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Alimentación Complementaria en Lactantes

La alimentación complementaria es crucial para el crecimiento y desarrollo del lactante, comenzando idealmente entre los 4 y 6 meses para evitar deficiencias nutricionales y problemas de salud a largo plazo. La leche materna es insuficiente después de los 6 meses, por lo que se deben introducir alimentos sólidos para cubrir las necesidades nutricionales. La maduración fisiológica y psicomotora del niño determina el momento adecuado para iniciar esta transición alimentaria.

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Alimentación Complementaria en Lactantes

La alimentación complementaria es crucial para el crecimiento y desarrollo del lactante, comenzando idealmente entre los 4 y 6 meses para evitar deficiencias nutricionales y problemas de salud a largo plazo. La leche materna es insuficiente después de los 6 meses, por lo que se deben introducir alimentos sólidos para cubrir las necesidades nutricionales. La maduración fisiológica y psicomotora del niño determina el momento adecuado para iniciar esta transición alimentaria.

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ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA EN EL LACTANTE

Luz Victoria Torres M.


Liliana Arango Jaramillo
María Clara Vélez Villegas
Pediatras Universidad CES

Actualizado por:
Diana Carolina Vásquez Pino
Pediatra Universidad CES

El ritmo de introducción y el tipo de alimentos que se van incorporando durante el segundo semestre de
vida, así como en general la alimentación en el primer año, resultan definitivos para la salud a esta edad
y en edades más adelante. Una buena alimentación en los primeros años de la vida tiene grandes
posibilidades de producir un impacto positivo muy notorio en el niño, pudiéndose evitar situaciones
como desnutrición u obesidad. En estudios longitudinales se ha comprobado sistemáticamente que esta
es la edad crítica en las que ocurren fallas de crecimiento, deficiencias de ciertos micronutrientes y
enfermedades comunes como la diarrea.

El periodo entre el nacimiento y los dos años es una “ventana de tiempo crítica” para la promoción del
crecimiento, la salud y el desarrollo óptimos. Después que un niño alcanza los 2 años es muy difícil
revertir la falla de crecimiento ocurrida anteriormente. A largo plazo las deficiencias nutricionales
tempranas están ligadas a impedimentos en el rendimiento intelectual, capacidad de trabajo, la salud
reproductiva y la salud general durante la adolescencia y la edad adulta.

La alimentación complementaria apropiada y la transición hacia una dieta equilibrada de alimentos


familiares nutritivos son fundamentales para el crecimiento, desarrollo y salud dl niño pequeño. Es vital
que los niños crezcan con orientaciones claras de costumbres alimentarias saludables.

1. ¿QUÉ ES LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2002 definió la alimentación complementaria así: “es el
proceso que comienza cuando la leche materna por si sola ya no es suficiente para satisfacer los
requerimientos nutricionales del niño y, por lo tanto, se necesitan otros alimentos y líquidos junto con
la leche materna”. Dicha defiinición ha causado cierta controversia, ya que para la OMS, la alimentación
complementaria al ser todo líquido o sólido diferente a la leche materna, incluye la leche de fórmula.
Por su parte ESPGHAN (European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition) en
su última guía sobre alimentación complementaria, publicada en 2017 explica que en Europa se habla
de alimentación complementaria cuando se hace la introducción de alimentos sólidos o líquidos
diferetnes a leche materna y leche de fórmula, ya que en dicho continente el consumo de leche de
fórmula es muy alto desde los primeros días de vida, situación que también aplicaría en nuestro país, en
donde los niveles de lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros días de vida llegan solo al 36%.
2. ¿CUÁNDO INICIAR LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA?

La OMS recomienda lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, seguido de la
introducción de la alimentación complementaria y continuar de forma concomitante con la lactancia
materna; esa recomendación se basa en la consideración de la duración óptima de la lactancia materna
exclusiva, y ya que la OMS define la leche de fórmula como alimentación complementaria, no considera
la edad óptima para el inicio de alimentos sólidos en lactantes alimentados con fórmula.

Por su parte, ESPGHAN recomienda la introducción de alimentos complementarios entre los 4 meses
(equivale a 17 semanas o el comienzo del quinto mes) y los 6 meses (equivale a 26 semanas o el comienzo
del séptimo mes).

Idealmente el inicio de la alimentación complementaria no se debe retrasar más allá del sexto mes por
el déficit nutricional que pueden comenzar a tener los lactantes. Dentro de los riesgos de la introducción
tardía de la alimentación complementaria están:
 Carencias nutricionales, especialmente de hierro, zinc, vitamina A, entre otros.
 Aumento del riesgo de alergias alimentarias.
 Alteraciones del crecimiento, puede incluso presentar desnutrición.
 Peor aceptación de nuevas texturas y sabores.
 Mayor posibilidad de alteración de las habilidades motoras orales.
 Trastornos alimentarios: vómitos, rechazo a los sólidos, alteraciones en la
deglución, atoramiento por sólidos que a largo plazo pueden derivar en trastornos como bulimia
y anorexia o alteraciones que no se identifican con ninguno de estos extremos.
 Trastornos del lenguaje.

