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"Un Mal Día: Reflexiones de Redigit"

El protagonista, Redigit, enfrenta un día caótico tras una noche de fiesta, lidiando con dolores de cabeza y recuerdos confusos. A medida que avanza el día, experimenta situaciones extrañas y aterradoras, incluyendo un ataque de una criatura en un sueño, lo que lo lleva a cuestionar su salud mental. Finalmente, se reencuentra con Isabel, una antigua compañera de universidad, mientras reflexiona sobre su estado y las dificultades que enfrenta en su vida laboral.

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"Un Mal Día: Reflexiones de Redigit"

El protagonista, Redigit, enfrenta un día caótico tras una noche de fiesta, lidiando con dolores de cabeza y recuerdos confusos. A medida que avanza el día, experimenta situaciones extrañas y aterradoras, incluyendo un ataque de una criatura en un sueño, lo que lo lleva a cuestionar su salud mental. Finalmente, se reencuentra con Isabel, una antigua compañera de universidad, mientras reflexiona sobre su estado y las dificultades que enfrenta en su vida laboral.

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Manual de S's

Cap... 1

"Ojos"

"Uno de los sentidos más ventajosos para el ser humano, la vista, si,
aunque todos los sentidos son importantes, la vista es y ha sido uno de
los más indispensables para el desarrollo humano, pues, es gracias a este
como nosotros podemos percibir formas, colores, y objetos, crear diseños
y hasta elaborar cualquier edificio, artefacto o cualquier cosa existente
actual, pero también ha sido un pilar fundamental para la fe, pues hay un
dicho que se ha usado como argumento por los escépticos "Ver para
creer" está frase puede llegar a tener lógica si la vemos con un punto de
vista superficial, pero la realidad es que hay cosas que no vemos y
sabemos que existen, el sonido, uno de ellos, no lo vemos, pero lo
percibimos, la temperatura, cualquiera puede sentirla pero no verla,
aunque la atribuyamos con colores, y también por supuesto, nuestros
pecados."
Atte:R
-Hoy Lunes 23 de marzo, 3 días después de mi cumpleaños, me levanto de
mi cama, muy adolorido, casi como si me hubieran dado cariño con un bate
de baseball con clavos pegados al cuerpo del bate, como el de Megan de
"The Running Dead", me había quedado dormido gracias a una pequeña
reunión que tuve ayer, me sentia exhausto y no podía ver bien por el dolor de
cabeza tan intenso que me golpeaba, la noción del tiempo era incierta pero
me preocupe por qué el sol parecía estar alumbrando muy intensamente la
ventana de mi balcón.

—uff... Que día el de ayer. – Expreso mientras bostezo–

-luego de lograr adaptarme a la luz que invadía mi cuarto me dirigí hacia mi


celular para ver la hora en la que me encontraba.
—A ver... . . . ¿¡¿Que?!? –Me encontré sorprendido al descubrir el tiempo –
¡7:48!, debo alistarme rápido.

— Estaba conmocionado con la hora, tanto, que ni me tomé la molestia de


poner mi teléfono de nuevo en el escaparate, pues lo tiré al piso sin
preocuparme en lo más mínimo de su estado, al final, ¿Que es un teléfono,
verdad?, mientras bajaba las escaleras podía sentir la presión en mi cabeza,
tomar mucho alcohol no es bueno, pero ni lo tome en cuenta en ese
momento por lo que mientras bajaba los últimos escalones, me resbalo y
caigo justamente en la entrada del baño, sin embargo me golpeó en una
costilla con la esquina de una mesita, pero aun así me levanto y entro al
baño a alistarme, lo primero que hago es cepillarme los dientes
rápidamente, ignorando mi rutina diaria dónde utilizo un método especial de
limpieza, solo me cepillo rápido y entro a la ducha, mientras me enjabono,
no se porque en un momento mi cuerpo queda en shock por un instante
viendo hacia el drenaje, ¿acaso... Siempre fue de color verde? Pero gracias
al cielo recupero la memoria al escuchar la alarma del microondas, después
de secarme y vestirme solo me pongo mis zapatos y ya estuve listo para...
Espera, yo no tengo un microondas, y cuando reviso en la cocina, me doy
cuenta que no hay nada así que optó por dejarlo pasar está vez.

—Diablos, esto no puede ser, ayer, el jefe me lo advirtió, demonios –Decia


mientras corría hacia la parada del transporte público– espero no sea
tarde.

