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Permuta: Contrato Traslativo de Dominio

El Título IV del documento aborda los contratos traslativos de dominio, centrándose en la permuta y la donación. Se define la permuta como un contrato donde las partes intercambian propiedades sin un precio, mientras que la donación implica la transferencia gratuita de bienes. Ambos contratos requieren el consentimiento de las partes y deben cumplir con requisitos específicos para ser válidos, destacando su importancia en el comercio y la economía.

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Permuta: Contrato Traslativo de Dominio

El Título IV del documento aborda los contratos traslativos de dominio, centrándose en la permuta y la donación. Se define la permuta como un contrato donde las partes intercambian propiedades sin un precio, mientras que la donación implica la transferencia gratuita de bienes. Ambos contratos requieren el consentimiento de las partes y deben cumplir con requisitos específicos para ser válidos, destacando su importancia en el comercio y la economía.

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UNIVERSIDAD CIUDADANA DE NUEVO LEÓN

CONTRATOS

Resumen del Título IV

Nombre del alumno: Nora Elia Noriega Cortés

Matricula: 78552

Nombre de la asignatura y aula: Contratos (D)

Nombre del Tutor: Edgar Fernando García Valladares

Lugar y fecha de realización: San Nicolás de los Garza, Nuevo León, a 04/02/2025
DESARROLLO
TITULO IV OTROS CONTRATOS TRASLATIVOS DE DOMINIO

La permuta es un contrato por virtud del cual cada una de las partes trasmite a la otra la propiedad
de una Casa a cambio de la que a su vez recibe en propiedad. Dice al efecto el artículo 2327: "La
permuta es un contrato por e! cual cada uno de los contratantes se obliga a dar una cosa por otra". En
este precepto se emplea .El término jurídico "dar" en su significación jurídica de trasmitir e! dominio. El
artículo 1702 del Código Napoleón define la permuta en los siguientes términos: "El cambio es un
contrato por el cual las parte se dan respectivamente una cosa por otra". Más explícito es el artículo
1485 del Código argentino: "El contrato de trueque o permutación tendrá lugar, cuando uno de los
contratantes se obligue a transferir al otro la propiedad de una cosa, con tal que éste le dé la propiedad
de otra cosa".