Tampoco se debe iniciar nunca antes de los 4 meses, ya que se pueden presentar los siguientes riesgos:
A corto plazo:
 Se interfiere con la alimentación al pecho en perjuicio de esta (desplazamiento de la lactancia
materna).
 Aumento de enfermedad diarreica aguda e infecciones de tracto respiratorio superior.
 Posibilidad de atragantamiento.
 Interferencia con la biodisponibilidad de hierro y zinc de la leche materna.
 Sustitución de tomas de leche por alimentos con menor valor nutricional.
 Daño renal por sobrecarga de nutrientes, particularmente proteínas y minerales que el niño debe
eliminar por esa vía, con el subsiguiente peligro de deshidratación porque se necesita agua
adicional para excretar las sustancias de desecho.
 Desnutrición.
 Anemia y deficiencias nutricionales específicas por interferencias en la absorción de nutrientes
presentes en la leche materna o por disminución en la ingesta de leche, que cubre por completo
los requerimientos del niño en el primer semestre de vida.
 Alergias.

A largo plazo:
 Mayor riesgo de obesidad y diabetes mellitus tipo 1.
 Mayor riesgo de eccema atópico.
 Alergias.
 Hipertensión, obesidad, diabetes.

El momento de la introducción de la alimentación complementaria está influenciado por varios factores,


los cuales nombraremos a continuación.

a. Aportes de la leche materna

Si bien la leche materna de una madre con una dieta adecuada puede suplir todos los
requerimientos nutricionales del niño en los primeros 6 meses de vida en cuanto a energía,
proteína y la mayoría de vitaminas y minerales, se ha encontrado que entre los 4 y 6 meses de
vida del niño, dichos nutrientes comienzan a ser deficientes para el crecimiento, presentándose
una brecha energética y de algunos nutrientes específicos (hierro, zinc, calcio, y vitaminas A, C y
D) que con la sola leche materna no se pueden cubrir.

Hay estudios que sugieren que puede haber mayor beneficio sobre los depósitos de hierro al
introducir los alimentos complementarios a los 4 meses, aún en poblaciones con bajo riesgo de
déficit de hierro; sin embargo, no se puede generalizar ésto para toda la población, ya que los
depósitos de hierro dependen de varios factores y pueden ser optimizados por factores
diferentes a la introducción temprana de alimentos complementarios como clampar tardíamente
el cordón umbilical y dar suplementación con hierro a los niños en riesgo como los pretérmino y
con bajo peso al nacer. También se debe tener en cuenta, que los niños alimentados con leche
de fórmula pueden tener menor riesgo de déficit de éste por la suplementación que
normalmente tienen las fórmulas con hierro. Independiente del momento en que se inicie la
alimentación complementaria, ésta debe proveer una buena fuente de hierro desde el inicio.

A continuación se mostrarn las graficas de las brechas nutricionales a partir del sexto mes de vida.
Figura No1. Energía Requerida (línea roja) y la cantidad administrada por la leche materna (línea negra).
La línea roja señala la energía necesaria según la edad, esta es mayor a medida que el niño crece
y comienza a ser más activo. A los 6 meses hay un gap entre la energía necesaria total diaria y la
aportada por la leche materna. Si este gap no se llena inicia con problemas en el crecimiento,
razón por la cual se requieren alimentos complementarios para llenar este gap.

Figura No2. Necesidad del hierro requerido (línea roja), cantidad aportada por leche materna (línea
amarilla) y el hierro aportado por los depósitos del nacimiento (línea rosada).

La línea roja muestra la cantidad de hierro que el niño requiere a diferentes edades. La cantidad
de hierro aportada por la leche materna es poco. Los recién nacidos a termino nacen con los
almacenamientos necesarios para suplir las necesidades en los primeros meses. Pero esto es
suficiente hasta los 6 meses. Es por ésto que se debe iniciar el complemento de hierro a los 6
meses, si esto no se hace ocurre la anemia por deficiencia de hierro. Este gap es mayor entre los
6 meses y 12 meses por esto el riesgo de anemia es mayor en estos meses de vida. Los pretermino
están es mayor riesgo de anemia por deficiencia de hierro ya que ellos nacen con depósitos
insuficientes al nacimiento. Por esto hay que darles suplementos de hierro desde los primeros
días de vida.
Figura No3. Porcentaje de la energía diaria que puede ser suplido por la leche materna en los niños de
los 12 a 23 meses.
b. Maduración fisiológica

Se requiere de la función adecuada de los tractos renal y gastrointestinal para que el niño pueda
metabolizar los alimentos diferentes a la leche. Los datos disponibles sugieren que la función
renal y gastrointestinal están adecuadamente maduras para metabolizar los alimentos
complementarios a los 4 meses, y el proceso de maduración gastrointestinal se termina de
completar con la ingesta de alimentos.

