TEMARIO:
Unidad III:
SESIÓN 1: Sexualidad responsable; amor,
respeto y autocuidado.
SESIÓN 2: El género y su importancia en la
sociedad.
SESIÓN 3: Construimos nuestra identidad
personal y social.
SESIÓN 4: ¿Qué sucede cuando nos
enamoramos?
Unidad IV:
SESIÓN 1: Reconociendo y valorando la
diversidad cultural del Perú.
SESIÓN 2: Diversas miradas culturales
enriquecen nuestra sociedad.
SESIÓN 3: Perú: un país multilingüe y
pluricultural que nos identifica.
SESIÓN 4: La Educación Intercultural
Bilingüe: un derecho para aprender desde
la diversidad.
¿QUÉ ES SEXUALIDAD?
Según la OMS, la sexualidad es un aspecto fundamental de la condición humana, presente a lo largo
de la vida, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte. Abarca el sexo, las identidades y los
roles de género, la intimidad y la reproducción. La sexualidad se vivencia y se expresa por medio de
pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, funciones e
interacciones.
Para su comprensión integral, hay que reconocer que la sexualidad humana se compone de varias
dimensiones:
Si bien es cierto que la sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no necesariamente todas
ellas se vivencian o expresan siempre al mismo tiempo. En ese sentido, reducir la sexualidad al sexo,
al deseo sexual o a la reproducción constituye un error que limita su comprensión integral.
¿CÓMO PUEDES VIVIR TU SEXUALIDAD DE FORMA RESPONSABLE?
Si bien tenemos derechos, para asegurar su ejercicio, tenemos también responsabilidades. En ese
sentido, como adolescentes vamos asumiendo más responsabilidades en el proceso de construir
nuestra autonomía y afirmar nuestra libertad de decidir.
REFLEXIONEMOS FRENTE A POSIBLES SITUACIONES DE RIESGO
Cuando nuestra sexualidad es mal comprendida, nos podemos ver envueltos
en diversas situaciones de riesgo. Esta falta de comprensión se debe a que,
muchas veces, “normalizamos” ciertos comportamientos violentos sin
cuestionarlos. Por ejemplo, asumimos equivocadamente que:
Piropear no es una forma de acoso que vulnera derechos.
Mostrarse “duro” y no expresar emociones en el caso de los hombres
es una muestra de “hombría” o “virilidad”.
Las mujeres deben atender y servir siempre a los hombres, y que esto
no es una sumisión que vulnera sus derechos.
Estas ideas y costumbres causan mucho daño a las personas: afectan
nuestra dignidad como seres humanos y mantienen relaciones de poder
desiguales entre mujeres y hombres. Así, cuando los estereotipos de género son tan fuertes que se
convierten en comportamientos automáticos e incluso son considerados positivos por una parte
importante de la población, sin considerar las relaciones de poder desiguales que subordinan a la
mujer, entonces decimos que la sociedad es machista.
A continuación, te presentamos algunas alertas sobre comportamientos y actitudes que pueden
atentar contra tu derecho a vivir tu sexualidad a plenitud y de manera saludable:
Frente al machismo, que nos hace daño a las
personas y a la sociedad en su conjunto, lo mejor es
reflexionar éticamente. Es fundamental reconocer y
repensar qué prácticas “normalizadas” podrían
hacernos daño o generar posibles riesgos. Las
siguientes ideas pueden ayudarnos a cuestionar el
machismo:
Cuando reconocemos que las expresiones e ideas machistas pueden hacernos daño, evitamos
situaciones de riesgo, como las siguientes:
Relaciones afectivas no saludables o que establecen relaciones de abuso de poder o
violencia.
Infecciones de transmisión sexual.
Embarazo adolescente.
USO DE LA TECNOLOGÍA Y SITUACIONES DE RIESGO
Frecuentemente, usamos las redes sociales para establecer vínculos en el espacio virtual. Hacemos
ciberamistades, establecemos comunicación en Internet, leemos los post de amigas, amigos y otras
personas que, incluso, no conocemos.
El fácil acceso a la tecnología de hoy nos permite compartir información personal con personas
desconocidas. Por ello, es muy importante tomar decisiones sobre lo que queremos compartir y
difundir, y aquello que deseamos reservar para nuestro ámbito privado. El actuar sin consideraciones
previas, sin pautas que nos impongamos para nuestras interacciones digitales, puede exponernos a
las siguientes situaciones de riesgo:
¿QUÉ ES EL GÉNERO?
