Trastorno de la conducta alimentaria
(TCA)
DEFINICIÓN:
Son desórdenes mentales severos y debilitantes con importantes secuelas
médicas y psicológicas.
ETIOLOGÍA
La etiología no ha sido completamente establecida. La cultura y la sociedad
podrían tener una influencia importante en este trastorno, también está
ampliamente reconocida la existencia de un sustrato neurológico en el
desarrollo de estos trastornos.
El desconocimiento de la etiología ha dificultado la implementación de
tratamientos farmacológicos eficaces
ANOREXIA NERVIOSA
Generalmente comienza la adolescencia y adultez temprana con la restricción
temprana. En algunas ocasiones el trastorno afianza y requiere un
tratamiento más intensivo.
El objetivo principal del tratamiento para este tipo de trastorno es una
disminución de los pensamientos obsesivos y la restauración del peso
corporal, lo que quiere decir que el tratamiento principal es la rehabilitación
nutricional y la psicoterapia
Como primera línea se realiza psicoterapia pero en el caso de qué no
responda el tratamiento se apoya con farmacoterapia, tomando en cuenta
que son pocos los psicofármacos que han demostrado beneficios en acelerar
el aumento de peso o aliviar las alteraciones cognitivas
en el caso de qué se considera el uso de medicamentos hay que tener en
cuenta que los pacientes con un bajo peso tienen un mayor riesgo de efectos
secundarios
● el bajo porcentaje de grasa disminuye el volumen de distribución, al
igual que la baja de las proteínas circulantes aumenta el porcentaje de
fármaco libre a nivel plasmático
● También como problemas farmacocinéticos como la absorción
deficiente del fármaco o toxicidad pueden ocurrir debido a la
restricción, vómitos o exceso de hidratación.
PSICOFARMACOLOGÍA
Antidepresivos:
El citalopram no ha demostrado diferencia en aumento de peso pero si tiene
modestas ventajas con respecto a los síntomas depresivos, obsesivo
convulsivo en pacientes con anorexia nerviosa
Hay que tomar en consideración que los antidepresivos ha demostrado una
limitada eficacia en la anorexia nerviosa pero pueden ser útiles en mejorar
síntomas como la ansiedad irritabilidad y síntomas depresivo que a menudo
complican la anorexia nerviosa
Antipsicóticos atípicos:
la utilización de los antipsicóticos atípicos en este trastorno se ha basado en
la neurobiología y alteraciones encontradas en los circuitos dopaminérgicos y
serotoninérgicos, los cuales tienen un efecto positivo sobre los síntomas
ansioso depresivo la impulsividad y psicopatología alimentaria, además de
incrementar el apetito y la ingesta generando consecuentemente aumento de
peso.
La OLANZAPINA parece ser el fármaco más prometedor en los pacientes con
anorexia nerviosa.
La olanzapina afecta la neurotransmisión serotoninérgica, dopaminérgica e
histaminérgica, lo que podría tener un impacto en el sistema auto regulador y
homeostático. Este medicamento también puede ayudar a los pacientes con
ansiedad y problemas de sueño
● Es recomendable un programa de titulación lenta (incrementar la dosis
de 2,5 mg por día cada semana hasta un máximo de 10 mg por día) para
descontinuar el tratamiento debe ser descendente.b
efectos adversos de antidepresivos y antipsicóticos atípicos:
La restricción y bajo peso pueden causar:
● Bradicardia
● Hipotensión
● Síndrome QT prolongado
● Disminución de la variabilidad de la frecuencia cardiaca
Bulimia nerviosa y trastorno por atracón
Se caracterizan por episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos en
un periodo corto de tiempo
La bulimia nerviosa se acompaña de una preocupación excesiva por el
control de peso corporal lo cual lleva el paciente utilizar métodos de purga o
compensación para así poder controlar el aumento de peso a diferencia con
el trastorno por atracón
Para estos dos tipos de trastorno la utilización clínica de psicofármacos está
bien establecida y aprobada para el tratamiento.
Psicofarmacología
Antidepresivos
La fluoxetina que es un inhibidor Selectivo de la recaptación de serotonina en
dosis de 60 mg por día, demostró que este fármaco era superior para reducir
los episodios de atracones y vómitos al igual que en disminuir los síntomas
depresivos, el caving por carbohidratos y conductas alimentarias patológicas.
estudios han demostrado que la fluoxetina es eficaz en pacientes con bulimia
nerviosa los cuales responden de forma inadecuada a la psicoterapia y para
los pacientes tratados en ámbitos de atención primaria
Antiepilépticos
¿A cuántas personas afecta el Trastorno de la Conducta Alimentaria?