Alrededor de los 4 meses el intestino adquiere un desarrollo suficiente para oficiar como barrera
y evitar la entrada de alérgenos alimentarios. Entre los 4 y 8 meses se presenta una “ventana
inmunológica” que permite la tolerancia oral de diferentes antígenos expresados en los
alimentos. El tejido linfoide intestinal es el segundo órgano linfoide más grande en el cuerpo
humano y constantemente toma muestras de antígenos extraños y ha ido evolucionando para
discriminar entre patógenos potencialmente dañinos y antígenos no dañinos para montar una
respuesta inmune protectora o para ignorar activamente los antígenos benignos como los
alimentos o las bacterias comensales. Es así como, al estado de falta de respuesta sistémica activa
a los antígenos alimentarios ingeridos se le conoce como tolerancia oral y es la respuesta
inmunitaria predeterminada en el intestino. La tolerancia oral es fundamental para evitar las
alergias alimentarias.

También se inicia una producción adecuada en cantidad y calidad de enzimas que pueden facilitar
la digestión y la absorción, protegiendo de intolerancias alimentarias y se promueven cambios
en la microbiota intestinal, principalmente en las especies protectoras (bifidobacterias y
lactobacilos).

En cuanto a la función renal, a los seis meses, el riñón del lactante adquiere mayor idoneidad
funcional, mejorando la filtración y la madurez, para manejar una carga de solutos más elevada,
alcanzando cerca del 75-80% de la función del adulto hacia los 12 meses.
La capacidad de concentración en el recién nacido es 700 mOsm/L a diferencia del adulto que es
1200 Osm/L, lo cual pone al neonato en peligro de padecer una deshidratación hipertónica
cuando recibe una dieta con un contenido alto en proteínas y minerales.

c. Maduración psicomotora

El niño debe haber adquirido las destrezas psicomotoras que le permitan manejar y tragar de
forma segura los alimentos. La capacidad para deglutir alimentos semisólidos ofrecidos con
cuchara alcanza su madurez entre el cuarto a sexto mes de vida postnatal.
Los niños poseen el reflejo de extrusión (el niño expulsa hacia afuera con la lengua los objetos y
alimentos que se acercan a sus labios) este desaparece alrededor del cuarto mes. Otro factor que
facilita el suministro de alimentos semisólidos y sólidos es el control del cuello (sostén de la
cabeza) el cual se alcanza alrededor del cuarto mes y el sostén del tronco, el cual inicia alrededor
del cuarto/quinto mes siendo capaz de estar en sedestación (sentado) con apoyo.

El niño está listo para empezar a tomar alimentos diferentes a la leche materna o leche de
fórmula cuando:
 Presenta interés activo por la comida
 Es capaz de mantenerse sentado con apoyo y se inclina hacia adelante al observar el
alimento
 Abre la boca fácilmente al rozar sus labios con una cuchara
 Ha desaparecido el reflujo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con la lengua)
y puede desplazar el alimento hacia atrás y tragarlo
 Es capaz de coger comida con la mano y llevarla a su boca

Recordar que dentro del proceso de alimentación, si bien al inicio el niño puede no tener aún
dientes, tiene encías con las cuales puede macerar los alimentos, es fundamental promover la
masticación desde el inicio para mejorar aspectos relacionados con la fonación y el lenguaje y la
erupción dental; por eso, la introducción de alimentos sólidos no debe ser más allá de los 8 meses,
ya que cuando se supera esta “ventana o etapa crítica”, aumenta la probabilidad de desarrollar
dificultades para lograr que el niño adquiera estas habilidades.

Niños prematuros.
No hay recomendaciones claras sobre cuándo iniciar alimentación complementaria en el recién nacido
prematuro (nacido antes de las 37 semanas de edad gestacional). Las pautas actuales no se pueden
aplicar directamente a los recién nacidos prematuros,ya que son una población heterogénea, con
necesidades nutricionales especiales, que pueden verse aumentadas si asocian enfermedad crónica.

Es importante reconocer las señales que indican que el bebé está listo para comenzar con otros
alimentos, según su desarrollo motor, ya que no todos los niños van a adquirir estas capacidades a la
misma edad. El retraso en la introducción de la alimentación complementaria puede afectar al
crecimiento y al neurodesarrollo, y una introducción precoz puede aumentar el riesgo de infección e
ingreso hospitalario.
Por tanto, el comienzo de la alimentación complementaria en el lactante nacido prematuro debe
individualizarse. Con base en la evidencia limitada disponible, una edad corregida de 6 meses (26
semanas) puede ser una edad apropiada para comenzar a introducir alimentos sólidos para la mayoría
de los recién nacidos prematuros, aunque podría valorarse el comienzo de la alimentación
complementaria desde el cuarto mes según cada caso. Los alimentos se introducirán igual que en un
bebé nacido a término. Como los bebés prematuros pueden tener mayor déficit de ciertas vitaminas y
minerales, entre ellos la vitamina D o el hierro, es importante incluir alimentos ricos en hierro en cuanto
sea posible.