El género es un concepto que se refiere a los roles, comportamientos, actividades y
atributos que una sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres. A
diferencia del sexo biológico, que está relacionado con características físicas como los
genitales, el género se forma a través de la cultura, la educación y las normas sociales.
Por ejemplo, en muchas sociedades se ha enseñado que los hombres deben ser
fuertes y no llorar, mientras que las mujeres deben ser delicadas y cuidar del hogar.
Sin embargo, estos roles no son naturales ni obligatorios, sino que han sido
aprendidos con el tiempo y pueden cambiar.
SEXO Y GÉNERO: ¿SON LO MISMO?
No. Aunque a veces se usan como sinónimos, tienen significados diferentes:
Sexo: es biológico. Se determina al nacer por los órganos sexuales, los
cromosomas y las hormonas.
Género: es una construcción social y cultural. Se refiere a cómo se espera que
actúen hombres y mujeres en una determinada sociedad.
IDENTIDAD DE GÉNERO
La identidad de género es la forma en que una persona se siente y se reconoce a sí
misma: como hombre, como mujer, como ambos o como ninguno. Esta identidad
puede coincidir o no con el sexo biológico. Por ejemplo, una persona puede haber
nacido con cuerpo de hombre, pero sentirse y vivir como mujer.
La identidad de género es interna, es decir, solo la persona sabe realmente cómo se
siente respecto a su género. Por eso, debemos respetar cómo cada persona se
identifica.
EXPRESIÓN DE GÉNERO
La expresión de género es la forma en que las personas muestran su identidad a los
demás, a través de la ropa, el peinado, los gestos, el tono de voz, entre otros aspectos.
Por ejemplo, un varón puede usar el cabello largo y expresarse de forma suave, y eso
no debería ser motivo de burla ni rechazo.
Cada persona tiene derecho a expresar su género de la manera que más lo
represente y le haga sentir bien consigo misma.
¿QUÉ SON LAS NORMAS SOCIALES?
Los estereotipos (entendidos como creencias sostenidas
en el tiempo y compartidas socialmente) se constituyen
en normas sociales. Esto trae como consecuencia el creer
que es normal atribuir determinadas actitudes y
comportamientos a hombres y mujeres sin cuestionar
dichas atribuciones. Así, se arraigan en nuestras
interacciones cotidianas diversos estereotipos de género
que afectan nuestros derechos y producen desventajas,
sobre todo en las mujeres, desde sus primeros años de
vida.
Si bien hay normas sociales que ayudan a regular nuestro comportamiento para una
buena convivencia, hay otras que se convierten en un factor desequilibrante o de
desigualdad entre hombres y mujeres. Esto se debe a que nos imponen una separación
de roles que afecta nuestro desarrollo social y que limita las oportunidades con las que
contamos para llevar a cabo nuestro proyecto de vida.
Entonces, somos diferentes, pero… ¿qué nos hace iguales? La respuesta a esto último
está en los derechos humanos que son inherentes a todas las personas (niñas, niños,
adolescentes, personas adultas y personas adultas mayores), y que se deben respetar.
LOS DERECHOS ENTRE MUJERES Y HOMBRES
Históricamente, es posible identificar cómo se
han construido normas sociales en distintos
países y culturas que, intencionadamente o no,
produjeron estigmatización o discriminación
hacia la mujer.
Por ejemplo, hasta hace no muchos años, la
mujer era educada para asumir roles de esposa
o madre, principalmente. Al extenderse esta
idea y consolidarse como una expectativa
general o una “ verdad ” en la sociedad, se
generaron situaciones que impedían la
capacidad de la mujer para decidir sobre sí
misma y sobre su proyecto de vida.
Alternativas como ser dirigente, estudiar, practicar deportes, tener una carrera, etc.,
eran vistas como extrañezas o postergaciones del rol principal que debían cumplir.
Ahora, teniendo esto en cuenta, ¿se vulneran derechos? ¿Una norma social no puede
ser un derecho?
