Qué es oratoria?
La oratoria no es solo oralidad, es decir, no es el mero hecho de hablar a otro
y otros, sino que involucra una cantidad de técnicas y reglas o principios que
nos permiten expresarnos de manera clara ante un público numeroso.
La finalidad de la oratoria es transmitir un mensaje sin miedos o desconfianzas y con
desenvoltura. La oratoria está relacionada con la elocuencia, de poder convencer con
nuestras palabras o conmoverá quien o quienes nos oyen.
Dentro de la literatura, la oratoria tiene que ver con los procesos literarios cuya finalidad es
la de persuadir (como por ejemplo una conferencia). Un orador debe modificar las emociones
de los oyentes, no sólo brindarles información.
Ahora bien, la oratoria es algo natural en el ser humano, como capacidad de persuadir
o convencer a otro acerca de mi punto de vista u opinión. Sin embargo, se ha desarrollado
como disciplina con sus reglas y sus características propias.
Ver también: Ciencias de la comunicación
¿Dónde se originó la oratoria?
Sócrates fundó una escuela de oratoria situada en Atenas.
Como la mayoría de las ciencias humanas, la oratoria tuvo su origen en Grecia de la mano
de los sicilianos. En Grecia la oratoria era utilizada con fines políticos y para alcanzar
prestigio.
Sócrates fundó una escuela de oratoria, situada en Atenas, y definió al orador como
el hombre instruido y con ideales altos que iba a garantizar el progreso del estado.
Demóstenes fue el orador que fue considerado el mejor dentro de este arte. Cicerón fue
quien la perfeccionó en la República Romana. Él escribió varios discursos y tratados que han
llegado a nosotros casi en su totalidad.
Tipos de oratoria
Existe en la actualidad una clasificación de los tipos de oratoria según la finalidad del orador. A
continuación se expresan algunos tipos de oratoria:
Oratoria social. También llamada ceremonial, augural o sentimental, son
las que se desarrollan en un determinado ámbito donde el ser humano participa de
una ceremonia.
Oratoria pedagógica. Busca transmitir la cultura mediante la palabra
hablada, es decir transmite conocimientos. Es una oratoria didáctica o académica
que busca enseñar.
Oratoria forense. Se usa dentro de la ciencia jurídica y busca exponer con
claridad los informes de jueces, abogados y fiscales.
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Oratoria persuasiva. Cuando los políticos exponen y debaten ideas
políticas y utilizada principalmente en época de sufragio.
Oratoria sacra o religiosa. Realiza sermones a partir de la palabra de
Dios utilizando como base la Biblia u otros libros religiosos.
Oratoria dentro de una empresa (llamada “Management
Speaking”). Es utilizada por hombres de negocios y empresarios a fin de
transmitir objetivos corporativos.
El buen orador
Un orador debe conseguir que el público lo escuche con atención.
La oratoria no es simplemente hablar en público, un buen orador debe reunir ciertas
características que lo hacen distintos al resto de los hablantes comunes.
La oratoria siempre se realiza con un orador individual frente a
un público (receptor colectivo).
El orador debe hablar con claridad, pero además
con entusiasmo, eficacia y persuasión. El lenguaje es su herramienta
principal. Un orador debe saber hacerse escuchar. debe lograr que el
público muestre interés y sea reflexivo.
Debe el orador tener claro el fin de su discurso. Puede ser
un discurso persuasivo, a fin de convencer al público de una opinión,
por ejemplo. Además, puede enseñar, conmover o agradar a su
público.
La apariencia física es muy importante así como el aseo
personas. El atuendo que elije el orador debe estar acorde con las
circunstancia dependiendo si es una ocasión formal o informal.
Un orador debe mantener una actitud positiva, estar
relajado y gozar de buena salud física y psíquica.
Además debe poseer mucha capacidad de memoria, ya que
la oratoria requiere un 90% de habla y apenas un poco de lectura de
apuntes, de ser necesario.
Un orador debe ser sincero y congruente, es decir, que haya
relación entre lo que un orador dice y hace. Además, debe ser leal a
quien ha confiado en él o ella.
Un orador debe perder el miedo y los prejuicios a hablar en
público, debe tener soltura y saber estar frente a un público.
Un orador debe conseguir que el público lo escuche con atención, se
sensibilice con él y lo comprenda, y, en caso de ser un discurso persuasivo,
que el oyente se convenza de lo que el orador está diciendo acerca de un
tema.