3. ¿CUÁLES SON LAS FASES DE LA ALIMENTACIÓN DEL NIÑO?

La alimentación del niño se clasifica en tres etapas:


 Lactancia: entre los primeros 4 a 6 meses de vida. Alimentación láctea exclusivamente.
 De transición: entre los 4 a6 meses de vida. Se inicia la introducción de alimentos diferentes a la
leche y el tamaño de la porción va en aumento.
 Modificada del adulto: entre los 8 y 24 meses de vida. Alimentación como la de los adultos. Ojalá
el niño tenga la misma dieta familiar entre los 9-12 meses.

Durante este periodo de alimentación complementaria el niño gradualmente se va iniciando en la


alimentación familiar. Es muy importante tener presente que el niño es imitador por excelencia, razón
por la cual si se administra la alimentación complementaria al tiempo que los demás integrantes de la
familia comen, será más fácil para el niño el proceso de alimentación.

4. OBJETIVOS DE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA

 Contribuir con el desarrollo del aparato digestivo.


 Suplementar nutrientes insuficientes.
 Enseñar a distinguir sabores, colores, texturas y temperaturas diferentes.
 Colaborar con la conformación de hábitos de alimentación saludable.
 Estimular el desarrollo psicosocial.

La alimentación complementaria debe cumplir con las leyes fundamentales de la Alimentación CESA
(Reglas de oro del doctor Pedro Escudero):
 Completa: incluir alimentos de todos los grupos en las cantidades adecuadas.
 Equilibrada: proveer los nutrientes en proporciones y relación adecuadas; los nutrientes entre sí
deben guardar una relación de proporción para poder ser utilizados óptimamente, por ejemplo,
por cada 100 calorías ingeridas, el 45 a 65% son hidratos de carbono, 25 a 35% grasas y 10 a 15%
proteínas.
 Suficiente: cubrir los requerimientos, tanto de calorías como de nutrientes.
 Adecuada: forma de preparación, presentación, textura, higiene, manipulación y
almacenamiento de los alimentos
5. ¿CÓMO INICIAR LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA?

Los primeros alimentos que se brindan al niño deben ser de fácil deglución, consistencia blanda tipo
compota, papillas o puré, idealmente no se deben dar alimentos completamente líquidos, por ejemplo,
una sopa totalmente licuada, ya que desde el inicio la introducción de texturas es muy importante.

Características como el sabor, aroma, apariencia y textura afectan el consumo de alimentos por los
niños. Las preferencias de los niños por la mayoría de los alimentos están fuertemente influenciadas por
el aprendizaje y la experiencia; ellos desarrollan las preferencias en relación con la frecuencia a la
exposición a determinados sabores. La única preferencia innata es por el sabor dulce. Aumentar la
variedad de los alimentos mejora la aceptación de diferentes sabores por parte de los niños, por ello es
importante exponerlos desde el inicio de la alimentación complementaria a sabores amargos como el
de las verduras y ácidos como el de algunas frutas. También es importante no introducir azúcar hasta
que el niño no haya experimentado y desarrollado el gusto por otros sabores, especialmente vegetales
y frutas, además porque la introducción temprana de azúcar y el consumo alto de ésta desde edades
tempranas se puede asociar con enfermedades como obesidad y diabetes mellitus a largo plazo.

En cuanto a la sal existe mucha controversia. La ESPGHAN no recomiendan la adición de sal a los
alimentos antes del año de vida. La OMS recomienda limitar la ingesta de sal a menos de 5 g/día (2
gramos de sodio) en niños mayores de 2 años y adultos, no hay recomendaciones claras en niños
menores de esta edad. Como orientacion general la cantidad máxima de sal es:
- Hasta los 12 meses: menos de 1 g de sal/día (menos de 0.4 gramos de sodio).
- 1 a 3 años: 2 g de sal/día (menos de 0.8 gramos de sodio)

Desde el comienzo de la alimentación complementaria, se deben ofrecer productos ricos en hierro, cuya
principal fuente son las carnes. El niño puede consumir todo tipo de carnes: res, cerdo, pollo, pescado,
mariscos, vísceras. Tener precaución con las espinas de los pescados.
Los niños comen más cuando se les ofrece una dieta variada que cuando ésta es monótona, razón por la
cual se deben ofrecer alimentos diversos, con diferentes preparaciones. Tener presente que es de gran
importancia ofrecer las verduras crudas, ya que en nuestra cultura el consumo de sopas está muy
arraigado y la mayoría de verduras se ofrecen a los niños en esta preparación, la cual no aporta
nutrientes apropiados, ya que las vitaminas y minerales se modifican con la cocción, por lo que es
fundamental dar a los niños verduras crudas luego de haber hecho una limpieza y desinfección
adecuadas. Las verduras de consistencia dura como la zanahoria y brócoli se pueden pasar 5-10 minutos
por agua hirviendo para ablandarlas y así facilitar su consumo y evitar ahogamientos, o también pueden
ser trituradas.