Los derechos, en general, son normas reconocidas socialmente que expresan libertades
o la posibilidad que tienen las personas de hacer algo. Como toda norma, un derecho
pretende orientar la acción de las personas. Si bien en muchos casos estos pueden
cambiar con el tiempo, desde mediados del siglo pasado se reconoce un grupo
derechos irrenunciables, propios de la condición misma de ser una persona, que
permiten defender la dignidad y las posibilidades de desarrollo pleno de todas y todos:
estos son los derechos humanos. Los derechos humanos deben estar por encima de las
normas sociales y anteponerse en situaciones que vulneran la dignidad de las personas.
En tal sentido, la historia también nos enseña que la mujer ha sido la principal víctima
(si bien no la única) de estereotipos de género, que han propiciado incluso situaciones
de violencia, sutil o explícita. Por dicha razón, el Estado tiene la obligación de contar
con políticas públicas de igualdad de género.
IMPORTANCIA DE RESPETAR LA DIVERSIDAD DE GÉNERO
Hoy en día, se reconoce que existen muchas formas de vivir el género. Comprender y
respetar estas diferencias es fundamental para convivir en una sociedad justa, donde
todas las personas tengan los mismos derechos y sean valoradas por lo que son.
Promover el respeto a la identidad y expresión de género de cada persona ayuda a
prevenir la discriminación, el bullying y la violencia.
¿QUÉ ES LA IDENTIDAD PERSONAL?
La identidad personal está constituida por el conjunto de características propias de una persona que le
permite reconocerse como un individuo diferente a los demás.
La identidad personal determina el carácter, el temperamento, las actitudes y los intereses de la
persona; moldea su conducta y va definiendo ciertos aspectos de su vida consonantes con su
participación en la vida social y a su afinidad con determinados grupos sociales. En líneas generales,
la identidad personal configura la personalidad del individuo.
La identidad personal también se refiere al concepto que cada individuo tiene de sí mismo; se
construye en función de lo que cada persona percibe, sabe y tiene conciencia de que es, y la distingue
del resto.
Su desarrollo comienza en la niñez, desde el momento en que el individuo es consciente de su propia
existencia; continúa durante la adolescencia y se consolida en la adultez, cuando el individuo es
consciente de su lugar dentro de la sociedad.
¿QUÉ ES EL PROCESO DE SOCIALIZACIÓN?
La socialización es el proceso mediante el cual el ser humano aprende, en el transcurso de su vida, los
elementos socioculturales de su medio ambiente y los integra a la estructura de su personalidad bajo
la influencia de experiencias y de agentes sociales. El proceso por el cual el individuo absorbe la
cultura, se integra en la sociedad y conquista su propia personalidad recibe el nombre de socialización.
La socialización supone la internalización o interiorización de los contenidos culturales de la sociedad
en que se nace y se vive. Por ello, supone también la adaptación a la sociedad y a la cultura.
Construimos nuestra identidad, como personas únicas y como personas sociales, a través de nuestras
relaciones interpersonales.
Tú te relacionas contigo misma/o: con tus emociones, tus intereses, tu manera de ser.
Así, se va construyendo esa identidad.
También te relacionas con las y los demás: perteneces a una familia, un grupo o más
de uno, te relacionas con muchas chicas y chicos, y tienes vínculos afectivos
importantes que te hacen sentir bien y te van dando una identidad social. A diferencia
de otro tipo de relaciones, los vínculos se distinguen en un mayor nivel de confianza y
de reciprocidad.
¿POR QUÉ SON IMPORTANTES LOS VÍNCULOS?
Un vínculo es definido como la unión o la relación que se establece entre dos personas y se da de
forma física o simbólica.
Como seres humanos una de nuestras necesidades básicas es la de generar vínculos afectivos con
otras personas, ya que es a través de la interacción que podemos ir construyendo nuestra propia
identidad. El establecimiento de vínculos comienza desde antes de nuestro nacimiento, pues en el
proceso de gestación se genera un vínculo con la madre, el cual se nutre y se fortalece después del
parto a través del alimento, las caricias, las miradas y el cubrimiento de necesidades de protección
que nos permitirán posteriormente desplegar nuestra personalidad de manera saludable.
Por lo tanto, los vínculos son importantes porque llenan nuestras necesidades emocionales, sociales,
físicas, intelectuales; son necesarios para nuestra identidad personal y social.