Epidemiología de los Trastornos de Conducta Alimentaria, afectan
principalmente a adolescentes y mujeres jóvenes
Los Trastornos de Conducta Alimentaria afectan principalmente a las
adolescentes y mujeres jóvenes. Los estudios muestran que la prevalencia ha
aumentado desde los años 50. La frecuencia clásicamente reconocida de un
varón por cada 10 mujeres con un Trastorno de la Conducta Alimentaria
parece estar cambiando y haber aumentado el porcentaje de varones que
presentan este trastorno.
La prevalencia a lo largo de la vida de la Anorexia Nerviosa es de hasta un
4,2%. La prevalencia a lo largo de la vida de la Bulimia Nerviosa oscila entre
un 2-4% aproximadamente, y la del Trastorno por Atracones es de un 2%.
Respecto al Trastorno Evitativo/Restrictivo de la Ingesta de Alimentos, son
necesarios más estudios para poder estimar su prevalencia, pero se estima
que entre un 3-5% de los niños pueden tener este trastorno.
Factores de riesgo:
Los factores de riesgo pueden ser individual, grupal y social. La combinación
de estos puede provocar el desarrollo de la enfermedad y contribuir a su
mantenimiento.
Factores individuales:
● Predisposición genética: si existen antecedentes en la familia hay una
predisposición para heredar la TCA, se tiene que tener en cuenta que
este no es un factor determinante ya que la enfermedad es de carácter
multicausal.
● Rasgos psicológicos: Ciertos rasgos de personalidad como un excesivo
perfeccionismo, un alto grado de autoexigencia, el ser muy estricto con
uno mismo y normativo, la necesidad de controlar todo y ser poco
flexible están muy relacionados con la aparición de un TCA.
● Baja autoestima: además de unos rasgos de personalidad con
tendencia a la introversión y la inseguridad hacia uno mismo
incrementan la probabilidad de desarrollar TCA. En las personas con
riesgo de tener TCA, la autoestima está muy vinculada a la imagen
corporal. Si la imagen corporal no es la deseada, se suele presentar una
autoestima baja.
● Adolescencia: Es la etapa vital en la que existe un mayor riesgo de
desarrollar un TCA. El diagnóstico de TCA puede darse en cualquier
edad, pero en la mayoría de casos la enfermedad aparece durante la
adolescencia.
● Sexo femenino: de cada 10 casos de tca 9 son de mujeres y 1 de hombres.
● Obesidad: la obesidad en la infancia y adolescencia es un gran factor
de riesgo para que se desarrollé TCA.
Factores familiares:
● Ambiente Familiar desestructurado o sobreprotector: Las familias en
las que no existe una estructura estable y segura, o por el contrario,
aquellas en las que la comunicación y la dinámica familiar es
excesivamente rígida, controladora y exigente pueden influir en el
desarrollo de un TCA, sobre todo en personas con mayor vulnerabilidad
individual.
● Educación familiar: Aquellas familias en las que no se potencia la
asertividad y la autoestima favorecen la aparición de dificultades
personales que pueden conducir a un TCA. Así mismo, las familias que
dan mucha importancia a la delgadez y al aspecto físico como medio
para obtener éxito social se convierten en transmisoras de estos valores
que inducen a buscar el ideal de belleza y delgadez.
Factores sociales:
● Modelo de belleza imperante: Nuestra cultura promueve estereotipos y
valores en los que se premia el aspecto físico por encima de otros
valores.
● Presión social respecto a la imagen: El ideal estético de belleza es difícil
de conseguir para la mayoría de chicas y mujeres. Los medios de
comunicación favorecen esta presión social asociando de manera
reiterada la delgadez con el éxito personal y el rechazo y marginación
de quien no cumple este canon de belleza.
● Determinados deportes o profesiones: Algunos deportes de
competición, en los que la imagen física es indispensable para
conseguir triunfar en este deporte pueden favorecer la aparición de
TCA. También son grupo de riesgo todas aquellas personas
relacionadas con el mundo de la moda, espectáculo y/o televisión/cine,
ya que en estas profesiones a menudo se ejerce cierta presión en
cuanto a tener una determinada imagen.
● Experiencias anteriores: Las personas, especialmente en el caso de
niños y adolescentes, que han recibido críticas y burlas relacionadas
con su apariencia física y que debido a esto se han sentido inseguras
con su imagen pueden presentar mayor tendencia a desarrollar un TCA
posteriormente.
● Situaciones vitales que generan estrés: De la misma manera que para
otros trastornos psiquiátricos, problemas de la vida asociados a un
incremento del estrés pueden ser factores de riesgo para desarrollar un
TCA.
Tratamiento en Atención Primaria de Salud (APS)
El tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria en Atención
Primaria se enfoca en la detección temprana, la evaluación, el seguimiento y la
derivación adecuada a servicios especializados cuando es necesario. En APS,
el tratamiento se basa en un enfoque integral que incluye la intervención
psicológica, la educación nutricional y el manejo de la salud física. La
enfermería desempeña un papel crucial en la atención, monitoreando los
signos vitales, el estado nutricional, y brindando apoyo emocional.