El niño puede requerir la administración del mismo alimento hasta 8 a 10 veces, incluso en algunos
documentos hablan de 15-20 veces, para que aparezca una clara aceptación. Debe tranquilizarse y
advertirse a los padres que es normal el rechazo de los nuevos alimentos. Estos deben ofrecerse
repetidamente aunque al principio hayan sido rechazados, a menudo son aceptados posteriormente. Si
los padres consideran que este rechazo es definitivo, probablemente no vuelven a ofrecer el alimento al
niño y se perderá la posibilidad de aumentar progresivamente la variedad de exposición y aceptación de
nuevos alimentos y sabores.

Antes se recomendada dar el mismo alimento durante varios días para evaluar la presencia de
manifestaciones que hicieran sospechar alergia a dicho alimento, sin embargo, se ha encontrado que
esto no es significativo, ya que las manifestaciones de alergia pueden presentarse hasta 3 semanas
después de ingerido el alimento. También se recomendaba previamente dar durante varios días
alimentos del mismo color (verde, amarillo, etc), sin embargo, tampoco se ha observado que esto tenga
una implicación en el desarrollo de alergias. Por todo esto, ahora se recomienda administrar un alimento
un dìa y al día siguiente variar de alimento.

En cuanto a la introducción de alimentos con mayor potencial alergénico como frutos secos, pescado y
mariscos, huevo y frutas ácidas (fresas, kiwi, etc) ya se sabe que su introducción debe ser temprana, es
decir, desde el comienzo de la alimentación complementaria se deben ofrecer dichos alimentos. El
estudio LEAP (The Learning Early About Peanut Allergy Study) mostró claramente que la introducción
temprana y frecuente de mani se asociaba con prevención primaria y secundaria a la alergia por maní,
en niños de alto riesgo, en comparación con la introducción tardí, y datos de otros estudios han
demostrado que esto no solo ocurre con el maní, sino también con los demás alimentos alergénicos, por
lo que la ESPGHAN (2017) recomienda la introducción de esos alimentos desde el comienzo de la
alimentación complementaria. Para evitar el atragantamiento con los frutos secos, éstos se deben dar
triturados, macerados o procesados durante los primeros 3 años de vida.

¿Qué cantidad de alimentos se deben iniciar?

El mejor método para calcular la cantidad de alimentos que debe y puede consumir el bebe es tener en
cuenta su capacidad gástrica y su saciedad (recordando que la capacidad gástrica es aproximadamente
30 cc/kg de peso).

Los alimentos se deben ofrecer con constancia y paciencia, propiciando un momento agradable, de
nuevas experiencias y placer, mas no de lucha. Comenzar a los seis meses de edad con cantidades
pequeñas de alimentos y aumentar la cantidad conforme crece el niño, mientras se mantiene la lactancia
materna.

La energía necesaria proveniente de los alimentos complementarios para niños con ingestas “promedio”
de leche materna en países en vías de desarrollo (OMS/UNICEF) es de aproximadamente 200 kcal al día
para niños entre los 6 y 8 meses de edad, 300 kcal al día para niños entre los 9 y 11 meses, y 550 kcal al
día para niños entre los 12 y 23 meses de edad. En países desarrollados se estima que las necesidades
son algo diferentes (130, 310 y 580 kcal al día para niños entre los 6 y 8, 9 y11 y 12 y 2 meses,
respectivamente) debido a las diferencias en la ingesta de leche materna. El aporte energético necesario
a partir de los alimentos complementarios se calcula restando el promedio de la ingesta de energía
proveniente de la leche materna del requerimiento total de energía según la edad.
Es importante no ser muy prescriptivo en cuanto a las cantidades de alimento complementarios que
deben ser consumidos, pues las necesidades de cada niño varían debido a las diferencias en la ingesta
de leche materna y la variabilidad de la tasa de crecimiento. Más aun, los niños en proceso de
recuperación de enfermedades o que viven en ambientes donde el desgaste de energía es mayor,
pueden requerir de más energía que la aportada por las cantidades promedio descritas aquí.

Frecuencia de comidas

El número apropiado de comidas depende de la densidad energética de los alimentos locales y las
cantidades normalmente consumidas durante cada comida. Al inicio se recomienda comenzar con tres
comidas principales: desayuno, almuerzo y cena, las cuales entre los 8 y 9 meses se aumentaran a 5
comidas, 3 principales (desayuno, almuerzo y cena) y 2 algos o snacks nutritivos ofrecidos 2 veces al día
(mañana y tarde).

