un año y medio de instalada en Ucayali Autoridad Nacional del Agua (ANA), sus reportes y monitoreos son
un grito de alerta a las autoridades y a la población para, ¡ya, pues!, de una vez tomar medidas de
protección, cuidado y conservación de los recursos hídricos que poseemos en esta parte de la Amazonia
que, según esos estudios, registran un alto índice de contaminación, comparativamente con Loreto. Los ríos
principales de nuestra región son vigilados por profesionales y técnicos del ANA desde el 2014. Sobre el
particular, ÍMPETU conversó con John Alex Villanueva Larrea, subdirector de Conservación y Planeamiento
de Recursos Hídricos, quien de manera refl exiva advierte la necesidad urgente de trabajar en la elaboración
de perfi les para la ejecución de proyectos de inversión pública con enfoque hacia mitigar el daño ambiental
que padecen nuestros espejos de agua, lo que consiguientemente afecta la salud de la población de la zona
urbana y rural. Por ello nuestra primera interrogante fue ¿qué reportan las evaluaciones de contaminación en
las quebradas Manantay, Yumantay, lago Yarinacocha y el río Ucayali? Nos respondió: Hasta la fecha se ha
encontrado diversos elementos como la presencia de plomo, solidos totales solubles, coliformes
termotolerantes, producto de los vertimientos que realiza la población hacia estos espejos de agua y otros
tributarios del rio Ucayali. – ¿Consecuencias de su consumo en la población? El consumo de aguas
contaminadas lógicamente afecta la salud de la población en sus diversas edades, porque el líquido
elemento está impactado con la presencia de elementos que al ingerirlos nos provoca infecciones
estomacales. Informaciones en el mundo reportan que niños del orbe están muriendo por el consumo de
aguas contaminadas. El Perú no es ajeno y la región Ucayali, como parte del país, con recursos hídricos
naturales y abundantes, no es la excepción. – ¿Quiénes son los principales contaminantes de nuestras
aguas? Los elementos contaminantes que se vierten al rio, quebradas, lagunas son las aguas residuales
domésticas, productos solidos como la basura.
En Pucallpa existen las EPS (empresas prestadoras de servicios), como la Empresa Municipal de Agua y
Alcantarillado de Coronel Portillo (Emapacop), entidad que debería controlar este vertimiento y darle un
tratamiento al agua, antes de arrojarla al rio, labor que no se está realizando. No hacerlo, es una falta
administrativa, porque está prohibido el vertimiento sin tratamiento. La Ley establece un adecuado
tratamiento de las aguas residuales; no cumplir con la disposición amerita una sanción. El problema de
contaminación del rio Ucayali, principal abastecedor de agua para el consumo de agua en la ciudad de
Pucallpa, radicaría en que no se ha construido la infraestructura necesaria para realizar el tratamiento. En
esta cruda y preocupante realidad, están las empresas privadas que arrojan desechos sólidos al Ucayali. Es
el caso de los aserraderos asentados en las franjas marginales, su irresponsabilidad está impactando el
agua que consume la población. – ¿Los gobiernos Locales deben regular el funcionamiento de los
aserraderos en su jurisdicción? Las municipalidades tienen gran responsabilidad de regular la funcionalidad
de este tipo de empresas por el bien de la ciudad, a través de su plan de ordenamiento territorial, registrando
una visión de expansiva de la ciudad y cómo mantenerla sostenible en el tiempo como una urbe ordenada,
limpia, segura, donde la gente tenga calidad de vida, porque gran parte de la calidad de vida signifi ca que
las fuentes naturales están limpias. Si en Pucallpa hay proliferación de aserraderos en la ciudad, es porque
no hay un parque industrial, porque no tienen a dónde irse. Al retirarse de la ribera o de la franja marginal la
dejarían libre, porque la ley advierte que está prohibido asentarse en ella. En el tiempo, la gente se asentó en
estas zonas y los aserraderos empezaron a funcionar contaminando con residuos sólidos los recursos
hídricos de Ucayali. – ¿Un proceso de reubicación es una demanda urgente? La reubicación urgente de
estas empresas prestadoras de servicios de índole privado, sería un mecanismo para no seguir con la
contaminación de las aguas de ríos, lagunas, quebradas, contribuyéndose a mitigar los impactos negativos
que hoy se registran y que en un futuro demandaría declarar una emergencia para proteger la salud de la
población. Sin olvidar, claro, también los vertimientos de los asentamientos humanos que están asentados en
esta área de infl uencia de actividad comercial y económica. Confi amos que en un futuro cercano se adopte
esta medida para mitigar los daños colaterales de contaminación del agua. – ¿Es verdad que el grado de
contaminación de la aguas en Ucayali revelan 35 millones de coliformes fecales por 100 mililitros, cuándo el
máximo tolerable es de 2000 coliformes? Pareciera mentira, porque algunos pensarían que se está
exagerando. Como parte de la Autoridad Administrativa del Agua en Ucayali, me he quedado sorprendido
porque esto realmente está sucediendo. Por cada 100 mililitros de agua debería existir en un rio 2000
coliformes termotolerantes y en una laguna debería haber 1000; es decir menos, dentro de lo permisible en
una fuente natural de agua. En la realización del monitoreo, cuando se ha recogido las muestras de acuerdo
a los protocolos establecidos y enviados a los laboratorios debidamente certifi cados para obtener los
resultados del estudio de la muestra, en el caso de la laguna Yarinacocha se encontró 20000, en el caso de
la quebrada Yumantay, la de mayor impacto, reportó ¡35 millones!.