Como en la permuta no existe precio, sino en un caso excepcional, lógicamente no se aplican las reglas
relativas a las obligaciones del comprador que consisten, fundamentalmente, en pagar un precio cierto
y en dinero. Sin embargo, puede existir una operación mixta, cuando a cambio de una cosa, la otra
parte entrega parte en dinero y parte con el valor de otra cosa. Esta operación mixta se denomina
compraventa cuando la parte en numerario sea igualo mayor al valor de la otra cosa que se da en
cambio; pero cuando la parte en numerario es inferior, se reputará permuta. Previene al respecto el
artículo 2250: "Si el precio de Ja cosa vendida Se ha de pagar parte en dinero y parte con el valor de
otra cosa, el contrato será de venta cuando la parte en numerario sea igualo mayor que la que se
pague con el valor de otra cosa. Si la parte en numerario fuere inferior, el contrato será de permuta.
Tenemos, por consiguiente, un caso de permuta en el que puede existir parte en numerario;
lógicamente se le tienen que aplicar las disposiciones de la compraventa en cuanto a obligaciones del
comprador y en lo que se refiere al precio, a efecto de regular la forma y términos conforme a los
cuales el permutante respectivo deberá entregar el numerario.
La permuta tiene y ha tenido siempre una importancia económica de primer orden, aún más que
jurídica. Sociológicamente, ha sido e! antecedente de la compraventa, la forma natural de realizar el
fenómeno de! cambio, la manera de llevar a cabo las transacciones antes de la moneda O
independientemente de ella. Su importancia ha sido de carácter más bien económico que jurídico.
Desde el punto de vista jurídico, la permuta es un contrato traslativo de dominio. Implica, como la
compraventa, un contrato consensual; trasmite la propiedad por el solo acuerdo de los permutantes
respecto a las cosas, aun cuando éstas no hayan sido entregadas, pero supone este principio que la
permuta se refiere a cosas ciertas y determinadas. En la permuta sobre géneros, la trasmisión de
dominio no se opera hasta que las cosas no se han hecho ciertas y determinadas con conocimiento de
cada permutante. En su clasificación jurídica, la permuta es un contrato principal, es decir, subsiste por
sí mismo y bilateral, porque origina derechos y obligaciones recíprocos; oneroso, porque también crea
provechos y gravámenes correlativos; generalmente conmutativo, porque recae sobre cosas cuyo valor
puede determinarse para conocer de antemano el alcance y la cuantía de las prestaciones; pero la
permuta puede ser un contrato aleatorio, porque es posible cambiar una cosa presente, por otra
futura, tomando el permutante el riesgo de que no Ilegue a existir, o bien puede cambiarse una cosa
determinada por los productos inciertos de otra. En todos estos casos, la permuta es aleatoria para una
de las partes, pero puede serlo para ambas, cuando se' cambian entre'si'cosas futuras; en este caso el
contrato existirá si una de las cosas objeto de la permuta llega a existir. Pero, si ninguna de las cosas
llega a tener existencia, el contrato, también por falta de materia, de objeto y de interés, será
inexistente, es decir, no habrá necesidad, ante la no realización de las cosas futuras, de hablar de una
operación jurídica que pudo Ilegar a ser, pero que por falta de materia no tuvo realización. La permuta
es un contrato generalmente instantáneo, pero puede ser de tracto sucesivo, es decir, puede
cambiarse una cosa por presta. ciones periódicas consistentes en frutos o productos que entrega el
otro permutante, o a su vez puede ser de tracto sucesivo para ambas partes, porque se establezca un
intercambio a base de un contrato de duración indefinida respecto a los frutos o productos de ciertas
cosas.