Previo al desayuno, no se debe administrar otros alimentos como leche, debido a que la capacidad
gástrica del niño es poca y cuando se administra leche u otros líquidos previo a las comidas principales,
el niño se sentirá satisfecho y la cantidad de alimentos que recibirá será menor.

Entre las comidas principales se recomienda continuar la leche, ya sea materna o de fórmula (lo que
venía recibiendo el niño) y también se puede dar luego de cada comida principal. Para el momento en el
cual se inicia la alimentación complementaria, la leche materna ya no debe ser a libre demanda, puesto
que ésto afectará el consumo de otros alimentos que aportaran nutrientes que ya la leche materna por
si sola no es capaza de proveer.

Contenido nutricional

 Dar una variedad de alimentos para asegurarse de cubrir las necesidades nutricionales. Debe
consumirse carne, aves, pescado o huevos diariamente o, de no ser posible, lo más
frecuentemente posible.
 Las dietas vegetarianas no logran cubrir las necesidades nutricionales a esta edad, a menos que
se utilicen suplementos nutricionales o productos fortificados adicionales. Es posible que un niño
tenga una dieta vegana desde el inicio de la alimentación complementaria, pero debe ser guiada
por personal idóneo: nutricionista, pediatra.
 Las frutas y verduras ricas en vitamina A y zinc deben ser consumidas de forma diaria.
 Se debe proveer dietas con un contenido adecuado de grasa.
 Evitar la administración de bebidas o jugos con un bajo valor nutritivo, como tés, café y sodas. El
té y el café contienen compuestos que interfieren con la absorción de hierro, y por esta razón no
son recomendados para niños pequeños.
 Las bebidas azucaradas como las sodas deben ser evitadas porque es poco lo que aportan además
de energía y, por lo tanto, disminuyen el apetito de los niños por alimentos más nutritivos. El
consumo excesivo de jugo también puede disminuir el apetito de los niños por otros alimentos y
puede ocasionar heces sueltas.
 Debido al rápido crecimiento y desarrollo de los niños durante los primeros dos años de vida, la
necesidad nutricional por unidad de peso corporal de lactantes y niños pequeños es alta. La leche
materna puede contribuir de manera sustancial a la ingesta total de nutrientes en niños entre los
6 y 24 meses de edad, particularmente en cuanto a proteínas y muchas de las vitaminas. Sin
embargo, el contenido de varios minerales como el hierro y el zinc, es relativamente bajo en la
leche materna aun tomando en cuenta su biodisponibilidad.

6. ALIMENTOS QUE SE DEBEN EVITAR AL INICIO DE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA

Leche de vaca: no debe ser la bebida principal de los niños menores de 1 año, ya que tiene un alto
contenido proteico que puede afectar la función renal y puede causar hemorragia gastrointestinal. Sin
embargo, si pueden darse pequeñas cantidades de ésta contenidas en yogur y otros productos lácteos
como quesos.
Azúcar: es una fuente concentrada de energía, pero carece de otros nutrientes. Puede dañar los dientes
de los niños y provocar sobrepeso y obesidad. El azúcar y las bebidas dulces, como son las gaseosas y las
leches achocolatadas (se puede dar cocoa sin azúcar añadida), deben ser evitadas debido a que reducen
el apetito del niño y estos no consumen alimentos más nutritivos.

Sal: ya se había explicado anteriormente en este mismo documento.

Té y café: contienen compuestos que interfieren con la absorción de hierro y no se recomiendan para
niños pequeños.

Jugos de fruta: cuando la fruta se licua, queda una cantidad importante de azúcar simple libre, lo que
contribuye a una mayor ingesta calórica con mayor riesgo en aumento de peso, además la fibra
disminuye. Un consumo excesivo de jugo se puede asociar a diarrea, flatulencia, distensión abdominal y
caries dental. Por eso la Academia Americana de Pediatría (AAP), no recomienda el consumo de jugos
en niños menores de 12 meses, y debe estar limitado a 4 onzas/día entre 1-3 años, 4-6 onzas/día entre
los 4-6 años y 8 onzas en mayores de 7 años.

Miel: no debe ser introducida antes de los 12 meses (idealmente antes de los 24 meses) ya que puede
contener esporas de Clostridium botulinum y causar botulismo infantil. En caso de que la miel haya sido
expuesta a altas temperaturas que inactivan dichas esporas (miel industrializada) si puede ser consumida
por niños pequeños.

Hinojo: la ESPGHAN no recomienda el consumo de éste en menores de 4 años, ya que contiene estragol
que es un carcinógeno genotóxico natural, y no hay datos de seguridad con su consumo en niños
pequeños.