CÍRCULOS DE RELACIONES Y VÍNCULOS
Las relaciones y los vínculos entre las personas son de distintos tipos. Pueden tener características
en común tales como la continuidad, espontaneidad y el tipo de aporte a las personas, etc.; sin
embargo, los vínculos en comparación con las relaciones se distinguen por el progreso en la
confianza y reciprocidad. A continuación, veamos cuáles son algunas de las características de las
relaciones y vínculos entre las personas:
AFECTIVIDAD Y RELACIONES DE PAREJA
Durante la adolescencia, aparecen nuevas formas de relacionarnos con las personas. Empezamos a
identificar nuevos “destinatarios” de nuestra atención, de nuestro gusto y de nuestra atracción.
Sentimos el deseo de empezar a relacionarnos de otra manera. Experimentamos nuevas
sensaciones, comenzamos a sentir diferente por otras u otros y tenemos una fuerte necesidad de
formar un vínculo nuevo. Estas relaciones pueden o no generar vínculos nuevos e intensos tales
como el amor.
¡ALERTA! ¡CADA COSA POR SU NOMBRE!
Existen expresiones que dan cuenta de creencias o maneras de entender las relaciones de pareja.
Por ejemplo:
Estas expresiones no contribuyen a entender lo que nos sucede. En a), se prioriza la impresión o
atracción y una expectativa supuestamente aceptada o valorada socialmente; y b) expresa confusión
en nuestros afectos. Frente a ello, es importante reconocer qué nos sucede afectivamente, qué es lo
mejor para nosotras/os y mantenernos firmes.
Es importante identificar nuestros afectos y llamarlos por su nombre. Si sabemos qué es lo que
sentimos por las y los demás, nos expresaremos de mejor manera, nos confundiremos menos y nos
sentiremos más seguros emocionalmente.
LA ATRACCIÓN EN EVOLUCIÓN:
En todas las culturas, cuando una persona se siente atraída por otra, hay
reacciones físicas. Por ejemplo, si la ve o se le acerca, se activa la sonrisa y
se despierta un sentimiento de simpatía. Si se comienza a conocer e
interactuar con la persona, entonces empieza una atracción más personal.
Esto podría aumentar las reacciones físicas: aceleración del ritmo cardiaco,
subida de la sangre al rostro o aumento de la sudoración de la piel. Además,
se podrían generar reacciones emocionales: alegría, ansiedad o turbación;
también reacciones mentales: se piensa en la persona recurrentemente y esto
no nos permite concentrarnos en otra cosa. Muchos poetas, pero también los
científicos, dicen que esto sucede cuando empezamos a enamorarnos. ¿Tú lo
crees?.
¿QUÉ SUCEDE CUANDO NOS ENAMORAMOS?
Detrás de expresiones como “yo te amo” existen más
implicaciones de lo que pensamos. Un estudio experimental
reveló que, cuando uno se enamora, en una primera etapa,
el cerebro secreta una sustancia llamada anfetamina del
amor (feniletilamina), una avalancha de endorfinas que
desaparece bloqueos, inhibiciones, censuras y razones, lo
que facilita la propia pasión y la entrega. Frente a la persona
amada, aumentan las hormonas sexuales y tiroidinas, la
insulina y el cortisol, que es la hormona de defensa del
organismo que estabiliza el humor.
Claro que este estado de excitación/inundación no dura de por vida. Algunos científicos dicen que
una primera fase puede durar 180 días, y en ella hay mayor pasión y ansiedad; luego, una segunda
fase duraría, según Blanschke, tres años, y en ella se evidencia una mayor lucidez mental. Si bien
algunas relaciones de enamoramiento pueden ser cortas, otras pueden madurar y pasar a una
siguiente fase; por ejemplo, se pueden ver algunas parejas que conmemoran hasta sus bodas de oro.
¿Cómo es posible? Terminada la dosis de excitación, se instala en el cerebro un estado de
interdependencia con nuevas dosis de endorfinas que proporcionan alegría interior, calma en vez de
ansiedad, con lo que la relación puede durar mucho más.
¿AMOR ROMÁNTICO?
El amor romántico existe… ¡pero no es lo más
saludable! En este tipo de amor, uno de los
dos tiende a involucrarse y apasionarse más
intensamente y comienza a “cuidar” de su
pareja como si fuera su madre o padre, y el
otra u otro tiende a asumir un rol más seductor,
de pasión, más arriesgado.