La Crisis Persistente del Río Ucayali: Contaminación, Deforestación y Amenazas en 2025
El río Ucayali, vital arteria de la Amazonía peruana, continúa enfrentando una compleja y preocupante
problemática ambiental en el transcurso de 2025. Los desafíos de la contaminación, la deforestación y las
crecientes amenazas derivadas de actividades ilícitas persisten, impactando la biodiversidad y el bienestar
de las comunidades que dependen de este ecosistema.
La contaminación sigue siendo una sombra sobre el río Ucayali. La presencia de metales pesados, como
el plomo y el mercurio (este último detectado en el afluente Aguaytía), continúa generando alarma. La
minería ilegal, aunque combatida, persiste como una fuente significativa de esta contaminación, vertiendo
residuos tóxicos que amenazan la salud de los ecosistemas acuáticos y las poblaciones humanas.
Paralelamente, la descarga de aguas residuales sin tratamiento adecuado, especialmente en áreas
urbanas como Pucallpa, mantiene elevados los niveles de coliformes fecales, comprometiendo la calidad
del agua para consumo y otras actividades.
La deforestación en la cuenca del Ucayali no cede. Impulsada por la expansión agrícola, la tala ilegal y, de
manera alarmante, por la proliferación de caminos ilegales e informales vinculados al narcotráfico y la
minería ilegal, la pérdida de cobertura boscosa continúa a un ritmo preocupante. Estos caminos, cuyo
incremento ha sido significativo en los últimos años, facilitan la invasión de territorios, la destrucción de
hábitats y la erosión del suelo, lo que a su vez impacta la calidad del agua del río y aumenta el riesgo de
sedimentación.
Las inundaciones siguen siendo una amenaza latente para las comunidades ribereñas. La vulnerabilidad de
estas poblaciones se ve exacerbada por la deforestación, que disminuye la capacidad de retención de agua
del suelo. Los desbordes del río Ucayali durante la temporada de lluvias continúan causando daños
materiales, desplazamiento de familias y riesgos para la salud pública. Los pronósticos meteorológicos
y los reportes de las autoridades hidrológicas advierten sobre la persistencia de esta amenaza.
La minería ilegal, además de la contaminación, sigue generando impactos devastadores. La destrucción
de hábitats, la alteración de los cauces naturales y el uso de sustancias tóxicas para la extracción de
minerales continúan degradando el ecosistema fluvial. La reciente detección de dragas mineras en el río
Aguaytía subraya la expansión de esta actividad ilícita y sus graves consecuencias.
En este contexto desafiante, la necesidad de una acción integral y urgente es más apremiante que nunca.
Se requiere un fortalecimiento de las acciones de fiscalización y control contra las actividades ilegales, la
promoción de prácticas sostenibles de uso de la tierra, la inversión en infraestructura de tratamiento de
aguas residuales y la implementación de estrategias de adaptación para hacer frente a los eventos
climáticos extremos. La salud del río Ucayali es un imperativo para la conservación de la Amazonía y el
bienestar de las generaciones presentes y futuras.