita, también en este aspecto, afecto y estimulación constante.

La situación de inmadurez en la que se encuentra el sistema nervioso es la


responsable de las limitaciones motrices que afectan al bebé de corta edad. Durante los tres
primeros meses, de hecho, no sabe hacer casi nada. No puede coordinar los movimientos
musculares entre si, y los estímulos que recibe a través de los sentidos provocan tan sólo
movimientos reflejos indiferenciados e involuntarios.

De este modo, es evidente que en los primeros meses de vida el proceso de


maduración imprime al desarrollo del niño un orden de sucesión constante. Sin embargo, se
ha de concluir, que la maduración anatómica tiene sus propias leyes de evolución, pero aún
siendo la condición necesaria, no es la condición suficiente para explicar el comportamiento.

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La influencia del medio ambiente, que recibe el niño a través de todos sus sentidos,
colabora por tanto decisivamente en su desarrollo, y se hace difícil distinguir ya la
maduración de un nuevo e importantísimo proceso: el aprendizaje.

2.1. El Desarrollo desde la Etapa de Recién Nacido a los 3 Años de Edad

Durante esta primera etapa de la vida del niño, al producirse el primer contacto con el
exterior, éste inicia el desarrollo físico y psicológico y paulatinamente va madurando,
avanzando en etapas que están totalmente estructuradas.

En este proceso de desarrollo cabe señalar tres áreas importantes de desarrollo como
son la inteligencia, la psicomotricidad y la personalidad, cada una de las cuales es descrita a
continuación.

 Desarrollo de la Inteligencia

Jean Piaget, importante psicólogo suizo, que estudió en profundidad el desarrollo


intelectual, afirma que los primeros años son fundamentales para la maduración posterior, y
que todos los niños se desarrollan más o menos igual según el medio y los estímulos que
cada uno tiene.

En este contexto, Piaget distingue una serie de etapas que el niño/a enfrenta en su
desarrollo, donde en la primera se desarrolla la inteligencia sensomotora y representativa, la
cual abarca hasta los dos años. En esta etapa el niño se basa en las sensaciones para
obtener su objetivo, como chupar del pezón de la madre cuando tiene hambre o hacer sonar
el sonajero para oír su ruido. Empieza a explorar el mundo que le rodea y tiene una actitud
repetitiva de búsqueda: por ejemplo, toca varias veces todos los adornos que haya en una
mesa. Mas tarde pasa a la etapa representativa, en la que introduce los símbolos para
expresar lo que quiere, incorporando el lenguaje, la imitación, el dibujo o los juegos a sus
formas de comunicación. El lenguaje verbal se desarrolla con rapidez en esta etapa,
adquiriendo mayor rapidez entre los 2 y los 5 años y es una de las aptitudes representativas
más importantes; gracias a él el niño expresa su pensamiento de forma concreta.

 Desarrollo Psicomotriz

El desarrollo psicomotriz en el niño/a se va observando a medida que éste va


creciendo. Básicamente del mes de vida a los cinco años se pueden observar los siguientes
avances:

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- Al mes: recostado boca abajo levanta la cabeza y dobla las piernas reacciona al sonido
de una campanilla, fija la vista en el rostro que tiene en frente, se agarra con fuerza a la
mano de otra persona.

- A los dos meses: mantiene la cabeza erguida un momento cuando está sentado, sigue
con los ojos a una persona en movimiento, emite diversos sonidos, vuelve la cabeza y
mira cuando se le habla, sonríe a los rostros conocidos.

- A los tres meses: se apoya sobre los antebrazos cuando está acostado boca abajo,
agarra el sonajero y lo sacude con fuerza, responde a la riza sonriendo, levanta la
camiseta y la sabana, se alborota cuando observa que le preparan la mamadera.

- A los cuatro meses: sentado ante la mesa apoya las manos en ella, cuando se le habla
emite sonidos vuelve la cabeza para mirar a quien lo llama.

- A los cinco meses: si se le sujeta se mantiene sentado, recoge un juguete cuando cae
cerca de él, se destapa pataleando y se coge las rodillas.

- A los seis meses: puesto en pie sostiene parte de su peso, emite sonidos modulándolos,
sabe cuales son las caras familiares y cuales no.

- A los siete meses: sentado con apoyo se quita una servilleta que se le ponga en la
cabeza, toca su imagen reflejada en el espejo, puede comer unas papillas usando la
cuchara.

- A los ocho meses: agarra las pelotas, si se le cae la cuchara la busca, juega con los
juguetes golpeándolos.