En tal sentido, es fundamental cuestionar
estereotipos para contar con relaciones
saludables. Los estereotipos son modelos que
necesitamos descomponer (es decir, analizar,
reflexionar y replantearnos) porque miden,
clasifican y separan a las personas. Y lo que
es peor, mandan en tu manera de actuar,
pensar y sentir, y no te dejan elegir libremente
qué es lo que quieres hacer. Por ejemplo, son
conocidos los clásicos estereotipos acerca del hombre y de la mujer: las mujeres a cocinar y a ser
lindas, los hombres a trabajar y a ser fuertes… ¿Es así?
¿Cómo se lucha contra los estereotipos? Todas las personas, desde la niñez, debemos aprender a
analizar, comprender y cuestionar la información que nos llega de los cuentos, de la televisión, de las
canciones, etc.
LA BÚSQUEDA DE UN ALGUIEN ESPECIAL
Es importante que sepas que las personas experimentan una búsqueda permanente de afecto y de
felicidad, y esto podría traer como consecuencia el relacionarse con “un alguien especial”. Frente a
dicha posibilidad, qué importante es educarnos para relacionarnos bien.
En todas las culturas, las relaciones humanas tienen un ciclo: amistades, enamoramientos,
relaciones de pareja. Es más evidente en estas últimas, porque involucran sentimientos intensos que,
en la adolescencia, se hacen más dramáticos. Fíjate en el siguiente gráfico y sus fases.
El enamoramiento se caracteriza por el deslumbramiento y la ausencia de crítica: todo en la otra
persona nos parece perfecto y maravilloso. En un segundo momento, aunque nos sentimos bien,
también tenemos mayor lucidez y menos ansiedad, así que empezamos a notar algunas
características que no nos gustan del otro: empieza la fase del intercambio y acuerdos. Con el tiempo
y los acuerdos que no se llegan a cumplir, nos llevan a la fase de tensiones y polarización, hasta que
en un momento dado solo quedan tres opciones: recomenzar con nuevos acuerdos y negociación,
romper la relación o que una parte se someta a la otra (ya no hay acuerdos ni negociación, pero la
relación sigue).
¿QUÉ ES LA CULTURA?
La cultura es el conjunto de características y rasgos aprendidos y compartidos por un grupo social,
que nos permite interpretar el mundo desde un determinado punto de vista. Estos rasgos
comprenden los conocimientos, las formas de pensar, las artes, las creencias, la ley, la moral, las
costumbres, las formas de organización y todos los hábitos y habilidades adquiridos en la familia y en
la sociedad.
Todas estas características se producen a lo largo de la historia de ese grupo, en sus múltiples
relaciones con su entorno y con los grupos sociales con los que se relaciona.
LA CULTURA ES COMO EL AGUA PARA EL PEZ:
Analizamos la historia de Ricardo:
Es muy probable que Ricardo, antes de salir de
San Juan de Lurigancho, el distrito más grande
del Perú, no hubiera imaginado una forma de
vivir tan distinta en su mismo país, a pesar de
haber visto fotos y videos sobre otros lugares y el
mapa en su escuela. Así, por ejemplo, en su
barrio, la vida transcurría entre calles, carros y
gente, mucha gente. Ricardo no estaba
acostumbrado a saludar en la calle a todas las
personas, solo lo hacía con sus vecinos más
cercanos y conocidos.
Cuando llegó a Umamarca, se encontró con un mundo totalmente distinto. Para empezar, no
podía entenderse con las otras niñas y niños porque estos hablaban quechua. Además, los
niños de Umamarca se vestían distinto a él y hacían cosas diferentes a las que él estaba
acostumbrado. En la calle, todos lo saludaban y los mayores esperaban que se los tratara
con respeto. Ricardo también se dio cuenta de que muchas personas lo consideraban un
pariente, dado que su mamá era de ahí. De pronto, se vio rodeado de tías, tíos, primas y
primos. Él había entrado a una cultura distinta.
Muchas veces es difícil darnos cuenta de las particularidades de nuestra cultura, sobre todo si no
hemos viajado a otras regiones o conocido gente de otros lugares. No nos percatamos de que
nuestra forma de ver el mundo, de hablar, de cocinar, de comer o de organizarnos es particular de
nuestra cultura. Por eso, se puede decir que “la cultura es como el agua para el pez”. El pez vive
permanentemente en el agua y no sabe que está mojado, hasta que sale del agua (y muere). Por
suerte, cuando nos toca alejarnos de nuestra cultura, aunque puede ser difícil, como lo fue para
Ricardo, no morimos, sino que nos adaptamos a una nueva cultura y aprendemos muchas cosas
nuevas.