-si... Fue un mal comienzo, pero aún así no me detuvo, aunque, a mitad del
camino me di cuenta que me había olvidado de mi bolso, carajo, ahí estaba
mi dinero, ahora ¿como iré en el autobús? Pensé en devolverme pero de la
nada logro ver cómo una anciana está a punto de ser atropellada por un
vehículo que iba a toda velocidad, así que me activo rápidamente en
salvarla mientras le gritaba, pero en lo que estaba a punto de alcanzar a la
señora siento como me jalan la chaqueta y me caigo, extrañamente fue tan
fuerte el jalón, que caí en la acera cuando yo estaba en la carretera, pero...
no hubo sonido, solo me levanté y ya no estaba, como si nunca hubiera
estado alli, así que decido en dirigirme al lugar del momento y volteo mi
mirada a todos lados, pero no logro ver nada, es más, a nadie, dudando si
fue real, al final dirijo mi mirada al suelo y comienzo a procesar lo ocurrido,
aunque, por no fijar la visión en la calle o siquiera haberme movido de mi
posición no me logro percatar a tiempo de un camión que estaba a mis
espaldas, la escena fue terrible, pensé, un joven despistado a mitad de la
calle con un camión que va a quien sabe cuántos kilómetros por hora
estando a 3 metros del muchacho, estoy a punto de creer en dios, dije
mientras que las luces escandilaban mis ojos.

—señor... ¡Señor!

—Ah?... Que, ¿que paso?

-al parecer todo fue creado por mi poca cordura, tal parece que mi día no iba
a ser el más agradable, pero regresando al lugar yo estaba ahí, en el
autobús, sudando, situado en frente de la puerta trasera al lado ventana que
tenía escrito en el vidrio sucio "Te veré en el Infierno, R. Atentamente J." y al
otro lado estaba el colector, que se mostró preocupado por mi apariencia.

—Estoy bien-... –suspire mientras me secaba el sudor y me mostraba más


calmado – solo me dió un poco de calor, no es nada.

—oh... Bien – dirige su dedo a mi pecho – ya que no te pasa nada,


¿podrías darme tu pasaje?

—Enseguida –aqui supe que no tenía nada más que hacer, solo metí mi
mano dentro de mi chaqueta esperando disimular para poder aunque sea
librarme de este momento – verás yo...

-de la nada siento algo en mi bolsillo, y al revisar descubrí que tenía


exactamente el dinero para el pasaje, me alivie y le entregué el pago al
colector, y entonces este se retira, luego pensé...
¿Que debo hacer ahora? Acaso, ¿tendré algun problema mental? Diablos,
esto es terrible, ahora yo, un trabajador común, con tantas
aspiraciones¿debe ser enviado a un manicomio? ¿Porque esto me sucede a
mi....? Solo debo ser fuerte.

-Este tipo de pensamientos que golpeaban mi psique eran casi como voces
que solo hacian que no pudiera pensar claro en esa situación, por un
momento tomé en cuenta la idea de atacar al conductor para voltear el
autobús y acabar con mi sufrimiento, pero claro, es absurdo incluso estimar
esa ocurrencia, al final este dolor se iría cuando llegó a mi destino, bajo del
autobús con la mirada perdida mientras imagino la gravedad de mis
problemas con el bastardo del jefe después de lo de hace unos dias, solo
me dirijo hacia la entrada del establecimiento y me preparo para lo que
viene.

—Hey, ¿como estas amigo? Llegando tarde ¿no?

—uh... Bien, gracias por preguntar, este... Pues me retrasé porque se me


olvidó el pasaje en la casa y debi regresar a buscarlo, dime... ¿Has visto al
jefe?

—Si, pero Oye, Redigit, ¿Y tus modales? ¿No vas a saludar a nuestra nueva
compañera?.

-ahora que lo pienso, no lo note en su momento pero ahí estaba una chica,
que parecía ser reservada, así que decido en extender mi mano y pedir
disculpas por mi falta de principios.

—ah!, Hola me dicen Redigit, disculpa por mi falta es que estoy un poco
despistado ya que debo hablar con el jefe... Y dime ¿qué haces por aquí? –
mantuve una iniciativa un tanto entusiasta pero dejando en claro que era
una simple bienvenida –
—Hola, soy Isabel, mucho gusto –corresponde con un apretón y sonríe –
bueno, el señor Hightard me contrato porque un amigo que trabajaba aquí
desapareció, además de que nesecito trabajar para poder mantenerme,
creo que solo trabajaré unos días, no es mucho.

-Oh, me alegra escuchar eso, sabes, desde que James desapareció me he


sentido extraño ¿sabes?, como si faltará algo por aquí, pero espero que tú
seas esa pieza faltante, me alegra tu llegada –le sonrió amablemente
mientras me acomodo la corbata, ya que estaba un poco arrugada,
rápidamente cambio mi tono de voz – oye... Hmm... Y todas estas que
has sabido d-

—Eh.. jeje... Si, creo que deberías ir a ver al jefe, te estuvo buscando desde
temprano, creo que está en la sala de seguridad.