El elemento específico y esencial de este contrato consiste en la trasmisión del dominio y, por lo tanto,
se puede caracterizar en términosemejantes a la compraventa, sólo que en cada une de 10< ron tratos
traslativos de dominio este elemento reviste un carácter especial: en la compraventa hay trasmisión de
dominio para adquirir por un precio; en la permuta existe recíproca trasmisión de dominio respecto a
cosas; y en la donación trasmisión del dominio sin esperar adquirir un valor equivalente. Por tanto, si el
contrato de permuta se caracteriza como traslativo de dominio, debemos aplicar las disposiciones
generales cie la compraventa, o sea, que la permuta para ser válida debe recaer sobre cosa propia del
permutante; que cuando versa sobre cosas ciertas y determinadas la trasmisión del dominio se efectúa
por mero efecto del contrato sin que sea necesaria tradición real o simbólica; asimismo, desde el
momento que las partes se han puesto de acuerdo en las cosas objeto del cambio, les pertenecen
desde luego, sin que hayan sido entregadas. La entrega, por consiguiente, no es un elemento esencial
para trasmitir el dominio y sólo lo será en los casos en que la permuta recala sobre géneros, en cuyo
caso la trasmisión de la propiedad se operará hasta que se hagan ciertos y determinados con
conocimiento de cada una de los penutantes.
Entre estos elementos analizaremos: la forma, la capacidad y el caso especial de lesión en este
contrato; las otras causas que motivan invalidez, relativas a vicios del consentimiento siguen las reglas
generales; nos referimos al error, dolo y violencia; lo mismo que los casos en que el motivo, objeto o
fin, son ilícitos, y producen una nulidad, ya absoluta, ya relativa, según lo prevenga la ley.
En cuanto a la forma indicábamos que la permuta se caracteriza lo mismo que la compraventa, como
contrato consensual cuando recae sobre muebles y formal cuando Se refiere a inmuebles. Por 10 tanto,
son aplicables, conforme al artículo 2331, las mismas disposiciones de la compraventa.
En la permuta se aplican las mismas reglas de capacidad que estudiamos en la venta. La situación no
cambia, porque la capacidad de los permutantes es idéntica a la que debe tener el vendedor para
poder enajenar la cosa permutada y al propio tiempo igual a la que la ley exige para el comprador, a fin
de que pueda adquirirla válidamente, es decir, no debe existir alguna prohibici6n o incapacidad para
ese efecto, En la permuta ambas partes deben tener capacidad especial para enajenar, a efecto de que
el contrato sea válido. En este sentido dispone el artículo 1490 del C6digo argentino: "No pueden
permutar, los que no pueden comprar y vender". La semicapacidad para los ernan cipados, respecto a
los cuales no se permite la enajenación de bienes inmuebles o la constitución de gravámenes sobre los
mismos, y que, por lo tanto, los coloca en incapacidad para enajenar esos bienes, es aplicable también
para el caso de la permuta; pero en tanto que el menor incapacitado puede adquirir bienes inmuebles,
ya que su incapacidad solo es para enajenar pero no para adquirir; no puede permutar cuando dé un
inmueble a cambio de un mueble, y s610 lo puede hacer cuando dé el mueble a cambio del inmueble.
inalmente, por lo que se refiere a la lesi6n, debemos aplicar las mismas reglas del artículo 17 del Código
en vigor. La lesión es un vicio que afecta a cualquier contrato conmutativo, cuando existe evidente
desproporción entre 'las prestaciones y una parte abuse de la miseria, inexperiencia, ignorancia o
necesidad de la otra, obteniendo un notoriamente desproporcionado con el monto de su obligaci6n. En
el artículo 1706 del Código francés se dispone: "La rescisión por causa de lesi6n, no tendrá lugar en el
contrato de cambio".