LA CULTURA CAMBIA:
Si bien la cultura se transmite de generación en generación, esta no es estática: cambia a lo largo de
la historia, a veces de forma paulatina, a veces más rápido.
Algunos de estos cambios se producen por las y los migrantes, que llevan su propia cultura al lugar
donde llegan. Las y los migrantes influyen al compartir sus formas de vida y sus conocimientos y, en
muchos casos, se fusionan con la cultura local, con lo que contribuyen a la generación de nuevas
expresiones.
A veces, los cambios se deben a la influencia de otras culturas con las que nos vinculamos, como,
por ejemplo, a través de los medios de comunicación, que nos acercan muy rápidamente a todas
partes. Esto se relaciona con la difusión de servicios (agua, electricidad, internet), que cambian las
formas de hacer las cosas.
¿POR QUÉ EL PERÚ ES UN PAÍS CULTURALMENTE DIVERSO?
La diversidad del Perú se expresa en muchos aspectos. Para empezar, posee una gran diversidad
ecológica y climática. Esto en parte se debe a la cordillera de los Andes: por su presencia, contamos
con diversos pisos altitudinales. Desde los primeros grupos que poblaron este territorio, se fue
desarrollando un proceso de adaptación a la diversidad y variabilidad ecológica y climática, lo que
condujo a la creación de tecnologías y la agrobiodiversidad; por ejemplo, contar con diversidad de
semillas con distintas propiedades capaces de resistir distintos climas y el cultivo en distintos pisos
ecológicos.
Esto vino acompañado con diversas técnicas de gestión del trabajo y de intercambio del mismo,
como el ayni y la minka. Hoy en día, especialmente entre las comunidades altoandinas, esas
técnicas persisten como elemento principal de gestión territorial y económica. En el caso de las
tierras planas, como los valles interandinos y especialmente los valles de la costa, predomina una
agricultura basada, más bien, en tecnología proveniente de países desarrollados, vinculados a
grandes inversiones y a la exportación de productos. Esto último no quiere decir que esa agricultura
sea mejor: la primera produce una agrobiodiversidad que la segunda no tiene.
Otro elemento que aviva la diversidad cultural es la migración, como el caso de las poblaciones
asiáticas, africanas y europeas que llegaron a nuestro país en distintos momentos de nuestra historia,
así como las migraciones internas que se han dado, sobre todo, de zonas rurales o pequeños
pueblos a las grandes ciudades. Estas personas no solo han conservado muchos de sus
conocimientos y costumbres, sino que también los han compartido. Por todo esto, es posible decir
que el Perú es un país culturalmente muy diverso.
¿CUÁLES SON LOS ASPECTOS QUE CONFORMAN LA CULTURA?
Hemos confirmado que el Perú es un país culturalmente diverso. Ahora nos aproximaremos a dos
maneras de entender la diversidad cultural.
La Pluriculturalidad tiene que ver con el reconocimiento del Estado hacia la existencia de
distintos grupos étnicos en un mismo territorio. Es te término se ha usado más en los países
de América Latina, donde indígenas y afrodescendientes han convivido por siglos con
blancos y mestizos, de tal forma que so n de uso común frases como: “En el Perú, el que no
tiene de inga, tiene de mandinga”. ¿Has escuchado alguna vez esta frase? ¿Sabes qué
significa?
La multiculturalidad se refiere al respeto entre los diversos colectivos culturales sin que
haya necesidad de interrelación entre ellos. Este término se ha usado sobre todo en Estados
Unidos y Canadá, países en los que se ha alentado que los grupos étnicos se mantengan
separados y así las personas reconozcan su identidad étnica sin problemas.
- Por ejemplo, en San Francisco, California, hay un gran barrio chino donde es posible
no hablar inglés porque las personas se comunican en chino; es como vivir en China
estando en Estados Unidos.
La interculturalidad es más bien una relación de diálogo y aprendizaje entre diversos
grupos étnicoculturales. Comparten un mismo espacio y se reconocen como iguales,
valoran positivamente sus diferencias culturales y construyen juntos algo nuevo.