- A los nueve meses: se sostiene en pie con apoyo, dice papá, mamá o palabras similares,
responde cuando lo llaman.

- A los diez meses: se pone de pie en el parque, dice adiós con las manitos, bebe de una
taza o un vaso.

- A los once meses: gatea, tiende un juguete a quien se lo pide, pero no se lo da.

- A los doce meses: camina de la mano de otra persona, imitando al adulto, trata de
garabatear, repite las acciones que hacen reír a los demás.

- A los quince meses: camina sólo, dice alguna palabra a parte de papá y mamá, señala
con el dedo lo que desea.

- Al año y medio: empuja la pelota con el pie, da la vuelta a las hojas de un libro (dos o tres
cada vez) si lo ayudan, sube la escalera, pide ir al baño para no mojarse.

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- A los veintiún meses: imita al adulto al jugar a la pelota, es capaz de hacer puzzles muy
sencillos, junta dos palabras formando una frase, pide de comer y de beber.

- A los dos años: juega a la pelota, sube y baja sólo la escalera, dice frases de dos o más
palabras, ayuda a poner en orden las cosas.

- A los dos años y medio: sabe llevar un vaso de agua sin botarla, sabe usar pronombres,
sabe ponerse los pantalones, no moja la cama al dormir.

- A los tres años: copia el dibujo de un círculo, sabe andar en triciclo, come sólo su comida,
se pone los zapatos.

- A los cuatro años: sabe lavarse y secarse las manos y la cara, juega con otros niños.

- A los cinco años: dibuja una persona con las partes básicas del cuerpo, conoce y nombra
los colores, pregunta el significado de las cosas, se divierte poniéndose la ropa de los
adultos.

Como se puede apreciar, a medida que el niño/a crece va desarrollando ciertos


aspectos psicomotrices, lo cual le permite poder interactuar con el medio y las personas que
le rodean.

 Desarrollo de la Personalidad

Freud4, considera como fase crítica del desarrollo de la personalidad los primeros
años de vida, en los cuales la maduración de la personalidad corre paralela al desarrollo de
la sexualidad. Plantea el concepto del libido como “toda la fuerza a través de la cual se
representa el instinto sexual en la mente”, pero luego amplia el concepto y lo refiere a toda la
energía que el individuo encamina a un fin sin que éste sea necesariamente sexual.
Partiendo de estos conceptos divide el desarrollo psicosexual del niño en una serie de fases,
las cuales son:

- Fase oral: abarca el primer año de vida y en ellas las necesidades, percepciones y modos
de expresión del niño se centran en la boca, a través de la cual obtiene todas sus
gratificaciones inmediatas, como el comer. El superar convenientemente esta etapa es la
base de la estructura del carácter en lo que se refiere a una equilibrada relación con los
demás, sin dependencia excesiva.
- Fase anal: comprendida entre los dos y un año, se centra en el control de los esfínteres.
El niño es gratificado cuando logra este control, pero el no conseguirlo es, en ocasiones,
una forma de revelarse contra los padres. Se enfrenta a una forma inicial de
independencia. El no superar correctamente esta fase produce personas preocupadas en
exceso por el orden y la limpieza, demasiado tenaces y obstinadas.

4
Sigmund Freud: destacado médico, neurólogo y librepensador austriaco, creador del psicoanálisis.

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- Fase fálica: abarca desde los dos años a los cinco años y en ella el interés sexual se
centra en los órganos genitales. El niño se da cuenta de la existencia de que éstos son
parte de su cuerpo. Esta fase es fundamental en el desarrollo de la identidad genética, e
influye peculiarmente en el desarrollo de la personalidad; su mala evolución conlleva
errores en la identificación sexual y problemas en la relación con el ambiente.

- Fase de latencia: es una fase de relativa quietud, que abarca desde los cinco a seis años
hasta los once o trece años, En ella se consolida la fase anterior y el niño se va
adaptando a nuevas situaciones, integrándose poco a poco a la vida adulta.

- Fase genital: corresponde a la adolescencia, cuando el joven alcanza su desarrollo


genital completo, logra también el de su personalidad autorrealizándose y participando
activamente en la vida social y laboral.

Como se puede apreciar, en muchos aspectos, la infancia es la época más importante


de la vida, es cuando se gesta la personalidad y se ponen los cimientos de lo que será la
futura conducta social. Por eso, aunque aparentemente sea la época más feliz y
despreocupada en la vida de los niños, hay que concederle siempre una atención muy
especial.

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