Bebidas de arroz: la ESPGHAN no las recomienda, por la exposición a arsénico inorgánico, el cual es
considerado un carcinógeno.
7. ALIMENTACIÓN PERCEPTIVA, COMO PARTE FUNDAMENTAL DE LA ALIMENTACIÓN
COMPLEMENTARIA

La alimentación perceptiva es el término empleado describir que el cuidador o cuidadora aplica los
principios del cuidado psicosocial:
 Debe haber división de tareas: el niño decide ‘‘cuánto’’ comer y los padres dictan ‘‘qué’’,
‘‘cuándo’’ y ‘‘cómo’’.
 El cuidador debe ingerir el alimento que desagrada al niño, lo que mejora su disposición a
probarlo.
 El niño debe comer acompañado.
 Se debe exponer el alimento de ocho-15 veces para una mejor aceptación.
 Un mayor control de los cuidadores (presionar, controlar, obligar, amenazar y restringir), tiene
consecuencias negativas sobre la conducta del lactante.
 Laduración de los tiempos de comida depende de la autoregulación del niño y del entorno y
vínculo padre-hijo. En general, se recomienda un tiempo de 30 minutos por comida.
 Los padres influyen en los hábitos alimentarios del lactante, y no solo el pool genético, por lo
que es importante la dieta que los padres demuestran a sus hijos.
 Alimentar a los lactantes directamente y asistir a los niños mayores cuando comen por sí solos,
respondiendo a sus signos de hambre y satisfacción.
 Alimentar despacio y pacientemente y animar a los niños a comer, pero sin forzarlos
 Si los niños rechazan varios alimentos, experimentar con diversas combinaciones, sabores,
texturas y métodos para animarlos a comer
 Minimizar las distracciones durante las horas de comida, ya que así el niño pierde interés
rápidamente.
 Recordar que los momentos de comer son periodos de aprendizaje y amor – hablar con los
niños y mantener el contacto visual.

8. CLAVES EN ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA SEGÚN LA EDAD DEL NIÑO

Seis meses:
 Aparecen las señales desde el punto de vista neurológico que nos demuestran que el niño ya es
apto para el inicio de la alimentación complementaria.
 El objetivo de esta etapa inicial, es acostumbrar al niño a comer con la cuchara. Puede tomar un
poco de tiempo para que el niño aprenda cómo usar los labios para tomar el alimento de la
cuchara y como mover el alimento hacía atrás y deglutirlo. Tenga en cuenta que es importante
también que el niño coja alimentos con su mano, ya que esto le permitirá una integración
sensorial.
 Se deben escoger alimentos frescos, higiénicos, fáciles de digerir por el niño, sin demasiada
consistencia o que contengan partes sólidas que puedan atorar al niño, altamente disponibles,
de bajo costo y de fácil preparación.
 Iniciar frutas, verduras y cereales en purés que tengan alguna consistencia.
 Dar frutas y verduras crudas, tras una higienización adecuada.
 Desde el comienzo dar carnes, las cuales son ricas en hierro. Puede administrar todo tipo de
carnes: cerdo, res, pollo, pescado, mariscos, vísceras.
 El desarrollo neuromuscular de los niños determina la edad mínima según la cual puede comer
ciertos tipos de alimentos (OMS/UNICEF). Los alimentos semisólidos o purés son necesarios al
comienzo, hasta que aparezca la habilidad de mordisquear (Movimientos de la mandíbula hacia
arriba y abajo) o masticar (uso de los dientes).
 Los niños tienen una capacidad gástrica pequeña. Así que si los alimentos ofrecidos son de baja
densidad calórica, el niño es incapaz de consumir la cantidad necesaria para satisfacer sus
requerimientos de energía y nutrientes. Los alimentos complementarios deben ser de alta
densidad calórica y ricos micronutrientes y deben ofrecerse en comidas frecuentes, pequeñas y
variadas.

Siete meses:
 Luego de iniciado los alimentos blandos y suaves, el intestino adquiere mayor madurez y las
papilas gustativas están más desarrolladas. Pueden ofrecerse nuevos sabores y texturas para
aumentar la variedad de la dieta y ayudar al desarrollo de las destrezas motoras.
 Está en capacidad de aceptar combinaciones de alimentos, con aumento progresivo de la
consistencia.

Ocho meses:
 Tiene movimientos de pinza, puede tomar trozos de alimentos con sus dedos.
 Se incentivara el avance en la dentición, la masticación y la coordinación entre boca y
movimientos de la mano.
 Aprenderá a masticar y a pasar los alimentos más sólidos sin atorarse.
 A más tardar a esta edad debe estar recibiendo alimentos sólidos.

Doce meses:
 Reciben el mismo tipo de alimentos que el resto de la familia teniendo en cuenta sus necesidades
nutricionales.
 En esta edad los niños están más preocupados en explorar el mundo y los objetos alrededor que
en la comida. Los momentos dedicados a alimentarlo deben optimizarse para ofrecerles
alimentos realmente nutritivos que colaboren con su crecimiento y desarrollo.
 El niño se debe integrar a la mesa familiar, manejando el esquema y los horarios de comida de
los adultos, con tres comidas principales y al menos 1 o 2 refrigerios.