—oh ok, bueno es verdad, nos vemos Isabel.

—hasta luego.

—oye, Red, ven rápido que voy a decirte algo –se acerca a mi y me susurra –
amigo... Está chica ya te conoce, nesecito saber que sabes de ella ¿puedes?
Además que el jefe no se mostró molesto, amigo estaba muy calmado, eso
no es común, espero que lo que hayas hecho, lo vuelvas a haces

—amigo... En primera, no me vuelvas a interrumpir mientras hablo,


recuerda que te advertí que pasaría si lo volvías a hacer, y en segunda, no
es tu problema, deja de balbucear y ponte a trabajar, me voy.

—es que yo ... Bueno, nos vemos Red.


-luego de mi regaño así mi compañero alias "amigo" decido dirigirme hacia
la sala de seguridad donde se encuentra el jefe, pero hay algo que me
susurra de manera vaga pero facil de entender.

No.

-escucho está voz en mi oído cuando tengo la mano a punto de tocar la


manilla de la puerta, está vez es extraño, como es posible que después de
todo, esto me siga, al final solo dije que no es nada más que un problema
mental, así que asumi por tratar de ignorarlo todo el día para poder
guardarlo en secreto, entonces entro a la habitación esperando poder hablar
de manera pasiva con mi jefe, ya una vez dentro del cuarto, cierro la puerta y
comienzo a buscar, saben, es extraña esa habitación, no tiene decoración,
es extensa, tiene un baño, un pequeño almacén de sillas y una pequeña
nevera, hacé frío, demasiado, y están las camaras de seguridad, pero
siempre me preguntó, ¿Porque? Es tan grande una sala que vigila un
establecimiento de 2 pisos, ¿no es un poco exagerado?, bueno,
internamente ya creo conocer la respuesta, en fin, por algo, no logro ubicar
al señor, es más, parece como si se estuviera escondiendo, en, el almacén,
cuando estoy acercándome a la puerta del lugar, siento una presión fuerte
en mi cabeza y entonces, me agarran el cuello de manera sorpresiva, tan
fuerte que no puedo emitir ningún sonido, se me estaba escapando el aire
rápidamente, debía pensar rápido, pero no podía hacer más nada que caer
arrodillado y perder la consciencia lentamente, mi vista se nubla pero
también siento que quien me está ahorcando es mucho más pequeño que
yo asi que antes de caer completamente, me levanto y lanzó mi espalda en
contra de la pared muy fuerte, logrando así safarme del agarre, cuando
estoy recuperando el aire veo, que lo que me estaba intentando matar era
algo parecido a una muñeca, como una niña con piel de porcelana, toda
vendada y ojos humanos, además de medir 1,49, varios dedos en vez de
tener porcelana, tenían piel podrida a tal nivel que era negra, al verla parecía
no tener rasguños o heridas, pero demostró tener ira, sus gestos
demostraban una agresión por mi, pensé en gritar pero agarre un bastón de
hierro que estaba cerca de la puerta de almacén y me alzó en contra de la
criatura.
—¡Maldita espaldera!

-rapidamente está niña me detiene el golpe y destruye el bastón con sus


manos para rápidamente neutralizarme lanzandome al piso y golpeando mi
cien con una patada, me desmayo inmediatamente por la fuerza del
impacto, luego de recuperar la cordura, intento levantarme pero es inútil,
solo veo como está niña agarra una parte del bastón que use en su contra, y
me lo clava en mi ojo derecho, para yo caer en el piso sin nada más que
perecer en el suelo.

-pero al final resultó ser un sueño, al parecer me quedé dormido en el


escritorio, habían pasado 2 horas, eran las 11:15 AM y todavía no eh visto al
jefe, así que me levanto de la silla y decido comenzar mi rutina laboral,
apesar de tener 2 horas con 15 minutos de retraso.

3:42PM

—uf... ¡Por fin!, hey Jac, me voy a ir, recuerda terminar las tareas del
sótano, y no olvides cerrar la llave de presión del agua.

—Ok red, oye antes que te vayas ¿que has hablado con el jefe?, se fue como
que muy enojado, azotó la puerta después de que entraste.

—la verdad Jac, ni yo mismo sé que hice...