PERO…Y EN QUE SE DIFERENCIAN:
¿TODAS LAS CULTURAS SON TRATADAS COMO IGUALES?
La diversidad cultural en el Perú no siempre ha sido entendida como riqueza. Incluso hoy en día se
observa que hay personas y grupos que no la entienden como riqueza.
Desde la Conquista, durante la Colonia y la mayor parte de la República, se ha discriminado y
excluido a los pueblos indígenas u originarios, así como a los afrodescendientes y a la población
asiática, con la consecuente tendencia a subvalorar, en muchos casos, sus conocimientos y
prácticas.
- Por ejemplo, hablar quechua era mal visto (y en ciertas situaciones, todavía lo es) y no se
aceptaba como forma de comunicación en los trámites legales ni en los servicios médicos.
Incluso hoy, a pesar de que las lenguas originarias son idiomas oficiales, es difícil encontrar
profesionales que puedan atender a personas que hablen una lengua originaria. Debes saber que,
desde el año 2015, hay 24 lenguas oficiales, además del castellano, quechua y aimara. De ellas
hablaremos más adelante.
La consecuencia de esta discriminación es que las personas que tienen como lengua materna una
lengua originaria enfrenta mayores dificultades en el acceso a educación y salud y, en general, una
mayor tendencia a sufrir pobreza.
La lengua materna es el idioma que aprendemos al nacer, generalmente, de nuestras madres. De
acuerdo con el censo del año 2007, el 85% de la población declaraba el castellano como su lengua
materna. Ese mismo censo, señala que más de cuatro millones de personas tenían por lengua
materna una lengua indígena u originaria, lo cual representa aproximadamente el 15% de la
población nacional.
En el Perú, se hablan 47 lenguas indígenas u originarias, llamadas así porque son lenguas que se
hablan desde antes de la difusión del castellano. Cuarenta y tres de estas lenguas son originarias del
territorio amazónico y cuatro son andinas. Se calcula que, en los últimos 400 años, se han extinguido
35 lenguas, por lo que la defensa de estas 47 lenguas originarias muestra la resistencia de los
pueblos indígenas frente a la discriminación y la exclusión y su esfuerzo por mantener su identidad.
ESTADO DE VITALIDAD DE LAS LENGUAS:
Las lenguas se pueden clasificar según su estado de vitalidad, es decir, de acuerdo a su fortaleza
para mantenerse vigentes.
Lenguas vitales. Son habladas por todas las generaciones, es decir, las niñas y los niños
las aprenden de sus madres, padres y de las personas mayores mientras van creciendo.
Además, estas lenguas se hablan, por lo general, en la casa y la comunidad.
Lenguas en peligro. Son habladas solo por las personas adultas; las niñas y los niños
aprenden algo de ellas, pero no las usan con frecuencia.
Lenguas seriamente en peligro. Son aquellas habladas mayoritariamente por adultos
mayores de forma parcial y que se usan con muy poca frecuencia. Las niñas y los niños ya
no las aprenden.
FAMILIAS LINGÜÍSTICAS, LENGUAS Y VARIEDADES:
Una familia lingüística es el conjunto de lenguas emparentadas entre sí y
que tiene un origen común. Las familias lingüísticas pueden estar
conformadas por una o más lenguas.
Por ejemplo, el castellano, el italiano, el francés y otras pertenecen
a la familia lingüística romance.
En el Perú, además del castellano, existen 19 familias lingüísticas: dos
andinas (quechua y aru) y 17 amazónicas. Un dialecto o variedad
lingüística es la forma particular de hablar la lengua en una determinada
área geográfica, como es el caso de las diferentes formas de hablar
castellano en Sudamérica y en el interior del Perú. Por error,
desconocimiento o prejuicio, muchas personas se refieren a las lenguas
indígenas con el término dialectos, y solo consideran oportuna la
denominación de lenguas para todos aquellos idiomas hablados por
culturas que se consideran más “desarrolladas”. Esa forma de pensar
refleja los prejuicios sobre los miembros de los pueblos indígenas u
originarios y sus modos de vida, pues todas las lenguas tienen el mismo
valor.
