UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA
DE MÉXICO
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES
Tarea Unidad 6
PRESENTA:
RAMIREZ BARRIOS MARIO JESUS
¿Qué relación tiene el manifiesto de Brunswick con la proclamación de la
república?
Tropas enemigas se movilizan bajo las órdenes del duque de Brunswick. París y
los periódicos imprimen una carta del duque Brunswick, un manifiesto
amenazando con la destrucción de París si algún daño llega a sus majestades
reales, el rey y la reina. El 10 de agosto de 1792, 27.000 ciudadanos armados
alimentados por la rabia indignada se dirigen al palacio y caen sobre los guardias
del rey en un ataque salvaje. Al final del día, más de 800 de ambos lados están
muertos. El rey huye a un lugar seguro en la asamblea, pero la monarquía ya no
existe. El rey es despojado oficialmente de su título. Nace la república francesa. El
nacimiento de la nueva República sólo puede comenzar con la muerte de un rey.
¿Qué contexto y objetivo tuvo la composición del himno de Marsellesa?
En 1792 en la Asamblea Nacional Francesa se debate sobre si debe decidirse por
la guerra contra la coalición de emperadores y reyes o bien por la paz. Los
girondinos insisten en la guerra para mantenerse en el poder. Robespierre y los
jacobinos luchan por la paz para que entre tanto vengan el poder a sus manos.
Sabe todo el mundo que basta una orden, un simple decreto, para que los
cañones prusianos, hasta entonces en silencio, surja el mortífero fuego y empiece
de nuevo la lucha milenaria entre Francia y Alemania, esta vez en nombre de la
nueva libertad por un lado y del antiguo orden por el otro.
El alcalde de Estrasburgo, el barón Federico Dietrich, se ha entregado en cuerpo y
alma a la idea de la nueva libertad, solo desea oír las palabras que manifiestan
entusiasmo. Plenamente convencido del triunfo, acude a una fiesta pública. Entre
los brindis y los discursos, el alcalde se dirige a un joven capitán de ingenieros
llamado Rouget, que está sentado a su lado, justamente se acuerda entonces que
este simpático oficial, medio año antes, a raíz de la promulgación de la
Constitución, escribió un bonito himno a la libertad, sin pretensiones pero con un
estribillo muy pegadizo, la ensayo la banda militar y la ejecutó en la plaza pública,
siendo cantada a coro.
Es un canto vibrante, una llamada a las armas dirigida a una masa, a un pueblo;
su orquesta deben ser las armas, los regimientos en marcha. No fue compuesta
para oyentes que estuvieran tranquilamente sentados, sino para ser coreada por
soldados y guerreros. No se compuso para que la cantara una soprano o una
tenor, sino una ingente multitud, como marcha, como canto ejemplar de la victoria,
de muerte, algo que recordara a la patria, que fuera el himno nacional del pueblo.
Fue el entusiasmo lo que dio vida, antes de que cundiera por todas partes y que
su melodía llegase al alma de la nación, que la conocieran las tropas, que la
Revolución la adoptara como suya.
En el otro extremo de Francia, en Marsella, el “Club de los amigos de la
constitución” ofrece un banquete a los voluntarios que van al frente. De repente en
pleno banquete, un tal Mireur, levantó su copa. Todos callaron y le miraron,
esperando un discurso, pero, en vez de ello, adelantó el joven la diestra y empezó
a entonar una canción, una nueva canción, desconocida por todos.
Cuando los fatiga la marcha, cuando el paso se hace cansino, basta que alguno
de ellos se ponga a entonar el nuevo himno para que su estimulante compas les
dé a todos nuevos bríos. Al pasar por un pueblo, los campesinos los escuchan
maravillados y corean el himno con ellos “La Marsella” se ha convertido en su
canción. Han adoptado aquel himno ignorado que fue creado para el ejército de
Rin y sin tener siquiera idea de quién es su autor, como algo propio de su batallón,
como una profesión de fe que ha acompañarlos hasta la muerte. En pocos meses
“La Marsella” se ha convertido en la canción del pueblo y de todo el ejército.