—Bueno... Oye sabes algo, se que no te gusta que hable de esto


pero, Isabel quiere hablar contigo, creo que tiene algún interés –expresa Jac
como si estuviera insinuando además de decirlo en voz baja – ¿de dónde la
conoces? Es muy bonita, ¿¡como se te ocurre no aprovechar!?
—Jac, cállate —le digo de manera clara pero con un tono de voz bajo —
ahora no creo poder, no pude dormir ayer, esa maldita fiesta a la que me
invitaste me acabo, el estúpido de Jhon Ray al parecer metio droga o que
se yo al ron de anoche, estuve viendo cosas estás últimas horas, pero ya
acabo, dile a ese bastardo que si vuelve a ofrecerme una bebida, se las
vera y horrible.

—entiendo, discúlpame por abandonarte pero es que había una chica que te
quedabas-

—ah... —suspiro de manera brusca y me levanto de mi asiento — hoy no


estoy de humor.

-En la salida del negocio logro ver una sombra en una de las puertas, era
Isabel, que parece me estaba esperando, yo solamente seguí mi camino
esperando no tener que interactuar con ella, estaba cansado, pero al final
parece que está me comienza a seguir, para no tener a una chica
siguiéndome me detengo y le pregunto de manera amable.

—uh..? ¿En qué te puedo ayudar Isabel? —le sonrió mientras detengó mi
paso —

—yo... Quería saber si estabas bien, te veo un poco cansado y escuché


ruidos raros en la sala de seguridad... Jac me dijo no era nada, pero...
¿Estás bien?

—¿Yo? Ah sí... No fue nada, solo se cayeron unas cosas, nada más, dime,
¿eso es todo?

—si, además, quería saber si te acordabas de mi.


—No... ¿Porque lo dices?

—estudiamos en la universidad, en clases de medicina, y al verte me


sorprendí, pero al parecer no me reconocías.

—¿Enserio? Vaya que sorpresa... ¿Eres Isabel la hija del profesor Gerald?
Enserio no te reconocí... Haz cambiado mucho, te teñiste el cabello al
parecer, pero bueno... Me alegra haberte visto denuevo, nos vemos –me
despido con la mano –debo irme a resolver unos asuntos.

—Ok, hasta luego Redi.

- en este punto mientras camino a la parada comienzo a pensar.

—.Diablos, como es posible que me viera tan obvio hoy... Ahg... Espero
poder llegar a casa perfectamente, gracias a Dios no eh tenido más
ataques, pero no voy a cantar victoria.

Redi... Hace años que nadie me llama así, y ni siquiera recuerdo haber
hablado con esa tal "Isabel" era una don nadie, solo se que ella pasó la
materia porque su papá la ayudó en notas, maldita sea, la universidad, una
perdida de tiempo, podría estar ahora con un negocio emprendiendo de
manera progresiva en vez de estar con estos bastardos empeorando mi
talento. Yo no nací para recibir órdenes, yo las debo dar, carajo.

-Gracias a estar despistado y no ver la calle casi una moto me atropella,


pero por suerte freno antes de que está pudiese haberme hecho algo.

–Fijate en la calle ¡idiota!


-Luego de ser casi atropellado por segunda vez decido irme caminando a mi
casa, al final, son solo 50 minutos de caminata, a mitad del camino me
encuentro a un señor encapuchado

—Hola, ¿como estas amigo?. ¿Me podria adjuntar la especificación actual


de la hora en la siguiente oración?

—Q-... –esa voz me suena familiar pero aún así cedó a su petición – son
las 4:15, amigo.

—Que amable, muchas gracias Redi

-ese apodo de nuevo... Espera, ese es... ¿Simón?

—ah... ¿Simón? ¿Eres tu?.

—Jajaja, no espere a que te dieras cuenta , si R######, soy yo. No espere


volver a verte otra vez despues de lo de tu tía. –baja su capucha dejando
ver su rostro que mostraba una gran sonrisa –

-Oye! En verdad eres tu, ando muy bien amigo, tampoco creí volver a verte
después de ese día, ven acá hermano –extiendo mis brazos hacia el para
darle un abrazo mientras me demuestro alegre hacia el —

-Luego de que Simón correspondiera al abrazo, este me acompaña de


camino a mi hogar, en el camino tenemos una conversación.

—vaya, te note asustado al verme


-si... No creo que el ver a un hombre que mide más de 1,80 encapuchado
de mientras te habla de manera extraña sea algo que infunda confianza,
debi saber que eras tú por ese dialecto tan absurdo.

—Las clases del señor Tyrone, ¿las recuerdas?, "Le recuerdo que la
situación en la que contextualizo a mi estudiante es absurda y está
afectando de manera negativa a la ley implementada en esta clase" Jaja,
aún recuerdo ese día cuando el director intentó llevarse a Ray usando una
norma inexistente.