DE NUESTRA ACCIÓN TAMBIÉN DEPENDE VALORAR EL
MULTILINGÜISMO EN EL PERÚ:
La mayoría de las lenguas indígenas del Perú están sufriendo la
disminución de sus hablantes. De nuestras 47 lenguas indígenas, 3
están en peligro y 18 en serio peligro de desaparecer. La principal
razón de esta situación es porque los padres creen que su lengua
originaria no es tan importante como otras lenguas, piensan que serán
maltratados por no entender castellano y deciden no enseñársela a sus
hijos. En realidad, esta triste decisión de los padres es resultado de la
fuerte discriminación que sufren los peruanos y peruanas que
pertenecen a pueblos originarios.
Por eso, es deber de TODOS promover el uso de las lenguas originarias y su transmisión para que
no se pierdan. No debemos nunca avergonzarnos por hablar una lengua indígena. Todo lo contrario,
debemos sentirnos orgullosos de hablar la hermosa lengua de nuestro pueblo, cuyas palabras
atesoran milenios de historia y sabiduría.
Se calcula que, en nuestro país, en los últimos 400 años por lo menos unas 35 lenguas se han
extinguido. Las lenguas que actualmente se hablan son lenguas que han resistido a los siglos de
discriminación porque sus hablantes las han continuado utilizando en sus ambientes familiares, en
sus comunidades y en su vida cotidiana. A través del uso de sus lenguas, los pueblos conservan y
transmiten sus afectos, sus tradiciones, su cosmovisión, sus propios valores y sus conocimientos a
las siguientes generaciones y al mundo. Por eso las lenguas son parte esencial de la identidad
cultural y social de los pueblos indígenas del Perú; por lo tanto, de nuestra identidad nacional.
¿Cómo se empezó a abordar la educación intercultural bilingüe (EIB) y la educación
intercultural en el Perú?
Las escuelas peruanas vivieron por muchos años de espaldas a nuestra realidad como país
multilingüe y pluricultural, ya que el castellano era la única lengua aceptada para la enseñanza. Se
debilitó, así, dos aspectos importantes:
La continuidad en el conocimiento de la variedad de lenguas de nuestro país.
El uso de las lenguas originarias, sin prestarle atención a la enorme variedad de pueblos,
culturas y lenguas que existen en nuestro extenso y diverso territorio.
A pesar de que en los años 1972 y 1991 se aprobaron políticas de educación bilingüe, estas no
fueron aplicadas con suficiente fuerza para lograr que niñas y niños de
pueblos indígenas y originarios aprendan a leer y a escribir en su lengua y en
castellano. Esta situación trajo como consecuencia los bajos resultados en
las evaluaciones de aprendizaje en zonas rurales.
Así, a partir del año 2012, se impulsa con mayor firmeza una educación con
enfoque intercultural en todas las escuelas y una educación intercultural
bilingüe donde existe una población originaria que habla una lengua distinta
al castellano.
Luego, en el año 2016, el Ministerio de Educación aprobó la Política de
Educación Intercultural y de Educación Intercultural Bilingüe, cuyo contenido
conoceremos en las siguientes páginas.
EL DERECHO A UNA EDUCACIÓN INTERCULTURAL BILINGÜE (EIB):
Desde hace muchos años, los pueblos indígenas
han demandado una educación de calidad que
respete y valore su cultura en su respectiva
lengua originaria, además de aprender el
castellano como segunda lengua.
La educación intercultural bilingüe (EIB) es un
derecho fundamental de los pueblos indígenas.
Tiene por finalidad que aprendan en su propia
lengua y cultura y accedan a otros referentes
culturales nacionales e internacionales, así como
manejar una o más lenguas de comunicación más
amplia, como el castellano y el inglés. Por
consiguiente, el derecho a la EIB debe garantizar
lo siguiente:
Que las niñas, niños y adolescentes cuya
primera lengua es indígena, puedan
aprender haciendo uso de dicha lengua
materna.
También que, a pesar de haber perdido o
dejado de usar su lengua indígena, aún
forman parte de determinados grupos
indígenas y, por tanto, tienen derecho a
rescatar y conservar su lengua ancestral
como segunda lengua.
El derecho a la EIB también se refiere a niñas, niños y adolescentes provenientes de una población
indígena que, por diversos motivos, han emigrado a una zona urbana, pero que tienen derecho a
rescatar y usar su lengua ancestral como segunda lengua y potenciar el aprendizaje mediante la
revitalización de su identidad cultural.