Niño mayor de 2 años:


 En este periodo de vida el desarrollo oral y neuromuscular mejora la habilidad para comer y el
niño desarrolla su conducta alimentaria. El refinamiento de los movimientos de la mano y dedos,
la coordinación de los movimientos de brazo-muñeca-mano y la aparición de la mayoría de los
dientes primarios, llevan al niño a querer comer solo y rechazar cualquier ofrecimiento de ayuda.
 En esta etapa tiene lugar un proceso decisivo de maduración del gusto alimentario, que depende
fundamentalmente del aprendizaje y por lo tanto es de vital importancia, ofrecer al niño
alimentos variados y saludables.
 En esta edad hay una disminución de las necesidades de energía por kilogramo de peso, en
relación a los periodos anteriores y se produce una maduración del autocontrol de la ingesta
alimentaria, lo que lleva a actitudes que se interpretan como disminución del apetito y puede
conducir a problemas de relación madre/padre-hijo. Para el preescolar la alimentación no es
interesante, está muy motivado por explorar el medio que lo rodea, movilizarse y ser libre; por
esto es un periodo donde se requiere mayor compromiso por parte de los padres, para no forzar,
sobornar o castigar al niño para corregir su comportamiento. Etapa de inapetencia fisiológica.

9. NUEVOS MÉTODOS DE ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA

Baby Led Weaning (BLW)

El BLW es un método alternativo de introducción de alimentos complemenatarios en lactantes, en el


cual los niños se alimentan por sí mismos con sus manos en lugar de ser alimentados con cuchara por un
adulto. Los padres deciden qué ofrecen (y se su responsabilidad ofrecer comida sana, segura y variada),
pero el bebé coge por sí mismo la comida que se pone a su alcance, decidiendo qué come y cuánta
cantidad. En el BLW se ofrecen piezas de alimentos preparadas apropiadamente (alimentos en trozos
grandes denomidas finger foods) para que el lactante se alimente por sí mismo.
No se recomienda en niños con falla de medro, alteraciones neurológicas o motoras.

Ventajas:
 Mejora las relaciones durante comidas familiares, ya que se comparte la comida en familia.
 Se promueve la autonomía del bebé al dejarlo alimentarse por sí mismo.
 Mejora el gusto por los hidratos de carbono complejos, pero no por los azúcares.
 Propicia el reconocimiento de la sensación de saciedad con lo que reduce la posibilidad de
desarrollo de sobrepeso.
 Promueve estilos saludables de alimentación.
 Disminuye la probabilidad de consumo de alimentos comerciales.
 Promueve la auto-regulación de la ingestión de energía y el desarrollo de habilidades motoras,
finas y gruesas.

Desventajas:
 No mejora el estilo de alimentación de la familia.
 Existe el riesgo de ingestión inadecuada de hierro por el tipo de alimentos que se ofrecen y de
ingestión insuficiente de alimentos en general y energía que propicia el bajo peso.
 Existe riesgo de atragatamiento (30% de los lactantes tienen un episodio de atragatamiento con
los sólidos; los padres no distinguen asfixia de náusea).
 La adherencia al BLW no es total.
Baby Led Introduction to SolidS (BLISS)

Este método es una variación del BLW, haciendo una introducción de alimentos mixta, en la cual el niño
coge su propia comida, pero además se complementa con alimentos que son adminstrados por el
cuidados. Consiste en ofrecer alimentos de la textura y forma adecuadas según el desarrollo del bebé,
tal y como se hace en el BLW, pero haciendo hincapié en los alimentos ricos en hierro y energía. De modo
que en cada comida siempre debe haber:
- Un alimento rico en energía
- Un alimento rico en hierro
- Una fruta o verdura
A la hora de comer el niño:
 No debe estar distraído, y debe estar tranquilo y alegre, acompañado por un cuidador que preste
atención a sus signos de hambre y saciedad, atendiéndolos de forma afectuosa y rápida.
 Si está enfermo, se le ofrecerá comida “fácil” (blanda, de sabores suaves, conocidos y agradables
para el bebé) y líquidos como agua y leche con frecuencia.

Los padres deberán tener en cuenta los siguientes puntos de seguridad:


 Probar la comida antes que el bebé para comprobar que la textura es adecuada mediante la
presión entre la lengua y el paladar. O bien, que el alimento es largo y fibroso de modo que no
va a romperse en trozos pequeños cuando el bebé lo chupe y mordisquee (tiras de carne por
ejemplo).
 Evitar comidas que puedan hacerse un bolo en la boca.
 Asegurarse de que el alimento tiene al menos un lateral tan largo como el puño del bebé.
 Evitar comidas duras como frutos secos, palomitas de maíz así como cualquier alimento con
forma de moneda o redondas (uvas).
 Asegurarse de que el bebé está sentado y erguido mientras come.
 Siempre haya un adulto acompañando al niño mientras come.
 Nunca meter trozos de comida en la boca del bebé. Éste debe hacerlo por sí mismo a su propio
ritmo y bajo su control.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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