La donación es un contrato por el cual una persona, llamada donante, trasmite gratuitamente una
parte o la totalidad de sus bienes presentes (reservándose sólo los bienes necesarios para subsistir), a
otra llamada donatario.
Los elementos de la definición son: *La donación es un contrate translativo de dominio. *Es por esencia
gratuito. *Puede recaer sobre una parte o la totalidad de los bienes presentes, exceptuándose los
necesarios para la subsistencia de! donante. Este carácter se reconoce en e! artículo 2347 del Código
vigente que, aun cuando faculta la donación universal de todos los bienes presentes, previene que e!
donante debe reservarse los necesarios para su subsistencia, y en caso contrario, puede reducir la
donación en la parte conducente para e! efecto indicado. Por último, es requisito de'la definición que el
contrato recaiga sobre bienes presentes, no pudiendo. efectuarse sobre bienes futuros, porque
implicaría más que la enajenación de éstos, la de la capacidad de goce; económicamente, el donante
perdería todo aliciente para adquirir bienes, si se obligara a trasmitir todos los futuros.
El contrato de que nos ocupamos es por esencia gratuito y aun cuando existe la donación onerosa en la
que el donante impone determinados gravámenes o deudas al donatario, se reputa que hay donación
en la diferencia existente entre el valor del bien donado y el monto de las cargas. La donación es
contrato consensual cuando' recae sobre bienes muebles cuyo valor no pase de $200.00. Es formal
cuando dicho valor de los bienes muebles excede de esa suma, o también cuando recae sobre
inmuebles. La formalidad puede consistir en documento privado o púo blico. Dicen al efecto los
artículos 2341 a 2346 del Código vigente: "La donación puede hacerse verbalmente o por escrito". "No
puede hacerSe donación verbal más que de bienes muebles". "La donación verbal sólo producirá
efectos legales cuando el valor de los muebles no pase de doscientos pesos". "Si el valor de los muebles
excede de doscientos pesos, pero. no de cinco mil, la donación debe hacerse por escrito. Si excede de
cinco mil pesos, la donación se reducirá a escritura pública". "La donación de bienes raíces se hará en la
misma forma que para su venta exige la ley": "La aceptación de las donaciones se hará en la misma"
forma en que éstas deban hacerse, pero no surtirá efecto si no se hiciere en vida del donante".
Para los demás contratos no hay esa regla, porque se requiere que el contratante haya nacido. En
términos generales, podría decirse que el menar emancipado puede hacer donaciones respecto de
cosas muebles y que sólo carece de capacidad jurídica para ejecutarlas respecto de inmuebles o para
constituir derechos reales sobre los mismos. Esta interpretación literal del prepto que determina las
facultades del menar emancipado, queda desmentida por la naturaleza misma de la emancipación que
sólo tiene por objeto autorizar al menar para la realización de determinados negocios, cuando tiene la
aptitud necesaria para llevarlos a cabo. Por consiguiente, la emancipación no puede facultar al menor
para ejecutar actos que pudiesen perjudicarle. Por otra parte, sería contradictorio a la finalidad de la
emancipación permitirle al emancipado disminuir gratuitamente, es decir, sin como pensación, su
patrimonio, el cual sólo está facultado para administrar. La capacidad para recibir donaciones no es
especial por no implicar un acto de dominio y, por tanto, pueden recibir donaciones los menores
emancipados. Se requiere que en este contrato exista la capacidad general para contratar, pero en el
supuesto caso de que un menor de edad, un enajenado o sujeto a interdicción por alguna otra causa,
aceptara una donación, ese contrato no podría ser impugnado de nulidad, por cuanto que las acciones
de nulidad relativa se otorgan sólo al perjudicado. El donante no podría invocar la incapacidad del
donatario y éste no podría ejercitar la acción en su propio nombre, sino por su representante, y
además, tendría que demostrarse que la donación perjudicó al incapaz, lo cual jurídicamente no puede
ocurrir.
En su oportunidad veremos el problema que se presenta cuando el mandante otorga poder para actos
de dominio sin mencionar la facultad para ejecutar donaciones. Conforme a una interpretación literal
del artículo 2554 del Código Civil vigente, ese poder para ejecutar actos de dominio autoriza al
mandatario para realizar donaciones, supuesto que tendrá todas las facultades del dueño; pero si
atendemos a la naturaleza especialísima de ese acto de dominio y a los Códigos de 1884 y 1870 como
antecedentes, llegaremos a la conclusión de que en la representación voluntaria se necesita
autorización expresa para hacer donaciones. Dejaremos pendiente este problema, para resolverlo con
conocimiento de las reglas del mandato, cuando nos ocupemos de dicho contrato.
Desde el punto de vista de las modalidades, las donaciones se clasifican en puras o simples,
condicionales, a término, onerosas y remuneratorias. Previene el artículo 2334: "La donación puede ser
pura, condicional, onerosa o remuneratoria". La donación pura es la que se hace en términos
absolutos, es decir, no depende de ninguna modalidad, condición, término, modo o carga. La donación
condicional es la que depende de un acontecimiento futuro de realización incierta que suspende la
existencia del mismo contrato, o lo resuelve retroactivamente, como si no hubiere existido. Dice al
efecto el artículo 2335: "Pura es la donación que se otorga en términos absolutos, y condicional la que
depende de algún acontecimiento incierto".

CONCLUSIÓN
Los contratos traslativos de dominio son acuerdos entre dos partes que transfieren la propiedad
de un bien o derecho. Estos contratos son importantes para el comercio y la economía, ya que
definen los derechos y obligaciones de cada parte.
Algunos ejemplos de contratos traslativos de dominio son: Compraventa, Donación, Permuta,
Mutuo.
Para que un contrato traslativo de dominio sea válido, debe cumplir con ciertos requisitos, como:
 El consentimiento de las partes
 La voluntad de generar el contrato
 El objeto del contrato
 La concesión del bien o derecho a la persona que lo recibe
En el caso de los bienes inmuebles, la escritura traslativa de dominio es el documento que
formaliza la transferencia de la propiedad del vendedor al comprador.

REFERENCIA
Villegas, R. R. (2001). COMPRENDIO AL DERECHO CIVIL CONTRATOS . Av. República Argentina, 15,

06020 México, D. F: EDITORIAL PORRÚA, S. A. de C. V. - 2.

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