1. Detección y Tamizaje
El primer paso en APS es la detección temprana de los TCA. Los profesionales
de la salud deben estar atentos a los signos y síntomas que pueden indicar la
presencia de un trastorno de la conducta alimentaria. En este sentido, se
puede utilizar un tamizaje basado en la observación de ciertos
comportamientos y síntomas, como:
● Pérdida de peso inexplicada o significativa.
● Preocupación excesiva por el peso y la figura corporal.
● Alteraciones en los hábitos alimentarios (comer en secreto, evitar
ciertos alimentos, atracones).
● Comportamientos de purga (vómitos, uso excesivo de laxantes).
● Cambios en el estado de ánimo y la ansiedad relacionados con la
comida.
Uno de los instrumentos que puede utilizarse para el tamizaje en APS es el
EDE-Q (Eating Disorder Examination Questionnaire), que evalúa la gravedad
de los síntomas de los TCA.
2. Flujograma de Atención en APS
El flujograma en Atención Primaria de Salud debe ser claro y permitir una
acción rápida para abordar los TCA. Un posible flujograma podría ser el
siguiente:
1. Evaluación inicial:
○ Identificación de síntomas y antecedentes.
○ Uso de cuestionarios de tamizaje (como el EDE-Q).
○ Revisión de la historia clínica.
○ Examen físico y evaluación del estado nutricional.
2. Determinación de la gravedad:
○ Si se identifican signos de un TCA, se debe clasificar el trastorno
(anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracón) según
los criterios diagnósticos del DSM-5 o CIE-10.
○ Determinar si es un caso leve, moderado o grave.
3. Derivación a nivel especializado:
○ Si el TCA es grave o requiere tratamiento especializado, se debe
derivar al paciente a un equipo multidisciplinario que incluya
psicólogos, psiquiatras y nutricionistas.
○ En casos más leves, el tratamiento puede ser manejado en APS
con el seguimiento adecuado.
4. Intervención en APS:
○ Psicoeducación: Se proporciona educación sobre los TCA, sus
riesgos y la importancia del tratamiento.
○ Terapia psicológica: Si es necesario, derivar para intervención
psicológica. En algunos casos, se puede iniciar con terapias de
apoyo como la terapia cognitivo-conductual (TCC) que se ofrece
en APS.
○ Manejo nutricional: La enfermería y nutricionistas deben trabajar
en la reeducación alimentaria para abordar las conductas
restrictivas y promover una relación saludable con la comida.
○ Monitoreo físico: La enfermería realiza un seguimiento de los
signos vitales, el peso, el IMC y el estado general de salud.
5. Seguimiento y evaluación continua:
○ Monitoreo regular de los progresos.
○ Reevaluación de los síntomas y ajustes en el tratamiento.
3. Abordaje en APS y Rol de la Enfermería
En Atención Primaria, la enfermería juega un rol central en la intervención de
los TCA, con una variedad de funciones que incluyen:
● Detección temprana: La enfermería debe ser capaz de identificar los
síntomas de los TCA durante las consultas regulares y ser el primer
punto de contacto en la atención.
● Evaluación física: La enfermería debe medir y monitorear el peso, la
altura, el índice de masa corporal (IMC), los signos vitales, y la salud
general del paciente.
● Apoyo emocional: Proporcionar apoyo emocional básico, crear un
ambiente seguro y de confianza, y ser un punto de apoyo para el
paciente en su tratamiento.
● Educación y psicoeducación: Explicar los efectos de los TCA sobre la
salud física y mental y promover el acceso a recursos de apoyo.
● Monitoreo y seguimiento: La enfermería debe asegurarse de que el
paciente siga el tratamiento, asista a las citas y mantenga la
adherencia a las recomendaciones médicas.
En cuanto a los otros profesionales de APS:
● Psicólogos: Ofrecen terapia psicológica, incluida la terapia
cognitivo-conductual, que es muy efectiva en el tratamiento de los TCA.
● Nutricionistas: Trabajan en la rehabilitación nutricional y en la creación
de planes alimentarios adecuados para los pacientes.
Tratamiento en el ámbito especializado
Cuando el tratamiento en APS no es suficiente, es necesario derivar a los
pacientes a servicios especializados en trastornos de la conducta alimentaria,
como hospitales de salud mental, unidades psiquiátricas o centros
especializados en TCA. El tratamiento en estos casos es más intensivo e
involucra equipos multidisciplinarios de psiquiatras, psicólogos,
nutricionistas, trabajadores sociales y médicos generales.
En resumen:
● APS tiene un rol esencial en la detección, evaluación, y seguimiento de
los pacientes con TCA.
● La enfermería es clave en el monitoreo físico, el apoyo emocional y la
educación.
● El tratamiento es multidisciplinario e incluye intervención psicológica,
nutricional y médica.
● Es fundamental una detección temprana para evitar complicaciones
graves y mejorar la calidad de vida de los pacientes.