-si, jaja, el odio solo genera caos. Bueno y dime ¿qué has hecho estos
últimos años?

—Yo... Nada solo estuve trabajando y tratando de pagar un departamento


aceptable, ya sabes, cosas normales, pero hay algo que no me ha dejado
dormir...

—Ah ¿si?, ¿Que?

—¿sabias que los pecados del hombre se pueden manifestar en la


subconsciente de manera recurrente?, si lo que hiciste es algo mal visto
delante de los ojos de Yahva. Descubrí esto y me di cuenta que...

—Uh...?

—Yo se lo que hiciste R######, y no esperes que esto pase como si nada,
debes pagar.
-al recibir estás últimas palabras, solo detengo el paso, lo estoy mirando a
los ojos sin moverme, estoy a 7 metros de mi casa y de repente comienzo a
escuchar susurros a mi oido, "Iïkshā Leęî" solo pude notar como la piel de
quien creí era Simón comienza a desgarrarse mientas una mano sale de su
boca, sus ojos se tornan negros completamente, y produce un sonido tan
fino que hace sangrar mis oídos, todo esto ocurre lentamente mientras
estoy inmóvil, al momento donde la mano sale de su boca, pasa de mano a
convertirse en un brazo, un brazo que desgarra su piel a la mitad haciendo
que salga una criatura negra, de extremidades largas, con la caja torácica
sobresaliendo, de columna muy delgada y cabeza con nada más que boca,
esa no tenía sombra y además que se hacía más grande conforme lo veía, a
tal nivel que superó la altura de una torre de 5 pisos, solo quedó
aterrorizado mientras está aberración suelta gritos de agonía con la voz de
Simón, un llanto tras otro solo queda aceptar que mi cordura es tan
inexistente como el cabello de Zinedine Zidane, solo pude soltar ese
comentario "gracioso" en mente mientras aceptaba mi destino, cierro los
ojos... Y solo escucho el delicado impacto de gotas de agua caer alrededor
de mi, gotas, gotas, pequeños fragmentos de agua que colisionan para
crear el sonido mas relajante que jamás eh escuchado, parecía simple, pero
fue tranquilizador saber que volví a la realidad, al abrir mis ojos noto que el
cielo se oscureció, estoy en frente de mi casa mientras me empapó, tengo
un pedazo de papel en mi mano y una tarjeta también, solo entro a mi
morada esperando no tener que lidiar con más nada por el resto del día,
solo me baño para eliminar el agua de lluvia de mi cuerpo, me seco, y me
visto sin preocuparme de la cena, mientras subo las escaleras, escucho que
tocan la puerta, decido ir, y resulto ser Leticia mi hermana, había llegado de
hacer compras, estaba mojada, así que la atiendo y me siento en la sala
mirando hacia la ventana, más específicamente en las cortinas.

—ah.... – suspira mientras se sienta en un sillón al lado de mi– dime Redi


¿que tal te ha ido hoy? Yo por mi parte excepcional, ¿recuerdas ese bolso
que me encantó tanto esa otra vez? Pues resulta que costab-

—Leticia... ¿Algunas veces llegaste a pensar que nuestros padres nunca


nos quisieron?, pues... Sus decisiones no me han agradado ahora que lo
pienso.
—eh... ¿Porque me lo preguntas?.

—... A veces siento que mi vida solo ha para una cosa, y nuestros padres
solo nos moldearon para ser sus estatuillas.

—no lo se, quizás estás pensado mucho, lo que importa es que estamos
juntos...

8:30PM

—Bueno... Es hora de dormir, espero que mañana pueda siquiera tener un


día...

-estoy sentado en un costado de mi cama tratando de no llorar por las


cosas que he visto, pero de la nada mi mirada se concentra en los papeles y
la tarjeta que estaban en el escritorio de mi cuarto, al leer los papeles solo
están escritas las palabras que me susurraron en esa alucinación "Iïkshā
Leęî" y la tarjeta solo poseia un nombre más unos números desordenados
al parecer pues no indicaban nada, pero no le doy mucha profundidad y
decido acostarme,una vez en mi cama, solo escucho como la ventana de mi
cuarto se abre, pero estoy en un estado donde puedo tener una pequeña
noción del tiempo, y otra en dónde no logro moverme pues estoy dormido,
aquí es cuando logro, siquiera medio abrir mis ojos para notar como una luz
verde se acercaba a mi mientras recitaba un cantico en alemán, solo
entendiendo la última frase que decía "Da Leviatáne osa cabara".

-Al final solo me quedo dormido, esperando haber tenido una pesadilla.

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